Escaparates con mensaje (brainstorming)

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¿Vivirías en el centro?

Esta semana ando un poco espeso de ideas, deben haber presentado un ERE las musas sin mi autorización, y no soy capaz de sacar un tema medianamente original para esta cita semanal. Se me han ocurrido un par de cosas, un par de entradas centradas en temas históricos, de esas con las que relleno cuando la actualidad no da para que me meta con nadie, pero ambas me van a llevar un tiempo del que ahora no dispongo así que por el momento se quedan para más adelante. Por todo esto, el objetivo de esta entrada solo es compartir con ustedes una reflexión deslavazada sobre un tema que apareció en la entrada que Pablo dedicó el otro día al futuro del Mercado de Abastos y que también fue mencionado en los comentarios. En realidad, esta entrada bien podía ser un comentario extenso de la suya.

Decía Pablo que el centro de la ciudad se muere y estoy de acuerdo con él al igual que lo estaban los comentaristas de la entrada. Dentro de las murallas viven o, mejor dicho, están censadas, apenas 3300 personas. Unos 7000 en todo el centro si añadimos a las personas censadas en la zona que va desde el Grande (aka Plaza de Santa Teresa) hasta San Roque y las cifran decrecen año tras año mientras la población de la ciudad aumenta. Y junto al descenso de los habitantes, descienden los negocios y los servicios dedicados a ellos, creando uno de esos maravillosos círculos viciosos a los que tan acostumbrados nos tiene nuestra economía. ¿Por qué sucede esto?

 La despoblación del casco histórico no es un problema exclusivamente abulense. En casi todas las ciudades, la población abandona progresivamente el centro para desplazarse a la periferia, a barrios de nueva creación mejor dotados de servicios, más accesibles y con mejores y más modernas viviendas. En el fondo es una decisión económicamente lógica. Si pusiésemos en una balanza las características de las viviendas y de sus entornos o si hiciésemos una lista de pros y contras, los barrios nuevos vencerían claramente al centro. Piensen en Ávila y comparen una vivienda, por ejemplo, de la Calle del Tostado con alguna de la zona sur, incluso con algún piso hipotético de segunda mano en la Toledana, por no irnos hasta las zonas más nuevas. Comparen servicios, accesibilidad, entorno, vida, etc. ¿Cuántos supermercados tienes cerca de la Calle el Tostado para hacer la compra y cuantos cerca de, digamos, la Calle Juan de Yepes? ¿Aparcamiento? ¿Paradas de autobús? ¿Peluquerías? ¿Panaderías? ¿El chino más cercano?

 Una de las variables a comparar es el difuso concepto de “vida” de una zona y otra y aquí entra el juego el concepto que la población y su Ayuntamiento tienen de la ciudad dónde viven. ¿Qué es para un abulense el centro histórico? ¿Una zona por dónde pasear, hacer papeles del Ayuntamiento, tomar algo y llevar a las visitas? ¿Qué posibilidades ofrece el centro a emprendedores/comerciantes/tenderos? ¿Es una ubicación posible para cualquier tipo de negocio o tan solo el lugar perfecto para poner otro bar/restaurante/hotel? ¿Qué es el centro para el Ayuntamiento? ¿Una zona turística los fines de semana y fiestas de guardar y la sede de las principales instituciones los días laborables? ¿Con qué mentalidad interviene el Ayuntamiento en el centro histórico? ¿Interviene pensando en los residentes o en los visitantes? Y me refiero a cualquier tipo de intervención: desde la construcción de infraestructuras al enlosado de las aceras, pasando por la accesibilidad, la señalización o el mobiliario urbano.

 El centro histórico de Ávila, como el de otras muchas ciudades, corre el riesgo de convertirse, como dice Pablo, en una especie de Parque Temático del Medievo (Terra Mística, MedievoLand, o similar) en el que los residentes sean meros figurantes. A mi me gustaría vivir en el centro, pero supongo que tiene más que ver con algún prejuicio cultural romántico que con el análisis detenido de las ventajas e inconvenientes de esa decisión. Y tú ¿vivirías en el centro?

 PS.- Aunque el casco histórico es posiblemente peor zona para vivir que otras partes de la ciudad, en general, cada día se hace más difícil vivir en la misma. Las últimas cifras de empleo nos convierten en la Andalucía de la meseta, cinco puntos más de desempleo que la media de la región con una tasa de actividad baja, sin que a cambio se nos compense con el clima o las playas del sur de la península.

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