8 años -y algunos días- de Twitter

Hace algo más de ocho años, un grupo de norteamericanos aburridos tuvo una idea. Era una idea absurda, ridícula, estúpida. Una tontá a la que llamaron Twitter. Como todos ustedes saben más o menos a qué nos estamos refiriendo -aunque no sean usuarios, los medios tradicionales han llevado la arroba y la almohadilla a todas partes- vamos a ahorrarnos la tradicional monserga sobre jóvenes llenos de acné que cambian el mundo en un garaje, jóvenes llenos de acné que tienen una idea brillante para ligar o jóvenes llenos de acné que se hacen ricos gracias a que son emprendedores, rubios, con los ojos azules y no son españoles.

Para celebrar su octavo aniversario, la gente de Twitter tuvo otra idea: una herramienta para que todos pudiésemos rescatar nuestro primer tuit y el de cualquier persona. Y nosotros, que entre otras cosas le debemos buena parte de este blog a la red del pajarito azul, nos sumamos con este post al aniversario de la red que da cobijo a nuestras tonterías diarias y a las de Mr. T.

Primero, para dar ejemplo, nuestro primeros tuits:

 

Además de que todos seguimos más o menos en la misma línea que anticipaba nuestro primer tuits, el premio Earlyadopter L4P es, de largo para Rubén, que andaba perdiendo el tiempo por Twitter casi dos años antes que los demás.

Pero este blog, esta plataforma, esta ciudad, este planeta y esta galaxia no serían lo mismo sin la participación activa de muchas personas. ¿Cuáles fueron los primeros tuits abulenses de Twitter?  Es difícil encontrar al primer abulense perdido por esta red, pero podemos rescatar los primeros tuits de usuarios de renombre. Primero, los medios de comunicación (también los difuntos).

 

Y ahora nuestros políticos, prohombres (y promujeres) de la abulensidad.

 

Y por último esas personas que llevan Ávila a Twitter, la Conchinchina o el fin del mundo. Aquí incluimos, como pequeño homenaje, a alguno de nuestros colaboradores.

 

Como tampoco queremos ponernos pesados -como por otra parte es habitual en nosotros- lo vamos a ir dejando, pero siéntase libre de compartir en los comentarios todos los primeros tuits que quiera, suyos o de otros tuiteros abulenses. Seguro que hay mucho petróleo en esta red aún por explotar.

PS. Mi primer tuit era flojo, pero el segundo ¡Ay, el segundo! ¡Visionario!

 

 

 

De clases y vida

Traigo a este rincón un debate que se ha suscitado en algunos foros estos días. Ese asunto es la presencia de alumnos viendo la llegada del cortejo fúnebre de Adolfo Suárez. Días después, la noticia al respecto sigue estando entre las más vistas en Ávilared.

Si pasearon ese día por la ciudad, es posible que vieran estar presentes en las calles a chavales que a esa hora suelen tener clase. Según cuenta la información, fueron varios los colegios que dieron permiso para ello, ya fuera por trabajos al respecto u otras consideraciones.

¿A ustedes que les parece?

Recuerdo de pequeño habernos “fumado” la clase porque pasaba la Vuelta Ciclista a España por la misma ventana del colegio. Era imposible dar la hora lectiva… entre el griterío que había fuera y la excitación que teníamos los chavales. Al final, los profesores accedieron a dejarnos mirar por la ventana, y poco después a bajar a la puerta. Eso sí, todos juntitos y formales.

Eran los tiempos en los que el ciclismo todavía era puro a ojos del común. Veníamos de las gestas de Perico y de repente en Ávila teníamos al Chava, a jóvenes como Mancebo y Sastre… Recuerdo perfectamente que en aquellos años no habría perdonado a mis profesores no haber visto la salida de la etapa. Ni se me pasaba por la cabeza que nos privaran de algo tan importante (eso pensaba, criatura de mí).

Un par de años después aquello se fue de madre. El caso Festina y otros sucesos poco edificantes convirtieron el paso de la Vuelta en otra cosa. Tengo grabado a fuego en la memoria a unos compañeros un poco quinquis que, aprovechando que Virenque no podía ir a ninguna parte, no le paraban de hacer gestos de dopado, jeringuillas, palmadas y etcétera.

Son un par de recuerdos de aquellos años. Me vienne a la mente perfectamente esos momentos y evidentemente no recuerdo todas las clases. Por ello, creo que si ahora fuese alumno o profesor, estaría a favor de haber ido a ver el cortejo. Son días especiales y, en este caso, mucho más importantes.

Me explico: no ir por ir. No simplemente decir a los chavales “salid a la calle, haced lo que queráis” sino dar unas clases, explicar la figura de Suárez, lo básico y también lo más importante, y además vincularlo con la propia historia de la ciudad. Hacerles aprender que en nuestra última tierra se ha escrito mucha historia y se sigue escribiendo.

Despertarles el sentido cívico y la pasión por la historia. Pidiendo permiso a los padres, claro, porque leo opiniones contrarias (en los comentarios de ÁvilaRed) sobre la idea de presenciar duelos o sepelios.

¿Cómo lo veis los lectores de este espacio?

Fuera de la ley

La semana pasada, el viernes si no recuerdo mal, tuvimos reunión de vecinos en la comunidad en la que vivo. La verdad es que esos eventos no me hacen excesiva gracias pero es algo de lo que debes participar si después quieres tener derecho a protestar cuando alguien la cague, y, creedme, al final, siempre, alguien la caga.

Y digo alguien por no decir todos porque muchas veces se parte con el fallo desde el comienzo y después no valen los lamentos. El caso es que, según parece, la ley, LA LEY obliga a las comunidades de vecinos a suscribir un contrato de mantenimiento de servicios en previsión de posibles averías o accidentes. Es decir, contratar una empresa que se ocupe de que los cables de la luz estén en buenas condiciones, la caldera funcione correctamente, las puertas de los garajes abran y cierren como merecen, el ascensor esté siempre a punto… Ese tipo de cosas que en un momento dado, en una comunidad de vecinos, pueden fallar. De no tener suscrito dicho contrato, la compañía aseguradora de la comunidad de vecinos no se responsabiliza de nada en caso de accidente de ningún daño que se pueda producir.

Si hay un fallo eléctrico y se incendia una planta de la vivienda, haber contratado el seguro de mantenimiento. Si explota la caldera y aquello se queda como un solar, haber contratado el seguro de mantenimiento. Si revienta una tubería de las zonas comunas y se inundan dos plantas enteras, haber contratado el seguro de mantenimiento…

Y como en mi comunidad de vecinos somos muy de Ávila y de hacer las cosas bien… Se decidió posponer la decisión por segundo o tercer año consecutivo, pasarnos la ley por el arco del triunfo y seguir como delincuentes nuestras miserables vidas confiando en que el accidente no ocurra. A lo loco.

A mí la cosa me indigna. Si hay que cumplir la ley, hay que cumplir la ley. Es algo que debemos hacer todos y que no podemos saltarnos a la torera. Es evidente que a mucha gente no le gustan ciertas leyes, eso está claro, pero el que te guste, o no, deja de ser excusa para su incumplimiento. Así que si la ley dice que hay que hacer un contrato de mantenimiento no hay excusas, hay que hacer un contrato de mantenimiento. De verdad que no entiendo a estos sexagenarios que tengo por vecinos y su manía de vivir al límite.

¿Os imagináis que pasara lo mismo en cualquier otro ámbito de la vida? Yo qué sé… Se me ocurre… Pues que haya una ley que dice que “las administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos conmemorativas de exaltación personal o colectiva de la sublevación militar de la guerra civil y de la represión de la dictadura”. Ya nos solo eso, sino que un grupo político lleve una moción a un pleno municipal en la que pida que se cumpla dicha ley…

Y… ¿Os imagináis que esa moción se rechazara? ¿Que se decidiera deliberadamente actuar al margen de la ley? Estaríamos locos, ¿verdad?

Son cosas que no pueden y no deben suceder. Y me parece mal por mi comunidad de vecinos como me parecería mal por el Equipo de Gobierno si…

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#OhWait

Adolfo Suárez, in memoriam

Los historiadores -y aquellos que alguna vez estudiamos Historia hasta la obtención de un título firmado por la autoridad competente- tenemos un gran aprecio por las palabras “contexto histórico”; el conjunto de circunstancias, hechos y situaciones que rodean y dan forma a un suceso, a una persona o a una corriente de pensamiento en un momento temporal y un punto geográfico determinado. De la misma forma que no es lo mismo vender hielo a un esquimal en el Polo que vendérselo a un guiri en una playa de Salou una tarde de agosto, no es lo mismo hablar de democracia en un país europeo en la actualidad, que hacerlo en la España de Carlos V o la Atenas de Pericles.

El contexto histórico es importante para entender los hechos estudiados, para huir de explicaciones presentistas y evitar que nuestros prejuicios, nuestra ideología o nuestra situación deformen una realidad pasada. Esta admonición sirve tanto para la expansión romana por el Mediterráneo, como para la conquista española de América -ningún respeto a la Convención de Ginebra tenía esa gente- y también para la Revolución Gloriosa, la independencia de las colonias británicas de norteamérica o nuestra Transición.

La Transición y todo lo que la rodea, incluida la figura de Adolfo Suárez, ha sufrido y sufre un doble tratamiento, tan irreal y falso el uno como el otro. Para algunos, entre los que se encuentran los que más palos pusieron en las ruedas de la misma, la Transición está camino de los altares. Fue un proceso modélico, limpio y rápido. Sin sangre, sin dolor, sin odio. El momento más glorioso de la Historia de España protagonizado por héroes sin mácula. Para otros, la Transición fue un apaño entre el viejo régimen y sus herederos, con la aquiescencia de una oposición pacata o temerosa y bajo la atenta mirada del ejército. Un engaño que solo sirvió para mantener el poder en las mismas manos y recubrirlo de la legitimidad de una Constitución tímida y de unos votantes engañados.

No soy devoto de la Santa Transición, pero tampoco creo que merezca condena eterna. La Transición fue la que pudo ser, ni más, ni menos. Un proceso complicado y sucio que estuvo a punto de descarrilar en más de una ocasión y que llegó a buen puerto -si uno echa un vistazo a la historia reciente de España se dará cuenta de lo caros que son los mármoles que recubren el puerto y lo bien que huelen los baños- por una combinación de suerte y determinación, sin olvidar el papel jugado por la presión interna ejercida desde las calles y sus alrededores -menospreciado o sobrevalorado según la acera- y la presión externa desde Europa y los EEUU -vilipendiada o ignorada según el barrio. No fue un proceso perfecto, como imperfecta es la España nacida de sus entretelas, pero fue seguramente el mejor, o uno de los mejores, de los posibles.

Adolfo Suárez fue la cara de aquel proceso, aunque no el único actor. Un político de provincias, un hábil seductor, un tahúr ambicioso, listo, carismático, intuitivo. La pieza clave de una bóveda cimentada y construida por cientos de manos. Un traidor -por fortuna- convencido de que su papel era pasar a la Historia. Con Suárez se reproduce el esquema interpretativo que se aplica a la Transición. Para unos, entre los que se encuentra también los que más hicieron por destruirlo y el mismo rey que le dio la espalda y ahora se pone medallas, es el mejor político que ha tenido este país. Para otros, un falangista de provincias, un arribista, un hombre sin ideas y sin ideología con una infinita sed de poder.

En el año 1859, Jean François Gravelet-Blondin cruzó las cataratas del Niágara sobre una cuerda que tenía 335 metros de largo y que estaba suspendida a 50 metros del agua. Lo hizo sin arnés, armado únicamente con una pértiga. Suárez hizo lo mismo sobre la historia reciente de España, sobre unos y sobre otros, sobre certezas y sombras, utilizando su intuición y su ambición como balancín. Su gran mérito fue sobreponerse a las dificultades y seguir adelante, en equilibrio imposible, cuando nadie sensato se habría jugado su sueldo apostando a su favor. Allí estaba, suspendido sobre el abismo, azotado por el viento, cuando le mandaron tirarse a un suelo que no existía pues a sus pies solo se encontraba la nada, consciente de que allí se jugaba, no solo el futuro del país, sino también el suyo.

Ambos, Blondin y Suárez, podían haber fracasado, era lo más probable, pero ambos llegaron al otro lado del abismo, ambos vivieron para contarlo. Blondin repitió muchas veces su hazaña, Suárez lo intentó y no pudo. Tras su dimisión y el golpe de Estado, Suárez mantenía la ambición intacta, pero ya no tenía el mismo olfato. Había sido el hombre de la Transición, el protagonista de la película, el galán que con una sonrisa cautivadora en un traje inmaculado llegaba con un ramo de flores y una caja de bombones para llevarse a la chica a dar un paseo, pero ya era un actor secundario de la democracia. Olvidar esta parte de su historia sería dibujar un perfil incompleto, como equivocado sería personificar en él todos los aciertos y errores de la Transición o del régimen político surgido de ella.

La Transición y Suárez, con sus luces y sus sombras, son hijos de su tiempo, como todos aquellos que se encontraban junto a Suárez o frente a él, y la mejor forma de valorar su legado, la única en realidad que se ajusta a la verdad, es tener esto siempre presente.

Sit tibi terra levis.

Suárez, la dignidad posible

“Ellos mandan que nos echemos al suelo y yo era el presidente del Gobierno y no me da la gana. El presidente del Gobierno no iba a hacerlo.” (Cita)

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Suárez en el 23F es la imagen de que hasta en España puede haber espacio, ahora desocupado, para un político digno y de altura.

Descanse en paz.

Soy un villano más

Colabora con nosotros Víctor Andrés Toro Restrepo. Si también quieres mandarnos la tuya, aquí te decimos cómo hacerlo.

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Echo la vista atrás y pienso cómo era la villa hace unos 14 años, cuando mi barco atracó en este puerto de adoquines y revolconas. Ante mí, una villa que desayunaba Cola Cao para ser cada día más y más grande, fuerte, industrial y prospera, o por lo menos eso era con lo que nos intentaban hacer soñar. Y vaya si soñamos al vernos con una estación del AVE, un palacio de congresos rebosante de eventos, un museo que nos traería unos mil turistas a diario, un polígono industrial con el cartel de completo al entrar, un equipo de fútbol en Segunda y, sobre todo, ¡una ciudad dormitorio de Madrid y alrededores! El boom inmobiliario, el anzuelo en el que picaron muchos villanos y que hoy en día es su ruina, unos por ilusos y otros por avaros.

Todos o casi todos nos creímos el cuento sin rechistar, Más de uno se paraba en el rastro con la vista puesta al valle Amblés y suspiraba imaginando lo que estaba al caer: una ciudad de verdad, con un futuro próspero para todos, con dinero, dinero y más dinero. No me extraña que hoy haya tantos “licenciados” en A.D.E., caminos, hidrología, etc. en el paro que siguen esperando un ‘remember’ de esa época dorada para encontrar un trabajo. Ellos tienen una carrera y eso de estar en otro sector… “na de na”.

La verdad es que todo eso podría haber ocurrido. Supongo que sólo faltó anular ese pensamiento feudal de algunos que, hoy por hoy, siguen cerrando las puertas al crecimiento de la villa, casi dejándonos en un poblado Ami. El palacio de congresos, pasados unos años de su inauguración, solo nos ha dejado algún que otro congreso o actividad. Respecto al equipo de fútbol (en su día incluso hubo un proyecto para un nuevo estadio), hoy tiene que ser salvado de las deudas con eventos como el de #SOSRealAvila. Del AVE, ni hablar. Digamos que voló de la Muralla al Acueducto, y con él, el turismo, claro. ¿El polígono? Cada vez más vacío e inaccesible. El museo está ahí, como la puerta de Alcalá, viendo pasar el tiempo y sin abrir.

Eso de ser ciudad dormitorio se ha quedado en ciudad cementerio de bloques vacíos. El polideportivo está donde Cristo perdió el mechero, como que el de San Antonio sigue estando mejor situado ¿Por qué no reformaron ese?

La estación de autobuses sí que sí. Después de 13 años, varias reformas por fallos en la construcción y perder la subvención, ha visto la luz. Afortunadamente, un gimnasio ocupará la torre y así la cascada de colores no estará tan vacía. Para los autobuses que se mueven, con una marquesina y foco valdría. ¿Por qué no reformaron la de san Antonio?

De todo esto, mi mayor conclusión, aparte de que estamos en la mierda y no tiene pinta de que llueva para lavarnos, es que soy un villano más. Solo me falta el botellín de maullido 5 astros, el pincho de casquería guisada y el palillo, porque, como me den una cerveza de otra marca y un pincho nuevo ¡MA-TO! Que soy avileño y esa idiosincrasia la llevamos todos los que por arraigo tenemos tatuados los adoquines en el corazón, como un amor de madre, el sabor de las revolconas en el paladar y el Cola Cao en el desayuno. Eso sí, ¡el palillo ni tocarlo!

 TRnegroni

Contando los días

Esta ciudad avanza. Está claro. Estamos a poco más de metro y medio de ser la gran Smart City que todos deseamos ser. Estamos avanzando en la dirección correcta y dando pasos de gigante para colocar el nombre de la ciudad, de nuestra ciudad, de Ávila, en el lugar que le corresponde, que una vez ocupó y que con el tiempo, como quien no se da cuenta, hemos ido perdiendo.

No podemos hacer las cosas mejor y estamos recuperando en poco tiempo el terreno que durante mucho hemos perdido. El esplendor de la nueva estación de autobuses hace que la ciudad se vea diferente, se viva diferente. Una infraestructura que ha tardado lo suyo en comenzar a funcionar, todo hay que decirlo, y sin culpables claros del retraso. No es lo mismo que la estación se haya retrasado por culpa del Ayuntamiento de Ávila, del PP, que por culpa de la Junta de Castilla y León, del… #OhWait… Bueno, da igual… Lo más seguro es que ambos culpen a la Cámara de Comercio que no deja de ser el último interviniente en llegar y quien pretenden que cargue con el marrón. A lo que iba, que muy bien lo de la estación de autobuses y que mucho mejor estará cuando además de autobuses haya algún comercio, o alguna actividad a más, pero lo que tenemos claro es que una vez abierta no podemos más que avanzar como lo hemos estado haciendo hasta ahora, en la buena dirección… 

Y seguimos en la buena racha que tenemos con el cambio de iluminación de la ciudad, algo que se hacía para mejorar el que ya existía y, sobre todo, para ahorrar. El ahorro debe ser porque las nuevas bombillas led iluminan tanto como gastan, osea, poco. Y cuando digo que iluminan poco no quiero que me mal interpreten, quiero decir que iluminan bastante poco. Unas luces que llevan al engaño ya que al mirarlas directamente deslumbran y al mirar a la calle no alumbran. “Alumbrar” bonita palabra… Pero sigo que me disperso… Que bien, que ahorro y tal… Que veréis poco pero nos saldrá barato… Aunque, pensándolo bien… Este cambio de bombillas, al tratarse de una privatización, no nos reportará beneficio económico a los abulenses. Al menos no en el medio plazo. Le dará beneficios a la empresa que se encarga de la gestión, pero lo de la Smart City nadie dijo que fuera barato de inicio. No nos quejemos.

Y dejando aparte lo de la Smart City os comento las últimas novedades en cuanto a visitas de personalidades. Por un lado el Papa, que según La Razón viene a España en 2015 por el V Centenario de la Santa, cosa que la Diócesis de Ávila no confirma. No lo confirma porque a ellos no se lo han confirmado, lógico. Creo que la posición de la diócesis es bastante coherente. Seguramente La Razón tenga razón y termine por venir. Es lo que pensamos todos, lo tenemos más o menos claro, pero no vamos a asegurar nada que no sea seguro. Tarde o temprano nos enteraremos de si al final Francisco viene o no a la ciudad amurallada y será, veréis, todo un acontecimiento. Acontecimiento, por cierto, englobado en los actos del famoso V Centenario de Santa Teresa para el que siguen buscando voluntarios y lo hacen con un vídeo que no tiene desperdicio y que os recomiendo no ver si tenéis alguna estima a vuestra salud. Seguro que con esto lo petan.

La notica de verdad, la visita esperada, lo que sí queremos ver y lo que celebramos por todo lo alto es la nueva edición de Músicos en la Naturaleza. Al menos yo, oiga, que cada uno tiene sus prioridades… Ellos no lo confirman. No lo hacen, de momento pero no tardarán. En este caso no es por prudencia como la Diócesis de Ávila con el Papa, es porque le han dado la exclusiva a un periódico y tiene que dejar un día o dos hasta que se haga oficial para gloria del rotativo. John Fogerty, el carismático líder de la Creedence visitará nuestra querida sierra de Gredos para llenarla de puto Rock and Roll. Eso sí es caminar en la buena dirección. Eso sí es una buena noticia.

Y eso es todo. Aquí me quedo, contando los días para Fogerty, poniendo pilas a la linterna por si salgo de noche, buscando un hueco para visitar la nueva estación que creo que lo que sí tiene ya es cafetería y esperando, de verdad, que el Papa venga a la ciudad, más por el impacto económico que por lo que en sí representa.

Pero, sobre todo, contando los días hasta el 5 de julio para ver a Fogerty.

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