Aquella radio (por Helena Cerveto)

La periodista Helena Cerveto vuelve a colaborar con este blog, en esta ocasión para escribir sobre la exposición de los 75 años de Radio Nacional de España (medio en el que trabaja). Todos aquellos que lo deseen pueden enviarnos su aportación a [email protected] Más información aquí.

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“Desde que la anunciaron, estaba pendiente para venir a verla”. Con estas palabras me contestó un hombre que debía rondar las siete décadas, cuando le pregunté qué le parecía la exposición de los 75 años de Radio Nacional de España. Otros, mucho más jóvenes, me dijeron que ellos no escuchaban la radio, que no ponía buena música. A saber. Y otros me recitaron la lista de los programas de la radio pública que escuchan en casa, o en el coche, o donde sea. Estos de transistor en mano “everywhere” , que tanto me recuerdan a mi madre, y que empiezan a ser una especie en peligro de extinción.

La cuestión es que la semana pasada llegó a Ávila la exposición itinerante de Radio Nacional que está recorriendo toda España con motivo de este aniversario. Muchos la veríais, al menos por fuera. Estaba metida en un camión enorme, rojo, en la Plaza de Santa Ana.

No quiero alargarme mucho escribiendo sobre la exposición. Si a alguien le atrae mínimamente la radio, y tiene la oportunidad de ir a verla en alguna de las ciudades por las que todavía no ha pasado, que vaya. Hay vídeos que explican cómo se elabora una noticia, cómo está dividida Radio Nacional, con sus diferentes emisoras y áreas, etc… También hay una pequeña muestra de aparatejos antiguos, y un estudio de radio dónde pueden probar a ser periodista por unos minutos y leer noticias delante de un micrófono.

Pero volvamos a Ávila. Porque aquí venimos a hablar de la radio pública en Ávila. Si a nivel nacional está cumpliendo 75 años, en esta provincia lleva ya 60 años de vida. La tarde del 11 de octubre de 1952 los abulenses pudieron escuchar por primera vez:

“Transmite Radio Ávila. Emisora sindical número 9 y estación-escuela del Frente de Juventudes”

Se llamaba Radio Ávila, empezó sus emisiones coincidiendo con las Fiestas de Santa Teresa, y no, no era precisamente la radio plural que conocemos hoy, era la radio de Paco, que para eso mandaba en la época. Eso sí, la programación tenía mucho de entretenimiento y espectáculo (os recomiendo ver la película “Historias de la radio”).

De Radio Ávila se pasó, en los años 60, a Radio Gredos, que llegó a tener tanta potencia de señal, que el locutor la anunciaba:

“… como atalaya de Castilla, conquistando nuevas escuchas hasta los mismos límites de las tierras de reconquista, y al mismo borde de los caminos peregrinos de Galicia”

Ahí es nada. Radio Gredos era la emisora sindical de las dos Castillas. Tenía publicidad, y una curiosa forma de ganar algo de dinero a través de las canciones dedicadas. Es decir, los oyentes pagaban para que el locutor pusiera una canción y leyera la dedicatoria. Todavía se conserva en la emisora de Radio Nacional de Ávila el papel que tenían que rellenar para hacer este trámite. Una auténtica joya.

Pasando ya a la democracia, en los años 80 Radio Gredos se convirtió en Radio Cadena Española, dentro del ente público Radiotelevisión Española. Duró una década, hasta que la emisión local se denominó Radio 5. Ya voy terminando. En 1994 se decide darle mucho más peso al espacio informativo, y nuestra radio se rebautiza como Radio 5 Todo Noticias. Y así hasta hoy.

Este resumen de la radio pública en Ávila me sirve para hablar de lo que más valoro de ella: su archivo sonoro. No solamente ha sido testigo de lo que ha pasado en esta provincia durante 60 años, sino que conserva mucho de lo que se emitió para que los oyentes del presente tengamos hoy el grandísimo lujo de volver a escucharlo.

Hablo de poder escuchar la voz del “Tio Colorao”, el sereno que recorría las calles de Ávila en los años 50. De conocer la publicidad electoralista de los años 60, cuando Adolfo Suárez se presentaba a procurador en Cortes por Ávila por el tercio familiar.

“No olvides votar si eres cabeza de familia. Vota a tu paisano, Adolfo Suárez”

Hablo de rememorar los goles del Real Ávila con la voz del periodista Pablo Herráez en los años 70. De volver a escuchar al ciclista abulense Julio Jimenez contando cómo empezó en este deporte. De descubrir cuáles fueron las palabras que dijo José María Aznar sobre su primer acta de diputado por Ávila.

“Yo he tenido la fortuna de conseguir mi Macondo en Ávila, que antes no lo tenía” 

Hablo de recordar la visita de Rafael Alberti a Ávila, y oir cómo contaba que él no terminó el bachillerato. De viajar hasta los años 90 para revivir los sonidos de la manifestación de la Universidad Católica de Ávila contra el obispo Adolfo González Montes. O de escuchar las palabras de la Ministra de Cultura, Esperanza Aguirre, que ya hablaba del Palacio de los Águila como un anexo al Museo del Prado en la misma década de los 90.

Todo esto y muchísimo más ha contado la radio pública a través de sus micrófonos en estos 60 años y, como digo, gozamos del privilegio de tenerlo guardado.

Cuando se llegó al 50 aniversario de la radio pública en Ávila se recuperó mucho de este material sonoro para hacer un CD. El otro día, durante la exposición de la que os hablaba al principio, se emitió un programa especial con fragmentos de ese CD.

Mi objetivo con este post no era otro que el que llegaseis hasta aquí con ganas de entrar en el enlace y escuchar los 50 minutos que resumen la historia de la radio pública en Ávila. Podréis escuchar todos los testimonios de los que os hablaba hace unas líneas.

                           Historia de la radio pública en Ávila

La foto del post pertenece a la web  RNE Ávila donde podéis leer muchísimo más de esta historia y ver fotos realmente curiosas.

P.D.: Los 4 Palos me propusieron escribir este post. Creo que no sabían lo que hacían. Les agradezco el espacio ofrecido.

DÉJÀ VU (por Helena Cerveto)

Tras hablarnos hace unos meses sobre el Museo de Ávila vuelve a colaborar con nosotros Helena Cerveto. Si queréis enviarnos un texto para que os lo publiquemos podéis pasaros por esta página y os contamos cómo…

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Déjà Vu

Antes de las Navidades me enteré de un proyecto que puso en marcha hace 3 años un grupo de investigadores sobre el paso de los mudéjares y moriscos por Ávila. Uno de los resultados de este estudio ha sido la exposición que está ahora en el almacén visitable de Santo Tomé y un catálogo, que incluye un resumen express de la historia de los musulmanes en estas tierras allá por el siglo XII y hasta el  XVII. Es cómo un cuento de tan sólo 29 páginas, pero que para aquellos que saben poco o nada, como era mi caso, de qué pasó, cómo y porqué, da una primera visión entretenida y con datos que me parecen interesantes.

Lo primero que me dejó meditativa fue una frase nada más comenzar el librito en la que califican la presencia mudéjar en Ávila como la más importante e influyente de la cuenca del Duero para después afirmar que la historia ha marginado este mudejarismo porque se ha visto eclipsado por otros como el toledano. Y yo, que la información local diaria ya está haciendo mella en mí y que con tanta patata revolcona me he vuelto medio abulense, comencé a crisparme y pensar que anda que no nos basta con que nos marginen en esto, lo otro y lo otro, (ejemplos cogidos al azar tras poner en el buscador “Ávila marginada”) como para que encima ni la historia nos deje el trozo de tarta que merecemos en esto del mudejarismo. “Invisibilidad y desinterés han ido unidos en este caso”, dicen los investigadores.

Sólo os doy un dato: en la necrópolis islámica de Ávila (entre la Iglesia de San Nicolás y el río Adaja) se han descubierto más de 3000 sepulturas, “lo que convierte a esta maqbara abulense no sólo en la más importante en tamaño del ámbito mudéjar sino incluso del propiamente andalusí”. Ahí es nada.

Esta primera afirmación demoledora da paso a una historia de convivencia entre mudéjares, y más tarde moriscos, con cristianos. Un tira y afloja permanente, como ocurre siempre que hay un grupo con más privilegios y poder que otro, y que, salvando las distancias, a mí en ciertos capítulos me transporta al presente.

La verdad es que no empezó con buen pie la cosa, teniendo en cuenta que los primeros musulmanes  llegados a Ávila eran cautivos o esclavos, pero con el tiempo construyeron sus mezquitas y les dejaron formar comunidades de musulmanes libres que mantenían su religión y leyes propias. Toda una política de integración social y fomento de la multiculturalidad, que diríamos en la actualidad (de hecho, ahí seguimos, ocho siglos más tarde, pensando cómo hacer para vivir todos en la misma ciudad).

Pero no era la vida tan idílica. Según cuentan los investigadores los cristianos tampoco tenían ningún interés en que los musulmanes se convirtieran a su religión porque esto significaba un cambio de estatuto jurídico. Es decir, equiparación de derechos. Acabáramos.

Todo se trastocó con esto de que los Reyes Católicos decidieran unificar, religiosamente hablado, el país. Eso sí, los antiguos mudéjares, ahora moriscos, que tontos tampoco eran, vinieron a hacer lo que algunos en la actualidad, hacer el paripé para quedar bien en público y después darse la vuelta y salirse con la suya. Además, llegaron los granadinos (los moriscos de Granada), y los recién bautizados Juanes, Franciscos y Diegos de Ávila los recibieron con los brazos abiertos, pero estos “extranjeros” eran más analfabetos y con unas costumbres culturales muy diferentes, así que la relación se enfrió, y tampoco tuvieron mayor problema en que se marcharan en 1610 con la orden de expulsión, vendiendo de mala manera sus propiedades, mientras que ellos, los moriscos locales, se pudieron quedar hasta el año siguiente atestiguando que eran “buenos cristianos”.

No os perdáis los últimos datos de la historia. ¿Por qué se tuvieron que ir, entonces, los moriscos “viejos” en 1611? Porque, según cuentan en el libro, el obispo del momento no era de Ávila, y por lo tanto no había establecido ninguna estrecha relación ni sentía un afecto especial por estos vecinos de toda la vida. Así que fuera. Sin piedad.

Bueno, perdón, sin piedad no, que aún dejaron que se quedaran cinco de ellos durante un año más para que pudieran vender a buen precio las propiedades que tenían los de su comunidad… Qué majos, ¿no? Pues no. Atención a la jugada, ¡las autoridades aceptaron esta prórroga a cambio de quedarse con el 50% de los beneficios de la ventas! Por qué será que todo esto me es familiar.

Ya, por fin, se marcharon. Todos. Ni un musulmán en Ávila. El  resultado fue que se perdió el 17% de la población, que era, por cierto, la que aportaba el 49,6% de los impuestos que se recaudaban. Porque, ahora que se habla tanto de impuestos, y de lo que se les va a cobrar a unos y a otros, aquí, los musulmanes, eran los que más pagaban, en una tierra que, además, era más suya de lo que puede ser, por ejemplo, mía.

P.D:  Leyendo el libro escuché esta canción. Qué universal es el tema de la tierra. Comienza en el segundo 38.

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