Los grandes olvidados

Parece que no importamos mucho en el conjunto del país. Somos una provincia, una ciudad, absolutamente desconocida. La gente, cuando le dices que eres de Ávila te pone esa típica cara de ‘qué ciudad más bonita de la que no sé absolutamente nada’. Por no saber no saben ni dónde se encuentra geográficamente hablando. Esto no me lo invento yo. Cualquiera que haya salido de nuestra provincia e interactuado con gentes de otros lugares lo habrá comprobado.

El problema se plantea cuando se te ignora desde dentro. Pongamos que pueda ser comprensible que alguien de Pontevedra no sepa o no quiera saber dónde se encuentra Ávila. Vamos a dejarlo como posibilidad. Lo peor es cuando nuestros dirigentes políticos, me referiré a los regionales, saben dónde te encuentras pero se la sopla. Es más, saben que deben hacer algo por esa bonita ciudad amurallada del sur de la comunidad, pero se la sigue soplando. No sé si por la dejadez de nuestro dirigentes locales, si por la sordera selectiva de los regionales o porque somos más guapos que el resto de habitantes de la Región y eso les produce envidia, lo cierto es que no le importamos a nadie. Ahora pongo lo ejemplos pero son por todos conocidos…

Casi desde que tengo uso de razón (sí, algo exagerado) llevo oyendo al alcalde de Ávila pedir un Plan de Choque para la creación de empleo en nuestra provincia. De momento nada de nada. Se habla de un plan Industrial para toda la región en el que se incluirá Ávila (faltaría), pero de acciones concretas para paliar la situación de desempleo de una de las provincias con más parados (en términos porcentuales) de España no debe merecer la pena. Y así estamos, olvidados en los asuntos que se refieren al empleo. Pero no solo en ellos, ya quedamos en su día fuera del mapa ferroviario de alta velocidad. Que sí, que ahora se pretende parchear y traer la lanzadera hasta nuestra ciudad. Bacalá. La oportunidad pasó hace tiempo porque alguien se olvidó de nosotros… Y si queréis hablamos del campo. ¿Sabéis el cuanto de Pedrito y el lobo? Pues en nuestra provincia no es un cuento. Es una realidad. Casi a diario se suceden los ataques a explotaciones ganaderas con las pérdidas que ello supone para los trabajadores de zonas rurales. ¿Se hace algo? Pues si no me equivoco se han abatido unos cuantos ejemplares de lobo pero creo que sigue sin ser suficiente si hacemos caso a las noticias. ¿Os suena todo esto? Conocéis muchos más ejemplos, ¿verdad?

Igual tenemos suerte y en algún momento se nos tiene en cuenta, no sé, como si fuésemos una de esas ciudades pequeñitas con un encanto especial, con cultura a raudales, con una muralla que ha sobrevivo al paso del tiempo. Igual algún día le importamos a alguien como si en nuestra provincia viviesen personas. Espero de verdad que algún día sea así porque la sensación de abandono que palpamos a diario no tiene pinta de ir sino a más y, esto lo tenemos claro, nos condenaría definitivamente a la ‘tercera regional’ de las provincias españolas.

Un AVE de vuelo gallináceo

En Ávila, el tema de los trenes, sobre todo la conexión con Madrid, entraña cierta polémica desde antiguo, más o menos desde la construcción de la linea Imperial en la segunda mitad del S. XIX, y esta no parece disminuir con los años. Por poner un ejemplo, recientemente hemos conocido a través de los medios de comunicación tradicionales que los viajeros que utilizan la linea entre nuestra ciudad y la capital de España van a tener que hacer transbordo en El Escorial en cuatro servicios, con lo que tardarán más de dos horas en recorrer los 120 kilométros que separan ambas ciudades. Si consideran que esto no es un problema demasiado grave, que lo es, imagínense esperando en El Escorial, en un andén, a las 7 de la mañana, en pleno invierno. Mi consejo a los usuarios de la línea: calzoncillos hasta los tobillos, termos con bebidas calientes, camisetas térmicas bajo la ropa de calle y mucha paciencia.

El otro tema siempre candente de la actualidad ferroviaria abulense, o más bien el mismo tema desde otro ángulo, es la llegada a Ávila, o no, de la Alta Velocidad y sus derivadas: trazado, plazos, precio, etc. Todo lo relacionado con esta posibilidad da para escribir un libro de género ecléctico a caballo entre la novela negra, la tragedia clásica y una comedia estadounidense dirigida por Woody Allen, protagonizada por Penélope Cruz y ambientada en Barcelona (Sí, es una pulla gratuita, lo sé, pero aporta al cóctel ferroviario el toque fino y sutil de aburrimiento elegante y de mal disimulada propaganda).

Todo empiezó hace ya un tiempo en algún oscuro despacho de algún siniestro ministerio (A long time ago, in a galaxy far, far away…) cuando se decide, por motivos técnicos, que la conexión de Alta Velocidad de Madrid con el norte de la península pase por Segovia, túnel del Guadarrama mediante, en lugar de por Ávila. Aquí llega la parte trágica: ¡Ávila quedaba apeada del tren del futuro y sería presa del tiempo y del olvido! Quizá dicho así no suene muy trágico, pero añadan a la noticia unas cuantas plañideras, gente triste y varios zombies (estos últimos para decorar, no se asusten).

Por fortuna para todos, en el año 1999 el presidente Aznar presenta el Plan de Infraestructuras 2000-2007 que tiene como objetivo, entre otras cosas, que todas las capitales de provincia queden unidas con Madrid por lineas de Alta Velocidad. Casi 8000 kilómetros de vías y una inversión de varios billones de pesetas para vertebrar de una vez España. En aquel plan, la conexión de Ávila a la Alta Velocidad se solucionaba con la construcción de una línea desde nuestra ciudad hasta Santa María la Real de Nieva, a unos 30 km de Segovia. El gobierno popular no puso mucho empeño en sacar adelante la linea, para qué mentir, y el PSOE denunció el trazado como un apaño sin futuro. Llega 2004, cambia el gobierno de Madrid y el nuevo ministerio de Fomento se saca de la manga un nuevo plan de infraestructuras, en este caso el Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte (PEIT) 2005-2020. De este nuevo documento se cae la conexión con Segovia que es sustituida por una Linea de Altas Prestaciones Madrid-Ávila-Salamanca. La alternativa es bien recibida en el PSOE, que incluso pone fecha a la inauguración del proyecto (para 2011, debe estar al caer) y mal recibida en el PP. En 2006 se saca a licitación el estudio funcional del corredor que es adjudicado a comienzos de 2007. ¿Resultado? Vuelta al origen: nada de altas prestaciones hasta Madrid reformando el trazado antiguo, se construirá una línea nueva hasta Segovia, no hasta Santa María y se realizarán algunas mejoras en la línea convencional hasta Madrid. El cambio es bien recibido por el PSOE, que argumenta que es la opción mas viable y que el trazado es mejor que el propuesto por el PP y mal recibido por el PP, que recrimina al gobierno todos estos años de dimes y diretes y el carácter electoralista del anuncio. El Ministro Blanco lo anuncia en 2010 y en abril de 2011 se adjudica la redacción del estudio informativo.

Y en estas estamos. Parece que Ávila tendrá Alta Velocidad un día de estos, más tarde que temprano, y mientras tanto los partidos políticos intentarán usar su construcción como arma electoral, traviesa va, traviesa viene. Ahora bien ¿realmente necesitamos un AVE?

Ya sé que esto que voy a decir a continuación no es opinión mayoritaria en la ciudad pero si para algo sirve un blog es para ir metiéndose en todos los charcos habidos y por haber. Creo que ni necesitamos un AVE, ni su construcción va a reportar a la ciudad gran cosa. El impacto del AVE en las ciudades a las que llega es limitado. Sí, de verdad, muy limitado. El AVE es un cacharro fascinante que mejora la competitividad de los grandes nodos de población al conectarlos (Madrid-Barcelona, Madrid-Valencia, en menor medida Madrid-Valladolid) pero que no mejora nada o casi nada la situación económica de las ciudades pequeñas (según algunos entendidos las consecuencias son incluso negativas al hacer más atráctivo los nodos más grandes). El mayor impacto que produce el AVE en las ciudades pequeñas es urbanístico, nuevos barrios, nuevo suelo urbanizable, etc; justo lo que no necesitamos aquí. En España profesamos una fe en las infraestructuras que en muchas ocasiones no está basada ni en hechos tangibles ni en estudios creíbles. Y luego está el tiempo de viaje hasta Madrid ¿Estaríamos dispuestos a pagar el doble por ahorrarnos 25-30 minutos de trayecto? Supongo que mucha gente no. ¿Estaría entonces justificada una inversión de más de 500 millones de euros? Me temo que no. No es lógico contruir una linea para que por ella solo se paseen los trenes sin viajeros dentro. Respondo ya al manido argumento de que también tenemos derecho: tener un AVE a la puerta de casa no está en la Constitución y por muchos impuestos que paguemos, es un decir, no dan para todo.

Yo en su día aposté por la línea de Alta Prestaciones, es verdad, pero los estudios técnicos han acabado con el proyecto (básicamente el coste, en torno a los 1000 millones de €, y la faraónica obra que habría que hacer en muchos sitios para sortear los accidentes del terreno) Tan solo nos queda pedir que se mejore la línea actual con Madrid dentro de lo razonable, que se siga invirtiendo en las líneas de Salamanca y Valladolid y que se mantengan todos los servicios posibles. Si por mi fuera, este tren no pasaría por Ávila y creo que el tiempo y la crisis me terminarán dando la razón.

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