Un café con… Alberto Plaza (1 de 2)

Comienza nuestra conversación de forma sencilla y fácil, más de lo que podía pensar en un principio. Tras saludarnos y pedir nuestras consumiciones decidimos sentarnos en la terraza del bar en el que nos encontramos. No hemos dado dos pasos hacia nuestro sitio y Alberto Plaza se interesa por nosotros. Por ahí comienza nuestra charla. Quiere saber cómo se forma nuestro blog, cómo decidimos hacer un espacio como este en el que hablamos de nuestra ciudad desde nuestra más sincera opinión. Le cuento, le hablo de los orígenes, de cómo unos contactamos con otros y, algunos sin conocernos, apostamos por sacar adelante este proyecto. Cuando digo que algunos sin conocernos lo digo de verdad, le explico el ejemplo que pongo siempre, mi compañero Alberto Martín del Pozo y yo no nos conocimos en persona hasta bien avanzado el proyecto del blog, hablo de meses. Lo mismo me pasó con Illo, nuestro gran viñetista y, a menor escala, con Rubén que, si bien es cierto que de vista nos habíamos fichado años atrás, nunca habíamos cruzado más de dos palabras cara a cara. La conversación, como pasará durante todo el café, se va por derroteros diferentes y pasamos a hacer un breve alegato en favor de las redes sociales, y a hablar de la cercanía que debería tener cualquier político local con la gente de la calle, punto en el que Alberto está de acuerdo conmigo pero tema que después os cuento. La charla, y por tanto este texto, se alarga más de lo planeado y por eso os cuento lo que sucedió en dos entregas, la segunda mañana… Tras el saludo y mi respuesta comenzamos a hablar de él de Alberto Plaza, y…

La conversación me da pie a preguntarle por el tiempo que lleva en política. “Desde el año 99, como cargo electo”. Me da más explicaciones, “en el 92 terminé la carrera, en el 94 abrí un despacho de abogados que tengo en stand by desde 2003, momento en que me piden dedicación exclusiva al Ayuntamiento y en el 99 es cuando tuve mi primera concejalía”. Se refiere a la concejalía de turismo que compaginaba también con un puesto de diputado provincial donde también gestionaba el Patronato de Turismo a nivel Provincial. “El tiempo que estuve en Diputación fue muy bueno y me parece una institución muy interesante”. La pregunta me sale casi sin pensarla: ¿Sobra la Diputación?. “No. No. Lo que hay que hacer es un replanteamiento general de todas las administraciones y delimitar sus competencias. Tenemos la Administración General del Estado, la regional, periféricas de la regional en cada provincia, diputaciones provinciales y ayuntamientos. Tiene que haber mayor coordinación, sobre todo, entre las periféricas de la administración regional, las diputaciones y los ayuntamientos. Ahí es donde se ven verdaderas duplicidades.  El mismo servicio no se puede prestar por tres administraciones diferentes, hay que poner un poco de orden.”

Al haber sido responsable de turismo me voy por ahí y le pregunto. ¿El turismo es lo único que tenemos en Ávila como medio de vida? “No. El turismo es algo que está ahí y no se puede deslocalizar. Tienes unos monumentos, un centro de recepción de visitantes, una ciudad preparada para recibir al turista. Se hizo un plan de excelencia turística y se planificó el turismo. Las decisiones de algunas industrias y empresas a veces se toman demasiado lejos y sin tener en cuenta a la ciudad, el turismo no, es algo que hay aquí y que se gestiona desde aquí. Esa es la ventaja del turismo pero se puede apostar a la vez por un polígono industrial o por traer empresas aquí”. Industria en Ávila, le digo, tenemos más bien poca…  “Muy poca. Pero eso es algo que viene de lejos, hablo históricamente. En esta ciudad no ha habido nunca un gran afán de riesgo o de inversión, hablo incluso del siglo XVIII y el XIX. Poca gente se arriesgaba a correr riesgos en esta ciudad y sí se hizo en otros lugares como País Vasco o Cataluña. La forma de ser de los castellano y leoneses y en especial de los abulenses ha sido siempre más ahorrativa, eso no se cambia de la noche a la mañana a pesar de que la localización de Ávila respecto a Madrid es muy buena”. La localización de la que me habla la considero batante lastrada en las últimas fechas y se lo digo: “Ahora sí. Si te refieres a la autopista, por ejemplo, las circunstancias económicas no son las mismas ahora que hace seis años”. El tema de la autopista, ¿no tiene solución? “No una solución fácil y menos en las circunstancias económicas actuales.” Pero hay una sentencia que declara el peaje de la AP-51 como ilegal… “Sí pero la ejecución de esa sentencia no es fácil, ahí está la clave de la misma sentencia y no es la primera sentencia dictada que por la dificultad de su ejecución se queda parada”.

Nos vamos unos años más adelante. En el año 2003 Alberto Plaza deja la concejalía de turismo, su despacho de abogados y entra en urbanismo y medio ambiente como concejal con dedicación exclusiva en el Ayuntamiento. Fueron años de bonanza en los que se revisó el Plan general de Ordenación Urbana que databa de 1998 y se puso en marcha uno nuevo en 2005 tras dos años de trabajo, según me cuenta. En esa época, le digo, se construyeron casas a cascoporro. “Antes… Antes y en esa época, sí”. En aquel momento se pensaba que Ávila podía alcanzar una población de 100.000 habitantes y nos volvimos locos por el ladrillo. “Sí, teníamos un planteamiento de que una ciudad con más población era una ciudad con un mercado interior más potente, lo sigo pensando, si Ávila tuviera 90.000 habitantes el comercio, por ejemplo, estaría mejor de lo que está ahora, más variedad y con mejor funcionamiento”. ¿Pero, no era una cifra un poco utópica? “No, creo que no. Tenemos desde los años 70 una población abulense desplazada en Madrid que igual, prácticamente, a los que vivimos en la provincia de Ávila. Se trataba de evitar esos desplazamientos y darles oportunidad de estar en Ávila además de darle un sitio a otra población que entonces también crecía que eran los inmigrantes”. Ese incremento urbanístico salió rana y nos encontramos con muchas casas vacías en la ciudad. ¿Qué salida tienen esas casas? “Ahora es muy difícil y además aún no hemos terminado de aterrizar con la crisis económica a pesar de que haya gente que diga que sí”. ¿No hemos tocado fondo todavía? “Estamos teniendo actividad, la prima de riesgo parece que se relaja y el consumo poco a poco es mejor pero aún queda mucho por mejorar, también es verdad que hemos aprendido que la economía no es una ciencia exacta”. ¿Nos vino bien no arriesgar esos ahorros y ser más consevadores que en otros lugares? “Eso, y sobre todo las familias, es lo que está haciendo que la situación sea solo mala y no muy mala en esta ciudad, hay ciudadanos con muchas dificultades pero el apoyo familiar y los ahorros de las familias están manteniendo a mucha gente”.

En 2011 desaparece como tal la concejalía de Urbanismo. ¿Por qué? “Cambia de nombre, sí. Las necesidades son otras y ahora tenemos que apostar por otras cosas. No se trata de urbanizar ahora toca dar servicio. Mi concejalía se llama servicios a la ciudad, medio ambiente y desarrollo sostenible para intentar mantener los servicios existentes, mejorarlos si es posible e intentar reducir costes en la medida de lo posible. En España hemos mejorado mucho los servicios y los hemos convertido en servicios de primer nivel. España gasta 5.000 millones de euros en limpieza de sus calles y es una cifra muy alta. Hablamos de muchos recortes en aspectos sanitarios o educativos pero no hablamos de moderar el gasto en cosas como la recogida de basuras o la iluminación de las calles”. Ahora que me hablas de educación… ¿Es necesario que a cada cambio de gobierno haya un cambio en las leyes educativas del país? “Indudablemente no. La educación es uno de los temas tratado con más demagogia en España y eso me produce mucha tristeza. Mi abuelo fue maestro de la escuela pública y mi madre y varios de mis tíos también. No se puede enfrentar la enseñanza pública con la privada y se entremezclan en este tema intereses muy concretos, ni siquiera de los partidos sino de otras instancias, y se juega con algo muy importante que es la educación. Esto necesita un pacto de estado, si se consiguió en otros asuntos se puede conseguir en este.” Su reflexión va un poco más allá… “Muchas veces me planteo si desde algunos partidos políticos se pretende mantener la división ciudadana, incluso parece que les conviene y la gente no es así, está más unida de lo que parece, sobre todo en sitios pequeños como este”. ¿Te refieres a intereses por mantener viva la imagen de la historia reciente de las dos españas y las crispación que eso genera? “Por ahí iba, sí. Pero no es tan fácil dividir a los ciudadanos como alguna gente se cree”.

Alberto Plaza, en el momento de nuestro encuentro está ejerciendo como Alcalde en Funciones de Ávila y no es la primera vez… “No, ya llevo unos cuantos años”. ¿Cuantos? “Desde 2004” ¿Estoy hablando con el Alcalde de Ávila hoy? “Fíjate”, dice sonriendo y quitándole hierro a la anécdota. Me surge una duda. ¿Esto es como en las oposiciones las plazas de interino? ¿Sumas puntos para luego optar a la plaza fija?…

Esto continúa y se alarga un poco más de la cuenta, como no es cuestión de aburrir os cuento el resto mañana. Continuará…

A %d blogueros les gusta esto: