De Ivan el Terrible a Teresa de Cepeda y Ahumada (1 de 3)

Portada

Como todos ustedes sabrán si no han pasado los últimos meses en la misma cueva que Rosa Díez -¿alguna otra explicación para su ceguera política?-, este año estamos celebrando el V Centenario del Nacimiento de Santa Teresa. Con motivo de esta señalada efeméride, la ciudad se ha llenado de actos de toda naturaleza, clase, tipo, calidad y mérito; entre los cuales el que esto suscribe ha tenido el inmenso placer y honor de tener un hueco. El pasado 2 de marzo, con éxito de crítica y público -ninguno de los espectadores intentó apedrearme y asistió gente a la que ni conocía ni había pagado- pronuncié una pequeña conferencia dentro del ciclo “Ávila en Teresa” titulada “De Ivan el Terrible a Teresa de Cepeda. Una visita virtual al S. XVI”.

Por suerte o por desgracia, no hay registro audiovisual del evento más allá de unas cuantas fotos y del paguerpoint que utilicé como soporte de mi explicación. Pero, ante las numerosísimas peticiones recibidas por telegrama y correo aéreo, he decidido traer la charla a este rincón en tres cómodas entregas. ¿Pros? La humanidad tendrá siempre a su alcance este saber y aquellos que no pudieron asistir podrán disfrutar de la misma. ¿Contras? Esto pierde mucho sin mi aterciopelada voz.

La idea central de la conferencia -corran, que estamos empezando- era que Santa Teresa no sería Santa Teresa si no hubiese nacido en Ávila en el s. XVI. Santa Teresa es Santa Teresa porque nació en este rincón de la galaxia en 1515 y si hubiese nacido en otra época o en otro país no estaríamos aquí reunidos hablando de ella, entre otras cosas porque sería raro organizar en Ávila, con tartas de cartón de cinco mil euros, el V Centenario de una mujer nacida en Londres hace 45 años. Lo que quiero decir es que es fundamental conocer o comprender una época para comprender y conocer los sucesos de la misma y a las personas que los protagonizaron. El puto contexto histórico, vamos.

El siglo XVI, el siglo de Santa Teresa, es un siglo importante. En realidad todos los siglos son importantes, pero el S. XVI es uno de esos siglos que además de reunir personajes, sucesos y hechos claves de la historia de la humanidad, está clavado en el imaginario colectivo de la sociedad, en especial de la española. Es un siglo tan importante que es imposible resumirlo en los 45 minutos que me tenían reservados aquel día o en las tres entradas que va a ocupar en este blog.

Por eso, propuse a los asistentes y les propongo a ustedes, en lugar de una perorata sobre la época, que me acompañen en una visita guiada a una hipotética exposición montada con motivo de este quinto centenario, paralela a Las Edades del Hombre, para hablar de ese S. XVI. Una exposición increíble, con miles piezas de los cinco continentes, traídas de museos y colecciones privadas de todo el planeta. Una exposición carísima, por cierto, así que tenemos que imaginarnos también que al Ayuntamiento le ha tocado el Euromillón o una parte de la herencia del padre de Jordi Pujol.

Es una exposición enorme que tardaríamos horas, días o incluso semanas en recorrer -hay habilitada una zona de acampada entre las salas 2 y 3-, pero que nosotros vamos a tener que ver en 45 minutos porque hemos quedado luego a tomar unas cañas. Entendemos la cultura de forma integral y no hay nada más cultural que los bares.

La exposición está dividida en tres capítulos: el mundo, Europa y España. Es un esquema muy habitual: de lo más lejano a lo más cercano al público. El problema de este primer espacio, el dedicado al mundo, es que en Europa somos un tanto eurocéntricos. La historia que conocemos es la Europea, la que enseñamos a nuestros hijos en los colegios es también Europea e incluso en nuestras universidades escasean las asignaturas que vayan más allá de considerar otros continentes como colonias potenciales europeas, colonias o excolonias. El objetivo de este espacio era abrir un poco la mente del visitante -recuerde que usted ahora está en una exposición y no en el metro, en clase, en su trabajo o en el escusado- y mostrarle algunas de las cosas que pasaban fuera de nuestro bonito continente.

Es un siglo en el que el conocimiento del globo avanza una barbaridad, gracias, sobre todo, a la loca carrera de dos naciones situadas en una península al sur de Europa. Este es el mapa de Juan de la Cosa, pintado en 1500. Es el primer mapa en el que aparece el continente americano. Este otro, del holandés Gerard de Joe, de 1586. Fíjense en solo 80 años como ha cambiado la imagen del mundo. La exposición-charla está llena de mapitas. ¿Les he dicho que me gustan los mapas? ¿Saben que mi cumpleaños está cerca?

El mundo del S. XVI es un mundo cada vez más globalizado y abierto, donde contactos entre civilizaciones, culturas y mundos son cada vez más frecuentes. En realidad, los contactos siempre han sido mucho más frecuentes de lo que imaginamos o de lo que los tópicos o los lugares comunes reflejan. Por ponerles algún ejemplo, Felipe II se carteaba con el emperador de China mientras pensaba en conquistar aquellos pagos y los infantes de marina españoles se batían en el pacífico contra los samurais.

De entre las miles de piezas ubicadas en esta sección de la exposición -recuerden, no hemos reparado en gastos- nuestro guía ha seleccionado tres: un retrato de Iván el Terrible, un bronce de Benin y una miniatura del Akbar Namah.

Este retrato de Iván el Terrible es la primera obra a comentar. No es contemporáneo al personaje, sino que es de finales del XIX (1897), de Viktor Vasnetov, y se conserva en la Galería Tretiakov, en Moscú, cerca del Kremlin. Más allá de algunas bonitas anécdotas sobre cómo se ganó Iván su apodo -aunque hay que decir que más que terrible, en ruso su apodo está más cerca de riguroso o furioso- lo importante de Iván es que fue el primer Zar de Rusia, título derivado del Caesar romano, que realizó, con el apoyo de la Iglesia Ortodoxa una serie de reformas encaminadas a centralizar el Estado y a reducir el poder de la nobleza territorial y que comenzó la expansión del principado de Moscú que terminaría conduciendo a la Rusia actual. Centralización, aumento del poder de la monarquía, expansión militar ¿les suena? Aquí iban algunos chistes sobre Putin, Stalin e Iván el Terrible, pero la situación geopolítica aconsejó y aconseja que me los guardes donde la espalda pierde su casto nombre.

La segunda pieza de nuestro recorrido, ahora que ya hemos entrado en calor con un poco de sangre, es uno de los bronces de Benin conservado en el Museo Británico. Esta obra está datada a finales del S. XVI y es parte de una colección de más de 1000 piezas, repartidas por varios museos del mundo, fruto del saqueo británico de la ciudad de Benin, en el suroeste de lo que ahora es Nigeria. De estas 900, la mayoría, unas quinientas, se siguen conservando en el Museo Británico. Si ustedes tienen pensado acercarse próximamente a Londres, están en concreto en la sala 25. ¿Cómo llegó la pieza hasta allí? Pues como tantas otras: exploración, conquista, saqueo, reparto de las ganancias, condecoraciones de la reina. Una historia tan británica como el té, el café de agua de río y las fritangas esas de pescado.

Más allá de su ubicación actual, lo más interesante de esta pieza es que procede de Benin, un estado africano que ocupó buena parte de la actual Nigeria desde el s. XIV hasta el S. XIX, importante enclave comercial en las costas africanas, parada obligada de los navíos portugueses desde finales del S. XV. Allí los lusos comerciaban con especias, marfil y también esclavos. Benin fue durante muchos años el primer suministrador de esclavos para nuestro vecinos. En el bronce, los dos señores que aparecen detrás son portugueses.

El centro del estado era el Oba, el rey, que era una figura casi divinizada, venerada por la población, considerada descendiente directo del fundador mítico del reino. En la pieza, es el tipo que aparece sentado en el centro. El rey era la cabeza política, espiritual y ritual del reino y controlaba la mayor parte de los recursos del mismo, su explotación y su comercio con los europeos. El arte era un instrumento ideológico controlado también por la monarquía.

La última pieza de esta sección era esta preciosidad, una miniatura del Akbar Namah, conservada en el Museo Victoria y Alberto de Londres. Pertenece a la primera edición del citado manuscrito, fechada en los últimos años del S. XVI. La segunda edición, de la que se conservan algunas miniaturas en nuestro país, es algo más moderna, de los primeros años del S. XVII. El Akbar Namah es una obra que relata la historia del reinado del emperador Akbar. Fue escrito por el biógrafo oficial del emperador a instancias de este. Y como quien paga, manda, ya se pueden suponer que la obra es ante todo, un medio de propaganda política del emperador. Como la prensa de hoy y las administraciones. Akbar inaugura tal cosa, Akbar gana el debate del Estado del Imperio, Akbar dando chocolate con churros a los jubilados. ¡Akbar, te queremos!

Akbar fue el tercer monarca del Imperio Mogol y su reinado se prolonga desde 1556 hasta 1605. Fue esta la etapa de mayor expansión del imperio, que tras la muerte de Akbar comienza a replegarse hacia el norte. Durante su reinado, promovió reformas políticas para buscar la uniformidad del imperio, la centralización y reafirmar el poder de la monarquía sobre la nobleza local y sobre los líderes religiosos tanto hindúes como musulmanes. En relación a esto último, a su política llamemosla religiosa, además de tolerar la práctica en su imperio de cualquier religión, Akbar creó una nueva religión, una fusión de elementos persas, musulmanes e hindús, con algún ingrediente cristiano, en la que él era el eje central. La religión en si no tuvo mucho éxito, quedó muy limitada a la corte donde la gente se hizo creyente por aquello de llevarse bien con el Emperador, pero junto a ella Akbar se nombró máximo intérprete de Dios, con lo que limitó el poder de los líderes religiosos situándose sobre ellos.

Más centralización, más estatalización, importancia del comercio, más control sobre los otros poderes del Estado. Como en Benin, como en Rusia, como sucedía en aquel momento en media Europa occidental.

Mañana seguimos.

¿Cómo era el tiempo que vivía Santa Teresa?

El señor Sergio Sánchez (@serzisanz) ha tenido la amabilidad de explicarnos en este post los detalles del ciclo de ponencias ‘Ávila en Teresa’. ¡Ojo! Amenaza con pasar lista.

Avila_en_Teresa

Por si alguien todavía no se ha enterado, este año se conmemora el V Centenario del Nacimiento de Santa Teresa. Y salvo cambio de opinión, el papa Francisco no va a venir a ésta nuestra ciudad. Pero hay alternativas.

En este marco del Centenario, muchos son los actos que pretenden ahondar en la figura de Santa Teresa en varias facetas de su vida: mística, escritora, fundadora, reformadora, doctora de la Iglesia, andariega… Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones se han olvidado de un aspecto muy importante: el contexto histórico ¿Cómo era el tiempo que vivía Santa Teresa? ¿Y la sociedad del siglo XVI? ¿Qué pasaba en el mundo? ¿Santa Teresa iba a festivales? ¿Era Ávila una de las ciudades más boyantes de Castilla? ¿La Inquisición era el coco? ¿Gótico o renacimiento? ¿Qué opinaban los abulenses coetáneos de Teresa de Ahumada? ¿Pensaba en no salir de Ávila en ninguna manera?

Para dar respuesta a estas y otras muchas preguntas, desde la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Ávila se ha organizado un ciclo de ponencias que cubre el contexto de nuestra Santa más internacional, compuesto por tres jóvenes historiadores pues, como todo el mundo sabe, Ávila es tierra de cantos, de santos y de historiadores. Muchos, jóvenes e importantes. Como les iba diciendo, un ciclo de ponencias titulado “Ávila en Teresa”, y que tengo el privilegio de coordinar.

La primera ponencia se llevará a cabo el próximo día 2 de marzo. Lleva por título “De Iván el Terrible a Teresa de Cepeda, una visita virtual al siglo XVI” a cargo de un personaje que seguro que todos ustedes conocen, al menos por juntar letras y desvaríos en este espacio, Alberto Martín del Pozo. Historiador al que se le perdona su gusto por la prehistoria y una bellísima persona (esto no lo digo yo, lo dice él). Ha decidido pasar parte de sus vacaciones en Ávila para ofrecernos una clase magistral sobre cómo era el mundo, Europa y las Españas en el siglo XVI, pues sus plegarias han sido escuchadas y se han visto cumplidas con este ciclo. Seguro que no deja indiferente a nadie, y les dejo a su juicio si el resultado es una genialidad o un incomprendido adelantado a su tiempo. No desvelo nada más, tendrán que descubrirlo insitu.

La segunda ponencia será el 16 de marzo. “Palacios, oraciones y traidores en Ávila: el siglo de Teresa de Jesús” la expondrá Sergio Sánchez Jiménez. Historiador, investigador, archivero y servidor para lo que necesiten. Trataré de hacer una síntesis sobre cómo era Ávila en tiempos de Teresa de Jesús, haciendo un repaso por los aspectos demográficos, urbanísticos, económicos y políticos, señalando aquellos acontecimientos importantes que discurrieron por la ciudad durante el seiscientos. Y si, también hablaré de traidores, pues en Ávila no todos eran caballeros y leales.

Por último, la última charla será el 6 de abril. “Santa Teresa, viaje desde el Renacimiento hasta nuestros días”, la desarrollará Teresa Jiménez Hernández, magnífica historiadora del arte y Conservadora y Restauradora de Bienes Culturales, pero mejor persona aún si cabe. Además de poner la nota femenina al ciclo, abarcará las principales corrientes estéticas que se dan durante el siglo XVI y las influencias que en ese momento llegan a Ávila, además de hacer un recorrido por las distintas representaciones artísticas de Santa Teresa que se han realizado hasta nuestros días, no sólo a nivel local, si no por todo el mundo, pasando por la pintura, escultura y otras manifestaciones artísticas como el cine, televisión o el graffiti.

Manifestar desde aquí nuestro agradecimiento a la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Ávila, en especial a Sonsoles Sánchez-Reyes y a María Carmen Jiménez por darnos su apoyo y posibilitar el desarrollo de este ciclo en el que hemos puesto nuestro esfuerzo y nuestra ilusión.

Sin extenderme más, decir que estáis todos invitados el próximo lunes día 2, el 16 de marzo y el 6 de abril a las 20 horas en el Episcopio, entrada gratuita hasta completar el aforo, donde esperemos que paséis un rato agradable y conozcáis un poco más del siglo que vivió Teresa de Jesús.

Ni que decir tiene que pasaremos lista para ver quien falta, el que más aplauda recibirá un obsequio exclusivo y el que más abuchee obtendrá unas deliciosas yemas de Santa Teresa.

Ocho apellidos palos (El increíble caso de B.B.) Tercera parte

Mientras el papamóvil era adelantado en una rotonda por el neoneoneomurallito -un tranvía rojo con alas propulsado por un minirreactor experimental de fusión nuclear- nuestros héroes fueron despertando uno a uno. Bergoglio conducía con una mano, bebía mate como si no hubiese un mañana y por los altavoces del santo vehículo el IV Coro de Voluntarios Voluntariosos entonaba un Te Deum. A la altura del Carrefour, abierto a pesar de ser festivo para que todo el mundo pudiese comprar lechuga cuando le viniese en gana, el Pelos se cansó de la situación y advirtió a Bergoglio de que o les explicaba de qué iba todo aquello y quitaba la música, o él se bajaba que tenía que ir a sacar al perro. Bergoglio, que los miraba a través del paparetrovisor, encogió los papahombros y aparcó el papamóvil a la puerta de la Escuela de Policías.

-Igual este no es un buen lugar para parar -dijo el viñetista.

-Che pibe, soy el Papa. -contestó Bergoglio- El representante de Dios y de Maradona en la tierra. El sucesor de San Pedro. Si me multan los excomulgo.

-Buen argumento.

Bergoglio dio un nuevo sorbo al mate y comenzó a explicarles la situación: el ritual satánico circular llevado a cabo por los de Podemos, el pequeño Nicolás, la Pechotes y Benjamin B. les necesitaba a ellos. Era un rollo chungo largo de explicar, algo relacionado con las fuerzas telúricas, los experimentos de la NASA, el CERN y el lavadora espacial que pusimos en el asteroide ese. Lo importante era que el Servicio Secreto Vaticano, en colaboración estrecha con el CNI, la CIA, Froilán, la Comisión del Centenario y la Real Federación Colombófila Nacional se habían puesto en marcha para evitarlo. El plan consistía, aquí hizo una pausa en su narración para ganar fuerza dramática, en sustituirles por maniquíes modelados con una impresora 3D de última generación y hacer creer a los conspiradores que su plan había resultado.

-¿Y a usted, Santidad, porque le importa todo esto?

Nuevo sorbo al mate.

-El tal Benjamin B. no sale guapo en las fotos. Si el año que viene vengo a Ávila en visita oficial tendré que quemar después todas las instantáneas.

-También puede que ganan los de Podemos -comentó uno de los paleros.

-Peor aún. Me quitarían protagonismo.

Mientras el Papa discutía con los atractivos blogueros dónde se esconderían hasta que llegase el momento de acabar con los planes de los conjurados, en otro punto de la ciudad Errejón y Monedero, acabado el flashmob de los alumnos de la UCAV, arrastraban a los falsos paleros hasta los Cuatro Postes, donde la Pechotes, el Coletas, Benjamin B. y el pequeño Nicolás esperaban con impaciencia. Una vez allí, los depositaron en el centro del círculo y reemprendieron el conjuro.

-Garcinuño, Negro, Del Pozo, Del Pozo…-rezaba la letanía de la Pechotes

-¡Vamos, vamos! -Benjamin B. no podía soportar más la tensión acumulada.

Cuando por fin la joven pronunció los apellidos de todos los miembros del blog, justo cuando el reloj de la Puerta del Sol marcaba las 12 de la noche, una luz morada se abrió paso en el cielo e iluminó a los presentes. Después, una fuerza desconocida empezó a elevar los falsos y musculados cuerpos de nuestro admirados héroes. Levitaban como en éxtasis místico aconfesional. Tras unos segundos flotando a escasos centímetros del suelo, fueron lanzados a gran velocidad contra el embalse de las Cogotas, donde se hundieron como drones mal tripulados.

-¡Lo conseguimos! ¡Lo conseguimos! -gritaba Benjamin B.

Los miembros de Podemos se abrazaron y comenzaron a cantar los grandes éxitos de la Transición. A su lado el pequeño Nicolás concertaba una entrevista con Telecinco. Benjamin B. con lágrimas en los ojos, miraba la ciudad desde aquel observatorio privilegiado.

-Por fin serás mía -decía entre dientes mientras agitaba el puño derecho.

¿Qué ocurriría el día de la señal? ¿Cómo reaccionaría Benjamin B. cuando viese reaparecer a nuestros héroes vivos y tuiteando? ¿Se compraría un móvil nuevo para sustituir al que se había quemado? ¿Los círculos darán paso a los paralelepípedos? ¿Qué habrá sido del perro del Pelos? ¿Cuánto son 25 dracmas?

(la historia se cierra aquí)

Ni frío ni calor

IMG_20141022_132330-EFFECTSLa semana pasada tuvo lugar el acontecimiento que todos estábamos esperando. ¿Se arregló Pablo Iglesias las puntas de su brillante melena? ¿Decidió Mariano teñirse por fin la barba como hace con el resto del pelo? ¿Aparecieron las vocales perdidas de Pdro Snchz? No, se presentó el programa cultural de la Comisión Nacional del centenario de Santa Teresa con un doble acto: por la mañana en la Biblioteca Nacional, en la Villa y Corte, y por la tarde en el Palacio Caprotti, que todos pensábamos un museo y ha resultado ser un nuevo centro de congresos municipal donde igual se presentan actos culturales, que marcas comerciales cárnicas.

Dejemos a un lado la anécdota de la jornada, el anuncio (o no) de la visita papal por parte del alcalde y su posterior desmentido, y vayamos al meollo del asunto: más de 200 actividades a realizar en varias ciudades, exposiciones, series de televisión, conciertos, teatro, danza, música, etc. Nuestra ciudad es protagonista, como no podía ser de otra manera, de gran parte de estos actos. Aquí se inaugura el programa el próximo 9 de enero con un concierto de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, tres de nuestras iglesias serán escenario de la muestra de Las Edades del Hombre centrada en la figura, vida y obra de la Santa, y por aquí pasará el Papa si se termina por concretar su viaje. El objetivo de las actividades, presupuestadas en más de siete millones de euros, es lograr una “dimensión mundial”, algo que seguramente se logrará si finalmente Bergoglio viene de visita, sea como sea el resto.

Personalmente, el programa me ha dejado un poco tibio y algo decepcionado. Las actividades son las esperadas, ni más, ni menos. Pocas sorpresas. Cada uno tiene sus filias y sus fobias, claro, y lo que a mi me parece regulín igual a ustedes les parezca regulán. Por ejemplo, comprendo su éxtasis casi místico si son seguidores de la danza y de la obra de Santa Teresa, pues se está preparando un espectáculo en el que seis intérpretes recorrerán los “estados fisicoemocionales” de la Santa y eso debe molar mazo. A mi, como historiador -o Licenciado en Historia más bien- y dedicado de forma tangencial, en los ratos libres que me deja el Twitter, a eso de la cultura, me parece que el programa está cojo. Y no hablo de que la conferencia de Joseph Pérez no aparezca por ningún lado, ya que igual esto todavía tiene solución. Hablo de que falta contexto.

Lo sé, lo del contexto es una maldita deformación profesional que tenemos los historiadores y que el resto de la sociedad igual no comparte, aunque debería. A falta de ver el desarrollo concreto de cinco bloques temáticos de Las Edades -orígenes, reforma del Carmelo, maestra de oración, “Estarse a solas” y “Una Santa para la Iglesia y la Humanidad”- echo en falta que alguien me explique cómo era el mundo en el que se vivía Santa Teresa, cómo era la sociedad de la época, cómo la ciudad desde la que partió. En definitiva, algo o alguien que vaya más allá de la Santa y explique cómo era Teresa y cómo pensaba y vivía una mujer de clase media, en una ciudad del interior de Castilla, en el S. XVI; porque sin ese contexto, sin ese entorno social y geográfico, es más difícil entender la importancia de la figura de Santa Teresa. ¿O la Santa sería la Santa si hubiese nacido en el S. XIX en el Londres de la industrialización?

Y para que luego no digan que solo nos quejamos, solución rápida, simple, limpia y lo barato o caro que queramos o podamos: un par de exposiciones, programadas antes y después de Las Edades, que aborden estos dos temas. Una centrada en cómo era la sociedad del siglo XVI, cómo se vivía en la época, cuál era el papel de las mujeres dentro y fuera de la Iglesia, etc.; y la otra centrada en explicar al visitantes y al abulense cómo era Ávila en el S. XVI. Superar un poco el inevitable componente religioso del centenario y aprovechar la ocasión para profundizar en otros aspectos. Y sí, esto también serviría para atraer algo de turismo.

Hay algo de esto que acabo de decir que me parece importante destacar. Leo, escucho y veo a los organizadores hablar de los visitantes, de los turistas, del impacto económico del centenario -con el Papa como un atractivo turístico más-, pero encuentro pocas referencia a los abulenses. Se les invita a participar, pero casi como figurantes (o voluntarios) de un escenario un tanto prefabricado. Es algo de lo que me quejo habitualmente cuando hablamos de los actos que se organizan en la ciudad, así que no creo que les sorprenda volver a leer lo mismo. Eventos organizados como reclamos turísticos, pensando más en los que puedan venir que en los que están. Y es una pena, porque un centenario como este sería, además de una buena ocasión para hacer caja, lo que sin duda es importante, una oportunidad única para que la ciudad y sus habitantes se reencuentren y dialoguen sobre su presente, su pasado y su futuro.

PS.- Una duda ¿cuándo empieza el Centenario y cuánto dura? Me explico. En las pasadas fiestas de la Santa se habló de que servían de antesala del Centenario e incluso se dio por inaugurado el mismo con una misa en El Grande. ¿Quiere esto decir que el Centenario empezó el 15 de octubre y acabará el próximo 15 de octubre? Y más allá de que estos meses el Centenario haya sido más bien nada ¿qué sentido tiene que las fechas de inicio y final del V Centenario del Nacimiento de la Santa coincidan con la fecha de su muerte? ¿No sería más lógico elegir todo el año 2015? ¿O aquello no servía y empieza ahora de verdad? Y otra cosa ¿Por qué tantas páginas web? ¿Por qué no solo una? ¿Por qué esos nombres tan rebuscados para las mismas? Son bobadas, ya lo sé, pero mi trastorno obsesivo compulsivo y yo teníamos que comentarlo.

PS2- Dentro de los planes del Ayuntamiento está talar el olmo seco que está frente a la iglesia de la Santa y poner en su lugar una estatua, que supongo querrán que inaugure un señor argentino que vive ahora en Roma. Bien a lo de talar el olmo, sobre todo si sirve para talar los demás, mal sustituirlo por una estatua. ¿Por qué no se planta en su lugar otro olmo? Con un acto y una cinta para cortar si fuese necesario. Sería un bonito símbolo de cambio, permanencia, compromiso y regeneración.

Vender el muñeco

Yo del tema del turismo sé lo que sabe cualquiera del común, es decir…  lo justo. Lo que da de sí el sentido común. Por eso, cuando tengo a alguien cerca del sector, que se pelea las castañas como un condenado para salir adelante dentro de dicho gremio, pongo la oreja y escucho con atención. En este caso, es un palentino viajado el que me habla. Lo que me dijo, mientras yo asentía y anotaba mentalmente para traer a este rincón, fue algo tal que así.

“Qué mal vendéis el muñeco en tu tierra, abulense.

Foto: @albertomdp

Foto: @albertomdp

Mira que tenéis una tremenda oportunidad con lo de la Santa, pues no lo sabéis aprovechar. Tenéis que quitaros de encima los complejos en tu tierra, chico.  Que sí, que está muy bien que festejéis todo el componente religioso, que para algo es Santa Teresa, la mística por excelencia, orgullo y emblema de Ávila y del catolicismo. Que sí, que sí… pero que hay que pensar en la guita, el dinero, los visitantes que pueden llegar, el empleo que se puede generar. ¡Y hacedlo sin complejos, hombre! Que no solo salgan curas y monjas, que sí..que salgan, pero que no salga solo eso y el ministro emocionado en la plaza. No, no, no. Sí, sí. Pero no eso, no solo eso. Que lo que tenéis que hacer es tener a un tipo que comunique bien, y que mientras vende La Santa te venda también Ávila, la muralla, la gastronomía, la hostelería, lo cerca que está Gredos  y lo estupendos que sois y las ganas que tenéis de que esté todo lleno este año y los próximos 50. ¡Y salid un poco de la burbuja, hombre! Que donde hay que vender Ávila no es en Arévalo, que también, que sí. No,no, no. Sí, sí, el centenario sí. Pero algo más, algo más. Que la gente allí no necesita ver anuncios de turismo de Ávila, que donde hay que meterlos en la sopa es en Madrid, en Barcelona y en donde se pueda. Y que cuando una cámara de televisión te llega a Ávila hay que venderle la hostelería, la gastronomía, la muralla, lo cerca que estáis de Madrid, que está todo perfecto, barato y estupendos. Y sonrisas, sonrisas, que hay que ser agradables por el bien de todos. Profesionales que te vendan esto y lo de allá. ¡Que tenéis de todo, coño! Y hasta lo relacionado con la Santa hay que venderlo con gracia, que sepan que se puede visitar lo que fundó, donde nació, la leyenda de los cuatro postes, la universidad de la mística y de paso otras leyendas de la tierra ¡Que tenéis de todo! ¡Que deberíais estar en primera página de las guías de turismo de todo el mundo! Que sí, que sí. No, no, no. No se hace bien, no. No espabilamos en Castilla, no, no. Avanzamos, pero poco, poco…

¡Negro! ¡Que hay que espabilar, que nos comen la merienda por to’los laos! (me da un colleja)

¡Negro! ¡Que hay que vender el muñeco!

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Pd: Hoy estoy con el señor William en Segovia, donde en relación con lo anterior echaré un vistazo a ver qué tal andan por allí. Ya saben, “esa odiosa comparación”.

Pd 2: Ya solo falta Illo en Twitter. Sí, Illo: tú.

Prontuario veloz de la actualidad

Llevo un par de semanas liado. Salvar el mundo, hacer la colada, leer, volver a salvar el mundo, escribir, regar las plantas. Ustedes, si son visitantes asiduos, lo habrán notado, ya que he estado un par de semanas sin pasar por este rincón. No, no hace falta que lloren, yo también les he echado de menos. Además de no pasar por aquí con la misma frecuencia que antes, me he mantenido un poco alejado de la actualidad o, al menos, más alejado de la actualidad de lo que viene siendo habitual en mi. Por ejemplo, no vi ni un minuto del debate sobre el Estado de la Nación. Todavía me duele el pecho cuando escribo de semejante despropósito y todas las noches tengo pesadillas en las que Rubalcaba y Rajoy vienen a mi casa a echarme la bronca y pedir mi voto. Yo no les abro la puerta, faltaría más -ya dejé atrás aquella etapa de “mi casa es tu casa” y “si desmontamos el sofá aquí podemos dormir cinco”- pero mientras empujo el sofá para bloquear sus arremetidas y escondo la Xbox, Rosa Díez se descuelga desde el techo del edificio y entra por la ventana como en las pelis americanas para arrearme con una constitución hasta que proclamo mi amor por la norma fundamental de todos y cada uno de los españoles.

Como les digo, no vi el Debate, y tampoco he seguido con especial atención el resto de la actualidad. De vez en cuando un vistazo rápido a los titulares de la prensa para quitarme el mono, o un repaso los temas del momento en tuiter, que viene a ser una cosa parecida a lo primero pero filtrados por el populacho. Esto, claro está, tiene sus problemas e inconvenientes. El primero es que no profundizas en la información, lo que puede llevar a equívocos, y el segundo que dependiendo de la perfección del filtro, la realidad puede resultar bastante distorsionada. Si solo leemos la prensa que nos gusta y seguimos en las redes sociales a gente de nuestro perfil ideológico, las posibilidades de comprender la realidad tienden a cero. A mi esto no me pasa, que leo cualquier cosa y sigo a muchos esquizofrénicos no afines a mi pensamiento, pero es muy frecuente por esos mundillos de la almohadilla y la arroba.

Algunos ejemplos de lo que les decía. No tengo ni idea de lo que pasa en Navarra con Barcina, la Hacienda Foral, el PSN y Bildu. Debe ser un sainete entretenido, porque creo que he visto a los primeros espadas hablar del tema, pero no me hagan caso. Si lo he entendido bien, Bildu ha obligado a una consejera de Barcina a presionar a alguien de la Hacienda Navarra para favorecer a unos amigos del PSN. Y ahora, descubierto el pastel, Valenciano se ha ido a una esquina, con uno de Bildu, a llorar detrás de un arbusto, cosa que no ha gustado a Camisa Blanca, Floriano y compañía, porque los pañuelos de Bildu son ilegales. No me pregunte cómo pueden ser unos pañuelos ilegales. Igual los compraron sin IVA, o en Andorra. Al final, todo el entuerto lo ha resuelto Rubalcaba, que en lugar de vender Navarra a ETA ha preferido regalársela.

Si lo de Navarra es complicado, que al fin y al cabo está poco más arriba de Soria, lo de Ucrania, que queda donde la novia de Stalin cogió una cistitis de pequeña por hacer pis en la nieve, ya es la repera. Los ucranios se dividen en madridistas, barcelonistas, prorrusos y prooccidentales. Yanokovich, que así se llamaba el presidente anterior, era del Barça, o prorruso, y lo de Neymar y la Audiencia Nacional le tiene al borde del síncope. Se sabe que incluso ha vomitado un par de veces en el Parlamento, como Messi. La oposición, que es de Florentino, quiere llegar a un acuerdo con la UE para montar un Museo del Madrid en Kiev y Yanukovich no les deja. Ahí saltan chispas, los prooccidentales se enfadan, le montan barricadas y le obligan a salir por patas y a soltar a una Miss que tenían en la cárcel y que se parece mucho a Cibeles. Todo acaba como el rosario de la aurora y Rusia interviene para asegurarse de que los demás no intervienen en asuntos internos de terceros países, mientras los demás quieren no intervenir para seguir interviniendo. En Tuiter la gente está casi tan liada como yo, y tan pronto se ataca a Putin por ser un homófobo oligarca vendido al capital, como se le defiende como descendiente directo por parte de la KGB de los buenos comunistas de la Madre Rusia. Al otro lado de la trinchera, la gente está muy indignada porque la UE no para de hacer la croqueta, pero se marea solo de pensar en que haga algo, mientras se mira a Obama con desprecio y se le reclama contundencia blanda dialogante activa. Se desconoce que opina Rajoy de todo esto, a la espera de que el Marca se posicione.

Y no crean que mi desconexión con la actualidad es solo terrenal, tampoco he seguido con mucho interés los asuntos celestiales y/o locales. Me enteré, como quien se percata de repente de que está casado y tiene tres hijos, una hipoteca y un Opel Corsa; de que una delegación de abulenses de bien iba a ver al Papa para venderle el Centenario de la Santa y, de paso, intentar convencerle para que venga a darse una vuelta, se compre una Visitávila, se suba a las murallas y coma chuletón. Seguí las noticias con tan poco atención que pensé que el encuentro consistiría en algo íntimo, privado. Un salón, unas pastas, un beso al anillo, aquí una consejera, aquí unos amigos. Algo elegante, católico, apostólico y vaticano. Pero hete aquí que días después me encuentro en los medios una foto de los representantes abulenses asaltando al Papa detrás de una valla, como unas fans enloquecidas de Justin Bieber -¿sigue vivo este chico?- enseñándole un caja con cacho de palo. ¿Acudir a una de las audiencias públicas que semanalmente ofrece el Papa y para las que se pueden solicitar entradas por escrito merece tanta tinta, sobre todo teniendo en cuenta al precio que está la tinta? Admito que igual el hecho de que el Papa se pare en plan colega para que le beses el anillo y le entregues pastas es más inusual y para eso hay que tener mano, pero aún así ¿de verdad es para tanto?. Me cuentan que además de ver al Papa, nuestra delegación se reunió con más gente, lo que siempre es bueno. El Skype y los correos electrónicos son más impersonales e igual acaban en manos de Obama, que no es católico, y vaya usted a saber que uso les da.

Dicho esto, desde aquí invito, en nombre de todos los miembros del blog, al Papa a venir a visitarnos. Nosotros, por aportar nuestro granito de arena, nos ofrecemos a sacarlo a tomar algo por la noche. Su visita sería buena para los católicos, buena para el turismo y buena para nosotros, que podríamos estar dándoles vueltas al asunto durante tropocientos post y viñetas. Igual hasta podríamos montar una mesa redonda en un bar para debatir sobre el Centenario, los colores de la torre de la Estación de autobuses y la madera noble con la que íbamos a forrar las paredes de la ampliación de la Diputación (otro lío, por cierto, del que tampoco ando muy enterado).

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