Notas rápidas sobre el debate entre Zapatero y Cañizares

Sin rodeos, digresiones, ni historietas. Por partes:

1.- Como ya dije anteriormente, felicitar a la Universidad Católica de Ávila por la organización de las jornadas, por los ponentes de renombre que han conseguido reunir y por el innegable impacto mediático de las jornadas. El debate entre Zapatero y Cañizares que cerraba el evento ha llenado varias salas del Palacio de Congresos, ha aparecido en numerosos medios de comunicación, más allá de La Razón, periódico que colaboraba en la organización, y el HT elegido para comentarlo en las redes sociales ha llegado a TT a lo largo de la mañana. Como decía por Twitter mi compañero Rubén, “la UCAV ha conseguido con este acto más presencia (publicidad, impacto) que con cien campañas costosas. Éxito rotundo” Además, desde las redes han llovido los agradecimientos y felicitaciones al personal de la misma por su trabajo. Un 10 para la organización.

2.- Como también dije anteriormente, el debate en si me parecía poco interesante. Y lo sigo pensando tras haber escuchado buena parte del mismo (el ordenador desde el que lo estaba siguiendo murió a mitad de la mañana). Me ha parecido una charla sin mordiente y falta de contenido. Una llamada (casi)vacia al respeto mutuo y universal, aderezada con los excesos del sector financiero, lo mucho que mola Europa, el drama del paro juvenil y el relativismo moral que nos aterroriza. El buenismo del que tantas veces se ha acusado a Zapatero llevado a su extremo. Muchas alforjas para poco camino. Marhuenda, director de La Razón y moderador del acontecimiento, se ha referido al mismo como una reedición del protagonizado en 2005 por el filósofo y sociólogo Habermas y por el entonces Cardenal Ratzinger, pero las distancias me parecen insalvables. No puedo valorar mucho la talla intelectual, la trayectoria profesional o la capacidad de Cañizares, entre otras cosas porque su reino no es de este mundo, pero creo que es evidente que Zapatero no es Habermas, aunque solo sea porque a la altura del alemán hay muy poca gente en Europa. Todo esto, evidentemente, es una opinión personal y por tanto subjetiva. Comprendo que haya gente a la que le haya parecido interesante o instructivo, pero no me encuentro entre ellos, al igual que no me encuentro entre los lectores de Coelho. Eso sí, bienvenidos sean todos los debates de este tipo, aunque no me interesen especialmente. Ya llegará alguno que atraiga mi atención. En este país vamos justos de estas cosas.

3.- La gente que acude a un debate o a una conferencia a una universidad con el único objetivo de insultar, abuchear o silbar a uno de los ponentes antes incluso de que este abra la boca es imbécil, gilipollas, tontolculo o el adjetivo que ustedes prefieran. Si alguien se molesta por este vocabulario soez lo siento, pero llamarles maleducados es mostrarles un respeto que no se merecen. La imagen que se ha proyectado ha sido bochornosa, aunque voy a puntualizar algo al respecto. Al parecer, lo leí primero en un tuit de Gonzalo G. de Vega y luego aquí (I, II y III), un buen número de personas se han desplazado desde Madrid en autobuses gratuitos fletados por La Razón, para asistir al debate. No estaba presente, pero algunos de los que sí estaban físicamente en el Palacio de Congresos dicen que buena parte del alboroto surgía de entre este público. Sean quienes sean, vinieran de donde vinieran, aunque ninguno de ellos fuese de la ciudad, estaban en Ávila, en un acto organizado por la Universidad de Ávila y por desgracia es la imagen de esta ciudad y de esta institución la que se mancha con este tipo de actitudes tan poco edificantes. Que sean de “fuera” tampoco debería servirnos de consuelo. Este tipo de actitudes son tan frecuentes en este país que deberían avergonzarnos. Un debate, ya sea político o no, como el moderador se encargó de recordar, no es un partido de fútbol, y unas jornadas organizadas por una Universidad no son un programa televisivo de marujas, de esos que ahora llaman con pompa neorrealismo televisivo. Ni siquiera es un acto “de Partido”. No debemos censurar la crítica o la protesta, ni meter en la carcel a aquellos que la ejercen, pero no podemos permitir que un debate se confunda con una disputa de taberna. Si el único motivo de esta gente para asistir al debate era descargar su odio hacia Zapatero, podían haberse montado una manifa a la puerta, con pancartas, cacerolas o matasuegras y haber abucheado al expresidente al salir y al entrar hasta quedarse afónicos. En su derecho están, aunque sea reprobable y poco saludable que acumulen sentimientos tan negativos y poco productivos hacia una persona o hacia lo que creen que esta representa. Eso para las úlceras de estomago viene fatal.

4.- El otro día se estrenaba, The Newsroom, la nueva serie de A. Sorkin para la HBO centrada en el mundo del periodismo. La trama comienza, precisamente, en una charla en una universidad. Una joven pregunta al protagonista, un increible Jeff Daniels en el papel de vieja gloria del periodismo a lo Gabilondo, qué es lo que hace de Estados Unidos el mejor país del mundo. Él le contesta que Estados Unidos ya no es el mejor país del mundo porque, entre otras cosas, se etiquetaba a todas las personas dependiendo de a quien votasen en las elecciones. ¿Es España un gran país? ¿Una gran nación como no dudan en proclamar los que se abrazan a la bandera? En España somos especialistas en esto de las etiquetas y las trincheras, así que supongo que tampoco somos el mejor país del mundo. Si te parece mal que abucheen al expresidente del Gobierno, eres socialista, dicho sea esto con el mayor rencor posible. Si comentas que se debería acabar con los privilegios de la Iglesia, además de socialista, anticlerical. Si por un casual cambias de audiencia y críticas al PSOE, o dices que Cayo Lara tiene el carisma de una zapatilla sudada, eres un maldito neoliberal. Vivimos obsesionados dibujando bandos enfrentados e irreconciliables, trazando fronteras, y no dormimos intentando confeccionar una lista con los nombres de todos aquellos que están contra nosotros. Nuestras ideas son las mejores, aunque se demuestren equivocadas. No voy en sentido contrario, es el resto del mundo el que va al reves. Quedarse tuerto siempre que el otro se quede ciego. Mucho vencer, si es por K.O. mejor, y poco convencer. Mucha democracia de salón, mucha tiranía de la mayoría y mucho grito. Pocos argumentos, poca democracia deliberativa, poco debate.

Mucho Sálvame y poco Habermas. Y así nos va.

PS.- ¿Es cosa mía o Zapatero cada vez habla más entrecortado?

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