El caos

Feijóo, con acento en la primera “o”, me pilla en el sofá verde pistacho de mi casa, en pantuflas y pijama, con la magdalena a medio remojar en el café. A traición, sin una cuenta atrás, ni un preaviso o un “eh, que voy”. Un escrache en toda regla. “El problema del PP es que no tiene relato” dice mi tocayo. Corro al diccionario de la que limpia y da esplendor. No, no han cambiado la definición de relato. Y para colmo, la magdalena se ha hundido en el café. La intento rescatar con la cuchara y durante un segundo me siento el BCE. Si usted y yo nos sentásemos en una mesa -con un café, una cerveza o una bebida espirituosa delante- a discutir qué le falta al Gobierno de la Nación de Naciones, Nacionalidades y Regiones; no creo que la palabra relato estuviese entre las diez o doce primeras opciones. A bote pronto: ideas, capacidad, soluciones, liderazgo, opciones, futuro, pelo, neuronas, vergüenza, esperanza…

Y originalidad, porque esto del relato, la comunicación o la propaganda, ya lo esgrimió el anterior ejecutivo. Las medidas tomadas por Zapatero, o por quien fuese, no eran malas o contraproducentes; el problema era que nos las contaban mal. Como si cumplir cuarentaydiez años fuese menos doloroso y te hiciese sentir más joven, lechugino y yogurín que cumplir cincuenta. Aunque reconozco que en esto hablo de oídas, que yo no he cumplido aún los veintidiez.

De todas formas, tras beberme lo que queda de magdalena, me pongo a buscar esa ausencia de relato. “Buscar la ausencia”, me voy a por otro café que me estoy poniendo poeta. Tras un vistazo rápido a la hemeroteca, llego a una conclusión sorprendente: el PP tiene relato, lo que pasa es que, al contrario de lo que ocurre con Dan Brown o con las sombras de la tal Grey (o del tal, que aquí también hablo de oídas), es para paladares selectos, entrenados y afinados. Y lo tiene a todos los niveles: nacional, regional, provincial, municipal y celular. Y es coherente y, sospecho, eficaz, aunque es difícil seguir su hilo argumental. Como apuntaba el otro día Ignacio Sánchez-Cuenca, la política de comunicación del PP se basa en la confusión, en el caos. ¿Se acuerdan de Jeff Goldblum, en un mitad de Parque Jurásico, metido en un todoterreno, echándose una gota de agua en la mano para demostrar la teoría del caos? Pues no tiene nada que ver.

Veamos algunos ejemplos cercanos, que aunque aquí no disfrutemos de primeros espadas como Floriano, CamisaBlanca (de largo, mi favoritísimo) o Cospedal, la nación tiene ya muchos plumillas que la describan. Evidencia A: la paga extra a los funcionarios locales las pasadas navidades. Que sí, que no, que es ilegal, que es un adelanto, cruce de declaraciones entre la Junta y el Ayuntamiento. Otro ejemplo: la regulación de accesos a Gredos. Pagar por aparcar, sin afán recaudatorio, si no pagas te mando a la Guardia Civil, no hay marcha atrás, en realidad es un pago voluntario, marcha atrás. Uno más: la tasa de basuras. No hay que pagar, hay que pagar, hay que pagar pero solo un poco, hay que pagar progresivamente, paga el Ayuntamiento que no es de nadie. El último: la liberalización de horarios comerciales. Es en el centro, es en todo el municipio, es cosa de la Junta, es cosa del Ayuntamiento, yo solo pasaba por aquí, yo no pude hacer otra cosa, a mi que me registren.

Donde ustedes ven incapacidad, yo veo un plan maestro: marear al ciudadano, confundirlo, dejarlo tan inconsciente como una botella de güisqui del DIA. Con tantas idas y venidas, al final uno no sabe muy bien por qué protestar y ante quién hacerlo. La confusión como hilo conductor, como mascarón de proa de la comunicación, como plan de gobierno. Rajoy acariciando un gato persa en un sillón de cuero mientras ve una etapa del Giro con una sonrisa maliciosa y un puro mientras Fátima Báñez, en una esquina, da vueltas sobre sí misma con un gorro de papel rosa en la cabeza.

Como rezaba aquella vieja portada de “Hermano Lobo”:

-¡O nosotros o el Caos!

-¡El caos, el caos!

-Es igual, también somos nosotros.

Escaparates

El Alcalde preside una nueva mesa en el Ayuntamiento de Ávila. Se trata de la mesa que se va a encargar de poner en valor los escaparates de locales comerciales vacíos. Bien está que, ya que no se consigue darles uso, se adecenten y no emborronen el centro de la ciudad, zona eminentemente turística.

 Como decía, el Alcalde preside una mesa en la que, además, hay presencia del área de Servicios Económicos, Empleo e Industria, Turismo y Patrimonio. En principio las líneas de actuación de esta mesa quedaron cerradas en la primera reunión de la misma que se celebraba el pasado lunes día 6 de mayo. Esas líneas de actuación se concretan en tres:

-Elaboración de un censo de los escaparates de locales comerciales vacíos, por el Área de Industria y Empleo.

-Elaboración del diseño común que tendrán los escaparates, dentro de la iniciativa Marca Ávila, por el Área de Turismo y Patrimonio.

-Recopilación de las medidas de incentivo económico, desde el Área de los Servicios Económicos.

 Por partes, para variar. Respecto a la elaboración de un censo que acaban de acordar, solo recordar que ese censo ya se estaba haciendo en colaboración con Confae a fecha de 1 de abril de 2013 según esta noticia de Diario de Ávila. ¿Se acuerda de nuevo hacer un censo? ¿Ese iniciado hace meses ya no vale? ¿O es que no se hizo? 

 Por otro lado, y salto al punto tres, me parece correcto que se incentivo económicamente. Entiendo que esos incentivos serían para emprendedores o empresarios interesados en revitalizar el centro alquilando esos locales y abriendo de nuevo las puertas de un comercio en la zona centro de Ávila, idea que me parece más que jugosa teniendo ya libertad para abrir sin limitaciones temporales.

 Para terminar voy a por lo que más miedo me da. Lo de elaboración de un diseño común dentro de la iniciativa Marca Ávila. Todo indica, así dicho, que lo que se hará será llenar la ciudad del maravilloso imagotipo que vemos desde hace un tiempo en todas partes. Ávila por todos lados en cualquiera de las variantes de la imagen, como si el visitante necesitase leer setenta veces el nombre de la ciudad que ha decidido venir a visitar. Está esa opción y está la de aprovechar los escaparates para lo que son, mostrar productos, y serían unos paneles informativos espectaculares. Quiero decir, ahí donde hay un escaparate en desuso propongo poner una gran y bonita foto de un monumento cercano, que lo muestre en todo su esplendor, con el nombre del mismo, bien visible, una descripción de su arquitectura, o de aquello que sea lo más destacado por lo que merezca la pena ser visitado y una flecha indicando la dirección en la que se encuentra y la distancia. Grandes letreros turísticos que vendan, pues en escaparate se encuentran, lo mejor que tiene esta ciudad (con permiso de su gastronomía) que es su patrimonio. Que cualquiera, allá donde mire, pues locales vacíos hay a punta pala, vea que cerca tiene monumentos visitables, con sus horarios en pequeñito, con información del mismo, un reclamo que animaría a no pocos a visitar algunos lugares que, seguramente, ahora no estén entre los predilectos de los visitantes. Vender la ciudad desde la ciudad. Cuando un local se alquile le quitamos las fotos y a otra cosa y si otro se cierra se le coloca la información. Una forma diferente de mostrarnos al visitante sin tener que montar postes a mayores ni infraestructuras descabelladas para convertir el centro de la ciudad en un gran mapa turístico de la misma. Bien planteado y estudiado puede ser más que interesante.

 Y que nadie se alarme ni se eche las manos a la cabeza. Siempre habría un hueco, entre tanta información útil, para que aparezca nuestro preciado y amado imagotipo para que nadie se olvide que que está en Ávila.

 P. D.: Si la idea gusta entre las filas de nuestro gobierno local negociamos mis honorarios sin problemas, solo tienen que llamarme. Seguro que llegamos a un acuerdo ;) .

¿Hemos llegado ya?

La crisis, ese Leviatán amorfo de nuestros días, tiene su propia fauna, como las glaciaciones, el cámbrico o las playas de Ibiza en temporada alta. Animales, seres y bichos particulares que florecen, se reproducen y mueren adaptados a las condiciones de vida de cada periodo. Si pudiésemos resucitar a Darwin, se plantaría en mitad de la Castellana sobre un banco al que llamaría Beagle y contemplaría maravillado con un catalejo de latón el espeluznante y lujurioso pulular de la evolución. Por desgracia, no todas las mañanas el azar selectivo nos depara elegantes trilobites. A veces, la naturaleza, con la ayuda inestimable del hombre, engendra cosas como el bulldog francés. Nuestra crisis -al final terminaremos cogiéndole cariño y la lloraremos cuando se vaya- ha favorecido la expansión sin límites de dos subespecies perfectamente adaptadas al actual entorno recesivo: los debates políticos en televisión y los locales de Compro Oro (o plata). Ambos existían antes, es cierto, pero relegados a nichos ecológicos en los márgenes de la vida. Los primeros sobrevivían arrinconados en La 2 o en la madrugada, los segundos en los alrededores de la Puerta del Sol; lugares a los que volverán, en este país a nadie le interesa la política si tiene dinero en el bolsillo y el oro también baja, cuando el sol del crecimiento vuelva a calentar tibiamente las playas de la piel de toro.

En uno de los primeros, desconozco si también frecuenta los segundos, se vio hace poco al expresidente González. No me pregunten en cuál, todos me parecen iguales y en todos sale Revilla. Felipe, el hombre antes conocido como Isidoro, me provoca sentimientos encontrados. Es un tipo en algunos aspectos admirable, un animal político, un todoterreno, alguien capaz de vender hielo a los esquimales. Es irresistible cuando se quita las gafas con gesto de estadista y las sacude delante de las cámaras como haría un obispo con un hisopo para bendecir a la audiencia. Por otra parte, ay, es imposible olvidar las zonas oscuras de aquellos locos años. El GAL, Filesa, Cobi… Pero, a pesar de los pesares, hay veces que lleva razón. Decía González, Felipe para los socios del clan de la pana, que creía que habíamos tocado fondo, que la crisis no iría a más, pero que lo que de verdad le preocupaba era cuánto estaremos en el fondo. España, el país de los pronósticos. El Gobierno, impasible el ademán, le ponía fecha: el año que viene (siempre es el año que viene) se creará empleo, pero hasta 2016 (con suerte, quizá, tal vez, perhaps) el paro no bajará del 25%. Ya no queda nada. Esa cifra, por otra parte, es catastrófica en un país normal, pero aquí, a la vista está, nos conformamos con poco. Plasmariano, el sucedáneo de marca blanca del hipnosapo, nos pide paciencia. “-¿Qué son esas trompetas? -Nada, tranquilosh, hilillosh mushicales. Los ishraelitas que han montado una verbena. Lash murallash de Jericó shon shegurash.”

Mientras vuelven las golondrinas, el paro nos dejó el pasado mes un semibuena noticia. El paro bajó en Ávila en 264 personas. Buena noticia porque baja, semibuena porque nos gustaría que bajara más, mala porque con lo que llevamos en la mochila nos sabe a muy poco. Aquí van las gráficas habituales.

Abril2013

Como ven ustedes, el paro, por fortuna, está decidido a llevarme la contraria: se aleja de los 20000 parados y baja pasada la Semana Santa, temor que les confesaba el pasado mes. Y ahora llega el verano, el momento más boyante del sector más boyante de nuestro principal motor económico. Si sumamos los datos de marzo y abril para ver el efecto de la Semana Santa observamos como las cifras han sido medianamente positivas, aunque no tanto como en 2011.

Abrilmensual2013

Abrilmasmarzo

Pero no todo es color de rosa. Como las mujeres y algunos hombres saben, hay millones de colores y de matices. Para que sigan ustedes con mal cuerpo, la presión siempre es productiva, les dejo un par de datos para reflexionar. Primero, de los 19211 parados abulenses, solo 10033 reciben algún tipo de subsidio o prestación por parte del Estado. En segundo lugar, un enlace: The Atlantic sobre el paro español y su tendencia a la cronicidad. Esa rayita morada ascendente de la segunda gráfica no tiene nada que ver con el sentimiento republicano: es el porcentaje de parados que lleva más de dos años sin encontrar empleo. Para echarse a temblar.

Como dirían los guiris: No hope.

Protes Town

O me lo parece a mí o ya no se pelotea como antes. Me da que esto de la crisis nos ha enseñado a protestar, noble y ancestral arte. El peligro está en que se nos vaya de las manos. Muchos advierten de que, como sigan apretando las tuercas a la ciudadanía, la situación puede desencadenar en algún tipo de estallido social. Espero y deseo que nada de esto ocurra, y creo realmente en la sensatez de la gente de la calle. Así que prefiero ver el lado positivo del asunto y pensar que, desde hace un tiempo, en Ávila se empiezan a gritar algunos callos pisados.

También es cierto que los tiempos animan, es decir, hay mucha cosas para protestar. Uno hasta puede elegir, especializarse en un área. Aún así, ¿se imaginarían hace unos años un enfrentamiento tan frontal como el que están protagonizando los empresarios contra la nueva tasa por el tratamiento de basuras? (vean el vídeo). Desde el Gobierno municipal se les pidió que matizaran estas afirmaciones “fuera de lugar”. Y la respuesta del presidente de la Federación de Empresarios de Hostelería, Alberto Sánchez (acompañado por los responsables de las federaciones de Comercio y Servicios), ha sido la siguiente: “He dicho cuatro verdades que han dolido mucho pero decir la verdad no es faltar al respecto. La verdad duele, molesta y aquí se ha dicho poco o nada. Se ha dicho esta vez y se empezará a ir diciendo cada vez más”.

El Roto huelga

Dejando a un lado eso de la verdad (ya que es algo tirando a relativo y cada uno tenemos la nuestra), estoy totalmente de acuerdo en que “aquí se ha dicho poco o nada” ante ciertos asuntos. Pero todo cambia y parece que cada vez hay menos miedo a expresar opiniones, a rechazar lo que cada uno considera injusto. ¿Se acuerdan del cierre de la Biblioteca de Los Serrano? La presión social, sobre todo a través de las redes sociales, consiguió una media victoria. Y muy grande lo que han logrado los padres de Madrigal y El Barraco para sus colegios. Cambiando mucho el tercio pero en la misma línea, ¿vieron la reacción ante la actuación contra los chicos del Mercado Grande que comían pipas y jugaban al futbol? ¿Leyeron las redes sociales esos días, las opiniones de la gente en la calle, incluso alguna columna de opinión?

Poner fin al pensamiento único, callar ese silencio miedoso, abrir un poco las ventanas… y protestar tres veces al día (desayuno-comida-cena).

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PD: Deja a un lado (pero no me olvido) los movimientos más extendidos o de carácter nacional, como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y otros. Estas líneas se han querido centrar en protestas que han surgido en esta provincia durante los últimos tiempos.

Arrieros y enterradores

Marzo de 2011, preside España el malvado Zapatero y el aún más malvado Rubalcaba es su vicepresidente. Zapalcaba y Rubaltero —tanto monta, monta tanto— están llevando al país al desastre. Recortes, paro, corrupción, abortos, Educación para la Ciudadanía y gente en sus casas recibiendo cursillos online de guerra de guerrilas para lanzarse a la calle a hacer escraches y biodanzas. Dentro de las medidas de contención del déficit, el Gobierno presenta una Oferta de Empleo Público que fija en un 10% la tasa de reposición de efectivos. Por cada diez funcionarios que se jubilen, solo se contratará a uno. Esto afecta a todos los niveles de la administración, incluso a la policía: en 2008 se graduaron casi 2700 agentes, en 2011 solo entrarán en las aulas 228 alumnos.

Esto es lo que entonces opinó, mediante  un comunicado de prensa citado por el Diario, el Ayuntamiento de Ávila:

El Gobierno socialista que preside José Luis Rodríguez Zapatero está empeñado en enterrar a Ávila, a los abulenses y a la economía y al empleo en nuestra ciudad.”

“Ávila no puede permitirse, dada la actual situación de crisis económica generalizada, estas pérdidas tan terribles, a las que el Gobierno socialista, y el Partido Socialista de Ávila, están dando la callada por respuesta, pese a tratarse de un asunto de máxima gravedad que se verá incrementado por la drástica reducción decretada para la siguiente convocatoria, que ya es oficial”

“Una vez más comprobamos cómo el Gobierno socialista pasa por completo de Ávila y de los abulenses, de los problemas de la ciudad y de la solución de los mismos, enviándonos directamente al desastre económico y al paro sin temblarles el pulso. Claro, que esta actitud no debe sorprender a nadie, pues ya lo han hecho con otros asuntos como el futuro del ferrocarril o la alta velocidad ferroviaria, asuntos que llevan aplazando un año sí y otro también para desesperación de los abulenses”

“¿Dónde están los socialistas abulenses, los concejales de Ávila, los representantes en el Parlamento nacional y sus responsables políticos que no nos explican lo que está haciendo el Gobierno con nosotros? (…) Están escondidos muchos metros bajo tierra, sin dar una sola explicación de lo que está ocurriendo, de lo que está haciendo su Gobierno, que no es otra cosa que llevar a Ávila al fracaso y a la agonía más absolutos” 

El viernes pasado, el Consejo de Ministros, presidido por el sin par Mariano Rajoy Brey, aprobó la Oferta de Empleo Público para este año: 190 plazas de nuevo acceso para el Cuerpo Nacional de Policía. A la espera quedamos (yo ya me he hecho con una silla) de la justa, necesaria y seguramente furibunda reacción del Ayuntamiento ante esta afrenta a los abulenses que nos lleva “al desastre económico y el paro”.

PS. Por no hablar del futuro del ferrocarril o de la (risas) alta velocidad.

La culpa (también) es tuya

Después de darle muchas vueltas, realizar una lista de pros y contras y reflexionar con la almohada, he decidido que me voy a apuntar a esto de perseguir a la gente por la calle cantándole las verdades del barquero, rodear su casa con pancartas, pegatinas y batukadas y gritarles, a la cara o a la espalda, que son unos sinvergüenzas. Ya saben a lo que me refiero, a eso que ahora llaman escrache. Y es que es inadmisible que, estando las cosas como están, los responsables de todo esto puedan vivir tranquilamente como si la cosa no fuese con ellos, como si no cargaran sobre sus espaldas el peso de estos cinco años de depresión económica y social.

Había pensado hacerme con una lista del censo para tener identificados a todos los “escrachables”, saber donde viven y no repetir, pero me han dicho en ventanilla no se qué de la protección de datos, así que voy a tener que improvisar. Si usted, amado lector, sufre uno de mis escraches y, a la semana o al mes, vuelvo a pasar por su casa, avíseme. Por su bien, claro, y por el mio, que hay mucha gente a la que escrachear y poco tiempo para hacerlo.

 ¿Cómo dice? Sí, claro que le voy a hacer un escrache a usted ¿Cómo que usted no ha hecho nada? ¡Qué usted no ha hecho nada! ¿Ve como se merece un escrache?

 La Fundación BBVA ha hecho públicos los resultados de una macroencuesta realizada en 10 países de la UE sobre la crisis, la democracia y la economía. En dicho estudio, los españoles señalan con el dedo (supongo que con el índice) a los culpables de la crisis: “los políticos (95,3), los bancos (94,5), los gobiernos nacionales (90,9), los dirigentes de la Unión (81,4), las compañías financieras (87,1), el Banco Central Europeo (81), las agencias de calificación (76), las empresas multinacionales (71) o el FMI (72,7)”. Solo el 25% de los encuestados cree que los ciudadanos son responsables de la crisis. 

Esta encuesta confirma una cosa: los españoles (Beati Hispani) creemos estar dominados por una raza alienígena, los políticos, con los que no tenemos nada que ver, con los que no nos podemos cruzar sexualmente, que no sabemos en qué momento llegó a nuestro planeta y de la que creemos que no nos podemos librar. Nosotros y ellos, buenos y malos, oprimidos y opresores. La dicotomía habitual.

 Le voy a contar un secreto: si el Alcalde de Ávila es Alcalde y la oposición en Ávila es una chufa es, en parte, por su culpa. Si tienen alguna duda, miren los resultados de las últimas elecciones o pregunten cuantos militantes tienen los partidos de oposición. Y alguien tuvo que votar al señor Casado para que, sin saber situar la provincia en el mapa, se convirtiese en representante de los abulenses en las Cortes. Si la economía española es una deposición seca es, en parte, por su culpa. Si Rajoy es Presidente y antes de él lo fue Zapatero es, en parte, por su culpa. Si el futuro del país es más negro que el fondo de un pozo de petróleo en una noche sin luna es, en parte, por su culpa. Si El Grande es un monumento al mal gusto y la vista del valle desde El Rastro es un horror de cemento y descampado es, en parte, por su culpa. Si la Comunidad Valenciana es un lupanar diseñado por Calatrava es, en parte, por culpa de los valencianos. Si en Baleares Mata hizo y deshizo a su antojo es, en parte, por culpa de los que allí residen. Por acción, obra u omisión, pero su culpa. Y no me venga ahora con que usted no sabía, usted creía, usted pensaba. Ya somos mayorcitos, leñe.

 Los españoles somos así: reacios a asumir nuestra propia responsabilidad y a leer el periódico. La burbuja nos pilló por sorpresa y Rajoy parecía un señor muy razonable. Es cierto que no todos, como individuos, tenemos el mismo grado de responsabilidad -no puede tener la misma culpa una jubilada de Langreo que un ministro de economía- pero todos, como sociedad, somos responsables. Y no, no me he sumado a la retórica rajoyesca del hemos vivido por encima de nuestra posibilidades, dos más dos son cuatro, al nene le gustan los gusanitos sin IVA. Hay un trecho entre eso, que no es otra cosa que una simplificación burda y errónea destinada a no abordar los verdaderos problemas del país, y pedir a cada uno de nosotros que asuma sus responsabilidades.

 Vale, Merkel es un ogro teutón envidioso del mediterranean way of life, pero ¿es culpa suya que el dinero negro suponga alrededor del 20% de la economía española? Por no hablar de la economía italiana o de la chipriota ¿Es culpa suya que seamos incapaces de arreglar nuestro disfuncional mercado laboral? ¿Es culpa suya que el Estado esté invadido de cargos políticos y asesores sin el graduado escolar? ¿Es culpa suya que la justicia española tarde lustros en resolver cualquier caso, con lo que eso supone para la economía y los ciudadanos? Igual hemos puesto algo de nuestra parte.

 Los mercaos, como diría Rajoy, son otro supervillano. España, el Estao, debe casi un billón de euros y este año, con suerte, el nuevo déficit a financiar se quedará en 60.000 millones de euros. ¿Usted le prestaría dinero a España si esto no le hiciese ganar sus buenos euros? Pues igual no, para que mentir. La otra opción es Uropa, Rajoy dixit, otro enemigo de los gordos. En Bruselas no nos quieren, también nos tienen envidia, y por eso nos obligaron a eliminar el impuesto de patrimonio, a llenar de agujeros para empresas y grandes fortunas el sistema tributario patrio, a urbanizar playa y montaña, a no pagar el IVA la última vez que pintamos la cocina, a sacarnos unos euros haciendo chapuzas en negro, a no dar de alta a la chica que limpia en casa y a empadronarnos en un local comercial para que nuestros hijos puedan ir al cole que queremos. La picaresca se inventó en Bruselas y el Lazarillo era del Rihn. ¡Que los dioses antiguos y nuevos os maldigan!

Y esto no quiere decir que Merkel no esté contribuyendo con sus políticas a hacer más profunda y larga nuestra depresión, ni que los mercados funcionen bien, ni que la Comisión, la UE o el BCE no estén a por uvas. Y esto no significa, por supuesto, que nuestros políticos sean unos santos, pero si esos ciudadanos  están ahí, amigo mío, es gracias a usted.

 El último escrache lo haré ante el espejo. Me miraré a los ojos, que los tengo preciosos, y me diré que, en parte, todo esto es también culpa mía. Por no haber hecho todo lo posible para evitarlo, por mirar para otro lado cuando era evidente que algo iba mal. Aunque, eso sí, temo que no servirá de nada ¿desde cuando la mejor forma de convencer a alguien es gritarle o montarle una manifestación bajo su ventana? ¿No sería mejor, si ese es el objetivo, buscar otras vías? No sé, desde manifestaciones de las de toda la vida -será por edificios públicos frente a los que concentrarse- a montar un partido político que aglutine nuestras propuestas y que compita en las siguientes elecciones. Los4Palos for America.

Igual es que todo esto de los escraches no busca convencer a nadie, ni hacerle cambiar de opinión, ni siquiera visualizar un problema como normalmente se dice. Igual lo que se persigue es señalar con el dedo, atemorizar, coaccionar, amedrentar, convertir a un ciudadano -recuerden que los políticos no son de otra especie, aunque ellos, como buenos españoles, a veces también lo olviden- en un objetivo de las iras del común. Descargar nuestra rabia contra un individuo como miembros de una masa. Y claro, señalarles a ustedes sí, a fin de cuentas ustedes tienen la culpa de todo y apenas conozco a un pequeño porcentaje de los españoles, pero señalarme a mi mismo me parece feo. Si convoco un escrache contra mi persona ¿tendré que mantenerme a 300 metros de mi mismo? ¿Y si se me va la mano. me veo cara de perriflauta y termino con una “ostia” autopropinada en la cara? ¿Y qué pensarán los vecinos?

 La economía española (los desahucios, el paro, el incremento de la pobreza) es un drama al que hay que poner remedio, pero dudo mucho que el escrache, o como queramos llamarlo, a los representantes de los ciudadanos sea la solución. A Argentina, por ejemplo, patria de los escraches, no parece haberle servido de mucho. No hay que señalar culpables, ni pedir venganza; hay que buscar soluciones.

PS.- ¿No creen ustedes que el protagonismo mediático de los escraches es un tanto excesivo y perjudicial, a medio plazo, para el movimiento encabezado por la PAH?

PS2.- Para mantener la integridad física de la batería de nuestros móviles, les ruego contención en los comentarios. Argumentos, réplicas y contrarreplicas serán bien recibidos ya que este es un tema polémico y de actualidad. Pero si ustedes no se moderan, nos tocará hacerlo a nosotros.

No ha llegado la primavera al mercado laboral

El año pasado podaron todos los árboles que hay desde mi casa al trabajo. Todos, no dejaron ni uno con ramas. Y digo que los podaron por no decir que lo cometido allí fue un arboricidio en grado de tentativa, una salvajada o un escrache contra la flora y la fauna. De sus otrora frondosas copas solo dejaron el recuerdo en las mentes de los que agradecíamos su sombra en las calurosas tardes del verano (aquí el verano comienza en mayo y termina a finales de septiembre, no se dejen engañar por solsticios y meteorólogos). En el mejor de los casos, los árboles quedaron reducidos al tronco y al nacimiento de sus ramas más gruesas. En los peores casos, quedaron convertidos en postes de la luz.

Cuando llegó la primavera, los pobres empezaron a florecer a borbotones, por donde podían, sin criterio; pero no todos lo hicieron al mismo ritmo. Hubo algunos que cuando llegó el final del verano ya ofrecían algo de protección contra el sol y hubo otros que bastante tuvieron con seguir vivos. A estos últimos, como muestra de apoyo y solidaridad por mi parte, les puse nombres: España, Irlanda, Portugal, Grecia e Italia.

Ahora que vuelve a llegar la primavera, los árboles vuelve a echar hojas y, por fortuna, parece que todos han vuelto a pasar el invierno. A diferencia de lo que ocurre con sus territorios homónimos, Grecia y Portugal han recuperado la vitalidad que les faltó el año pasado. Por contra, Irlanda e Italia no levantan cabeza y las hojas solo empiezan a aparecer tímidamente en algunas de sus ramas. Y luego está el árbol al que llamé España. Maldita la hora, pensaría él si los árboles pensaran, porque desde que le nominé el pobre no levanta cabeza. Al árbol España los podadores del Ayuntamiento le dejaron el tronco y el nacimiento de dos ramas. Una de ellas, a la que llamaremos, por ponerle algún nombre, turismo, parece dispuesta a seguir luchando por su vida. La otra, a la que llamaremos construcción, está podrida, se ve de lejos, y el día menos pensado se desplomará sobre algún infante o, lo que es peor, sobre algún infante turista y provocará alguna desgracia. Yo confío en que tarde o temprano del tronco empezarán a asomar otras ramas que devuelvan al árbol su vida y a los que pasamos por debajo su sombra.

Mientras esto sucede, les mantendré informados de lo que acontece con la flora local, la economía española nos deja los datos de desempleo del mes de marzo. Esta vez no podemos negar que las vírgenes a las que reza la ministra de empleo han tenido algo que ver. En el conjunto del estadospañol, el desempleo, arrastrado por el turismo de Semana Santa, cayó en casi 5000 personas.  Además, la caída del paro va acompañada de un aumento en el número de trabajadores afiliados a la seguridad social (aunque una vez desestacionalizados los datos, el número de afiliados se redujo). En nuestra provincia, el número de personas registradas en las oficinas de empleo se redujo en 121, alejándonos momentáneamente del terrible horizonte de los 20000 parados.

 

Evoluciónparo

Para el conjunto del país/nación/cosa, los datos de mes pasado son los mejores para un mes de marzo desde 2008 y suponen el primer aumento del número de cotizantes desde hace ocho meses. En nuestra provincia no hace falta remontarse tan atrás: en 2011 el paro bajó en más de 500 personas.

Intermensualmarzo

Si nos quedamos solo con los datos positivos, un descenso es un descenso y, además, en nuestra provincia se da en todos los sectores (menos en el colectivo sin empleo anterior), no solo en los servicios. La parte negativa es que mientras en el conjunto del país creció la afiliación, en nuestra provincia cayó (-243) y cayeron también el número de contratos firmados respecto a marzo de 2012. Y la parte aún más negativa es que de los 19475 parados solo 10050 están recibiendo algún tipo de prestación o subsidio.

Y más allá de los datos que ofrece el ministerio de empleo, y de lo que nos depare el mes de abril sin el efecto de la Semana Santa, la cosa sigue pintando fea: caen las matriculaciones, cae el consumo de carburante y el de energía eléctrica (tanto que, sumado este descenso a los efectos del clima, se ha tenido que reducir la producción de origen nuclear), cae la producción manufacturera, caen los salarios, la renta disponible, la tasa de ahorro de las familias y cae el crédito concedido a empresas y hogares. Y eso por no hablar de Chipre, la eterna crisis italiana, el presupuesto de Portugal y otros dramas de la Eurozona.

Tocará seguir esperando la dichosa recuperación.

Pasarela sobre arenas turbulentas

Tengo que reconocer que yo soy uno de los que han abandonado el barco. Lo siento Somoano, pero ya no veo los telediarios de RTVE. No ha sido una decisión meditada, ni ha sido un cambio brusco de un día para otro. Simplemente me he dejado llevar. Y no es, o no es solo, por el cambio de la línea editorial. Es que, simplemente, ya no me gustan tus informativos, o no lo hacen lo suficiente como para cambiar de canal – no pienso ver Gente, Corazón de Primavera, o como se llame, por muchos desfiles de lencería o de bikinis que pongáis justo antes de la sintonía del Telediario – o encender la televisión. Ahora, si estoy viendo A3, sigo con Vicente y con Lourdes, o con Matías; y si la tele está apagada, sigue apagada aunque sea la hora del parte. Y esto no quiere decir que piense que los telediarios de A3, con sus vídeos de Youtube con gaticos, sus conexiones innecesarias o su sensacionalismo barato, sean mejores que los del ente público, porque no lo son. Tampoco lo son los de T5, con Piqueras salivando con cada suceso macabro, o los de La Sexta o Cuatro, si es que a estos se les puede considerar “informativos”. Tus telediarios, Somoano, siguen siendo mejores que el resto, es verdad, pero porque, en general, los informativos de las cadenas generalistas son, siendo optimistas, reguleros. Supongo que os pasa un poco como a las series de televisión madeinspain, que intentáis llegar a todos los públicos, de la tercera edad a la adolescencia acneica, y eso os obliga a no profundizar demasiado en las noticias, importantes o no, y a poner un poco de carne, un poco de pescado y un poco de lechuga para que el español medio – mitad parado, mitad mileurista – no se aburra. A mi el informativo que me gustaba de verdad era el que presentaba Gabilondo en los primeros tiempos de Cuatro. Y no era por Gabilondo, me vale también Will McAvoy, era por el formato. Cuatro o cinco noticias, no más, tratadas con mayor profundidad.

Un ejemplo. En la madrugada del sábado pasado, se derrumbó, supongo que con gran estrépito y nubes de polvo, una pasarela de madera en Benavente. Esa fue la noticia para A3, con conexión en directo para que viéramos los desperfectos. Una pasarela, una ladera, catacroc. A mi, sinceramente, sin más datos que los aportados, me pareció una de esas noticias tontas que meten de vez en cuando en A3 para demostrar su sensibilidad territorial con los que no somos ni de Madrid, ni de Barcelona, y así lo comenté en tuiter. Pero cuando allí me dijeron que la noticia había salido en otros medios me picó la curiosidad, la misma que mató a los gatitos de Youtube.

La citada pasarela fue construida hace poco más de un año por una empresa pública (SOMACYL) dependiente de la Junta de Castilla y León y había costado cerca de un millón de euros (el presupuesto de Benavente para el presente año es de 14 millones). Por si esto fuera poco, la oposición, que se había opuesto en su momento a la construcción de la pasarela, afirmaba que el Ayuntamiento contaba desde el año 2002 con informes técnicos que detallaban que el terreno era más inestable que la situación actual de Chipre. Además, dos informes técnicos del Ayuntamiento, fechados a finales del pasado año, ya alertaban sobre desperfectos en la estructura. El Ayuntamiento, por boca del concejal de Fomento y del Alcalde, ha afirmado que la pasarela es “ajena al desplazamiento” y que además, gracias a la pasarela, se ha podido comprobar fehacientemente que éste existía. Darwin bendiga a la pasarela, protomártir de las ciencias geológicas. El Alcalde y la Junta, contentos con su actuación, al fin y al cabo no ha muerto nadie, han afirmado que, por supuesto, la pasarela se va a reconstruir lo más rápido posible, intentando minimizar el impacto para los bolsillos benaventanos, porque es necesaria para el progreso de la localidad zamorana. Casi nada.

Ya tenemos todos los ingredientes de una noticia de alcance, de esas que están tan de moda ahora sobre los despilfarros de nuestro sector público. Solo nos falta que la citada pasarela fuese blanca, resbalara, hubiese costado el doble de lo presupuestado y la hubiese diseñado Calatrava. Si además contextualizásemos el laberinto de Saturnino – nombre coloquial del derruido invento en honor del Alcalde de la localidad – con otros engendros salidos de las mentes de nuestras élites, como la Ciudad del Medio Ambiente, la sede de la Federación Regional de Municipios o la estación de esquí de Valladolid; tendríamos material hasta para un programa de Salvados. Ya estoy viendo a Évole, con su camisa de cuadros, recorriendo Valladolid intentando entrevistar a Juanvi Herrera, a Silván o a Silvia Clemente, que no pinta nada aquí pero siempre da juego.

El problema de esto, ya se lo voy diciendo, es que caeríamos en el frecuente error de culpar a estas infraestructuras de la crisis ¡Sin el Lienzo Norte, Ávila no estaría como está! ¡Todo es culpa del Plan E! ¡El AVE es un invento del diablo! Aquí somos mucho de eso: pasamos de la fe ciega en las infraestructuras, sean las que sean, como motores de progreso (el Centro de Interpretación de la Bellota va a crear tres empleos directos y chorrocientosmil indirectos por su atractivo turístico) a demonizar cualquier gasto público y mirar con desconfianza cada adoquín puesto con nuestros impuestos. Y tampoco es eso. Porque es verdad que sin el Aeropuerto de Castellón, por ponerles un ejemplo, las cuentas estarían un poquito más saneadas, pero la crisis, la deuda pública y la quiebra del sistema, va mucho más allá del Plan E o de los coches oficiales, al igual que la pasarela de Benavente es un mucho más que un montón de madera. Y esto, en parte, también tiene mucho que ver con cómo se habla de la crisis en los medios. Lo que no sale en la tele (la radio, El País, la Cope, internet o la hoja parroquial) no existe.

La superficialidad con la que se trató el tema de la pasarela se puede trasladar también a cómo se trata en la mayor parte de los medios la actual crisis económica. Conexión con la bolsa: la cosa está mal ¿Y la prima? Se relaja dos puntos ¿Y la italiana? De Erasmus ¿Qué pasa con Chipre? Los cajeros siguen cerrados y no tienen para yogures griegos. ¿Es verdad que allí hay muchos rusos? Es posible. ¿Iberia? Aquí una pareja de novios enfadados porque se han quedado sin luna de miel ¿Qué tal por Bruselas? Fatal, la cumbre duró hasta las tantas ¿Va a haber corralito en España? Dice el Ministro de Agricultura que no ¿El de Agricultura? Sí, ese mismo ¿Y Merkel? Comiéndose a un niño ¿Algo más? Almunia está cada día más calvo. Muchas gracias.

La pasarela de Benavente, al igual que otros sucesos recientes como pudiese ser la tragedia del Madrid Arena, nos permite entrever qué ocurre de verdad en los despachos, cómo se llevan los asuntos públicos y una parte, pequeña pero llamativa, de lo que falla en este país. Contratos amañados, negligencias por doquier, falta de controles y de contrapesos al poder casi infinito de determinadas autoridades, perversiones del sistema, el mercado de trabajo, problemas de selección de élites, justicia lenta e inoperativa, partidos políticos disfuncionales y sin credibilidad, desgobierno, capitalismo de amiguetes, la corrupción como un engranaje más, liberalismo de compañeros de pupitre, instituciones inútiles, el sector eléctrico, intereses personales que priman sobre los intereses comunes, administración pública paralizada y parasitada, una sociedad civil adormecida o complaciente que pasa de apolítica a antipolítica sin saber siquiera qué significa la palabra “política”… Versionando a Judt, casi todo va como el culo. Diga patata y mire al pajarito.

Si las grandes empresas y nuestro gobierno aciertan con sus más recientes previsiones, ojalá lo hagan, ya hemos tocado fondo y a finales de este año nuestro país comenzará a crecer y, con suerte, ese crecimiento se trasladará al empleo el año que viene. No hay mal que cien años dure. Yo, como Santo Tomás, no creeré en la resurrección de nuestra economía hasta que no meta de lleno los dedos en las llagas, pero por si acaso los brotes verdes maduran y olvidamos esta peregrinación por el desierto, creo necesario un recordatorio: cuando el paro baje del 18% (aunque aquí esto parezca un alivio, en un país normal es una catástrofe) y lo peor parezca haber pasado, la mayor parte de los problemas que nos han traído hasta aquí y que ahora nos quitan el sueño, como si de una manada de dinosarios metamorfoseados en gattopardos se tratase, seguirán ahí.

Posiblemente, si una vez reconstruida no se la lleva por delante un nuevo corrimiento de tierra, ahí siga también la pasarela de Benavente, desafiando orgullosa a la ley de la gravedad, a la geología y al buen gusto.

La marca Ávila (España)

No la he vuelto a ver. Miro cada vez que paso por Vallsur y no la veo. Imagino que se habrá ido fuera de España, ganando más de 800 euros y tal vez con posibilidades de ascender en algo. Se lo merecería. Espero que te vaya bien, chica del frescco.

Voy a volver sobre muchas ideas ya escritas por aquí, que han regresado a mi memoria tras ver el telediario nacional y el de Castilla y León. En el parte patrio, el ministro Margallo hablaba de la Marca España, de lo mucho que ésta ha mejorado (por lo visto, ajam) y también salía el Marqués de lo Políticamente Correcto, también conocido como Vicente Del  Bosque, asegurando que un claro ejemplo de ello es que los futbolistas españoles son contratados por toda Europa.

Sí, son buenos. Pero si están fuera es porque aquí ya no hay valencias, zaragozas o deportivos que paguen como antes. O que paguen, directamente. En fútbol y en todo lo demás.

En el parte de la Comunidad birregional, vitaminazada y mineralizada, la consejera abulense Alicia García repetía una vez más el mantra/credo de la legislatura:

“Los esfuerzos de la consejería de Turismo se encaminan a la comercialización, la internacionalización y la colaboración público-privada”

Si no es internacionalización no son los auténticos. Que sí, que la idea es buena. Pero no hace falta repetirla en cada reunión, fitur, intur, pitur y ñotur como si se hubiera descubierto América cada semana. La marca Castilla y León por el mundo. [Elijan aquí su viñeta de @humorjmnieto preferida, valdrían muchas] [yo me quedo con ésta]

La verdad es que me he puesto a escribir, he releido “El fin del españolito” y he visto que me iba a salir lo mismo otra vez. Que las portadas del Hola siempre resisten y que si queremos salir de ésta, esta vez vamos a tener que cambiar. Que…“España necesita patriotas. De los de verdad, no banderitas en los balcones o salvapatrias vociferantes e insultones en los estadios. Digo patriotas de pensar en clave país, en bien común. Que a lo mejor lo patriota es dejar ir al que no quiera estar o elevar el proyecto común a instancias más altas.”

Estuve en el Bernabéu en un Madrid-Barça de estos últimos. En la puerta, un chaval algo pasado de mahous, entonaba arrastrando a otros cuantos en ello un “In-Inde-Independenciá” a lo que otro grupito, esta vez de mesetarios, respondía con un “Catalanes, hijos de puta”.

Lo de siempre. Desde que nací lo he visto. España es así. Pues no. Que no. Que así no vamos a ningún sitio. Algunos fantoches de por aquí también son muy dados a gritar puta león, puta segovia, puta salamanca, puta becerril de campos, puta cualquier parte que juegue contra el ávila u obila u otros. ¿Será así en todos los países? No, no lo creo. O sea, sí. Habrá idiotas en todas partes. Pero no, aquí somos campeones del mundo en un par de cosas: la envidia y el otro deporte nacional, el de tirarse piedras al tejado común.

La marca Ávila, la que debemos internacionalizar, es la de hacer mejor lo nuestro, desde nuestros propios pasos y actos. Criticar lo malo para hacerlo mejor. Y defender lo bueno, que es mucho. Con orgullo pero sin aldeanismos ni patriotismos excluyentes. Ni Puta Segovia, ni Puta Cataluña ni Puta América del Sur ni Puto Satélite Titán.

La marca Ávila, la marca España, empieza en leer libros, continúa en tener cultura, ser crítico, ser constructivo, mejorar tú y hacer que los otros mejoren, construir y no destruir. Integrar y no vociferar e insultar.

¡Carajo! ¡Persigamos quimeras! <– ésta es otra intertextualización. Ser todos como la chica del Frescco. Me quedo con esa sensación, tras leer a Alberto ayer y disfrutar de Spacey en “House of Card”. Vivimos en una gran mentira que solo podemos cambiar, poquito a poco, desde nosotros mismos. Una revolución posible es la de ser exigente cada uno en lo suyo, ejemplarizar. Que lo ejemplar sea nuestra marca y no el trinque y el chanchullo. Nos llevará años pero algún día habrá que empezar el camino.

Es eso o seguir en el abismo, este infierno tan calentito.

Si tú supieras

Café

Agito lentamente el café – de sobre, con una cucharada de azúcar – mientras leo la prensa en la tableta. El café está templado y la realidad, bajo el púrpura vaticano que da color a los medios de comunicación estos días, es tan deprimente como ayer. Y como el día precedente. A veces, en días como este, abro el Diario de Ávila y me esfuerzo por creer que no hay nada más allá de sus páginas, del tranquilo estanque de aguas oleosas y calmas que describe. La Iglesia restaura iglesias, los quintos de Mijares se miden y lo celebran con botellines de Mahou en la mano, Detroit, el Mercadona alquilará una parcela al Ayuntamiento para montar un aparcamiento, flexibilidad, una de espías en el corral de las campanas, caudalosos ríos se escapan de sus cauces repletos de mierda, flexibilidad, manifestaciones pacíficas de sindicalistas y trabajadores (no confundir) e imagotipos, muchos imagotipos. La parroquia sigue tranquila, anuncia puntual el sereno mientras agita las llaves de los portales.

Además llueve, una vez más, y el café se ha terminado de enfriar. Me lo bebo, no estamos para tirar comida. Mientras en la televisión Rajoy apoya a (de) Cospedal en un desayuno de etiqueta negra, leo que Enrique Gil Calvo, profesor de la Complutense, dice que si todo esto no se ha ido ya a la mierda entre humo y cócteles molotov es porque, frente a “la decadencia del sindicalismo obrero y la incapacidad de los trabajadores inmigrantes para movilizarse con éxito”, las protestas por la crisis y los recortes las están liderando “el mileurismo desclasado de las clases medias tituladas”.

Llevo la taza del desayuno a la cocina y de vuelta me paro ante la ventana del salón. Una decena de amas de casa de 40 o 50 años van y vienen cargadas de bolsa. Un grupo de chavales está sentado en un banco. Dos hombre hablan mientras esperan junto a un cajero automático. Un chico joven pasea a un perro. Un anciano camina encorvado con un periódico debajo del brazo. Levanto la vista y frente a mi, al otro lado de la avenida, un hombre en pijama me mira desde la terraza de su casa. Nos miramos unos segundos y al final el hombre me saluda con la cabeza antes de volver a entrar en su casa.

¿Qué es necesario para que esta gente – mi vecino, las señoras que vienen de la compra, los jubilados, los parados, los estudiantes, los mileuristas desclasados, los sindicalistas decadentes – explote? Seis millones de parados, más de un 50% de paro juvenil, Bárcenas, Campeón, Bankia, la Troika, los discursos del Floriano, el precio de la gasolina, Messi hasta en la sopa, Iberia, Pescanova y dos huevos duros ¿Qué necesitan para ocupar las calles, para formar barricadas, para quemar cosas? ¿Necesitan saber que no hay futuro? ¿Dos Bárcenas más? ¿Un kilo de desesperación y cuarto y mitad de rabia?

No, me digo mientras me miro al espejo y concluyo que tengo que arreglarme la barba, creo que solo necesitan saber la verdad. La verdad sin filtros, sin aderezos, sin sal ni pimienta. Cruda, sangrienta, chorreante. Si todos supieramos la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, las calles explotarían.

Imaginen que todo lo que sucede en el país, sobre todo, pero no exclusivamente, en la parte alta de este país, estuviese almacenado en un enorme disco duro guardado en un sótano blindado enterrado en los estratos más profundos de la Castellana, doscientos metros por debajo del césped del Bernabéu. Imágenes, vídeos, fotocopias, archivos sonoros, fotografías, filminas, planos, conversaciones, documentos, contratos, facturas y fracturas, los menús de los restaurantes, los apretones de mano, conversaciones del guasap con flamencas, berenjenas y cacas con ojos, los besos en las mejillas y los cuchillos en la espalda, transparencias y pagüerpoints. Todo. Un inmenso registro de la realidad, el cementerio de la verdades perdidas. Imaginen que, por un error, el becario aprieta el botón que no es y que toda esa información está, de repente, disponible. Ultramagahipertransparencia. Que todo hijo de vecino puede, simplemente, saber cómo funciona de verdad el país. Ver en un vídeo como se negocian los contratos públicos. Ver una foto en la que dos presuntos rivales políticos brindan por su presunta amistad. Olisquear las cloacas madrileñas, pucelanas o abulenses. Mirar debajo de la alfombra y en las esquinas. Más allá de la transparencia, de las declaraciones de bienes y males de Alicia en el País de las Pesadillas, de las comisiones rogatorias, de las acusaciones particulares filibusteras, de los brotes verdes y de toda esa pantomima azucarada. La España real a golpe de clic. Pasen y vomiten.

¿Qué ocurriría si todo el mundo supiese qué pasa con su dinero, dónde va cada céntimo de sus impuestos? Un vídeo estupendo, en Full HD, donde se ve al concejal X hablar con el empresario Z para pactar los términos de una licitación. ¿Qué pasaría si supiesen que la ruina no es un accidente, que el desgobierno es parte del plan, un fin y un medio? ¿Qué pasaría si mi vecino supiese cómo funcionan los partidos políticos, los sindicatos, las organizaciones empresariales y la administración? Cómo se asciende y se desciende, cómo se guardan favores y afrentas. Hablo de entrar en la mente de los secretarios generales, de los secretarios de organización, de concejales, consejeros, empresarios y ministros. ¿Qué pasaría si pudiésemos acceder a sus intereses, a sus ambiciones, a los motivos que hay detrás de cada una de sus declaraciones, a lo que piensan de verdad cuando nos miran a los ojos y nos prometen amor eterno? ¿Qué pasaría si pudiésemos confirmar que nuestros intereses pesan mucho menos que los suyos? Chanchullos, pactos secretos contra natura, postureo, confrontaciones fingidas guionizadas frente a un café, hoy por mi, mañana por ti ¿Qué sucedería si todo eso estuviese accesible y se pudiese ver con unas gafas 3D? Así se saquea un país y se destruye su presente y su futuro, no olvide sus palomitas y su refresco.

¿Y si pudiésemos escuchar lo que se dice en los coches oficiales, en los despachos, en los reservados de los restaurantes donde se juega nuestro futuro? Pero me refiero a saber la verdad verdadera, con papeles, pedeefes y emepetrés, no a sospecharla o a leerla filtrada por mundos o países ¿Qué pasaría si tuviésemos un registro de esos diálogos, las grabaciones de las conversaciones de sus teléfonos móviles? ¿Qué pasaría si supiésemos cómo usan los recursos públicos a su antojo mientras las ambulancias cada vez son más escasas? ¿Qué pasaría si supiésemos el nombre de todos las personas que rebuscan comida en los contenedores a la vez que sabemos el menú de los aviones oficiales? ¿Que sucedería si conociésemos todos los tejemanejes de Ayuntamiento y Diputación? ¿Y si pudiésemos comparar el nombre de los parados y el de los contratados a dedo por las administraciones? ¿Qué pasaría si supiésemos que el hecho de que un hospital llame a una ambulancia por no poder atender una urgencia no es precisamente una anécdota aislada? ¿Y si supiésemos como cuadran las facturas las Comunidades que presumen de presupuestos saneados? ¿Qué pasaría si supiésemos el nombre y la ubicación de todos los colegios que han pasado el invierno sin calefacción? ¿Y si pudiésemos comparar cómo de apretados llevamos cada uno el cinturón? ¿Y si las declaraciones de Hacienda fuesen públicas? ¿Y si descubriésemos que el vecino que no paga la comunidad nada en la abundancia? ¿Y si, tras una intoxicación masiva de suero de la verdad, todos cantásemos sin filtros de Instagram? ¿Y si conociésemos los entresijos de las tablas de excel donde se deciden nuestros destinos? ¿Y si todos saliesen desnudos, como emperadores de barrio, en las fotos oficiales? Y Bankia, ¿qué hay de Bankia?

Mi vecino ha vuelto a salir a la terraza, está tendiendo la ropa. Me cuesta imaginarle en una barricada, o asaltando el Ayuntamiento con una antorcha dispuesto a salir de esta con los pies por delante, si no hay más remedio, pero llevándose cuanta más compañía mejor para no aburrirse cruzando la laguna Estigia.

Todos sospechamos como funciona esto y todos, por una razón o por otra, conocemos una parte de los turbios bajos fondos en los que se asientan el país. Pequeñas piezas del puzle del basurero español ¿Qué pasaría si todos tuviésemos un mapa de las cloacas?

Mi vecino me vuelve a mirar y me saluda. En la televisión, como diría Quique González, los presidentes de la desesperación cubren el expediente entre aplausos. Dos orejas y el rabo. Otra ronda de zumo de naranja y bollería.

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