El misterioso caso de la cartelería desaparecida.

11080744024_01c6f1d403_zNo sé cómo catalogar lo que les voy a contar. No sé si es una anécdota, una duda, una chanza o una tontuna para rellenar mi hueco semanal sin esforzarme demasiado. Digamos que tiene un poco de todo. Es una duda que me reconcome por dentro desde hace unos días, duda que espero me ayuden a resolver y que quizá no pasa de anécdota utilizada para fichar por aquí esta semana y poder cobrar a fin de mes mi salario por completo. Les cuento.

Hace casi un año les narraba por aquí mis impresiones sobre el recientemente inaugurado Palacio de Superunda-Museo Caprotti. Rescato de aquellas letras un párrafo.

“El recorrido por la muestra es un caos en primer lugar por la arquitectura del edificio, en segundo lugar porque no hay indicaciones ni están las salas numeradas, y en tercer lugar porque, al estar todas las puertas de todas las estancias del Palacio abiertas, es difícil acertar cual es el camino correcto. Esto lleva, por ejemplo, a que tras pasear por tres salas llenas de retratos de mujeres encuentres la explicación al conjunto en un rincón al fondo de la última sala. Este es otro tema ¿Dónde han ido a parar los 85000 euros invertidos por la Junta en cartelería? La información sobre el contenido brilla por su ausencia y cuando está es monolingüe (adiós a la internacionalización) y superficial. Es más, en varias salas las piezas -obras pictóricas, tapices, mobiliario y esculturas- están sin identificar. Tampoco hay, de momento, un folleto que te acompaña en la visita, ni hojas de sala que profundicen en el contenido de la obra”

No sé si alguna de las deficiencias que comentaba se han solucionado y aquí pueden ustedes comenzar su aportación. ¿Se ha mejorado la señalización del recorrido? ¿Es este más coherente un año después de su apertura? ¿Tenemos ya folleto del museo u hojas de sala? Los comentarios están a su disposición.

Uno de los aspectos que más me desagradó fue el referente a la cartelería, información en salas, etc.: incompleta, solo en castellano y poco relevante. Sin un discurso, un museo no es un museo. Esto me pareció especialmente relevante porque según se nos había informado la Junta había colaborado con 85000€ a la musealización del museo, una cantidad que sin ser una millonada si parecía dar para algo más que lo existente en aquel momento.

El otro día, buscando información sobre cartelería y señalética digital para instituciones culturales, encontré algo realmente curioso: Alzinia, una empresa madrileña con despacho en la ciudad y que ha trabajado con el Ayuntamiento en varias ocasiones (pantallas de información en edificios municipales, infraestructuras de comunicaciones de la Policia, etc.) incluye entre los trabajos realizados en nuestra ciudad la cartelería digital del Palacio Superunda-Museo Caprotti. ¿Sería ese el destino de la ayuda de la Junta o al menos de parte de ella?

Les voy a ser sincero: no recuerdo haber visto ningún panel digital en el Museo el día que lo visité y en las fotografías que hice de mi recorrido por sus salas tampoco se ve ninguno. He preguntado a un par de personas que han visitado el Palacio y tampoco recuerdan haber visto ninguno. Por último, he estado buscando en internet fotografías del Palacio y en ninguna de esas instantáneas se ve panel alguno.

¿Ustedes saben si están en la actualidad instalados? ¿Cúando se han montado? De no ser así ¿Dónde están los citados paneles digitales? ¿Qué ha sido de ellos? ¿Estarán guardados en un almacén cogiendo polvo? Igual solo se pusieron para las autoridades y luego se retiraron para que la plebe se centrase en el arte y no en pantallitas de colorines.

Cualquier información sobre el destino de los paneles se gratificará (con cariño, admiración y respeto).

ACTUALIZACIÓN 13/11: En un comentario firmado por el Ayuntamiento de Ávila se nos informa de que la citada empresa “prestó unos días una de estas pantallas para que desde el Ayuntamiento se valorara la posibilidad de implantar o no un dispositivo adicional (…) en el Palacio de Superunda. La compra no se realizó y la empresa se llevó su pantalla.”

De ser esto cierto, y nada nos invita a pensar lo contrario, hemos de concluir que la empresa miente en su web y utiliza el nombre del Ayuntamiento y de la ciudad para su estrategia comercial, aspecto que quizá debería ser evitado por el Ayuntamiento.

ACTUALIZACIÓN 14/11: En otro comentario, alzinia aclara que “nuestra empresa cedió durante 30 días, sin compromiso y sin coste alguno para el Ayuntamiento, un sistema de cartelería digital para el Museo, en el hall de entrada, donde se mostraba y explicaba la vida y obra del autor, y la remodelación de las instalaciones” y que “el sistema no se mantuvo posteriormente, según nos indicaron, por falta de presupuesto.”

Con esto queda aclarado el misterio de la carteleria digital del Palacio de Superunda. ¡Para que luego digan que los blogs no sirven para nada!

ACTUALIZACIÓN 25/11:

Antes:

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Ahora:

Ahora1 Ahora2

Visitando Caprotti

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El pasado mes de septiembre, coincidiendo con la celebración del vigésimo aniversario de la fundación del grupo de ciudades patrimonio de la humanidad, las fuerzas vivas de la ciudad, acompañadas por otras personalidades y por la banda de música, visitaron por primera vez el museo dedicado a la obra de Guido Caprotti ubicado en el que fuera su hogar, el Palacio de Superunda o Palacio Caprotti. Las crónicas sociales de la época nos cuentan que todo fue maravilloso, extraordinario y de muy buen gusto: las mujeres muy guapas, los hombres muy apuestos, el vino fresquito y la música muy agradecida.

Un mes después, coincidiendo con las festividades para honrar a la patrona de la ciudad, el museo se abrió definitivamente a todos aquellos que lo quisieran contemplar al módico precio de tres euros. Era el punto final, o eso parece, a una larga historia que comenzó en 2006 y que supo mantener el suspense, la intriga y el dolor de barriga hasta el final, a pesar de un innecesariamente largo último capítulo que se venía arrastrando desde que el Ayuntamiento recepcionó las obras en enero de 2012.

¿Ha merecido la pena la espera? A estas alturas, confieso que este no es un post de actualidad, muchos de nuestros lectores ya habrán visitado el nuevo espacio y habrán sacado sus conclusiones -que les invitó a compartir, como siempre, en los comentarios- pero otros muchos aún no habrán podido acercarse. Los4Palos, servicio público, y yo mismo, servidor público a ratos, les traemos este post con algunas reflexiones, opiniones y maldades; y una bonita galería de fotos con algunas piezas para que ustedes puedan opinar con fundamento en comidas familiares, tertulias laborales y barras de bar.

Primero, una reflexión general: casi todas las opiniones que había leído o escuchado acerca del museo eran negativas, así que acudí a la visita preparado para encontrarme lo peor: un desastre carísimo merecedor de un ataque con napalm al amanecer. No salí del museo abrumado por lo acertado de su concepción y puesta en marcha, es verdad, pero tampoco es aquello el desastre que me temía.

Continente

El Palacio de Superunda es un palacete renacentista, construido a finales del S. XVI por el regidor Ochoa Aguirre. La conversión de un edificio de estas características en espacio museístico tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Entre las ventajas podemos señalar que el valor patrimonial del inmueble se suma al de los fondos del museo y que al dotar al edificio de una nueva función se le salva del abandono y la ruina. Además, en el caso que nos ocupa, el Palacio se ha dedicado a acoger las obras de su último huesped, por lo que parece aún más oportuna su musealización.

Pero como decíamos más arriba, este tipo de actuaciones también tiene sus inconvenientes. El principal, que las características de los espacios preexistentes no siempre se pueden adaptar a sus nuevas funciones y esto influye en el desarrollo de la exposición. En el actual museo se combinan las estancias del palacio renacentista -según los medios, se han intentado eliminar todas las reformas posteriores- con una edificación de nueva planta, construida sobre la antigua piscina, destinada a las exposiciones temporales. La comparación de estos espacios -teniendo en cuenta que la libertad no era total tampoco en el nuevo ala- nos permite observar las limitaciones que a efectos museísticos presenta el palacio: espacios amplios, abiertos, diáfanos y modulables frente a salas estrechas y laberínticas separadas por pequeñas puertas o pasillos; luz mayoritariamente natural frente a ventanucos. Luego volveremos sobre esto y sobre cómo afecta a lo expuesto. Otro aspecto es sin duda la accesibilidad del edificio. A pesar de las estrecheces, a la mayor parte de la exposición se puede llegar mediante rampas o a través del ascensor, menos a las caballerizas del mismo, destinadas, según informa un cartel, a ser la futura tienda del museo. Y un consejo: si quieren visitar el excusado, situado junto a las antiguas cocinas, y miden más de 130 centímetros, bajen en ascensor si no quieren sentir en su cabeza lo que sintió el Lazarillo contra aquel verraco a las orillas del Tormes.

En general, la restauración del Palacio me parece correcta, con algunos detalles interesantes, y me gusta mucho el nuevo espacio dedicado a exposiciones temporales, que además, si no me equivoco, cuenta con acceso propio desde el exterior en las traseras del Palacio.

Último punto antes de pasar al contenido: las chapucillas. Yo nunca me he metido en reformas en el hogar, pero supongo que los flecos sueltos, las clavos torcidos y las cosas por rematar son normales. El Palacio también tiene sus cosillas, a pesar de que no parece que hayan sido precisamente las prisas por abrir -la obra lleva terminada casi dos años- las responsables: cables sueltos, colgando, pasillos cortados por extintores, luces que no funcionan, escaleras que no llevan a ninguna parte pero que no tienen extintores -se habrían acabado- para cortar el paso, etc.

Una "perfomance" sobre la futilidad de la vida

Una “perfomance” sobre la futilidad de la vida

Contenido

Aquí hay mucha tela que cortar. En general, no me gustó lo que vi, y no hablo de las obras expuestas, si no de cómo están expuestas. Las limitaciones del espacio de las que hablábamos aumentan si no se hace nada por atenuarlas. El recorrido por la muestra es un caos en primer lugar por la arquitectura del edificio, en segundo lugar porque no hay indicaciones ni están las salas numeradas, y en tercer lugar porque, al estar todas las puertas de todas las estancias del Palacio abiertas, es difícil acertar cual es el camino correcto. Esto lleva, por ejemplo, a que tras pasear por tres salas llenas de retratos de mujeres encuentres la explicación al conjunto en un rincón al fondo de la última sala. Este es otro tema ¿Dónde han ido a parar los 85000 euros invertidos por la Junta en cartelería? La información sobre el contenido brilla por su ausencia y cuando está es monolingüe (adiós a la internacionalización) y superficial. Es más, en varias salas las piezas -obras pictóricas, tapices, mobiliario y esculturas- están sin identificar. Tampoco hay, de momento, un folleto que te acompaña en la visita, ni hojas de sala que profundicen en el contenido de la obra.  

Moisés y sus clones en el campo buscando níscalos

Moisés y sus clones en el campo buscando níscalos

La distribución de la colección por los distintos espacios parece aleatoria y carece de un discurso vertebrador, mal que, por otra parte, afecta a todo lo relacionado con el turismo y la cultura en la ciudad. Si esta es la distribución definitiva de los fondos, se ha perdido una buena oportunidad de, utilizando la obra de Caprotti como soporte, explicar una parte fundamental de la historia reciente de la ciudad abandonando los manidos tópicos del ambiente castellano, el recogimiento, el frío y la dorada luz sobre las murallas al atardecer.

Tampoco se ha llevado a cabo una idea que, según las declaraciones recogidas en los medios, estaba en las cabezas pensantes del proyecto: recrear una estancia del palacio renacentista, lo que los guiris llaman una “period room”. Y es una pena, porque aunque la restauración del Palacio me parece correcta, todo él luce un aspecto aséptico, plano y frio. Nada que ver con la imagen que en su día tuvieron las estancias del Palacio y que pueden ustedes contemplar en Flickr. Es una pena que, por ejemplo, la sala de los tapices, con las limitaciones y adaptaciones que impone el discurso museístico, no se haya vuelto a montar tal y como estaba.

Decía hace pocas líneas que el museo presenta un aspecto frío, pero es que además hacía frío. Desconozco si fue un problema puntual del día que lo visité o es una medida de austeridad, pero ninguna de las salas estaba climatizada. Esto provocaba que la temperatura de las salas, que se puede consultar en los termostatos presentes en cada una, variase entre los 12 y los cinco grados. Esto no es solo una incomodidad para el visitante, que en invierno tendrá que pasear con bufandita por el Palacio, sino también un riesgo para las obras de arte expuestas y recientemente restauradas. La primera labor de un museo es velar por la conservación de sus fondos y aquí el Museo Caprotti suspende.

Lleven guantes

Lleven guantes

Y no solo por el frío. Según me informaron en recepción, ahora hablamos de los recursos humanos, las fotografías con flash están permitidas. Otro error. Fotografías sí, flash no. Las piezas no pueden estar expuestas a los repetidos fogonazos de los flashes si se quiere asegurar su conservación.

A pesar de llevar casi dos años terminada la obra, el Ayuntamiento ha abierto el Museo con prisas. Se nota en los remates de la obra, en la ausencia de información, en la climatización de las salas, en los pasillos cortados con extintores y en el personal. El Ayuntamiento ha desplazado hasta el Museo, al parecer, a personal de otros servicios, escaso y no formado para su nueva ocupación, que intenta suplir todo esto con voluntarismo. Nada que reprocharles a ellos, que hacen lo que pueden, y mucho que reprochar al Ayuntamiento, que improvisa hasta lo más elemental. El día que visité el Palacio había tres personas trabajando, las tres en recepción, las tres abrigadas hasta las orejas. El Museo necesita, a ojo de buen cubero, al menos seis o siete personas en plantilla, formadas, distribuidas por distintos puntos del mismo para responder a las dudas del visitante y velar por las obras expuestas. Dudo mucho que si me hubiese dado por retocar alguna de las pinturas con spray, alguno de los trabajadores hubiese llegado a tiempo de evitarlo.

Conclusión

El Ayuntamiento afirmó en su momento que lo que íbamos a contemplar en el Palacio de Superunda/Caprotti era algo más que una exposición de la obra del pintor italiano, un Museo de la Ciudad, se refiriese con esto a lo que se refiriese -el que escribe estas líneas nunca tuvo claro qué nos intentaban vender. De momento, de aquello nada. El nuevo museo se limita a exponer, en mi opinión de forma simple y superficial, la obra de Guido Caprotti y la de otros pocos autores. Inexplicablemente, el Museo parece haber abierto con prisas de última hora y tiene por delante un camino casi tan largo como el que ya ha recorrido. En los tiempos que corren, una institución museística no puede limitarse a abrir sus puertas durante un horario concreto y exponer con más o menos gracia una serie de obras. Un museo tiene que ofrecer más que sus obras y la sociedad tiene que exigirle más a un museo. Desconocemos cuales son los planes del Ayuntamiento para el futuro del museo -si es que hay planes-, qué pretende hacer con él, si se le va a dotar de personal y de recursos, si se van a programar actividades o exposiciones, si se van a fomentar las visitas escolares o si se van a desarrollar actividades didácticas o educativas.

Nos toca seguir esperando la llegada del museo, aunque esta vez el edificio tenga las puertas abiertas.

Ávila F1 Team

Al que os escribe hoy le gusta la Fórmula 1, así, en general, como deporte que es, aunque últimamente el equipo Red Bull y el gran Sebastian Vettel se han empeñado en convertir las carreras en recitales realmente aburridos y sin apenas emoción. Son cosas que pasan cuando alguien es mucho mejor que los demás y cuando un equipo de verdad es un equipo y hace las cosas bien, medidas al milímetro, para que nada falle. Y hablo de equipo porque lo que predomina en Red Bull es eso, el gran trabajo de equipo que hacen. Cada uno hace bien lo que tiene que hacer y todos consiguen tirar del equipo adelante porque están a o que tienen que estar. No hay más misterio, es así de fácil. El que tiene que apretar los tornillos en las paradas en boxes los aprieta, el que tiene que poner una rueda, el que tiene que quitar la anterior, el que le da la vuelta a la piruleta, el que levanta el coche con los gatos… y, por supuesto, el piloto, el que depende de todas esas acciones para hacer bien su trabajo, que es quien debe llevar al coche al su triunfal final. Imaginad que soy yo quien conduce ese Red Bull. Por mucho equipo que tuviera no llegaría ni a la salida del Pit Line sin liar alguna, pero por bueno que sea Vettel, en este caso, lo cierto es que nadie a su alrededor falla. Si el de la tuerca de la rueda trasera derecha no aprieta la susodicha cuando debe hacerlo la cosa resulta insalvable para cualquiera, aunque sea el mejor piloto del mundo, o su compañero y puede haber terceros perjudicados.

Vamos a imaginar. Vamos a creernos un monoplaza de un equipo concreto viene a ser nuestra ciudad y que queremos que nuestra ciudad avance lo más rápido posible hacia la meta. La meta, evidentemente, no puede ser otra que una ciudad viva, con empleo, con posibilidades para la gente que en ella habitamos, con un futuro claro, asentado sobre unas bases sólidas y que mira hacia adelante con optimismo y oportunidades para todos nosotros. En este caso, más que un Red Bull, sería un Marussia o, dejémoslo en un Ávila F1 Team.

Ahí está nuestro coche, morado como nuestra bandera, que no magenta, y pilotado, como no puede ser de otra manera, por el algunos creen el mejor piloto que se podía fichar, nuestro alcalde, García Nieto. Detrás un equipo de élite, un equipo que sabe hacia dónde hay que ir y cual es el mejor camino para hacerlo pero que a veces se distrae. El que tiene que apretar una tuerca está más pendiente de que el tío de la piruleta la baje o la suba a tiempo, el que tiene que poner la rueda nueva anda mirando a la cámara que retransmite el pit stop más preocupado de salir guapo que de coger la rueda correcta, el del gato que levanta el coche se distrae un poco porque el periodista de turno dijo una vez que le daba una luz roja y otro que dice que él no necesita ayuda, lo sabe hacer todo muy bien y él solo quita una tuerca, una rueda, pone la nueva y aprieta de nuevo aunque dos de esas funciones no sean suyas. Un equipo que termina por funcionar, claro que sí, pero a otro ritmo, un ritmo que nos para, que nos retrasa y que nos hace avanzar mucho más despacio de lo que merecemos y necesitamos. Red Bull hace sus paradas en 2,7 segundos el resto de equipos lo hacen en 3,5. Eso también hace que los equipos lentos, entre ellos el Ávila F1 Team, pierda carreras o no alcance ciertas metas. La política, como las carreras, debería ser rápida, ágil, hacer las cosas con un ritmo que no lastren los intereses de los monoplazas, de la ciudad, de sus ciudadanos. Otra cosa es que al final las cosas lleguen, que algunas llegan, pero tarde.

Y como ejemplo de carreras perdidas tenemos, de momento, el proyecto del Prado en Ávila, que si no me equivoco son ya 14 los años que lleva varado sin que veamos en el horizonte una solución al asunto, una parada en boxes que está durando más de lo deseado y que nos hará culminar la carrera más tarde de lo que sería bueno para la ciudad. Una carrera como la de los hornos postmedievales inaugurados hace poco tiempo en la ciudad tras otra parada en boxes de 18 años. “Cuando dos administraciones se unen, van más deprisa…” decía el alcalde en su inauguración… ¡Pues menos mal! Una inauguración además, en un momento no muy bueno, como si el tío de la piruleta la hubiera levantado dando salida al coche cuando otro pasa justo al lado convirtiendo lo que habría sido una buena salida en un retraso que te hace perder posiciones. Ya me dirán que desde hace 18 años no podían haberlo preparado todo para antes de verano, de la época de visitas a la ciudad y del momento en que Ávila disfruta de mejor salud. Le ponemos ruedas nuevas al coche cuando el coche de seguridad está en pista y nos relega a una posición complicada que no conseguirá que aprovechemos la ventaja de las nuevas gomas por tener exceso de tráfico delante… Si queréis os cuento también lo del Palacio Caprotti, inaugurado a medias en acto oficial del Grupo Ciudades Patrimonio de la Humanidad, cosas buenas de ser VIP, con dos días de visita para el público en horario nocturno y una fecha a futuro, como dice el Diario de Ávila en esta noticia, como inauguración para todos los abulenses. Sí, un mes después… Os dejo un párrafo:

El día 17 de octubre, informó García Nieto, «haremos una inauguración del Palacio de Superunda para la ciudad ya con la colección de Caprotti completa», momento a partir del cual ya estará a la vista del público las más de 250 obras que forman parte de todas las colecciones de Caprotti» que se quedó el Ayuntamiento, en las que hay piezas pictóricas, mobiliario, enseres, etc.

Son cosas que pasan cuando no se hace una buena estrategia, cuando se hacen las cosas de la forma en que se hacen en el Ávila F1 Team yendo cada uno por libre. Que luego algo sale bien y se ven buenos resultados, sí, claro, mal iríamos si cada decisión del equipo diese resultados negativos, pero, claro está que no todo se hace bien cuando no terminamos de llegar a la meta y las cosas van como van.

A la vista está que el Ávila F1 Team va tirando pero que deben centrar su estrategia, ser más eficientes y preocuparse menos de algunas tonterías y pensar más en el futuro de la ciudad, nuestra meta. Trabajar de verdad para el ciudadano sin distracciones, con constancia y empeño, sin preocuparse por si dentro de x tiempo seguiré siendo yo quien pilote el monoplaza o quien apriete la tuerca de la concejalía de turno. El objetivo es uno y está claro, que la ciudad avance y que lo haga con paso firme y de forma rápida hacia la meta, la meta que todos deseamos y queremos alcanzar.

Saludos.

¿Leyes de Patrimonio o papel mojado?

Sada es un municipio gallego de unos 15000 habitantes, situado en la ría de Betanzos, a tiro de piedra de La Coruña. Lo más probable es que esta sea la primera vez que oye hablar de él. No es un enclave especialmente turístico, por allí no pasa el Camino de Santiago, ninguno de sus lugareños ha montado una internacional de la moda y, por fortuna, ningún petrolero se ha partido en dos frente a sus costas. Aunque ya les digo que aquello no es Benidorm, seguramente uno de sus atractivos patrimoniales les suene. A menos de diez kilómetros de su centro urbano, en medio de una zona donde en los últimos años florecieron más las urbanizaciones que las margaritas, está situado el Pazo de Meirás, un caserón decimonónico, refugio literario de Emilia Pardo Bazán y posteriormente regalo -codazo, codazo, guiño- del pueblo coruñés al dictador Francisco Franco y a su familia.

En el año 2007, el Ayuntamiento de Sada, gobernado por aquel entonces por socialistas y nacionalistas gallegos, solicitó a la Xunta la declaración del Pazo como Bien de Interés Cultural entrando, como era por otra parte previsible, en un largo conflicto con los propietarios del inmueble, que negaron la entrada al mismo de los funcionarios de la Xunta encargados de evaluar su estado y llevaron el caso a los tribunales.

Dura lex, sed lex.

El problema era que la declaración del Pazo como BIC conllevaba unas obligaciones que los propietarios del mismo no estaban dispuestos a afrontar: según la ley (Art. 13 de la Ley 16/1985 de Patrimonio Histórico Español y art. 26 de la Ley 8/1995 de Patrimonio Cultural de la Comunidad Autónoma de Galicia) los propietarios o titulares de bienes declarados de interés cultural tiene la obligación de permitir la visita pública gratuita del bien al menos cuatro días al mes. Y claro, tener turistas japoneses haciendo fotos a la mesa del comedor, además de ser un incordio, era reabrir viejas heridas, revanchismo histórico y un ataque frontal al consenso de la Transición, a la Constitución y a Santiago, patrón de las Españas. ¡Y encima gratis!

Mis antepasados pagaron Santa María. Mis impuestos han pagado Santa María.

En abril del año 2011, la iglesia de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda reabría sus puertas para alegría de sus vecinos, que veían como las obras se habían retrasado una y otra vez desde 2003, primera fecha anunciada para el fin de las obras. El problema surgió en mayo de 2012, cuando la Iglesia, propietaria del templo, tras un acuerdo con una empresa turística, comenzó a cobrar cuatro euros por la visita. A los ubetenses aquello no les hizo, perdonen la expresión, ni puta gracia, y comenzaron una campaña para solicitar que la Iglesia cumpliera con lo que dice la ley estatal y la autonómica (Ley 14/2007 de Patrimonio Histórico de Andalucia): visitas gratuitas al menos cuatro días al mes. A ellos se sumaron otros colectivos que venían solicitando lo mismo para otros monumentos de la región y llevaron la campaña ante la Junta, que terminó haciéndola suya y exigiendo a la Iglesia la apertura de todos sus bienes declarados de interés cultural en las condiciones que establecía la Ley.

Aunque para usted, querido lector, y para mi, simples mortales, cumplir la ley no es algo negociable -intente sino dialogar con un radar o con una señal de stop- la Junta y la Iglesia andaluza se sentaron frente a frente y tras meses de negociación, cartas y declaraciones, llegaron a un acuerdo a principios de este año para permitir el acceso gratuito a los distintos bienes protegidos de la Iglesia. De la misma forma, el horario de algunos bienes de titularidad pública, como los Reales Alcázares de Sevilla, se ha adaptado también para cumplir con la Ley (Sí, la propia Administración incumplía la ley. Esto es España)

¡Ay, qué murallas tan altas! ¡Ay, qué remanso de nieve!

Como ustedes habrán imaginado, este es un blog para gente despierta e inteligente, todo esto nos lleva a una pregunta ¿Se cumple en nuestra ciudad (y provincia) la Ley de Patrimonio? A lo largo del último mes nos hemos puesto en contacto con las distintas administraciones públicas (Ayuntamiento, Diputación y Junta) y con la Iglesia para interesarnos por los horarios de visita gratuita de distintos bienes declarados de interés cultural en nuestra ciudad y provincia. ¿Resultado? Por desgracia, el esperado: en Ávila tampoco se cumple la Ley de Patrimonio.

Antes de entrar presentarles algunos ejemplos, un repaso al texto legal. Al igual que sucede en Galicia y Andalucía, el artículo 25 de la Ley 12/2002 de Patrimonio Cultural de Castilla y León recoge la obligación por parte de los titulares de los bienes declarados de interés cultural y de los inventariados (un nivel inferior de protección) de permitir la visita gratuita de los bienes al menos cuatro días al mes.

Además, el artículo 71 del Reglamento que desarrolla la ley (Decreto 37/2007 de 19 de abril) fija que el calendario de visita de los bienes, en el que se especifique los horarios de visita gratuita, debe ser aprobado por el Delegado Territorial de la Junta y anunciado al público mediante cartel visible.

Ávila, ciudad al margen de la ley (de patrimonio).

Siguiendo este enlace pueden descargarse los horarios de los monumentos que ofrece la concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Ávila. Aunque son muchos los bienes protegidos en nuestra ciudad (aquí pueden consultar la lista completa) nos hemos centrado en los más significativos: Muralla, Catedral y Basílica de San Vicente.

La Muralla

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La primera en la frente: según figura en los horarios anteriores, en la web de turismo del Ayuntamiento y a la propia puerta del monumento (foto superior), la muralla no cuenta con horario de visita gratuito. Eso sí -y esto es una exclusiva– según nos han informado en la Delegación Territorial de la Junta, están “en conversaciones” y va a contar con ellos en breve. Personalmente, como ya dije antes, esto de dialogar para cumplir una ley me fascina. Les animo a que llamen a Montoro para conversar sobre el porcentaje de su sueldo que destinan a las arcas públicas. Digan que van de mi parte.

La pregunta sería por qué han estado incumpliendo la ley hasta ahora. Nos hemos puesto en contacto con el Ayuntamiento (a través de la página web de turismo, por twitter y por correo electrónico) para preguntarles al respecto, pero, un mes después de nuestro primer email, aún no hemos obtenido respuesta. Por cierto, ¿habrá tenido que ver en esas conversaciones entre la Junta y el Ayuntamiento nuestro interés por el tema? Supongo que no, pero soñar es gratis.

La Catedral

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Si peliagudo es el asunto de la muralla, este lo es más. En los horarios ofrecidos por el Ayuntamiento y en la web oficial de turismo no figura la existencia de visita gratuita. Tampoco lo hace a la puerta del templo (foto superior). Además, según nos han confirmado desde el Obispado y desde la Catedral por teléfono y email, el primer templo abulense no tiene horario de visita gratuita ¿Malo? Pues esperen que llegan curvas.

Según la Delegación Territorial de la Junta, la entrada a la Catedral es gratuita todos los martes de 15:00 a 17:00. Varias preguntas y ninguna respuesta ¿Por qué desde la Catedral no se informa de esto? ¿Por qué se niega la existencia de estos horarios de visita gratuita? ¿Y qué opina de todo esto el Ayuntamiento de la ciudad? ¿Y la oposición? ¿Lo sabrá el papa Francisco? ¿Y el octavo mandamiento?

San Vicente

Con San Vicente sucede algo muy similar a lo que ocurre con la Catedral. Desde el Obispado se informa de que no tiene horario de visita gratuita y que el horario de visita durante el verano, hasta finales de octubre, es de lunes a sábado de 10 a 18:30. Lo mismo figura en la web turística del Ayuntamiento y en los horarios que suministra. El problema esta vez es que desde la Delegación Territorial nos informan de que el horario de visita gratuita es los domingos por la tarde, lo mismo que, por otra parte, figura en los horarios que se ofrecen desde la oficina de información turística de la Casa de las Carnicerías (foto inferior), dependiente de la Junta. Sí, los domingos, cuando al parecer, según el Obispado, la basílica no está abierta para el turismo.

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En el propio monumento podemos obtener una tercera información: la basílica está abierta los domingos por la tarde, pero en ningún lado figura que durante esas dos horas la visita sea gratuita. De nuevo más preguntas que respuestas.

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Actualización 11:00: Nos escriben desde el Obispado para aclararnos que la información referida a San Vicente que nos habían suministrado era errónea. La visita a San Vicente es gratuita los domingos por la tarde. Ahora solo falta que, conforme a la ley, se informe de esto en el propio monumento.

Palacio de los Dávila

El pasado sábado, en estas mismas páginas, Sonsoles Pindado se refería a este enclave. A diferencia de lo que ocurre con los demás monumentos analizados, el Palacio de los Dávila es una vivienda particular. ¿Qué ocurre entonces con las visitas gratuitas? ¿Qué dice la legislación al respecto?  Que los titulares tienen la obligación de permitir la visita gratuita cuatro días al mes “garantizándose en todo caso el respeto a la intimidad personal y familiar”. ¿La visita al Palacio de los Dávila garantiza esta intimidad? Así debe ser porque de nuevo desde la Delegación Territorial se nos informa, como también señalaba Sonsoles, que la visita pública gratuita al mismo se permite todos los jueves de 16:00 a 18:00. ¿Se está cumpliendo en este caso con la ley? De nuevo, no.

La provincia

En nuestra provincia también son muchos los bienes declarados de interés cultural o inventariados. Para evitar que el presente post se alargue más de lo que ya lo ha hecho, les resumo: salvo honrosas excepciones (el Castillo de La Adrada, por ejemplo) en nuestra provincia la gran mayoría de los monumentos incumplen la ley en lo referente a las visitas gratuitas y a su publicidad. Si tienen interés, busquen los horarios e intenten encontrar en ellos alguna referencia a la visita gratuita.

Por supuesto, no los busquen en la web de turismo de la Diputación, que sigue siendo un desastre, y tampoco pregunten en la Diputación sobre los mismos: tres emails después lo único que he conseguido de la institución provincial es una recomendación (ni siquiera el enlace) de una web donde podía encontrar todo lo que necesitara. ¿De qué web estamos hablando? De la Wikipedia. Sí, como les cuento: desde la Diputación me han remitido a la Wikipedia.

Conclusión: cuatro de cuatro

En ninguno de los monumentos analizados en nuestra ciudad se están cumpliendo las obligaciones que marca la ley. Un triste pleno al quince del que podemos extraer una conclusión: el que redacta la ley es el primero que la incumple y el que permite a los demás (mención especial para la Iglesia católica) inclumplirla. ¿Dónde están los horarios de visita gratuita? ¿Por qué de existir no son publicados en ningún lado? ¿Se hará algo desde las instituciones o desde la política (hola, oposición) o nos tocará a nosotros presentarnos ante la Delegación Territorial?

PS.- Próximamente, el Ayuntamiento va a proceder a abrir al público, tras larga espera, el Palacio de Superunda/Caprotti y los hornos postmedievales de la calle Marqués de Santo Domingo. Ambos espacios son bienes declarados de interés cultural. Según se ha publicado (y en el caso del Palacio según también la ordenanza fiscal de este año) ninguno de los dos contará con horario de visita gratuita. Dos nuevos incumplimientos de la ley que sumar a la lista. 

PS2.- Hay otros aspecto de la Ley de Patrimonio que también parecen de cumplimiento voluntario (ahí está Las Gordillas para demostrarlo). Otro día volveremos sobre ellos.

Gora Ávila askatuta!

Esta misma semana – quizá mañana, quizá el viernes – si nadie lo remedia, el Gobierno que preside Mariano Rajoy (sí, el señor ese con barba canosa que está en los partidos de fútbol y que devuelve libros robados) recuperará el ímpetu reformador y dibujará una sonrisa en nuestro rostro con nuevos recortes. Parte del menú ya es conocida, aunque siempre puede saltar la sorpresa, ya sea de boca del propio Rajoy, en la rueda de prensa de Saenz de Santamaria el viernes de dolores, en algún Pagüerpoint de letra diminuta o en el BOE del día siguiente. Nuevos recortes en el sueldo de los funcionarios, se habla de la extra de navidad o de aumentar su jornada laboral, o a los propios funcionarios: desde despidos de eventuales, laborales e interinos, a supresión de órganos no vitales ¿por qué tienen dos riñones los funcionarios pudiendo vivir con uno? ¡Derrochones! Seguramente también se suba algún impuesto – el IVA, el de las chuches incluido – se cree alguno nuevo y se recorte un poco más algo que prometieron no recortar en campaña, desde la ley de dependencia hasta las prestaciones por desempleo, pasando por la educación, la sanidad o el azul del cielo. Ya saben, de amputación en amputación hasta el fondo del abismo.

De entre todas las medidas que seguramente se tomen, la mayoría desgraciadas cuando no contraproducentes, quizá podamos salvar una: parece que el gobierno va a comenzar a reformar la administración local. Se habla de eliminar las mancomunidades, de reducir concejales, de fijar con claridad las competencias de las entidades locales, de limitar el salario de los alcaldes, de reformar su financiación, etc. Algunas de estas cosas pueden estar bien, de verdad, pero creo que se van a quedar cortas. Mariano, un hombre de mundo, con la agenda llena de contactos, que mantiene buenas relaciones con los intérpretes de muchos líderes europeos e internacionales, debería coger el teléfono y llamar al primer ministro italiano, el distinguido tecnócrata Mario Monti y pedirle una copia para estudiarla de una de sus últimas propuestas: la supresión y fusión de provincias. Si Mariano se atreve a llevarla a cabo, yo estaré con él.

Lo digo en serio, os lo juro. Ávila ya me sabe a poco. Se nos está quedando pequeña y acartonada, es hora de ampliar nuestras fronteras. ¿Y con quien nos fusionamos? Lo más lógico es que nos uniésemos con alguna de las provincias limítrofes. ¿Segovia? Ni locos, no queremos nada con esos. Tendríamos AVE, sí, pero ¿dónde queda nuestra dignidad? ¿Dónde tantos años de disputas vecinales? Siguiente candidata: Salamanca. Tener universidad en la provincia mola, pero su Plaza Mayor quitaría protagonismo al edificio de Moneo y no es plan. Descartada, ¿Valladolid? Mejor muertos que pucelanos. ¿Toledo? Allí gobernó mucho tiempo Bono así que algo malo tiene que tener. Tampoco me gusta.

Creo que deberíamos ser ambiciosos. Ya que nos ponemos a fusionarnos, que derribamos nuestras fronteras provinciales como si de un Muro de Berlín de adobe se tratase, tenemos que aspirar a hacer algo grande. ¿Absorber Madrid? No. Por tentador que sea – El Prado, el Bernabeu, los Ministerios, el día del Orgullo, Sabina dedicándonos canciones entre copa y copa – y aunque no me termina de convencer la gestión del duo Garcia Nieto-Agustín González, les prefiero a Ana Botella y Esperanza Aguirre.

Lo dicho, deberíamos hacerlo a lo grande. Lo primero que se me ocurrió fue fusionarnos con Álava por las evidentes similitudes toponímicas: Ávila – Álava, abulenses – alaveses. Además, Euskadi mola. Todo verde, un idioma propio, una cultura apasionante, una economía saneada, poco paro… ¡Ostras! me dije, el paro. ¿Cuánto paro tiene Álava? No queremos salir de Málaga para caer en Malagón. Tranquilos. Según la EPA del primer trimestre de este año, mientras en Ávila la tasa del paro es del 25%, en Álava es del 15%. Sí, lo habéis leído bien ¡Diez puntos menos! Pero es que hay algo aún mejor: un poquito más al norte, Gipuzkoa cerró el primer trimestre del año con solo el 11% de paro. ¡Casi como Europa!

No sé ustedes, pero yo ya me he decidido. Solicito formalmente al gobierno que fusione las provincias de Ávila y Gipuzkoa. Y es que no es solo el paro, la fusión tiene infinitas ventajas. Por ponerles algún ejemplo: con la fusión tendríamos salida al mar, importantísimo para nuestras exportaciones de Yemas de Ávila y para nuestros astilleros. Ávila tiene Fuentes Claras, que tiene su encanto, pero San Sebastián tiene la playa de la Concha. La provincia tendrá el pantano del Burguillo para remojar el culo, pero allí tienen kilómetros y kilómetros de playas bañadas por el mar cantábrico. Pensad en el turismo: en un mismo paquete mar y montaña, los verdes valles vascos y los amarillos campos de cereal castellano. Y sinergias culturales a cascoporro: el edificio de Moneo del Grande podía entablar un profundo diálogo arquitéctonico-poético-estético con el Kursal, obra del mismo autor, y El Peine del Viento, la escultura de Chillida, con la cremallera esa que tenemos puesta junto a San Antonio. En San Sebastían tienen un Museo del Cemento y nosotros tenemos un montón de ejemplos de su mal uso listos para ser visitados camino de Sonsoles. ¡Y en 2016 capital europea de la cultura! ¿Y lo que mejoraría el nivel de nuestra cocina? ¿Y los concursos de pintxos-tapas que podíamos organizar? ¿Y musicalmente? ¡Más sinergias! Jorge Marazu podría ser la voz de la Oreja de Van Gogh… mejor aún, de La Oreja de Caprotti.

Más ventajas: Xabi Alonso y Casillas serían de la misma provincia, porque todos sabemos que Iker dice que es de Móstoles por humildad, porque si además de ser buen portero fuese por ahí diciendo que es de Ávila, el Balón de Oro tendrían que dárselo de coltán, con incrustaciones de rodio y de diamante. El Ávila podía convertirse en filial de la Real y el Obila del Lagun Aro. Y podríamos montar pruebas de traineras Adaja arriba, Adaja abajo. En ciclismo también saldríamos reforzados ya que todos nuestros ciclistas podrían pasar directamente al Euskaltel.

A nivel político la cosa es más peliaguda, tengo que reconocerlo. Quizá en este aspecto saltara alguna chispa, aquí somos como somos. Por mi, siéndoles sincero, que nos gobiernen desde San Sebastián porque, total, peor que ahora no iba a ser. Dejamos a García Nieto al mando de la ciudad, en plan delegado del gobierno vasco, para controlar el tráfico y los jardines, y la provincia que la gestione el Martín Garitano este. Sí, ya sé que es de Bildu, pero Agustín es bankero, que es mucho peor, y en imputaciones y futuras visitas a la Audiencia Nacional creo que el nuestro gana 1-0. Y ya que estamos hablando de tribunales, nos pasamos a la patronal vasca sin pestañear.

Y no se crean que todo son ventajas para nosotros sin dar nada a cambio. No somos egoistas. La próxima vez que les invadan los franceses, pueden venir a refugiarse aquí. Tenemos una muralla como nueva, recien restaurada y a todo riesgo y muchos pisos vacios para acogerlos. Quizá pudiesemos llegar también a un pacto con el tema de la gestión de residuos. Además, nuestra privilegiada posición en el centro de la península les puede venir bien a los políticos vasco de paso por Madrid para no tener que dormir en la pérfida capital opresora y si algún día nos independizamos, yo ya estoy metido en el papel, el territorio abulense puede ser clave geopolíticamente.

Solo de pensar en la fusión se me llenan los ojos de lágrimas y se me encoge el escroto.

PS.- ¿De gentilicio qué prefieren: abulotiarras o donostilenses?

PS2.- Por si no se han enterado, estamos de aniversario.

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