Capítulo 8: Del bidé al despacho del alcalde

[Viene de Capítulo 7: De pescozones y guantazos]

El Capitán Acueducto nunca se recuperó del morrazo. Le recogieron con rasqueta del suelo, le cambiaron el verde licra por el banco escayola y le ingresaron en el Hospital Nuestra Señora de Sonsoes. A parte de no sé cuántos huesos rotos, la caída le afectó a la sesera, ya que hacía ruidos raros y se pasaba el día soltando palabras sin sentido. Le preguntabas cualquier cosa y te salía por peteneras. Tardaron en darse cuenta de que, por culpa de algún cortocircuito en la cabeza, se creía un tal King África, quizás impresionado por el concierto que ese mismo verano había dado en Ávila. ¡Vaya usted a saber qué pasa dentro del craneo de un pobre loco! Lo visité por educación y a la tercera vez que me gritó “bomba” me fui de allí para no soltarle un sopapo.


No voy a negar que me alegraba de haberme quitado a ese cantamañanas de en medio. Así lo querría el destino. El que va para martillo, del cielo le caen clavos, dicen en mi pueblo. Sin embargo, también había una parte de mí algo asustada con eso de volver a ser el único superhéroe en funcionamiento. Ahora solo dependía de un servidor dar caza al Barón Dandi y uno ya está mayor para tantas presiones.

La verdad es que me obsesioné con el tema de los robos. Seguí patrullando por las noches, pero ahora apenas dormía porque también me dedicaba a estos asuntos por el día encerrado en el cuarto de baño. Veinticuatro horas dándole vueltas al coco para encontrar una explicación a todo lo que ocurría en Ávila en los últimos meses y adivinar cuál sería el próximo movimiento del maligno.

Uní en un mapa los puntos en los que había actuado el Barón Dandi, como en las películas americanas, pero aquello no sirvió para nada. Conté las letras que había en las palabras “santa”, “Teresa”, “Adolfo”, “Suárez”, “niño” y “Jesús” y llamé al número de teléfono que me salió, pero solo logré que un chino me gritara desde el otro lado de la línea. Busqué una lógica en el orden alfabético, convertí las letras en números, comparé los escenarios de los robos con los recorridos de las distintas líneas de Avilabus… sin resultado alguno.

Todo esto lo hice en el bidé, con los pantalones bajados y en remojo. Siempre ha sido el mejor sitio para pensar, para aclararme las ideas. Recuerdo que mi Arsenia se reía mucho cuando me veía pasar las horas muertas así, dándole vueltas a algún problema. Me decía que se me iba a arrugar la raja del pompis con tanto agua y cosas así. Mi serrana era muy fina para hablar; se hubiera muerto de vergüenza antes de decir culo.

Claro que con las monjas es difícil concentrarse. Cada dos por tres se me colaba en la habitación una sor para preguntarme qué tal estaba, o si ya había rezado el Ángelus, o si me había dado cuenta de que Dios es uno y trino; cualquier mandanga de esas. No se van ni gritándoles “tuso, tuso”.

A veces hasta me pedían que les ayudara colocando algún pedido que recibían en la cocina, como el día que les llegó una partida de sopas de sobre. Había que bajar al sótano 153 cajas de Sopinstant. Pollo con Pasta. “Nuevo diseño, misma receta”. Me pasé toda la mañana llevando paquetes de dos en dos, disimulando mis superpoderes. Era tan aburrido que acabé cotilleando el universo de trastos que las monjas guardaban en el subterráneo.

Fue allí, en ese lugar oscuro y húmedo, ante los adornos de Navidad de la residencia que las sores habían empaquetado, donde se me encendió la bombilla. Allí adiviné lo que estaba haciendo el cabrón del Barón Dandi.

Fui a por mi burro al momento, ya ataviado con el traje de Vetusto Man, y nos subimos a escape al Ayuntamiento. No tuve problemas para entrar en el Consistorio porque el policía chusquero que estaba en la puerta era mi amigo Elicio Iborra. En cuanto me vio empezó a santiguarse y a murmurar rezos, arrinconado contra la pared, como si hubiera visto a un fantasma.

Subí al segundo piso montado en mi jamelgo, igual que un general, y recorrí pasillos y pasillos hasta dar con el despacho del alcalde. La intención de mi rucio, creo, era llamar a la puerta, pero en lugar de eso la tiró abajo de un solo golpe de pezuña. Entré gritando “yiiiiiiija”, poseído por un espíritu yanke que me subió desde las entrañas debido a la emoción del momento. La capa de ‘Super tallas Bermúdez’ ondeaba al viento y los marros del cinturón, armas mortales en mis manos, brillaban como soles.

El alcalde estaba reunido con su equipo de Gobierno al completo. Nada más verme, agacharon todos la cabeza, como girasoles en días de lluvia. Al principio pensé que por miedo, pero escuché alguna risa por lo bajini, así que imaginé que se estaban descojonando por dentro. Me controlé para no empezar a repartir tortazos a diestro y siniestro.

– Caballeros –dije–. Ya sé por qué nos roba el Barón Dandi y cuál será su próximo movimiento.

Todos levantaron la chola, con las sonrisas congeladas en sus municipales rostros.

Saqué del bolsillo unas piezas de Belén de la residencia que había cogido prestado en mi visita al sótano y, tras bajarme del burro (literalmente), se las puse en la mesa.

– La Palomilla… –expliqué señalando a la Virgen.

Dejé pasar unos segundo para que procesaran la información.

– …Adolfo Suárez… –ahora les apuntaba a San José.

No parecían entender nada.

– … y el Niño Jesús del convento de las Madres –concluí sujetando al hijo de Dios recién nacido.

Me miraban como si estuviera chaveta.

– ¡Se está montando un belén gigante a costa del patrimonio de la ciudad! ¿No lo veis?

Abrieron muchos los ojos, no sé si con asombro o desconfiados. Alguien me preguntó cuál sería el siguiente robo.

– Ahora necesita una mula y un buey. Ahora necesita un par de verracos de piedra.

[Continuará…]


En capítulos anteriores:

El misterioso caso de la cartelería desaparecida.

11080744024_01c6f1d403_zNo sé cómo catalogar lo que les voy a contar. No sé si es una anécdota, una duda, una chanza o una tontuna para rellenar mi hueco semanal sin esforzarme demasiado. Digamos que tiene un poco de todo. Es una duda que me reconcome por dentro desde hace unos días, duda que espero me ayuden a resolver y que quizá no pasa de anécdota utilizada para fichar por aquí esta semana y poder cobrar a fin de mes mi salario por completo. Les cuento.

Hace casi un año les narraba por aquí mis impresiones sobre el recientemente inaugurado Palacio de Superunda-Museo Caprotti. Rescato de aquellas letras un párrafo.

“El recorrido por la muestra es un caos en primer lugar por la arquitectura del edificio, en segundo lugar porque no hay indicaciones ni están las salas numeradas, y en tercer lugar porque, al estar todas las puertas de todas las estancias del Palacio abiertas, es difícil acertar cual es el camino correcto. Esto lleva, por ejemplo, a que tras pasear por tres salas llenas de retratos de mujeres encuentres la explicación al conjunto en un rincón al fondo de la última sala. Este es otro tema ¿Dónde han ido a parar los 85000 euros invertidos por la Junta en cartelería? La información sobre el contenido brilla por su ausencia y cuando está es monolingüe (adiós a la internacionalización) y superficial. Es más, en varias salas las piezas -obras pictóricas, tapices, mobiliario y esculturas- están sin identificar. Tampoco hay, de momento, un folleto que te acompaña en la visita, ni hojas de sala que profundicen en el contenido de la obra”

No sé si alguna de las deficiencias que comentaba se han solucionado y aquí pueden ustedes comenzar su aportación. ¿Se ha mejorado la señalización del recorrido? ¿Es este más coherente un año después de su apertura? ¿Tenemos ya folleto del museo u hojas de sala? Los comentarios están a su disposición.

Uno de los aspectos que más me desagradó fue el referente a la cartelería, información en salas, etc.: incompleta, solo en castellano y poco relevante. Sin un discurso, un museo no es un museo. Esto me pareció especialmente relevante porque según se nos había informado la Junta había colaborado con 85000€ a la musealización del museo, una cantidad que sin ser una millonada si parecía dar para algo más que lo existente en aquel momento.

El otro día, buscando información sobre cartelería y señalética digital para instituciones culturales, encontré algo realmente curioso: Alzinia, una empresa madrileña con despacho en la ciudad y que ha trabajado con el Ayuntamiento en varias ocasiones (pantallas de información en edificios municipales, infraestructuras de comunicaciones de la Policia, etc.) incluye entre los trabajos realizados en nuestra ciudad la cartelería digital del Palacio Superunda-Museo Caprotti. ¿Sería ese el destino de la ayuda de la Junta o al menos de parte de ella?

Les voy a ser sincero: no recuerdo haber visto ningún panel digital en el Museo el día que lo visité y en las fotografías que hice de mi recorrido por sus salas tampoco se ve ninguno. He preguntado a un par de personas que han visitado el Palacio y tampoco recuerdan haber visto ninguno. Por último, he estado buscando en internet fotografías del Palacio y en ninguna de esas instantáneas se ve panel alguno.

¿Ustedes saben si están en la actualidad instalados? ¿Cúando se han montado? De no ser así ¿Dónde están los citados paneles digitales? ¿Qué ha sido de ellos? ¿Estarán guardados en un almacén cogiendo polvo? Igual solo se pusieron para las autoridades y luego se retiraron para que la plebe se centrase en el arte y no en pantallitas de colorines.

Cualquier información sobre el destino de los paneles se gratificará (con cariño, admiración y respeto).

ACTUALIZACIÓN 13/11: En un comentario firmado por el Ayuntamiento de Ávila se nos informa de que la citada empresa “prestó unos días una de estas pantallas para que desde el Ayuntamiento se valorara la posibilidad de implantar o no un dispositivo adicional (…) en el Palacio de Superunda. La compra no se realizó y la empresa se llevó su pantalla.”

De ser esto cierto, y nada nos invita a pensar lo contrario, hemos de concluir que la empresa miente en su web y utiliza el nombre del Ayuntamiento y de la ciudad para su estrategia comercial, aspecto que quizá debería ser evitado por el Ayuntamiento.

ACTUALIZACIÓN 14/11: En otro comentario, alzinia aclara que “nuestra empresa cedió durante 30 días, sin compromiso y sin coste alguno para el Ayuntamiento, un sistema de cartelería digital para el Museo, en el hall de entrada, donde se mostraba y explicaba la vida y obra del autor, y la remodelación de las instalaciones” y que “el sistema no se mantuvo posteriormente, según nos indicaron, por falta de presupuesto.”

Con esto queda aclarado el misterio de la carteleria digital del Palacio de Superunda. ¡Para que luego digan que los blogs no sirven para nada!

ACTUALIZACIÓN 25/11:

Antes:

Antes1Antes2

Ahora:

Ahora1 Ahora2

La factura de la luz

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Opacidad nivel: “suspenso pero aprobado” (Por Ana Cordobés)

Nueva colaboración en el blog, en este caso repite con nosotros Ana Cordobés. Sin duda todo un lujo que haya dedicado un rato de su tiempo a escribirnos estas líneas, gracias. Si como Ana quieres enviarnos un texto ya sabes que aquí te explicamos cómo hacerlo.

Opacidad nivel: “suspenso pero aprobado”

Vuelvo a escribir en este espacio abulense (gracias por darme otra oportunidad) y esta vez lo hago sobre transparencia. Sí, esa palabra tan preciosa, utilizada por todo aquel político que desea ser lo más moderno sin recurrir a las camisas de cuadros ni a las gafas de pasta. Y ese concepto que, gracias a estar todo el día en boca de algunos, está perdiendo su significado más puro.

Este 23 de enero se daban a conocer los resultados del Índice de Transparencia de los Ayuntamientos españoles (ITA) del año 2012. Este estudio recoge datos de 110 consistorios del país en función de una metodología que la organización Transparencia Internacional, encargada de realizar el estudio, explica aquí. El Ayuntamiento de Ávila se encuentra en el puesto 88 de los 110 analizados, todo un logro. Pero lo sorprendente no radica aquí. Lo sorprendente es que cada vez vamos a peor.

En el anterior ITA, del año 2010, nos situábamos (plural de cortesía) en el puesto 77; en el año 2009, ocupábamos el puesto 63 y un año antes, en 2008, en el puesto 39. ¿Qué es lo que hace que el Ayuntamiento caiga, en tan solo 4 años, casi cincuenta puestos? Tenía la firme convicción de que les importaba un bledo, hasta ayer. O eso han querido dar a entender.

El Teniente de Alcalde, José Francisco Hernández, haciendo alarde de su conocimiento en el tema, personaje destacado por su libro “La transparencia se basa en la confianza de los ciudadanos con los trabajadores públicos” nos trae la segunda parte: “Los resultados del ITA son un suspenso, pero un aprobado”, no sin antes indicar, desde su posición experta que “este índice no mide la transparencia del ayuntamiento, sino la de la web”. No me imagino el edificio con paredes de cristal, todo hay que decirlo. Hernández se ha mostrado “en desacuerdo” con estos resultados y lo vincula con haber pecado de “ingenuidad”.

Hombre, pues qué quiere que yo le diga… Ha habido muy poco interés en cambiar las cosas. Hace apenas un mes participaba en un evento de Gobierno Abierto en Madrid donde asistieron representantes del Ayuntamiento de Burgos y Soria, que, por casualidades de la vida, milagros de esta, nuestra tierra mística, ocupan unos puestos más que decentes: el 9 y el 24 respectivamente. Por allí no vi aparecer a ningún representante del Ayuntamiento de Ávila (y era gratis para todos las instituciones públicas aunque supongo que en Miami se ve todo mucho mejor).

Pero parece ser que estos resultados y (voy a barrer un poco para casa) parte de la presión ejercida desde Redes Sociales y con apoyo de muchos ciudadanos los ha llevado a dar el paso clave: crear un portal de transparencia. Haciendo referencia precisamente a sus Redes Sociales el Teniente de Alcalde señaló que “las redes tienen un carácter bidireccional, no unidireccional”. Esto me recuerda a la primera queja que me atendieron, tras unas cuantas anteriores en las que, precisamente, les reprochaba esto y que desarrollé en una entrada de mi blog personal (spam, lo siento). Pues bien, aquí adjunto una captura de unos días, con bastante separación entre ellos para que se vea la bidireccionalidad. Supongo que lo dicen por el retuit que aparece en la imagen.

Los 4 palos entrada ana cordobes Twitter_Ayto_Avila

Algo que no acaba de cuadrarme es cómo el Teniente de Alcalde repara en que los puntos que estudia Transparencia Internacional son “bastantes aspectos tecnicismos” cuando en la misma web del Ayuntamiento, en un apartado llamado Transparencia (existe, sí) desarrollan los puntos que este índice da como esenciales para tener una gestión transparente. Será que ni los leen.

Y aprovecho la oportunidad para recalcar la importancia de una gestión transparente, que trae consigo muchas cosas: rendir cuentas a la ciudadanía, que a fin de cuentas es por y para quien se trabaja desde política (*), obligar a aquellos que pretendan hacer de la política un negocio virar sus intenciones hacia otro lado y, en el caso de que el robo supuesto delito ya “constase” para los allegados políticamente, se encontrasen culpables lo antes posible. Esto, entre otras funciones como el comprobar que los recursos se están repartiendo en función de las necesidades de la población, por ejemplo.

Por el momento, los niveles de transparencia que nos ofrece el Ayuntamiento de Ávila se reducen a enterarnos de algunas cosas que se deciden en el Ayuntamiento en el punto en que, en unos correos con la Oficina de Atención al Ciudadano (OAC), me plantearon hace unos meses:

 “También son públicos los Plenos, que se celebran el último viernes de mes (el próximo será el 30 de noviembre por tanto) y que además de poderse seguir en directo en streaming, http://www.avila.es/areas-destacadas/secretaria-contratacion/plenos-municipales

Parece ser que sí nos vamos a encontrar ante 2013 un poco más transparente. O eso quiero pensar. De momento, dejemos tiempo para que nuestro experto en la materia elabore un plan de transparencia que nos deje a todos locos porque este es “el compromiso del equipo de gobierno”. Estaremos atentos. 

(*) Esa frase siempre queda muy bonita. Ni una rima de Bécquer supera su belleza literaria. 

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Una web de turismo

El Lunes por la mañana nos llegaba por primera vez la noticia. La Diputación de Ávila y el Ayuntamiento de Ávila pondrán en marcha una página web que aglutinará toda la oferta turística de la ciudad y la provincia en un único sitio. Inicialmente, como aún se puede ver en esta noticia de Diario de Ávila, se nos decía que tendría un coste de unos 300.000 euros lo que, a primera vista, podía parecer una verdadera burrada. Esa elevada cifra se corrigió en unas horas y se dio otra bastante más baja con intención de llamar a la calma en este caso, la misma web costaría apenas unos 58.900 euros. Por un momento me recordó a cuando la policía y los sindicatos no se ponen de acuerdo al dar las cifras reales de una manifestación cosa que me resultó extraña pues ambas cantidades las daba la propia Diputación de Ávila.

¿No os parece también a vosotros excesiva la diferencia? A ver qué ha pasado…
Resulta que durante unas Jornadas de Turismo celebradas en El Tiemblo alguien decide, en declaraciones a la prensa, aprovechar la situación para anunciarlo a bombo y platillo. No se convoca una rueda de prensa específica para decir que se van a gastar 50 millones de las antiguas pesetas en una web, se ‘improvisa’ (entiendo que no del todo) y se deciden por el método del ‘canutazo’ (nada de drogas, no os penséis cosas raras), para lanzar el mensaje y conseguir que llegue a todos los ciudadanos. Un mensaje que, en esta ocasión, era más correcto antes de corregir los datos inicialmente dados que después de hacerlo. Y es que, no termino de entender qué es lo que lleva a la Gran Casa Provincial a rectificar una cifra que estaba bien dada de inicio.

Lo explico. El importe total que se desembolsará para el conjunto del proyecto asciende a 300.000 euros con el IVA ya incluido. Que no nos vengan con que solo costará 58.900 euros. Diseñar desde cero la web, programarla y mantenerla durante dos años sí cuesta 58.900 euros a los que habrá que sumarles el IVA cuando se vaya a pagar dicho importe. El apartado de marketing on line para mover y publicitar la página en internet durante los próximos dos años se lleva una partida de dinero casi idéntica a la de la creación de la web que asciende, con impuestos, a cifras cercanas a los 70.000 euros. Todos estamos de acuerdo, además, en que la web hay que llenarla de contenidos y eso es también trabajo, sobre todo cuando se pretende dar un contenido de calidad y parece que por ahí van los tiros. Las fotos cuestan dinero, los presumibles vídeos que incluirá la web también y los textos, para los que es necesario un gran trabajo de documentación tampoco son gratis. No tengo la cifra que se va en este apartado concreto pero, si como me dicen se pretende echar el resto en este asunto, serán otros bastantes miles de euros.

Estos y otros gastos generados del proyecto hacen que la cifra total que se va a destinar a la página sí sea la inicialmente dada de 300.000 euros, céntimo arriba o abajo. Gasto que se realizará, en realidad, a lo largo de una horquilla de tres años que comenzó hace ya casi uno y que le quedan dos por delante. Debo decir que parece una buena idea. Si de verdad se están haciendo las cosas tan bien como me dicen que se están haciendo, creo que la iniciativa es buena y, en todo caso, sí podría decir que llega con algo de retraso. Es lo único reprochable. Por lo demás me dicen que se ha pretendido en todo momento contar con empresas de Ávila, que el priego de condiciones exigidas para el concurso estaba muy detallado, estudiado y con todos los ingredientes para que el nuevo sitio sea, de verdad, un portal útil y de promoción de nuestro turismo.

Que sí, que es una cifra bastante abultada pero es que cuando las cosas se hacen bien se mueven cifras altas. Se trata, así debemos tomarlo, de una inversión a corto plazo que debería dar resultados de forma casi inmediata. Haciendo las cosas bien desde el principio sí podemos pensar que al fin se están dando pasos certeros encaminados a mejorar nuestra economía provincial. El sector turístico necesita un empujón como el que ahora se pretende darle con esta nueva página web. Hace falta que todo lo que se está haciendo bien tenga una continuidad y que, de verdad, termine por ser un proyecto serio tal y como parece que nace.

Con un poco de suerte, el día que se presente la web de forma oficial, no parece quedar mucho, nos informarán con más detalle de esas cifras que inicialmente generaban polémica. Estos detalles hay que cuidarlos y no pasa nada por informar al ciudadano con un poquito más de rigor en lugar de lazar números al aire delante de un micrófono como si hablásemos de caramelos de menta, más cuando las cosas, como en este caso, no están mal encaminadas.

Espero que el dinero y el esfuerzo merezcan la pena y que no termine siendo otro proyecto condenado al olvido sin mucho más que ofrecer a nuestros visitantes que unas fotos de Gredos.

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