Día D -6: resumen de las encuestas publicadas para Castilla y León

Como todos ustedes saben, hoy es el último día para publicar encuestas electorales de cara a las elecciones del próximo domingo. Queda menos de una semana para que todos ustedes, ciudadanos responsables, acudan a las urnas a depositar su voto y menos de una semana también para que todos ustedes, lectores responsables de este blog, apuesten en nuestra porra electoral. Recuerden: Ayuntamiento de Ávila, procuradores por la provincia de Ávila y parlamento regional. Para ayudarles en su pronóstico, les hemos preparado unos bonitos gráficos con el resultado de los distintos sondeos publicados (clic para ampliar). Somos todo corazón.

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Es difícil extraer conclusiones de las encuestas. ¿Tendencia a la baja del PP desde finales de abril? ¿Ligerísima tendencia al alza de Ciudadanos y Podemos en los últimos sondeos? La media de las encuestas sitúa al PP cerca del 41%, al PSOE en torno al 23-24% y a Ciudadanos un par de puntos por encima de Podemos (12% frente a 10%). Si nos quedamos solo con los sondeos realizados en mayo, el PP bajaría casi un punto y se quedaría en el 40%, mientras que PSOE, Ciudadanos y Podemos subirían un par de décimas,

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Este gráfico representaría la predicción de escaños de cada encuesta. Así, el peor y el mejor resultado de cada partido sería: PP 39-44, PSOE 20-24, Ciudadanos 9-12 y Podemos 4-11. IU estaría en condiciones de mantener su procurador según todas las encuestas. A UPL solo le deja fuera la última encuesta de ABC, única encuesta además que da opciones a UPyD de entrar en las cortes. La media de procuradores de todos los sondeos sería: PP 42, PSOE 22, Ciudadanos 10, Podemos 8, IU 1, UPL 1 y UPyD 0. La mayoría, recuerden, está en 43 procuradores.

PS.- Aquí, nuestro compatriota el Camarada Bakunin analiza el panorama electoral en CyL.

PS.- Y aquí Pedro Vicente dice lo que todos pensamos:

“Como no hay mal que cien años dure, los quince días de campaña electoral, un  suplicio y un insulto a la inteligencia del común de los ciudadanos, enfilan ya su recta final”

A favor de la libertad de Bárcenas

IMG_1520Pues sí, ha leído usted bien el título. Me declaro a favor de que el señor Luis Bárcenas, extesorero del PP para el común de los mortales, “ese señor” para Mariano Rajoy, esté haciendo las maletas para abandonar la cárcel mientras escribo estas líneas. Me dan igual los argumentos jurídicos a favor o en contra, me da igual si la fianza es mucho o poco dinero, si se lo han dado sus amigos, lo ha sacado de debajo del colchón o si ha hecho un crowdfundig; y me da igual si su libertad es un nuevo golpe a la confianza del pueblo en la justicia o si la refuerza. Lo importante, lo más importante, lo único importante ahora, es el espectáculo. Bárcenas suelto, con una gabardina con los cuellos subidos, mirando a uno y otro lado, recorriendo todos los aparcamientos de Madrid buscando a Pedro J. ¡Espectáculo!

Por eso mismo, por el espectáculo, cruzo los dedos para que Susana Díaz adelante las elecciones en Andalucía y para que su ejemplo sea seguido por el lehendakari. Elecciones en marzo, en mayo, en julio, en septiembre y en noviembre. Y un referendum o dos, en octubre y diciembre, para completar el ciclo. Y en Europa igual. Tras las griegas del próximo domingo ¿por qué no las francesas en marzo, las alemanas en abril, las italianas en junio y las belgas, por ejemplo, en septiembre? ¿Y Juncker? ¿Juncker puede convocar elecciones? ¿Y si votamos una nueva constitución europea? ¡O la misma de antes para ver si hemos cambiado de idea! Y si puede ser, que los resultados de todas las elecciones sean lo más confusos posibles. Las mayorías absolutas son aburridas y la esencia de la democracia es el diálogo, la negociación y las peleas en el barro. Pablemos presidente del Gobierno, Tudanca en la Junta apoyado por una coalición PSOE-IU-Podemos-PREPAL-UPL y un ficus alcalde de Ávila con el voto de todos los partidos menos el PP. Todo risas.

La crisis, el paro, el centenario de la Santa, la independencia de Cataluña, la exploración espacial, Ramón Garcia con transparencias; todo eso es importante, es verdad, pero solo como ingredientes menores de una salsa mayor, del espectáculo. Lo importante de que nieve son las broncas posteriores porque contribuyen al espectáculo. ¡Y que sople el aire a ver qué pasa con las banderolas! ¡Y que llueva a ver qué pasa con los imbornales! ¡Y que se desborde el río a ver si aguanta la pasarela de los cuatro postes!

Espectáculo, diversión, risas. Si tenemos que soportar este 2015 que se avecina, que sea con una sonrisa en los labios. También podríamos darnos a las drogas, los juegos de rol o las lecturas de Coelho, pero todas estas soluciones son más caras. ¡Háganlo por nosotros!

Pasarela sobre arenas turbulentas

Tengo que reconocer que yo soy uno de los que han abandonado el barco. Lo siento Somoano, pero ya no veo los telediarios de RTVE. No ha sido una decisión meditada, ni ha sido un cambio brusco de un día para otro. Simplemente me he dejado llevar. Y no es, o no es solo, por el cambio de la línea editorial. Es que, simplemente, ya no me gustan tus informativos, o no lo hacen lo suficiente como para cambiar de canal – no pienso ver Gente, Corazón de Primavera, o como se llame, por muchos desfiles de lencería o de bikinis que pongáis justo antes de la sintonía del Telediario – o encender la televisión. Ahora, si estoy viendo A3, sigo con Vicente y con Lourdes, o con Matías; y si la tele está apagada, sigue apagada aunque sea la hora del parte. Y esto no quiere decir que piense que los telediarios de A3, con sus vídeos de Youtube con gaticos, sus conexiones innecesarias o su sensacionalismo barato, sean mejores que los del ente público, porque no lo son. Tampoco lo son los de T5, con Piqueras salivando con cada suceso macabro, o los de La Sexta o Cuatro, si es que a estos se les puede considerar “informativos”. Tus telediarios, Somoano, siguen siendo mejores que el resto, es verdad, pero porque, en general, los informativos de las cadenas generalistas son, siendo optimistas, reguleros. Supongo que os pasa un poco como a las series de televisión madeinspain, que intentáis llegar a todos los públicos, de la tercera edad a la adolescencia acneica, y eso os obliga a no profundizar demasiado en las noticias, importantes o no, y a poner un poco de carne, un poco de pescado y un poco de lechuga para que el español medio – mitad parado, mitad mileurista – no se aburra. A mi el informativo que me gustaba de verdad era el que presentaba Gabilondo en los primeros tiempos de Cuatro. Y no era por Gabilondo, me vale también Will McAvoy, era por el formato. Cuatro o cinco noticias, no más, tratadas con mayor profundidad.

Un ejemplo. En la madrugada del sábado pasado, se derrumbó, supongo que con gran estrépito y nubes de polvo, una pasarela de madera en Benavente. Esa fue la noticia para A3, con conexión en directo para que viéramos los desperfectos. Una pasarela, una ladera, catacroc. A mi, sinceramente, sin más datos que los aportados, me pareció una de esas noticias tontas que meten de vez en cuando en A3 para demostrar su sensibilidad territorial con los que no somos ni de Madrid, ni de Barcelona, y así lo comenté en tuiter. Pero cuando allí me dijeron que la noticia había salido en otros medios me picó la curiosidad, la misma que mató a los gatitos de Youtube.

La citada pasarela fue construida hace poco más de un año por una empresa pública (SOMACYL) dependiente de la Junta de Castilla y León y había costado cerca de un millón de euros (el presupuesto de Benavente para el presente año es de 14 millones). Por si esto fuera poco, la oposición, que se había opuesto en su momento a la construcción de la pasarela, afirmaba que el Ayuntamiento contaba desde el año 2002 con informes técnicos que detallaban que el terreno era más inestable que la situación actual de Chipre. Además, dos informes técnicos del Ayuntamiento, fechados a finales del pasado año, ya alertaban sobre desperfectos en la estructura. El Ayuntamiento, por boca del concejal de Fomento y del Alcalde, ha afirmado que la pasarela es “ajena al desplazamiento” y que además, gracias a la pasarela, se ha podido comprobar fehacientemente que éste existía. Darwin bendiga a la pasarela, protomártir de las ciencias geológicas. El Alcalde y la Junta, contentos con su actuación, al fin y al cabo no ha muerto nadie, han afirmado que, por supuesto, la pasarela se va a reconstruir lo más rápido posible, intentando minimizar el impacto para los bolsillos benaventanos, porque es necesaria para el progreso de la localidad zamorana. Casi nada.

Ya tenemos todos los ingredientes de una noticia de alcance, de esas que están tan de moda ahora sobre los despilfarros de nuestro sector público. Solo nos falta que la citada pasarela fuese blanca, resbalara, hubiese costado el doble de lo presupuestado y la hubiese diseñado Calatrava. Si además contextualizásemos el laberinto de Saturnino – nombre coloquial del derruido invento en honor del Alcalde de la localidad – con otros engendros salidos de las mentes de nuestras élites, como la Ciudad del Medio Ambiente, la sede de la Federación Regional de Municipios o la estación de esquí de Valladolid; tendríamos material hasta para un programa de Salvados. Ya estoy viendo a Évole, con su camisa de cuadros, recorriendo Valladolid intentando entrevistar a Juanvi Herrera, a Silván o a Silvia Clemente, que no pinta nada aquí pero siempre da juego.

El problema de esto, ya se lo voy diciendo, es que caeríamos en el frecuente error de culpar a estas infraestructuras de la crisis ¡Sin el Lienzo Norte, Ávila no estaría como está! ¡Todo es culpa del Plan E! ¡El AVE es un invento del diablo! Aquí somos mucho de eso: pasamos de la fe ciega en las infraestructuras, sean las que sean, como motores de progreso (el Centro de Interpretación de la Bellota va a crear tres empleos directos y chorrocientosmil indirectos por su atractivo turístico) a demonizar cualquier gasto público y mirar con desconfianza cada adoquín puesto con nuestros impuestos. Y tampoco es eso. Porque es verdad que sin el Aeropuerto de Castellón, por ponerles un ejemplo, las cuentas estarían un poquito más saneadas, pero la crisis, la deuda pública y la quiebra del sistema, va mucho más allá del Plan E o de los coches oficiales, al igual que la pasarela de Benavente es un mucho más que un montón de madera. Y esto, en parte, también tiene mucho que ver con cómo se habla de la crisis en los medios. Lo que no sale en la tele (la radio, El País, la Cope, internet o la hoja parroquial) no existe.

La superficialidad con la que se trató el tema de la pasarela se puede trasladar también a cómo se trata en la mayor parte de los medios la actual crisis económica. Conexión con la bolsa: la cosa está mal ¿Y la prima? Se relaja dos puntos ¿Y la italiana? De Erasmus ¿Qué pasa con Chipre? Los cajeros siguen cerrados y no tienen para yogures griegos. ¿Es verdad que allí hay muchos rusos? Es posible. ¿Iberia? Aquí una pareja de novios enfadados porque se han quedado sin luna de miel ¿Qué tal por Bruselas? Fatal, la cumbre duró hasta las tantas ¿Va a haber corralito en España? Dice el Ministro de Agricultura que no ¿El de Agricultura? Sí, ese mismo ¿Y Merkel? Comiéndose a un niño ¿Algo más? Almunia está cada día más calvo. Muchas gracias.

La pasarela de Benavente, al igual que otros sucesos recientes como pudiese ser la tragedia del Madrid Arena, nos permite entrever qué ocurre de verdad en los despachos, cómo se llevan los asuntos públicos y una parte, pequeña pero llamativa, de lo que falla en este país. Contratos amañados, negligencias por doquier, falta de controles y de contrapesos al poder casi infinito de determinadas autoridades, perversiones del sistema, el mercado de trabajo, problemas de selección de élites, justicia lenta e inoperativa, partidos políticos disfuncionales y sin credibilidad, desgobierno, capitalismo de amiguetes, la corrupción como un engranaje más, liberalismo de compañeros de pupitre, instituciones inútiles, el sector eléctrico, intereses personales que priman sobre los intereses comunes, administración pública paralizada y parasitada, una sociedad civil adormecida o complaciente que pasa de apolítica a antipolítica sin saber siquiera qué significa la palabra “política”… Versionando a Judt, casi todo va como el culo. Diga patata y mire al pajarito.

Si las grandes empresas y nuestro gobierno aciertan con sus más recientes previsiones, ojalá lo hagan, ya hemos tocado fondo y a finales de este año nuestro país comenzará a crecer y, con suerte, ese crecimiento se trasladará al empleo el año que viene. No hay mal que cien años dure. Yo, como Santo Tomás, no creeré en la resurrección de nuestra economía hasta que no meta de lleno los dedos en las llagas, pero por si acaso los brotes verdes maduran y olvidamos esta peregrinación por el desierto, creo necesario un recordatorio: cuando el paro baje del 18% (aunque aquí esto parezca un alivio, en un país normal es una catástrofe) y lo peor parezca haber pasado, la mayor parte de los problemas que nos han traído hasta aquí y que ahora nos quitan el sueño, como si de una manada de dinosarios metamorfoseados en gattopardos se tratase, seguirán ahí.

Posiblemente, si una vez reconstruida no se la lleva por delante un nuevo corrimiento de tierra, ahí siga también la pasarela de Benavente, desafiando orgullosa a la ley de la gravedad, a la geología y al buen gusto.

La hexakosioihexekontahexafobia y los castellanoviejunos

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Discutía el otro día con mi pareja – a la que mando un beso desde aquí – sobre la figura de Pérez-Reverte, periodista, escritor y académico de la lengua; a raíz de la publicación de una fotografía de su última novela en el perfil en una red social de cierto integrante de esta nave a la deriva. La conversación no versaba sobre la calidad literaria o el éxito de sus escritos, realidades difícilmente discutibles, sino sobre las reacciones que su sola mención produce. Mr. T es una de esas personas que no dejan frío a nadie: amor respetuoso y admiración incondicional u odio visceral. Yo, siendo sincero, me encuentro más cerca de lo primero que de lo segundo, pero conozco a docenas de personas que sufren lo que podíamos calificar como perezrevertefobia. Ustedes sigan leyendo que yo voy llamando a la RAE para que admitan el término.

Como digo, esta nuevo hecho psicológico no es un miedo desproporcionado hacia el creador de Alatriste: no es salir corriendo al ver en el escaparate de una librería uno de sus libros o evitar la estantería donde figuran sus obras en la biblioteca pública dando un desagradable rodeo por el rinconcito de Dan Brown. La perezrevertefobia tendría que ser catalogada como un odio exarcebado, irracional y en ocasiones violento a todo lo escrito y opinado por el Académico de la Lengua, a sus apariciones en radio o televisión y a la imitación que hicieron de él en Muchacha Nui. Aunque a veces miedo y odio vienen de la mano, esta nueva fobia estaría más cerca de la homofobia o de la xenofobia que de la aracnofobia, la agorafobia o la hexakosioihexekontahexafobia.

Para todos aquellos que no lo sepan, la hexakosioihexekontahexafobia – abreviado en trihexafobia – es un miedo irracional al número 666, el número de la Bestia (aka Diablo, Satanás, Lucifer, Belcebú, Zapatero). Si consultan la Wikipedia podrán leer que Ronald Reagan, presidente de los EUA y líder del mundo libre, la padecía.

Esto del miedo a los números, al igual que la perezrevertefobia, puede sonar estúpido, pero es más frecuente de lo que ustedes creen. Pasa poco con el 666, supongo que porque es un número infrecuente, pero ¿qué me dicen ustedes del número 13? Desde los 12+1 títulos mundiales de Ángel Nieto, hasta la edición número (ojo, cita culta) 12+1 de Gran Hermano. Por ponerles más casos: en Irlanda han cambiado el sistema de numeración de las matrículas para que no empiecen por trece, algunos aviones de Vueling no tienen fila 13 y los rusos decidieron que no hubiese misión 13º de la Soyuz a la Estación Espacial Internacional.

En España, por seguir con esto del miedo a los números – dejo a un lado a Reverte porque solo mentarlo nos habrá hecho perder lectores – existe otra extraña fobia, aún no reconocida por la comunidad internacional, y que casualmente compartimos con nuestro primos italianos, aunque por motivos distintos: el miedo, o el odio, al número 17.

La heptacaidecafobia no es algo muy frecuente, se pueden contar los casos con las patas de un par de diplópodos, pero algún ejemplo podemos encontrar sin rebuscar demasiado. Por ejemplo, ayer se publicó en diversos medios la propuesta de reforma del modelo territorial del catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Complutense de Madrid (citado antes en estas páginas). Entre otras cosas, el citado catedrático proponía, en un trabajo titulado “La España de las Autonomías: un Estado débil devorado por diecisiete ‘estaditos” patrocinado por la Fundación Transición Española, reducir el número de comunidades autónomas de 17 a 13. A falta de leer el informe, y sin entrar a valorar el resto de las propuestas con las que puedo estar más o menos de acuerdo, ya nos podremos serios otro día; me decanto por pensar que estamos ante un claro caso de heptacaidecafobia. Sí, algo se ahorrará con esto, no lo negaré, aunque me declaro bastante escéptico con estas cuestiones, pero ¿qué tiene de malo el 17? A mi me gusta el número 17. Panucci lució el dorsal 17, Arbeloa lo lleva ahora y Arbeloa es un tipo con suerte. ¿Y por qué 13 y no 10? ¿8? ¿5? ¿Ulterior y Citerior?

Las 13 Comunidades autónomas propuestas por Tomás Ramón Fernández serían: Galicia, País Vasco, Cataluña, Navarra, Aragón, Castilla la Vieja (Santander, Burgos, Logroño, Soria, Valladolid, Palencia, Segovia y Ávila), Castilla la Nueva (Madrid, Toledo, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara y Albacete), la Comunidad Astur-Leonesa (Asturias, León, Zamora y Salamanca), Extremadura, Andalucía, Comunidad Valenciana y Murcia, Canarias, y Baleares.

Sí, han leído bien, Castilla la Vieja. Ya la jodimos, con perdón. No es solo que de prosperar esta propuesta me quede sin poder hacer la gracieta de referirme en estas páginas a Castilla y León como la “comunidad birregional y conjuntiva”, además está la cuestión del gentilicio. Sí, no nos volveríamos a pelear por si somos “castellano y leoneses” o “castellanoleoneses”, pero ¿cuál pasaría a ser el gentilicio de estas tierras? “Castellano” a secas llevaría a equívocos con los vecinos del sur y “Castellano viejo” me suena a Inquisión y pureza de sangre. Y me niego rotundamente a ser “castellanoviejés” o “castellanoviejuno”. Aunque con esto del envejecimiento de la población quizá el gentilicio encajase a la perfección con el futuro de estos páramos, ya somos bastante tristes y secos por estas tierras como para que encima nos llamen así.

Puestos a reformar el modelo territorial patrio, yo siempre me he definido como partidario de las ciudades-estado. Ni comunidades autónomas, ni reinos de taifas, ni diputaciones provinciales, ni gilipolleces de esas. Unas buenas polis, con sus murallas y sus acrópolis y a tomar por culo, con perdón de nuevo. Además, adoptar la fisonomía propia del nuevo modelo ayudaría a reflotar sectores tan dañados por la crisis como la construcción y el mármol. Win-win.

Por supuesto, como señalaba el Camarada por tuiter, la reconversión de nuestros poblados a polis conllevaría, además de la edificación de murallas, panteones y demás; la creación de ejércitos propios (las polis, por naturaleza y afición, tienden a llevarse mal las unas con las otras). Con buena parte del trabajo adelantado – a falta de poner unos propileos como Zeus manda en la puerta de San Vicente – en lo que otras ciudades se fortifican, nuestras falanges sembrarían el caos y la destrucción en las ciudades vecinas. Antes de que Botella pudiese decir “Este erecteión es mio”, nuestras tropas habrían tomado la Puerta del Sol y la Castellana, avanzado sobre Moncloa, el Pardo y el chalet de Corinna y saqueado la FNAC y El Corte Inglés.

De esta manera podríamos hacernos con 666 obras de Pérez-Reverte, montar un akelarre en el Grande, quemar los libros en una hoguera y convocar, con gritos y danzas ancestrales, 17 putos venados zombies para cenar.

Confío en que de vuelta del saqueo capitalino nuestras falanges pasen también por la Rioja o por algún viñedo de Ribera del Duero. Necesitaremos vino para pasar el venado que degustaremos a los pies del templo del Verraco Niké.

Nueve aeropuertos, una comunidad

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“Volar, un sueño compartido por los hombres y las aves sin alas”

Coronel Leslie “Hap” Hapablap (The Simpson S07E138 “Sideshow Bob’s Last Gleaming”)

Desde que el bueno de Ícaro descubriera bruscamente que los vuelos de bajo coste acarrean ciertos riesgos, el mundo de la aviación ha dado grandes tardes de gloria a la humanidad. Los primeros bocetos de Leonardo Da Vinci, los hermanos Wright, el pequeño Spirit of St. Louis, el Concorde, el aeropuerto de Castellón…

Quizá el último elemento de la lista les choque un poco a primera vista, es normal, pero creo que su inclusión entre los hitos de la historia de la aviación es más que merecida. Estamos ante el primer aeropuerto del mundo dedicado únicamente a las personas y no a esos bichos grandes de metal con alas que inundan los demás aeropuertos. ¡Por fin las infraestructuras vistas desde una perspectiva humana! ¡Al fin comenzamos a humanizar el cielo!  Por si esto fuera poco – que no lo es – es justo señalar que su inauguración y todo lo que ha rodeado a la infraestructura desde entonces ha sido, sin lugar a dudas, una de las cimas del humor patrio. Sí, sí, del humor. Pongamos esto en perspectiva. Ahora los discursos de Cospedal, Floriano y González Pons sobre la no-relación simulada y diferida del señor Bárcenas con el PP, sus circunloquios, su original interpretación de la legislación laboral, sus tartamudeos y sus sudores; llenan de alegría y chanza las reuniones familiares, pero en aquella época los amantes de la carcajada gutural teníamos que sobrevivir riéndonos del esdrujuleo de Zapatero, de la dificultad de Pepiño Blanco para pronunciar dos consonantes seguidas o de las ocurrencias simplonas de Leire Pajín. En aquel erial del humor, Francisco Camps – Paco para los amiguitos del alma – y Carlos Fabra, con su aeropuerto para las personas y sus extravagantes ideas sobre los griegos, los romanos y los fenicios que habían pasado por Castellón sin que existiesen aún los aviones; supusieron un soplo de aire fresco para este país.

“Hay quien dice que estamos locos por inaugurar un aeropuerto sin aviones. No han entendido nada. (…) Este es un aeropuerto para las personas (…) A partir de hoy, durante mes y medio, cualquier ciudadano que lo desee podrá visitar esta terminal o caminar por las pistas de aterrizaje, cosa que no podrían hacer si fueran a aterrizar o despegar aviones”

Pero no nos vayamos por las ramas y no nos dejemos llevar por la añoranza de estas viejas glorias de la política nacional. Aquí hemos venido hoy a hablar del mundo de la aviación y de los aeropuertos.

Aunque el aeropuerto para las personas de Castellón, quizá la gran aportación española a la aviación desde el autogiro, es mundialmente conocido, no es el único de su modalidad en el solar ibérico: a su lado están el aeropuerto privado pagado con dinero público de Ciudad Real, el (segundo) aeropuerto de Murcia, el de Huesca (1300 pasajeros el año pasado), el de Lleida… La lista de aeropuertos vacíos (o casi vacíos) es cada vez más larga: poco a poco se van sumando otros que hasta ahora mantenían, mal que bien, su actividad. Ahí está, por ejemplo, el aeropuerto de Badajoz, muerto por segunda vez en dos años y a la espera de un tercera resurrección.

¿Y Castilla y León? Ya lo decía Santiago Segura en el famoso anuncio protagonizado por Fofito: “Aquí tenemos aeropuertos para aburrir”. Y es que nuestra amada comunidad birregional y conjuntiva cuenta con la nada despreciable cifra de 4 aeropuertos: Valladolid, Burgos, León y Salamanca. Un aeropuerto por cada 600.000 habitantes de la comunidad. ¿Y terminales? Comarcas enteras.

¿Y como van los aeropuertos regionales? Pues regular tirando a mal. Digamos que mejor que el aeropuerto de Castellón, pero no por demasiado.

El año pasado los aeropuertos de Castilla y León registraron, en total, menos de medio millón de viajeros. ¿Cada uno? No, los cuatro juntos, y todos perdieron pasajeros con respecto al año anterior: Valladolid más de un 18%, Salamanca un 39% y Burgos y León más de un 40%. Y este año las cosas no tienen pinta de ir a mejorar. El aeropuerto de Valladolid, el que más actividad tenía de la región (casi 380.000 pasajeros y más de 6500 operaciones), se queda durante el mes de marzo con un único vuelo diario a Barcelona tras anunciar Ryanair que cancelaba las rutas a Bruselas y Londrés y tras el cese de actividad de la aerolínea Orbest, dependiente del grupo Orizonia, que conectaba la no-capital regional con Tenerife. Y mercancías tampoco es que pasen muchas por allí: durante el mes de enero el aeropuerto situado en Villanubla registró un volumen total de mercancías igual a cero.

Como decíamos, desde Valladolid solo podemos ir a Barcelona, pero hay más aeropuertos, todos tranquilos. Si algún loco quiere dejar de ser figurante en el museo más grande del mundo, seguro que tiene más opciones que irse a Cataluña. Desde los otros aeropuertos de la región ¿a dónde podemos viajar? Veamos. Según la página de AENA, ahora mismo desde el aeropuerto de Salamanca podemos volar solamente a Barcelona. Y desde el de Burgos también a Barcelona. ¡Qué casualidad! ¿Y desde León? No se lo van a creer, pero desde León también se puede volar únicamente a Barcelona. ¡Para que luego digan que los meseteños tenemos algún problema con los catalanes! ¡Si tenemos cuatro aeropuertos solo para poder ir a Barcelona!

Y me pregunto yo ¿es necesario que Castilla y León tenga cuatro aeropuertos para ir a la ciudad condal? Veamos unas cifras y luego discutimos. En el año 2011, los aeropuertos de la región acumularon unas pérdidas conjuntas de 30,32 millones de euros y sumaban un total de 290,7 millones de deuda. Cuatro perras a las que habría que añadir las subvenciones, encubiertas como contratos publicitarios, que las administraciones regionales conceden a las aerolíneas para mantener los vuelos. Ya saben, el liberalismo y tal. ¿Y cuánto dinero será eso? Pues según este artículo (PDF), entre 2009 y 2012 la Junta de Castilla y León abonó a Air Nostrum más de 32 millones de euros por mantener sus vuelos en los cuatro aeropuertos de la región. Y todo transparencia: el acuerdo entre la Junta y Ryanair (al menos otros dos millones anuales) para los vuelos desde Villanubla es secreto. Según un informe de la Comisión Nacional de la Competencia, desde 2007 a 2011 habríamos apoquinado en total 84 millones de €. Este un buen momento para recordar que el cierre de las urgencias rurales supondrá un ahorro de millón y medio de euros.

Rentabilidad social, me dirán. Es importante para el turismo, en verano hay más vuelo, ayuda a mantener puestos de trabajo. Déjenme que sea un poco escéptico con esto de que mantener los aeropuertos abiertos ayude a atraer turistas. La primera prueba que aporto a favor de mi teoría es que el diseño de las líneas está más pensado para llevar turistas a la playa que para traerlos a la comunidad. Los vuelos veraniegos a Málaga o Lanzarote ¿son para que vengan a la comunidad o para que los de la comunidad vayamos al mar? Sí, los vuelos a Barcelona permiten conectar con vuelos internacionales, pero volvemos a tener que plantearnos la misma cuestión ¿son para que los turistas europeos conecten con vuelos que les traen a la región o para que los de aquí nos vayamos a Europa con parada en Barcelona? Un curiosidad extraída del artículo que les enlacé antes: el Aeropuerto de Vitoria contó durante el año 2006 con un vuelo directo a Londres. ¿Saben cuántos turistas británicos más se alojaron en la provincia en 2006 respecto a 2005? Quinientos, medio millar.

¿Quién le pone el cascabel al gato? El problema, claramente, es que aunque sepamos, o sospechemos, que mantener los cuatro aeropuertos abiertos no tiene sentido, nadie va a querer correr con los costes políticos de cerrarlos. Si convenimos en cerrar los aeropuertos más pequeños ¿quién le dice a salmantinos, burgaleses o leoneses que hay que cerrar sus aeropuertos? Yo dejaría abierto el de Valladolid solo por no tener que escuchar a León de la Riva. ¿Y si decidimos dejar de dar ayudas públicas a las aerolíneas y se van todas de la región? Porque, como todos pueden suponer, todos esos aeropuertos son fundamentales y estratégicos para sus ayuntamientos y diputaciones, empezando por el de Valladolid, el único necesario, según León de la Riva, ya que “está centrado y es equidistante”. Allí el Ayuntamiento está incluso dispuesto a apoquinar de su bolsillo el aumento de las tasas aeroportuarias si eso sirve para mantener los vuelos de Ryanair. En León se han recogido 50000 firmas para solicitar más vuelos. En Salamanca gobierno y oposición están de acuerdo en lo vital del aeropuerto por su situación estratégica. Y en Burgos el Alcalde no se cansa de destacar la rentabilidad social de la infraestructura. ¿Y la Junta qué dice? Que los cuatro aeropuertos son necesarios y una apuesta de futuro para la comunidad.

Dos sospechas y una certeza: La primera sospecha, que es casi una certeza, es que sin ayudas públicas ningún aeropuerto de la comunidad sobreviviría. La segunda sospecha es que las subvenciones están sirviendo más para abaratar las vacaciones de los habitantes de la comunidad que para atraer turismo; y me van a perdonar, pero no sé si me apetece dedicar mis impuestos a que ustedes vayan más cómoda y rápidamente a mojar el culo en el Mediterráneo. La certeza es que si Ícaro sobrevolase España dentro de unos años, iba a encontrar muchos aeropuertos para personas en los que aterrizar.

PS.- Como en Ávila somos pobres, en lugar de aeropuerto sin aviones tenemos una estación de autobuses sin autobuses. El innovabulensismo del que les hablaba en su día Pablo.

PS2.- La foto de “las aves” 😉 ha sido cedida amablemente por @Manel. Más fotos suyas en su galería de Flickr

Julianus, el primer funcionario de la Junta.

Estas cosas pasan mucho más de lo que ustedes seguramente piensan. Uno de los principales hitos del arte prehistórico se encuentra en una cueva localizada por un cazador mientras buscaba a su perro y, por si esto fuera poco, la primera persona que vio los ahora famosos bisontes de Altamira fue una niña de ocho años en un despiste de su padre. Si una línea de ferrocarril no hubiese cortado la sierra de Atapuerca por donde lo hizo, quizá hoy el Homo Antecessor no figurase en ningún libro de texto y Excalibur seguiría siendo únicamente la espada del Rey Arturo. Centenares de yacimientos han sido descubiertos arando el campo y los museos están llenos de piezas que han salido a la luz después de una inundación, haciendo una piscina o dando un paseo por el campo.

Y así fue, en el campo, confundido con la cabeza de una muñeca, de una patada, como apareció nuestro protagonista, al que han bautizado como “Julianus” en honor del hombre que se la propinó, un vecino de Bercial de Zapardiel llamado Julián.

Julianus

Hechas las presentaciones básicas – aquí Julianus, aquí unos amigos – se me ocurren varios temas a tratar.

El primero, que duda cabe, es la pieza en si. Nuestro invitado es una cabeza de terracota (arcilla cocida), hueca, de unos 12 centímetros y unos 600 gramos de peso. Según los arqueólogos que la han estudiado, teniendo en cuenta la peculiaridad y detalle de las facciones, es el retrato de un hombre real, de entre 60 y 75 años, quizá el patriarca de una familia asentada en la zona durante el S. I o II de nuestra era. Este tipo de esculturas, abundantes en la península, suelen relacionarse con entornos funerarios y con la necesidad de recordar y honrar a los difuntos. De ser así, es posible que Julianus fuese modelado a partir de una máscara mortuoria de cera.

“Es posible”, “quizá”, “tal vez”… sí, ya sé que eso no suena muy científico, pero la arqueología en ocasiones es así. Al ser fruto de un hallazgo casual, la patada de la que hablábamos antes, y no de una excavación arqueológica, la pieza está descontextualizada y la información que a ciencia cierta podemos obtener es tremendamente limitada. Se supone que Julianus tiene relación con un entorno o rito funerario porque otras piezas similares la tienen y se data en el S. I-II porque en la zona se han localizado abundantes materiales de la época: en el entorno de Bercial de Zapardiel se han localizado cinco posibles villas con una cronología que va desde el periodo altoimperial a época visigoda*. ¿Puede ser el esbozo de una escultura realizado por un niño aburrido a finales del S. III? Por poder, puede, pero es más probable lo otro.

Y con esto llegamos al segundo tema a tratar ¿es Julianus, como se dijo en la presentación a los medios**, el primer castellanoleonés al que ponemos cara? ¿El primer abulense que nos mira a los ojos desde el lejano S. II? Evidentemente no. Ni Julianus era abulense, ni era castellanoleonés; de la misma forma que no era funcionario de la Junta, votante del PP o socio del Real Ávila. Llamar “castellanoleonés”, o murciano, a un hombre que pudo vivir hace casi dos milenios es una aberración, un anacronismo, destinado únicamente a llamar la atención de los medios de comunicación y de sus consumidores. Lo mismo sucede cuando se dice que los restos de Atapuerca pertenecen a los primeros castellanoleoneses cejijuntos o se habla de un primate hominoideo localizado en un pueblo de Cataluña como del primer catalán, llevase barretina o no. O cuando, a la hora de definir un yacimiento este se compara con Roma, con Pompeya, con Altamira o Atapuerca. No existe la Roma de la Alcarria, como no existe la Pompeya del Bierzo. ¿Qué es lo que produce estos dislates? No hablo de un caso concreto – Julianus es solo un pretexto para hablar de la problemática arqueológica en general, que quede claro – y no responsabilizo únicamente a los responsables científicos de las excavaciones, víctimas, muchas veces, de la necesidad.

Y cuando hablo de necesidad, hablo principalmente de dinero. La arqueología es cara y solo es económicamente productiva en la medida que es explotable turística (puesta en valor, centro de interpretación, musealización, etc.) y publicitariamente.

Ya no vale con presentar el hallazgo a la comunidad científica para su debate e interpretación. Ahora es necesario que el descubrimiento salga en los medios, para hacer partícipe al ciudadano de él, lo cual es más que comprensible y necesario, pero también porque en muchos casos es la única forma de conseguir financiación para seguir investigando. La viabilidad de las investigaciones arqueológicas está más relacionada con el apoyo político que con la calidad o interés de la investigación. Esto hace que, por ejemplo, muchas actuaciones contemporicen la presentación pública de sus hallazgos para atraer la atención de los medios en sucesivas campañas. Si el verano de 2009 fue especialmente fructífero, presento algo y guardo en un cajón otro par de descubrimientos para poder presentarlos en 2010 y 2011 si esos años no encuentro nada de interés mediático.

En los casos más graves, la necesidad de dinero para continuar excavando lleva a falsear completamente la investigación, como presuntamente sucedió en el yacimiento de Iruña-Veleia. Les resumo, por si no están al tanto. Iruña-Veleia, en la localidad alavesa de Iruña de Oca, antiguo oppidum caristio, es el yacimiento arqueológico romano más importante del Pais Vasco pero, si les suena el nombre, posiblemente no tenga que ver con su significado histórico. La aparición en las campañas de excavacion de 2005 y 2006 de lo que se denominó en su momento “grafitos excepcionales” abrió una triste polémica que acabó con la demostración de su falsedad y el paso por los tribunales de los responsables de la excavación. Es imposible resumir en unas pocas líneas todo lo escrito al respecto, la emoción inicial de los expertos cercanos al equipo por lo revolucionario de los hallazgos, el escepticismo que encontró cobijo en los foros de internet, las sospechas de fraude, la investigación, etc. Aunque hay opiniones para todos los gustos y no todo el mundo está satisfecho con las conclusiones de la comunidad científica, el fraude es evidente. Ya sean o no los directores de la excavación los responsables directos del fraude, la exposición pública de los hallazgos, la búsqueda de impacto mediático y la politización del asunto; convierten a Iruña-Veleia en un caso palmario de ciencia patológica.

El tercer y último aspecto que podemos tratar a raíz de la aparición de Julianus es la conciencia social en torno al patrimonio y la arqueología y la imagen deformada que de ella dan los medios. Por fortuna, ya han pasado los tiempos que retrató Delibes en El Tesoro. Ya no se apedrea a los arqueólogos por ir a los pueblos a “robarles” los tesoros y, en general, la presencia de restos arqueológicos es motivo de orgullo para pueblos y ciudades. A pesar de esto, existen otros riesgos. Si leen las declaraciones del pastor que ha localizado la cabeza de terracota se pueden hacer una idea de por donde van los tiros.

“Cuenta Julián que esta zona es muy rica en material arqueológico y que no es la primera vez que encuentra algo. Anteriormente, «ya había visto antes monedas y una vez un hacha «, ha manifestado este pastor a Diario de Ávila que también ha expresado que «esto de la arqueología es la fiebre del pueblo, como la fiebre del oro en el oeste americano». Así que, siempre va mirando al suelo para cerciorarse de que no se deja ningún tesoro histórico atrás

Una cabeza de terracota no es un tesoro, es una pieza arqueológica, exactamente igual que lo son un cacho de cerámica por bonito que sea, un hueso, un clavo oxidado y una placa de bronce; y fuera de su entorno, descontextualizadas, tienen menos valor científico. Los periodistas no deberían contribuir a esta “fiebre del oro” arqueológica llamando a cualquier cosa tesoro. Tener en casa una colección de restos romanos no es tener un tesoro, es tener un montón de trastos sin valor económico cogiendo polvo y es privar a los científicos de indicios vitales para reconstruir la historia de la comunidad. Respecto a los hallazgos casuales la ley es muy clara: todos los restos materiales con valor histórico son “dominio público”, se localicen como se localicen, y han de ser entregado a la administración*** que puede premiar al descubridor con la mitad del valor del objeto una vez tasado. Valor que, normalmente, es nulo o casi nulo. Nadie se va a hacer rico llevando al Museo Provincial una tonelada de cacharros rotos por muy antiguos que sean e ir haciendo agujeros por el campo para buscar cosas no es un hallazgo casual, es ilegal y acarrea sanciones.

Y hablando del Museo Provincial, y ya para terminar, la exposición de Julianus es una oportunidad excelente para que todos ustedes vayan a visitarlo o revisitarlo. Nos vemos allí.

PS.- La fotografía que acompaña al texto procede de la nota de prensa difundida por la JCyL y el autor de la misma es Francisco Fabián,  arqueólogo territorial de la Junta en Ávila.

* Los arqueólogos responsables de la investigación y presentación afirman que la pieza data de finales del S. I o principios del S.II, lo que la convertiría en el retrato más antiguo de la comunidad autónoma, por delante de una pieza de finales del S. II de la provincia de Palencia. Como digo en el texto, esa zona del Valle del Zapardiel es rica en yacimientos arqueológicos datados desde época altoimperial a visigoda. En La Guirala, punto del que presumiblemente procede Julianus, han aparecido materiales fácilmente datables, entre ellos tres dupondios de Antonino Pío (S. II), Gordiano (S.III) y Constantino (S.IV). Tengo que reconocer que, sin más detalles, no sé qué es lo que lleva a los investigadores a datar la pieza a finales del S. I.

** A pesar de que la pieza fue presentada oficialmente ayer y a que algunos medios hablan de que su hallazgo se produjo hace “algunos meses”, la primera vez que se habló de la pieza fue en Santiago de Compostela en julio de 2011, en un Congreso sobre escultura romana en Hispania. De igual forma, a finales de ese año, un artículo científico daba cuenta de la misma.

*** La Ley establece unos plazos muy precisos al respecto, pero, normalmente, si se actúa de buena fe, no se tienen muy en cuenta. Prima más el agradecimiento al localizador por la entrega e información del descubrimiento que los asuntos legales.

Más vale adelanto en mano que extra en verano.

La Navidad, o como usted quiera llamar a las fiestas de finales de año – en esta casa somos muy respetuosos con el carácter aconfesional del Estado – está cada vez más cerca. Ya hay lucecitas por las calles, hace frío, tipos gordos – o delgados con relleno – pasean disfrazados de rojo, la mula y el buey piden limosna tras ser afectados por el ERE papal, la tele se ha llenado de anuncios de colonias, de juguetes, de bombones, etc. Sí, también hay algo de religión, unas gotitas, pero casi todo es gasto y celebración.

Que la Navidad se parezca cada vez más a las Saturnalia, festividad romana de la que nace la nuestra, no me parece mal, ojo, pero convendrán conmigo en que este año la Navidad no va a ser igual. Lo habitual por estas fechas es la alegría, el desenfreno y el consumismo disparatado. O lo era antes de que la burbuja explotara, se llevase por delante nuestra economía y enviase a seis millones de personas a las colas del INEM, fun, fun. La gente gastará menos – un 4% menos que el año pasado y 300€ menos por cabeza que hace 4 años, según las estadísticas oficiales – y los comerciantes y hosteleros ganarán menos, lo que les llevará a pagar menos impuestos y a contratar menos gente, lo que hará que menos gente gaste, etc. El círculo vicioso, la pescadilla que se muerde la cola, los multiplicadores fiscales, los líos de faldas de Strauss-Kahn y todo ese rollo. Nuestra economía, nos guste o no, que en eso no entro, es consumo y sin consumo no hay crecimiento y sin crecimiento no hay empleo.

La situación económica de la mayor parte de los abulenses se puede catalogar ahora mismo en dos niveles: mala o regular. Para los primeros, la economía familiar, como la del país, va mal. El dinero escasea, las cuentas bancarias están caninas, los monederos solo guardan cobre y los billeteros telarañas. A este nivel el verbo consumir es reflexivo. A los encuadrados en la otra categoría no les va tan mal: van tirando, conservan de momento su trabajo, pero tienen miedo al futuro, lo que les encoge la tarjeta bancaria. Hay gente a la que las cosas le siguen yendo bien, es verdad, y personas que, por desgracia, sobreviven en una situación peor que mala.

En el estrato superior de la clase regular están los funcionarios de las distintas administraciones. Hasta hora, su estabilidad y su sueldo fijo les permitía mantener un nivel de vida aceptable. En una ciudad y una provincia como la nuestra, el salario de los funcionarios mueve buena parte de la economía. Por eso, cuando se anunció la supresión de su paga extraordinaria de diciembre, muchos, y no solo los directamente afectados, se echaron las manos a la cabeza. Era una estocada al sueldo de los funcionarios, evidentemente, pero también a las previsiones de ventas de la campaña navideña y a la economía en general.

Desde que se conoció la medida, algunas administraciones se han descolgado y, pese a las advertencias del Gobierno central*, se han decidido a pagar a sus funcionarios, de algún modo, la extra de Navidad. Lo han hecho, o han dicho que lo van a hacer, los separatistas del norte en un evidente nuevo intento de romper España, esta vez por la chequera. En el País Vasco, la administración socialista saliente se ha encontrado con el Tribunal Constitucional. En Navarra, mientras tanto, el Gobierno foral ha aprobado un “complemento personal transitorio” equivalente a la paga extra. En Extremadura, otros separatistas, el Presidente de la Junta ha anunciado que adelantará la extra de junio del año próximo a enero, y la de diciembre de 2013 a junio de 2013, y la de junio de 2014 a enero de 2014… y así hasta el infinito (o hasta que el Gobierno de la nación le deje abonar tres pagas extras un mismo año). El Ayuntamiento de Ávila, para sorpresa de propios y extraños, Junta de Castilla y León incluida, también piensa adelantar la extra de junio a enero, tras acordarlo con la mayor parte de los sindicatos.

La medida tomada por el Ayuntamiento de Ávila, que es de la que hemos venido a hablar, ha levantado una apasionante polémica a varias bandas. Por un lado, el Ayuntamiento y los sindicatos firmantes defienden a capa y espada la legalidad del adelanto y proclaman las bondades de la idea: los funcionarios podrán hacer frente a los gastos navideños y se inyectará casi un millón de euros en la depauperada economía local (siempre que los funcionarios no sean malos abulenses y se vayan a comprar a Madrid o lo hagan por internet, con lo que sus comprar tributarán, con un poco de suerte, en Luxemburgo).

Al otro lado del cuadrilátero, a la Junta le ha sentado regular el adelanto de la extra. El portavoz del gobierno autonómico ha afirmado que la medida no es legal, a lo que ha añadido que “distinto es que el alcalde de Ávila lo pueda hacer de otra manera, que no lo sé ni me importa”. Con declaraciones de este calado, con ese verbo fino y esa pléyade de argumentos, la política autonómica coge altura. Ni corto ni perezoso, el Alcalde de Ávila ha contraatacado, y cual Góngora en sus buenos tiempos ha afimado “Antes de opinar lo normal es llamar y enterarse”,  para después añadir “cada uno en su casa sabe lo que hace y evidentemente… somos todos adultos”.

¿Y esto de adelantar la extra es legal? Digamos que en principio no es tan ilegal como lo que pretendía el Gobierno Vasco. Ninguna administración puede pagar la extra de Navidad de este año: la ley lo prohibe. Tampoco es un adelanto obligatorio,  como pretende hacer Monago en Extremadura, lo que seguramente también sea ilegal, sino que es una medida a la que se pueden o no acoger los funcionarios, que han de solicitar el pago anticipado – cosa que ya ha hecho, según el Consistorio, casi la mitad de la plantilla. En el anterior Acuerdo entre Ayuntamiento y funcionarios ya figuraba que estos podían solicitar un adelanto de su sueldo, a devolver en cómodos plazos. Puedo estar equivocado, pero diría que en esta ocasión el Ayuntamiento puede salirse con la suya (hasta que el TC, el Gobierno de la Nación o Belloch explicando el significado de la palabra devengar, digan lo contrario). Los funcionarios que así lo soliciten, tienen de plazo hasta mañana, no tendrán que pedir un préstamo para comprar los polvorones, aunque tendrán que ir mirándolo para sus vacaciones de verano. También pueden ahorrar, o no irse de vacaciones, es verdad, pero no le digan eso a nadie no vaya a ser que se descubra que no todos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. A Mariano le daría un patatús si se enterase.

Otra cosa, y vamos acabando ya que tendrán ustedes que hacer la carta a los Reyes Magos,  es que el citado adelanto vaya a reactivar la economía local, que no sea más que el chocolate del loro para unos funcionarios que ven recortados sus derechos, o que sea justo que solo una parte de los trabajadores públicos de la provincia puedan acceder a ella.

O, yendo un poco más lejos, que la única salida posible para mantener en pie este país sea que todos, trabajadores públicos o no, trabajemos más cobrando menos, cuando no somos ni los que menos trabajamos, ni los que más cobramos de nuestro entorno. “Empobrecerse para salir de la crisis” es un eslogan difícil de vender, incluso en Navidad.

Fun, fun.

*Enlace a El Plural para compensar el enlace a Libertad Digital publicado el pasado lunes por el Sr. Negro.

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