¡Queda inaugurado este pantano!

Estoy en ese punto complicado en el que me está costando bastante ponerme en marcha. Parece que fuera una historia paralela a la del Ayuntamiento de nuestra ciudad que parece que se haya tomado un pequeño respiro hasta ahora. Es lo que pasa con el exceso de partidos, que tardamos en ponerlo todo a punto y necesitamos ayuda de terceros para poder echar a rodar. En nuestro caso la ayuda de los poetas que tiraron del carro la semana pasada o del maquinista del tren que pudimos leer ayer, en el caso del consistorio tienen un socio “puntual” que les va a dar el empujón que necesitaban.

Ojo, no me parece mal, esta legislatura va a ser la legislatura de los apoyos puntuales. Un apoyo puntual para que el Ayuntamiento pueda funcionar, otro para que parezca que no te dejamos usar la Junta de Gobierno como si tuvieras mayoría absoluta y otro por si pierdes uno de los anteriores para que tengas alguno de repuesto… No serán los últimos, seguro. Parece que Rivas ha encontrado en Ciudadanos un buen punto de apoyo para mover su mundo y siempre será más fácil para él negociar con los naranjas que para todos los demás, naranjas incluidos, ponerse de acuerdo en algo. Ya nos dimos cuenta de eso con el desencanto y no será la firma de mínimos puntuales de ayer la última vez que se escenifique.

Ya lo decía yo hace unos días, están condenados a entenderse. De no hacerlo puede que la ciudad quede paralizada durante cuatro años y ese es un lujo que Ávila no se puede permitir. Lo malo es que este asunto de los apoyos puntuales puede que mueva a la ciudad en la misma dirección en la que se ha movido los últimos 20 años y esa dirección es la contraria hacia la que nos interesaría ir. Es la contraria porque esa ha sido la dirección del crecimiento del paro, del turismo como base económica de la ciudad y del cierre de las pocas fábricas y factorías que tenemos. Es el camino que lleva a Nissan camino de la desaparición, a Elgorriaga a hundirse en su deuda y al tribunal a condenar al Ayuntamiento por una modificación del PGOU, la sexta, que ha resultado no ser del todo legal. En fin… Un acuerdo por escrito que nos llegaba fotografiado vía Twitter, mención incluida, y que adjunto a continuación. Veintiún puntos  en los que el Partido Popular del Ayuntamiento de Ávila promete trabajar a cambio de un apoyo puntual en el pleno de hoy. ¿Demasiadas concesiones para comenzar un mandato o algo más detrás de estos tres folios que a continuación os dejamos y que se destapará en el pleno de dentro de un rato?

Nos enteraremos tarde o temprano, eso está claro. El caso es que ya estamos en marcha. Que hoy el pleno del Ayuntamiento da el pistoletazo de salida con todas la concejalías y todas sus cositas ya constituidas oficialmente y yo arranco de nuevo con estas líneas considerando ya tener el motor a punto para volver a dar guerra otra temporadita más.

Si más dilación, digo alto y claro. Arrancamos. ¡Queda inaugurado este pantano!

Hoy empieza todo

Hoy empieza todo. Hoy se constituyen los ayuntamientos. Hoy se toma posesión de los cargos públicos elegidos por los votantes hace casi tres semanas, una elección que ha dejado las cosas abiertas y que ha llevado a unos resultados que casi no recordábamos en Ávila. Unos resultados de consenso y de pactos. Pactos que no han llegado en las diferentes reuniones mantenidas por los grupos políticos municipales electos en las reuniones que han mantenido durante estas últimas semanas, pactos que deberán legar en el futuro.

Y es que, les guste o no, están condenados a entenderse. Atrás quedan aquellos maravillosos años en los que el PP sacaba adelante sus propias propuestas “a pesar de la oposición del resto de grupos que parece que no les interesa que la ciudad avance” porque, según ellos, era lo mejor. Atrás quedan los años en los que las buenas propuestas de la oposición salían adelante “solo por la voluntad de consenso del Partido Popular ya que sin nuestro voto no podrían hacerlo”. Estas últimas terminaban por no ser propuestas el grupo político que las proponía sino que se las acababa llamando “transacioneales”, porque eran finalmente de todos. Lo mío sí porque lo digo yo y lo tuyo, si me interesa, también, pero no pidas cosas de rojos y bolcheviques que eso te lo rechazamos. Todo muy loco.

Eso queda atrás. Ahora hay que encontrar apoyos, hay que saber conjugar diferentes sensibilidades para que las cosas salgan adelante, ya no valen excusas. Y todo lo que no sea entendimiento implica paralización. Paralización de una ciudad que no se lo puede permitir. Paralización de nuestra querida ciudad de Ávila que tiene que crear YA puestos de trabajo, que tiene que dar una oportunidad a los los jóvenes para que no se marchen, que tiene que buscar alternativas a una economía basada poco más que en el turismo. Que la ciudad se paralice y no avance, que no se pongan en marcha iniciativas, que no salgan adelante propuestas de todos y para todos sería lo peor que puede pasarnos a los abulenses. Por eso tenéis la obligación de poneros de acuerdo, por eso no valen enredos políticos, reproches, “es ques” o “es kas”… Por eso es el momento de avanzar juntos para hacer una ciudad mejor, mejor de verdad. Seis sensibilidades políticas diferentes en un ayuntamiento no puede ser un obstáculo, espero que no lo sea, deben convertirse en una verdadera oportunidad de futuro. Espero que José Luis Rivas, nuestro nuevo Alcalde, sea capaz de manejar la situación con la flexibilidad que merece y que los 25 nuevos concejales de nuestro Ayuntamiento nos lleven hacia un futuro mejor.

Suerte a los 25 y a trabajar, que hoy empieza todo.

Luces y sombras

Valiente farola abulense impasible ante el frío

Valiente farola abulense impasible ante el frío

Hace algo más de un año atropellaron a mi padre (después de una larga recuperación, vuelve a estar como una rosa mañanera). Fue nada más arrancar 2013 y recuerdo como un Policía Local nos dijo que, en lo que iba de año, había más atropellos que días. Un año antes, quizás algo más, vi como atropellaban a una mujer en la avenida Hornos Caleros, cerca de la Escuela Politécnica de la USAL. Varios peatones y el propio conductor atendimos a la señora en lo que llegaba la ambulancia. Eché un vistazo a mi alrededor y pensé que la escasa iluminación de la vía no había ayudado a evitar el accidente.

Yo no soy un experto, ni mucho menos, en seguridad vial. Sí les puedo decir que salgo a correr de noche, por la ciudad, y puntualmente encuentro zonas en completa oscuridad. He visto (varias veces) todas las farolas apagadas en el tramo de carretera que une el puente Adaja con el principio de la avenida Juan Pablo II. En el último mes, la calle donde vivo (y alrededores) se ha quedado completamente a oscuras tres veces. Y existen muchas zonas donde se enciende una farola sí y otra no, imagino que por motivos de ahorro energético y económico. En definitiva, no hace falta ser un experto para saber que en esta ciudad, a determinadas horas, hay más sombras que luces (“Caminé por calles con la mayoría de sus farolas fundidas”, nos decía Juan Luis en la anterior entrada). Y  a mí me parece que el problema, como señalaba en el primer párrafo, no es algo puntual de los últimos meses.

Este lunes, el Ayuntamiento de Ávila ha anunciado una serie de medidas para luchar contra “unos comienzos de año complicados”, según el teniente de alcalde de Seguridad, José Francisco Hernández Herrero (seis atropellos en lo que va de 2014, tres de ellos de carácter grave): poner en marcha un plan de concienciación y formación en seguridad vial para mejorar el comportamiento de peatones y conductores; mejorar la iluminación en algunas vías y prohibir el estacionamiento en las proximidades de algunos pasos de cebra.

No voy a entrar en valorar las declaraciones de Hernández Herrero cuando afirmó que “en ocasiones el ciudadano abulense se lanza al paso de peatones” (ahí quedan para la posteridad). Lo que sí diré es que la sensación que me deja todo esto es que se ha perdido un tiempo precioso para luchar contra un problema de la ciudad. En concreto, tres meses. Desde que, a finales de octubre, IU presentara en el pleno una moción solicitando el estudio y la mejora de la iluminación de los pasos de peatones de Ávila. Se trataba, aclaraba la portavoz de esta formación, Montserrat Barcenilla, de una medida preventiva porque “no se debe esperar a que ocurran más accidentes”. El PSOE también habló en aquel momento de “deficiencia de iluminación”. Y UPyD respaldó la propuesta.

El PP rechazó la moción y podéis ver los argumentos esgrimidos por su portavoz en el vídeo de dicho pleno (las intervenciones de Hernández Herrero tienen lugar en los minutos 37:23 y 42:30). Aunque reconoció apagados intermitentes en Hornos Caleros que podrían haber incidido en la seguridad en el pasado, afirmó que no se produjo ningún atropello en que la causa fuera la falta de visibilidad. Defendió que existe una “iluminación correcta” en los pasos de peatones y puso nota a la ciudad en materia de seguridad vial: “entre notable y sobresaliente”. También habló de los 13.000 nuevos puntos de luz que aterrizarán de la mano de Eulen, la empresa encargada de mejorar alumbrado público de la ciudad. Mientras llegan, se sigue defendiendo esa iluminación aunque, como bien titula Ávilared, se mejorará. Y a mí me sigue pareciendo que la cosa llega pelín tarde y con pocas ganas de reconocer errores.

El AyunPPamiento

Uno de los mantras de nuestra democracia es que la alternancia en el poder -un ratito tú, otro ratito yo- es una de las bases del sistema. Normalmente, el encargado de velar por la salud de nuestras libertades es el partido que lleva muchos años en la oposición ya que, con tanto lío y tanto papel, el partido en el poder nunca se acuerda de estas cosas. Es habitual que los papeles se tornen y que el partido que clama por la alternancia se olvide de ella donde gobierna, mientras que el que mira para otro lado aquí la reclame a pocos kilómetros cuando son las nalgas de otros las que no alternan. Por ponerles algunos ejemplos, para el PP la alternancia es vital en Andalucía, pero no en Castilla y León o en Ávila; mientras que para el PSOE, la alternancia es fundamental en Murcia o en Madrid, pero no en Andalucía. Siento repetir el ejemplo andaluz, pero las cosas están como están para Ferraz y sus franquicias.

Personalmente, no tengo en especial estima a la Bendita Alternancia, hija póstuma de la Santa Transición, de la misma forma que no me gustan las limitaciones por ley de los mandatos, otro de los tópicos más manidos cuando se habla de renovar las democracia y salvar la civilización occidental, que tendría, aventuro, la misma efectividad que poner una pata de conejo dentro de cada urna durante los procesos electorales. Es cierto que la permanencia durante mucho tiempo en el poder de un partido o persona puede tener sus inconvenientes -redes clientelares, administraciones colonizadas por miembros del partido, órganos que se controlan desde las sedes de estos y no desde las instituciones, el uso de los resortes de la administración al servicio de los partidos, etc.-, pero estos no están tan relacionados con la variable tiempo -no es algo que suceda a los X años de llegar tal persona o partido al sillón- como con la peculiar forma que tienen muchos de entender el servicio público y con el mal funcionamiento de las instituciones, de los organismo de control y de las cabezas de muchos votantes.

Los ejemplos más paradigmáticos de estas simbiosis por su simbolismo e importancia son las administraciones autonómicas de Euskadi y Cataluña, en manos durante lustros de sus respectivos partidos nacionalistas. ¿Dónde acababa el partido y dónde empezaba la administración? ¿Existía esa frontera? La salida de Ajuria Enea y del Palau de la Generalitat de CiU y del PNV, y la llegada en ambos casos de ejecutivos socialistas, demostró lo que hasta ese momento parecía impensable: que el mundo no se acababa con esas administraciones en otras manos. Euskadi siguió siendo Euskadi sin el PNV, con sus aurreskus y sus txapelas, y lo mismo sucedió en Cataluña sin CiU, donde los castellets se seguían levantando exactamente igual que antes.

En Ávila, el PP lleva gobernando la ciudad desde los tiempos de Prisciliano. Podemos dudar de lo sucedido desde la caída del reino visigodo hasta la reconquista- Rodrigo era socialista y así le fue-, pero está meridianamente claro que Raimundo de Borgoña era del PP y que en un principio la catedral se pensó como sede local del Partido. Dejando a un lado la existencia de redes clientelares o la colonización de la administración por miembros del partido ¿ustedes pueden delimitar claramente donde empieza el Ayuntamiento y donde acaba el PP? ¿Pueden diferenciar cuando el Alcalde o cualquiera de los concejales habla como representante de todos los abulenses y cuando lo hace como miembro del PP?

En nuestra ciudad, el Ayuntamiento parece solo una extensión más del PP, una subsede secundaria del partido. Los objetivos de la administración son los mismos que los del partido, los amigos del partido son los amigos del Ayuntamiento y los enemigos del partido son los enemigos de la administración y por ende, de la ciudad. De la misma forma que votar al PNV en Euskadi era lo normal porque ellos eran el país, en Ávila la ciudad es el PP, o eso parecen creer las personas que ocupan el Ayuntamiento. Lo demuestran en declaraciones y actuaciones en las que no parecen diferenciar los intereses de su partido de los intereses de la ciudad, usando a esta como un medio para lograr los fines de su organización.

Es tan solo una anécdota, pero echen un ojo a la comunicación institucional del PP y del Ayuntamiento en las redes sociales. Es la cuenta del partido la que publicita la mayor parte de las actividades organizadas desde el Ayuntamiento, la que informa de las calles cortadas durante las nevadas o por obras y de los viajes institucionales de nuestros cargos públicos. ¿No debería ser el Ayuntamiento quien informase de esas cosas?

En Ávila, el PP no solo lleva siglos ocupando todos los sillones, también los ha devorado. El Ayuntamiento no es el PP, aunque pueda parecerlo, y la ciudad no se vendrá abajo el día que este pierda las elecciones, cosa que tarde o temprano, si Santa Alternancia quiere, sucederá. Oremus.

Visitando Caprotti

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El pasado mes de septiembre, coincidiendo con la celebración del vigésimo aniversario de la fundación del grupo de ciudades patrimonio de la humanidad, las fuerzas vivas de la ciudad, acompañadas por otras personalidades y por la banda de música, visitaron por primera vez el museo dedicado a la obra de Guido Caprotti ubicado en el que fuera su hogar, el Palacio de Superunda o Palacio Caprotti. Las crónicas sociales de la época nos cuentan que todo fue maravilloso, extraordinario y de muy buen gusto: las mujeres muy guapas, los hombres muy apuestos, el vino fresquito y la música muy agradecida.

Un mes después, coincidiendo con las festividades para honrar a la patrona de la ciudad, el museo se abrió definitivamente a todos aquellos que lo quisieran contemplar al módico precio de tres euros. Era el punto final, o eso parece, a una larga historia que comenzó en 2006 y que supo mantener el suspense, la intriga y el dolor de barriga hasta el final, a pesar de un innecesariamente largo último capítulo que se venía arrastrando desde que el Ayuntamiento recepcionó las obras en enero de 2012.

¿Ha merecido la pena la espera? A estas alturas, confieso que este no es un post de actualidad, muchos de nuestros lectores ya habrán visitado el nuevo espacio y habrán sacado sus conclusiones -que les invitó a compartir, como siempre, en los comentarios- pero otros muchos aún no habrán podido acercarse. Los4Palos, servicio público, y yo mismo, servidor público a ratos, les traemos este post con algunas reflexiones, opiniones y maldades; y una bonita galería de fotos con algunas piezas para que ustedes puedan opinar con fundamento en comidas familiares, tertulias laborales y barras de bar.

Primero, una reflexión general: casi todas las opiniones que había leído o escuchado acerca del museo eran negativas, así que acudí a la visita preparado para encontrarme lo peor: un desastre carísimo merecedor de un ataque con napalm al amanecer. No salí del museo abrumado por lo acertado de su concepción y puesta en marcha, es verdad, pero tampoco es aquello el desastre que me temía.

Continente

El Palacio de Superunda es un palacete renacentista, construido a finales del S. XVI por el regidor Ochoa Aguirre. La conversión de un edificio de estas características en espacio museístico tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Entre las ventajas podemos señalar que el valor patrimonial del inmueble se suma al de los fondos del museo y que al dotar al edificio de una nueva función se le salva del abandono y la ruina. Además, en el caso que nos ocupa, el Palacio se ha dedicado a acoger las obras de su último huesped, por lo que parece aún más oportuna su musealización.

Pero como decíamos más arriba, este tipo de actuaciones también tiene sus inconvenientes. El principal, que las características de los espacios preexistentes no siempre se pueden adaptar a sus nuevas funciones y esto influye en el desarrollo de la exposición. En el actual museo se combinan las estancias del palacio renacentista -según los medios, se han intentado eliminar todas las reformas posteriores- con una edificación de nueva planta, construida sobre la antigua piscina, destinada a las exposiciones temporales. La comparación de estos espacios -teniendo en cuenta que la libertad no era total tampoco en el nuevo ala- nos permite observar las limitaciones que a efectos museísticos presenta el palacio: espacios amplios, abiertos, diáfanos y modulables frente a salas estrechas y laberínticas separadas por pequeñas puertas o pasillos; luz mayoritariamente natural frente a ventanucos. Luego volveremos sobre esto y sobre cómo afecta a lo expuesto. Otro aspecto es sin duda la accesibilidad del edificio. A pesar de las estrecheces, a la mayor parte de la exposición se puede llegar mediante rampas o a través del ascensor, menos a las caballerizas del mismo, destinadas, según informa un cartel, a ser la futura tienda del museo. Y un consejo: si quieren visitar el excusado, situado junto a las antiguas cocinas, y miden más de 130 centímetros, bajen en ascensor si no quieren sentir en su cabeza lo que sintió el Lazarillo contra aquel verraco a las orillas del Tormes.

En general, la restauración del Palacio me parece correcta, con algunos detalles interesantes, y me gusta mucho el nuevo espacio dedicado a exposiciones temporales, que además, si no me equivoco, cuenta con acceso propio desde el exterior en las traseras del Palacio.

Último punto antes de pasar al contenido: las chapucillas. Yo nunca me he metido en reformas en el hogar, pero supongo que los flecos sueltos, las clavos torcidos y las cosas por rematar son normales. El Palacio también tiene sus cosillas, a pesar de que no parece que hayan sido precisamente las prisas por abrir -la obra lleva terminada casi dos años- las responsables: cables sueltos, colgando, pasillos cortados por extintores, luces que no funcionan, escaleras que no llevan a ninguna parte pero que no tienen extintores -se habrían acabado- para cortar el paso, etc.

Una "perfomance" sobre la futilidad de la vida

Una “perfomance” sobre la futilidad de la vida

Contenido

Aquí hay mucha tela que cortar. En general, no me gustó lo que vi, y no hablo de las obras expuestas, si no de cómo están expuestas. Las limitaciones del espacio de las que hablábamos aumentan si no se hace nada por atenuarlas. El recorrido por la muestra es un caos en primer lugar por la arquitectura del edificio, en segundo lugar porque no hay indicaciones ni están las salas numeradas, y en tercer lugar porque, al estar todas las puertas de todas las estancias del Palacio abiertas, es difícil acertar cual es el camino correcto. Esto lleva, por ejemplo, a que tras pasear por tres salas llenas de retratos de mujeres encuentres la explicación al conjunto en un rincón al fondo de la última sala. Este es otro tema ¿Dónde han ido a parar los 85000 euros invertidos por la Junta en cartelería? La información sobre el contenido brilla por su ausencia y cuando está es monolingüe (adiós a la internacionalización) y superficial. Es más, en varias salas las piezas -obras pictóricas, tapices, mobiliario y esculturas- están sin identificar. Tampoco hay, de momento, un folleto que te acompaña en la visita, ni hojas de sala que profundicen en el contenido de la obra.  

Moisés y sus clones en el campo buscando níscalos

Moisés y sus clones en el campo buscando níscalos

La distribución de la colección por los distintos espacios parece aleatoria y carece de un discurso vertebrador, mal que, por otra parte, afecta a todo lo relacionado con el turismo y la cultura en la ciudad. Si esta es la distribución definitiva de los fondos, se ha perdido una buena oportunidad de, utilizando la obra de Caprotti como soporte, explicar una parte fundamental de la historia reciente de la ciudad abandonando los manidos tópicos del ambiente castellano, el recogimiento, el frío y la dorada luz sobre las murallas al atardecer.

Tampoco se ha llevado a cabo una idea que, según las declaraciones recogidas en los medios, estaba en las cabezas pensantes del proyecto: recrear una estancia del palacio renacentista, lo que los guiris llaman una “period room”. Y es una pena, porque aunque la restauración del Palacio me parece correcta, todo él luce un aspecto aséptico, plano y frio. Nada que ver con la imagen que en su día tuvieron las estancias del Palacio y que pueden ustedes contemplar en Flickr. Es una pena que, por ejemplo, la sala de los tapices, con las limitaciones y adaptaciones que impone el discurso museístico, no se haya vuelto a montar tal y como estaba.

Decía hace pocas líneas que el museo presenta un aspecto frío, pero es que además hacía frío. Desconozco si fue un problema puntual del día que lo visité o es una medida de austeridad, pero ninguna de las salas estaba climatizada. Esto provocaba que la temperatura de las salas, que se puede consultar en los termostatos presentes en cada una, variase entre los 12 y los cinco grados. Esto no es solo una incomodidad para el visitante, que en invierno tendrá que pasear con bufandita por el Palacio, sino también un riesgo para las obras de arte expuestas y recientemente restauradas. La primera labor de un museo es velar por la conservación de sus fondos y aquí el Museo Caprotti suspende.

Lleven guantes

Lleven guantes

Y no solo por el frío. Según me informaron en recepción, ahora hablamos de los recursos humanos, las fotografías con flash están permitidas. Otro error. Fotografías sí, flash no. Las piezas no pueden estar expuestas a los repetidos fogonazos de los flashes si se quiere asegurar su conservación.

A pesar de llevar casi dos años terminada la obra, el Ayuntamiento ha abierto el Museo con prisas. Se nota en los remates de la obra, en la ausencia de información, en la climatización de las salas, en los pasillos cortados con extintores y en el personal. El Ayuntamiento ha desplazado hasta el Museo, al parecer, a personal de otros servicios, escaso y no formado para su nueva ocupación, que intenta suplir todo esto con voluntarismo. Nada que reprocharles a ellos, que hacen lo que pueden, y mucho que reprochar al Ayuntamiento, que improvisa hasta lo más elemental. El día que visité el Palacio había tres personas trabajando, las tres en recepción, las tres abrigadas hasta las orejas. El Museo necesita, a ojo de buen cubero, al menos seis o siete personas en plantilla, formadas, distribuidas por distintos puntos del mismo para responder a las dudas del visitante y velar por las obras expuestas. Dudo mucho que si me hubiese dado por retocar alguna de las pinturas con spray, alguno de los trabajadores hubiese llegado a tiempo de evitarlo.

Conclusión

El Ayuntamiento afirmó en su momento que lo que íbamos a contemplar en el Palacio de Superunda/Caprotti era algo más que una exposición de la obra del pintor italiano, un Museo de la Ciudad, se refiriese con esto a lo que se refiriese -el que escribe estas líneas nunca tuvo claro qué nos intentaban vender. De momento, de aquello nada. El nuevo museo se limita a exponer, en mi opinión de forma simple y superficial, la obra de Guido Caprotti y la de otros pocos autores. Inexplicablemente, el Museo parece haber abierto con prisas de última hora y tiene por delante un camino casi tan largo como el que ya ha recorrido. En los tiempos que corren, una institución museística no puede limitarse a abrir sus puertas durante un horario concreto y exponer con más o menos gracia una serie de obras. Un museo tiene que ofrecer más que sus obras y la sociedad tiene que exigirle más a un museo. Desconocemos cuales son los planes del Ayuntamiento para el futuro del museo -si es que hay planes-, qué pretende hacer con él, si se le va a dotar de personal y de recursos, si se van a programar actividades o exposiciones, si se van a fomentar las visitas escolares o si se van a desarrollar actividades didácticas o educativas.

Nos toca seguir esperando la llegada del museo, aunque esta vez el edificio tenga las puertas abiertas.

Yo, profeta

AparcamientoSanNicolas

Como algunos de ustedes seguramente ya sospechaban, el fin último de este rincón es hacer dinero, money, parné, guita. Sacarnos de pobres por el lado virtual de la economía. El día menos pensado nos hacemos un Pedro J. y empezamos a vender pack de suscripciones al blog por San Valentín, cumpleaños, el día del padre, de la madre, el día del árbol o el día internacional de la marsopa. O una tienda de merchandaisin oficial con tazas, sudaderas, pines, fundas para el iPad y bragas oficiales del blog. Hasta que llegue ese momento, no muy lejano, pueden comprobar que hemos empezado a sacarles los cuartos con libros. Bueno, se los ha empezado a sacar Ruben. Pablo, como es un tío bonachón y de letras, ha preferido regalar su arte al mundo, haciendo más por el fin del capitalismo que Cayo Lara y Gordillo juntos.

Por mi parte, también ando escribiendo algo, pero de momento está en la fase “concebido pero no escrito”. Se le ve una mano, parece de nuestra especie, pero no está claro si es niño, niña o del Atlético de Madrid, que de todo hay en la viña del señor. Hasta que pueda suplicarles que hagan hueco en su estantería física o virtual para mi majestuosa creación, y para superar las apreturas propias de esta crisis que no se acaba, he decidido aprovechar una de mis virtudes para sacarme unas perras.

Verán, esto no se lo he dicho a nadie, me da un poco de vergüenza, pero soy adivino. Sí, como lo leen. Adivino. Pero de los de verdad, ojo, de los que ven el futuro, no de esos que se dedican a decir a sus víctimas lo que estas quieren escuchar en las madrugadas del TDT. Estaba pensando montar un consultorio con unos trapos de colores, una bola de cristal y mucho incienso y… ¿Cómo? ¿Que no me creen? ¿Que no creen que tenga poderes adivinatorios? Malditos empiristas.

No, tranquilos, no me he enfadado. En el fondo les comprendo. Al principio a mi también me costó asumirlo. Les voy a dar una prueba. Y además gratis.

A principios del mes de marzo, el Ayuntamiento de la capital amurallada, anunciaba que una parcela, situada en la zona sur de nuestros pastos y dedicada hasta ese momento a que los perros hiciesen sus necesidades, iba a sacarse a concurso para que algún particular la convirtiese en un bonito aparcamiento. Aquí el acta de la Junta de Gobierno (PDF). Zona de gran crecimiento, comercio, densidad de población alta, un supermercado… El interesado corría con los gastos, ponía el cemento, quitaba las caquitas de los perros y pagaba al Ayuntamiento cerca de 14000€ anuales por el alquiler del cacho de terruño.

Ese mismo día, sin que nadie me dijese nada, tan solo iluminado por mi don, escribí lo siguiente en tuiter:

Ayer, el Diario de Ávila informaba de esto.

DdA10May

Asombroso ¿verdad? Gracias, gracias, gracias. No hace falta que me besen los pies, ni que tiren pétalos de rosa a mi paso. Tengo poderes -increíbles, extraordinarios, ojiplatizantes-, pero sigo siendo un tipo humilde.

¿Cómo? ¿Que usted también lo sabía? ¿Que todo el mundo lo sospechaba? ¿Que era algo sabido y comentado en todos los mentideros de la ciudad? ¡Otra prueba de mis poderes! No solo vi el futuro, además, gracias a mi brillante y todopoderosa mente, lo compartí con ustedes por telepatía, el wifi de los seres de luz, los ángeles de la guardia y las hadas madrinas.

Así soy yo, un tipo generoso, desprendido, un humilde benefactor de la humanidad.

PS.- Ya les avisaré de la localización de mi “locutorio con el futuro”. Me han dicho que hay algunos locales bonitos vacíos por el centro.

Pocos… ¿por qué?

 Concentracion_Tasa_Basura

Unas horas antes, alguien más listo que yo me dijo que iría poca gente. Y yo, tonto de mí, le contradije. “Esto es diferente a otras protestas”, argumenté con una sonrisita de superioridad. Lo de la nueva tasa ha sentado muy mal a comerciantes y hosteleros, y eso son palabras mayores en esta ciudad. Estaba seguro de que una gran número de ellos, y otros muchos ciudadanos, estarían allí. No habló de millones ni de miles, pero si algunos centenares de abulenses enfadados con el asunto.

No fue así. La concentración que este domingo por la tarde convocó delante del Ayuntamiento la plataforma de Ciudadanos de Ávila contra la Tasa (muchos de los allí presentes pertenecían a otros movimientos reivindicativos, como los Afectados por las Preferentes o el movimiento 15-M) reunió a unas 50 personas. La cifra creció levemente  gracias a los curiosos que se fueron acercando para informarse sobre la reivindicación, pero, al menos hasta que yo salí de allí, la cosa se mantuvo en cifras más bien bajas.

No es algo nuevo en Ávila. No nos caracterizamos por concentraciones y manifestaciones multitudinarias… somos algo más místicos. He estado en varias de esas protestas en las que se podían contar a los implicados con los dedos de las manos y de algún píe. Y siempre volvía a casa pensando que quizás el asunto no importaba tanto, que ciertos temas quedan sobredimensionados por los medios de comunicación y luego, en el mundo real, indignan más bien tirando a poco.

Por todo ello, quizás no debería de sorprenderme lo que ocurrió este domingo. Pero me sorprendí. En esta ocasión, ya dije antes, pensé que había ciertas diferencias. Para empezar, varios colectivos empresariales (al menos tres federaciones de Confae, además de la Cámara de Comercio e Industria) ya habían expresado públicamente su rechazo a la tasa, junto con otros muchos colectivos. Y algunos de ellos lo hicieron rotundamente. La tasa supone un recargo para las familias, pero la subida es mucho mayor para comercio y hostelería. Así lo han denunciado ellos mismos durante las últimas semanas y realmente creía que mucha gente de estos sectores pasarían por el Mercado Chico. No dudo que algunos de ellos estuviera en la concentración, pero, vuelvo a repetir, esperaba a muchos. Y todavía me sigo preguntando ¿por qué, entonces, solo se llegó al medio centenar de personas?

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PD: Para ser sincero, también esperaba más gentes el pasado viernes, Día Mundial de la Libertad de Prensa (3 de mayo), en la concentración convocada por la Asociación de Periodistas de Ávila. Sé que fue por la mañana, en horario laboral, y muchos no podrían. Aun así, la profesión está muy necesitada de una respuesta unida y rotunda por parte de sus profesionales.

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