Defensa férrea de la verbena

Tenemos la suerte de contar con la colaboración verbenera de Carlos Muñoz. Todos aquellos que quieran seguir los pasos de este intrépido rumbero, aquí explicamos cómo.

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Primera semana de agosto es sinónimo de fiesta en los pueblos de nuestra provincia. Para entender cómo y por qué se han desarrollado estos eventos a los largo de los años pueden ustedes recurrir a los historiadores, gente por otro lado poco fiable. Aquí me limitaré a dar una serie de razones de peso para defender la cita más importante del verano. ¿Por qué tiene usted que ir a las fiestas de su pueblo?

- Por las salchipapas. Ni a Ferrán Adriá en pleno proceso creativo se le habría ocurrido tal genialidad. Salchicha del Carrefour cortada en láminas junto con patatas fritas con un aceite descorchado en marzo. Justo lo que tu cuerpo de pide a las tres de la mañana. Si el chef le pregunta qué salsas desea para tal creación, no lo dude, la respuesta correcta es TODAS.

- Porque te ahorras el chequeo médico. Si usted es capaz de aguantar una semana el ritmo que le imponen sus amigos, no hay duda, tiene usted una salud de acero. ¿O prefiere fiarse de alguien que tras estudiar diez años se viste en el trabajo con una bata blanca?

- Porque las niñas crecen. ¡Y cómo crecen! Esa sensación agridulce de ver como lo que hasta hace pocos años era una dulce niña ahora es toda una mujer con una vida sexual más activa que la tuya

- Porque es barato. Con lo que te cuesta un billete a París en Agosto te costeas una semana de fiesta en el pueblo. Además, ¿qué tiene ParÌs que no tenga Muñogalindo o Sotalvo?

- Porque se desayuna en el bar. No pierda el tiempo en cocinar, aún no se ha conocido resaca que se resista a un café con leche acompañado de revolconas en el bar de su pueblo.

- Por la siesta. Igual que los ciclistas necesitan su autotransfusión de sangre, los verbeneros necesitamos nuestra siesta. Pero no una siesta para descansar los ojos, no. Estoy hablando de una siesta que puede oscilar entre las dos y las cuatro horas. Y en la cama, por supuesto. Si en la casa en cuestión hay niños, es recomendable usar tapones.

- Porque desarrollas habilidades. Como, por ejemplo, calcular el desvío que (por lo que sea) tienen las escopetas de feria, con el fin de conseguir ese purito tan ansiado.

- Porque da igual como vistas. Con unas chanclas, unos pantalones cortos y una camiseta de publicidad puedes aguantar varios días. Otro elemento indispensable son las gafas de sol, estas gafas no se retirarán hasta varias horas después de haber caído el sol.

- Porque no se liga. Sí, me han entendido bien. Está claro que con esas pintas esta no va a ser la semana en que conozcas a una guapa chica del valle. Por lo tanto puedes dedicarte a otras actividades tanto o más estimulantes como conocer a esos primos lejanos que no sabías ni que existían.

PD: Si ustedes se han fijado, en los últimos años se han empezado a desarrollar una serie de actividades (poco saludables) en las fiestas de los pueblos. ¿QuÈ necesidad hay de mezclar un evento como la verbena con otro en el que varias personas muy delgadas se disputan llegar el primero tras correr varios kilómetros? ¿Es que no tienen suficiente con el castillo hinchable?

El dilema: 424 páginas de Zapatero en vena.

El verano es la época del año ideal para la lectura reposada. Playa, arena, el lejano arrullo de las olas, inmigrantes asiáticos ofreciendo masajes a los guiris, tú y tu libro. O una piscina, hierba, el lejano arrullo de 17 bestias menores de 13 años y de sus respectivas madres, tú y tu libro. O si no has salido de casa, el sofá, el lejano arrullo del aire acondicionado, el señor que vende naranjas a un euro en una furgoneta destartalada bajo tu ventana, tú y tu libro. Es un ciclo lector en el que solemos rebajar las exigencias, yo el primero, como si se tratara de una noche fría, a altas horas de la madrugada, en una discoteca que huele a orina y alcohol. Bajamos el listón y nos metemos entre pecho y espalda cualquier cosa que haya en la estantería, el kiosko, la biblioteca municipal o el purgatorio de las letras: la sección de libros del Corte Inglés. Sin ir más lejos, yo acabo de terminar, además del libro que voy a pasar a comentar, el último éxito de Javier Sierra y me ha dado por leer “La Catedral del Mar”, ejemplar que está bastante mejor escrito que el primero aunque haya varios detalles que me ofuscan.

Sin más, paso a comentarles, en esta nueva sección que podríamos llamar “Lea en verano que es bueno y sano”, la última gran aportación española al pensamiento político del presente milenio: la magna obra del expresidente Zapatero (en adelante, ZP) “El dilema: 600 días de vértigo”. Como ven, empezamos por todo lo alto. Más de 400 páginas en las que el expresidente intenta explicar y justificar su gestión de la crisis, contando con especial detalle todo lo que rodeó a aquel famoso mes de mayo de 2010.

Aquí ya habíamos comentado la biografía política de Aznar -uno de los mejores libros que Aznar ha escrito sobre sí mismo- así que estamos acostumbrados a políticos que intentan vendernos la moto con ojos llorosos y miradas suplicantes. ZP intenta convencernos de que no tenía más remedio, de que las cosas son muy complicadas y de que él hizo todo lo que pudo por evitar que España acabase en el club de los rescatados. ¿Lo consigué? Psé.

Para mi, el libro se resume en tres palabras: incertidumbre, improvisación e impotencia. Y no hablo solo de ZP. La primera sensación que transmite el libro es que nadie, desde Zapatero a las institución internacionales, tenía mucha idea sobre lo que pasaba, lo que iba a pasar y lo que se podía hacer si lo que pasara o pasase no era bueno. ZP no negaba la realidad cuando se resistía a llamar a la crisis por su nombre, simplemente no sabía lo que estaba pasando y, abrazado a su mantita, su optimismo y su pensamiento mágico, confiaba en que con insuflar confianza a la sociedad y mover mucho las manos todo iría bien. Pero no lo sabía él, ni nadie, o al menos esa es la impresión que da al relatar las múltiples cumbres que se van sucediendo para “refundar el capitalismo”, en palabras del bueno de Sarkozy, dibujado por ZP como un gran amigo de sus amigos y de nuestro país.

De esa falta de diagnóstico de la realidad se pasa a la improvisación. Como nadie tiene ni puta idea de lo que ha pasado, pasa o pasará, se van tomando medidas a ojo de buen cubero. Primero soltando dinero como si no hubiese un mañana y después, cuando la lectura de las tripas de un cuervo nos dicen lo contrario, asustándonos por todo el dinero que hemos palmado. Y en estas llega Grecia y Europa cae en la esquizofrenia y de tanto morderse las uñas acaba masticándose las clavículas. Zapatero narra con detalle buena parte de lo sucedido en torno al hundimiento, rescate y re-recaste de Grecia. Tragedia en tres actos, de momento, en la que Merkel actúa como el tuerto que guía a los ciegos. Como nadie había pensado nunca en que esto llegase a suceder, se apaña como se puede un acuerdo que deja bien claro los principales defectos de la UE. Y luego otro, y otro, y otro…

De largo, lo peor de todo el libro, lo que más asusta como español y europeo, es la sensación que transmite de impotencia. La UE y sus mandamases van dando palos de ciego, uno por aquí, dos por allá, esperando que unos señores que responde al nombre de “los mercados” -como no gobernaba Rajoy todavía conservaban la “d”- vean con buenos ojos sus andanzas y ocurrencias. Los dirigentes europeos vivían con miedo a los lunes, días en que estos demiurgos evaluaban sin piedad sus acuerdos de fin de semana. Ahí tienen a Zapatero sin dormir, en pijama seguramente, con una taza de café, esperando la reacción de las bolsas asiáticas. Europa aprobaba medidas y llegaba a acuerdos con la única intención y esperanza de sobrevivir un lunes más. Una sucesión de abismos y rubicones a la que solo parece haber puesto punto y final -de momento- la intervención de Supermario Draghi. Quinientos millones de habitantes sin herramientas económicas ni políticas suficientes para hacer frente a la situación porque el sistema político, económico e institucional europeo e internacional les ha dejado, a veces voluntariamente, sin ellas. Un juego de equilibrios, contrapesos, soberanías compartidas y multidependencias sobre el filo de una navaja.

Para terminar, una cita, pero no del libro de Zapatero -he oído sus suspiros de alivio- sino de “El declive de los dioses”, del periodista económico Mariano Guindal. Año 2004, una semana antes de las elecciones, entrevista con Miguel Sebastián para La Vanguardia. En la charla posterior a la entrevista, dos perlas. “Menos mal que no vamos a ganar, porque la que viene sobre España es gorda” dice el que luego sería Ministro. Ante la sorpresa de sus interlocutores, Sebastián habla de la burbuja, del exceso de crédito. Guindal le responde que de eso no hay nada en el programa electoral que ha ayudado a confeccionar. “No es un programa electoral para gobernar, sino para que José Luis obtenga un resultado suficientemente bueno para salir reelegido como secretario general del PSOE en el próximo congreso. Después ya haremos un plan económico en serio para gobernar.” Puede resultar extraño lo que voy a decir, pero para mi la peor legislatura de Zapatero fue la primera, cuando se perdió la oportunidad de transformar la economía española y frenar la deriva que nos terminó conduciendo a donde todos ustedes saben. Y de eso, “El dilema: 600 días de vértigo” no dice nada.

Un café con… Pedro Tomé (2 de 2)

Ya os he contado una parte de lo que puede hablar con Pedro Tomé durante nuestro café pero faltan más cosas que seguro son de viestro interés… Dónde nos habíamos quedado… Ah, sí, hablando de las próximas municipales y de… Podemos.

Le decía a Pedro que las últimas elecciones municipales sorprendió la entrada de UPyD en el Ayuntamiento de Ávila al hacerlo con 4 concejales cuando, quizá, poca gente se lo esperaba. Seguramente sea la capital de provincia en la que con más fuerza ha entrado UPyD al Ayuntamiento… ¿Puede suceder algo parecido con esos partidos que has nombrado Vox, Podemos, Ciudadanos… ? “Puede, sí, por qué no… Depende de las personas…”

Insisto… Para ser más concretos. ¿Podemos, puede? “Pues no lo sé, dependerá de a quién pongan. A ver, creo que un gran error de los partidos políticos es hacer como que no ha pasado nada, un segundo error es dedicarse a criminalizar a Podemos en lo que parece una especie de mensaje interno a los propios como diciendo: ¿veis lo que pasa cuando no vais a votar? ¡¡Que vienen los malos!!”  (vuelve a hacerme gracia…) “y un tercer error sería echarse en brazos de Podemos, como Podemos está de moda seamos todos Podemos. Los tres errores son igualmente perniciosos, pero en el caso de Ávila, precisamente por el tamaño de la ciudad, depende mucho de a quién pongan”. Vale, entiendo el argumento, pero hay quien piensa, y puedo incluirme entre ellos, que el PP gana en Ávila aunque ponga una fregona de cabeza de lista. “No, no estoy de acuerdo con esa afirmación. La lista del PP de hace cuatro años significó cuatro concejales para UPyD”. ¿Solo perdió el PP? “No, no. Cuando un partido gana es porque pierden todos, el ejemplo más claro es el partido de que hablábamos, Podemos. Según los datos de que disponemos el PSOE se ha dejado entre 450 y 500 mil votos en Podemos, IU entre 250 y 300 mil que ha compensado porque en otros sitos ha recuperado, pero ha habido entre 180 y 200 mil personas que habían votado en las últimas europeas al PP y han votado a Podemos. Han pillado de todas partes, quizá porque es más transversal que otros partidos. En el caso de UPyD en Ávila, evidentemente, obtuvo votos tanto del PP como del PSOE y algunos se llevaría de Izquierda Unida, y seguro que otros muchos que no eran de nadie, por decirlo de alguna manera, esta es una cosa que es importante. A veces los medios de comunicación se expresan de una forma muy simple para llegar a más gente y eliminan los matices y en realidad los votos no son de nadie, son de cada individuo, pero nada más”.

Pedro, a pecho descubierto, quién te gustaría a ti, a título personal, que fuera el próximo alcalde o alcaldesa de la ciudad. “No voy a hacerle la putada de nombrarle porque le machacarían los suyos…” … “que son los míos…”  Termina entre risas. “Hay gente con valía en todos los partidos y reconozco que ahora mismo, en el mundo de la política lo que reina es la mediocridad absoluta. El reino de la política es como una continua segadora y al que saca la cabeza y hace sombra a sus líderes, se la cortan pero YA”. ¿Y como conseguimos salir de la mediocridad y llevar a la política a un lugar más digno? Porque sí es cierto que todo lo que tiene que ver con política está bastante mal visto actualmente… “Ah, bueno, eso es algo ganado a pulso, ¿no? ¿Cómo se consigue salir de ahí? Parece que todo lo que se sabe diariamente de política nos da cada vez peor imagen de los políticos. Uno que ha trincado, otro que se sospecha que también, otro que defiende al que ha trincado y luego ya no le conoce… “Bueno. Hay que diferenciar. Una cosa es la política a nivel nacional y la que sale en los grandes medios de comunicación y otra es la del día a día de los pueblos y demás… Es necesario decirlo. Hay gente que dedica mucho esfuerzo y mucho dinero por los vecinos de su pueblo y se llevan palos inmerecidos. Es importante reconocer lo que vale y lo que no vale de la política y lo que no vale es que se haya convertido la política en el reino del espectáculo. Es muy preocupante”. Me lo explique. “Cuando personas informadas, entre las que modestamente me puedo incluir, hace seis meses no conocen, conocemos, a ninguno de los dos líderes más mediáticos del país, es para preocuparse. No voy a cuestionar la valía de Pablo Iglesias ni de Pedro Sánchez hasta que no lleven unos años y pueda decir si han sido buenos o han sido malos pero de antemano hay que darles una oportunidad, los dos pueden ser muy buenos, muy malos o medio pensionistas, pero eso de momento no lo sabemos. Lo que me preocupa es que yo, que leo todos los días el periódico, que escucho la radio a diario, a veces incluso veo la televisión, y hace seis meses no sabía nada de Pablo Iglesias y hace tres no sabía nada de Pedro Sánchez. Imagino que los militantes del PSOE conocían a Sánchez y los tertulianos televisivos a Iglesias, o a los dos… Pero a mí me preocupa que mi país esté gobernado en función de los criterios de audiencia de las televisiones. Eso tiene que ver con todo lo demás. La política se ha convertido en el reino del espectáculo. No entiendo que, de repente, hable un diputado en el Congreso o un senador, cuando hacen algo, y de repente los suyos, como si fuera una feria, se levantan y aplauden… Yo aplaudo en el teatro, o en un concierto cuando acaba pero esto… Es preocupante”.

¿Podríamos decir que el problema político de este país es un problema de educación, un problema cultural? ¿En qué fallamos? “Hay muchos problemas políticos en este país pero uno de ellos es la pésima profesionalización de la política, la exclusión de los ciudadanos de la toma de decisiones, hay quien gobierna, como se decía en el S. XIX, para el pueblo pero sin el pueblo, y no solo sin el pueblo, a veces CONTRA el pueblo. Me parece vergonzoso que algunas decisiones se tomen en función de lo que beneficia o perjudica a las personas que las toman porque no tienen otra cosa de la que vivir. La presidenta de Andalucía o la Ministra de Trabajo, ambas con sus virtudes y sus defectos, que los tienen, hasta donde yo sé ha llegado cada una a su puesto sin haber cotizado en ninguna empresa o en ninguna administración en su vida, lo que quiere decir que el día que pierdan esos puestos se van al paro. Hablo de sitios lejanos para que no parezca que hablo de mi Ayuntamiento… Y entonces, ¿cómo no va a condicionar eso las decisiones que se toman?”. Me hacen gracia estas palabras y me recuerdan lo que me dijeron hace unos años de: “desconfía del político que no tenga beneficio aparte de la política”. “Sí, sí, sí. Es más, a la política debe poder llegar cualquier ciudadano, en los sitios no muy grandes lo haría hasta obligatorio, que al menos un miembro de cada familia pase por un Ayuntamiento para que sepan cómo se reparte todo. En última instancia, hacer política es distribuir dinero y eso no se valora objetivamente hasta que nos e hace”.

Vamos a dar una vuelta por un par de asuntos locales. Tras tu salida del Ayuntamiento has seguido ligado a distintos asuntos y quiero preguntarte por uno en concreto… ¿Cómo va el tema del Museo del Prado en Ávila? “Va… Bastante más despacio de lo que nos gustaría, pero va. Vale, pero que vaya no quiere decir que vaya por buen camino. ¿Va a salir adelante? ¿Va a tardar otros cinco años? ¿Va, pero a vía muerta de nuevo? “Ahora mismo se dan las condiciones suficientes para que salga adelante. Hay ciertos aspectos…”, dice midiendo las palabras, “que necesitarían de más transparencia pero más transparencia podría ir en detrimento del conjunto del proyecto. En algún momento, cuando el museo ya esté abierto, alguien tendrá que explicar todo lo que ha pasado desde el principio hasta que se abra para que esto haya tardado tanto, pero ahora necesitamos prudencia.” ¿Por qué? “Una de las personas que más apostó por este proyecto fue la Ministra González-Sinde, era tan evidente su apuesta que hubo quien se quiso aprovechar del asunto y como consecuencia de eso pagamos todos. Ahora está, desde el punto de vista administrativo, prácticamente todo desatascado, y creo que no hay motivos para que no vaya adelante. Con un poco de suerte puede que esté acabado para finales de 2015 aunque no en su proyecto inicial que tengo la sensación de que va a ser reconducido. No sé en qué dirección”. 

Otro asunto. Eres usuario del convenio de transporte que hay entre Castilla y León y la Comunidad de Madrid que tristemente ha estado ahora de actualidad porque querían rescindirlo. “Sí. A mí me gustaría, no solo que se mantenga el convenio, sino que la provincia de Ávila y la de Segovia se incluyan en él como “Zona E”. Y hablo de la provincia porque a veces se nos olvida que este convenio afecta también a muchos vecinos de El Tiemblo, Cebreros, Sotillo y toda esa zona. Es necesario que la provincia de Ávila se incluya dentro de la Zona E”. ¿Cómo va a acabar esta guerra?  No lo sé, pero todo este conflicto nos lleva a tres reflexiones. Una, la absoluta miopía de la Junta en algunos aspectos. Sin este convenio, la provincia de Ávila perdería aún más población de la que ya está perdiendo. En segundo lugar, da la impresión de que, como diría Gila, alguien le ha mandado un mensaje a alguien, y para eso ha dado una patada en el trasero de los usuarios. La Junta está dentro de un proceso de reestructuración de las comunicaciones internas de la Comunidad. Cada vez que se dice ‘reestructuración’ quiere decir que sobra gente. Si ahora mismo el mundo de los autocares tiene unas 350 concesiones en toda la región, por lo que sea les interesa que desaparezcan 200 empresas del mundo de las comunicaciones. Hay un mensaje de alguien a alguien pero no sé muy bien de quién a quién. En tercer lugar. Parece que la Junta de Castilla y León quiere hacer una distribución del territorio según la cual quedaría la industria en Valladolid y al sur de Palencia, el mundo universitario lo circunscribimos a Salamanca y, tal vez, León, Soria y el sur de Burgos lo dejamos como reserva forestal y Ávila para el turismo rural. Todo lo que no tenga que ver con eso nos da igual. Estamos condenados”.

Vamos con ese otro asunto del que tanto se habla ahora que es el V Centenario del nacimiento de Santa Teresa. ¿Va a servir de algo, de nada? ¿Qué te parece? “Lo primero es que el Ayuntamiento va a decir en septiembre, a un mes del inicio del Centenario, lo que va a hacer. Me llama mucho la atención que a estas alturas haya un programa pastoral muy desarrollado, pero mucho, y que no haya, hasta el momento, desarrollo en otros ámbitos. Teresa de Cepeda y Ahumada fue una reformadora religiosa, es una santa, y así debe ser tratada pero también fue una ciudadana de Ávila y una gran escritora y parece que estas cosas se olvidan. No entiendo que el Ayuntamiento de la ciudad se haya tragado que el V Centenario sea de Santa Teresa de Jesús cuando el nombre religioso de la Santa es Santa Teresa de Ávila. Con el simple hecho de poner, en lugar de STJ, STA estábamos ya vendiendo la ciudad en todo el mundo, pero bueno… son cosas que le pasan a nuestro Ayuntamiento de vez en cuando. Por otro lado… ¿por qué se ha excluido, no sé si vetado, al la Diputación de Ávila. Que es verdad que las Diputaciones no sirven para nada, son gestorías caras, pero ya que la tenemos, aprovechémosla. Santa Teresa nace en Ávila, o en Gotarrendura, depende de a quién preguntes, está vinculada a Becedas, a Arévalo, a Ortigosa… ¿Lugares que son Teresianos y que no van a aparecer en el V Centenario? Parece que no, que solo aparecerán Ávila y Alba de Tormes. No entiendo esa decisión… “. ¿Qué esperas? “Nada. Que si hay suerte venga el Papa durante 3, 5 días, o una semana y se llene la ciudad, pero poco más. Espero estar equivocado. Podría ser un instrumento muy bueno para proyectar la ciudad, no solo desde el punto de vista turístico. Hay que diversificar más la economía local, no se puede vivir solo del turismo, es un riesgo muy, muy grande hacerlo”. ¿De que más puede vivir, entonces, Ávila? Qué se podría explotar, en tu opinión, aparte del patrimonio y el turismo religioso que, dicho sea de paso, el turismo religioso es turismo low cost, deja poco dinero en una ciudad. “Efectivamente la mayoría del turismo religioso el low cost pero hay una pequeña minoría que es turismo de mucho dinero. Si miramos los beneficios económicos que dejó la JMJ hace unos años en Ávila fueron muy escasos digan ahora lo que digan, muy escasos, turismo de bocadillo y lata. Mira. Nosotros tenemos las condiciones ideales para convertirnos en un punto de referencia para marchas blancas no muy grandes pero para eso tienen que cambiar algunas cosas. Que la autopista de pago no sea de pago y sea autovía y termine por acercarnos a Madrid en una hora. Que los trenes de pasajeros y mercancías tarden en llegar a Madrid una hora. Con eso tendíamos mucho ganado pero parece que eso no va a suceder. Hubo una época que eramos un referente ganadero en el mundo pero hemos dejado de serlo, eso se puede recuperar. Tenemos los mismos pastos que hace años y el mismo terreno, pero no somos capaces de vender los productos fuera de Ávila. Un ejemplo, hace 25 años, Avilacta vendía 65.000 litros de leche al día, ahora vas donde se encontraba Avilacta y no quedan ni lis cimientos de la empresa. Podríamos convertirnos en una extensión de la Universidad Pública de Salamanca”. De eso hay ya un cimiento puesto… “Sí, peo hay 3.000 alumnos de esa uniersidad en Ávila que la mayoría son de fuera de Ávila y es gente que vive aquí todo el año. Hay que negociar con Salamanca y potenciar el campus de aquí, eso traería beneficios”. Sí, Pedro, pero tenemos una Universidad Católica a la que puede que no le interese eso. “Problema suyo… Bueno, nuestro porque nuestras Administraciones han pensado que ese es el futuro. No tengo nada en contra de la UCAV, lo tengo en contra de las Administraciones, las mías, que invierten mi dinero sin contar conmigo. Lo que no puede ser es que exista un mapa de titulaciones en Castilla y León que dice que no se pueden repetir titulaciones cuando una ya tenga éxito y hace dos años esté duplicando titulaciones aquí, o que Diputación entregue, prácticamente, un edificio, comparten algunas instalaciones, pero bueno, a la Universidad Católica que hace y deshace a su antojo… La UCAV está aprovechando un nicho muy bueno porque tiene unas Administraciones que le regalan todo”. 

Nos tenemos que ir, apenas nos queda tiempo y tenemos una cita ineludible en  unos minutos lo que me obliga a ir terminando este encuentro. Sólo le pregunto dos cosas más y son más personales. ¿Qué música escuchas? Toda. Dime un grupo. A ver… Yo era de Los Clash pero hoy en día puedo disfrutar con la copla, por supuesto Camarón, todo tipo de música buena. No tengo problema en pasar de música clásica a Rock FM. Recomiéndanos un libro. “¿De qué tipo?” Uno que te haya gustado a ti. ¿Cómo te voy a recomendar solo un libro? No se puede, déjame que te recomiende 100… Venga, pues recomiéndame uno de los que has escrito tú. Son siete ¿no? “Uf, no lo sé, he participado con capítulos en muchos, más de cuarenta pero míos… Siete… ¿Los has contado en la web del CSIC? No, ¿Tú sabes que tienes página en la Wikipedia? Se ríe… “Me lo han dicho, sí, pero no la he visto”. Se la muestro, apenas 3 párrafos. En uno de ellos los libros que supuestamente ha escrito, los repasamos. Faltan algunos, no están todos. Y de ellos elige uno. “Entre mundos. Es un libro muy interesante, sobre todo la segunda edición la primera es más fácil de encontrar en Ávila pero la segunda se editó en México por la Universidad de Guadalajara.” ¿Me prestarás la segunda edición de Entre Mundos? “Creo que tengo alguna por casa, sí… Lo miro y te digo… Te tomo la palabra… No te olvides… “Hecho”.

Es la hora, nos levantamos, pago los cafés tras convencer a Pedro de que luego lo paso a los gastos del blog y que no se preocupe, quería pagar él. La charla, como habéis visto, ha sido muy interesante y, por supuesto, le quedo enormemente agradecido por este rato. Espero que a vosotros también os haya gustado, ya habrá más…

Un café con… Pedro Tomé (1 de 2)

Es pronto, las 11 de la mañana, y veo entrar al fondo a mi interlocutor de hoy. Pido mi café, doble, como siempre, uno con leche para Pedro. Elegimos una mesa, están todas vacías. No nos complicamos y nos sentamos en la más cercana a nosotros. No tenemos mucho tiempo así que no tardamos en ponernos a charlar ante un teléfono que hace las veces de grabadora. Lo pongo en modo avión, no quiero interrupciones. La cosa promete interés…

Pedro Tomé… ¿Qué más? “Martín, de los Martín de toda la vida”. Eres de salamanca… “Sí, nacido sí, pero yo me considero de un pueblo de la sierra que se llama Sequeros y que es el pueblo de mi madre”. ¿Te crías en Sequeros? “Mmm… No, en Salamanca, pero con muchas vistas al pueblo… como era antes…” Se me olvida preguntarle, lo confieso, pero os doy el dato pasa por poco los cincuenta años…

Eres antropólogo… “Sí”. ¿Qué es eso? “Es una ciencia social especializada desde finales del S. XIX en el análisis de la diversidad sociocultural. Estudiamos procesos sociales y culturales desde un punto de vista cualitativo en diferentes sociedades y desde mediados del siglo pasado en nuestras propias sociedades. Trabajo básicamente en el estudio de las relaciones entre procesos culturales y procesos ambientales tanto en México como en Castilla y León, sobre todo en la provincia de Ávila donde hice mi tesis doctoral. Últimamente hemos vuelto a trabajar en aquí tras hacerlo unos años, sobre todo, en México.” Ya me has dado la teoría, ahora ponme un caso práctico. “Cuando uno va por los altos de Jalisco descubre que el paisaje es muy parecido al paisaje de la Sierra de Ávila (Martiherrero, Cabezas, Muñico), hay zonas en las que es casi idéntico. Nosotros partimos de que el paisaje es el resultado de una serie de procesos culturales y modificaciones que los seres humanos hacen sobre la naturaleza. Una vez encontrados estos dos paisajes tan parecidos nos hacemos la pregunta de si son semejantes porque la gente tiene los mismos valores en cuanto a las relaciones personales y con el entorno, o no, y en base a eso hacemos nuestros estudio”. Mejor, me entero algo más de eso de la antropología…

En algún momento de su vida, Pedro Tomé decide venir a vivir a Ávila… “Efectivamente, en el año 87, 88… Yo estudié Filosofía pura y saqué las oposiciones de profesor, mi mujer también y estuvimos buscando lugares donde poder estar juntos. Al principio yo estuve en León y ella en Cuenca. salieron dos plazas en Ávila, las pedimos los dos y tuvimos la suerte de que nos las dieron. Vinimos pensando en quedarnos un año o dos y al final llevamos veintitantos. Al final, excepto tres años que estuve de profesor en Ávila (en Alonso de Madrigal) no he vuelto a trabajar aquí. Me dieron una plaza de Bachillerato en Coca (Segovia), mantuve residencia en Ávila, estuve otros tres meses en el recién creado Jorge Santallana y luego me fui a la Universidad de Salamanca. Con el tiempo he terminado en Madrid”. ¿En Madrid qué haces? “Soy científico titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), soy el Jefe del Departamento de Antropología”. ¿Mejor allí que en la enseñanza? “A ver… A mí me gusta mucho la docencia pero no me gustaba, por ejemplo, la docencia que tuve en Salamanca. Allí tenía una asignatura que se llamaba Antropología del Social y daba clase a dos grupos con unos 300 alumnos en cada grupo. No conocía a mis alumnos, no tenía posibilidad de acercarme a ellos. Si los grupos fueran, como se supone que se iban a crear en este invento del “Bolonia”, de 40 o 50 alumnos sí sería una gozada porque puedes hablar con ellos y puedes escucharles pero con 300 es imposible”.

Llegado un punto de tu vida ya en Ávila te da por meterte en política… Qué tío más raro, ¿no? “Ya estaba ligado tiempo atrás a otros movimientos sociales. Fui parte del movimiento de Objeción de Conciencia por el año 81, participé en la creación del grupo de Amnistía Internacional en Salamanca, había tenido contactos ya con Izquierda Unida en Salamanca pero de una forma más distante, estaba dedicado a otras cosas. Conocí a gente que formaba parte de Izquierda Unida y hablamos, me pidieron que me integrase, comencé a trabajar con ellos y la primera vez que me presenté a unas elecciones fue en 1991 cuando encabecé la lista para las Cortes de Castilla y León. Desde entonces he estado siempre ligado a las listas de Izquierda Unida. En aquella ocasión IU obtuvo un único representante que se presentaba por Valladolid, en el 92 formé parte de la dirección regional, en el 95 obtuvimos 5 procuradores en la comunidad, ninguno por Ávila, y en aquel momento dejé paso a otras personas del partido. Paralelamente, en el 91 obtuvimos un concejal en el Ayuntamiento de Ávila, en el 95 tres y desde entonces hemos estado ahí”. ¿Y cuándo entras tú como concejal de Izquierda Unida al Ayuntamiento de Ávila? “En 2005, en mitad de una legislatura cuando accedo como concejal y al final estuve allí durante 6 años, una legislatura y media, hasta las elecciones de 2011″. Y qué recuerdos te trae esa época en el Ayuntamiento. “De todo tipo. Uno, aún desde la oposición, puede contribuir a que sus vecinos vivan mejor, suena muy pomposo pero es así. A veces te equivocas y haces que vivan peor, son cosas que pasan. Creo que gobernábamos mucho desde la oposición, dicho así la gente se puede reír pero incidíamos mucho en las decisiones que se tomaban, casi nunca nos gustaban pero pasito a pasito conseguimos que algunas de las cosas que en el año 91 parecían imposible fueran poco a poco saliendo. Por ejemplo, la Escuela de Música, la de Artes… La primera vez que lo propusimos nos tacharon de locos… Te das cuenta de que cuando el Equipo de Gobierno hace algo mal los responsables éramos todos los grupos políticos y cuando hacen algo bien el mérito es solo del equipo del Gobierno… Descubres…”

Le interrumpo, ha tocado un tema que me interesa. Pero eso es un problema de la sociedad que ve esos logros o esos fracasos así o es un acierto de quien gobierna que consigue democratizar los errores y mostrar los aciertos de forma partidista. “Las dos cosas, ¿no? Quien gobierne y donde gobierne siempre tiene más facilidad para llegar a los ciudadanos, es uno de los problemas del periodismo contemporáneo, pero también hay error de quien no gobierna y deja que le metan tanto gol…”

Siguiendo con aquella época, es muy difícil hacer oposición con una mayoría absoluta histórica en el poder, ¿no? “Bueno… Es difícil hacer oposición siempre. Aquí hay mayoría absoluta desde el año 91, no antes, aquí hemos llegado a tener tres alcaldes en una legislatura, en una sola legislatura. Quizá la cosa no era tan mayoritaria o tan estable como parecía. Dicho esto, uno puede plantearse la oposición de dos maneras. Una, como tienen mayoría absoluta, digan lo que digan voy a contestar que no. Eso es muy sencillo. Y otra es intentar buscar siempre acuerdos que, no siendo el máximo de lo que buscas, te pueden permitir ciertos mínimos, otra cosa es que seas capaz de vender, como oposición, lo que has conseguido, que casi nunca ocurre. Depende mucho del talante del que tienes enfrente… No voy a nombrar a nadie del Partido Popular porque si digo quién del Partido Popular tiene un talante negociador estoy seguro de que no sigue en las próximas…” (me río), “pero hay personas con las que puedes negociar y personas con las que no. En este caso y en el resto de lugares y partidos de España hay tres tipos de gente. Gente que se desvive por sus ciudadanos, con esta gente se puede negociar, gente que se desvive por su partido, con esos es más difícil negociar y gente que solo piensa en aquello que les beneficia. Con estos es imposible. Una de las grandes dificultades de la oposición es averiguar quien vive para sus ciudadanos, con esos negocias, con el resto no pierdes el tiempo”.

¿De aquellos con quien antes compartías salón de plenos, guardas buena relación con alguien que no sea de tu partido? “Sí, por supuesto. Tenemos un grupo que nos auto denominamos “Los EX”, en realidad ya existía antes de que yo fuera “ex”. Quedamos de vez en cuando a cenar y hay representación del PP, del PSOE y de IU. UPyD no estaba entonces en el Ayuntamiento. Nos queremos, nos apreciamos… Estaría feo que te diga quienes son porque en el Partido Popular, algunos de los que mandan son muy rencorosos, y les ponen en seguida una cruz a los suyos que se ven con los enemigos”. Me vuelvo a reír… No pregunto.

¿Algún enemigo? “No, no tengo enemigos políticos, tengo personas con las que me llevo mejor y con las que me llevo peor. Siempre he pensado que las ideas de tus adversarios políticos hay que combatirlas de forma prudente y democrática, en todo lo que se pueda, pero siempre, siempre hay que respetar a las personas. Incluso la persona más despreciable tiene algo por lo que es digna de ser respetada aunque a veces sea difícil encontrarlo pero siempre lo hay. Hay ideas que no son respetables. Hay ideas que yo nunca respetaré pero las personas que las defienden, por mal que me puedan caer, siempre tendrán mi respeto”.

Una de política… ¿Ávila va a seguir siendo una ciudad, una provincia, mayoritariamente de derechas? “No tengo ni idea. Si tuviera la respuesta a eso saldría todas las noches en la tele haciendo predicciones, no lo sé”. ¿Intuyes, crees que pueda haber un cambio político en Ávila en las elecciones del año que viene? “Las próximas municipales en Ávila, las del año que vienen son muy bonitas porque son un auténtico misterio. A diferencia de otros comicios nacionales o europeos, en unas municipales, cuanto más grande es el núcleo de población en el que se vota, más importante es la ideología y menos las personas a las que se vota. Al revés también… En los pueblos se vota a las personas se presenteN por el partido que se presenten. Ávila está en un tamaño intermedio en el que la ideología importa pero también lo hacen, y mucho, las personas. A día de hoy es un misterio, no sé ni quién se va a presentar, ni cuántos partidos se van a presentar. No sé si el Alcalde se presentará de nuevo, no solo eso, no sé con qué lista se va a presentar. En Ávila, por tamaño, de una lista de 25 puede que no conozcas a todos pero sí a 18 o 20. El Partido Socialista tiene que arreglar todos esos problemas que tiene y en función de a quién presente obtendrá mejor o peor resultado. No sé ni quién se va a presentar por Izquierda Unida, no sabemos si se presentará Podemos o VOX o Ciudadanos… Las próximas elecciones municipales, en sitios como Ávila, son un gran misterio y resulta todo mucho más entretenido”. ¿Va a gobernar la derecha o la izquierda? “No tengo la más remota idea pero sí hay que decir una cosa, los abulenses en general, políticamente, son muy conservadores. De derechas o de izquierdas, que también hay conservadores de izquierdas, pero socialmente no es una sociedad tan conservadora. Hay cosas que se veían mal en una ciudad como Ávila, una madre soltera en los años 50 o 60, por ejemplo, estaba mal vista y en un pueblo no pasaba nada. Todo el mundo lo sabía y no pasaba nada. A eso me refiero con que a nivel social, los pueblos, son menos conservadores”.

Las últimas elecciones municipales sorprendió la entrada de UPyD en el Ayuntamiento de Ávila al hacerlo con 4 concejales cuando, quizá, poca gente se lo esperaba. Seguramente sea la capital de provincia en la que con más fuerza ha entrado UPyD al Ayuntamiento… ¿Puede suceder algo parecido con esos partidos que has nombrado Vox, Podemos, Ciudadanos… ? “Puede, sí, por qué no… Depende de las personas…”

Insisto… Para ser más concretos. ¿Podemos, puede?

Continuará…

Un himno para los abulenses

Nuestro amigo Sergio Sánchez (aquí su Twitter, aquí su blog) nos ayuda a salir de nuestro letargo estival con esta entrada, colaboración que no es la primera y que esperamos no sea la última. Si tú también quieres publicar algo en este rincón, aquí te explicamos cómo.

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Hace unos meses el Real Madrid mostraba al mundo una canción para conmemorar la ansiada Décima Copa de Europa. Con letra de Jabois, se plantea como un himno coreado por miles de personas en un campo de fútbol que expresa un sentimiento de unión e identidad con el club merengue. ¿No es algo maravilloso? Miles de personas unidos por una pasión expresado a través de una composición oral. Para no tacharme de madridista, piensen en otros himnos de equipos de fútbol (Sevilla, Atleti, Liverpool…) cuyo himno ya no sólo representa los valores del club en cuestión, sino que se han superado y convertido en un referente que todo el mundo conoce.

Vivimos rodeados de himnos y canciones que asociamos rápidamente a un evento, entidad, programa, anuncio… pero también tienen canciones propias colegios, campamentos, instituciones, empresas, partidos políticos… hasta nuestro famoso V Centenario tiene, además de voluntarios, un himno que, por supuesto, todos los abulenses nos hemos aprendido. Además, y en referencia a los himnos nacionales, basta ver algún acontecimiento televisado donde suene el himno de los Estados Unidos o La Marsellesa, por poner algún ejemplo, para ver como los norteamericanos y franceses cantan su himno a viva voz, con la mano en el corazón en algún caso, y a los que sólo les falta llorar de orgullo y satisfacción al corear el himno de su país. Eso no nos pasa a los españoles, tranquilos, cuando suena el himno español la mitad de nosotros permanece indiferente y la otra mitad nos dividimos entre los que abuchean y entre quienes estamos pendientes de los primeros. Marca España, sin duda.

Buceando en los reinos de taifas que son las Comunidades Autónomas nos encontramos que cada una tiene su propio himno, mayor o menor conocido, como el “Asturias patria querida” o “Els Segador” catalán. Siguiendo con las divisiones territoriales, compruebo para mi estupor que ocho de las nueve provincias castellano leonesas tienen, también, su propio himno. ¡Hasta Soria¡ ¡Y segovianos y pucelanos! ¿Adivinan cuál es la provincia que carece de una canción que expresa su sentimiento de identidad? Si, efectivamente, nuestra querida ciudad.

Ávila del Rey, de los Caballeros, y de los Leales pero que no tiene su propia canción con la que acompañar a su bandera, con la que unir a sus gentes cantando un discurso que refleje el carácter aguerrido, fiel y frío que nos caracteriza. ¿Necesita realmente Ávila un himno?

Por supuesto, Ávila necesita un himno que nos identifique, que nos una en todas las celebraciones y que podamos cantarlo a la menor ocasión. Las posibilidades para tocar el himno son infinitas: se puede cantar en bodas, bautizos y comuniones, hasta divorcios si me apuran; como melodía en el móvil, en las entregas de premios, cuando venga el Papa, en el pregón de las fiestas, procesiones, al subir al Murallito Trainvisión, al marchar a la batalla, cuando lleguen hordas de turistas al Centro de Recepción de Visitantes y en todo tipo de eventos sociales, culturales y deportivos, como en las victorias de nuestros Real Ávila y Óbila o cuando el próximo Carlos Sastre abulense conquiste de nuevo Los Campos Elíseos. ¿Y ustedes, que opinan?

Si al final este referéndum no vinculante resulta afirmativo, insto a las corporaciones municipales a convocar un concurso para encontrar nuestro himno. Como sugerencia, no pueden faltar en él tambores, trompetas y una letra que nos haga llorar de la emoción, pues aunque muchos no tengan la buena fortuna de haber nacido en Ávila, si pueden llegar a sentirse y considerarse abulense.

Un año ha, un año a

¿Tenemos mejor Ávila que hace un año? ¿Tendremos mejor Ávila dentro de un año?

Dibujo extraño que nos ha prestado Google

Dibujo extraño que nos ha prestado Google

Aquí cada uno somos de nuestra padre y nuestra madre, así que a las preguntas de arriba cada uno respondería a su manera. Les invito a hacerlo en nuestros comentarios.

No sé, por mi parte, si tenemos ahora mejor Ávila que hace un año. Desde siempre, cuando estaba un tiempo sin ir a la ciudad, lo interesante era irse fijando en los cambios. Lo que se había abierto, lo que había diferente. Ahora es más fácil darse cuenta de lo que ha cerrado, los carteles de se alquila y el abandono general. ¿O estoy pecando de pesimista una vez más?

En el CIS de mis amigos y familiares, pocas novedades. Alguno más al paro, alguno ha encontrado sitio, casi nadie ha hecho ninguna aventura extraña como cambiar de casa y aquellos que se fueron de España no han vuelto. Policías no hay, los pelicanos industriales están con el coto cerrado. Las luces verdes que haya, que alguna hay porque ha de haberla, me resulta difícil verlas en planos cortos. Vale, tenemos 100 Montaditos. Abriré plano la próxima vez.

Y… ¿el futuro? Lo fácil es decir que aquí siempre todo sigue igual, siempre mandan los mismos, nada cambia. Pero bueno, en el siglo XIV no había coches así que en algo sí que habremos cambiado. Bromas aparte, creo que este año sí habrá cambios. Toda una generación joven se enfrenta a un muro frío. Hay preguntas complejas a las que se dan respuestas fáciles o no se dan respuestas, y si se ofrecen respuestas complejas… ¡ay! eso no lo interesa a nadie. A ver quién está más diestro a la hora de defender lo suyo y lo común, el futuro de la ciudad.

Pero esta vez, pase lo que pase, tengo la sensación de que en un año el panorama será muy diferente. Por lo que habrá sucedido intramuros y lo que habrá sucedido extramuros. Lo que no sé es si será para bien, para mal o para regular. De aquí al próximo verano lo comprobaremos. ¿Cómo lo ven ustedes?

Sueños de verano

En nuestro país se dan en la actualidad dos procesos de ensoñación colectiva evidentes y preocupantes, al menos para los que nos situamos fuera de ambos mundos. ¿El nuevo e ilusionante proyecto de Luis Enrique, basado en la cantera y en los valores del club? ¿El “emprendedurismo”? No, pero casí. Por un lado, el proceso catalán, el sueño de la independencia y la posterior conversión de Cataluña en la nueva Atlántida, el nuevo jardín del Edén, una Arcadia feliz, un paraíso terrenal. Por otro lado, Pablo Iglesias y Podemos (en adelante por abreviar, Pablemos) que en su lucha contra la casta, enemigos de la gente de bien, van a liberar a los españoles de las reglas de los mercados capitalista y las lógicas del mundo moderno a base de eslóganes, miradas intensas y círculos.

 Ambos movimientos merecen mi respeto, al igual que todos aquellos que abrazan ambas causas. No seré yo quien les diga a los primeros que no pueden ser independentistas, cuando todos hemos querido enviar a este país a hacer gárgaras alguna vez; o quien impida a los segundos soñar con una suerte de estado postcomunista. (Nota: para mi llamar a alguien comunista no es insulto). Pero mi respeto a sus causas no evita que el andamiaje intelectual y los argumentarios que los sostienen, por no hablar del resultado de su supuesto éxito, me parezcan prospectos de productos homeopáticos, invocaciones chamanistas a la pachamama. Si alguien quiere creer en los pitufos o en el trasplante de almas, perfecto, pero que no nos mire mal cuando nos riamos.

 Una buena parte de los catalanes que quieren la secesión son ajenos a la realidad. No lo digo yo, lo dicen las encuestas. La independencia no solo no les obligaría a dejar la Unión, a pesar de las docenas de declaraciones oficiales que se amontonan en contra, sino que esta correría a pedirles la adhesión y Cataluña se convertiría en uno de los principales motores de Europa. Y si la UE fuese tan tonta como para rechazarlos ¡tampoco pasaría nada!. Cataluña se convertiría en un motor de Europa igualmente, a la vez que competiría contra ella en igualdad de condiciones, siendo una suerte de paraíso fiscal y humano, gobernados, es un suponer, por la misma burguesía que cierra camas en los hospitales, se espía y amasa fortunas con fondos públicos. Y todo esto sin hablar de aquellos catalanes que se creen a pies juntillas, supongo que llevados por la emoción y la autocomplacencia, todas las bobadas que salen del Instituto de Nova Historia sobre la catalanidad de cuanto personaje ha sobresalido en la historia europea. Nunca apoyaré la secesión de Cataluña porque me parece un error, pero creo que los catalanes que así lo deseen tienen derecho a defenderlo. Y creo que tarde o temprano la salida a esto será una suerte de consulta, pero si se llega a ese punto las preguntas tienen que ser clara y las propuestas tienen que ser realistas: no se puede preguntar a los catalanes si quieren seguir en el infierno rojigualda, con demonios, azufre y madrileños; o mudarse al país de la piruleta. Negar los enormes costes de un proceso traumático como la fractura de un país es negar la realidad.

 En Cataluña, como en el resto de España, el ascenso de Pablemos es imparable: segunda fuerza en intención directa de voto según las últimas encuestas, tercera en el conjunto de España. Un partido, recordemos, gestado y dirigido desde Madrid por un núcleo muy reducido de personas que solo ahora, después del éxito de las pasadas europeas, empieza a articularse territorialmente. En Ávila y Castilla y León, la tendencia parece ser la misma, mientras desde el PP y los medios se desgañitan acusándolos de ser ETA, Chávez y Stalin al mismo tiempo. Acusaciones que normalmente se concentran en la figura de Pablemos, erigido por los suyos en una suerte de tribuno de la plebe frente a la clase senatorial. El debate, por llamarlo de algún modo, entre este y Esperanza Aguirre el pasado sábado fue un epítome de la estrategia de ambos: tú eres casta y tú terrorista.

A mi Pablemos no me gusta. No niego que sea inteligente, o que se mueva bien delante de las cámaras, sé que no es de ETA y me da igual si ha cobrado o no de Chavez o amigos, pero creo que al igual que hacen los independentistas catalanes, se aprovecha de la situación económica y social del país para colocar a la gente artificios ideológicos en su único beneficio. Enemigos claros a los que señalar y odiar y soluciones simples y bonitas a situaciones complejas. Blancos y negros en un mundo de grises. El programa de Pablemos para las pasadas europeas puede resumirse como sigue: arriba lo bueno para la gente (33%), abajo lo malo para la gente (33%), propuestas de IU (33%). El mérito de Pablemos es que nadie habla de esto mientras su figura crece aupada por sus adversarios y los medios, IU vuelve a debatir sobre su ser y esencia, noqueada ante la que parecía su gran oportunidad, y el PSOE da vueltas sobre sí mismo mientras se palpa las urnas. Nadie dice que el programa de Pablemos es papel mojado, retórica bien construida pero prácticamente vacía, mientras él y el fenómeno Podemos se alimentan de los absurdos ataques de la caverna.

Todo mi respeto a aquellos ciudadanos que han encontrado respuestas e ilusiones renovadas en estos movimientos sociales, porque no es fácil hallar tales sustentos en los tiempos que corren. Sin negar los aspectos positivos de ambos (sobre todo la politización de amplios sectores desmovilizados, ojalá Podemos en Ávila y CyL logre esto) solo les pido que no sigan el ejemplo de Rajoy, que no consideren a la realidad su mortal enemigo.

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