Músicos en la Naturaleza

2 de julio de 2011. Por sexta vez se celebra el concierto Músicos en la Naturaleza. Esta vez es el turno de Andrés Calamaro y Joaquín Sabina. Antes pasaron por ese mismo escenario Sting, Mark Knoffler, Miguel Ríos o el ya venido a menos Bob Dylan, entre otros.

Estos conciertos anuales se están convirtiendo en un referente a nivel nacional y hasta la abulense localidad de Hoyos del Espino, en plena Sierra de Gredos, se acerca gente de toda la geografía española. En esta ocasión Joaquín Sabina y Andrés Calamaro concentrarían alrededor de 10.000 personas, si bien es cierto que fue Sabina, segundo en actuar, el que más audiencia consiguió.

Un momento de Andrés Calamaro sobre el escenario.Mis funciones de fotógrafo en el concierto no me dejaron verlo completo y con tranquilidad pero, como gran aficionado a la música que soy (y cutre-bajista para desgracia de algunos), me bastaron las 3 primeras canciones de Calamaro para comenzar el concierto pensando que algo no me gustaba. En efecto. Tras dejar la cámara y prestar atención al argentino durante apenas 6 canciones, confirmé mis peores sospechas. Andrés Calamaro es un asesino. Un asesino de canciones. Pero lo más triste es que las canciones asesinadas ERAN SUYAS!!! Todos tenemos en la memoria el ‘Smells like teen spirit’ desangrandose en boca de Pitingo, o el ‘Come as you are’ desentonado por un crecido Ramoncín. Pero estos dos casos tienen algo en común. La canciones NO ERAN SUYAS!!! Que le den a Kurt Cobain!!! ¿Va a venir a darles collejas? Ya molaría. ¿No? El caso de Calamaro va mucho más allá. El tío coge temas como ‘7 segundos’ (mítico tema de Los Rodríguez), su querido ‘Salmón’ o incluso uno de sus más aclamados himnos, ‘Paloma’ y consigue, él solito, que no se parezcan en nada a lo que la gente piensa que va a escuchar. Acertó en el estribillo de ‘Sin documentos’ y más por inercia que por intención, seguro. Su banda debo decir que bastante mejor que él. De hecho, lo único por lo que se intuían sus temas era por la música.

Y mira tú por dónde que después cantaba Joaquín Sabina. Y lo curioso del caso es que no muchos daban dos duros por él, al menos de los conocidos que me encontré en el evento. Venía de una baja que le había hecho suspender gran parte de su gira. Algo llamado Diverticulitis y sobre lo que bromeó en el escenario diciendo algo así como “Poco diver y daba mucho por culitis”. Ya saben, el humor de Sabina. Dicha baja y con los precedentes de un concierto anterior en Ávila (en el verano de 2010) en el que apenas abrió la boca y los músicos le hicieron la cobertura, hacían pensar que no podría cantar más allá de cinco o seis temas. Error. Quizá porque era el último concierto de su gira “Vinagre y Rosas” o porque de verdad se ha cuidado durante su enfermedad, Sabina dio uno de los conciertos más redondos que recuerdo. Voy a ser sincero, no me gusta Sabina. Eso es así y dudo que empiece a gustarme mañana por arte de magia pero hay que reconocer las cosas bien hechas y que los músicos que le acompañaban en el escenario de Gredos eran de lo mejorcito que he visto. No hace falta decir que Calamaro parecía un grupo de tercera en todos los aspectos al lado de Joaquín.

Ambos tuvieron a bien compartir escenario y cantar dos canciones juntos. Una versión ‘amoñada’ de ‘Todavía una canción de amor’, tema que escribió Sabina y puso música Calamaro y ‘Princesa’, canción mítica del propio Joaquín.

Fui a Gredos a hacer fotos a dos cantantes con cierto nombre y sabía que no me iban a gustar. Calmaro por conocer de antemano sus atentados en los directos y Sabina por no ser santo de mi devoción. Pero como todo el mundo a veces me equivoco. No lo hice con el argentino, sí con el señor Sabina.

El año que viene, más y mejor. O no…

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