Los bárbaros que aspiran a ser conquistados por el centro

Los Bárbaros vivimos en la frontera” es el primer punto de su decálogo. El segundo, apunten, “los Bárbaros vivimos luchando”. Y el tercero ya nos va advirtiendo: “Los Bárbaros aspiramos a conquistar el centro”. El resto lo podéis ver en la web de la compañía Los Bárbaros, la cual he conocido gracias a uno de sus fundadores, Javier Hernando, que acaba de conseguir una de las Becas de Creación Artística de la Fundación Villalar.

Esa dualidad entre interior y periferia, más evidente aún en una ciudad amurallada como la nuestra, me recordó uno de los caballos de batalla del maestro abulense Julio Collado: sacar la cultura del círculo centralizado actual.

Ávila pintada por Daniel Vázquez Díaz, 1935. Museo de Vitoria. [Foto obtenida de ÁvilaRed]

Ávila pintada por Daniel Vázquez Díaz, 1935. Museo de Vitoria. [Foto obtenida de ÁvilaRed]

Hasta que Julio no me habló de este tema nunca me había parado a pensar en que la práctica totalidad de la cultura de Ávila ocurre en la zona centro. Lugares como El Episcopio, el Palacio de Los Serrano, Los Caprotti o Los Verdugo, o la Biblioteca Pública de Ávila, por poner solo algunos ejemplos, concentran gran parte de esas actividades.

¿Qué ocurre con los bárbaros que viven en la frontera? Collado ha presentado una propuesta al Ayuntamiento de Ávila para poner en marcha un circuito cultural por los barrios, con el fin de acercar la programación del Consistorio a estas zonas, en colaboración con las asociaciones de vecinos, los institutos, las bibliotecas, los colegios y otras asociaciones.

Él propone que estos circuitos sirvan para abordar distintos campos: arte, educación, sociedad, religión, política, economía, historia, medio ambiente, patrimonio… Las posibilidades son casi infinitas.

Para ello cree que se pueden realizar charlas coloquio o mesas redondas en los que se profundice sobre estos temas; sin olvidar los eventos cien por cien culturales. ¿Por qué no presentar un libro en un colegio? ¿O realizar un recital poético o una lectura dramatizada en alguna de las bibliotecas municipales? ¿Qué tal un concierto en un centro de acción social? ¿Qué ocurre, en definitiva, si acercamos la cultura a la gente, a los barrios, a sus casas?

La acción debería estar coordinada por el Ayuntamiento de Ávila, con el apoyo, eso sí, de los artistas y promotores culturales de la ciudad. “Para comenzar, sería interesante estudiar qué actividades de las que se programan en el Episcopio o San Francisco pueden llevarse también a los barrios”, afirma Julio Collado. Ahora solo falta dar ese primer paso.

La estafa piramidal que nos llevará por delante

Recientemente, el diario El Economista publicaba un dato revelador: Ourense se convierte en la primera provincia en tener más pensionistas que ocupados. En esta engordada liga de cincuenta equipos, nuestra provincia se encuentra en un meritorio sexto puesto, contando con setenta y cuatro jubilados por cada cien personas ocupadas. Este dato, sin entrar a analizar los números, ya invita como mínimo a la preocupación.

Las pensiones de la Seguridad Social siguen el mismo esquema que cualquier estafa piramidal, el dinero que aportan los nuevos entrantes se utiliza para pagar a los que salen. Si deja de entrar suficiente gente al sistema no hay dinero con que pagar a los que salen, ya que el dinero que estos aportaron en su día no está invertido en nada, se utilizó para pagar a los que salían del sistema en ese momento. Pues en esas estamos, la evolución de la pirámide poblacional ha permitido llegar a esta situación, donde además del aumento de la esperanza de vida, se ha producido un desplazamiento ascendente de la parte ancha de la misma. Esto sumado al propio funcionamiento del sistema, implica que desde hace algún tiempo, ya esté técnicamente quebrado.

Pirámide demográfica año 1970

Pirámide poblacional año 1970

Pirámide demográfica actual

Pirámide poblacional actual

Digo técnicamente quebrado porque los números son los que son, y estos sí son indiscutibles. En 2017 han faltado 17.000 millones para las pensiones. Se han cogido 123.000 millones en cotizaciones, y se han pagado 140.000 millones en pensiones. Ante esto, el Gobierno lo que hace es pedir créditos. Ya llevamos 25.000 millones en créditos (más lo cogido de la hucha) en 2 años. Esto es como pedir un crédito para pagar el alquiler del piso de cada mes, es imposible que funcione. No tiene sentido proponer algo así, y menos aún hacerlo.

Por su parte, el PSOE propone un impuesto a los bancos, que sus propios militantes saben que es imposible, esperando recaudar 870 millones de euros. 870 millones de euros respecto a los 17.000 que han faltado este año, y que en teoría irán a más (digo en teoría, si no se bajasen las pensiones). Esto sin contar que subir los impuestos a los bancos un 8% es muchísimo, y suponiendo que los bancos no se fueran de España (ya hemos visto todos lo que tardan en cambiar la sede cuando quieren hacerlo) se recaudan 870 millones más, que no es nada en comparación con los 17.000 (y subiendo) que faltan.

La solución a día de hoy ya es dolorosa. Hubo un tiempo en el que sí se pudo hacer un cambio a un sistema mixto o de capitalización sin necesidad de operaciones traumáticas. Pedro Solbes, siendo ministro de Economía y Hacienda con Felipe González en 1993, ya vino a decir lo que todos hoy sabemos, que el sistema tal y como está concebido es insostenible, además de ser una estafa:

“el problema principal de nuestro país en lo que se refiere al sistema de protección social es que hemos tenido durante los últimos años una pirámide de población en la que la gente mayor era relativamente reducida y la gente más joven tenía mucho más peso”

“teníamos un sistema de pago de pensiones basado en la financiación de los que no trabajaban por los que trabajaban. Ese sistema funciona muy bien mientras no ocurra lo de ahora, en que tenemos poca gente joven y mucha gente mayor. De ahí que haya que darle cada vez más importancia a las prestaciones por capitalización. Éste es un proceso lento, que no se plantea para ahora, sino para dentro de quince años, pero hay que empezar ya”

“cada uno va a recibir una pensión de acuerdo con lo que haya aportado, no como ahora, y que si quiere recibir más tendrá que aportar más”

Obviamente, Pedro Solbes fue silenciado, y tanto el Gobierno como nuestro amigo Pdr saben que lo que proponen es ridículo y sólo agranda el problema. Pero entonces, ¿por qué no decir la verdad y proponer soluciones factibles? Quizá la respuesta haya que buscarla en Otto von Bismarck, creador de los actuales sistemas de pensiones públicas que siguen el típico esquema de las estafas piramidales, cuando dijo:

“Un trabajador que depende del Gobierno para su retiro será más obediente y servil ante ese Gobierno”

 

La nevada

IMG_20180107_113008En las novelas negras nórdicas, un subgénero con gran éxito la última década aunque ahora en cierto retroceso, los cadáveres siempre aparecen con el deshielo. Cuando la nieve acumulada durante el largo invierno empieza a perder la batalla contra el tibio sol primaveral, las cunetas, los embarcaderos, las casas abandonadas y los caminos que serpentean entre los tupidos bosques se llenan de policías de oscuro pasado o turbio presente que maldicen en voz baja mientras acordonan con cintas de colores la escena del crimen.

Dicen que ya no nieva como antes, que los inviernos son más cortos y calurosos y los veranos más largos y más secos. Quizá en el norte de Europa no sea así, quizá allí siga nevando como cuando Stieg Larsson era un mozalbete, pero aquí podemos dar fé. Veinte años hacía que no caía una nevada como la de la semana pasada. Dos décadas con todos sus lunes, sus centenarios, sus rotondas y sus fiestas de guardar. Aquella vez fue en Nochevieja, mientras en los hogares se preparaban las uvas y las cocinas se llenaban del olor del asado, y ahora en Reyes, con el roscón aún sobre la mesa. Ya es mala suerte que siempre pasen estas cosas en festivo.

Hace veinte años, la ciudad quedó bloqueada durante días por un manto blanco que tardó semanas en desaparecer y ahora vamos por el mismo camino. Calles intransitables, autobuses urbanos fuera de servicio, comercios cerrados por inaccesibles, placas de hielo en cada paso de peatones y el Instituto Geográfico Nacional cartografiando las montoneras de nieve para incluirlas en sus mapas de relieve. Parece que nada ha cambiado. La misma nieve, el mismo frío, el mismo cabreo.

Convengamos, aún embargados por el espíritu navideño, en que la gente —en minúscula para no tener que pagar royalties a la Pablo Iglesias Corporation— no está excesivamente contenta con la gestión consistorial del asunto. Incluso dejando a un lado la espinosa cuestión del parque móvil familiar (o no) del primero de los abulenses, al alcalde y a su equipo le deben haber pitados los oídos estos últimos días como si viviesen sobre una fábrica de vuvuzelas. Falta de previsión, falta de información, gestión ineficiente, comentarios desafortunados, incapacidad para tomar decisiones, caos y destrucción. Al alcalde solo le ha faltado, para redondear su semana mágica, posar con el ministro Zoido y con Gregorio Serrano, el alter ego del sevillano al frente de la DGT, junto a una quitanieves con una sonrisa y un salero en cada mano.

Hay críticas más acertadas que otras. Sí, el ayuntamiento ha reaccionado tarde y mal. Sí, al ciudadano se le informa más tarde y peor. Y sí, esa sensación de que hay ciudadanos de primera y de segunda, zonas de la ciudad que reciben mucha atención y otras, no precisamente las menos pobladas, que solo atraen los focos y la sal cuando en las primeras no queda un copo de nieve que echarse a la boca, es compartida. Pero quizá no es razonable pedir al Ayuntamiento que cuente con doscientas quitanieves y dos mil infantes de marina en un almacén para actuar solo una vez cada veinte años. Nada es gratis y bajar impuestos iba en nuestro programa.

Siempre se ha dicho en los mentideros de la Corte —y aquí la Corte es del tamaño de un patio de vecinos mediano— que la nevada que sufrió la ciudad hace dos décadas le costó el puesto a la entonces alcaldesa, María Dolores Ruiz-Ayúcar. Cierto es que entonces las elecciones eran a los pocos meses de la nevada y ahora, por suerte, apenas se vislumbran en el horizonte, pero quién sabe si cuando terminé de deshacerse la nieve no encontraremos debajo una carrera política. O varias.

MysticWorld (Capítulo V)

Willy no nos sacó ni unas tristes aceitunas. Le supliqué que nos hiciera algo de comer, pero quería enseñarnos antes unas versiones que había preparado para tocar con el bajo. Oliver y Benji, Los Fruitis, Mofli… mierdas así. La verdad es que todo sonaba igual. Era imposible no mirar de reojo la cazuela de macarrones. ¡Me hubiera comido hasta la tapa! WJPVBW y yo nos resignamos y nos centramos en lo único que teníamos a mano para engañar al hambre: darle a la botella de Jack Daniel’s hasta que se despertaran Pablo y Carlos.

Despertar, despertaron. Pero lo que hubiera echado Willy en los macarrones tenía efectos secundarios. Parecían atondados, más de lo habitual, y con la lengua pastosa. Se quedaban dormidos en mitad de una frase y volvían a despertar unos segundos después, dando gritos ininteligibles.

Mi futuro (nunca mejor dicho) yerno y yo nos partíamos la caja y, a medida que iban cayendo los chupitos, los entendíamos mejor. Al final acabamos berreando los cuatro la primera tontería que se nos venía a la cabeza. De fondo sonaba ‘Ven a Fraggle Rock’ al bajo.

En esas andábamos cuando la puerta de la calle se abrió de golpe. Una silueta gigantesca se dibujo bajo el dintel.

–Cabrones. ¿Nadie se ha dado cuenta de que faltaba yo en esta historieta?

Illo, el que un día fuera nuestro viñetista, tenía cara de pocos amigos. Aún así, me lancé a darle un abrazo y a decirle que le quería un huevo y que era un tío cojonudo en el que se podía confiar y que me perdonara y no sé cuántas tonterías más. Tan pronto lloraba en su pecho como me ponía a reír sin reparo mientras le daba cachetazos en la espalda.

–Venga, tómate un chupito conmigo, brother –le dije limpiándome las lágrimas.

–Déjate de chupitos y explícame qué pasa.

Entre los cuatro intentamos contarle lo que había ocurrido, pero no fue fácil. Carlos y Pablo seguían con sus gritos, y WJPVBW y yo estábamos cada vez más borrachos. Willy era el más entero, pero decía que todavía no había acabado su repertorio con el bajo y que no le molestáramos justo ahora, en el clímax del concierto. Gracias a dios que Illo no tiene un pelo de tonto.

–Si no lo he entendido mal, este tío ha viajado en el tiempo para advertirnos de que el futuro de la ciudad depende de que continuemos con el blog. ¡Eso tiene fácil solución!

Todos aplaudimos. Yo fui a darle un abrazo y a decirle que era un tío de puta madre, pero me advirtió con la mirada de que no era buena idea. Sacó el portátil que traía en una mochila y se puso a teclear, pasando sin ningún disimulo de nuestros halagos de borracho.

Me tomé un chupito más con el yerno y luego nos pusimos a jugar un calientamanos en lo que acababa a Illo. Pablo y Carlos seguían atados, gracias a dios, porque parecían dos perros salvajes a punto de devorarnos. Desde luego, la mierda que hubiera echado Willy en la pasta había despertado algo animal en ellos.

Un par de horas después o un par de minutos, quién sabe, Illo dijo que había terminado, que podíamos estar tranquilos durante un tiempo largo. Por lo que entendí, había duplicado las entradas que habíamos hecho desde que abriéramos el blog, allá por 2011, para que salieran dosificadas en los próximos seis años, con mínimos cambios.

–Al fin y al cabo –dijo–, en Ávila siempre se hablan de lo mismo: el AVE, la subsede del Prado… esas cosas. La gente ni lo va a notar. La primera entrada se acaba de republicar ahora mismo, no sé qué de la reforma electoral. ¡Nunca pasa de moda!

Acabábamos de salvar a la ciudad y era tan fácil como sacar un poco de brillo a mis viejas gráficas y tablas de doble entrada. Brindamos para celebrarlo, pero un grito nos heló la sangre tras el chin-chin. Era Willy.

–Estoy desapareciendo –dijo después del berrrido mientras mostraba una mano a la que le faltaba ya varios dedos.

Se acercó a la ventana para mirarse el brazo al trasluz y todos le rodeamos. Por increíble que parezca, Willy estaba desapareciendo. Los ojos se me fueron a la calle, atraído por un cielo rojizo que parecía salir del infierno. Me fijé en el Bankia que hay en la acera de enfrente y me sorprendió ver que ahora volvía a ser un Caja de Ávila y, un segundo después, el letrero lucía un Caja General de Ahorros y Montes de Piedad de Ávila muy vintage.

Los adoquines de la calle comenzaron a levantarse. La gente gritaba desconsolada y algunos, igual que le ocurría a Willy, comenzaban a desaparecer. Otras personas surgían de la nada, como setas. En medio de la calle salió una escultura gigantesca de José Luis Rivas. Al pie, en grandes letras plateadas, se podía leer: “La ciudad de Ávila a su mejor alcalde”.

Tan pronto aparecía un potro de herrar en una esquina de la calle como surgía una estación de autobuses entera con aspecto futurista. A medida que salían todas estas cosas de la nada, aplastaban a los viandantes que tenían la desdicha de pisar la baldosa equivocada en el momento equivocado. Todo eran gritos y llantos ahí fuera. Y mucha sangre.

–Hemos roto el eje transucutal espacio-tiempo –dijo WJPVBW-. Los vértices nurticos han implosionado y el universo ha hecho cavidad en una de sus combas.

Debió ver en nuestras caras que no habíamos entendido nada porque inmediatamente intentó explicarnos que, por sorprendente que pareciera, la linea espacio-temporal de la realidad en Ávila estaba vinculada al historial de entradas del blog, por eso nuestra inactividad provocaba la desaparición de la ciudad. Al reprogramar los post habíamos alterado el pasado y, por lo tanto, el presente y el futuro, mezclándolo todo en un mismo instante.

–Lo que vemos son cosas que pasaron que vuelven a pasar o que ya no pasaron –continuó-. Y otras que no ocurrieron y ahora suceden o, mejor dicho, sucedieron en el futuro.

–¿Y lo mío qué es? –preguntó Willy, al que ya le faltaba un brazo y la mitad de otro, aunque se empeñaba en tocar el bajo con la boca, contorsionándose como un perro con pulgas.

–Seguramente lo que te ocurre es que ya no eres, quiero decir, que no existes. Al tocar el blog cambiamos tu trayectoria vital, ¿entiendes? Quizás tus padres nunca llegaron a conocerse o quizás…

No pudo seguir porque en ese preciso momento Carlos y Pablo, que se habían soltado de sus ataduras, se arrojaron sobre WJPVBW y comenzaron a devorarlo delante de nosotros.

–¿Qué cojones echaste en los macarrones, Willy?

Pero Willy, lo que es el Willy que todos conocemos, ya no estaba entre nosotros. Quedaba solo un pierna entera y el zapato de la otra.

Eché un vistazo por la ventana. El espectáculo ahí fuera era dantesco. Os ahorraré los detalles. Dentro, Carlos y Pablo habían terminado ya con WJPVBW y, chorreando sangre por la comisura de la boca, habían empezado a devorar a Illo. Los macarrones seguían teniendo una pinta estupenda.

–Bueno, por qué no –murmuré mientras cogía una pinchada generosa.

––– FIN –––

MysticWorld (Capítulo IV)

El asunto era fácil. No debíamos dejar que durante el día de hoy Pablo y Carlos se acercaran WJPVBW a quién matarían hoy. No saliendo de Casa Willy se encontraría a salvo, pero… ¿Cuánto tiempo tendría que estar escondido? Las respuestas no tardaron en llegar.

Willy dejó la cazuela de macarrones encima de la mesa, se acercó al mueble del salón a la vez que yo me levanté para acercarme a la mesa y a esos macarrones que, ahora mismo, tenían la mejor pinta del mundo. Tenía un hambre canina y hasta un trozo de pan con mierda me habría parecido un manjar en ese momento. Willy sacó unos vasos de mueble mientras yo tomaba asiento. Se acercó a la mesa mientras cogía el tenedor. Soltó la botella y los vasos al tiempo que yo pinchaba un generoso bocado de macarrones directamente de la cazuela y… ¡JODER!

Me arreó tal colleja que solté el tenedor… Cayó directamente dentro de la cazuela. Miré a Willy con una mezcla de odio y rencor que no era propia de mí y le pregunté:

-En serio, ¿tú eres tonto?

– No.

-¿Entonces? ¿Por qué me das?

-Aquí no prueba los macarrones ni dios hasta que yo no lo diga.– Dijo serio mientras se disponía a servir unos chupitos de Jack Daniels.

-Estás de coña, ¿no? No me pienso beber un chupito a estas horas, menos con el resacón que tengo. Ni de coña, no, no no…

No me respondió. Le dio directamente un vaso a WJPVBW, dejó otro enfrente de mí encima de la mesa y se sentó desafiante delante de mí. Tan solo dijo…

– Nadie toca esos macarrones hasta que yo lo diga.– Alzó su vaso hacia mí, después hacia WJPVBW y… Lo dejó encima de la mesa. –Bebe.

– Te he dicho que no voy a beber.

-Ah… Es verdad… Se me olvidaba…– El sonido del portero automático le interrumpió momentáneamente. Tras escucharlo sonar 3 veces seguidas continuó hablando sin inmutarse– Como decía, se me olvidaba. He llamado a Carlos y a Pablo. Deben ser ellos los que están abajo.

Me bebí mi chupito como si fuera el antídoto a un veneno recién ingerido.

¡Este tío es gilipollas! Pensé. Pero si precisamente es de ellos de quién tenemos que alejar a WJPVBW,  dijo anoche que hoy le matarían.

Willy se levantó, se quitó el delantal de La Patrulla Canina, lo dejó colgando del manillar de la puerta y se acercó a la cocina.

-¿Sí?– Gritó al intercomunicador.– Os abro.– Volvió al salón y dijo con una sonrisa de oreja a oreja.– Son ellos.

Me bebí el chupito de Willy, que aún estaba encima de la mesa, donde lo había dejado, tan rápido como me bebí el mío. Me giré hacia WJPVBW, me miraba con cara de pena, con la cabeza ladeada y me extendía el brazo ofreciéndome resignado su chupito también. Parecía tener más que asumida su muerte y era el que más tranquilo estaba, después del propio Willy. Lo rechacé negando con la cabeza y entonces fue él quien se lo bebió sin dudarlo. Igual lo tenía asumido, pero, reconozcámoslo, no es fácil de encajar. 

-A mi habitación, los dos, no quiero un puto ruido. No salgáis hasta que yo os diga. Ni se os ocurra. Vamos a solucionar esto y, sinceramente, no tengo ganas de verte muerto, menos dentro de mi casa. ¡Vamos!

No dio los vasos de chupito, la botella de Jack Daniels y comenzó a empujarnos hacia su cuarto.

– Espera, espera.– Le dije– Déjame llevarme también un platito de macarrones.

-Ni de coña. Tira, vamos. Al puto cuarto y calladito.

Una vez dentro de la habitación cerró la puerta y en ese preciso momento, sonó el timbre. Ya estaban ahí.

-Hola, majos.

-Hola Willy.

– Gracias por invitarnos a comer, un detallazo, Miedo nos da, veníamos hablándolo, algo querrás, pero hasta que nos digas qué, disfrutaremos de la invitación.– Esa era la inconfundible voz de Carlos. Mira que me caía bien el jodío… Antes de saber que iba a matar a mi yerno que, dicho sea de paso, acabo de conocer, pero soy de encafiñarme fácil con la gente. Sentimental que es uno. 

No pude escuchar mucho más. Me limité a no hacer ruido y a intentar intuir lo que estaba sucediendo, pero no me estaba enterando de nada y, joder, necesitaba saber qué estaba pasando en aquel salón.

Un golpe seco, una voz un poco más alta que parecía decir “puto Willy”, otro golpe seco y… Silencio… Se abrió la puerta de repente y allí estaba Willy.

-Ya podéis salir.

Crucé mi mirada con Willy intentando que no pareciera que me daba miedo. Nos acercamos temblorosos hasta el salón y a llegar vimos a Pablo y a Carlos en el suelo, inmóviles, con toda la boca manchada del tomate de los macarrones. Pablo aún parecía sujetar con fuerza el tenedor como si fuera su bien más preciado. Me di la vuelta hacia Willy y le pregunté con voz temblorosa:

-¿Están mu… mu… muuuertos?

– Sí– respondió Willy serio e imperturbable– Ya tenéis un problema menos… Bueno, dos.

-Pe. per. pe. pero…– Willy estalló en una sonora carcajada que tardó unos segundos en poder contener.

-Que no, coño. ¿Cómo van a estar muertos? Esto va de que tenemos que continuar con Los 4 Palos para salvar la ciudad, la humanidad, o lo que cojones sea. Aunque solo sea por los perros, coño, animalicos, ¿qué culpa tienen ellos? Necesitamos a estos dos, nos guste o no. No pueden morir y, menos, matar a nadie, en la cárcel tampoco nos sirven. Son de enamorarse fácil y en su primera visita a las duchas les perderíamos, al menos tal y como les conocemos hoy.  Así que, estamos condenados a entendernos. Atemos a estos pollos y esperemos a que se despierten para hablar con ellos.

-Genio.

-Calla.

-¿Puedo comer ya macarrones?

-¿En serio? ¿Cómo crees que he tumbado a estos dos?

-Ah, claro. Genio.

-Que te calles.

MysticWorld (Capítulo III)

Me desperté con la lengua muy seca, como la de un gatete. Tenía el cuerpo como si una hormigonera me hubiese pasado literalmente por encima y los recuerdos de la noche anterior eran confusos. Me llegaron fotos por whatsapp que preferiría no haber visto nunca. Mi querida concejalía al carajo, pensé.

A pesar de los chupitos de jagger y de la conversación que la noche anterior mantuve con WJPVBW, la verdad es que había dormido de un tirón. Me duché y me serví un zumo de melocotón acompañado de un espidifén. Tenía demasiadas preguntas y WJPVBW debía de seguir en casa de Willy, por lo que me encaminé decididamente hacia allí.

Me abrió Willy la puerta, con un delantal de la patrulla canina.

—Pasa, estoy preparando unos macarrones con chorizo. Al parecer las conexiones en paralelo dan hambre.

—Y la resaca.

—Y la resaca.

Me invitó a pasar al salón en lo que terminaba de freír el chorizo. Allí aguardaba WJPVBW jugando con su perro.

—¿Sabes que llegaron a extinguirse? —comentó mientras le acariciaba entre las orejas.

—¿Los perros?

—Sí, fueron los primeros en sufrir las consecuencias. Cuando todo se fue al diablo y los alimentos escaseaban, mucha gente les abandonó. Los más desesperados incluso se los comieron.

—Vaya.

—¡Pero no todo fue siempre así! Ávila vivió dos décadas esplendorosas a partir del 2020.

—¿Ávila? Me tomas el poco pelo que me queda. WILLY ¿CÓMO VA LA COMIDA?

—Sí, después de lo sucedido en Cataluña, tanto la fábrica de Nissan como la de Seat decidieron trasladarse de Barcelona a Ávila, fue una jugada brillante del entonces alcalde, ¡quién lo hubiese pensado!

—¿El alcalde?

—Sí, se descubrió como un estadista de primer nivel. Esa jugada consiguió aumentar su popularidad en todo el país, lo que provocó que años más tarde ocupase la Moncloa.

—No entiendo nada. ¿Qué fue de Ávila en esos años?

—Vivió una época de desarrollo extraordinario. Se construyó una nueva estación de autobuses, a cargo de Moneo, ya que la anterior se quedó rápidamente insuficiente. Llegaba gente de todo el país y la población aumentó hasta los 200.000 habitantes. En toda Europa se referían a Ávila como la nueva Baviera. La Virgen de las Vacas fue declarada fiesta de interés turístico internacional, petardos incluidos. Y hasta Bruce Springsteen dio su último concierto antes de morir en Flor de Rosa.

—Parece un buen sueño. Y entonces ¿qué pasó?

—Pasó que dejasteis de escribir. Os acomodásteis.

En ese momento apareció Willy con la cazuela de macarrones y una botella de Jack Daniel’s.

—Ya verás como con esto se le pasa la tontería a tu amigo —me comentó.

MysticWorld (Capítulo II)

Viene de Mysticworld.


Joder. Mierda. Joder

Era verdad. Todo era verdad.

Tengo que reconocer que pensaba que todo era gilipollez, una tontada, una broma. Que no había carta, ni viajero, que Eilín era tan solo un producto de mi imaginación y que lo que estaba a punto de terminar era este blog y no la vida en la Tierra.

Joder. Vaya movida.

Son las ocho de la mañana. Escribo estas líneas en el salón de casa, muerto de frío a pesar del brasero y del batín de guatiné. Mi pareja duerme en la habitación ajena a todo, a lo que sucedió anoche y a lo que va a suceder. Ojalá poder dormir a su lado.

Ayer por la noche salí de cena navideña con algunos amigos. A eso de las tres, en un bar del centro de Ávila de cuyo nombre no me acuerdo, un tipo con unas gafas de sol que apestaba a Brummel se me acercó mientras pedía unas cervezas. “Tengo que hablar contigo” me dijo, “es muy importante”. Le ignoré, por supuesto. Pagué mis consumiciones —carísimas, por cierto— y volví con mis amigos. Al rato, el extraño se volvió a acercar, esta vez mientras esperaba mi turno para jugar a los dardos.

—De verdad, es muy importante. Una cuestión de vida o muerte.

—Mire, caballero, no sé quién es usted, si quiere venderme una enciclopedia, pedirme dinero para los desplazados de la última guerra colonial del Imperio Austrohúngaro o mi firma para la independencia de Tabarnia, pero déjeme en paz.

—Me llamo William John Paulus Von BlackWell, yo dejé la carta en el buzón de Trapseia.

—Como si es usted Rita la Cantaora y viene de cantarle unas jotas al Papa de Roma.

—Tú eres el del blog —insistió

—Me debe usted haber confundido con Willy, que es bajista en un grupo de rock.

Si le hubiese hecho algo de caso quizá ese nombre tan extraño me habría llamado la atención. O quizá no. ¿Ustedes se fiarían de un tipo que lleva gafas de sol a las tres de la mañana en un garito de mala muerte y que dice llamarse William nosequé? Perdí de vista al tipo y me olvidé de él. Los dardos no se me dieron bien, como siempre, y la cerveza me da cada vez más sed. A las cinco de la mañana, cansados como perrinos chicos, empapados por la lluvia que aún sigue cayendo al otro lado de la ventana mientras escribo estas líneas, nos despedimos de unos amigos frente a San Vicente y mi pareja, yo y otros dos amigos nos encaminamos por la calle San Segundo hacia la zona sur de la ciudad.

Al pasar por delante del arco de la Catedral, el tipo de las gafas de sol me agarró del brazo.

—Suélteme si no quiere que llame a la policía —le dije bravucón.

—No va a llamar a la policía. Me escuchará y me creerá —contestó con seguridad.

—¿Y usted cómo sabe eso?

—Porque esto ya ha sucedido. Está en todos los audiolibros de Historia allí de donde vengo.

“Madre mía, ya me ha tocado el loco” pensé. Notaba a mis espaldas las miradas expectantes de mi pareja y de mis amigos y en el brazo las uñas de mi interlocutor.

—Mire, yo…

—Escucha, Alberto —me interrumpió—. Dentro de tres segundos sonará un petardo a tu izquierda, en la plaza de la Catedral —sonó—. Ahora, un Seat León rojo matrícula 4528FJK nos pasará por tu derecha —así fue—, y ahora tu pareja te preguntará si va todo bien, tu le dirás que sí y que tienes que hablar conmigo.

—¿Va todo bien, Alberto? —preguntó mi pareja.

—Sí, claro. Tengo que hablar un momento con este señor —respondí con el corazón en el puño. ¿Quién era aquel tipo?— ¿Nos sentamos en un banco en El Grande?

—Claro, eso es lo que ponen los audiolibros de Historia —me contestó el desconocido con una sonrisa.

Ya sentados, bajo la lluvia, no muy lejos de donde esperaban pacientes mi pareja y amigos, el desconocido extrajo un papel doblado del interior de su cazadora. El suelo brillaba reflejando el dorado árbol de la Lotería y a mis espaldas, San José permanecía tumbado en el suelo, vencido por la borrasca Bruno.

—Dentro de unos años —dijo William John Paulus Von BlackWell, aka el de las gafas de sol, de aquí en adelante WJPVBW, mientras desdoblaba el papel—  todo esto habrá desaparecido. Es una pena, porque ni la mejor simulación puede reproducir lo que se siente estando aquí sentado.

—Frío —contesté.

—Bueno, eso está bastante logrado. Me refería a otras cosas. —WJPVBW terminó de abrir el papel y me lo entregó. A pesar de las apariencias, no era un papel normal. Las gotas de lluvia resbalan por su superficie sin humedecerlo—. Echa un vistazo a esto.

Era una portada del Diario de Ávila. 13 de febrero de 2051. A cinco columnas, el titular rezaba “Los últimos abulenses dejan la ciudad. Ávila dejará de existir mañana”.

—Guau —exclamé.

—¿Sorprendido?

—Claro, ¡el Diario sigue publicándose en 2051! ¡Y en papel!

—Bueno, en realidad lo he impreso de internet y hace muchos años que lo edita Mercadona.

—Ya decía yo.

—Bueno, ha llegado el momento de que te cuente como he llegado hasta aquí.

—No me lo digas ¡Un agujero de gusano!

—Algo así. Nosotros lo llamamos conexión en paralelo.

—Vaya cagada de naming.

—Pues es algo increíble. Las simulaciones, la realidad virtual y los procesadores cuánticos de 7 fases han llegado a un grado de desarrollo asombroso. Hemos logrado que el universo se combe sobre si mismo y que sus pliegues, al chocar en plano con los vértices nurticos de las simulaciones…

—No te sigo.

—Oh, perdona. A veces me emociono —WJPVBW reflexionó durante unos segundos—. Lo que quiero decir es que las simulaciones por ordenador han convergido con la realidad y en el futuro, en determinados momentos, en puntos muy concretos, podemos dejar la realidad virtual para introducirnos en la realidad real.

—Vaya —no me había enterado de nada pero sonaba cautivador.

—A través de una simulación de este presente hecha en el futuro he llegado de verdad desde el futuro a este presente.

—¿Y por dónde has entrado?

—Por el baño de caballeros de la biblioteca pública.

—Vaya.

—Tenías que ver la simulación de Eilín, los baños huelen exactamente igual. Es asombroso —me dijo con un brillo en los ojos que no supe identificar. Quizá emoción, quizá asquete.

—¿Eilín?

—Eilín existe. Ella creó la simulación, ella envió a tu cerebro el relato con el que ganaste el certamen de Ávila Abierta.

—Quedé segundo —le corregí.

WJPVBW dudó.

—Pues eso no es lo que pone en los libros de Historia. Bueno, un detalle menor —dijo finalmente—. Eilín me ha enviado para salvar a la humanidad.

—¿La humanidad ha desaparecido?

—Estamos en las últimas. De las seis colonias extrasolares, solo dos sobreviven y a duras penas.

—¿Y cómo pretendes que salvemos a la humanidad del futuro?

—No lo sé.

—Ah, pues cojonudo.

—Solo sé que el fin del mundo está relacionado con el fin del blog.

—¿De Los4Palos?

—Así es. El fin Los4Palos es el inicio del declive de la humanidad.

Reflexioné durante unos segundos. A lo lejos, mi pareja me miraba. Podía notar como su ira crecía a medida que la espera hacía bajar su temperatura corporal. Seguía lloviendo y las gotas de lluvia empapaban mi melena y mojaban ya mi torneado pecho a través de mi cazadora y mi camisa.

—Espera un momento —dije—. Yo he visto muchas series con viajes en el tiempo y tal. Y tú me has dicho cosas que ya han sucedido. Todo esto ya ha pasado y tú sabes como acaba todo esto, está en tus libros de Historia ¿verdad?

WJPVBW se revolvió inquieto en el banco.

—Sí.

—¿Y bien?

—Es un tema espinoso.

—¿Y bien? —dije subiendo el tono.

—La Historia dice que Carlos y Pablo me matarán mañana y mi viaje no habrá servido para nada. También dice que no habrá más viajes a este presente y que todo lo que se ha intentado hasta el momento, hasta el año 2069, ha fracasado.

Un silencio incómodo se instaló entre nosotros.

—¿Y qué haces aquí entonces? Vas a morir por nada.

—Tu hija dice que es nuestra única esperanza.

—¿Mi hija?

—Eilín es tu hija y yo… bueno… yo soy su prometido.

—Joder

—¿Puedo llamarte papi?

Aquello era demasiado para mi. Tenía una hija —en el futuro, es verdad, pero ya me estaba pesando pagarle la carrera— que se iba a casar con un tipo que llevaba gafas de sol por la noche. ¡Y encima el mundo se iba a acabar por haber dejado de escribir el blog y solo nosotros podíamos salvarlo! ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Quién estaba detrás de todo esto? Parece otra de nuestras historias navideñas pero esta vez es real. Real como la vida misma. Real como el Real Madrid o el Real Ávila.

Estaba desbordado. Por eso, hace unas horas llame a Willy y le conté lo que pasaba. Por eso, hasta que sepamos qué hacer, William John Paulus Von BlackWell está con él, lejos de Carlos y de Pablo.

Y ahora no sé si ponerme manos a la obra y salvar el mundo o tomarme un café con unas magdalenas.  

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