La necesaria huella de Orson Welles en Ávila

Tenemos la suerte de contar con una nueva colaboración, en esta ocasión, a cargo de Patricia Garcinuño @PJGarcinuno (ilustre apellido), que nos cuenta los detalles de la iniciativa #UnaCalleParaOrson. Si tú también quieres publicar algo en este blog, aquí te explicamos cómo.

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Orson Welles quería ser tu vecino. Sí, así, como lo lees. Quería ir a pedirte sal e ir a gruñirte cuando pusieras música a todo volumen los viernes por la noche, o quizás unirse a ella si la fiesta estaba en su punto álgido. Bueno, esto último no lo sabemos, pero lo cierto es que este hombre, uno de los grandes genios del siglo XX, una de las figuras más importantes en el mundo del cine, un estadounidense de Wisconsin que viajó a los sitios más increíbles que te puedan venir a la mente, quería vivir en Ávila.

Así lo contaba en una entrevista realizada en París en 1960:

¿No os parece increíble? Y no es lo que se hace cuando se visita una ciudad y se dice: “Ay, qué maravilla de sitio, ojalá pudiese vivir aquí”. No. Welles dijo esas palabras en una entrevista en París, la ciudad de la torre Eiffel, el Sacre Coeur, el Moulin Rouge, ese acento que embelesa y los crêpes con chocolate en la calle. Y después de ser preguntado por ciudades como Nueva York o Londres. Ahí es nada.

La huella de Orson Welles en nuestra ciudad es profunda pero invisible para nosotros. Aquí rodó en 1965 una de sus películas más sonadas, Campanadas a Medianoche, inspirada en varias obras de Shakespeare.  Un rodaje que llevó la imagen de Ávila por medio mundo pero que no es muy conocido por los abulenses, ¡y es de locos!

Hasta el pasado 6 de mayo, día en el que se conmemoró el centenario de su nacimiento, yo no tenía ni la más remota idea de todo esto. Si no llega a ser por José Manuel Blázquez, que aquel día redactó un magnífico post en su blog, Meridianos, en el que explicaba a las mil maravillas la relación entre el excéntrico creador y nuestra ciudad, jamás me hubiese enterado. Y no fui la única. @Diostuitero, abulense de pro, también quedó impresionadísimo con esta información, y enseguida ideó promover que se le pusiese una calle a Orson Welles. A esta iniciativa nos fuimos sumando muchos, todos con la misma pregunta: ¿cómo podía ser que hubiese pasado todo aquello en la ciudad donde hemos nacido y nadie nos hubiese contado nada?

Simplemente no se da a conocer. No hay ningún espacio público que recuerde el paso de Orson Welles por Ávila. Ni del rodaje de Campanadas a medianoche ni de los otros 124 rodajes que se han llevado a cabo en la provincia de Ávila. Decía José Luis Pajares (autor de Avilas.es), que este es “otro caso de desmemoria que en la ciudad suelen tener como recompensa, en el mejor de los casos, una calle en nuevas urbanizaciones o en polígonos industriales”. Bueno, pues al menos queremos eso.  Y por eso hemos decidido poner en marcha una petición de Change.org en la que ya contamoscon la firma de más de 600 personas en tan solo dos semanas.

Poner el nombre de Orson Welles a una calle/esquina/rincón/rotonda es un gesto minúsculo, pero creemos que es un bonito principio para conmemorar todo lo extraordinario que ha ocurrido en nuestra tierra. Unámonos y demostremos que en Ávila apreciamos y reconocemos la cultura con mayúsculas.

Puedes firmar a favor de una calle para Orson Welles en Ávila aquí.

Un fin de semana para el recuerdo de la Fábrica de Harinas de Ávila

Fabrica_Harina

Lo bueno se hace esperar y ya había ganas de poder ver en Ávila la película ‘Poder contra verdad’, el documental que cuenta la historia de la desaparecida fábrica de harinas que custodiaba el puente Adaja (ya os hablamos de este proyecto). Ya hay fecha, hora y lugar, pues está programada la proyección de tres pases: vienes 28 de febrero y sábado 1 de marzo a las nueve y media de la noche, y el domingo 2 de marzo a las seis de la tarde en el Cine Tomás Luis de Victoria.

El estreno en tierras abulenses (ya se pudo ver en la SEMINCI) servirá de excusa para que la Asociación Juvenil Claqueta, en colaboración con el equipo promotor de la película, organice unas jornadas culturales en torno a un edificio que se construyó en el siglo XVIII por orden de Carlos III. Además del documental, se podrá ver una exposición compuesta por diferentes piezas relacionadas con la antigua fábrica. Entre ellas, y de forma destacada, hay una maqueta de grandes dimensiones, obra de Paco García, que recrea cómo era el barrio del Arrabal del Puente justo antes de que comenzasen los derribos que hicieron desaparecer la fábrica y todo su entorno.

También se podrá ver una selección de fotografías a través de las cuales se narra la evolución arquitectónica y urbanística que tuvo tanto el edificio principal como su entorno, conjunto que estaba protegido por varias figuras legales que no sirvieron para impedir que la administración pública lo destruyera. Se incluyen otras piezas artísticas de varios autores, todas ellas inspiradas en ese enclave urbanístico de la ciudad que desapareció definitivamente en el mes de marzo del año 1996.

La organización ha fijado un precio de acceso para cada una de las sesiones de cuatro euros, con el único fin de contribuir a financiar los gastos.

Lento pero imparable fundido a negro

Fue en el año 1989. Contaba yo con 10 años. Antes de entrar en materia diré que de los cinco que administramos este blog soy el que “más canas peina”. Me refiero con ello solo a la edad, eso sí es verdad, con lo que aclaro que soy el más mayor de los cinco. Si nos ceñimos a la expresión “peinar canas” en el sentido estricto de la expresión no tendría mucho misterio ya que la menor edad no implica siempre peinar más pelo y en eso sí gano por la mano, aunque sea por longitud. Si no me creéis podéis preguntarle a Alberto o a Illo. Pero volvemos al año 89 y a mis casi 11 años porque es el punto de partida de la historia de hoy. Era una época en la que esto que hoy hacemos con tanto cariño y que llamamos blog y que gestionamos gracias a internet era algo impensable. Lo móviles apenas habían hecho aparición y eran un producto para muy ricos y las facilidades que tenemos hoy en día con millones de gigas de información al alcance de un click eran casi impensables. La conexión a internet en los hogares era inaudita, en mi casa apenas había teléfono fijo, y mucho menos otros conceptos de los que disfrutamos hoy en día.

Para copiar música tenías que hacerlo en los antiguos cassettes, la cinta de toda la vida, de 60 o de 90 dependiendo de la duración de la música a copiar. Antes, alguien, tenía que dejarte un original en vinilo o en la propia cinta para poder hacer la copia. No podías buscar un disco en internet, descargarlo y copiarlo, no podías buscar un enlace a una película y verla o descargarla para tener una copia en tu casa. La forma de ver películas era la televisión o el videoclub y, por supuesto, el cine.

El cine, en Ávila, en 1989 era EL CINE. Nuestra sala de T. L. de Victoria. Una sala enorme, con más aspecto de teatro que de cine, se trataba del salón de actos del colegio Diocesano “Asunción de Nuestra Señora” de la capital y llevaba abierto desde 1960 con un aforo de 709 butacas de patio, 69 delanteras y 200 generales. Este artículo de  noviembre de 2011 de Diario de Ávila habla mucho y bien del origen de la sala y de cómo se conviertión en sala cinematográfica conviviendo en 1960 con otras cuatro salas en la capital.

Por aquella época se hacían además ciclos de diferente duración en otros teatros casi siempre ligados a la obra social de Caja de Ávila o de Caja Duero. El Teatro de la Avenida de la Juventud o el pequeño Auditorio del pasaje de Caja Duero eran los que acogían estas sesiones a las que se acudía a ver ciclos de cine ecológico, infantil…

Y en aquel 1989 yo entré al cine Tomás Luis de Victoria por primera vez en mi vida. La que luego fue su segunda sala aún no existía, se estrenaba la película Batman de Tim Burton en la que Michael Keaton se enfundaba en el negro traje del hombre muciélago y Jack Nickolson hacía de Joker en una película oscura que, desde entonces, me trae siempre el mismo recuerdo, la sala del cine llena hasta la bandera, mi amigo de entonces, Iván, y yo, entrando por primera vez a aquel lugar y todo el aforo prácticamente completo para disfrutar de la película, tanto que nos tocó una mísera fila 4 que acabó por destrozarnos el cuello, cosa, también diré, que poco les importó a dos niños que gozaron como locos de aquella tarde de cine.

Desde entonces hasta ahora hemos visto cómo esa llegada de las nuevas tecnologías, sobre todo internet, ha ido vaciando poco a poco las salas de cine, ya no solo de Ávila, sino de todo el país. Y es cierto que desde entonces otras salas abrían sus puertas al público, primero en la Calle Virgen de Covadonga, un local con, si no recuerdo mal, tres salas, que poco duró abierto, y después en el Centro Comercial El Bulevar, los conocidos Cines Estrella, que llevo mucho tiempo si ver más de media sala en alguna de las sesiones a las que me acerco, y eso, siendo muy generoso.

En septiembre de 2011 cerraban los cines Tomás Luis de Victoria. No recuerdo cuál fue la última película que vi en ellos, la verdad, me gustaría recordarla, sé que tras aquella primera, tras aquel Batman de Burton hubo más, no recuerdo cuantas, pero cada vez con menos público hasta que llegó el cierre. Y a todos nos dolió, y mucho…

Ahora, hace pocas semanas, han vuelto a reabrir. Están otra vez a disposición del que quiera disfrutar de una película en pantalla grande, bien acomodado, con buen sonido, unas palomitas y una coca-cola. Precios razonables, 6 € la sesión normal y 3,5 € los martes que es el día que celebran el día del espectador. Sinceramente, mal futuro tendrá si no hacen algo nuevo. Como bien decía Alberto en Twitter, “tienen que saber vender actividades que no sean solo sentarse a mirar. Ofrecer un plus, algo que no pueda hacer en mi salón”. Seguramente tenga parte de razón, quizá los cines, tal cual los hemos conocido hasta ahora, sí estén condenados al fracaso si no inventan nuevas fórmulas y son capaces de captar clientes con algún atractivo añadido. No entiendo yo mucho de negocios, lo reconozco, por eso tan solo planteo unas preguntas y espero que seáis vosotros quienes dejéis las buenas ideas. ¿Hay alguna fórmula que pueda llevar a buen puerto a cualquiera de las salas de cine de la ciudad? ¿Es de verdad ir al cine, solo sentarse a mirar? ¿Está el modelo ya acabado con lo que ello pueda significar en un futuro para las salas de proyección?

Yo sólo espero que tengan mucha suerte en su nueva andadura y que encuentren una fórmula, la que sea, para que puedan seguir adelante proyectando películas, de no ser así el futuro de cualquiera de las dos salas es como un lento pero imparable fundido a negro. Si cuando se cerró la sala nos sentimos como si nos cayera un jarro de agua fría sobre la cabeza y se mermaba la oferta cultural de la ciudad, la reapertura viene a extender esa oferta. De todos, me incluyo, depende que sus puertas y las de los Cines Estrella, permanezcan abiertas, y quizá ahora no nos demos cuenta, pero merece la pena achuchar entre todos, ver una película en condiciones de vez en cuando, y mantener esas ventanas a la cultura abiertas. Malo no puede ser y, seguro, no queremos seguir los pasos de Pontevedra, primera capital española que se queda sin salas de cine.

La Odisea del Lienzo

Les cuento rápidamente una peripecia que me ocurrió la semana pasada. Era el cumpleaños de mi ahijado y se me ocurrió la feliz idea de juntar a la pequeña criatura, su padre y servidor para ir a ver Spiderman: 3D, gafitas, superhéroes y villanos…una tarde de postín.

La peli trae fama de taquillera y no me quería pillar los dedos así que me puse manos a la obra: pillar la entrada por Internet. Aquello fue la Odisea.

Lo primero fue preguntar a San Google por los horarios. La primera instancia fue fácil…primera sesión en los Estrella a las 17 horas. Perfecto. Voy a comprar.

MEEEC [Vaya usted a entradas.com]

Allá que voy. Seleccionar fecha. Pincho.

MEEEC [Página no encontrada]

Bueno, cosas que pasan. Actualizar…

MEEEC [Página no encontrada]

Lo intenté un par de veces más sin éxito. Volví a inicio, busqué la peli y ahí descubro que el Lienzo Norte también la está echando. ¿Posicionamiento en Google? Menos 3 millones. Casualidad y labor detectivesca de padrino en apuros.

El caso es que entradas.com no estaba por la labor de darme la entrada. Podía ser un fallo de la red, eso entra dentro de lo normal. Decido entonces ir a la página del Lienzo Norte. En Espectaculos, Actividades o derivados no encontré nada que tuviera que ver con el hombre araña. Por fin pensé que podría resoplar de alivio al encontrar… —>  ¡Venta de entradas!

MEEEC [Vaya a taquillas, teléfono o …. ¡¡Entradas.com!!]

Total, que lo dejé para el día siguiente. Ya el viernes por la mañana, entradas.com tuvo a bien darme los boletos. Que eso sí…o imprimia o los sacaba en Caja Madrid porque me decía que no podría recogerlos en el propio Lienzo. Dando facilidades a tutiplen.

La historia casi tiene final feliz, esperen. Les pongo el trailer que la peli se deja ver y está chula.

Llegamos al Lienzo Norte. ¿Tienen algún tipo de lector para que la entrada no sea falsa? No. El chico de la puerta (por otra parte majísimo) coge tu folio y se queda con una esquina. Tecnología anti fraude puntera que te rilas.

Entramos a una macrosala. Macro tirando a grande enorme espectacular. Vimos la película como auténticos super héroes. SIETE personas llenábamos la sala. Comprenderán que pude contarlos. Siete personas.

Es imposible que con la nula publicidad en la propia web, las pocas facilidades de hacerse una entrada en las instalaciones, la máquina de palomitas con aspecto de no encenderse desde el Otoño y el desinterés general que parecen tener con su servicio de cine … eso salga rentable. Imposible. Si eramos siete viendo Spiderman… ¿con qué película piensan hacer taquilla?

El final feliz es que vimos la película como emperadores. El infeliz es que como abulense no paré de pensar cuántos sestercios había costado el Lienzo Norte para que se desaproveche de forma flagrante. Mención especial, ya hablando de otro tema, para los padres que dejan subir a sus hijos alegremente al montículo de la entrada. Hasta que un día haya una desgracia.

El chico de la puerta, que no tiene culpa de nada y fue atentisimo, tuvo que salir a regañar a unos padres que definitivamente no eran el Tio Ben.

Quien tiene una criatura tiene una gran responsabilidad. Y eso va por los padres  permisivos y también por los prebostes que manejan el Lienzo. Así no.

Avicine

No es la primera vez que en nuestra ciudad se pone en funcionamiento una actividad cultural cercana al mundo de cine. Ya hace unos año, Tony Romero, se encargó, junto al Ayuntamiento de la ciudad, de traernos aquel ciclo que se denominó Cine en Formato Joven y que hizo desfilar por nuestra ciudad a actores de primer nivel nacional con grandes resultados. Las ideas, independientemente de dónde vengan, son siempre buenas si de dinamizar la ciudad hablamos. Si bien es cierto que el mercado que rodea al mundo del cine no está en su apogeo, más cierto es que no se debe dar la guerra por perdida.

Unos meses atrás nos topábamos de frente con la triste realidad del cierre de los míticos cines Tomás Luis de Victoria en la capital abulense. Por otras razones, hace unos días, recordaba entre tazas de café la primera vez que accedí a sus salas. Fue en el año 1989 cuando apenas contaba con 11 años y recuerdo aquel día como si hubiese sido ayer mismo. Seguramente no sea yo la persona más adecuada para hacer una defensa a ultranza de las proyecciones cinematográficas pero no puedo dejar de pensar en la terrible pérdida que supone el cierre de estas salas. Lo cierto es que dicho cierre ha supuesto otras cosas. El pasado miércoles el Centro de Congresos Lienzo Norte abría la puerta a una fórmula para atraer visitantes. Logrado un acuerdo con los antíguos dueños del extinto cine se han hecho con los reproducotes 3D y HD que allí funcionaban y han comenzado a ofrecer proyecciones cinematográficas como parte de su apuesta cultural. Se supone que tan solo pretenden cubrir el hueco que tienen los Multicines Estrella en cuanto a 3D se refiere y que no van a convertirse en una competencia directa de lo que ahora son los únicos cines de la ciudad. Yo, de ser el responsable de las salas de El Bulevar, me habría mosqueado, pero ése es otro tema…

A lo que venía… Ahora llega AviCine o lo que es lo mismo, el Primer Festival Nacional de Cortometrajes Ciudad de Ávila. Se celebrará en el propio Lienzo Norte, hay que amortizarlo de alguna manera, y durante los días 24 a 26 de mayo de este año. Se trata de acercar el mundo del cortometraje a la población abulense gracias a un concurso oficial. La entrada para los días de proyección y entrega de premios será gratuita con el fin de hacer una labor divulgativa. El Festival nace con vocación de quedarse entre nosotros, si bien la época es la que es. Lo cierto que quien quiera puede presentar su trabajo a concurso, siempre y cuando lo haga antes del 16 de abril. Se establecen varios premios y categorías a repartir entre los participantes y, mientras la ‘sección oficial’ cuenta con 3 premios que varían entre los 300 y los 1.000 euros así como uno especial para la producción que haya salido de nuestras tierras ya sea por albergar el nacimiento del director del corto o por que el propio cortometraje, íntegro, se haya rodado en nuestra provincia.

Creo que no se trata de una idea descabellada. No se olvide nadie de que en esta tierra hay grandes cortometristas. Tony, al que yo os he nombrado antes, o el señor David Galán Galindo, son solo algunos ejemplos de que desde Ávila también se hacen muy buenas producciones y todo ello sin exceso de medios o dinero en la mayoría de los casos… Esperemos que este Primer Festival sirva para algoi más que para darnos unas tardes de distracción a los abulenses y, al menos, traiga visitantes a la ciudad a empaparse de cultura cinematográfica, a recorrer nuestras calles y a dejarse cuatro cuartos en nuestros establecimientos que creo que nos va haciendo falta. Espero que el Festival funcione, puede ser interesante como evolucione durante los próximos años siempre y cuando, sea cual sea el éxito del mimo, no nos cansemos demasiado pronto de nuestra nueva ocurrencia y nos quedemos con las ganas de verlo más veces, cosa que, por otro lado, no sería la primera vez que nos ocurre. ¿Qué? ¿Nos vamos de cortos?

Un café con… Tony Romero

Llego tarde, apenas unos minutos, entro en el bar, tranquilo, casi vacío. Al fondo de la barra con el Diario de Ávila del día y una cerveza recién pedida me espera Tony Romero, él ha sido puntual. Me ve acercarme, me hace un gesto y cuando la distancia entre nosotros se reduce me tiende la mano amistosamente. Nos saludamos y se acerca el camarero, pido mi café, solo y doble, como siempre…

Hará unos 12 años, cuando comenzaba yo a hacer mis primeras incursiones en el mundo del diseño gráfico, tuve la suerte de coincidir con Tony en un curso intensivo de diseño. Desde entonces hasta la fecha puedo decir que nuestra relación nunca ha sido muy cercana pero siempre la hubo y de forma amable y cordial. Vernos por la calle, saludarnos, interesarnos por trabajo y por el bienestar del otro, lo normal. Mientras el camarero servía mi café Tony me pregunta por mi situación actual, sobre todo, en cuanto a trabajo se refiere. Le cuento, charlamos unos minutos sobre ello pero tampoco mucho, quería que me hablase de él y eso es lo que vengo a contar aquí.

Tony Romero nace en La Habana, Cuba, en 1964. Es una persona humilde, pausada, tranquila, cualidades que se echan de menos hoy en día visto el ritmo de vida que llevamos. Es productor y director de cine. Ya lo era en su tierra natal y ha continuado con la labor una vez afincado en Ávila. Me cuenta que la Universidad de Salamanca se puso en contacto con él, por medio de un amigo, para ofrecerle la posibilidad de gestionar unos talleres sobre Audiovisuales en la Facultad de Magisterio de Ávila. Corría el año 1997 y a finales del mismo cayó por nuestras tierras. Los talleres eran, en principio, para un año pero las cosas bien hechas bien parecen y finalmente se alargaron durante nueve años más. Al no ser su vinculación con la universidad una dedicación a tiempo completo, Tony, se embarca en otros proyectos. El primero de ellos es al año de su llegada y se trata de la Asociación Diferente. Una entidad sin ánimo de lucro que se dedicaría a la producción de documentales. Es importante resaltar que Tony Romero es una persona con mucha conciencia social, preocupado por las injusticias que le rodean, por las desigualdades… De ahí que la mayoría de los trabajos que ha realizado sean documentales o reportajes en los que cuenta una historia, siempre interesante, pero siempre desde dentro. No deja de lado pequeñas ficciones, incluso alguna serie que rodó destinada a la televisión de Guinea Ecuatorial que se podía calificar de comedia pero Tony defiende: “Lo importante para mí es contar historias” las historias que están por debajo de lo que queremos ver, lo que te encuentras en los rincones si quieres mirar.

El primer trabajo resultante de la Asociación Diferente se llamó “Foto de Familia”. Se trataba de un corto documental sobre la situación de una familia dominicana en Ávila. El trabajo trataba de dar continuidad a otros proyectos personales iniciados en Cuba y que versaban sobre los afrocaribeños. Tony habla con mucha ilusión de este corto pues, no en vano, le proporcionó varios premios, uno de ellos de la SGAE, y consiguió con él una repercusión internacional que no esperaba al principio. Para poder desarrollarlo tuvo que contar con el apoyo de otra productora de Valladolid con la que reconoce haber terminado entablando una gran amistad. A este trabajo le siguen otros. Su primera ‘ficción’ data de 2003 y se tituló “Angustia”. Se estrenó oficialmente en el extinto cine Tomás Luis de Victoria y su éxito fue meter a 700 personas en la sala (lleno absoluto) el día de su primera proyección. Destacar que se trata también de un corto, lo que da más valor aún a dicho llenazo.

“Llegar al Cielo”, obra sobre un disidente guineano y vetada en aquel país se estrenó en el Nacional Black Arts Festival en Atlanta city y se proyectó después en Ávila para viajar después a otros espacios como el el Festival de Cine Africano de Tarifa. “Soy música, soy raíz” era un documental sobre músicos africanos en España, “Afran, rostros en la memoria” contaba la historia de un pintor guineano afincado en Italia, “Lo que me dijo Xiomara” dedicado a la artista cubana Xiomara Alfaro, contemporánea de Celia Cruz… Son algunos de sus documentales y cortometrajes durante todo este tiempo que ha estado en su centro neurálgico en Ávila. A todas estas producciones hay que añadirles conferencias, talleres y cursos impartidos por Tony en diferentes lugares como Atlanta, Marruecos, Ávila, A Coruña y sin dejar de acordarme del ciclo de Cine en Formato Joven que hizo en nuestra ciudad y que atrajo a nuestra tierra a actores de reconocida fama como Nancho Novo o Enma Suárez.

Cuando se le pregunta por el futuro cuenta, con cierto recelo, algunos detalles de su próximo estreno previsto para octubre. Selecciona muy bien la información, hay cosas que aún no se pueden contar. Se trata de un largometraje de ficción pero sin dejar de lado la realidad de los personajes que en él aparecen. “Mixto” es un ambicioso proyecto que comienza a gestarse en el año 2004. El inicio de este proyecto implica el cierre de la Asociación Diferente y la apertura de la empresa que actualmente gestiona, TR Movies. “Mixto” es una mirada a la igualdad de oportunidades y trato que reciben las parejas ‘mixtas’, sus protagonistas son dos parejas en las que cada miembro procede de un país distinto y que buscan sobrevivir como pareja a pesar de las condiciones sociales y de sus diferencias culturales. Un relato basado en historias reales. Cuenta con Emilio Buale (actualmente con un papel en la serie La Fuga que se emite en T5), Erinson Veras, Daniela Saludes, Catalina Londoño o Jimmy Roca, así como con otros actores locales, de aquí, de Ávila, como el responsable de Nueva Escena, Juanjo Severo, al que seguro que todos conocéis. La película está rodada íntegramente en Ávila y a falta de unos detalles de sonido está a punto de ser terminada. ¿Qué esperas de esta película? Le pregunto. “De la película, como de la vida, espero muy poco, me gusta que la vida me sorprenda, no me pongo metas”. Considera un éxito el mero hecho de estrenar la película. Lo que venga a partir de ahí será bueno. “Me conformaría con que los abulenses vieran la película. A pesar de contar con actores de fuera este largometraje se ha rodado íntegramente en esta ciudad. Hay mucha gente que ha colaborado para que el proyecto saliese adelante y tengo la deuda moral de terminarlo y proyectarlo en esta ciudad”. Puedo asegurar que el proyecto promete.

Mi café con Tony se alargó más de la cuenta. Os aseguro que la conversación era demasiado interesante. Aquí plasmo solo una pequeña parte de lo que pudimos hablar pero al llegar a las tres horas de conversación fuimos conscientes de que debíamos dejarlo. Estoy seguro de que habríamos hablado durante otras tres horas y la conversación no habría perdido un ápice de interés.

Terminaré con la respuesta que me dio Tony al preguntarle por Ávila. Decía: “Me gusta ser amable con esta ciudad. Muchas veces me han entrado ganas de salir corriendo y dejarla atrás pero pueden más las otras veces que me he sentido protegido entre sus piedras”. Defiende Ávila como una ciudad cómoda para escribir, rodar… Pero sobre todo resalta que “hay muchas historias en Ávila esperando ser contadas desde la honestidad y teniendo en cuenta todo lo que supone vivir en una ciudad castellana y fría”.

Gracias, Tony, por una magnífica conversación. Repetiremos.

No dejéis de visitar los enlaces que os dejo a continuación. En ellos encontraréis más datos sobre Tony Romero y sus proyectos, y no le perdáis de vista, os adelanto que tiene en mente cosas muy interesantes que prometió contarme con detalle cuando “llegue el momento”.

Enlaces: Web de TR Movies
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Un busto en su honor

Nuestra bonita ciudad, Ávila, parece tener una deuda histórica con un tal Tomás Luis de Victoria y, por si alguien no lo sabe, diré que no es el fundador de los ya cerrados cines, sino un músico y compositor nacido en el Siglo XVI entre nuestros muros y que llevó orgulloso sus raíces abulenses por aquellos rincones de la tierra por los que viajó.

En este año 2011 se celebran los 400 años de su muerte, ahí es nada, y en estas fechas es cuando se nos recuerda el poco reconocimiento que hemos hecho a su valiosa figura. Por esta razón, se ha decidido desde nuestro ayuntamiento, homenajear a Tomás Luis de Victoria como se merece. Haciéndole un busto. De hecho, dicho busto, ya está hecho en barro y ahora se pide la colaboración ciudadana para poder hacer un vaciado en bronce. Hacen falta 850€ para conseguirlo que, según el altruista escultor del mismo (Daniel Hidalgo), es el valor del material, ni más, ni menos.

Los estudiosos, esos que han dedicado tiempo a conocer a fondo la vida de nuestro ilustre compositor, coinciden en una idea común. No existen referencias gráficas que nos digan realmente qué aspecto físico tenía Tomás Luis de Victoria. Nadie sabe cómo era. Esto no lo digo yo, lo dicen muchos de los asistentes al Simposio celebrado hace unas semanas sobre su figura. Y claro, la pregunta es obligada. ¿Quién es la persona representada en el busto? ¿No se le podía homenajear como merece con algún otro tipo de escultura más fiel a la realidad? Una artística, pero fiel, reproducción de alguna de sus partituras por ejemplo. Ahí no hay fallo, éstas sí se conocen. Han sido referencias fundamentales para compositores como Mozart lo que, si duda, otorga a nuestro músico más ilustre el mérito que se le pretende reconocer. ¿No parece más coherente esta opción?

Otra cosa es la ubicación. De momento nos preocupamos de pedir dinero para hacer el busto, de no conseguirlo el Ayuntamiento correría con los gastos, y después ya miramos dónde ponerlo. Vistos otros precedentes seguro que pronto nos encontramos, como bien me apuntaba un tal Juanjo, con una nueva rotonda innecesaria con el único propósito de albergar el busto del señor desconocido al que todos pasaremos a llamar, equivocadamente, Tomás Luis de Victoria.

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Información sobre Tomás Luis de Victoria en esta web dedicada a su figura. 

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