Bastante bien (Sí, de verdad)

Somos conscientes de habernos granjeado a lo largo de los últimos años fama de criticones, de tener siempre tiempo para poner el foco en las miserias de la ciudad y nunca, o casi nunca, para poner fotos bonitas y decir lo maravillosos que son los amaneceres abulenses. Y no, no es verdad. Aquí hemos estado para lo bueno y para lo malo. Y para muestra, este post.

Esta semana, nuestros amigos del Instituto Nacional de Estadística han publicado los datos de la Encuesta de Ocupación Hotelera de diciembre de 2016. Como todos ustedes saben, son los datos que hemos utilizado desde el inicio de este blog para evaluar la evolución del sector turístico de la ciudad, primera industria local y cada día la de más gente. Y los datos, amigos, amigas y amiges, son buenos. Tampoco excelentes, pero sí buenos. Vamos a profundizar en ellos teniendo en cuenta cómo se han comportado nuestros vecinos y competidores.

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Así a bote pronto, estas primeras tablas parecen contradecirme. ¿Buenos datos? ¿Este blog se llama Los4Palos o Las4CasasColganderas? Los viajeros y las pernoctaciones cayeron en Ávila durante el año pasado un 3,53% y un 6,59% respectivamente. Muy por debajo de la media y muy, muy por debajo de Cuenca. No sabemos qué habrán hecho los conquenses para lograr semejante dato, pero sí tenemos explicación para lo sucedido en nuestra ciudad: en 2015 celebramos el Centenario de La Santa y el año pasado no. El Centenariazo y la resaca del mismo. Miremos un poco más allá. ¿Cómo han evolucionado estos indicadores respecto al año anterior al Centenario?

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Como vemos, aquí estamos en los puestos de cabeza de la tabla, por encima de la media en ambos casos y por encima de los conquenses y sus casas. El número de viajeros ha crecido un 17,71% desde 2014 y las pernoctaciones lo han hecho un 19.85%. Como decíamos al principio, buenos números, pero en un contexto de crecimiento generalizado. No es lo mismo crecer un 10% cuando todo el mundo cae, que crecer un 10% cuando todo el mundo crece un 40%.

Cabe preguntarse entonces por el impacto del Centenario. ¿Fue bien o mal? ¿Nos merece la pena celebrar el sexto? El número de viajeros creció durante el año de Centenario un 22% y las pernoctaciones un 28%. No son malos números, ¿pero son mejores o peores que en otras latitudes? Si se fijan en las tablas superiores, cuando comparábamos los datos de 2016 y los de 2014, Toledo sale bastante mal parado. 2014 fue para la ciudad bañada por el Tajo el año de los fastos del Greco.

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En la tabla superior se comparan los datos de Ávila y de Toledo el año anterior al evento festivo, el año del Centenario y el año posterior. Como ven, los números son muy parecido, incluso algo mejores para nuestra ciudad que para la capital de Castilla-La Mancha. Si nos vamos a los datos mes a mes, podemos ver que el comportamiento en ambas capitales es muy parecido.

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Algunas conclusiones a la luz de todos estos numeritos y barritas de colores. El turismo abulense va bien, como la España de Aznar, pero el impacto del Centenario una vez apagadas las luces no parece muy elevado. La Santa llenó la ciudad en 2015, pero el efecto a medio plazo no parece excesivo. Y esto no es algo achacable a nuestra ciudad y a su hija más ilustres, sino común a otros eventos de este tipo.

Habrá que preguntar a nuestros vecinos segovianos con qué limpian el acueducto para que vaya tanta gente a verlo.

Estas vísperas de después

Se quejaba el otro día IU Ávila de que la ciudad no cuenta todavía con una estrategia turística para el presente año y que, claro, a mediados de marzo, el tema empezaba a oler, cual pescadilla fuera del frigorífico más horas de las recomendables. Diseñar una estrategia para todo un año a mediados del mismo, dicen, tiene poco o nulo sentido, como preparar el menú de la cena de Nochebuena después del primer plato mientras tu cuñado te explica, de nuevo, que a él la homeopatía le funciona. A mi, residente en Badajoz, este tipo de cosas ya no me producen sorpresa, ni sonrojo. Extremadura no ha aprobado aún su presupuesto para este año y el Ayuntamiento de Badajoz tampoco, a la espera, en este caso, de que el PP acepte la línea roja de Ciudadanos: un barco eléctrico para el río. En Ávila esto no sería un problema, de algo tiene que servir la sequía.

Dicen desde IU que este retraso lastra a la ciudad, que pierde la oportunidad de aprovechar el tirón del Centenario de la Santa celebrado en nuestros páramos el año pasado. Héctor Palencia, concejal del ramo, saltó ayer desde la COPE cual lince ibérico sobre liebre despistada. El objetivo para el año es repetir las cifras positivas de 2014 y apostar por los eventos, la promoción y el monoposte (cartel publicitario gordo sobre palo grande para los neófitos) en la A6. El Centenario fue bonito mientras duró, pero toca volver a la realidad y a los monopostes ¡con las tardes de gloria que nos dieron las banderolas a prueba de tornados que se volcaban con las brisas ligeras! Si usted oyó o leyó en algún lado que el Centenario iba a reforzar la “marca Ávila” y que sus efectos irían más allá de 2015 debería ir a su médico de cabecera a que le cambien la medicación.

Palencia retó a IU a que le enseñe los datos de una ciudad que haya mejorado sus cifras después de un gran evento. Aquí Palencia tiene razón, es imposible. Ninguna ciudad puede mantener ese ritmo de crecimiento, pero parece poco ambicioso contentarse con volver a las cifras de 2014.

Cuando hablábamos de Centenario de la Santa en este rincón, siempre lo comparábamos con el Centenario del Greco, celebrado en Toledo un año antes. Veamos algunos números.

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En la gráfica superior (clic para ampliar) tenemos la evolución intermensual del número de viajeros en Toledo el año anterior al centenario, el año del centenario y el año posterior.

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Misma gráfica con los datos de nuestra ciudad teniendo en cuenta que, de momento, solo disponemos de los datos del mes de enero. Y ahora comparemos. Misma advertencia al respecto de 2016. Pernoctaciones Viajeros

¿Qué vemos? Resultados muy similares. ¿Qué deberíamos esperar entonces? El año posterior al centenario, el turismo en Toledo decreció en torno a un 6% respecto a la efeméride, pero el número de visitantes y pernoctaciones seguía siendo un 14% superior al registrado el año anterior al centenario. 

¿Vamos a ser nosotros menos que Toledo y nos vamos a contentar con solo igualar los datos de 2014?

¿Un monoposte? ¡Que sean dos!

De Prada y Santa Teresa

Por suerte o por desgracia, nada dura eternamente y el Centenario de Santa Teresa no es una excepción. ¿Se acuerdan cuando hace una año afrontábamos los primeros repechos de la celebración con ilusión? ¿Recuerdan cuando soñábamos con el papa, con tener las calles llenas de turistas con sus carteras plenas de billetes multicolores, con espectáculos y exposiciones masivas? Pues se acabó. Vayan guardando los souvenirs, descargando las fotos de sus móviles y cámaras y recogiendo las banderolas del centenario, pero esperen a un día que no haga mucho viento no vayamos a tener una desgracia.

Todo nos ha quedado rebonico, la gente se ha ido muy contenta, ha hecho bueno la mayor parte de los días, la comida estaba rica y hemos redescubierto que Santa Teresa es la más mejor de las santas habidas y por haber, la más guapa, la más lista, la más avanzada a su tiempo, la más feminista y la más emprendedora. Si pudiésemos clonarla usando alguna de las reliquias que se conservan, ella sola sacaba a España de la crisis, arreglaba lo de Cataluña, acababa con el hambre en el mundo y conseguía que el Madrid funcionase como un equipo en ataque y defensa. ¡Y todo en un par de semanas! Y era humilde, muy humilde, como nosotros en definitiva, que para eso es paisana. En estas estábamos, apurando los chupitos y recogiendo casi la mesa, cuando llegó Juan Manuel de Prada: “Ver a Santa Teresa como una mujer revolucionaria o avanzada es morralla que carece de sentido”. Juan Manuel de Prada, el típico aguafiestas listillo.

No es que simpatice en exceso con De Prada -y estoy prácticamente seguro de que si el Centenario hubiese destacado que Santa Teresa era una mujer normal, del montón, él habría resaltado justo lo contrario-, pero igual tiene razón. Tal vez nos hemos excedido y hemos volcado en Santa Teresa nuestros valores, nuestra forma de ver el mundo, nuestros gustos y ambiciones. Igual a lo largo este último años nos hemos limitado a glosar y elogiar el mito teresiano, a vender camisetas y rosarios, sin mucha reflexión sobre la propia Santa Teresa, nuestra ciudad y nosotros mismos. Quizá tan solo hemos vuelto a revisitar todos los tópicos, los hemos sacado lustre y los hemos vuelto a exponer orgullosos de ellos. ¿Cuántas veces se habrá repasado en charlas, tertulias y conferencias la huida de la niña Teresa en busca del martirio? ¿Habremos perdido una oportunidad?

Esto pasa a menudo, sobre todo en conmemoraciones, centenarios y similar, así que tampoco hace falta que nos flagelemos. Nadie organizaría un centenario del Greco para decir que era un pintor regulero, ni de la batalla de Lepanto para concluir que fue una escaramuza sin importancia y que ojalá hubiesen ganado los otros. En estos eventos te vienes arriba y acabas comparando a Santa Teresa con Steve Jobs, diciendo que España es la nación más antigua de la tierra, que Cataluña es la cuna de la democracia y Cádiz del constitucionalismo europeo. En el fondo, seamos sinceros, era lo que queríamos escuchar ¿no? ¿O habríamos montado todo esto si no pensásemos que Santa Teresa lo mola todo? ¿Se imaginan organizar todo el Centenario para concluir que Santa Teresa no era para tanto y que además era catalana? 

De todas formas, recordad no invitar a De Prada para el sexto centenario. Viene el primer día, nos repite eso de que Santa Teresa no era una emprendedora adelantada a su tiempo y nos jode el resto del evento.

Antes los datos… que zurrar al Ayuntamiento (aunque sea diver)

El pasado viernes las páginas de la prensa recogían los lamentos de la Federación de Hostelería ante el escaso impacto que el Centenario estaba teniendo en sus cuentas. Junio, según esta noticia, había sido un mes flojo, julio regular y agosto sí parecía haber supuesto una mejora respecto al año pasado. La Federación de Comercia venía a refrendar las palabras de sus colegas: salvo el mes de julio, en el que con el calor se había vendido “más ropa de verano y más aparatos de aire acondicionado”, el año estaba siendo flojo. ¡Malditos turistas que no se vuelven a sus casas con un rosario de Santa Teresa y un aparato de aire acondicionado!

Ayer, el grupo municipal de IU pedía pedía explicaciones al Ayuntamiento. Para IU el resultado del Centenario “es un suspenso rotundo para el PP, suspenso no sólo porque en no pocas cuestiones al Equipo de Gobierno del Partido Popular le ha pillado el toro, como ha ocurrido con el nuevo tren turístico, las banderolas, la señalética o el parking de autocaravanas, sino porque los efectos del centenario en la economía local, y como han resaltado los propios interesados, están siendo más que discretos”. Respecto a lo primero, la falta de previsión del Ayuntamiento, todos de acuerdo: banderolas a prueba de huracanes que vuelan a la más ligera brisa, trenes del centenario que empiezan a funcionar en agosto, obras en vías cercanas a los hitos teresianos, etc. Respecto al impacto del centenario en comerciantes locales, habitual proclama de nuestros munícipes, IU afirmaba que “los datos señalan que esto no se está cumpliendo”.

Y aquí es donde arrugué el ceño. Los datos. Desde que leí el viernes las quejas de los comerciantes me puse a pensar en posibles vías para averiguar si el Centenario se estaba notando o no en sus cuentas. Datos publicados por alguna institución que nos permitiesen entrar en las cajas de los bares, restaurantes y comercios de la ciudad sin perdir permiso y no se me había ocurrido ninguna. Pero IU tenía esos datos, así que pregunté.

También pregunté a la concejala Henar Alonso, que suele responder rápida y atentamente por Twitter. La respuesta desde la cuenta de IU fue la siguiente:

Es decir, que datos, datos, con números y porcentajes, no eran. El único dato lo aportó después el PP: el de pernoctaciones, que suben un 26% durante el primer semestre, en línea con lo que reflejábamos nosotros un par de meses antes.

¿Hay alguna forma de ver si el centenario está teniendo un impacto directo en la economía local y, en especial, en la hostelería y el comercio? Sí, que me pasen los datos de caja a la dirección de correo del blog. Prometemos discreción. A falta de esto, ayer por la tarde se me ocurrió una aproximación al tema que paso a compartir con ustedes. Es una aproximación imperfecta a la que se pueden poner muchos peros, ya se lo digo yo, pero algo es algo.

El SEPE publica una estadística de paro registrado por municipio y actividad económica. Cada actividad económica viene registrada con un código así que seleccionado los adecuados podríamos ver la evolución del desempleo en esos sectores concretos de actividad. Para nuestra pequeña investigación me parecieron oportunos el código 47 -parados en el sector del comercio al por menor-, el 55 -servicios de alojamiento- y el 56, el de los servicios de comidas y bebidas. ¿Cómo han evolucionado estas cifras este año? ¿Mejor o peor que el año pasado? ¿Y mejor o peor que en otras ciudades?

Este primer gráfico refleja la evolución de estos códigos en Segovia -ciudad vecina, de características similares, con una buena evolución del turismo este año- el pasado ejercicio y el presente.

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Como ven, la evolución es muy parecida. Tomando enero como referencia, los datos de 2015 son siempre mejores, pero solo levemente. El siguiente gráfico es el de Ávila.

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La mejoría es apreciable. Tomando enero como referencia, el paro en estos tres sectores de actividad se encuentra ahora más de siete puntos por debajo de 2014, mientras en Segovia tan solo está tres puntos por debajo.  Sumamos ahora ambas gráficas.

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El paro en estos sectores baja menos en Ávila que en Segovia, pero este año la mejoría ha sido especialmente significativa en nuestra ciudad mientras en Segovia se ha mantenido la tendencia. A falta de otros datos, tenemos que concluir que al menos en lo referente al empleo de los sectores indicados, el Centenario sí parece estar teniendo efectos positivos. ¿Menos de los que nos gustaría? Seguramente.

PS.- Como ya digo, esta aproximación es imperfecta. El objetivo era solo buscar datos que pudiesen aportar algo de luz. Deberíamos, por ejemplo, ampliar el número de sectores, el número de ciudades y el número de años para ver si el efecto se mantiene. Si alguien quiere ponerse o aportar algún otro dato, estaremos encantados de debatirlos.

PS1.- Sí, se puede considerar que nos hemos puesto de lado del Ayuntamiento. Guárdenlo en sus retinas.

Santa Teresa está llenando Segovia de turistas

En este año tan importante para la primera industria local, es bueno ir echando de vez en cuando un vistazo a las cifras para ver cómo se va desarrollando. Es más una labor de supervisión o de escrutinio que de otra cosa porque a estas alturas de año, si algo no funciona, poco remedio le vamos a encontrar.

Con todo, pueden estar ustedes tranquilos, las cifras son positivas, las calles de la ciudad están llenas de turistas que comen chuletones, compran rosarios y se empapan de espíritu teresiano (y de sudor estos últimos días). Hasta mayo, últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística, el número de viajeros se había incrementado en más de un 12% y el de pernoctaciones en más de un 22%. Buenos datos, sin duda, aunque a palo seco saben a poco. ¿Está aumentando el turismo en la ciudad más o menos que en sus vecinas? ¿Es una mejora general del turismo de interior o es solo en Ávila con motivo del centenario? Veamos.

Pernoctaciones Visitantes

 

Como pueden ver, el turismo, el líneas generales, crece en casi todas las ciudades seleccionadas, aunque el número de pernoctaciones lo hace especialmente en dos: en Ávila y en Segovia. ¡El poder de Santa Teresa es tan grande que su radiación teresiana descalza llega hasta la ciudad vecina! El número de pernoctaciones crece en Segovia un 26,3%, cuatro puntos más que en Ávila. Dejando esto a un lado, el dato más positivo para nuestra ciudad es que las pernoctaciones crecen bastante más que el número de visitantes, aumentando la estancia del viajero en la ciudad y, por lo tanto, los eurillos que se deja entre nuestras murallas. Seguramente ahí estemos viendo especialmente el efecto del centenario.

¿Y el centenario funciona mejor o peor que otros eventos? Buscando una comparación rápida, les traigo una tabla con el aumento del número de pernoctaciones en tres ciudades hasta el mes de mayo: Ávila con motivo del Centenario de la Santa, Toledo el año pasado con el del Greco y Soria el año que se celebró allí las Edades.

EventosÁvila está de momento por debajo de Toledo, aunque no mucho, y bastante por encima de Soria, aunque los datos no son estrictamente comparables. Este año el turismo está aumentando en casi todos los lados, mientras que el año pasado el sector se comportó peor y 2009, año de las Edades sorianas, fue bastante lamentable. El año pasado, los datos del turismo toledano fueron 17 puntos mejores que la media de las ciudades estudiadas, mientras que este año los abulenses están 12 puntos por encima de esa media.

En resumen, el Centenario, a estas alturas de año, funciona bien. 7,5 sobre 10.

De Iván el Terrible a Teresa de Cepeda (3 de 3)

(Primera parte)

(Segunda parte)

La tercera y ultima parte de la exposición está dedicada a nuestro país, aunque como se habrán dado cuenta, venimos hablando de España casi desde el principio de la visita. El siglo XVI es el gran siglo de España, aunque no lo sea de muchos españoles. El mapa que sirve de introducción a este capítulo es del año 1570, publicado en Amberés por Abraham Ortelius y editado por Aegidius Coppenius Diesth, cartografo de su católica majestad, Felipe II.

Muchas de las cosas que suceden durante este siglo les sonarán y no necesariamente a las clases de historia. Tras unos años de crisis durante las primeras décadas del S. XVI, España y Castilla viven décadas de expansión. Pero, todo aquello no dura mucho. Los años de bonanza se desaprovechan o, incluso, alimentan la posterior caída. El crecimiento económico tenía bases terriblemente endebles. La expansión demográfica -la población española crece casi de un 40% a lo largo de todo el siglo- no se ve acompañado de un incremento de la producción agrícola. Los precios agrícolas se disparan, y los metales americanos contribuyen a que la inflación se desboque. Se calcula que en apenas un siglo los precios se sextuplicaron. La economía española pierde competitividad, la población se empobrece y el Estado aumenta los impuestos para poder mantener un ejército desproporcionado que, además, se nutre de la mano de obra que podría haber cultivado los campos.

En resumen, un desastre que se prolongó casi un siglo y que dio lugar a una larga decadencia política y económica.

Cualquier comentario que se haga sobre la España, o la Castilla, del S. XVI ha de pasar ineludiblemente por el movimiento comunero. Y si se habla de los comuneros, esta es, sin duda, la pieza más conocida referida al citado suceso “La ejecución de los comuneros de Castilla”, obra del alicantino Antonio Gisbert. La obra se pinta en 1860, en un momento en el que florece no solo la pintura histórica, sino también en el que vuelve a ponerse de actualidad el mito del movimiento comunero. Todas las ideologías dominantes o con pretensiones han intentado situar, con más o menos fortuna, a los comuneros en su árbol genealógico. Y lo mismo sucedía con su interpretación por parte de los historiadores. Bravo, Padilla, Maldonado y compañía tan pronto eran unos revolucionarios, adalides del liberalismo, la democracia y de las libertades del pueblo, como furibundos reaccionarios, conservadores a capa y espada o defensores del feudalismo. Todo el mundo sabe que de ser nuestros contemporáneos, se montarían un blog llamado “Los 3 Comuneros”

¿Cómo se organizaba el movimiento en las ciudades? Lo más habitual era que una vez depuesto el representante de la corona, la dirección de la ciudad recayera en una asamblea en la que figuraban, junto a los representantes de las clases privilegiadas que regían la ciudad antes de la revolución, los representantes de los demás estados (clero, caballeros y escuderos) y diputados elegidos directamente por la población en barrios o parroquias. Estos últimos eran los que gobernaban realmente la ciudad y quienes tenían más amplios poderes. Estas asambleas se reunían de forma regular, incluso todos los días, y tenía autoridad sobre todos los aspectos de la vida de la ciudad, aunque no se limitaban tan solo a estos. Además de mediante la elección de diputados, el pueblo tomaba parte de forma directa en el gobierno, bien participando en las reuniones de las asambleas, pues eran públicas, o mediante asambleas de barrios en las que se opinaba o votaba sobre todo tipo de cuestiones.

Un rollo muy los de abajo contra los de arriba, la casta, confluencias transversales, la gente y tal. Lo que no dejan claro las fuentes es si había por allí mucha gente con coleta organizándose en redondeles o círculos de esos.

La segunda pieza de esta sección de nuestra exposición es “El martirio de San Mauricio y la Legión Tebana”, obra del Greco, por encargo de Felipe II para el Monasterio del Escorial. La obra, que es el fruto de casi tres años de trabajo, fue entregada por el propio pintor a finales de 1582. Esta pieza estaba pensada para decorar una de las capillas laterales de la Basílica del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

San Mauricio, su historia y martirio reunía varias cualidades que lo hacían atractivo para el momento político e histórico. Cuenta la leyenda que Mauricio, en el S. III era el comandante de la Legión Tebana, una unidad militar romana formada por soldados cristianos de la ciudad egipcia de Tebas. Llamados por el emperador a combatir en la Galia, serían torturados y martirizados, a pesar de su buen comportamiento en el campo de batalla, o bien por negarse a perseguir a los cristianos de la zona o bien por negarse a participar en rituales paganos. En el cuadro, vemos en primer término a San Mauricio y a otros oficiales discutiendo si acatan o no las órdenes de sus superiores. Al fondo, el martirio tras seguir fieles a sus creencias. Los colores, la composición y las figuras son las típicas del Greco. Figuras alargadas, formas inspiradas en Miguel Angel, colores de la escuela veneciana.

San Mauricio era, y es, el patrono de la orden del Toisón de Oro, de la cual era cabeza Felipe II y además es uno de los santos patronos de la lucha contra la herejía, una de las actividades favoritas de Felipe II. A pesar de eso, el cuadro no convence a Felipe II, que le compra la obra pero no vuelve a encargarle nada. No está muy claro qué es exactamente lo que le disgusta. Algunos señalan que es la composición, que Felipe II quería el martirio en primer plano. Otros dicen que en general la pintura de El Greco no era del gusto del monarca. Otros señalan que a Felipe II no le convenció que los protagonistas del cuadro vistieran a la manera del XVI aunque el Greco lo había hecho a propósito para relacionar a San Mauricio con su época, el paganismo y la herejía, al santo y a Felipe II.

Y cómo esta exposición se titulaba de “Iván el Terrible a Teresa de Cepeda” y hemos empezado con el zar de Rusia, tenemos que terminar con Teresa.

Tenemos aquí la edición príncipe de “La perfecta casada”, de Fray Luis de León, publicada en Salamanca, en 1583, en casa de Juan Fernández. Este ejemplar se conserva en la Biblioteca Nacional. Por desgracia, no conservamos ninguna copia manuscrita de este libro, perdidas seguramente en el incendio que asoló la biblioteca de los agustinos de Salamanca en el año 1774. Es un librito muy corto, esta edición tiene 77 páginas, que Fray Luis de León dedica a su prima María Varela Osorio, donde describe lo que para él es una esposa ejemplar, los deberes y atributos de la mujer casada en las relaciones de familia, las tareas cotidianas y Dios.

Todos sabemos quién era Fray Luis de León, un intelectual, un humanista, un admirador de la obra de Santa Teresa y su primer editor. Pues bien ¿Qué opina Fray Luis sobre las esposas? ¿Cómo ha de ser la mujer perfecta? Leo algunos extractos.

“Puesto que Dios no dotó a las mujeres ni del ingenio que piden los negocios mayores ni de las fuerzas a que son menester para la guerra y el campo, mídanse con lo que son y conténtense con lo que es de su suerte, y entiendan en su casa y anden en ella, pues las hizo Dios para la casa y los hijos”

“Es justo que se precien de callar todas, así aquellas a quien les conviene encubrir su poco sabe, como aquellas que pueden sin vergüenza descubrir lo que saben, porque en todas es, no solo virtud agradable, sino virtud debida, el silencio y el hablar poco”

“A la mujer buena y honesta no la hizo la naturaleza para el estudio ni para los negocios de dificultades, sino para un oficio simple y doméstico, así les limito el entender y por consiguiente les tasó las palabras y las razones”

“Y no piense que las crió Dios y las dio al hombre sólo para que le guarden la casa, sino también para que la consuelen y alegren. Para que en ella el marido cansado y enojado encuentre descanso y los hijos amor y la familia piedad.”

Como diría el presidente del gobierno, Fin de la cita. Hablamos al principio de que para poder valorar en su justa medida a un personaje es importante conocer su época el contexto político, económico y social. Hemos visto cómo el mundo del XVI es cada vez más global, como se acentúa el poder central de los estados. Hemos hablado del impacto de la conquista de América, de la reforma protestante y de la contrarreforma, de las guerras de religión, de la situación política, económica y social de España. Muchas de estas cosas influyen directamente sobre Teresa y su entorno familial y social. Al hablar de Santa Teresa, además de todo esto, no tenemos que olvidar que estamos hablando de una mujer del S. XVI, una época en la que a pesar de determinados avances, la mujer tenía dos únicas salidas en la vida: el matrimonio y el convento. Para muchas mujeres, el convento era el lugar dónde refugiarse cuando huían del matrimonio, de ese destino que describe Fray Luis de León. Teresa relata en sus libros algunos episodios sobre este particular, por ejemplo la historia de Casilda Manrique de Lara. O el caso de Catalina Godinez, que intenta afearse la cara quemándose al sol para que sus pretendientes la repudien. Teresa incluso llega a decir a las demás monjas “Mirad de qué sujección os habéis librado, hermanas” al hablar sobre el matrimonio. Muchas de estas historias, de estos pasajes, fueron incluso censurados por los primeros editores de las obras, o por la propia Teresa, temerosa de lo que sus palabras podrían suponerle. Bastante líos tenía ya.

Teresa sabía leer y escribir, era una persona inteligente, una persona capaz, valiente, sagaz… y además era mujer, lo que en la época, no lo olvidemos, era una dificultad añadida.

 

Y hasta aquí la visita a nuestra exposición. Espero que les haya gustado, pasen antes de marcharse por la tienda de recuerdos y disfruten del Centenario.

 

De Iván el Terrible a Teresa de Cepeda y Ahumada (2 de 3)

(Primera parte)

El segundo bloque de la exposición está dedicado a Europa. Bueno, a Europa y sus colonias. Esta es Europa en 1597, pintada por el artista, grabador y cartógrafo flamenco Joost de Hondt. Como decíamos ayer, para nosotros, europeos de pro, supone un esfuerzo hablar de la historia del mundo sin caer en una visión eurocéntrica. ¿Existió acaso el mundo antes del BCE? ¿No es la historia de la humanidad una evolución dirigida hacia el Euro? ¿No es acaso la Europa mitológica una remedo de Angela Merkel?

Ahora bien, hablar del S. XVI desde España y no caer en una visión hispanocéntrica es aún más complicado. La historia del S. XVI europeo casi puede ser resumida como la crónica de la política exterior de la monarquía hispana. En todos los saraos del siglo estaban inmiscuidos, por suerte o por desgracia, los representantes de la monarquía española. España era la gran potencia de la época, un imperio donde no se ponía el sol, posesiones en todos los continentes, The Special One. Y además, la espada de la religión, los defensores de la cristiandad y de Roma durante todo el siglo. La gente bajita, morena, con bigote, pica y arcabuz aparecía en las pesadillas de medio continente.

Son muchas las cosas que suceden a lo largo de este siglo y muchas las piezas que tenemos en nuestra exposición -no hemos reparado en gastos-, pero por su importancia, interés o porque son las que más me gustan, hemos seleccionado cuatro de ellas.

Primero, y como enlace con el anterior capítulo dedicado al mundo, el viaje de Magallanes y Elcano. Si hablamos antes de cómo el siglo XVI ensancha el mundo, de la época de los descubrimientos, sin duda la gran aventura, la gran gesta del siglo, es el viaje que circunnavegó por primera vez el planeta. La primera vuelta al mundo, protagonizada por Magallanes, marinero experimentado nacido en algún punto del norte de Portugal, y Elcano, vasco, contramaestre de una de las naves al inicio de la expedición, capitán de la expedición tras la muerte de Magallanes. Lo de Colón no estuvo mal, pero al lado del viaje de Magallanes y Elcano no pasa de ser un fin de semana en el Burguillo.

El 10 de agosto de 1519 cinco naos con 243 tripulantes partieron de Sevilla a las órdenes de Fernando de Magallanes hacia las Molucas (Indonesia). El objetivo era encontrar un paso, al sur del continente americano, para abrir una ruta de las especias. Tras tres años de aventuras y desventuras, sobre todo de estas últimas, tras atravesar tres océanos, la única nave superviviente, la Victoria, emprende el regreso por el Índico capitaneada por Elcano -Magallanes había muerto en una trifulca con los indígenas en Filipinas- hasta arribar el 8 de septiembre de 1522 a Sevilla con solo 18 hombres. De 243 tripulantes a 18. Ni UPyD tras las andaluzas.

Para hablar de esta aventura, tenemos una copia de la carta que Juan Sebastián Elcano remite a Carlos I desde Sanlucar de Barrameda para anunciarle que han logrado dar la vuelta al mundo. Como digo es una copia, del texto y posiblemente también de la caligrafía de Elcano. Desconocemos el paradero de la misiva original, de la que hasta ahora solo teníamos las copias remitidas por Carlos V a varios puntos de Italia. El documento ha sido adquirido recientemente por el Estado y llega a nuestra exposición desde el Archivo de Indias de Sevilla. Y si tienen tiempo y curiosidad, les recomiendo que se lean el relato del viaje de uno de los embarcados, el italiano Antonio Pigafetta.

Y de nada serviría descubrir si luego aquellas tierras descubiertas no se conquistasen. Sería como ir al Ikea a dar solo una vuelta. El S. XVI es el siglo de la conquista de América, de Hernán Cortés, de Pizarro, de Pedro de Mendoza, de Alonso de Ojeda, Diego de Losada. Es difícil hablar de esto sin caer en tópicos manidos, en blancos o negros. No podemos olvidar en ningún momento que la conquista de América fue una guerra, con conquistadores y conquistados, con vencedores y vencidos y que hay que pensar en ella desde ese punto de vista. Los conquistadores eran hombre valientes, seguro, y ambiciosos, muchos caminaban sobre la fina línea que separa el heroísmo de la locura, pero pocos de ellos eran santos. El siglo XVI también es el siglo de Fray Bartolomé de las Casas y de su Brevísima relación de la destrucción de las Indias, de la controversia de Valladolid, de las encomiendas, de la Leyenda (o no) Negra, etc.

De entre todas las piezas que nos hablan de la conquista de América, hemos seleccionado para esta visita el Penacho de Moctezuma, conservado en el Museo Etnológico de Viena, aunque no está claro que sea un penacho, un adorno para la cabeza, ni que perteneciese a Moctezuma. Posiblemente fue uno de los regalos entregados por Moctezuma, el emperador azteca que tuvo la mala suerte de conocer a aquellos hombres descritos por los textos como “hombres barbados de piel blanca que llegaron desde oriente a bordo de montañas que se movían sobre el agua”, a Hernán Cortés. Mide casi 130 centímetros de alto y casi 180 de largo, está compuesto por más de 400 plumas de queztal, además de casi un centenar de plumas de otras aves, y unas 1500 piezas metálicas, la mayoría de oro.

La tercera pieza de esta sección de la exposición nos trae de vuelta a Europa. El Siglo XVI es el siglo de la Reforma Protestante, de Lutero y de sus 95 tesis, de Calvino, del Concilio de Trento. También es el siglo de Servet y Galileo. La Reforma y la Contrarreforma tendrán implicaciones no solo religiosas, también políticas, sociales y culturales. Aunque respecto a la pintura y escultura, a las representaciones religiosas, Lutero era más indiferente que hostil y estaba en contra tanto de su veneración como de su destrucción, la Reforma Protestante dio lugar a varios brotes de iconoclasia, de destrucción de imágenes religiosas. Para Lutero el problema no eran las imágenes en sí, sino el uso que se hacía de ellas. Las imágenes religiosas podían servir como catecismo visual, pero no podían ser objetos de culto, ni veneradas como si fuesen reliquias. En los países donde se impuso la reforma su influencia sobre el arte y también sobre la vida de los artistas fue significativa. La reforma obligó a los artistas a diversificarse (menos obras religiosas y más retratos, paisajes y naturalezas muertas) y redujo el número de encargos y de mecenas. También obligó a otros a cambiar de profesión o a emigrar. Movilidad exterior de esa que gusta a Bañez y a la Virgen del Rocío.

La pieza que tenemos es de uno de estos emigrados, Hans Holbein el Joven, que cambió Basilea por Londres. Se titula “Alegoría del viejo y del Nuevo Testamento”, de principios de la década de 1530, y es una representación del antiguo y del nuevo testamento, pero en lugar de mostrar el nuevo testamento como una continuación del antiguo, los representa como antítesis. En la obra, el viejo testamento sería la tradición católica y el nuevo testamento la reforma luterana.

La cuarta y última obra de esta parte de la exposición nos lleva hasta Lepanto, una de las batallas más famosas de la Historia de la humanidad, una de esas que está en el imaginario colectivo como la batalla de Maratón, Waterloo o el clásico aquel en el que el Madrid le metió cinco al Barça. Uno de esos acontecimientos claves que de haberse producido de otra forma habrían cambiado el curso posterior de los acontecimientos, como el gol de Iniesta.

Aquel 7 de octubre de 1571, en el golfo de Lepanto, casi 600 naves tomaron parte en el combate. A un lado, la flota del Imperio Otomano, al otro, una coalición de estados cristianos llamada la “Liga Santa” formada el Ducado de Saboya, Génova, la Orden de Malta, Venecia, los Estados Pontificios y España. Alí Pasha comandaba la flota otómana, Don Juan de Austria, hijo de Carlos V, la de la coalición.

La obra que tenemos no es de las más conocidas. Del madrileño museo naval nos hemos traído esta “Revelación a San Pio V de la victoria de la Santa Liga en Lepanto”, de mediados del S. XVII, de autor anónimo, aunque la parte izquierda de la obra se atribuye a Juan Niño de Guevara. En esa parte vemos al papa Pío V en el momento en que un angel, mientras está rezando, le anuncia la victoria de Lepanto. En realidad el ángel saca un brazo, le agarra de la cabeza y se la gira, lo que seguramente constituya una de las revelaciones menos sutiles de la historia del arte. El skyline que vemos detrás del papa, se corresponde con el de la ciudad de Malaga, donde no estaba el Papa pero sí el cuadro, que colgó durante casi dos siglos de las paredes del convento de Santo Domingo.

A la derecha del cuadro se desarrolla la batalla. Creo que mejor que describir el cuadro, podemos dejar que un cronista de la época nos la narre.

Jamás se vio batalla más confusa; trabadas de galeras una por una y dos o tres, como les tocaba… El aspecto era terrible por los gritos de los turcos, por los tiros, fuego, humo; por los lamentos de los que morían. Espantosa era la confusión, el temor, la esperanza, el furor, la porfía, tesón, coraje, rabia, furia; el lastimoso morir de los amigos, animar, herir, prender, quemar, echar al agua las cabezas, brazos, piernas, cuerpos, hombres miserables, parte sin ánima, parte que exhalaban el espíritu, parte gravemente heridos, rematándolos con tiros los cristianos.

Mañana, si les parece, terminamos nuestra visita a la exposición. Como les dije el primer día, zona de acampada entre las salas 2 y 3, cafés y bollería en las máquinas de la entrada.

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