#TuitQuedadaCultural: tres días para disfrutar del arte abulense

IMG_2095Juntas teatro, narración oral, música, cine, literatura, danza, fotografía y gastronomía en un fin de semana y te sale un #TuitQuedadaCultural para salpimentar al gusto. Lista para servir recién hecha el próximo fin de semana, los días 12, 13 y 14 de mayo.

Serán tres días muy intensos que comenzarán el viernes con una  jam session. El sábado es el día más completo, destacando el teatro por las calles durante la mañana y otras dos actividades por la tarde: música y cuentacuentos en el Café del Mercado, y un debate sobre cine y literatura en El Episcopio.

Y más el domingo: música, danza y poesía. Entre medias habrá dos exposiciones (una de fotografía organizada por la Asociación Fotográfica Abulense, y otra de moda a cargo de la diseñadora Cristina Fernández Lucas) y otros tantos concursos (de microrrelatos vía Twitter y de fotografía). Todo esto lo tenéis mucho más clarito en el programa (aquí al completo).

A mí solo me queda felicitar a los organizadores de esta iniciativa (creo que hay un Willy por ahí coleando… Y un Gredos Daniel también. Felicidades a ambos y a todo su equipo) por preparar un fin de semana en el que la cultura, tantas veces olvidada, será protagonista plena. Y aún mejor es que se ponga el foco en los artistas abulenses para que, al menos durante unos días, puedan ser profetas en su tierra.

Cine, literatura, moda, teatro, música… Ávila cuenta con buenos representantes en estas y otras disciplinas. Disfrutemos de ellos este fin de semana. Y esperemos que haya muchas más TuitQuedadas similares en próximos años.

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La vieja portada de la Fortior Abulensis

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Cuando nos acercamos a un monumento -catedral, iglesia, palacio, muralla o actriz de Hollywood-, solemos interpretar lo que vemos como un todo cerrado. Es decir, en un primer vistazo acostumbramos a leer el bien como si todas sus partes fuesen contemporáneas, como si desde que se pone el primer ladrillo hasta que se coloca la última teja no hubiese pasado un tiempo excesivo y todo respondiese al proyecto original. Si una iglesia tiene dos torres, es porque el tipo que la diseñó lo hizo con esas dos torres. Si miramos con más detenimiento es posible que empecemos a ver otras cosas: cambios de estilos, de materiales, de formas. Al final nos damos cuenta de que esa capilla no pega ni con cola con el resto, que ese es el único cubo cuadrado entre los cincuenta redondos que tiene la muralla, que toda la piedra es gris menos la de esa pared o que esa actriz ha ganado tres tallas de sujetador en los últimos dos meses, justo después de dejar a su hasta entonces marido.

Muchos de nuestros monumentos -y muchas de las actrices de Hollywood- son el resultado del trabajo de muchas personas, que acometieron proyectos distintos, a lo largo un periodo normalmente enorme de tiempo. Obras que muchas veces destruían lo que otros habían levantado antes de ellos. Y nuestras generaciones tampoco son ajenas a este hecho: restauraciones, rehabilitaciones, limpiezas, etc. Piensen por ejemplo en la muralla. Nadie la ha visto nunca como nosotros la vemos ahora. Ya, me dirán: los edificios de la calle San Segundo, las almenas que se han ido reponiendo, etc. Sí y no. Esa es nuestra intervención en el monumento, pero antes de eso el monumento ya había cambiado muchas veces: el alcázar, la alhóndiga, los recrecimientos de los muros, las restauraciones del XIX, la reconstrucción del lienzo del Rastro, el relleno del foso, la construcción y destrucción de baluartes, el pozo de nieve, la puerta de la catedral, etc. Si los famosos Casandro y Florín de Pituenga, arquitectos míticos de la muralla, hubiesen existido, ni siquiera ellos habrían visto la muralla tal y como supuestamente la planificaron. Por no hablar solo de nosotros, piensen en otros monumentos. La Catedral de León se parece poco a la que llegó hasta el S. XVIII y esta no se parecía mucho a la que salió del XV, que tampoco era la que se empezó a construir. La de Santiago: preciosa, pero el Maestro Mateo, autor de su famosa portada, no la reconocería. ¿Y la de Ávila? Pues más o menos. Piensen que hablamos de edificios que han tardado siglos en culminarse y que después han estado otros cuantos en uso. Imagine lo que podía ser eso si la vez que usted alicató el baño cambió tres veces en dos semanas el diseño de los azulejos.

El pasado jueves los medios de la ciudad llevaban a sus páginas el descubrimiento de la fachada original de la Catedral de Ávila, o, poniéndonos puntillosos, el descubrimiento tras su actual fachada de restos de la fachada original en el lugar que ocuparon: un bonito lienzo almenado pintado de blanco roto con unas rayitas rojas a mano alzada para simular los sillares. Una ricura. El hallazgo confirma que debemos congratularnos de que los edificios de la antigüedad hayan perdido los colores chillones que los adornaban y nos ayuda a imaginar cómo era nuestra catedral durante sus primeros siglos de existencia. Porque, como ya les he dicho, la Seo que hoy vemos es el fruto de muchos proyectos superpuestos, de grandes y pequeñas obras, de ejemplos del ingenio de los hombres y, también, de chapuzas y apaños para salir del paso. Más o menos como cualquier obra pública hoy en día. Antes también había sobrecostes, alcaldes iluminados, calatravas, modificados de obra, manantiales justo dónde van los cimientos y cálculos mal hechos descubiertos cuando ya tienen difícil solución.

Sería largo hablar sobre todo esto, desde Fruchel hasta las lámparas aquellas que colgó uno de los últimos obispos, así que vamos a centrarnos solo en la fachada oeste, que es lo que está de actualidad. Dos anotaciones previas. En primer lugar el tradicional aviso: he resumido, pero no mucho. En segundo lugar: el proceso constructivo de la Catedral y las manos que en él intervinieron no es algo conocido al 100%. Evidentemente, lo que yo escriba a continuación es solo una de las posibilidades, la que a mi me parece a día de hoy más redonda.

La catedral se empieza a construir a finales del S. XII, en algún momento del último terció seguramente ¿Sobre otra anterior? Eso parece, pero esto da para otro artículo. El primer maestro de obras es un francés llamado Fruchel. En su proyecto estaría tal vez una iglesia de tres naves con un crucero de tres naves y un ábside enorme con siete capillas, el cimorro. Cuando muere en 1192 debía estar levantado el ábside -aunque posiblemente ya no fuese el del proyecto original-, el muro perimetral que cerraba el edificio, pero no a una gran altura, y la base de las torres. Quizá estuviese también cubierto el presbiterio –las bóvedas sexpartitas sobre el altar, igual las primeras de este tipo que se veían en Castilla- aunque estas no casan bien con los muros sobre los que apoyan. O cambió de idea sobre la marcha -arcos apuntados ¡ideaca!- o fueron los demás los que cambiaron una vez muerto -el Fruchel era un carca con sus arcos de medio punto.

¿Y la puerta? Pues no se sabe muy bien en qué momento se levantó, pero tenemos claro que a principios del XIV estaba. Un papel nos habla de ella –puerta de las ymagenes– en 1303 ¿Y cómo era? Pues como dicen que una imagen vale más que mil palabras, he estado jugando con el Photoshop.

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Sí, no es el mejor montaje que han visto en su vida, pero es funcional, que es lo importante. Es una visión aproximada de cómo sería la primera portada de la catedral. Las dos torres son las de nuestra seo, mientras que la parte inferior de la portada es la de la catedral de Évora y el rosetón superior de la de Lisboa, ambas contemporáneas de la abulense. Lo que vemos es una estructura muy parecida a la de la Basílica de San Vicente, con la portada retrasada entre las dos torres y protegida bajo un arco. El remate de este arco, pintado todo él seguramente en blanco roto, un color muy de moda en la Edad Media y en los trajes de novia de la actualidad, sería el lienzo almenado que se ha descubierto esta semana. He decidido no colorearlo en la vista porque me quedaba regular, así que está en gris. Usen su imaginación para darle un toque de color.

En 1459, el Cabildo encarga a Juan Guas, uno de los arquitectos TOP del momento, cambiar la portada. Las modas, ya se sabe. El proyecto es trasladar la portada de los apóstoles al lado norte -donde está ahora- y construir una nueva portada en su lugar. Esta, en vez de estar en una posición retrasada respecto a las torres, se adelanta hasta dejarla a ras con estas. ¿Y todo esto pa’qué? Para ganar unos cuantos metros en el interior, como cuando usted quitó el vidé del baño y la bañera para poner un jacuzzi. Se lo pongo en un plano esquemático.

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Al adelantar la portada, el viejo arco con su lienzo almenado que se acaba de redescubrir se rellenó -de una manera un tanto chapucera como se ve en las fotos- para apoyar sobre él la vidrieras que ahora se ven sobre la portada y sostener después la fachada que habría de sustuir a la de Guas. Sí, la obra de Guas no tuvo tampoco una vida muy larga: al enrasarla con las torres, quedaba desprotegida de lluvia, viento, nieve, frío, vándalos y alcaldes del PP. En 1779, el Cabildo encarga a Ceferino Enríquez de la Serna una nueva portada porque la de Guas se caía a cachos. Esta portada, la actual, se levantó en la misma posición que tenía la de Guas, respetaría en buena parte el trazado -seguramente sin la maestría de su predecesor y de aquella manera- y está hecha en el mismo material que la de Guas, a pesar de que era evidente que a aquella piedra no le sentaba bien el clima de Ávila y había sido un error su uso. La de Guas aguantó unos 300 años, esta algo menos. Es poco si se compara con otras portadas, pero todo un record si se piensa en las primeras losas que se pusieron en El Grande tras la construcción del aparcamiento subterráneo.

Por último, habíamos dejado la portada de los Apóstoles desmontada. Guas la trasladó al lado norte, pero el hueco elegido era más pequeño que el que ocupaba al oeste, por lo que tuvo que “comprimirla”. Nadie sabe exactamente cómo era y hay hipótesis para todos los gustos, así que tirando de nuevo de Photoshop, me aventuró a “reconstruirla”: todos los apóstoles juntos -otra opción es que los dos que ahora están sobre las paredes exteriores se encontrasen, desplazados sobre sus hermanos, pero mirando al frente-, una arquivolta más para que cada apostol tenga una, una línea más de esculturas en el tímpano -porque no me cuadraba la imagen de otra forma- y parteluz. He puesto el de la portada del Sarmental de la catedral de León, pero Gómez Moreno afirma que el parteluz estaba ocupado originalmente por el cristo que ahora se encuentra en la cornisa sobre la fachada. Hagan un esfuerzo -a mi el Photoshop no me daba para más- e imaginen esta portada en la reconstrucción de la fachada oeste que está más arriba. Si quieren ser más conservadores y creen que me he flipado, imagínenla sin la arquivolta extra. Y pongan colores.

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Y hasta aquí la lección de historia -y de cómo no usar el Photoshop- de hoy.

De Iván el Terrible a Teresa de Cepeda y Ahumada (2 de 3)

(Primera parte)

El segundo bloque de la exposición está dedicado a Europa. Bueno, a Europa y sus colonias. Esta es Europa en 1597, pintada por el artista, grabador y cartógrafo flamenco Joost de Hondt. Como decíamos ayer, para nosotros, europeos de pro, supone un esfuerzo hablar de la historia del mundo sin caer en una visión eurocéntrica. ¿Existió acaso el mundo antes del BCE? ¿No es la historia de la humanidad una evolución dirigida hacia el Euro? ¿No es acaso la Europa mitológica una remedo de Angela Merkel?

Ahora bien, hablar del S. XVI desde España y no caer en una visión hispanocéntrica es aún más complicado. La historia del S. XVI europeo casi puede ser resumida como la crónica de la política exterior de la monarquía hispana. En todos los saraos del siglo estaban inmiscuidos, por suerte o por desgracia, los representantes de la monarquía española. España era la gran potencia de la época, un imperio donde no se ponía el sol, posesiones en todos los continentes, The Special One. Y además, la espada de la religión, los defensores de la cristiandad y de Roma durante todo el siglo. La gente bajita, morena, con bigote, pica y arcabuz aparecía en las pesadillas de medio continente.

Son muchas las cosas que suceden a lo largo de este siglo y muchas las piezas que tenemos en nuestra exposición -no hemos reparado en gastos-, pero por su importancia, interés o porque son las que más me gustan, hemos seleccionado cuatro de ellas.

Primero, y como enlace con el anterior capítulo dedicado al mundo, el viaje de Magallanes y Elcano. Si hablamos antes de cómo el siglo XVI ensancha el mundo, de la época de los descubrimientos, sin duda la gran aventura, la gran gesta del siglo, es el viaje que circunnavegó por primera vez el planeta. La primera vuelta al mundo, protagonizada por Magallanes, marinero experimentado nacido en algún punto del norte de Portugal, y Elcano, vasco, contramaestre de una de las naves al inicio de la expedición, capitán de la expedición tras la muerte de Magallanes. Lo de Colón no estuvo mal, pero al lado del viaje de Magallanes y Elcano no pasa de ser un fin de semana en el Burguillo.

El 10 de agosto de 1519 cinco naos con 243 tripulantes partieron de Sevilla a las órdenes de Fernando de Magallanes hacia las Molucas (Indonesia). El objetivo era encontrar un paso, al sur del continente americano, para abrir una ruta de las especias. Tras tres años de aventuras y desventuras, sobre todo de estas últimas, tras atravesar tres océanos, la única nave superviviente, la Victoria, emprende el regreso por el Índico capitaneada por Elcano -Magallanes había muerto en una trifulca con los indígenas en Filipinas- hasta arribar el 8 de septiembre de 1522 a Sevilla con solo 18 hombres. De 243 tripulantes a 18. Ni UPyD tras las andaluzas.

Para hablar de esta aventura, tenemos una copia de la carta que Juan Sebastián Elcano remite a Carlos I desde Sanlucar de Barrameda para anunciarle que han logrado dar la vuelta al mundo. Como digo es una copia, del texto y posiblemente también de la caligrafía de Elcano. Desconocemos el paradero de la misiva original, de la que hasta ahora solo teníamos las copias remitidas por Carlos V a varios puntos de Italia. El documento ha sido adquirido recientemente por el Estado y llega a nuestra exposición desde el Archivo de Indias de Sevilla. Y si tienen tiempo y curiosidad, les recomiendo que se lean el relato del viaje de uno de los embarcados, el italiano Antonio Pigafetta.

Y de nada serviría descubrir si luego aquellas tierras descubiertas no se conquistasen. Sería como ir al Ikea a dar solo una vuelta. El S. XVI es el siglo de la conquista de América, de Hernán Cortés, de Pizarro, de Pedro de Mendoza, de Alonso de Ojeda, Diego de Losada. Es difícil hablar de esto sin caer en tópicos manidos, en blancos o negros. No podemos olvidar en ningún momento que la conquista de América fue una guerra, con conquistadores y conquistados, con vencedores y vencidos y que hay que pensar en ella desde ese punto de vista. Los conquistadores eran hombre valientes, seguro, y ambiciosos, muchos caminaban sobre la fina línea que separa el heroísmo de la locura, pero pocos de ellos eran santos. El siglo XVI también es el siglo de Fray Bartolomé de las Casas y de su Brevísima relación de la destrucción de las Indias, de la controversia de Valladolid, de las encomiendas, de la Leyenda (o no) Negra, etc.

De entre todas las piezas que nos hablan de la conquista de América, hemos seleccionado para esta visita el Penacho de Moctezuma, conservado en el Museo Etnológico de Viena, aunque no está claro que sea un penacho, un adorno para la cabeza, ni que perteneciese a Moctezuma. Posiblemente fue uno de los regalos entregados por Moctezuma, el emperador azteca que tuvo la mala suerte de conocer a aquellos hombres descritos por los textos como “hombres barbados de piel blanca que llegaron desde oriente a bordo de montañas que se movían sobre el agua”, a Hernán Cortés. Mide casi 130 centímetros de alto y casi 180 de largo, está compuesto por más de 400 plumas de queztal, además de casi un centenar de plumas de otras aves, y unas 1500 piezas metálicas, la mayoría de oro.

La tercera pieza de esta sección de la exposición nos trae de vuelta a Europa. El Siglo XVI es el siglo de la Reforma Protestante, de Lutero y de sus 95 tesis, de Calvino, del Concilio de Trento. También es el siglo de Servet y Galileo. La Reforma y la Contrarreforma tendrán implicaciones no solo religiosas, también políticas, sociales y culturales. Aunque respecto a la pintura y escultura, a las representaciones religiosas, Lutero era más indiferente que hostil y estaba en contra tanto de su veneración como de su destrucción, la Reforma Protestante dio lugar a varios brotes de iconoclasia, de destrucción de imágenes religiosas. Para Lutero el problema no eran las imágenes en sí, sino el uso que se hacía de ellas. Las imágenes religiosas podían servir como catecismo visual, pero no podían ser objetos de culto, ni veneradas como si fuesen reliquias. En los países donde se impuso la reforma su influencia sobre el arte y también sobre la vida de los artistas fue significativa. La reforma obligó a los artistas a diversificarse (menos obras religiosas y más retratos, paisajes y naturalezas muertas) y redujo el número de encargos y de mecenas. También obligó a otros a cambiar de profesión o a emigrar. Movilidad exterior de esa que gusta a Bañez y a la Virgen del Rocío.

La pieza que tenemos es de uno de estos emigrados, Hans Holbein el Joven, que cambió Basilea por Londres. Se titula “Alegoría del viejo y del Nuevo Testamento”, de principios de la década de 1530, y es una representación del antiguo y del nuevo testamento, pero en lugar de mostrar el nuevo testamento como una continuación del antiguo, los representa como antítesis. En la obra, el viejo testamento sería la tradición católica y el nuevo testamento la reforma luterana.

La cuarta y última obra de esta parte de la exposición nos lleva hasta Lepanto, una de las batallas más famosas de la Historia de la humanidad, una de esas que está en el imaginario colectivo como la batalla de Maratón, Waterloo o el clásico aquel en el que el Madrid le metió cinco al Barça. Uno de esos acontecimientos claves que de haberse producido de otra forma habrían cambiado el curso posterior de los acontecimientos, como el gol de Iniesta.

Aquel 7 de octubre de 1571, en el golfo de Lepanto, casi 600 naves tomaron parte en el combate. A un lado, la flota del Imperio Otomano, al otro, una coalición de estados cristianos llamada la “Liga Santa” formada el Ducado de Saboya, Génova, la Orden de Malta, Venecia, los Estados Pontificios y España. Alí Pasha comandaba la flota otómana, Don Juan de Austria, hijo de Carlos V, la de la coalición.

La obra que tenemos no es de las más conocidas. Del madrileño museo naval nos hemos traído esta “Revelación a San Pio V de la victoria de la Santa Liga en Lepanto”, de mediados del S. XVII, de autor anónimo, aunque la parte izquierda de la obra se atribuye a Juan Niño de Guevara. En esa parte vemos al papa Pío V en el momento en que un angel, mientras está rezando, le anuncia la victoria de Lepanto. En realidad el ángel saca un brazo, le agarra de la cabeza y se la gira, lo que seguramente constituya una de las revelaciones menos sutiles de la historia del arte. El skyline que vemos detrás del papa, se corresponde con el de la ciudad de Malaga, donde no estaba el Papa pero sí el cuadro, que colgó durante casi dos siglos de las paredes del convento de Santo Domingo.

A la derecha del cuadro se desarrolla la batalla. Creo que mejor que describir el cuadro, podemos dejar que un cronista de la época nos la narre.

Jamás se vio batalla más confusa; trabadas de galeras una por una y dos o tres, como les tocaba… El aspecto era terrible por los gritos de los turcos, por los tiros, fuego, humo; por los lamentos de los que morían. Espantosa era la confusión, el temor, la esperanza, el furor, la porfía, tesón, coraje, rabia, furia; el lastimoso morir de los amigos, animar, herir, prender, quemar, echar al agua las cabezas, brazos, piernas, cuerpos, hombres miserables, parte sin ánima, parte que exhalaban el espíritu, parte gravemente heridos, rematándolos con tiros los cristianos.

Mañana, si les parece, terminamos nuestra visita a la exposición. Como les dije el primer día, zona de acampada entre las salas 2 y 3, cafés y bollería en las máquinas de la entrada.

Buena sombra le cobija

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Todo comenzó en abril del año pasado, con el primer encuentro de escritores de Ávila que organizaron Cristóbal Medina, Alfredo Rodríguez y César Díez, y en el que también participamos periodistas, editores, libreros y demás gentuza. A partir de ahí, surgió la Asociación Cultural de Novelistas ‘ La Sombra del Ciprés’, que este sábado, a las 12 horas, se presenta oficialmente en la Biblioteca Pública de Ávila.

Este colectivo surge desde tierras abulenses con vocación global y muchos retos por delante. El principal, promocionar y difundir la cultura. Por eso, entre sus miembros (cerca de una veintena) no solo hay escritores. También hay artistas de otras disciplinas y las puertas están abiertas a cualquier persona con interés por la lectura.

Este sábado, día 7 de marzo, no solo se presentarán en rueda de prensa las actividades que se realizarán en los próximos meses (principalmente a finales de abril, con motivo del Día del Libro). En el mismo acto, abierto a todos los interesados, el colectivo donará a la Biblioteca Pública de Ávila varios ejemplares de obras escritas por los propios asociados.

Tenéis más información sobre la asociación, sus proyectos y sus miembros en la correspondiente página web. Echen un vistazo que es gratis.

Ya pasó

Pues sí, por fortuna ya pasó. Demos gracias a todos los dioses, desde Atenea hasta los árboles-corazón, pasando por las distintas deidades de las religiones monoteistas mayoritarias; porque al fin podemos retornar a nuestra caduca normalidad. Pasaron las elecciones europeas, aunque sigue con nosotros su resaca, una de esas pesadas que te dejan la lengua pastosa y la cabeza embotada hasta el fin de semana siguiente. Tenemos coletas para rato y la implosión del PSOE dará que hablar durante los próximos meses, pero dejamos atrás lo peor. Pasó también el Mundial, con mucha pena y poca gloria. Es verdad que acaba de empezar, que el Mundial acaba a mediados de julio, pero a la mayor parte de la población se la refanfinfla bastante lo que suceda allí si España está en casa o de camino. Dentro de poco la prensa deportiva, siguiendo el gusto de sus consumidores, volverá a centrarse en lo que de verdad importa: el Madrid y el Barça. Y pasó también el cambio en la Jefatura del Estado. Poco a poco la adulación absurda continua -es el mejor, el más preparado, va a cambiar España, modernidad, futuro, nos salvará de los bárbaros, los nacionalistas y los extraterrestres y aumentará la fertilidad de nuestros hombres- dejará paso a la habitual indiferencia aduladora -es menos campechano que el padre pero mantiene mejor el equilibrio-, el nuevo rey se hará cargo de las tareas habituales de su cargo -codazo, codazo, guiño- y ocupará el lugar que le reserva la Constitución: la estantería.

Como decía, ahora que hemos dejado atrás con alivio estos tres acontecimientos planetarios, podemos retornar todos a nuestros quehaceres habituales. Nosotros también. Vamos a dejar de hablar todo el rato de política para volver a nuestra línea editorial: criticar al PP, comentar lo bien que le quedan las camisas a los concejales de UPyD -esto sobre todo después de cobrar el cheque mensual- y hablar de otras cosas de vez en cuando para que no se note mucho que somos seres despreciables alimentados por la inquina.

Si usted ha llegado hasta aquí ya sabe de qué va este post: de nada en particular. Popurrí de temas, de alegria, de confeti -”paga” Ana Mato-, de enlaces.

Una noticia buena y una mala. La positiva es que acaban las obras de restauración de la Iglesia de San Pedro, una de las joyas del románico abulense y también uno de los monumentos con más problemas de conservación -humedades, descomposición de los sillares, deplazamiento de los muros- desde prácticamente su construcción: en el siglo XIV la iglesia ya amenazaba ruina y se tuvo que reforzar su estabilidad añadiendo contrafuertes y pináculos de granito en el exterior para soportar el empuje de las bóvedas. Para los interesados en este tema, dos enlaces: uno centrado en las obras realizadas en la iglesia a principios de los ochenta (PDF) -para los más jóvenes resultará especialmente interesante comprobar la modificación sufrida por la torre- y otro con un repaso histórico a las distintas reformas y restauraciones del edificio (PDF).

La mala noticia relacionada es que la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León, que financia al 50% las obras en San Pedro y que ha financiado a lo largo de los últimos años un buen número de proyectos de conservación e investigación en la región, estudia echar el cierre. Muerta la obra social de las Cajas de Ahorro, la fundación se ha quedado sin fondos. Otra triste réplica del terremoto financiero vivido hace unos años y del que nadie parece responsable.

Para dejarles con buen sabor de boca, una estupenda noticia: la ciencia avanza una barbaridad, incluso en campos donde parece que había poco margen. Un grupo de investigadores, entre los que se encuentra un arqueólogo de esos de mostacho ochentero y pipa –AMOR-, ha descubierto, gracias a la aplicación de técnicas y herramientas molonas, decenas de nuevas muestras de arte rupestre en la región, también en nuestra provincia. En este artículo tienen algunas fotos que son amor rupestre del bueno, entre ellas una de Muñopepe y otra de Ojos Albos. Pueden ustedes llorar de alegría si les place.

Las partes blandas de Bárcenas

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Las partes blandas y húmedas siempre dan problemas. Al principio pensé que ahí podría estar el desencadenante de todo. Esa boca roja… esa lengua obscena… incluso la mirada… Pero no fue así, lo cual demuestra, una vez más, que la suciedad suele estar en los ojos que miran, en este caso, los míos. ¿Qué quieren? Uno se pone en lo peor ante un Ayuntamiento que en 2011 retiró la escultura ‘El baño de Ataecina’ por ser una obra “de mal gusto, pornográfica y sexista”, además de situarse en un sitio “inapropiado”, al lado de la iglesia y “a la vista de los niños que juegan en la plaza”.

Vean la noticia de Avilared, miren la foto que hay al final del texto, e intenten imaginar qué tipo de mirada hay que tener para ver algo pornográfico y sexista en una escultura así. Ojos sucios, os decía antes. Mentes que rellenan espacios y ven lo que quieren ver, lo que solo existe en su cabeza.

Dice la alcaldesa de Arenas de San Pedro, Caridad Galán, que los cuadros de Toño Velasco desentonan en una muestra que luce un lema inspirado en un poema de León Felipe: ‘Quiero… sueño’, un evento cultural centrado en “hilvanar la literatura con el arte”. Por ello, ofreció a los organizadores la posibilidad de organizar “otra exposición paralela en otra sala sobre crítica política, pero que se extendiera a todos los partidos”.

Lo que propone la alcaldesa no es una exposición, sino un inventario. Lo cual puede ser una gran idea según está el patio, pero eso no es arte. Hagamos un catálogo de la corrupción y hagámoslo lo suficientemente profundo para sacar los colores a todas las formaciones, pero no lo llamemos exposición.

Y es que a veces nos liamos con las palabras. La alcaldesa, por ejemplo, no ha cerrado la exposición ni ha retirado ningún cuadro. Solo ha expresado una “queja o sugerencia”. Lo que ocurre es que hay veces que las propuestas, cuando vienen de alguien que ostenta cierto poder, son algo más que invitaciones. Hay órdenes veladas, como la pornografía de las esculturas. Ella ya avisa de que va a tener “más cuidado” el próximo año. “Ya sabiendo como respira cada colectivo, no daremos tanta libertad”. Arte en estado puro.

Un museo de cal y otro de arena

Hazpronto

Empecemos con un acto de contrición: en lo referente al dicho parafraseado en el título de este post, nunca he sabido cuál de las dos sustancias mencionadas, cal y arena, era la mala y cuál era la buena. Supongo, teoría ingenua, que dependerá de la situación, como casi todo en esta vida. O quizá sea que estoy sacando los pies del tiesto, todo es posible. Igual la cal y la arena no representan el bien y el mal, en este país todo lo convertimos en trincheras, y se limitan a ser cosas contrarias, opuestas, pero que trabajando juntas, remando hacia el mismo lado, hombro con hombro, átomo con átomo, sacan lo mejor de ellas, como si de un remedo constructivo de la Transición -ruego una oración por su alma- se tratase. Si la frase anterior le parece una gilipollez, releala en voz alta imitando al rey. Seguirá siendo una gilipollez, es verdad, pero le apetecerá sacar el turrón, las gambas y los langostinos, y escuchar un rato villancicos. Lo que se dice una soberana gilipollez.

Dejando a un lado este paseo por los cerros de Úbeda y entrando ya en materia, a lo largo de las últimas semanas ha habido cierto movimiento en torno a los dos principales y más empantanados proyectos museísticos-culturales-turísticos abulenses: el Palacio Caprotti y Centro de Gestión de Depósitos del Museo del Prado. Empecemos por este último.

Sobre el anteriormente conocido como CentrodeGestióndeDepositosdelMuseodelPrado, proyectado en el abulense Palacio de los Águila, cayó un nuevo jarro de agua fría tras la publicación, a finales del pasado mes de mayo, del plan de actuaciones de la pinacoteca para el periodo 2013-2016 (PDF). En ese documento, la única referencia al proyecto abulense se encuentra en el apartado dedicado a la estrategia financiera. Tras glosar la reducción de un 29% de la aportación del Estado para el sostenimiento del Museo -al parecer esto de la cultura no pinta nada en eso que llamamos “Marca España”- y la caída de visitantes esperada para 2013 (-15%), se refiere a la necesidad de adoptar distintas medidas para adaptarse a la nueva realidad económica. En el epígrafe dedicado a los gastos, junto a la elaboración de un “Presupuesto base 0” y la puesta en marcha de un plan de ahorro en gastos corrientes, el Museo habla de la necesidad de “Replantear las actuaciones relacionadas con la creación del Centro de Gestión de Depósitos en Ávila, así como la rehabilitación del Salón de Reinos”. Antolín Sanz, primus inter pares de los populares abulenses, tras recomendar a la gente que lea papeles, glosar las bondades de la gestión popular y hablar de la génesis socialista de todos los males, aclaró que esto no supone el fin del proyecto. El documento del Prado, según la interpretación de Antolín Sanz, solo refleja la situación actual: la paralización de las obras por el litigio existente entre la empresa y el Ministerio. El Museo no puede hacer nada pues no le compete.

Las interpretaciones, hermanas de las opiniones, son como los ombligos*: todos tenemos uno. Creo, y esta es mi interpretación, que Antolín Sanz lleva razón en parte: el documento del Prado refleja la situación actual del Prado y del proyecto. Por un lado, como todos ustedes saben, la obra del Escorial, perdón, del Palacio de los Águila, está paralizada debido al conflicto entre la empresa concesionaria (Dragados) y el Ministerio de Cultura (a través de la Gerencia de Infraestructuras) por un ponme aquí un par de milloncejos más. La empresa considera que el Ministerio debe abonar un extra por un modificado del proyecto y el Ministerio no quiere pagarlo. ¿Cuándo surge este problema? En agosto de 2012. ¿Quién gobernaba en Ávila, Valladolid y Madrid? El PP. Con esto no quiero decir que el PSOE esté libre de culpa, la obra lleva tanto tiempo en marcha que hasta el Conde-duque de Olivares es en parte responsable, y tampoco quiero decir que el Gobierno deba aceptar lo que la constructora reclama, pues desconozco los detalles, pero no es de recibo que Antolín Sanz, en nombre de su partido, se lave las manos como si acabase de caer de un De Guindos.

Por otra parte, el documento del Prado refleja la situación económica actual del museo. Situación que podríamos calificar, con cuarto y mitad de optimismo, de insegura. El plan financiero presentado se basa en que la aportación del Estado se mantiene constante hasta 2016, lo que es un cruce de dedos en toda regla, y en la capacidad del Museo para generar recursos propios mediante entradas -otro cruce de dedos- y patrocinios -artritis galopante. Para poder cuadrar el presupuesto, el Museo congela los gastos de personal, reduce gastos corrientes, reduce más de un 50% las inversiones respecto al año pasado y asume que tendrá que tirar de sus ahorros ¿Y quién es el responsable de esto? El Gobierno. Sin entrar a valorar si el recorte es necesario o innecesario, justo o injusto, quien toma la decisión es el Gobierno. Ni Merkel, ni los mercaos, ni Uropa. Y esta situación finaciera es la que explica que el Prado no pueda asumir los gastos que supondría poner en marcha el Centro de Gestión de Depósitos de Ávila, porque como ya explicamos por aquí, en aquella ocasión a raíz de unas brillantes declaraciones de un diputado de la otra bancada, lo pensado para Ávila no era una salita cuca con parquet y focos para enseñar cuadros bonitos, sino un centro administrativo, un laboratorio y un taller de restauración con salas de exposiciones. Y eso, amiguitos del alma, es caro. No money, no museum.

Y esto nos lleva al último punto de las declaraciones de Antolín Sanz. “¿Alguien dice que no va a haber exposiciones?” Adios Centro de Gestión, hola ya mencionada salita de exposiciones. Mi temor es que la asfixia financiera mate el ambicioso proyecto pensado hace doce o catorce años y que nos tengamos que conformar con otro edificio rehabilitado donde hacer conferencias, dar ruedas de prensa con imagotipos y poner exposiciones. Uno más a sumar a la abundante lista existente. ¿Es un riesgo real? En la rueda de prensa que el director del M. del Prado dio para presentar el Plan de Actuaciones, habló de entablar con el Ministerio “una reflexión completamente abierta” para ver qué papel puede tener el Museo en el desarrollo del proyecto abulense. Un nuevo contenedor con contenido exiguo, subsede del Museo del Espacio Vacío, una nueva oportunidad de desarrollo perdida. Un conocido político abulense aseguraba hace años que el futuro de la ciudad pasaba por el AVE y el Museo del Prado. Esperemos que no tuviese razón.

Dejando a un lado ya el asunto de los Águila, pasamos a un breve resumen de lo que hemos conocido sobre la futura apertura del Museo de la Ciudad (todavía no tengo claro el concepto) en el Palacio Caprotti. Tras meses sin noticias, el proyecto parece haber desencallado, las múltiples gestiones llevadas a cabo desde el Ayuntamiento deben haber dado sus frutos, se debe haber musealizado en tiempo récord y ya deben haber encontrado modelo de gestión del mismo que no suponga una carga para los abulenses (lo cual, ya les anticipo, está cerca de ser un milagro). Este es el titular que aparecía el otro día en la prensa.

Caprotti2011

Uy, perdón, que despiste por mi parte. No me había fijado en la fecha de la noticia. 2011 ¡Cómo pasa el tiempo! Este es el titular correcto.

Caprotti2013

Ahora que lo pienso, quizá estas noticias, igual que la cal y la arena, no sean tan distintas como parecían en un principio. Plazos incumplidos, titulares repetidos una y mil veces, promesas y más promesas…

 * Iba a decir “culos”, pero puede que usted esté leyendo esto en horario de protección infantil.

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