El poscas (Episodio IV)

Viene de “El poscas (Episodio III)”

Marco Antonio dio un salto desde la grada, realizó un doble tirabuzón en el aire y se posó con suavidad en la pista del pabellón con maneras de atleta rusa dopada. ¿Compartirían Hovejo y él entrenador personal? Con un pequeño soplido, se colocó un mechón de pelo rebelde. Llevaba en una mano el acta notarial, en la otra una escopeta de cañones recortados, un látigo al cinturón y un sombrero vaquero.

—Como decía, todo depende de mí —repitió mientra comenzaba a andar entre el silencio expectante de los afiliados/militantes/compromisarios/simpatizantes de Los4Palos.

En la tribuna presidencial, los Del Pozo cruzaron miradas de pánico. Hovejo, viendo que todo aquello se alargaba, se sentó en el suelo y se puso a leer el último libro de autoayuda de Josef Ajram.

—Es Fiscalizatorman —dijo uno de los Del Pozo.
—Estamos jodidos —respondió el otro.
—Tiene su Encanto —dijo una ciudadana cualquiera en algún lugar del pabellón.

Marco Antonio Serrano estaba ya a los pies de la tribuna. Se guardó el acta notarial en el bolsillo del pantalón y dirigió una mirada a los presentes.

—Basta ya de tanta tonterías —dijo—. Vamos a ir al grano. Solo hay sitio para un partido de la Nueva Política en esta ciudad.
—¿Y Trato Ciudadano? —preguntó alguien.
—Hablo de partidos, no de bandas —dijo con desprecio Marco Antonio— O vosotros o yo.

Marco Antonio levantó su escopeta, apuntó a los Del Pozo y disparó. El estruendo de la detonación, amplificado por el techo de chapa del pabellón, dispersó, por fin, a todos los pájaros del jardín adyacente. En ese mismo instante, una figura emergió desde un lateral de la tribuna y se lanzó a la carrera.

—Noooooooooo —se oyó gritar al desconocido mientras saltaba y bloqueaba con su cuerpo el mortal disparo.

Durante unos segundos el tiempo se detuvo. Luego, con el hombre herido ya en el suelo, el pánico cundió entre La Gente y la masa se disolvió en carreras, gritos y empujones. Marco Antonio Serrano y su sombrero vaquero se perdieron entre el gentío. Los Del Pozo se acercaron a su salvador para descubrir con sorpresa que no era otro que José Luis Rivas, Excelentísimo y Molt Honorable Alcalde de la Ciudad de Ávila del Rey, de los Leales y de los Caballeros. El alcalde, con los brazos cruzados sobre el pecho, gemía y se retorcía de dolor.

—¡Se muere! —gritó uno de los Del Pozo— ¡Que alguien llame a una ambulancia!
—Tranquilos —respondió Rivas con voz entrecortada— Llevo… un… chaleco…. antibalas.
—¿Entonces? ¿Por qué se duele? —preguntó el otro Del Pozo.
—He caído mal… Me he hecho daño en el codo.

Entre los dos, ayudaron al Alcalde a levantarse y le pusieron el brazo en cabestrillo con una pashmina. El pabellón estaba vacío, la multitud se había disuelto, un funcionario recogía poco a poco las sillas de madera y el marcador señalaba el final del partido. Fuera, el sol se ponía poco a poco sobre la ciudad y sobre Los4Palos. Los Del Pozo y el Alcalde abandonaron el pabellón de San Antonio.

—¿Por qué nos has salvado la vida?

El Alcalde miró a ambos y pasó el brazo bueno por encima de los hombros de uno de ellos.

—Yo también odio a Héctor Palencia.

EPÍLOGO

No muy lejos de allí, en su despacho en lo alto del Torreón de los Guzmanes, Jesús Manuel Sánchez Cabrera se disponía a dar por acabada su jornada laboral cuando un cernícalo mensajero entró por la ventana abierta y se posó en su percha de fresno. El presidente de la Diputación se acercó al ave, le premió con el hígado de un ratón y retiró de una de sus patas el mensaje que portaba. Después de leerlo, y un tanto confuso, llamó a uno de sus asistentes.

—Acaba de llegar un mensaje… peculiar. ¿Qué es eso de la asamblea de Los4Palos? —preguntó el presidente.

—Los chicos del blog ese estaban dando forma a un partido para hacerse con el poder, pero, por lo que sabemos, les ha salido regular —respondió su fiel asistente al otro lado del teléfono.

—Bah, aficionados.

El poscas (Episodio III)

Viene de El Poscas (Episidio II)

– ¡Mira en tu corazón! ¡Mira en tu corazón!

Hovejo sollozaba por su vida ante un Illo que permanecía impertérrito mientras le apuntaba con un revolver. Alrededor no había más que árboles.

– ¡Mira en tu corazón, por favor!

Una duda apareció por la cabeza del viñetista en forma de compasión. Siempre dejaba a un lado los sentimentalismos cuando se trataba de apretar un gatillo, pero esta vez era diferente. ¿Se estaría reblandeciendo con los años?

De repente, apareció un miitante de UPyD jugueteando en la floresta. Illo le disparó y, sacando un cuchillo de su bota, se dispuso a arrancarle el corazón.

– No te quiero volver a verte, desgraciado –le ordenó a Hovejo, quien salió corriendo con los pantalones calados.

[ —– ]

Unos minutos después, un móvil recibía un WhatsApp en la mesa presidencial instalada en el pabellón polideportivo de San Antonio. Willy abrió el mensaje. La foto de un corazón chorreante de sangre le llenó la pantalla. Le enseñó el teléfono a su compadre Alberto. “Casquería ovejuna”, le susurró. Se descojonaron al unísono.

La II Asamblea Ciudadana Estatal iba tal y como ellos habían planeado. Mano dura y leña al mono. El blog pasaría a llamarse ‘Las 4 hostias’ y extendería sus redes a través de un poscas llamado El Torniyo.

Sin oposición a la vista, el tercer día se presentaba como un puro trámite.

– Venga, procedamos a la votación que esta gente querrá irse a casa –soltó algún Del Pozo con su gracejo habitual.

– ¡No tan rápido!

La silueta de Hovejo se dibujo en lo alto del pabellón. De un acrobático salto, llegó hasta el aro de una canasta. Aterrizó en el suelo precedido de un doble tirabuzón. Llevaba los mismos pantalones de hace dos días.

Los murmullos se extendieron por todo el público mientras él se acercaba al estrado. Se apoderó del micrófono dispuesto a lanzar su proclama por un partido más transversal, pero Alberto le cortó en el acto.

– Tú, flipa’ó, que para presentar propuesta se necesita el apoyo de al menos dos miembros de la Junta Directiva.

Una pareja de vigilantes jurados subieron al escenario para expulsar a Hovejo, pero en el fondo de polideportivo surgió una nueva silueta. Era Marco Antonio Serrano.

– ¡No tan rápido! –gritó mostrando un acta notarial-. Pablo me ha traspasado sus poderes a cambio de un botella de whisky barato. Ahora todo depende de mí.

Su sonrisa malvada se extendió por todo el pabellón helando la sangre de los presentes.

Himno de Ávila (actualizado)

Cuando Diario de Ávila publicó, hace unos días, una breve información en relación con el cincuenta aniversario del himno de Ávila (sí, la ciudad tiene Muralla, chuletones e… himno), pocos podíamos imaginar que dicha efeméride iba a tener tal repercusión en el mundo tuitero. Con la satisfacción que proporciona comprobar que no todo lo que sucede en las redes sociales “es mal”, en este blog hemos podido saber que el Ayuntamiento, a raíz del debate generado en Twitter, se ha dispuesto a recuperar ese himno… pero actualizado. Hemos tenido la suerte de que los dos “compositores” a los que han encargado la letra, Ramón Martín (@su_per_mon) y Guillermo Buenadicha (@gbuenadicha), son buenos amigos de esta casa, lo que nos permite ofrecérselo a nuestros lectores en exclusiva (a la espera de que se añada la música que, según nos dicen desde el Consistorio, se ha encargado a Alba Moreno y Jimmy). El resultado final será interpretada por el Coro Gregoriano de la Santa y la Orquesta Sinfónica de Ávila al cierre del concierto que esta última ofrecerá el 30 de diciembre. Desde aquí animamos a toda la ciudadanía asistente a unirse en su entonación.

 

Es Ávila ciudad amurallada
tan lejos y tan cerca de Madrid;
de trenes y progreso abandonada,
vivimos en la época del Cid.

Murallas que enseñamos con orgullo
(por varios sitios se puede subir),
tenemos monumentos a barullo
iglesias y conventos pa’ aburrir.

Tenemos más rotondas que personas
y el cielo más azul de toda España.
Hay yemas, chuletón y revolconas
y va la tapa gratis con la caña.

Turista que visitas nuestras calles
(son Patrimonio de la Humanidad)
no te vayas tan pronto, no nos falles:
pernocta en un hotel de la ciudad.

Saludarás obispos, boticarios,
del Grande al Chico (es la tradición)
verás cigüeñas en los campanarios
y estatuas de la Santa en ca’ rincón.

Queremos autopista sin peaje,
queremos que se viva algo mejor:
industria pa’ que la gente trabaje,
nos hace falta un acelerador.

¡¡¡ Hazte un selfie con Adolfo !!!
¡¡¡ Vístete de medieval !!!
¡¡¡ Ponte ya la rebequita !!!
¡¡¡ Este frío no es normal !!!

El poscas (Episodio II)

Viene de El Poscas (Episidio I)

#AsíNoPablo fue una de las etiquetas más usadas durante aquel tiempo. Los dos sectores de esta partida de ajedrez por el control del blog se atacaban cada vez de forma menos disimulada y más cruenta. Incluso en una de sus famosas cenas de fraternización llegaron a las manos cuando el alcohol alcanzó su cota máxima. Parece que el desencadenante fue la reiterada frase “Tengo un blog” que el lider del sector Pablista no dejó de repetir desde el comienzo de la cena hasta el final de la noche. La versión oficial siempre habló de un accidente doméstico de Pablo que, supuestamente, estaba pelando patatas y se hirió a sí mismo con el cuchillo de forma absolutamente fortuita… 26 veces.

El camino se iba allanando. Uno fuera de juego para el gran evento a celebrar en San Antonio. Solo había que cortar un par de flecos más. Uno de ellos era ese extraño ser que había entrado a completar el elenco del blog, el tal Hovejo, el otro, evitar el regreso del Negro. Lo primero fue un poco más complicado, pero lo segundo resultó relativamente fácil. Él mismo había cavado su propia tumba. Ni sus vínculos con Iran o Venezuela, ni siquiera las claras evidencias de su contabilidad irregular, fueron suficientes para que el Negro recibiera el castigo de la justicia. Fue la Ley Mordaza la que consiguió que diera con sus huesos en la cárcel. ¿El delito? Hacerse un selfie con un polícia “extremadamente atractivo”, declaró, y publicarla en Twitter. La difusión de fotos de los cuerpos de Seguridad del Estado en acto de servicio es un delito, según la citada ley, pero al Negro le cegó el amor y eso es lo que le costó caro.

Y con Pablo en el hospital y el Negro en la cárcel la cosa pintaba mejor. No había quien pudiera hacerle sombra al sector delpozista en febrero y todo parecía estar bajo control. Hovejo estaba en un estado de euforia constante, entretenido mientras jugaba con un gran ovillo de lana al que daba golpecitos con sus patitas delanteras, aún así no era de fiar. Estaba disimulando algún otro terrible plan para acabar con los planes delpozistas y eso era algo que mosqueaba bastante a los radicales líderes de este sector del blog. Había que descubrir sus diabólicos planes y debían hacerlo pronto si no querían tener dificultades en la importante cita de San Antonio. Lo tenían muy claro y sería necesario tomar medidas drásticas. La decisión estaba clara, llamarían a Illo. Sería el golpe definitivo a ese lobo con piel de cordero, mucha gente desaparece en extrañas circunstancias y nunca más vuelve a ser visto, Illo era la persona perfecta para hacer ese tipo de trabajos y los delpozistas debían jugar esa baza para no perder esa partida.

Levantaron el teléfono, llamaron, dieron las instrucciones que necesitaban dar para que Illo supiera cual era su misión y se despidieron. Nunca más volverían a tener contacto con él. Tiraron los móviles y rompieron sus respectivas tarjetas. Solo quedaba esperar que todo fuera según lo previsto y, mientras, terminar de desarrollar el programa con el que triunfarían en San Antonio en apenas un par de meses. El camino hacia la victoria sería dulce y fácil… Si Illo no fallaba…

Pero falló…

El poscas (Episodio I)

Fueron años buenos, glory days que diría Springsteen. Una entrada de política por aquí, otra de historia local por allá, y cuando el lector estaba metiéndose en el partido, una de deportes, liftada de derechas, para romper el ritmo.

La prensa tradicional se echaba a temblar, cayeron directores y muchos anunciantes se fueron al blog. Después de un tiempo en caída libre supieron entenderlo y les cedieron un suplemento dominical de análisis, ¡con sus fotos y todo!

El sector pablista y el delpozista convivían con cierta serenidad. Las diferencias, que las había, se enterraban detrás del éxito. Siempre fue así. Daba igual que fuese un partido político, un periódico, una empresa o un maldito blog. Cuando las cosas iban bien, hasta los peores enemigos se tomaban el champán juntos.

Hasta que un día en plena cima el Negro se va, sin demasiadas explicaciones. Nuevos proyectos, decía. Las portadas de los periódicos, de los mismos periódicos en los que ellos participaban, apuntaban en otra dirección. Conexiones con Irán y Venezuela, financiación ilegal, dinero no declarado a hacienda y otros delitos menores. Su marcha produjo peores efectos de los esperados, los dos sectores comenzaban a afilar sus bayonetas en la lucha por el control del blog.

El sector pablista, el más moderado, defendía un blog transversal en el que todos tuviesen un sitio. Un blog costumbrista, ni de derechas ni de izquierdas, ni de arriba ni de abajo. El sector delpozista, el más duro y directo, defendía un blog de acción en el que la denuncia y la crítica fuesen su hilo argumental. Hasta extendieron un hastag, #AsíNoPablo, en el que criticaban duramente su conducta independiente.

Las fechas, el 10, 11 y 12 de febrero en el pabellón polideportivo de San Antonio servirían para poner a prueba los dos proyectos.

“Poetas del Rock”: nobles intenciones, ahora hay que creérselo

El señor Miguel Díaz Herrero (@migueldherrer81) vuelve a colaborar con este humilde blog para hablarnos del Festival “Poetas del Rock”. Si tú también quieres escribir un post, aquí te explicamos cómo.

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Tras el triste epitafio (triste porque nunca lo hubo) del Ecopop, y la ambiciosa apuesta de este año del Shikillo en Candeleda, el Ayuntamiento de Ávila ha intentado que la capital tenga su propio festival.  Un propósito loable, con un cartel cuanto menos notable y plural. Así, el “Poetas del Rock”, a través de la productora Territorio Musical, traía de nuevo a  nuestra ciudad el pop-rock clásico de Los Secretos, así como diversas maneras de entender el rock: más Stones (Burning), más de porrón, Malasaña (la de antes) y rythm & blues (Los Enemigos) y más sureño y mestizo (Kiko Veneno, Chambao y el ex Delinqüentes El Canijo de Jerez). Los barceloneses Elefantes, que alcanzaron un reconocimiento masivo allá por 2000, cuando llamaron la atención de Enrique Bunbury y grabaron su disco “Azul”, completaban el cartel. Un line-up que, sin embargo, da la sensación de que fue presentado tarde (¡principios de junio!) y con ciertas prisas: había que hacer un festival. En cualquier caso yo, como melómano y abulense que siempre había soñado con un festival en mi casa (muy atrás ya quedaron los malogrados Ávila Rock y Ecopop Ávila), no podía esconder mi entusiasmo.

Según se iba acercando el sábado, y después de hablar con bastante gente “enterada”, percibí sin embargo que existía un gran desconocimiento del festival, e incluso cierto pesimismo ante su celebración. Y aquí va mi segundo tirón de orejas a quien corresponda: no se puede confiar la promoción y el éxito de un festival, y más en esta ciudad, que siempre ha sido difícil, a poner carteles en la calle.

Al llegar al recinto ferial, me gustaron la buena organización y la disposición del festival. Barras grandes, atendidas además por los mismos tipos que nos ponen las copas los fines de semana en nuestro pequeño oasis musical abulense. Zona para niños, mesas para quienes se lo toman con calma (yo no), baños proporcionales al número de asistentes…Precios razonables  y, sobre todo, la fantástica sensación ya vivida muchas veces por un servidor de tener horas por delante de música en directo y diversión. Sensación mejorada si cabe por jugar en casa y poder saludar y charlar con muchos amigos. Mientras me recreaba en estos pensamientos, Gotelé atacaban sus canciones en el escenario pequeño (bautizado como “Lanzadera”) ante un buen puñado de amigos del grupo y curiosos. Sirvan estas líneas también para felicitarlos, porque estarán tocando el jueves 11 de agosto en el Festival Sonorama. Todo un orgullo teniendo en cuenta la importancia de la cita arandina en el calendario festivalero patrio.

Apenas cinco minutos después, Elefantes se subían al otro entablado del “Poetas del Rock”. Con un Shuarma muy simpático (y el “muy” se queda corto), estuvieron presentando su recién publicado nuevo álbum “Nueve canciones de amor y una de esperanza”. El álbum incluye una versión del “Te quiero”, del inefable crooner conquense José Luis Perales, cantada junto a Love of Lesbian y Sidonie, y que consiguió que el público se empezara a unir a la fiesta.  Nada mejor que las propias palabras de Álvaro Urquijo para explicar lo que fue el concierto de Los Secretos: “Seguimos encima de los escenarios y tocando estas canciones porque os gustan”. Y es que las acusaciones de inmovilismo o ñoñería que ya se atribuían al grupo en los primeros 80 palidecen ante canciones tan increíbles como “No me imagino”. Después, no faltó ninguna favorita del público: “Pero a tu lado”, “Colgado”, “La calle del olvido” (otra de las favoritas de este comentarista), “Por el bulevar de los sueños rotos”, “Ojos de gata”, “Ojos de perdida” y la inevitable “Déjame”.

Burning (Foto de @Avila_Cultura)

Burning (Foto de @Avila_Cultura)

A unos madrileños que habían venido a ver a Burning (por vigésima vez o más, me reconocieron) les hizo gracia ver a sus ídolos a las nueve y media de la noche, todavía de día. Y es que muchos no nos quitamos las gafas de sol, ni lo hizo Johnny Cifuentes, claro está, para bailar al ritmo de los libidinosos riffs stonianos del grupo, que no se olvidó al final de hits como “Es especial” o “Mueve tus caderas”, o de algunas de sus primerísimas canciones, como “Estoy ardiendo”, de una época en la que el rock en España no sólo era pecado, sino también milagro.

Un verdadero placer iba a ser escuchar después a otro de los mejores grupos de rock de este país, Los Enemigos. La actuación empezó con problemas de sonido: el bajo de Fino no se oía, y Josele comentó socarrón, tras las dos primeras canciones: “Esto ha sido la prueba de sonido”. La banda se fue recuperando de estas dificultades y empalmó grandes canciones, como la versión del “Señora” de Serrat, “John Wayne”, “Desde el jergón”, “Septiembre”, o “La cuenta atrás”. Sin embargo, quedó la sensación de que faltó algo de comunión con el público, comunión que sí lograría después Chambao. Lamari y los suyos tardaron, sin embargo, más de una hora en salir al escenario. El público no entendía que estaba pasando, por qué tardaban tanto en hacer el cambio entre grupos, y nadie salió a explicárnoslo tampoco. El mismo problema se repitió con Kiko Veneno, lo que hizo que su actuación se viera seriamente recortada. Y aunque salió él solo con su acústica a la izquierda del escenario a tocar “Joselito”, y también sonó “Memphis blues”, nos faltaron muchas, entre ellas temas de su fantástico disco de 2013, “Sensación térmica” (la homónima, “La vida es dulce” o “Mala suerte”). Eran las cuatro de la mañana, la espera volvió a alargarse con El Canijo de Jerez y el DJ también se había callado. Muchos empezamos a irnos, con la sensación de quien lo ha pasado muy bien, pero que al final le han dejado un poco abandonado.

Y ahora que hemos tenido tiempo para reflexionar, y agradecemos enormemente la celebración del festival y el buen rato que pasamos, sugiero que, entendiendo que era sólo la primera edición, hay que ir un poco más allá. Y, si queremos tener un festival estable en Ávila, poner no sólo los medios económicos sino también los humanos, la previsión y hasta el cariño, qué leche, para que éste sea posible.

Por ser más concretos: anunciar el cartel al menos tres meses antes. Contar desde el principio con los artistas de aquí. Que haya siempre música entre grupo y grupo. Que no se repitan los descomunales retrasos y, de repetirse, explicar al paciente público. Diseñar también un concepto claro de festival. “Poetas del Rock” puede estar bien, pero quizá resulte un poco difícil de delimitar. Algunos han comentado también que el cartel iba dirigido a un público más veterano que la mayoría de festivales nacionales. ¿Así, sería posible casar a grandes poetas de nuestro rock como Lapido, Juan Perro, Quique González, Jaime Urrutia o, qué sé yo, trovadores más underground, como Juan Abarca de Mamá Ladilla, con artistas más indie o con mayor calado entre un público veinteañero? Yo creo que sí. Son decisiones que, en cualquier caso, se tendrán que tomar. Desde aquí, manifestar mi apoyo, exponer mi opinión modestísima pero espero que constructiva y desearle larga vida al “Poetas del Rock”.

Un fraude y una porra

Sí, me han pillado. Tengo que reconocerlo. He sido yo. Si han frecuentado las redes sociales desde la noche del domingo o leen determinada prensa, habrán visto como una ola de indignación agitaba a la muchachada —término que uso en un sentido general, sin condicionantes generacionales— ante las sospechas de un fraude electoral masivo en las pasadas elecciones generales. Los argumentos pueden parecer un tanto peregrinos, es verdad, y puede dar la impresión de que los peones morados están a punto de comenzar a buscar cintas de la Orquesta Mondragón en furgonetas aparcadas junto a los colegios electorales, pero nada más lejos de la realidad. Los muy cabrones han dado en el clavo.

Sí, hubo fraude electoral la noche del 26J y lo organicé yo. Es posible que acabe en la cárcel tras esta confesión, pero desde entonces no puedo dormir y no han dejado de empeorar mis tiempos en los diez kilómetros. Yo soy el responsable del pucherazo del domingo. No lo hice yo solo, claro, me ayudaron un montón de amigos de la España profunda, pero me llevaré sus nombres al presidio. Tampoco les diré cómo lo hice, pero sí les voy dar mis motivos. No, no pretendo justificarme, tan solo explicarme. ¿Por qué un joven como yo, guapo, alto y con pelo, en la flor de la vida, amañaría un proceso electoral si ni siquiera se presentaba? ¿Acaso soy un fanático de las alcachofas? ¿Estoy enamorado de Pablo Casado? No, nada de eso. Truqué las elecciones para ganar la porra que organizaba este blog. Estaba harto de perder una y otra vez, harto de cruzar datos en tablas de excel buscando la fórmula exacta, harto de dejarme los ojos mirando los microdatos de las encuestas. Sí, iré al talego, PERO HE GANADO LA PORRA MÁS DIFÍCIL DE LA HISTORIA.

Porra

Perdón por las mayúsculas, me he venido arriba. En la tabla que se encuentra sobre estas líneas tienen el resultado global, si quieren más detalles pueden ver los resultados parciales en este comentariovisitar la tabla con las apuestas y los cálculos.

Y antes de que las fuerzas del orden vengan a buscarme, un comentario personal sobre los resultados de las elecciones. Rajoy ganó como gana el sol a la luna cada amanecer, dejando que pase el tiempo. Igual deberíamos empezar a preguntarnos si no hemos infravalorado a Mariano. Quizá sea un soso, tenga un tic en un ojo y se le de mal improvisar discursos, pero sin regalar series a nadie, sin ser guapo y sin rodearse de frases de Kennedy, debe ser el único presidente europeo que ha revalidado victoria en medio de la tempestad financiera que ha asolado al continente los últimos nueve años. Y con el armario lleno de cadáveres, tesoreros, púnicas y gente con la piel de color naranja. Y si no es así, si Mariano es tan mal político como parece y como repetimos habitualmente, quizá deberíamos empezar a dudar de las capacidades de los demás. Hay PP para rato y el mérito no es solo suyo.

En Ávila, el Partido Popular ha sacado un estratosférico 51,59%, casi 32 puntos más que el PSOE, segundo con un 19,46%. Que sí, que ya, que esto está lleno de viejos de la España profunda que no son la gente, que no saben nada de la patria y que además son unos tristes que no sonríen. El PP y su cabeza de cartel han mejorado su resultado en cinco puntos respecto a diciembre, mientras que el PSOE ha retrocedido muy levemente. En lo que hemos venido a denominar La Nueva Política, Ciudadanos retrocede punto y medio y Unidos Podemos pierde tres puntos, 3400 votos, la mitad en la capital. Lo de los naranjas era esperable, pero el pinchazo de Podemos ha sido una sorpresa para casi todo el mundo, empresas demoscópicas incluidas. Poco podemos aportar aquí a lo dicho en otros sitios sobre el asunto: el excesivo peso de un candidato que genera por igual simpatía y rechazo, los vaivenes ideológicos, la polarización de la campaña, etc. Por mi parte tan solo recomendar a la sección local de la coalición que la próxima vez, además de homenajear a la Santa, dediquen un rato a San Juan de la Cruz, unos minutos a San Pedro del Barco y se tomen un vaso de sangría en honor de San Segundo. La Santa Confluencia.

Marcho. Voy a ver si puedo amañar las elecciones de Estados Unidos antes de que me pillen. Tengo un amigo en el Oregón profundo que igual me puede echar una mano. ¿Montamos una porra?

PS. La mala noticia de la noche es que Pepe Herráez, amigo y lector de este blog, no logró entrar en el Senado. Un abrazo, Pepe. ¡A la tercera va la vencida!

PS2.- Gracias a Guillermo por el cálculo de los resultados de la porra.

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