Con la playa en las orejas

SanSebastian

El verano es todo arena. También es calor y chanclas, pero sobre todo es arena (calculo que un 80 por ciento). Fíjense en mí, no hace falta ir más lejos. Hace más de dos semanas que volví de la playa (empiezo a dudar de que alguna vez estuviera allí) y continúan saliendo granitos de tierra de mis libros, mis zapatos, mis mochilas, mis bañadores, mi cabeza.

Lo peor del verano es la cabeza llena de arena. Lo mejor, el vino con gaseosa, pero no compensa. El coco, una vez que se te convierte en algo parecido a una maceta, ya no furrula bien. Resulta terrorífico dudar de uno mismo, sospechar que te has vuelto loco porque un trozo de playa te entró por las orejas en un momento de descuido, quizás mientras resolvía el crucigrama de La Razón.

La vida tiene esas cosas. Te vas de vacaciones cuerdo y vuelves turuleta. Y todo son dudas, ya digo. ¿Yo antes tenía un gato de mascota? ¿Y quién es esa señora que me grita cosas cuando salgo de casa? ¿Tengo un blog… o dos? Es imposible pensar con claridad con tanta arena aquí dentro.

Y el PP no ayuda haciéndome luz de gas. Te vas de vacaciones con Antolín Sanz “dolorido y abochornado” y al volver le escuchas decir que “ese acontecimiento ya pasó”. El apretón de manos con Sánchez Cabrera aún retumba en mi cabeza, como si alguien me hubiera clavado una sombrilla en el hipotálamo o un par de niños hicieran castillos de arena con mis neuronas.

Tenía un futuro prometedor que perdí en un momento de descuido, mientras hacía crucigramas en la playa. Y ahora ya no sé si fue verdad o lo soñé; si escuché a Antolín Sanz aquella noche presumir de disciplina de partido en el Senado diciendo que, según levantara uno o dos dedos, todo el Grupo Popular votaba al unísono “sí” o “no”, incluso cuando la decisión iba en contra del progreso de Ávila (¿de verdad lo dijo o es cosa de la tierra que me entró por las orejas?).

Aquel día, ya tan lejano, a los diputados provinciales del PP les dieron la papeleta rellena para que no se confundieran a la hora de elegir presidente (aunque de poco les sirvió). Entraron en el pleno con un papel escrito por algún otro, como yo iba a hacer la compra cuando era niño y mi madre apuntaba “dos calabacines, tres tomates y pan”. Solo tenía que darle la nota al tendero. Todo era más sencillo entonces.

Deben ser cosas de la “nueva política”. Recuerdo que hablaban de la “nueva política” antes de que me entrara tierra en las orejas. “Ya no vale todo”, decía la gente. Pero vuelves y te encuentras a Juan José Lucas, Mar Angulo y Óscar López como senadores por la Comunidad de Castilla y León. Y la cabeza comienza a pesarte, mucho (si te entra agua se forma una pelota de barro). ¿Cuántos dedos ves aquí: uno o dos?

Lógico pero aburrido

A_PKzbACEAAD8beEl verano más caluroso que se recuerda, nos dicen, y debe ser cierto: se ha visto a lagartijas con sombrilla, los turistas extranjeros pagan más por una sombra que por la paella y la sangría, en Galicia andan escasos de agua, el Madrid aún no ha realizado ningún gran fichaje y la prensa ha difundido tantas veces sus consejos contra la deshidratación y los golpes de calor que se les empieza a estropear la cinta. Entre calor y la operación independentista catalana, conocida entre amigos como el procés, apenas hemos tenido tiempo de hablar de Gibraltar. Un verano sin algún incidente en Gibraltar -pescadores enfadados, patrulleras vilipendiadas, traficantes de tabaco detenidos, etc.- no es verano.

El calor se nota en toda la península, incluso en lugares donde estos fenómenos son poco frecuentes. Que haga mucho calor en verano en Sevilla es parte de su idiosincrasia, que haga mucho calor en Ávila es como ponerle a un Santa Teresa dos subfusiles y una banda de munición cruzada sobre el pecho. La situación es tan anómala que no podemos descartar que algunas de las cosas que pasan en la ciudad se deban a estos calores, sobre todo si tenemos en cuenta que la famosa cápsula debe actuar como un invernadero.

La cápsula, sí, ya saben, lo de la diputación. El presidente electo de la Diputación acudió el otro día a Madrid a dar su versión de los hechos, asumir responsabilidades y lo que fuese menester, pero dudo que le llegasen a dar un cachete flojito. En primer lugar porque la Comisión de Garantías del PP tampoco es que sea precisamente la Inquisición: por allí han pasado sin grandes alharacas muchos de los que después terminaron frente a un juez. Y en segundo lugar porque, le pese o no a Antolín Sanz, la mejor opción para el PP era darle una palmadita en la espalda a Sánchez Cabrera, pedirle que se porte bien de aquí en adelante y a otra cosa mariposa. La otra opción era una caza de brujas para buscar a los diputados rebeldes -por mucho que Sanz y otros muchos supongan o sepan quién apoyó la revolución, el voto es secreto- y su expulsión, lo que seguramente habría dejado al PP compuesto y sin la Diputación de Ávila. Como enfadarte con tus hijos e irte tú de casa.

Total, que Antolín Sanz nos ha confesado, tras pasar por Génova, que el buen rollito no es postureo, que él y Sánchez Cabrera son coleguis, que se hacen selfies cuando están de weekend o van de shopping y que le echan las mismas mierdas a los gintonics. Hablando se entiende la vasca. ¡Viva la gente! Eso sí, perdona, pero no olvida. Vamos, que cualquier día le pone el gintonic a Cabrera sin cardamomo y con tónica del Mercadona.

A ver si llega ya el otoño, el fresquito, la liga de fútbol y las elecciones. ¿No se les hace raro a ustedes que llevemos tanto tiempo sin votar? Con este calor y este mono le entran ganas a uno de montarse un movimiento nacionalista y votar cosas sin parar. ¡Que le pongan una ranurita a la cápsula y montamos un referendum! ¿Quiere usted que el Alcalde de Ávila vuelva a lucir esos chalecos tan campechanos que vestía día sí y día también durante la campaña?

Voy a ponerme un rato al aire antes de que se me vaya la cabeza.

PS.- Los de la foto somos nosotros, pero bien podría ser un party del PP.

La democracia y yo somos así, señora

He esperado un par de días para volver a estas páginas. El domingo, a eso de la una de la madrugada, con la mayor parte de los votos escrutados, apagué la televisión, la radio, el portatil, el móvil y la tableta y me fui a dormir preocupado. Los ciudadanos habían dibujado un panorama inestable, ingobernable, caótico, anárquico. Ayuntamientos abocados a gobiernos en minorías, autonomías en manos de pactos entre múltiples partidos y los comunistas/populistas come niños gobernando en Madrid, Barcelona y Zamora. Lo de Madrid y Barcelona era esperable, la contaminación, el ruido y las gafas de pasta afectan a las cabezas ¿pero Zamora? Allí el aire es limpio, el agua pura ¿qué han hecho los pobres para merecer esto? ¡Van a utilizar Zamora como trampolín para acabar con la democracia occidental y la República Galáctica! ¿Y Valladolid? ¡Pobre De la Riva! No veíamos en la tele algo tan triste desde la muerte de Mufasa. Lo de Duerogrado (aka Zamora) es grave, pero lo de Valladolid es casi peor: una afrenta a las tradiciones, el buen gusto y la libertad bien entendida.

Les voy a decir la verdad, que ustedes y yo somos viejos conocidos. He vuelto a estas páginas porque el casco de papel de plata daba un calor horrible, se me están acabando los suministros, el wifi no llega bien a debajo de la cama y empezaba a oler a perro muerto. Igual estaba exagerando, no lo niego, porque he abierto la persiana y las calles seguían en su sitio, el aire no olía a conventos ardiendo y mis plantas no se habían convertido en horribles mutantes. Es más, he echado un vistazo a los periódicos y todo seguía más o menos igual que antes. ¿Y si no era para tanto? ¿Y si en el fondo esto de la alternancia, los pactos y las coaliciones es normal en el sistema político que llamamos democracia?

Por cierto, en ese repaso a la prensa que he dado buscando pruebas del apocalipsis, he visto un par de cosas curiosas. Si no fuera por el espectáculo que dio Aguirre por la tarde, la noticia del día serían las declaraciones de Juanvi Herrera en Onda Cero. Veinticinco minutos sin desperdicio en los que atiza a su partido, a Rajoy, al ministro Soria y a un señor que pasaba por allí. ¡Incluso llegó a decir cosas buenas de Zapatero! Además, Herrera dejó caer que igual no era el candidato del PP en la próxima investidura, es decir, que no sería presidente de la Junta la próxima legislatura, lugar que ocuparía la exalcaldesa de Zamora, Rosa Valdeón. Lo de la crítica bien, aunque igual hace tres o cuatro semanas habría sido más oportuna, y lo de no presentarse a la investidura pues no tan bien. Hay medios que señalan que hoy anunciará que abandona la política ¿Habrían sido los resultados del PP iguales si el candidato no hubiese sido Herrera? ¿Dejar a los electores 72 horas después de las elecciones no es traicionar su confianza? ¿No es una jugarreta fea? Me queda la duda de si este movimiento estaba pensado de antes -me presento porque la gente me conoce y es más factible que ganemos, pero luego me voy- o si responde a un cabreo pre o postelectoral, con el ministro Soria o con el Espíritu Santo.

En nuestra ciudad, la crítica también ha encontrado terreno fértil. Y digo “crítica” y no “autocrítica” porque de las cuatro razones que explican el batacazo del PP según Antolín Sanz -crisis, corrupción, formas y aborto- pocas tienen que ver con el PP local. Son las circunstancias las que han ensombrecido la exitosa gestión popular en la ciudad. La crisis, como todo el mundo sabe, es cosa de Zapatero. La corrupción, si es que es real y no un artificio de la policía de Rubalcaba, es cosa de otros, que aquí de eso no hay. Las formas -altanería, arrogancia, etc.- puede que algo tengan que ver con el PP de aquí, pero suena a que era cosa de los anteriores, que los nuevos no son así, y que por lo tanto eso es agua pasada y embotellada en el Senado. Luego está lo del aborto, que es cosa de Rajoy, Bibiana Aído, Gallardón y la Santa Sede. Igual esto último está un poco pillado por los pelos, por mucho que a Antolín le hayan parado dos señoras por la calle para echarle la bronca por los millones de nonatos muertos que se amontonan en los contenedores de fetos para reciclar, pero no seré yo quien se lo diga, que un día me hizo un retuit y desde entonces le tengo en alta estima.

Con todo, el PP lo tiene fácil para gobernar en la comunidad autónoma, donde tiene una mayoría que sin ser absoluta es muy amplia y en la ciudad. Sobre esto, una aclaración necesaria: para que el PP no gobierne en Ávila se necesita que un candidato alternativo cuente con mayoría absoluta. Es decir, que si no se ponen de acuerdo todos los demás, cosa que ahora mismo parece improbable, el PP gobernaría con sus nueve concejales. ¿Un acuerdo entre PSOE, IU, Trato y UPyD, por ejemplo, no vale? No, aunque sumen 11 gobernaría el PP con 9. Por lo tanto, el escenario más probable es que Rivas sea Alcalde solo con el apoyo de su grupo. El PP quiere un pacto de legislatura, pero Ciudadanos, si quiere aparecer como alternativa y aspirar a rascar un diputado en la provincia, no puede mancharse las manos al menos hasta las Generales.

Del PSOE no he hablado, tiempo habrá. La derrota más dulce de los últimos tiempos, mejor de lo esperado en la ciudad, ganando ayuntamientos en la provincia y plazas de renombre en la comunidad. De no ser porque siguen perdiendo votantes, se podría decir que no les ha ido nada mal. Y luego está Trato, Izquierda Unida, Manoli, la Diputación… Tenemos para un mes de análisis y reflexiones.

Lo bueno de las elecciones es que dan para un montón de post. Ojalá hubiese elecciones cada pocos meses, nosotros ganaríamos visitas y las calles estarían siempre recién pintadas.


Banda sonora: Promesas que no valen nada – Los piratas

Un museo de cal y otro de arena

Hazpronto

Empecemos con un acto de contrición: en lo referente al dicho parafraseado en el título de este post, nunca he sabido cuál de las dos sustancias mencionadas, cal y arena, era la mala y cuál era la buena. Supongo, teoría ingenua, que dependerá de la situación, como casi todo en esta vida. O quizá sea que estoy sacando los pies del tiesto, todo es posible. Igual la cal y la arena no representan el bien y el mal, en este país todo lo convertimos en trincheras, y se limitan a ser cosas contrarias, opuestas, pero que trabajando juntas, remando hacia el mismo lado, hombro con hombro, átomo con átomo, sacan lo mejor de ellas, como si de un remedo constructivo de la Transición -ruego una oración por su alma- se tratase. Si la frase anterior le parece una gilipollez, releala en voz alta imitando al rey. Seguirá siendo una gilipollez, es verdad, pero le apetecerá sacar el turrón, las gambas y los langostinos, y escuchar un rato villancicos. Lo que se dice una soberana gilipollez.

Dejando a un lado este paseo por los cerros de Úbeda y entrando ya en materia, a lo largo de las últimas semanas ha habido cierto movimiento en torno a los dos principales y más empantanados proyectos museísticos-culturales-turísticos abulenses: el Palacio Caprotti y Centro de Gestión de Depósitos del Museo del Prado. Empecemos por este último.

Sobre el anteriormente conocido como CentrodeGestióndeDepositosdelMuseodelPrado, proyectado en el abulense Palacio de los Águila, cayó un nuevo jarro de agua fría tras la publicación, a finales del pasado mes de mayo, del plan de actuaciones de la pinacoteca para el periodo 2013-2016 (PDF). En ese documento, la única referencia al proyecto abulense se encuentra en el apartado dedicado a la estrategia financiera. Tras glosar la reducción de un 29% de la aportación del Estado para el sostenimiento del Museo -al parecer esto de la cultura no pinta nada en eso que llamamos “Marca España”- y la caída de visitantes esperada para 2013 (-15%), se refiere a la necesidad de adoptar distintas medidas para adaptarse a la nueva realidad económica. En el epígrafe dedicado a los gastos, junto a la elaboración de un “Presupuesto base 0” y la puesta en marcha de un plan de ahorro en gastos corrientes, el Museo habla de la necesidad de “Replantear las actuaciones relacionadas con la creación del Centro de Gestión de Depósitos en Ávila, así como la rehabilitación del Salón de Reinos”. Antolín Sanz, primus inter pares de los populares abulenses, tras recomendar a la gente que lea papeles, glosar las bondades de la gestión popular y hablar de la génesis socialista de todos los males, aclaró que esto no supone el fin del proyecto. El documento del Prado, según la interpretación de Antolín Sanz, solo refleja la situación actual: la paralización de las obras por el litigio existente entre la empresa y el Ministerio. El Museo no puede hacer nada pues no le compete.

Las interpretaciones, hermanas de las opiniones, son como los ombligos*: todos tenemos uno. Creo, y esta es mi interpretación, que Antolín Sanz lleva razón en parte: el documento del Prado refleja la situación actual del Prado y del proyecto. Por un lado, como todos ustedes saben, la obra del Escorial, perdón, del Palacio de los Águila, está paralizada debido al conflicto entre la empresa concesionaria (Dragados) y el Ministerio de Cultura (a través de la Gerencia de Infraestructuras) por un ponme aquí un par de milloncejos más. La empresa considera que el Ministerio debe abonar un extra por un modificado del proyecto y el Ministerio no quiere pagarlo. ¿Cuándo surge este problema? En agosto de 2012. ¿Quién gobernaba en Ávila, Valladolid y Madrid? El PP. Con esto no quiero decir que el PSOE esté libre de culpa, la obra lleva tanto tiempo en marcha que hasta el Conde-duque de Olivares es en parte responsable, y tampoco quiero decir que el Gobierno deba aceptar lo que la constructora reclama, pues desconozco los detalles, pero no es de recibo que Antolín Sanz, en nombre de su partido, se lave las manos como si acabase de caer de un De Guindos.

Por otra parte, el documento del Prado refleja la situación económica actual del museo. Situación que podríamos calificar, con cuarto y mitad de optimismo, de insegura. El plan financiero presentado se basa en que la aportación del Estado se mantiene constante hasta 2016, lo que es un cruce de dedos en toda regla, y en la capacidad del Museo para generar recursos propios mediante entradas -otro cruce de dedos- y patrocinios -artritis galopante. Para poder cuadrar el presupuesto, el Museo congela los gastos de personal, reduce gastos corrientes, reduce más de un 50% las inversiones respecto al año pasado y asume que tendrá que tirar de sus ahorros ¿Y quién es el responsable de esto? El Gobierno. Sin entrar a valorar si el recorte es necesario o innecesario, justo o injusto, quien toma la decisión es el Gobierno. Ni Merkel, ni los mercaos, ni Uropa. Y esta situación finaciera es la que explica que el Prado no pueda asumir los gastos que supondría poner en marcha el Centro de Gestión de Depósitos de Ávila, porque como ya explicamos por aquí, en aquella ocasión a raíz de unas brillantes declaraciones de un diputado de la otra bancada, lo pensado para Ávila no era una salita cuca con parquet y focos para enseñar cuadros bonitos, sino un centro administrativo, un laboratorio y un taller de restauración con salas de exposiciones. Y eso, amiguitos del alma, es caro. No money, no museum.

Y esto nos lleva al último punto de las declaraciones de Antolín Sanz. “¿Alguien dice que no va a haber exposiciones?” Adios Centro de Gestión, hola ya mencionada salita de exposiciones. Mi temor es que la asfixia financiera mate el ambicioso proyecto pensado hace doce o catorce años y que nos tengamos que conformar con otro edificio rehabilitado donde hacer conferencias, dar ruedas de prensa con imagotipos y poner exposiciones. Uno más a sumar a la abundante lista existente. ¿Es un riesgo real? En la rueda de prensa que el director del M. del Prado dio para presentar el Plan de Actuaciones, habló de entablar con el Ministerio “una reflexión completamente abierta” para ver qué papel puede tener el Museo en el desarrollo del proyecto abulense. Un nuevo contenedor con contenido exiguo, subsede del Museo del Espacio Vacío, una nueva oportunidad de desarrollo perdida. Un conocido político abulense aseguraba hace años que el futuro de la ciudad pasaba por el AVE y el Museo del Prado. Esperemos que no tuviese razón.

Dejando a un lado ya el asunto de los Águila, pasamos a un breve resumen de lo que hemos conocido sobre la futura apertura del Museo de la Ciudad (todavía no tengo claro el concepto) en el Palacio Caprotti. Tras meses sin noticias, el proyecto parece haber desencallado, las múltiples gestiones llevadas a cabo desde el Ayuntamiento deben haber dado sus frutos, se debe haber musealizado en tiempo récord y ya deben haber encontrado modelo de gestión del mismo que no suponga una carga para los abulenses (lo cual, ya les anticipo, está cerca de ser un milagro). Este es el titular que aparecía el otro día en la prensa.

Caprotti2011

Uy, perdón, que despiste por mi parte. No me había fijado en la fecha de la noticia. 2011 ¡Cómo pasa el tiempo! Este es el titular correcto.

Caprotti2013

Ahora que lo pienso, quizá estas noticias, igual que la cal y la arena, no sean tan distintas como parecían en un principio. Plazos incumplidos, titulares repetidos una y mil veces, promesas y más promesas…

 * Iba a decir “culos”, pero puede que usted esté leyendo esto en horario de protección infantil.

¿Los representantes de los abulenses?

Queda exactamente un mes para las elecciones generales del 20 de Noviembre y ya tenemos, por fin, los nombres de todos los que aspiran a representarnos. En concreto, en la provincia podremos elegir entre 12 listas al Congreso y 10 al Senado y la gran novedad es la presencia de la candidatura de Equo, proyecto ecologista de izquierdas encabezado por el antiguo dirigente de Greenpeace Juan López de Uralde, que tras conseguir los avales necesarios se presenta a ambas cámaras.

En cuanto a los nombres contenidos en esas listas, pocas novedades. La principal sorpresa (por no decir que la única) la ha dado el PP incluyendo como número dos de su lista al Congreso al presidente de Nuevas Generaciones de Madrid y asesor del expresidente Aznar en vaya usted a saber qué, el palentino Pablo Casado. A no ser que se produzca una hecatombe o que Rajoy confiese que es la reencarnación de Palpatine o de los lagartos de V, el recien llegado será diputado por la provincia y será, en teoría, el portavoz de los abulenses en el Congreso de los Diputados. Su inclusión en las listas ha levantado cierto revuelo principalmente, para qué vamos a negarlo, entre aquellos que no teníamos planeado votarles, aunque parece que, por primera vez, la decisión también ha provocado algún comentario negativo entre votantes, afiliados y simpatizantes del partido conservador.

Las críticas están motivadas principalmente por su nula relación con la provincia, lo que viene a denominarse tradicionalmente ser cunero. A otros, los menos (y vuelvo a ser sincero: principalmente aquellos que no teníamos pensado votarle) les molesta también su radicalismo ideológico, definido eufemísticamente por uno de los comentaristas habituales del blog como “alejado del ala moderada del partido”. Si ustedes rebuscan un poco en la red podrán ver algunas intervenciones del candidato y juzgar por si mismos.

Si ustedes esperan que ahora me ponga a criticar a este señor, al que no tengo el gusto de conocer, o a rebatir sus brillantes intervenciones, lo siento, no lo voy a hacer. Por una vez, me voy a guardar mi opinión para otros foros en favor de preservar en parte la imparcialidad apartidista de esta página (os juro que es así, no se rían)

Sobre este asunto -listas, cuneros, paracaidistas- me surgen varias dudas ¿De verdad los diputados de nuestra provincia son representantes de los intereses de esta? ¿Los ciudadanos votan a quien quiere que les represente o se limitan a votar a los partidos en clave nacional?

Durante la pasada legislatura, la provincia de Ávila ha contado con 3 representantes en el Congreso (dos del PP y uno del PSOE) y cuatro en el senado (3 del PP y 1 del PSOE). ¿Han sido buenos representantes de los abulenses? Resulta difícil saberlo. No podemos conocer los tejemanes, negociaciones y presiones que se viven en los pasillos y despachos del Congreso o del Senado, así que perdemos una buena parte de la información sobre sus actividades.

En las web del Congreso y del Senado podemos conocer las iniciativas parlamentarias (preguntas orales y escritas, solicitudes de informe, intervenciones) de todos los diputados y senadores. Es decir, podemos cuantificar y en cierta medida cualificar la parte pública de su trabajo. Un vistazo rápido no arroja nada sorprendente en lo relativo a los representantes abulenses. Como era de esperar, la oposición pregunta más que el partido en el Gobierno (incluso el diputado Acebes tiene una larga lista de preguntas, escritas eso sí, al gobierno) y una buena parte de sus intervenciones tienen que ver con temas relacionados con la provincia o la ciudad: el tren, el Museo del Prado y la Escuela de Policia son los temas preferidos de nuestros representantes.

Pero ¿preguntar por lo “abulense” les convierte en defensores o representantes de lo “abulense”? Si repasamos también su voto a las distintas cuestiones, todos los diputados y senadores han votado siempre lo que les ha dicho su partido. ¿Todo lo que proponía el partido A era bueno para la provincia y por eso le apoyaban? Difícilmente. ¿Todo lo que proponía ese mismo partido era malo para la provincia y por eso los del otro partido lo rechazaban? Difícilmente también. ¿A quién hacen más caso llegada la hora de la verdad: a los intereses de sus electores o a los intereses de partido? Parece claro que el partido prima sobre la circunscripción. Por poner un par de ejemplos, y sin entrar a valorar las medidas, el diputado socialista aprobó la reducción de la oferta de empleo público que tiene bajo mínimos a la Escuela de Policía y los diputados populares aprobaron hace unos años que el trayecto del AVE pasara por Segovia.

Ahora bien. Una de las quejas mas frecuentes de los abulenses en esto de las listas y los partidos es que, pongan a quien pongan, el resultado va a ser siempre el mismo. Los abulenses parecen olvidar rapidamente los nombres que figuran en las papeletas y votan fijándose únicamente en las siglas del partido en porcentajes además parecidos elección tras elección. Si esto es así, si los abulenses votan en clave nacional ¿qué más da quien los represente? Es más ¿de verdad sería bueno que los diputados atendiesen solo a los intereses de sus circunscripciones? La política americana, en la que supongo que pensamos todos a la hora de trazar paralelismos, es un galimatías en el que los intereses de los productores de azúcar de Florida pueden tener un papel fundamental a la hora de aprobar las ayudas al sector del automóvil o el presupuesto de la NASA.

Quizá lo deseable sería que nos quitasemos de la cabeza la idea de que Antolín Sanz, Pablo Casado o Pedro José Muñoz son los representantes de los intereses de los abulenses y asumamos que los diputados y senadores se eligen por provincias pero representan a sus partidos y que en su designación tiene mucho más que ver el reparto de poder y la organización interna de los mismos que su consagración a la defensa de la circunscripción en la que se presentan. Quizá el problema sea que las agrupaciones abulenses de los partidos pintan poco o, en el particular caso popular, que la inclusión del señor Casado en detrimento de algún abulense lleva aparejada alguna compensación futura (¿el salto del Alcalde a la política nacional?)

Fuera como fuese, en mi humilde, desinformada y parcial opinión la solución definitiva pasa por reformar el sistema electoral que nos lleva a asumir que estos señores (muy paritario todo, por cierto) que representan a sus partidos son nuestros representantes.

Si además arreglamos otro par de problemillas que tiene la ley, mejor aún.

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