“Poder contra verdad”: una verdad incómoda.

Contamos hoy con un texto que nos hace llegar Miguel Díaz Herrero, su segunda colaboración en este rincón ya que nos habló hace unos meses de su sentido barcelonismo. Si quieres mandarnos la tuya, aquí te decimos cómo hacerlo.

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Supongo que somos muchos aquellos a los que nuestra ciudad de origen nos produce sentimientos encontrados. Está claro que no seríamos quienes somos sin ella. Nuestra tierra es nuestra gente, nuestros amigos, nuestra infancia, el parque donde jugábamos al balón o los paseos con nuestro abuelo de la mano. Y claro, yo también recuerdo pasar de pequeño por la Real Fábrica de Harinas de Ávila (anteriormente Fábrica de Algodón) en largos paseos alrededor de las Murallas, junto al río.

Sin embargo, a los que volvemos a casa por Navidad (o especialmente a nosotros), nuestra ciudad también nos duele. Nos duele a muchos el clientelismo político, esa especie de necesidad de tener que estar siempre a bien con los poderes políticos, económicos y mediáticos, que desgraciadamente se dan tanto la mano, y que en Ávila se palpa en absolutamente todo lo que haces o dices. Por eso era tan necesario, sí, especialmente aquí, un documental como “Poder contra verdad”. Las casi 700 personas que llenaron la sala 1 de los cines Tomás Luis de Victoria el pasado viernes, más las 200 que se quedaron sin entradas, también somos abulenses. La mayoría recordamos el edificio de la Fábrica de Harinas, muchos la vieron funcionando. Algunos querrán ver en este proyecto rencillas políticas, ganas de revancha y de reescribir la historia. “A estas alturas”, veinte años después del derribo de la fábrica, con nocturnidad y, parece que también, con alevosía. Pero para los que estábamos allí, gente de todas las edades e ideologías, ésta no es una cuestión de izquierdas y derechas. Es una cuestión de saber la verdad.

Una verdad que el periodista José Ramón Rebollada quería contarnos y sobre la que se ha estado documentando durante casi seis años, para dar forma a una historia bien contada y construida, apoyada en la narración (especialmente enfática y efectiva la de Eduardo Mayorga) de dos periodistas y del poeta Paco Galán, que recita varios pasajes de “La sombra del ciprés es alargada” de Miguel Delibes, referidos a dicha fábrica. Una narración que nos lleva a finales del siglo XVIII, cuando se construía, al modo neoclásico, la Fábrica de Algodón, una fábrica dividida en plantas que suponía una novedad en la época. De su actividad llegó a depender la quinta parte de la población abulense. En 1984, y justo el día después a que se tramitase un informe para declarar el edificio Bien de Interés Cultural, éste sufre un misterioso incendio, en el que pierde casi todo su techado y planta principal. Desde entonces, comenzaría un incomprensible abandono de la Fábrica por parte de las autoridades municipales, que culminaría con su demolición en 1994 y en 1996. Una demolición a la que se oponían todos los informes técnicos de todos los arquitectos municipales, salvo uno externo que el Ayuntamiento pidió hacer especialmente para la ocasión. Además de los arquitectos, y en contra de lo que aseguraba El Diario de Ávila aquellos días, buena parte de la ciudad también se oponía, con especial hincapié la asociación “Malqueospese la veré”. Estos mantuvieron una reunión de urgencia con el entonces alcalde Ángel Acebes, en la que éste les aseguró entender sus razones, lo que no le impidió ordenar la demolición al día siguiente.

Muy entretenido, no exento de humor y a ratos ciertamente indignante, “Poder contra verdad” es el relato del progresivo abandono y posterior destrucción de uno de los iconos históricos de la ciudad. Porque nuestra ciudad, nuestra historia, no son sólo murallas e iglesias. La Fábrica de Harinas era vestigio de un pasado que para algunos no merecía la pena reivindicar. Un pasado obrero, claro. Criticado por “romper la armonía del lienzo amurallado” por muchos que luego defendieron el pegote de Moneo en la Plaza del Mercado Grande. El documental pone en evidencia cómo nuestros políticos locales llevan décadas escudándose en sus aplastantes mayorías absolutas para seguir creando el aséptico modelo de ciudad que dicta el partido, los constructores y los poderes económicos (que aquí son lo mismo). Para no escuchar, en definitiva, al que disiente, e incluso utilizar la venganza como en el caso de la Fábrica de Harinas. Patético también el relato de los miembros de Celtas Cortos, contando cómo un Concejal de Fiestas de Ávila, un don nadie, vaya, les amenazó (y lo cumplió) con impedir que volvieran a tocar allí en décadas por llevar una simple camiseta de la fábrica en su concierto de 1994. En definitiva, un acto de caciquismo y autoritarismo de los más sangrantes que se recuerdan por aquí. Pero, desgraciadamente, no el único.

Ban ¡kia!

Sí, otra vez Bankia. Sí, Bankia huele, tienen razón. Y no es que la empresa que limpia las oficinas se haya declarado en huelga, o que el éxito de la televisiva Isabel haya animado a los trabajadores de la entidad a no lavarse hasta tomar Granada.

Si usted es lector habitual de este espacio, puede ahorrarse las líneas que vienen a continuación. Se lo digo en serio, de verdad. Ni le vamos a poner falta, ni se lo vamos a echar en cara en un futuro. Aquí hoy no va a leer nada nuevo, ni aspiramos a sacarle una sonrisa, ni la lectura va a ser entretenida. Si le apetece, como mucho, pasesé por los comentarios. Quizá alguien haya dicho algo gracioso o inteligente que merezca la pena ser leído. Si tiene curiosidad, el tema le da rabia, o no tiene nada mejor que hacer, siga leyendo, pero bajo su responsabilidad. Si sufre algún tipo de lesión cerebral, se desploma sobre el teclado y muere al atragantarse con una tecla, nosotros no queremos saber nada.

Como sabrán, cual rabo de largartija amputado, Caja de Ávila sigue coleando. El pasado lunes, el presidente de la Diputación, Agustín González declaró en la Audiencia Nacional en calidad de imputado y ayer mismo lo hacía el exministro y exalcalde de Ávila Ángel Acebes. Por desgracia, ninguno de los dos testimonios aportó nada nuevo. El primero, como otros muchos de los que han pasado ya ante el juez, hizo un Poncio Pilatos amparándose en que carecía de formación financiera, definió la situación de la entidad como de “absoluta normalidad” y afirmó que las cuentas de la entidad eran correctas ¿Cuáles? ¿Las que hablaban de  beneficios millonarios o las que afirmaban que tenía pérdidas mil millonarias? Pues ambas, qué cosas preguntan ustedes. ¿Y cómo puede ser eso? Misterios de la ingeniería financiera reservados para iniciados en Alquimia y Hechicería. Bueno, a esos y a los maestros de primaria sin conocimientos financieros que cobraban como si tuviesen un par de MBA.

El exalcalde Ángel Acebes tampoco ha aportado mucho. Él estaba allí, sí, pero poco tiempo. Casi no había llegado y ya se estaba marchando. No había ni desembalado el cactus para ponerlo sobre el ordenador cuando ya estaba camino de Iberdrola. Tanto es así que, según su abogado, la imputación le ha caído de rondón. ¿Qué cómo se pueden cobrar 180000 por no hacer nada y no enterarse de nada? Eso me pregunto yo también.

Mientras esto sucedía en la capital del reino, en la amurallada capital de Carpetovettonia, el oscuro futuro de la Obra Social tomaba forma. Como ya se sabía y comentamos por aquí en su día, tras la nacionalización de BFA-Bankia, la única salida para la Caja local era su conversión en Fundación y su lenta muerte a medida que se le acabasen los fondos. Ahorrillos que, si los mayas no aciertan, duraran un mínimo 9 años – año arriba, año abajo – tras despedir, eso sí, al 50% de la plantilla actual. El presupuesto anual durante esos años será de unos 3 millones y medio de reales de vellón europeos. ¿Se acuerdan cuando en 2010 el presupuesto de la Obra Social era de casi 13 millones de euros? O tempora, o mores! que diría Marco Tulio – el tío Cicerón para los amigos.

Pero no todo iban a ser malas noticias, leñe. ¡Arriba esos glúteos! Espinosa, el director general de la Caja, ha decidido renunciar a la indemnización de 400.000 euros que le debía la entidad. ¡Otros dos meses de vida para la fundación resultante de la defunción de Caja de Ávila!

¿Que se acabará antes: la crisis o la Fundación de Caja de Ávila? Hagan sus apuestas, homínidos.

PS:- Para los que se hayan quedado con ganas de más… ¡La recopilación definitiva de post dedicados a Bankia-Caja de Ávila. ¡Y no son pocos!

20/07/2011.- Adiós Caja de Ávila, hola Bankia

9/05/2012.- Bankia está enladrillada ¿Goirigolzarri la desenladrillará?

18/05/2012 El cuento de un gran cuento (perdices intervenidas)

30/05/2012.- Bankia patrocina este crater humeante.

3/06/2012.- Supermassive Bankia Hole

4/07/2012.- Pasa el marrón (marrón Bankia) a otro

15/10/2012.- Lo nuestro es puro teatro

Y de regalo, el permiso de residen… no, perdón, eso es en otro lado. Y de regalo, los enlaces a los tres estupendos post de HalónDisparado sobre el funcionamiento de la cosa cajera. Ay, quién maneja mi caja (Partes IIIIII)

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