Adolfo Suárez, in memoriam

Los historiadores -y aquellos que alguna vez estudiamos Historia hasta la obtención de un título firmado por la autoridad competente- tenemos un gran aprecio por las palabras “contexto histórico”; el conjunto de circunstancias, hechos y situaciones que rodean y dan forma a un suceso, a una persona o a una corriente de pensamiento en un momento temporal y un punto geográfico determinado. De la misma forma que no es lo mismo vender hielo a un esquimal en el Polo que vendérselo a un guiri en una playa de Salou una tarde de agosto, no es lo mismo hablar de democracia en un país europeo en la actualidad, que hacerlo en la España de Carlos V o la Atenas de Pericles.

El contexto histórico es importante para entender los hechos estudiados, para huir de explicaciones presentistas y evitar que nuestros prejuicios, nuestra ideología o nuestra situación deformen una realidad pasada. Esta admonición sirve tanto para la expansión romana por el Mediterráneo, como para la conquista española de América -ningún respeto a la Convención de Ginebra tenía esa gente- y también para la Revolución Gloriosa, la independencia de las colonias británicas de norteamérica o nuestra Transición.

La Transición y todo lo que la rodea, incluida la figura de Adolfo Suárez, ha sufrido y sufre un doble tratamiento, tan irreal y falso el uno como el otro. Para algunos, entre los que se encuentran los que más palos pusieron en las ruedas de la misma, la Transición está camino de los altares. Fue un proceso modélico, limpio y rápido. Sin sangre, sin dolor, sin odio. El momento más glorioso de la Historia de España protagonizado por héroes sin mácula. Para otros, la Transición fue un apaño entre el viejo régimen y sus herederos, con la aquiescencia de una oposición pacata o temerosa y bajo la atenta mirada del ejército. Un engaño que solo sirvió para mantener el poder en las mismas manos y recubrirlo de la legitimidad de una Constitución tímida y de unos votantes engañados.

No soy devoto de la Santa Transición, pero tampoco creo que merezca condena eterna. La Transición fue la que pudo ser, ni más, ni menos. Un proceso complicado y sucio que estuvo a punto de descarrilar en más de una ocasión y que llegó a buen puerto -si uno echa un vistazo a la historia reciente de España se dará cuenta de lo caros que son los mármoles que recubren el puerto y lo bien que huelen los baños- por una combinación de suerte y determinación, sin olvidar el papel jugado por la presión interna ejercida desde las calles y sus alrededores -menospreciado o sobrevalorado según la acera- y la presión externa desde Europa y los EEUU -vilipendiada o ignorada según el barrio. No fue un proceso perfecto, como imperfecta es la España nacida de sus entretelas, pero fue seguramente el mejor, o uno de los mejores, de los posibles.

Adolfo Suárez fue la cara de aquel proceso, aunque no el único actor. Un político de provincias, un hábil seductor, un tahúr ambicioso, listo, carismático, intuitivo. La pieza clave de una bóveda cimentada y construida por cientos de manos. Un traidor -por fortuna- convencido de que su papel era pasar a la Historia. Con Suárez se reproduce el esquema interpretativo que se aplica a la Transición. Para unos, entre los que se encuentra también los que más hicieron por destruirlo y el mismo rey que le dio la espalda y ahora se pone medallas, es el mejor político que ha tenido este país. Para otros, un falangista de provincias, un arribista, un hombre sin ideas y sin ideología con una infinita sed de poder.

En el año 1859, Jean François Gravelet-Blondin cruzó las cataratas del Niágara sobre una cuerda que tenía 335 metros de largo y que estaba suspendida a 50 metros del agua. Lo hizo sin arnés, armado únicamente con una pértiga. Suárez hizo lo mismo sobre la historia reciente de España, sobre unos y sobre otros, sobre certezas y sombras, utilizando su intuición y su ambición como balancín. Su gran mérito fue sobreponerse a las dificultades y seguir adelante, en equilibrio imposible, cuando nadie sensato se habría jugado su sueldo apostando a su favor. Allí estaba, suspendido sobre el abismo, azotado por el viento, cuando le mandaron tirarse a un suelo que no existía pues a sus pies solo se encontraba la nada, consciente de que allí se jugaba, no solo el futuro del país, sino también el suyo.

Ambos, Blondin y Suárez, podían haber fracasado, era lo más probable, pero ambos llegaron al otro lado del abismo, ambos vivieron para contarlo. Blondin repitió muchas veces su hazaña, Suárez lo intentó y no pudo. Tras su dimisión y el golpe de Estado, Suárez mantenía la ambición intacta, pero ya no tenía el mismo olfato. Había sido el hombre de la Transición, el protagonista de la película, el galán que con una sonrisa cautivadora en un traje inmaculado llegaba con un ramo de flores y una caja de bombones para llevarse a la chica a dar un paseo, pero ya era un actor secundario de la democracia. Olvidar esta parte de su historia sería dibujar un perfil incompleto, como equivocado sería personificar en él todos los aciertos y errores de la Transición o del régimen político surgido de ella.

La Transición y Suárez, con sus luces y sus sombras, son hijos de su tiempo, como todos aquellos que se encontraban junto a Suárez o frente a él, y la mejor forma de valorar su legado, la única en realidad que se ajusta a la verdad, es tener esto siempre presente.

Sit tibi terra levis.

Suárez, la dignidad posible

“Ellos mandan que nos echemos al suelo y yo era el presidente del Gobierno y no me da la gana. El presidente del Gobierno no iba a hacerlo.” (Cita)

suarez

Suárez en el 23F es la imagen de que hasta en España puede haber espacio, ahora desocupado, para un político digno y de altura.

Descanse en paz.

El metrónomo del Adolfo Suárez (2 de 2)

“Sigo muchísimo al Real Ávila, si que sé que Kiko empezó llevando las riendas del equipo y luego se le destituyó y ahora el equipo lo cogió Borja, a partir de ahí no tengo mucho más conocimiento de lo que sucede dentro del club”.

Iván Torres puede estar en Bahréin y haber viajado por medio mundo (ayer ya repasamos su curriculum) pero no pierde de vista nuestra Ávila. No es cualquier cosa la muralla…

Iván Torres

Iván Torres

“Tengo muchísimos, grandes y buenos recuerdos, estoy muy agradecido del trato que recibí por parte de todos los abulenses, pero si tuviera que destacar varios…la ciudad es una pasada, la gente, mi etapa como jugador durante estos dos años, mi etapa como director técnico de la base, el Campus César Jiménez e Iván Torres, los jugadores que tuve a mi disposición los dos años en el Alevín A que fueron campeones. Pero sin duda me quedaría con dos inolvidables recuerdos, el primero en el aspecto deportivo fue el partido que jugamos en la Ciudad Deportiva de Paterna contra el Valencia B correspondiente al Playoff donde ganamos 0-2. Se nos anularon dos goles legales y creo que el equipo demostró un juego espectacular dominando por completo a jugadores de élite ahora mismo (Michel, Jaume Costa, Jordi Alba, Guaita). Pienso que fue el mejor partido del equipo en las dos temporadas que estuve y ha sido uno de los partidos en los que más impotente me he sentido en un terreno de juego por decisiones que parecían premeditadas, que quien sabe si esas decisiones privaron al equipo de alcanzar la División de Bronce”.

Y de lo que podría haber sido ese equipo. Se jugaba bonito en aquel Real Ávila. Por su parte, Iván Torres tiene ahora la tarea de hacer jugar bien a los chicos en Bahréin. Allí quieren implantar ese tiqui-taca que de España les llega por la televisión…

(Fotos facilitadas por Iván Torres)

(Fotos facilitadas por Iván Torres)

“La Federación de Bahréin se puso en contacto con uno de los entrenadores de más prestigio en “Can Barça”: Francesc Sánchez, nuestro actual Director Técnico y 15 años Entrenador del F.C Barcelona en diferentes Categorías inferiores, por sus manos pasaron grandes jugadores como es el caso de Thiago, Cesc Fábregas, Piqué, Gerard Deoulofeu.. y llegaron a un acuerdo. A partir de ahí se fue confeccionando un gran staff con gente muy profesional… y gracias a Sergio Alegre, un gran amigo, me dijo que mi currículum les podría interesar ya que conocía a Francesc Sánchez de su anterior etapa en el Barça y sabia que necesitaba una persona de mi perfil. Y así fue, supongo que tendría muchísimos pretendientes para esa plaza, pero recibí una llamada de él en Febrero de este año diciéndome que si quería incorporarme a su staff y la verdad que fue una gran noticia para mí y no tuve muchas dudas para aceptarla.”

La tecnología ha conectado el mundo. Y además del fútbol, también nos interesa saber cómo se nos ve desde fuera.

Qué se sabe de España …

Intento estar informado y se qué estamos viviendo una situación muy difícil. Además las escasas veces que voy a casa, comentando con la familia y con los amigos soy consciente del mal momento que estamos viviendo”.

Si se perciben soluciones…

“Lo más triste de todo es que no se ven soluciones por ningún lado, sólo mentiras, recortes e incompetencia (como hemos demostrado en algunos actos) tanto las personas que nos representan como las que lo hicieron años atrás”.

IMG-20130827-WA0013

En Bahréin, la experiencia de Iván Torres, de todo el equipo técnico, es muy apreciada. Lo español cotiza alto por el mundo…

“Es una cultura muy diferente, pero hasta el momento sólo tengo palabras de elogio al trato recibido, tanto a nivel general en el País, como por parte del personal de la Federación, y sobre todo los jugadores, que ven gente que les aporta cosas nuevas en su formación, que estas aquí para ayudarles y son muy agradecidos.”

Y es que Iván Torres nos cuenta que actualmente hay una diferencia abismal entre las grandes Selecciones mundiales y las selecciones árabes y del golfo pérsico, ya que ligas todavía no son profesionales: “A medio y a corto plazo lo veo dificilísimo que alguna Selección del “Middle East” pueda llegar a competir contra alguna potencia mundial de fútbol. Si que es cierto que varias selecciones de esta zona tienen muy buenas estructuras deportivas y están trabajando bien desde abajo como es el caso de Qatar”. IMG-20130930-WA0003

La conversación se centra en cómo vieron a los chicos a la llegada “el marcaje era individual, los saques de puerta los realizaban los centrales, las disposiciones de los jugadores no existía, no había organización defensiva” y como el trabajo se centra en el jugador, su desarrollo y en respetar los periodos evolutivos.

Y terminamos de nuevo de vuelta a Ávila. Torres no suelta prenda, pero lo cierto es que su nombre ha sonado en algún momento para volver, como también lo ha hecho el de César Jiménez y otros grandes encarnados de grato paso por la tierra. Lástima que no se concretara, y esto último es una opinión personal mía. Ojalá vuelva a haber un Real Ávila con paz social, con intensidad y remando todos en la misma dirección, escuchando a los socios, abriéndose a la ciudad y la ciudad abriéndose al equipo. Y con el alcalde visitando el campo algún día, ahora que nadie le va a pedir que construya un estadio.

Así que para finalizar le preguntamos a Iván Torres por su segundo gran recuerdo…

“El otro gran recuerdo a nivel humano son las grandes amistades que forjé en la ciudad. Personas que me aportaron muchísimo y con unos valores que la sociedad de hoy en día carece, y que son ya para siempre entre otros: César Jiménez, Fernando López Del Barrio, Félix, Piru o Chino Zapatera.”

Ya me dijeron alguna vez lo importante que era Piru a la hora de hacer equipo, de ser el enganche de los jugadores con la ciudad. De que estuvieran agusto aquí.  Nuestro protagonista  se extiende a la hora de repartir elogios a la etapa de Chino Zapatera…

“Esos años en los que estuve en el Real Ávila, más que ser compañeros éramos una familia. Quizá fue uno de los secretos por los cuales fueron dos temporadas buenas a pesar de no conseguir ningún ascenso, creo que se jugó a un gran nivel y se consiguieron dos fases de ascenso a 2ª B. Mantengo el contacto con varios jugadores aunque a todos guardo un gran recuerdo pero sobre todo con Félix, Piru, con Chino Zapatera hablo muchísimo también y lo sigo, él fue el artífice de formar esa gran familia. Con Gustavo, con Jaime a veces, Ríos, Valladolid por el Facebook… pero si que es cierto que sería una de las mayores alegrías que me podían dar jugar un partido con ellos y luego ir a cenar todos juntos. Fue una etapa que guardaré para toda la vida, la verdad”.

Por lo que cuenta en Twitter nuestro eterno capitán parece que sería bien recibido…

El metrónomo del Adolfo Suárez (1 de 2)

“Es una ciudad que me marcó tanto a nivel humano como a nivel deportivo, tengo relación con mucha gente abulense, pero de ahí a recibir alguna propuesta para volver al club nunca hubo directamente nada en firme que me llegara o que yo fuese consciente.”

IMG-20130819-WA0022

Iván Torres

Iván Torres es uno de esos futbolistas que se quedan en la retina. Un metrónomo en el césped, ese tipo de jugador muy valorado por los entrenadores por ser su prolongación en el campo. En los años que desplegó su fútbol en el Adolfo Suárez, había un Ávila con Torres y un Ávila sin Torres. Y eso que aquellos fueron años de partidos felices, de jugadores de amplia clase y buen conocimiento del balón. Algo bueno ha quedado también de esa época… y es que los Ríos, Arquero, Luis Valladolid siguen siendo encarnados, abulenses en la distancia. Y sobre todo son gente muy interesante para conversar sobre la pelota.

Fotos facilitadas por Iván Torres

(Fotos facilitadas por Iván Torres)

Hablamos de un trotamundos del fútbol. Su recorrido en el césped arranca desde los 6 años hasta los 18 en el Terrassa F.C; después San Cristobal, C.E. Sallent, y 15 años como “profesional” del fútbol en diferentes clubes por toda España: U.E Tárrega, C.E. Manresa, C.E.Santanyi, Tomelloso C.F, Real Ávila, C.D Teruel, Peña Deportiva Santa Eulalia, C.P. Villarrobledo, S.D. Noja, Villarrubia C.F. En total consiguió con sus compañeros disputar seis playoff de ascenso a 2ªB. Fue, hasta su retirada, una garantía de orden en el centro del campo.

“El último año y medio de mi carrera estuve en el Villarrubia CF en Ciudad Real, Castilla la Mancha, en el que acabamos en 5ª posición a un solo punto del 2º clasificado y con los mismos puntos que el 3º y 4º; medio año más tarde llegaría mi retirada como jugador en activo para incorporarme al organigrama técnico de la Selección Olímpica y Selecciones inferiores de fútbol de Bahréin”.

Así que aprovechamos las nuevas tecnologías para viajar y hablar con Iván Torres: ¿Qué sabe de Ávila y de España, cómo se nos ve desde fuera? ¿Con quién mantiene contacto? ¿Es consciente del Juego de Tronos que venimos sufriendo este año en el Adolfo Suárez?

Su función en Bahrein es ser preparador físico de la Selección Olímpica de Fútbol y coordinador del Área de Preparación física de todas las Selecciones inferiores.  Estaba claro que su carrera no acabaría en lo deportivo: es entrenador nacional de fútbol Nivel 3, ha sido director técnico del fútbol base del Ávila y del Teruel, monitor del campus de su admirado Xavi Hernández (“a nivel deportivo por su talento, capacidad para entender el juego cada segundo de cada partido, siempre su toma de decisión es la mejor opción para su equipo y en el apartado defensivo, realiza un trabajo encomiable. Por lo que respecta a la faceta humana es un ejemplo y un espejo” – dijo aquí –) en Banyoles durante 8 años,  impulsor aquí de un campus con César Jiménez…

sp1

(Fotos facilitadas por Iván Torres)

… y por allí ya le han llegado también los éxitos: campeones de la Gulf Champions Cup con la Selección Olímpica y clasificación para la Copa Asia con la Sub 16 y la Sub 19 en Nepal y Palestina.

Un hombre de fútbol, viajado y con el que es un placer conversar. Esta entrada vespertina es un gancho para la conversación que publicamos completa mañana…

“En cuanto a resultados y clasificación cada semana lo miro, lo sigo, y siempre seré del Real Ávila. Así que lo único que puedo decir es desearle la mayor suerte al Real Ávila, que consiga el playoff y que pueda lograr ese ascenso tan anhelado por parte de esa gran afición que se merece lo mejor. Desde aquí también me gustaría que la CD Cebrereña consiguiera la permanencia después del gran año que realizaron la temporada pasada y por su míster Garci del cual guardo también un gran recuerdo.”

Mañana seguimos.

El origen de la Comunidad Autónoma de Castilla y León (Parte II)

Continúa la semblanza sobre el origen de Castilla y León que ha preparado Blasco Jimeno (@avilaencastilla)) desde Holanda para este blog. La primera parte la podéis encontrar en este enlace. 

_____*

Vosotros sois dueños de vuestro destino, pero Castilla y León son
imposibles de entender sin León, cuna del Condado Castellano;
Logroño, origen de la lengua y Santander, punto de partida.
J. M. Reol Tejada Junio de 1976

24 de abril de 1977 era la fecha en la que nos habíamos quedado mientras repasábamos la historia contemporánea de Castilla y León. Ese día, bajo un cielo nublado, los regionalistas festejaban en Villalar de los Comuneros que Castilla y León era capaz de autogobernarse por primera vez en mucho tiempo. La satisfacción de haber creado la Mancomunidad de Diputaciones Castellano-Leonesas bien valía una jota con el Nuevo Mester de Juglaría o buen trago de la bota de vino. En el escenario de la campa, la influencia de las elecciones que se iban a celebrar en junio se notó en los discursos políticos. Daba igual la ideología del arengador, todos coincidían en que Castilla y León necesitaba mayor autonomía. La Mancomunidad estaba recién creada y ya sabía a poco. El siguiente vídeo, de ámbito nacional, nos ayuda a situarnos en el ambiente electoral de aquel momento:

El 15 de junio de 1977, en un ambiente de gran alegría, con todo el mundo cantando el libertad, libertad, y cosas así (al estilo Cuéntame), los españoles votaron con absoluta independencia por primera vez desde la Segunda República. El partido elegido por la mayoría fue la UCD (para lo más jóvenes: Unión de Centro Democrático) del cebrereño Adolfo Suárez con un 34% de los votos, seguido del PSOE del jovencísimo Felipe González con el 29%.

Noviembre de 1976. Adolfo Suárez en el Adolfo Suárez

En Castilla y León, la victoria de la UCD fue mucho más abultada, consiguiendo una amplísima mayoría frente al PSOE y a una muy minoritaria Alianza Popular.

El PCE no consiguió ningún diputado por nuestra región. En Ávila la UCD arrasó y  consiguió los tres diputados que se podían obtener por nuestra provincia, lo cual es lógico teniendo en cuenta que Adolfo era de la tierra y además tenía un estadio de fútbol con su nombre. Cuatro días más tarde la Legislatura Constituyente comenzó.

Mientras se escribía la nueva constitución, los diputados y senadores catalanes y vascos se agruparon en asambleas regionales de parlamentarios. Dado que los acababa de elegir el pueblo, se consideraban los representantes legítimos de su región y era con ellos con quien el gobierno debía negociar la preautonomía. Rápidamente fueron imitados por el resto de regiones españolas.

En cuanto a Castilla y León el proceso fue un poco más lento y complejo. Primero se celebró una reunión en Madrid con los diputados y senadores del ámbito castellano (León, Castilla La Vieja y Castilla La Nueva) en la que se decidió que las dos Castillas debían de estar separadas (en contra de unos pocos defensores de la “Gran Castilla”) y que el problemón de colocar a Madrid correspondía exclusivamente a Castilla la Nueva. Con esa base, las reuniones entre los parlamentarios de León y Castilla La Vieja se centraron en configurar el territorio de la nueva comunidad castellanoleonesa.

Logroño se encontraba en trámite de cambiar el nombre de su provincia a La Rioja y pidió ser una comunidad autónoma uniprovincial. Los diputados de Santander se encontraban divididos incluso dentro de los propios partidos políticos, una mitad quería estar en Castilla y León y la otra mitad prefería que su provincia estuviese sola.

Y por último, León, convencida de su identidad propia, se mantuvo a la expectativa. Aun así, como todavía no se sabía qué iba a decir la nueva constitución y los rumores y comentarios de expertos hacían pensar que la formación de nuevas comunidades autónomas uniprovinciales iba a ser muy difícil, las tres provincias reticentes estuvieron presentes (aunque fuese de manera exclusivamente testimonial) en la constitución de Asamblea de Parlamentarios y Diputados provinciales de Castilla y León que tuvo lugar en Valladolid cuatro meses después de las elecciones, el 31 de octubre de 1977.

El siguiente paso consistía en que el Gobierno reconociese a la Asamblea y le concediese la preautonomía. Tras meses de negociaciones, en junio de 1978, el Gobierno aprueba la preautonomía a Castilla y León a través del Real Decreto-Ley 20/1978. Dicho decreto estableció que el poder del pueblo castellanoleonés residía en una especie de protoparlamento denominado Consejo General de Castilla y León formado por un representante de cada Diputación Provincial y cuatro parlamentarios de cada provincia de los cuales tres tienen que ser del partido político más votado y uno de un partido de la minoría (es decir, que la composición final fue 32 consejeros de la UCD, 7 del PSOE y 1 independiente por Soria). De este Consejo se elegiría una Junta de Consejeros que tendría labores ejecutivas. El Real Decreto indicaba también que la preautonomía se concedía en principio a las once provincias de León y Castilla La Vieja pero que los parlamentarios de cada provincia debían decidir por mayoría de dos tercios si querían unirse al proceso preautonómico. León, Logroño y Santander votaron en contra, por lo que, al no unirse a Castilla y León y al negarse el Gobierno de España a reconocer más entidades preautonómicas, se quedaron fuera del proceso preautonómico.

El día 22 de julio, en el castillo de Monzón de Campos, se constituyó el Consejo General de Castilla y León. Los encargados de la Diputación de Palencia, conscientes del momento histórico que vivían, engalanaron el castillo. Acudieron ministros, intelectuales y miembros de partidos políticos sin representación como el PCE, el PTE o PANCAL (no fue nadie de León, Logroño o Santander). Y se eligió al Presidente de la Junta de Consejeros, el primer presidente de una Castilla y León autónoma. El escogido fue Juan Manuel Reol Tejada (UCD), al que ya conocíamos en este repaso por la historia de nuestra región porque era el hombre al que abucheaban en el vídeo sobre Villalar de la primera parte. Los asociados de Alianza Regional y el Instituto Regional, tan activos en la primera parte de nuestra historia, asumieron que a partir de esta reunión el protagonismo en la consecución de la autonomía lo asumían los políticos.

La siguiente reunión se celebró en el Palacio de la Salina de Salamanca. En este encuentro se constituyó una Junta de Consejeros marcada por el consenso, con la primera vicepresidencia para un consejero del PSOE y casi la tercera parte de las consejerías también en manos del PSOE. La aparente unidad del Consejo General se dinamitó a la hora de tratar el primer asunto polémico: cuál iba a ser la capital de Castilla y León.  Algunos propusieron Valladolid, pero los representantes de Burgos, Salamanca, Segovia, etc. se negaron al pensar que se trataba de una nueva forma de centralismo. Otra opción era Tordesillas, centro logístico de la región, pero se desechó al considerar que era un Valladolid “camuflado”. Burgos como “Cabeza de Castilla” dijo que debía ser la capital, pero las provincias del sur la rechazaron por ser demasiado periférica. La propuesta que más gustaba era Palencia, pero al final se decidió que para no salir de la primera reunión a golpes la capital estaría del que proviniese el Presidente de la Junta (en este caso Burgos) y, de igual forma, la sede de las consejerías de igual forma estaría en el lugar del que procediese el Consejero. Así, Segovia se convirtió en la sede de la Consejería de Interior y en Ávila se instaló la sede de la Consejería de Educación.

Con el paso del tiempo, la situación en el Consejo estuvo cada vez más tensa. Nuevas discusiones por la bandera, por el papel de las diputaciones (UCD era partidaria del modelo de mancomunidad y el PSOE quería que desaparecieran) o por las competencias que se debían conseguir enfrentaban cada vez más a los participantes del Consejo. La verdad es que si la sangre no llegó al río fue porque los consejeros, al ser la mayoría diputados, se encontraban centrados en los debates de la nueva constitución y el tiempo que dedicaban a los asuntos autonómicos era mínimo. El tiempo entre reuniones se fue dilatando y, sin apenas acuerdos ni avances, llegó el otoño, y con él la Constitución, que fue aprobada por las Cortes el 31 de octubre y ratificada por los españoles en referéndum el 6 de diciembre (como es habitual, la participación en Castilla y León fue superior a la de la media de España).

La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española,
patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el
derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la
solidaridad entre todas ellas.


Artículo 2 de la Constitución Española de 1978

La Constitución acuñó el término Comunidades Autónomas, entidades territoriales con competencias similares a las de los estados de un país federal, pero sin ser una federación, algo expresamente prohibido en el artículo 145,1. Como las Comunidades Autónomas era algo totalmente nuevo y aún no existía ninguna, la Carta Magna también incluía las reglas para formar una. En primer lugar, si unas provincias se querían constituir en Comunidad Autónoma era necesario que además de ser limítrofes tuviesen lazos históricos, culturales y económicos comunes. Luego, cada una individualmente debía dar una serie de pasos para confirmar su adhesión.

El problema era que la Constitución contemplaba dos caminos. Uno era sencillo (artículo 143): había que conseguir en menos de seis meses que la Diputación y dos tercios de los ayuntamientos de la provincia, que tuviesen censados a la mayoría de la población, aprobasen la incorporación. Si alguna provincia no superaba sus requisitos, el resto podía continuar con el proceso sin contar con ella. Elegir este camino fácil tenía el inconveniente de que la nueva Comunidad Autónoma empezaría apenas sin competencias y además tendría que esperar al menos cinco años (artículo 148) para, ojo, empezar a negociar su traspaso.

Si los políticos de la futura Comunidad no podían o no querían esperar a manejar en su región la educación, el trabajo, la seguridad social o incluso a tener sus propios canales públicos de televisión y radio, tenían la opción de escoger el camino difícil (artículo 151), que era igual que el fácil pero exigía que, en lugar de la aprobación de dos tercios de los ayuntamientos, fuesen necesarios tres cuartos y además (aquí viene lo verdaderamente complicado) lo tendrían que aprobar por mayoría absoluta los ciudadanos de cada provincia en referéndum.

Creo que es necesario, para que os deis cuenta del miedo que tenían los políticos al pueblo (eso no ha cambiado con el tiempo) que, aunque rompa un poco el desarrollo de mi historia, os adelante que sólo una de las diecisiete Comunidades Autónomas actuales eligió el artículo 151 para constituirse: Andalucía (de hecho la fiesta de la Comunidad, el 28 de febrero, conmemora su referéndum).

Cataluña, Galicia y País Vasco consiguieron esquivar los duros requisitos del artículo 151 y a la vez pedir todas las competencias sin esperar los cinco años gracias a que sus políticos independentistas en las Cortes consiguieron que se incluyese una nota al final de la Carta Magna (Disposición Transitoria Segunda) que decía que, como ellos ya habían tenido un referéndum en la Segunda República (la Constitución dice literalmente: territorios que en el pasado hubiesen plebiscitado afirmativamente proyectos de Estatuto de autonomía) pues que ya no hacía falta que lo hiciesen de nuevo. Esto provocó una gran polémica (técnicamente se habían creado dos categorías diferentes de CCAA) y descontento en toda España y añadió un poquito más de presión a la ya complicada situación política de la Transición (algunos ya buscaban sus sables para hacer ruido con ellos), pero, en fin, al pueblo llano no le debió importar mucho las “cuestiones técnicas” de las autonomías porque sólo el 8% de los participantes votaron en contra.

La Constitución especificaba que, para empezar el proceso de votación de las provincias, era necesario que los municipios y diputaciones fuesen elegidos en unas nuevas elecciones. Adolfo Suárez convocó elecciones generales para el 1 de marzo y municipales para el 3 de abril de 1979. El resultado de estos comicios fue que a nivel nacional y regional, la UCD volvió a ganar las elecciones generales (en Ávila otra vez consiguió los 3 diputados posibles). Sin embargo, en las primeras elecciones municipales democráticas en 46 años, gracias a la ausencia de circunscripciones electorales, la izquierda ganó muchos ayuntamientos importantes mediante acuerdos entre el PSOE y el PCE. El siguiente vídeo muestra un resumen muy interesante hecho por TVE pocos días después de las elecciones:

http://www.rtve.es/swf/4.0.37/RTVEPlayerVideo.swf

En nuestra región, a pesar de obtener la UCD una gran mayoría de diputados y senadores en las Cortes y en las Diputaciones Provinciales, la balanza de poder entre la izquierda y la derecha se niveló debido a que el PSOE se hizo con los ayuntamientos de Valladolid y Salamanca y sin la aprobación de estos municipios Castilla y León no se podría constituir como comunidad.

Así, el 9 de junio se celebró en Salamanca una reunión para actualizar el Consejo General de Castilla y León con los nuevos consejeros elegidos en los anteriores comicios. Debido a la mayoría de los centristas en el Consejo, Reol Tejada fue reelegido Presidente sin problemas. Las cosas parecían que iban bien hasta que se trató quien sería el representante de la minoría por cada provincia. El intento de la UCD de que los elegidos por Soria y Zamora fuesen un senador independiente y un miembro de Coalición Democrática, respectivamente, hizo que los consejeros del PSOE abandonasen la reunión y más adelante, el Consejo General.

Sin el apoyo de los socialistas el proceso autonómico catellanoleonés quedaba totalmente abortado. Todos esperaban que la UCD moviese ficha para recuperar el consenso, pero su situación interna no era mucho mejor. Entre sus políticos (como entre los de la Transición) había de todo: gente ilusionada por la nueva libertad, caraduras en busca de una oportunidad, franquistas más o menos nostálgicos, antiguos caciques con miedo a perder su poder o personas con ganas de cambio. Si a la ecuación le sumas la inmensa cantidad de dinero que estaba en juego, se entiende perfectamente el origen de sus conflictos internos. Cuando los centristas comenzaron a negociar el regreso del PSOE al Consejo, la unidad de la UCD se rompió por donde menos se esperaba.

El 15 de octubre había una reunión en Burgos de la Junta de Consejeros. Mientras los Consejeros esperaban a que llegasen los anfitriones burgaleses, el Consejero de Interior, Modesto Fraile (defensor acérrimo del papel de las Diputaciones Provinciales ―sus enemigos preferían decir que era un defensor del caciquismo provincial―, Diputado por Segovia y líder de la UCD en la misma provincia) montó en cólera y abandonó la Sala de Juntas de la Diputación de Burgos alegando que era inadmisible que los anfitriones burgaleses (recordemos que eran de su mismo partido) hiciesen esperar a los que habían viajado a Burgos cuando lo lógico era que les recibiesen en la puerta.

Dos días más tarde, Fraile organizó una rueda de prensa en la que anunció que los parlamentarios segovianos de su partido se retiraban del Consejo y que pretendían comenzar el camino para hacer de Segovia una Comunidad Autónoma independiente. Alegó la existencia de un nuevo centralismo vallisoletano y que las propuestas segovianas no habían sido escuchadas. Nadie (fuera de Segovia) tomó en serio a Don Modesto (todo el mundo sabía que estaba muy enfadado por el reparto de dinero de la Confederación Hidrográfica del Duero) y su movimiento fue interpretado como un intento de perpetuarse como Cacique. Pero el daño ya estaba hecho y la prensa especulaba con la ruptura de Castilla y León en varias regiones pequeñas y sin fuerza en la futura España autonómica: una la de León, con Salamanca, Zamora y León, otra con Segovia, Ávila y Soria y varias regiones con las provincias que quedaban (las apuestas eran Santander y Palencia y Valladolid, Burgos y Logroño).

La situación no podía pintar peor para los que esperaban una Comunidad Autónoma Castellano-Leonesa. A la ausencia inicial de Logroño y Santander y la indecisión de León se sumaba la espantada segoviana. El PSOE también había abandonado el proceso y Alianza Popular estaba totalmente en contra. La crisis de la UCD paralizaba cualquier negociación y por si fuera poco, en esas fechas comenzaron a aparecer amenazas de rupturas dentro de las propias provincias. Por un lado estaban las presiones vascas para quitarle Treviño a Burgos y por otro el comienzo de movilizaciones en el Bierzo para formar una nueva provincia y unirse a Galicia. Lo peor de todo era que algunos ayuntamientos ya habían empezado a votar su incorporación a la región por lo que los seis meses que daba la Constitución habían comenzado a correr y quedaban menos de cuatro para poner a todo el mundo de acuerdo. Los intereses personales y partidistas de unos pocos habían dejado el proyecto en una terrible encrucijada. El sueño de una Castilla y León autónoma cada vez se veía más difuso y muy, muy pocos pensaban que se fuese a conseguir.

Fuentes:

La Comunidad Autonómica de La Rioja en el Proceso Autonómico Español (1975-1996), Ignacio Granado Higelmo
El Adelantado de Segovia, 16 de octubre de 1976, página 6 y 18 de octubre de 1976, página 3
Fuerzas políticas en el proceso autonómico de Castilla y León. Mariano González Clavero. Tesis doctoral. UVa, 2002
XXV años de autonomía en Castilla y León. Pablo Pérez López, José-Vidal Pelaz López, Mariano González Clavero. Cortes de Castilla y León, 2008.
El regionalismo en Castilla y León. Julio Valdeón Baruque. Universidad de Valladolid

Imágenes:

Elecciones 1979: http://www.politica21.org/79indice.htm
Segovia: http://foroscastilla.org/foros/index.php?topic=15734.0

_________________________________________

La crónica sigue en:

El origen de la comunidad autónoma de Castilla y León (Parte III)

A %d blogueros les gusta esto: