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Hoy vengo derrotista y pido disculpas de antemano. Ávila cada día que pasa me tiene más y más agotado. Me cansa, me desquicia, me desespera. Es la del mirar hacia atrás antes de decir nada no sea que alguien esté escuchando. La ciudad de la auto censura, personal y, muchas veces, profesional. Ese lugar en el que poca gente querría vivir de conocer la realidad. Ese lugar que parece hacer esfuerzos, cada día más enfocados, para que los jóvenes, los disconformes, los críticos, los que procuramos tener una opinión propia lejos de lo políticamente correcto, decidamos de una vez por todas hacer la maleta y salir corriendo, da igual el rumbo, para intentar no volver más que de visita puntual.

Recuerdo los inicios de este blog. Recuerdo los primeros correos que cruzamos los cuatro titulares de este rincón preparando, debatiendo y decidiendo cosas fundamentales para que Los 4 Palos comenzaran a caminar. Buscábamos diseños iniciales para comenzar con lo puesto. No podíamos permitirnos perder dinero con algo que no pensábamos fuera a ser la mitad de lo que hoy es, gracias a los que nos leéis, sin duda. Teníamos claro que no pretendíamos nada más allá que contar, desde la libertad de no depender económicamente de nadie, lo que desde otros sitios no se contaba intentando, con nuestra humilde opinión, generar un poco de debate que creíamos, a fecha de hoy yo aún lo creo, necesario en una ciudad como la nuestra en la que solo existe una realidad con la que más te vale comulgar o estás, digamos… jodido. Los cuatro, desde el principio, creímos que la única forma que teníamos de dar credibilidad a nuestras palabras era dando la cara incluso a riesgo de que terminaran por partírnosla. Riesgos incluidos, en cada una de nuestras entradas y comentarios, como habéis podido comprobar, aparece debidamente el nombre de quien lo firma y eso, en Ávila, os puedo asegurar que no es fácil.

Vivimos en la ciudad de los agujeros. Una ciudad en la que cada uno de los ciudadanos tiene el suyo. No muy grande, ¿eh? Poquita cosa. Lo justo para que podamos esconder nuestra cabeza en él cada vez que vemos algo que no nos gusta pero que puede ir en contra de nuestros intereses, normalmente de los laborales. Esos agujeros que nos imaginamos con un largo cuello saliendo de ellos que termina desembocando en ese gran ave no voladora que todos conocemos como ‘avestruz’. Cualquier situación es buena para que, quizá sin querer darnos cuenta, el miedo y la cobardía se hagan más visibles. Es lo que se llama la cultura del miedo en una ciudad en la que todos nos conocemos de una u otra forma, para lo bueno y para lo peor.

Falta de libertad a todos los niveles. Recomendaciones de gente que te aprecia diciéndote, claramente, no te mojes hacia ese lado que te puedes buscar problemas. Malas caras, miradas impertinentes por el mero hecho de ser tú. Algunas seguro que merecidas, por qué no reconocerlo, otras hechas desde el prejuicio y la distancia sin dar opción, sin querer conocer la opinión personal. Por el mero hecho de hacer lo que haces, de estar con quien estas o de escuchar esa música tan rara que tienes puesta. Sin más. A veces toca aguantar cosas más divertidas tipo cercanía con la izquierda radical o más le vale que nunca echen de su trabajo o no volverá a encontrar algo decente en su vida. La cultura del miedo. La cultura de que si piensas por ti mismo te puede ir muy mal. La cultura de guiar la mentalidad de las personas desde cada una de las actuaciones que se realizan en esta ciudad. La cultura del borreguismo, del ¡sí, señor!, de no mear fuera del tiesto. De tú haz lo que yo te diga, deja de lado lo que se te haya ocurrido por tu cuenta y te irá mejor. La sensación es que vamos por detrás que el resto de España que, ya de por sí, creo que va por detrás de lo que debería y miedo me da el futuro… La sensación de que, desde hace más de 36 años Ávila no ha evolucionado absolutamente nada y, quede claro, me refiero a mentalidad e ideología y no a otro tipo de avances… que tampoco.

¿Sabéis aquello de “Nos mean encima y dicen que llueve”? En Ávila es diferente y creo que tardaré mucho tiempo en cambiar esta opinión. En Ávila nos mean encima y todos preferimos decir que llueve, que igual, si pensamos, terminan cagándonos y encima será culpa nuestra… ¡O eso diremos…!

Como decía al principio, siento venir tan derrotista, pero echando un vistazo a mi alrededor no puedo, por más que quiero, llegar a otra conclusión diferente. Imagino que en otro momento esta bendita ciudad me dará motivos para alabarla y hablar de sus bondades pero hoy, sintiéndolo mucho, esto es lo que hay.

Y ahora, si me disculpáis, voy a preparar la maleta, por si acaso…

www.dosisdiarias.com

El Día de la Bestia es una de las películas icónicas del cine español. Dirigida por Álex de la Iglesia y protagonizada por Álex Ángulo y Santiago Segura, obtuvo 5 premios Goyas y éxito de crítica y público. El argumento de la película, para aquellos que no la hayan visto, es el siguiente: el anticristo va a nacer, ya hay que tener ganas estando las cosas como están, y lo va a hacer ni más ni menos que en Madrid. No, Zapatero no sale en la película, ni el anticristo es un sindicalista, ni Rubalcaba. No sean pesados y, por su salud, dejen de ver Intereconomía. Tras varias peripecias que no les voy a narrar, el protagonista de la película, un cura vasco, acompañado por un aficionado al death metal y por un profesor de ciencias ocultas de esos de la madrugada de la Sexta, descubren el lugar en el que se producirá el nacimiento de Lucifer: Puerta de Europa, las archifamosas Torres Kio.

Aunque Madrid tiene muchos lugares satánicos (desde la Fuente del Ángel Caído hasta el mirador de San Chinarro, pasando por centenares de PAUs a las afueras) la elección de Puerta de Europa como lugar del advenimiento del maligno fue especialmente acertada, sobre todo si contemplamos aquella decisión a la luz de los últimos acontecimientos. No es solo su forma, ni el famoso caso de corrupción que estalló alrededor de su construcción, ni el monumento al hormigón armado y a Calvo Sotelo, ni siquiera el pirulo ese de Calatrava que plantaron delante. Las Torres Kio merecen ser el lugar en el que nazca el anticristo porque en una de ellas, en la impar concretamente*, está la sede ejecutiva de – leanlo bajito para no despertar a Lucifer – Bankia, la puerta al abismo de nuestra economía, el espiritu perverso más dañino para nuestro sistema financiero, el ente oscuro más potente de cuantos arrastran a nuestro país a las tinieblas del rescate y de la troika, el cuerpo más viciado por el cemento. Lo peor de lo peor.

Como todos ustedes ya sabrán, si no tienen la fortuna de vivir alejados de la realidad que golpea diariamente nuestro apéndice nasal, el Gobierno se dispone a inyectar dinero, una cantidad indeterminada pero a buen seguro astronómica, en Bankia, la entidad resultante de la fusión de Caja Madrid con Bancaja y otras cinco cajas de ahorros más pequeñas entre las que está, fijate tú qué cosas, Caja de Ávila. Aunque no sabemos muy bien como acabará todo esto, apenas estamos comenzando a desenmarañar el nudo de la historia, si conocemos algunos detalles, sobre todo cifras. Sabemos, por ejemplo, que el principal problema de Bankia es el ladrillo. Por ponerle cifras, la exposición inmobiliaria del grupo representa más de 50000 millones de € de los cuales más de 16000 corresponden a suelo. Sabemos también que esta inyección de capital, o como termine llamándose en la neolengua popular, no es la primera. Más cifras: Bankia recibió del FROB 4500 millones, el Estado ha avalado 27000 millones de euros en emisiones del grupo, consiguió 3000 con su salida a bolsa y 25000 con las subastas de liquidez del BCE. Es cierto que en teoría buena parte de ese dinero se devolverá y con intereses pero ya tengo artrosis de tanto cruzar los desdos. Se ha escrito mucho ya sobre el grupo y sobre sus números, su presente y su futuro, a la espera de lo que decida el gobierno el viernes (y de lo que se publique el sábado en el BOE) así que no les voy a pontificar más sobre el tema económico. Incluso en este humilde rincón se habló de esto meses atrás. Vamos con otros derivados.

Los dos nombres más destacados en los últimos días en torno a Bankia han sido el de Rodrigo Rato, primera víctima de los movimientos de De Guindos para sanear la entidad, y Goirigolzarri, el exorcista jubilado (jubilado de oro, eso sí) encargado de conjurar a las fuerzas del mal y al cemento. Pero a nivel local son otros los nombres que nos interesan y sobre cuyo papel presente y futuro nos asaltan dudas. El primero de ellos, como no, el Presidente de la Diputación y de Caja de Ávila, Agustín González, miembro del Consejo de Administración de BFA, matriz de Bankia, del cual recibió a lo largo de 2011 más de 220000 euros. La inexcusable profesionalización de la gestión del Banco que esperemos ahora sí se lleve a cabo ¿hará que cumpla su promesa de abandonar la entidad aunque sea con unos cuantos meses de retraso? ¿Asumirá responsabilidades? ¿Entonará el mea culpa? Y los políticos abulenses que nos vendieron la integración de la Caja en Bankia como lo mejor para el futuro de la entidad, hablo de Antolín Sanz, de García Nieto y del propio Agustín González, ¿reconocerán su error? Porque digo yo que al menos nos tendrán que explicar como Caja de Ávila, “la niña bonita apetitosa” de las cajas regionales, acabó varada en una playa de cemento y ladrillos como si de una ballena verde fosforito se tratase. Si Caja de Ávila, como parte de Bankia, acaba intervenida, troceada o subastada ¿alguien, del PP o del PSOE, se dignará a explicar a los abulenses como se llegó a esa situación si todo era estupendo y de colorines chillones?

Y hablo de errores de gestión y no de otra cosa porque siempre he creído más en la incapacidad que en la maldad como motor de la política. Las cajas de ahorros, la banca pública, se ha ido a tomar por culo, perdonen la expresión, porque las dejamos en manos de nuestros políticos y estos las usaron como se les antojó en medio de la bacanal de ladrillo, cemento y dinero barato europeo de la pasada década, pensando que las vacas gordas nunca iban a tener que ponerse a dieta, entre el aplauso y la aquiescencia de la ciudadanía, los únicos que, al final, terminarán pagando los errores de todos los actores del sistema. Así nos va.

PS.- Mucho se habla del modelo islandés, de dejar quebrar a los bancos, de que los políticos pasen por los tribunales, etc. y de lo novedoso que esto resulta ¡Paparruchas! Este tipo de cosas se lleva haciendo desde hace siglos en el norte de Europa. Miren como solucionaban los suecos hace unos siglos las crisis:

Dómaldi, heredero de su padre Wisburr, gobernaba el país. Mientras vivió hubo en Suecia escasez y hambre. Los suecos hicieron grandes sacrificios en Upsala. El primer otoño, sacrificaron bueyes y el año no mejoró; el segundo otoño sacrificaron a un hombre pero el año incluso empeoró. El tercer otoño los suecos se reunieron en Upsala en gran número y terminaron poniéndose de acuerdo en que la escasez provenía de Dómaldi y decidieron lo siguiente: que la solución era ofrecerlo en sacrificio para así conseguir un buen año y que había que capturarlo, matarlo y esparcir su sangre en el altar. Y eso es lo que hicieron.

Yngligasaga, 15

* Llevan un tiempo intentando deshacerse de la torre, vendiéndola o alquilándola, para trasladarse a una de las torres de la antigua ciudad deportiva del Real Madrid.

Actualización 12:00.- Una cifra más, Deloitte, la auditora de las cuentas de Bankia detectó un desfase patrimonial de 3500 millones de €.

Actualización 16:00.- Según ABC y Cadena SER, esta misma tarde BFA-Bankia será nacionalizada. Mañana habrá que emitir un nuevo mensaje de tranquilidad, supongo. Un hurra y dos hip para sus gestores.

Actualización 10/05.- Ayer a última hora, el Estado nacionalizó el 100% de BFA asumiendo el control también del 45% de Bankia. Ya pueden pasarse ustedes por la oficina más cercana del grupo a solicitar su vajilla de regalo. En relación con Caja de Ávila, cito El País: “La decisión supone en la práctica la desaparición de las siete cajas de ahorros que componen BFA: Caja Madrid, Bancaja, Caja Ávila, Caja Segovia, Caja Insular de Canarias, Caixa Laietana y Caja Rioja. El capital que estas entidades aportaron al grupo fusionado ha desaparecido porque se ha destinado a enjugar pérdidas” Felicitar desde aquí a los miembros abulenses del Consejo de Administración por su buena gestión en defensa de los intereses de la provincia.

Actualización 12:00.- Este post sobre el futuro de Bancaja nos puede servir para Caja de Ávila. Cito: ” Nacionalizada BFA, lo que implica igualmente que el Estado controlará el 45% del capital de Bankia que tiene en su poder, las cajas socias dejan de tener ninguna propiedad ni participación en el mundo financiero. ¿Qué les depara el futuro? Pues si nada cambia, la ley De Guindos lo dejó claro: aquellas cajas de ahorros que se queden sin vinculación financiera deberán devolver su ficha bancaria y convertirse en una fundación de carácter especial. A no tener otras vías de ingresos relevantes -la esperanza eran los dividendos que confiaban repartir BFA-Bankia con sus beneficios- la caja tendrá que echar mano de sus ahorros” Y cuando se acaben los ahorros, adiós a la obra social.

Dice usted que le gus­tan los Beatles… ¿sabe cuán­tas veces habrá sido inter­pre­tada —por otros indi­vi­duos— «Hey Jude»? ¿Cuán­tas veces habrá sido inter­pre­tada… y rein­ter­pre­tada —¿puede algo ser más ver­sá­til que eso?— ¿Se da usted cuenta del poten­cial alcance de una buena com­po­si­ción? ¿Cuán­tos músi­cos habrán inter­pre­tado «Yes­ter­day» en el metro de infi­ni­dad de ciu­da­des por todo el mundo para inten­tar sub­sis­tir? ¿De quién parte esa «herra­mienta» que les per­mite sacar cua­tro duros sin la ayuda de nadie?

Escribe lo anterior Luis Asiaín … un paisano atrevido, creativo, peleón, interesante siempre. Un hombre libre que no suele callar y que defiende sus ideas con vehemencia. Desde Triolocria interpelaba al ministro Wert a cuenta de una entrevista en la Rolling Stone de polémico titular “Puede que los músicos deban cobrar menos por la crisis”.

Expone Asiaín…

“De modo que en lo que a noso­tros con­cierne, recorte usted lo que le dé la gana, puesto que los músicos-compositores-intérpretes de base NO reci­bi­mos rigu­ro­sa­mente nin­guna ayuda por parte de las ins­ti­tu­cio­nes (…) los que pagan para alqui­lar una sala para poder dar un con­cierto de quin­tas a bre­vas, lle­va­mos toda la vida acos­tum­bra­dos a no exis­tir y a no estar regu­la­dos —de facto—. (…) Cíñase a la indus­tria, y déje­nos en paz a los MÚSICOS… que bas­tante tene­mos ya.”

Este texto de Asiaín tuvo bastante eco a través de las redes sociales, meneame y otras plataformas. Tal fue el eco que el propio Ministro – y eso le honra – contestó, aunque fuera brevemente, via Twitter:

“Tenéis razón, me he expresado mal. Me refería solo al cache de los “grandes bolos”. Mis disculpas. Ruego retwitear” (aquí enlace)

“Marazu” en la Calle San Segundo.

Mientras todo esto sucedía me encontraba disfrutando de una actuación al aire libre en Ávila: “Las cosas de la Calle San Segundo”. No conocía la iniciativa y me sorprendió para bien. Los bares se llenaron de gente, podías ver la actuación desde las terrazas… Una idea estupenda sobre todo para una ciudad como la nuestra. Algunos turistas paraban y echaban un vistazo. Otros pedían su caña. Todos ganan con la iniciativa. La verdad, ver una actuación (una actividad cultural, tirando a mayores) con nuestro patrimonio cultural de fondo es un activo que nuestra ciudad debe explotar y mucho. Aquí que tantas veces criticamos iniciativas, me parece de justicia poner en valor ésta. Es un buen camino.

Me recordó en cierto modo a las Visitas Teatralizadas a la Muralla. Un uso inteligente de lo que tenemos.

Y qué quieren que les diga… yo he pirateado música, series, películas y hasta algún libro. Es lo que hay, en una gran medida. El negocio ha cambiado. A los músicos modestos les toca patear mil escenarios y sobrevivir con la mayor dignidad posible. A estos últimos mi apoyo y un modesto apunte de esperanza: nunca he ido a tantos conciertos como ahora.

Qué bonito sería que Ávila fuese una cuna de actuaciones tan modestas como interesantes.

Partido de vóley playero en el parque del Soto.

Los habituales del parque del Soto lo habrán visto muchas veces. El número de personas varía, pero siempre están en el mismo sitio, cerca de la senda botánica (ya casi inexistente) que en su día se instaló en la entrada de esta zona verde. Allí se pueden ver, durante todas las tardes de los fines de semana, a los aficionados de algo parecido al voleibol. Los equipos son de tres miembros y la red está realmente alta: a 2,80 metros. “Es vóley playero, vóley versión de Ecuador”, me dice Eduardo Romero.

Él es uno de los aproximadamente 30 o 40 aficionados, todos de nacionalidad ecuatoriana, que dedican las tardes de los festivos a disputar partidos amistosos (cuatro o cinco cada día). El Ayuntamiento de Ávila les ha facilitado en este rincón del Soto espacio para dos canchas. Ellos se encargan de poner la red y señalar los límites del campo con una cuerda y algunas piquetas. Después, solo queda pasar un buen rato intentando pasar el balón al otro lado de la cancha dando un máximo de tres toques y utilizando únicamente la mano.

“En Ecuador hay mucha afición por este deporte, es como el fútbol en España”, afirma Romero. Asegura que el número de jugadores aumenta sensiblemente durante el verano, cuando vienen ecuatorianos de otros municipios abulenses, como, por ejemplo, Las Navas del Marqués.

Juegan a set de 12 o 15 puntos (la Wikipedia recoge algunas otras características de esta modalidad que llaman ‘Ecuavóley’). En todos los partidos, una persona hace de juez. Se encarga de llevar el tanteo (con una tabla de madera numerada y agujereada) y de determinar que balones caen dentro o fuera, o que acción incumple las normas.

De momento, no hay españoles que se hayan animado a participar en estos partidos. “Muchas personas se quedan mirando, algo extrañados, cuando pasan por aquí”. Luego siguen paseando. “Nunca hemos tenido problemas”, señala Eduardo Romero. ¿Un sueño por cumplir? Les gustaría organizar algún día una liga de vóley entre todos los aficionados.

Pasapalabra

¡Qué tío! Vuelvo a llegar tarde. Como casi siempre. Entro al bar al tiempo que el camarero suelta en la barra el café con leche de Estela Carretero. Para los que no sepan de quién hablo, Estela, es la Presidenta de la Asociación de Periodistas de Ávila, cargo que ocupa desde enero del presente año sucediendo a Antonio Mayoral que llevaba unos veinte defendiendo dicha posición. Además es redactora de Diario de Ávila desde hace 7 años y madre de un muchacho majísimo llamado Dani que nos acompañó durante nuestra charla.

Hacía tiempo que teníamos comprometido nuestro café y, por unas cosas o por otras, siempre se retrasaba. La fecha del jueves 3 de mayo, día en que nos vimos, nos pareció a los dos muy representativa para hablar sobre el periodismo local al celebrarse el Día Internacional de la Libertad de Prensa que, en Ávila, se conmemoró con una concentración en la Plaza de Santa Ana en la que se dieron cita la mayoría de los periodistas de nuestra ciudad y provincia para reivindicar un periodismo digno para los trabajadores del sector.

Tras pedir mi café solo comenzamos a hablar de la Asociación de Peridistas una asociación que, asegura, “podía parecer algo muy cerrado y copado por gente acomodada en ella desde hacía años” aunque, aclara que se puede abrir y “el ejemplo de que puede haber un relevo está en mí, miembro de la Junta Directiva desde que entré, una de las más jóvenes dentro de la asociación y ahora Presidenta de la misma”. Continúa diciendo que “lo que necesita la Asociación es un cambio, que entre gente joven y que haya un relevo generacional sin dejar de lado a la gente más veterana y experta que sin duda también pueden seguir aportando su granito de arena”. Habla de ello con ilusión. Imagino que la ilusión que otorga el coger las riendas de una Asociación, ilusión que no merma a pesar de saber que tiene que “cambiar la imagen que se tiene de ella” y asegura que uno de sus objetivos a corto plazo es “abrir las puertas, renovar y atraer nuevos asociados” a una asociación que en este momento cuenta con solo 25 miembros.

Se considera una persona reservada y a quien no le gusta la notoriedad, le pido opinión sobre el periodismo en una ciudad como Ávila. “El hecho de ser una ciudad pequeña nos da mucho acceso a las personas públicas y desde los partidos políticos y el resto de las Instituciones siempre se nos facilita mucho el trabajo”. Esa cercanía de la que me habla es algo que me resulta familiar pero que en ocasiones puede llevar a confundir términos y a convertirse en un amiguismo que dé paso a esa servidumbre que se palpa en la mayoría de medios de comunicación locales. Le pregunto precisamente por este tema de la servidumbre…

“Es uno de los riesgos. En muchas ocasiones los medios de comunicación dependen de la financiación de las Administraciones Públicas lo que quizá nos condiciona un poco en algunos aspectos. Desde la FAPE se lleva tiempo trabajando en alguna propuesta de Ley que regule de forma más rigurosa y concreta las vías de financiación de los medios, detrás de los cuales no podemos olvidar que hay una ideología al ser empresas y resultar muy difícil desvincular el ámbito empresarial del ámbito político al existir sinergias y lazos entre ambas. Al final los periodistas trabajamos para empresas y es muy difícil ser totalmente libre pero también te reconozco que en mi trabajo, en Diario de Ávila, no he encontrado ninguna presión para enfocar una información de una u otra forma”.

Dani se divierte jugando con el paraguas de su madre mientras nuestra conversación continúa…

Calificamos la concentración celebrada en Santa Ana de un éxito. En eso coincidimos. Juntar a casi 50 personas, en su mayor parte periodistas para, por primera vez en Ávila, alzarse con una sola voz en defensa de su trabajo creo, creemos, que es algo histórico. “Con el gesto de hoy he comprendido que la Asociación está viva o, al menos, que tiene posibilidades de resurgir”.

Inevitable hablar, en un momento tan duro como este, de la crisis que vivimos lo que me lleva a preguntarme por el futuro. El periodismo es uno de los sectores en los que, porcentualmente, más empleo se ha destruido durante estos años de dificultades económicas. Yo mismo fui despedido de un periódico local tras casi 4 años como maquetador del mismo por falta de dinero para mantenerlo. Me cuenta Estela que en el periodismo hay una doble crisis. La coyuntural, que es la que nos estamos zampando todos y la estructural que está siendo también muy importante en muchos medios, sobre todo los impresos que se han encontrado con las nuevas tecnologías ganándoles terreno y, reconoce, a muchos les ha pillado con el paso cambiado. Cierto que la inmediatez que parece pedir ‘la red’ es algo que puede ir en contra de la calidad de la información, me comenta, y dice tener por delante “un reto importante que es adaptarnos y ponernos al día para hacer un periodismo más ‘multidimensional’ que no puede circunscribirse solamente a los medios tradicionales sino tocando todos los palos pero esto no puede arrastrar una merma en la calidad de la información”.

Las tazas vacías nos indican desde hace un rato que debíamos ir terminando. Hemos charlado durante más de hora y media y, como ya me ocurriera con Tony Romero, me extendería demasiado si lo escribiese todo. No dejaré de recalcar, de todas formas, una frase que me dice Estela en medio de nuestra conversación. “El lector tiene que ser libre para, teniendo la información de diferentes medios, poder sacar sus propias conclusiones desde lo que creo que tiene que ser una información objetiva”. En ese punto también estamos de acuerdo y se lo hago saber mientras se sigue haciendo un poquito más tarde por lo que me decido a ir despidiéndome de Estela que no era mi intención acapararla durante tanto tiempo. No me resisto a hacerle una última pregunta que me surge al ver a Dani corretear a nuestro alrededor… ¿Animarías a tu hijo a seguir los pasos de su madre y a meterse en el mundo del periodismo?

- “Pasaría mucho hambre…” - Dice poco convencida…

Agradezco a Estela, a quien considero una gran profesional, el rato que ha dedicado a charlar conmigo sobre su trabajo, más aún cuando era yo, un no periodista, quien le pedía una ‘entrevista’.

Para los que queráis estar al tanto de la evolución de la Asociación de Periodistas de Ávila, podéis hacerlo vía twitter siguiendo su cuenta (@ApaAvila) y pronto, me asegura, estarán también activos en Facebook.

Es algo muy humano, un instinto, un acto reflejo. Algo casi irreprochable. Cuando algo funciona mal, tienes un problema o te has equivocado, la mayor parte de los miembros de nuestra especie reacciona o bien poniendo excusas, o bien buscando a un tercero responsable de todo lo sucedido. Intentar escurrir el bulto es algo muy nuestro. Incluso hemos inventado figuras sobrehumanas, las llamamos dioses, a las que agradecer, pero también culpar, de todo cuanto sucede a nuestro alrededor.

Les voy a descubrir la dinamita: España tiene un problema (bueno, en realidad tiene varios, singularizo por resumir) Y como sería un ejercicio complejo echar la culpa a algún dios de nuestros males, en plan “Hay mucho parado porque dios está enfadado de que los gays se casen” o “La burbuja explotó porque marcamos poco la casilla de la Iglesia”; España, como conjunto de todos los españolitos de a pie y en especial de aquellos con barba o bigote, ha encontrado enemigos a los que culpar de sus males. Ya digo que es algo muy humano, no estamos solos en esto. Ahí tienen ustedes a Argentina y a su presidenta, con la inflación desatada y el Big Mac artificialmente bajo, agitando albicelestes para festejar sus victorias o sus derrotas contra los pérfidos ingleses y sobre el capitalismo de amiguetes que ellos mismos fomentaron años atrás. La historia también está llena de cabezas de turco, de rostros cetrinos y narices aguileñas que pagaron caro estar en el lugar inoportuno en el peor momento. Nada que no sepan.

En España, donde pasamos de la crisis a la recesión y de esta a la depresión, mental y económica; tres parecen ser nuestros enemigos favoritos, cada uno con sus propias características y superpoderes mortales, como los malos del cómic. Tenemos enemigo exterior, Merkel; enemigo invisible, los mercados; y nuestro enemigo interior, la pérfida descentralización derrochadora personificada en las CC.AA, esos entes demoniacos.

Lo de Merkel es comprensible. Al fin y al cabo es la antítesis del modelo de mujer del norte de Europa que nuestros machos alfa guardaban en su materia gris. Descubrir que los sueños del desarrollismo franquista y el destape son solo eso, sueños, jode bastante. Su sola figura ataca al subconsciente colectivo del país y a la memoria de Paco Martínez Soria y por ahí no podíamos pasar. El problema es que aunque es evidente que ella, y con ella el resto de las instituciones europeas, parecen dispuestas a matar al euro, a la unión y al ECU si se pone a tiro, con tal de convertir sus moralinas económicas en ley; tampoco podemos culparla de todos nuestros males. Merkel, por maldad o incapacidad, parece dispuesta a empujarnos por el barranco, pero hasta allí nos hemos acercados solitos, posiblemente para ver si podíamos construir una promoción de adosados con vistas.

Con los mercados sucede algo parecido. Simplificamos en un enemigo invisible y etéreo una acusación simple contra algo muy complejo. Es cierto que mucha gente se está haciendo rica apostando contra nuestro país, nuestra deuda y nuestro futuro pero no todo el mundo que deja de invertir en la piel de toro lo hace con afán especulativo. Es cierto que hay que ponerle freno a los desmanes especulativos de algunos pero ¿usted invertiría su dinero, o el de sus clientes, en un país con un 24% de paro, más de un 50% de paro juvenil y con un sistema financiero de mírame y no me eches más cemento? Y eso sin mencionar los éxitos de nuestro gobierno. Pues eso.

El tercer enemigo, el único que en parte supone cierto reconocimiento de culpa, es nuestro modelo de estado o lo que es lo mismo: las autonomías y, en menor medida, las diputaciones y municipios pequeños. Autonomías y diputaciones son la ejemplificación de todos los males que afectan al país y su aniquilación/redefinición/reforma una solución mágica para muchos de los problemas. Menos corrupción, más crecimiento, una sanidad mejor y más saludable, una educación mejor y más educativa, una tercera edad más joven y unos niños más guapos y sin pipis. Y todo ello mucho más barato, lo cual es estupendo en los tiempos que corren y nos permite comprarnos una minipimer.

No todo el mundo está de acuerdo en esto, eso sí. La destrucción reforma del sistema autonómico tienes sus fanes y sus detractores. (Sí, el enlace es a Ávilared). Entre los primeros destaca Esperanza Aguirre, siempre dispuesta a poner la zancadilla a cualquier miembro de su partido que no sea su persona, y UPyD con su lideresa a la cabeza. Ambas formaciones, Aguirre es un partido en si misma, hablan de devolver competencias, de dar marcha atrás a la descentralización y del portentoso ahorro que supondría todo esto. Al otro lado del cuadrilátero, el PSOE (aunque habría que hacer algunas matizaciones al respecto, sobre todo al hablar de las diputaciones), IU y algunos dirigentes autonómicos del PP, entre ellos nuestro amado lider birregional y conjuntivo, Juan Vicente Herrera. En su reciente visita a Moncloa, Herrera defendió el estado de las autonomías, aunque pidió un nuevo sistema de financiación. Sin que sirva de precedente: estoy completamente de acuerdo con el Presidente de la Junta.

Nadie niega que existan duplicidades, que las comunidades hayan creado organismos prescindibles por doquier, que se subvencione toda clase de cosas o que las élites políticas regionales dejen mucho que desear pero ¿todo eso se iba a solucionar tomando las decisiones en Madrid o en la capital del Estado que decidiesemos? ¿Acaso los políticos que habitan en la villa y corte son mejores que los que habitan en la no-capital de la comunidad? Piensen en Wert o en Gallardón o, que sé yo, en Mariano Rajoy. Por no ser partidista: piensen en Pajín o en Sebastian. ¿Todo esto es por culpa del modelo? ¿Las autonomías son por naturaleza corruptas e inútiles? ¿De verdad el ahorro que supondría cambiar de modelo es tan grande como dicen los apologetas de la supremacia ministerial? ¿El Estado central no malgastaría, no crearía entidades fantasma, no pondría aeropuertos y catenarias en medio de ninguna parte?

Vamos a quedarnos con esto último, aunque ya sé que hablar de dinero es de mala educación. Las cifras bailan, aunque en cualquier caso son altas. Aguirre cifraba en 48000 millones de euros el ahorro que supondría para el Estado recuperar las transferencias en educación y en sanidad. Por su parte, UPyD cifra el potencial ahorro de una reforma del modelo en 26000 millones de euros. Ambas cifras han sido obtenidas por el mismo método contable, el archiconocido OBC, o dicho en cristiano “ojo de buen cubero”. Las de Aguirre no tienen ni pies ni cabeza, el cubero debía estar borracho, y las de UPyD, aunque más comedidas, tampoco son muy creibles. El partido magenta tiene un documento titulado “El costo de la administración autonómica” en el que en teoría detalla de dónde sale la cifra y cómo se puede ahorrar sin afectar a los servicios al ciudadano. En el citado documento, la única médida que de verdad supondría un ahorro importante sería el cierre de las televisiones autonómicas, en lo que también está de acuerdo Aguirre (medida que encantará, supongo, a los periodistas). Lo demás son parches (finiquitar los defensores del pueblo regionales o los consejos consultivos regionales, reducir el número de diputados autonómicos, cerrar “embajadas” , etc) muchos de ellos necesarios, otros no tanto, pero que ni por asomo permitirían alcanzar la cifra que proponen. Como sucede con otras muchas propuestas de este partido, respuestas sencillas (y a menudo populistas) para problemas en extremo complejos.

Parafraseando un texto de Richard Dawkins en The Greatest Show on Earth acerca de los “errores” de la evolución y el diseño inteligente, nuestras administraciones públicas han ido evolucionando mediante parches y pequeños añadidos desde tiempo inmemorial. Son, como el ser humano, más fruto de la evolución, con sus aciertos y errores, que del diseño inteligente. Observando su estructura se puede recontruir la Historia de España desde la creación del Estado Moderno. Quizá va siendo hora de que volvamos a la mesa de diseño y partiendo de la necesidad e irreversibilidad de la descentralización, empecemos de cero o de uno sin lastres ideológicos y prejuicios alejados de la realidad.

Los principales problemas del modelo son la financiación autonómica y la coordinación y colaboración horizontal entre las administraciones. Lo primero no requiere ni más ni menos dinero. Requiere racionalizar el reparto y las responsabilidades de recaudación y gasto. Lo segundo, avanzar hacia un modelo federal en el que las autonomías gobiernen junto al Estado y se hagan corresponsables de todas las decisiones. Que Madrid no sea una excusa barata contra la que gobernar. Ambas propuestas, me temo, provocaran sarpullidos en aquellos que precisamente más reclaman una reforma del modelo.

Quizá lo que les sucede es que donde dicen “reformar el estado autonómico” lo que de verdad quieren decir es “acabar con el estado autonómico”

PS. ¿De verdad estamos dispuestos a acabar con un invento que ha aportado tanto a la Cultura, con mayúsculas, universal? Dos ejemplos: el maravilloso y celebérrimo “9 provincias, 1 comunidad”, el himno (oficioso) más optimista de la historia de la humanidad. El otro ejemplo, el himno de la Comunidad de Madrid. (Aquí cantado por su autor, un poeta de Zamora) Bueno, quizá después de escuchar este último tengamos alguna razón más para acabar con el estado autonómico ¿Ven como las cosas en la villa y corte también se hacen mal? ¡Madrid, uno, libre, redondo, autónomo, entero!

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