Ni tan mal

Hablaba ayer Rubén por estas líneas de las cada vez más próximas elecciones y de la influencia que tendrá, entre otras cosas, lo que suceda en Madrid y alrededores en los resultados electorales de nuestra ciudad y región. Tiene razón Rubén en todo lo que dice, es un chico leído e incluso escrito; buena parte de los votos que flotan aún en el limbo de la indecisión terminarán en una urna u otra por factores externos a nuestros páramos. Por ejemplo, los votos que va a perder UPyD en la ciudad están más relacionados con lo que pasa en la cabeza de Rosa Díez que con la tarea realizada los últimos cuatro años por el grupo municipal del partido magenta.

Otro de los factores a tener en cuenta de cara a las elecciones será la economía, en especial su efecto más visible sobre la vida diaria de los ciudadanos: las subidas y bajadas del número de parados. Una mejora de este indicador puede mejorar las perspectivas electorales del partido en el poder, rebajar en parte el cabreo generalizado de la población y reducir la fuerza motora de las nuevas formaciones que cabalgan, en parte, a lomos de esa desafección. En nuestro territorio quizá esto tenga un menor peso -por aquello de que son niveles de decisión distinto, el tirón del candidato, etc.-, pero sin duda será un factor más en la cabeza de los votantes.

Durante el pasado mes de marzo, el paro volvió a bajar en nuestra provincia. 261 parados menos que dejan la cifra total de desempleados inscritos en los servicios públicos de empleo en 17023. Hay menos parados que el año pasado, menos también que en 2013 y en 2012. Estamos, más o menos, donde Rajoy nos recogió, solo que cuatro años después.

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El dato del mes pasado fue bastante bueno, aunque no tan único y extraordinario como el registrado a nivel nacional. El paro bajó en todos los sectores, exceptuando el colectivo sin empleo anterior, y lo hizo especialmente en el sector servicios, como viene siendo habitual. Si comparamos el dato con el de pasados años podemos comprobar como en 2011, durante la fase de la crisis conocida como la de los brotes verdes, el descenso fue considerablemente mayor. Por fortuna, esta vez parece que la tendencia a la baja del desempleo está más consolidada que entonces. Las raíces vigorosas del BCE, ya saben.

intermensual

Comparando nuestra provincia con las vecinas de nuestra comunidad birregional y conjuntiva, Ávila es la que registra un menor aumento de los cotizantes a la seguridad social y la tercera en la que menos cae el paro durante el mes de marzo. Si extendemos la comparación a lo que va de año, Ávila está en la zona media de la tabla. Mejor que Segovia, donde el paro ha crecido desde diciembre, pero peor que Palencia, donde el paro ha caído más de un tres por ciento desde que empezó el año.

CyL

Con todo, lo peor es que más del 55% de los parados de la provincia no cobran ningún tipo de prestación de desempleo.

coberturaSobre los habituales peros en torno a la creación de empleo poco hay que añadir. El empleo que se crea es temporal, precario y mal pagado. Es decir, exactamente igual que siempre.

Los amigos de Madrí

Cuando estábamos en plena jornada de reflexión para las europeas -por cierto, habrá algún día que acabar con esa atuntería de la jornada de reflexión o con la de no poder publicar encuestas en los últimos días- paseé por la Gran Vía de Madrí. Había quedado con un par de amigos del mundo comunicativo/educacional: uno habitaba por “Gran Vía 32″ y otro ejercía de profesor en una de esas facultades de las que salen los rojos como si fuera la factoría Mordor de Saruman. El caso es que estaba la arteria madrileña llena de carteles y paradas de autobús con la foto-pitufo de Cañete y otras de Elena Valenciano… y en alguna pared, medio arrancadas, se veían carteles de cuatro duros sobre la nueva formación esa, “Podemos”. Salían en ella, cual fotomatón, los ahora presumiblemente pronto ex-eurodiputados del partido.

Escribí un whats’app a ambos:

“Vosotros que sabéis de esto… ¿los de Podemos van a salir? Los de la foto del Coletas digo. Porque si veis las intenciones de voto de las encuestas podrían ir más fuertes de lo que pensamos”.

Ahora lo suyo es que les dijera que me contestaron que sí, que iban a ser la sorpresa. Pero no, no fue eso lo que me dijeron sino: “si acaso sacarán dos como mucho”. Vamos, que no acertó nadie aquello. O casi nadie.

Lo que sí acertamos por este humilde blog fue a decir que lo de la efectividad de las campañas tradicionales estaba muy en cuestión. Escribía por aquí, una semana antes del gran zasca electoral…

¿Y las redes sociales? Podemos – o Pablemos – cada vez tiene mejor pinta en número de apoyos de cara a las Europeas. Pero… ¿ha sido por la presencia televisiva de su líder o por la acción política en canales más novedosos? ¿Hasta donde es eficaz estar presente en redes sociales, cuántos apoyos da y cuántos quita?

¿Sigue siendo la mejor forma de conseguir votos la de patear pueblos y hablar con los paisanos puerta a puerta? ¿Os gusta recibir en el correo convencional el sobre electoral con la papeleta, y una carta de los candidatos? A mi casa en particular, por ejemplo, ha llegado una carta de Cañete/Rajoy y una de Sosa Wagner.

O… ¿es directamente inútil todo esfuerzo en estos 15 días y la partida ya estaba echada de antes?”

Y aquí estamos otra vez. Los sondeos, en Andalucía, han acertado bastante más que en las últimas citas. Parece que las cocinas van “calando” las respuestas de los encuestados. Ayer en nuestro terruño salió una primera encuesta de las que se nos avecinan. El PP estaría cerca de la mayoría absoluta, pero no está garantizada. En Ávila, Podemos y Ciudadanos obtendrían procurador a las Cortes arrebatando ambos uno cada uno al PP. El PSOE, según Sigma 2, a nivel provincial aguantaría en Ávila. En esto, como en las europeas, puede que haya sorpresas en cualquiera de las direcciones posibles.

Y luego está el tema de las municipales. Ha habido un debate realmente interesante en los comentarios de la entrada “Lo nuevo” al respecto de Trato Ciudadano. Les invito a leerlo.

Pero este blog u otros, por mucho que nos quieran callados las fuerzas políticas de la ciudad, no tiene un tirón realmente apreciable en la sociedad. Los debates que aquí tengamos podrán tener una cierta influencia pero será realmente escasa. En el votante de Duruelo, en la empadronada en Piedralaves y el habitante más oriental de Peguerinos es donde se van a jugar las autonómicas. En el señor que juega al mus en el centro social, en el mozo que ha pateado las calles de La Cacharra, en la autónoma que malvive para mantener su casa en la Toledana y en la pareja joven que habita junto a las rotondas inhumanas de la avenida de los derechos humanos… en esos -que no leen este blog- es donde Trato, el PSOE, Ciudadanos, IU y Ahora Aquí Juntos Podemos Decidir y sus variantes se juegan la tostada.

Mucho va a depender de los amigos de Madrí. No de los míos, que ya está demostrado su olfato político. Mucho va a depender de Rivera, Pablo Iglesias y Rosa Díez, me refiero. Porque esos 10 procuradores que Sigma 2 da a Ciudadanos o Podemos en las Cortes Autonómicas, o el 0 magenta, son por Rivera, Pablo Iglesias y Díez y no por lo poco que han dicho Luis Fuentes, Pablo Fernández o Rafael Delgado. Que a lo mejor no han dicho poco, pero no los conoce nadie.

Es decir, que está todo por trabajar y por decidir. Porque el voto va a depender mucho del recuerdo y de la simpatía, pero lo que decantará la balanza será un detalle final. Dicen que Pablo Iglesias ha estado un rato sin salir de la cueva porque la sobre-exposición les estaba perjudicando. Todos tendrán que salir de sus respectivas cuevas… pero ¿cuánto será bueno y cuánto será malo? ¿Habrá que esconder las siglas? ¿Será mejor que el candidato exhiba sonrisa en el cartel o que ponga gesto serio? ¿Será mejor directamente no poner cartel? ¿Pondrá Ciudadanos a Luis Fuentes con Rivera como UPyD ponía a Sosa con -lo que es la vida- Rosa Díez?

La campaña empezó ya, y algunos de momento llevan rumbo al desastre y otros tienen viento a favor pero lo van a perder. Hay uno que parece que lo tiene claro, y ese es Juan Vicente Herrera (no tanto alguno de sus grandes espadas). De momento, y esto es sólo mi opinión, es el que mejor lo está haciendo a nivel CyL.

¿Y en Ávila? Nadie. Aún nadie. Y con la ventana tan abierta sí hay una cosa clara: hacer lo de siempre no va a funcionar. 

Tic, tac.

Lo nuevo

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Me declaro admirador absoluto de las películas de Indiana Jones, de Star Wars y de Star Trek. De todas y cada una de ellas. Sé que para algunos ser trekkie y eterno aspirante a Jedi es incompatible y que, habiendo estudiado lo que he estudiado, disfrutar como un niño con las aventuras de un expoliador como Henry Walton Jones Jr es infrecuente. Tampoco es lo más habitual que alguien diga que le gustan todas. Las viejas están mejor, no lo voy a negar, destilan aventura por sus cuatros costados, sus personajes tienen más carisma, menos años, más flexibilidad y son mucho más creíbles. Donde esté un ewok gruñón que se quite Jar Jar Binks, los nazis siempre han sido el blanco perfecto para el látigo de Indi y la tripulación del Enterprise siempre será la capitaneada por James T. Kirk. A pesar de eso, lo reconozco, también me gustan las películas nuevas.

Hay gente, en cambio, que prefiere las nuevas y desprecia las clásicas. De todo tiene que haber en la viña del Señor, que diría aquel. Supongo que tendrá que ver con los efectos especiales, muchos más creíbles ahora que cuando reventamos la Estrella de la Muerte, o con la adaptación del lenguaje narrativo a estos tiempos que corren. Sea como fuere, esta predilección por lo nuevo es habitual en nuestra sociedad. Si no me creen, ahí tienen ustedes a los fieles compradores de la marca de la manzana mordida. Cada vez que Apple saca un producto nuevo, cientos de miles de personas se agolpan a las puertas de sus tiendas para actualizar su dispositivo aunque el móvil que tienen en el bolsillo haga exactamente lo mismo que el nuevo, dispuestos a gastarse medio sueldo en una pantalla más grande que hasta hace no mucho despreciaban. Lo nuevo vende, en muchas ocasiones, solo porque es nuevo. También influye el marketing, es evidente, pero dudo mucho que nadie corriese ahora a comprarse un Nokia 3210 por mucho marketing que le acompañara.

No niego que a mi lo nuevo también me atraiga. Reconozco que cuando voy al Mercadona me lanzo como un poseso sobre los productos que aparecen catalogados como novedad. ¿Un helado nuevo? ¡Habrá que probarlo! ¿Un postre nuevo? ¡Habrá que probarlo! ¿Nuevas verduras? ¡No nos dejemos llevar por el sucio marketing capitalista! También hay gente que rechaza lo nuevo, simplemente por ser nuevo, como hago yo con las verduras simplemente por ser verduras.

En política esto también pasa, especialmente ahora cuando la vieja y la nueva política -al pobre Ortega le deben llevar meses pitando los oídos- parecen estar frente a frente dispuestas a enfrentarse en la batalla final. El otro día, en un comentario a una de mis entradas, se nos acusaba -supongo que a mi en especial por ser firmante del post- de estar en contra del cambio, de rechazar lo nuevo por ser simplemente nuevo, de revolverme contra lo desconocido y de ser, casi, aliados de la vieja política. Casi se me cae el monóculo mientras lo leo. Todo en relación con la presentación de Trato Ciudadano, la plataforma ciudadana que competirá en las próximas elecciones municipales y con algunas críticas vertidas en el citado post sobre sus primeros pasos.

Si en algo se ha insistido con vehemencia por aquí a lo largo de los últimos años es precisamente en eso, en la urgente necesidad de un cambio profundo, intenso, renovador y duradero. Les pondría enlaces a ejemplos concretos, pero igual no acabábamos. Pero esa perentoria necesidad no puede llevarnos a aceptar que todo lo nuevo, simplemente por ser nuevo, es mejor que lo antiguo. Lo nuevo tiene que cumplir los mismos requisitos y pasar los mismos filtros que lo antiguo, lo nuevo tiene que ser mejor o, al menos, no peor que lo antiguo.

No voy a votar a alguien simplemente por ser nuevo porque en Ávila, por mucho que se diga, hay partidos que llevan años trabajando -mejor o peor- con principios no muy distintos a los que Trato dice defender. Y digo principios porque de momento en ese terreno en el que nos movemos. Si hablamos de política local, de la que afecta al día al día del ciudadano, de la que va a dejar su marca en la ciudad durante decenios, hemos de exigir que un proyecto transformador nos diga cómo va a transformar la ciudad en aspectos tan concretos como el tráfico, los impuestos, el urbanismo, la recogida de basuras, los parques, las infraestructuras públicas, los museos, el patrimonio, los colegios, etc. Antes de votar necesito saber qué piensan hacer con mi voto, para qué va a servir, a dónde va a ir, porque las buenas intenciones, sean 12 o 19, se presuponen. Para programas inconcretos, amables y fantasiosos ya tenemos al PP.

Y mal harán si en lugar de admitir esto como lo que es, las dudas, aspiraciones y necesidades de un ciudadano, asumen que mis intenciones son aviesas y que toda crítica parte indefectiblemente del enemigo.

Eso sí sería muy “vieja política”.

De Iván el Terrible a Teresa de Cepeda (3 de 3)

(Primera parte)

(Segunda parte)

La tercera y ultima parte de la exposición está dedicada a nuestro país, aunque como se habrán dado cuenta, venimos hablando de España casi desde el principio de la visita. El siglo XVI es el gran siglo de España, aunque no lo sea de muchos españoles. El mapa que sirve de introducción a este capítulo es del año 1570, publicado en Amberés por Abraham Ortelius y editado por Aegidius Coppenius Diesth, cartografo de su católica majestad, Felipe II.

Muchas de las cosas que suceden durante este siglo les sonarán y no necesariamente a las clases de historia. Tras unos años de crisis durante las primeras décadas del S. XVI, España y Castilla viven décadas de expansión. Pero, todo aquello no dura mucho. Los años de bonanza se desaprovechan o, incluso, alimentan la posterior caída. El crecimiento económico tenía bases terriblemente endebles. La expansión demográfica -la población española crece casi de un 40% a lo largo de todo el siglo- no se ve acompañado de un incremento de la producción agrícola. Los precios agrícolas se disparan, y los metales americanos contribuyen a que la inflación se desboque. Se calcula que en apenas un siglo los precios se sextuplicaron. La economía española pierde competitividad, la población se empobrece y el Estado aumenta los impuestos para poder mantener un ejército desproporcionado que, además, se nutre de la mano de obra que podría haber cultivado los campos.

En resumen, un desastre que se prolongó casi un siglo y que dio lugar a una larga decadencia política y económica.

Cualquier comentario que se haga sobre la España, o la Castilla, del S. XVI ha de pasar ineludiblemente por el movimiento comunero. Y si se habla de los comuneros, esta es, sin duda, la pieza más conocida referida al citado suceso “La ejecución de los comuneros de Castilla”, obra del alicantino Antonio Gisbert. La obra se pinta en 1860, en un momento en el que florece no solo la pintura histórica, sino también en el que vuelve a ponerse de actualidad el mito del movimiento comunero. Todas las ideologías dominantes o con pretensiones han intentado situar, con más o menos fortuna, a los comuneros en su árbol genealógico. Y lo mismo sucedía con su interpretación por parte de los historiadores. Bravo, Padilla, Maldonado y compañía tan pronto eran unos revolucionarios, adalides del liberalismo, la democracia y de las libertades del pueblo, como furibundos reaccionarios, conservadores a capa y espada o defensores del feudalismo. Todo el mundo sabe que de ser nuestros contemporáneos, se montarían un blog llamado “Los 3 Comuneros”

¿Cómo se organizaba el movimiento en las ciudades? Lo más habitual era que una vez depuesto el representante de la corona, la dirección de la ciudad recayera en una asamblea en la que figuraban, junto a los representantes de las clases privilegiadas que regían la ciudad antes de la revolución, los representantes de los demás estados (clero, caballeros y escuderos) y diputados elegidos directamente por la población en barrios o parroquias. Estos últimos eran los que gobernaban realmente la ciudad y quienes tenían más amplios poderes. Estas asambleas se reunían de forma regular, incluso todos los días, y tenía autoridad sobre todos los aspectos de la vida de la ciudad, aunque no se limitaban tan solo a estos. Además de mediante la elección de diputados, el pueblo tomaba parte de forma directa en el gobierno, bien participando en las reuniones de las asambleas, pues eran públicas, o mediante asambleas de barrios en las que se opinaba o votaba sobre todo tipo de cuestiones.

Un rollo muy los de abajo contra los de arriba, la casta, confluencias transversales, la gente y tal. Lo que no dejan claro las fuentes es si había por allí mucha gente con coleta organizándose en redondeles o círculos de esos.

La segunda pieza de esta sección de nuestra exposición es “El martirio de San Mauricio y la Legión Tebana”, obra del Greco, por encargo de Felipe II para el Monasterio del Escorial. La obra, que es el fruto de casi tres años de trabajo, fue entregada por el propio pintor a finales de 1582. Esta pieza estaba pensada para decorar una de las capillas laterales de la Basílica del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

San Mauricio, su historia y martirio reunía varias cualidades que lo hacían atractivo para el momento político e histórico. Cuenta la leyenda que Mauricio, en el S. III era el comandante de la Legión Tebana, una unidad militar romana formada por soldados cristianos de la ciudad egipcia de Tebas. Llamados por el emperador a combatir en la Galia, serían torturados y martirizados, a pesar de su buen comportamiento en el campo de batalla, o bien por negarse a perseguir a los cristianos de la zona o bien por negarse a participar en rituales paganos. En el cuadro, vemos en primer término a San Mauricio y a otros oficiales discutiendo si acatan o no las órdenes de sus superiores. Al fondo, el martirio tras seguir fieles a sus creencias. Los colores, la composición y las figuras son las típicas del Greco. Figuras alargadas, formas inspiradas en Miguel Angel, colores de la escuela veneciana.

San Mauricio era, y es, el patrono de la orden del Toisón de Oro, de la cual era cabeza Felipe II y además es uno de los santos patronos de la lucha contra la herejía, una de las actividades favoritas de Felipe II. A pesar de eso, el cuadro no convence a Felipe II, que le compra la obra pero no vuelve a encargarle nada. No está muy claro qué es exactamente lo que le disgusta. Algunos señalan que es la composición, que Felipe II quería el martirio en primer plano. Otros dicen que en general la pintura de El Greco no era del gusto del monarca. Otros señalan que a Felipe II no le convenció que los protagonistas del cuadro vistieran a la manera del XVI aunque el Greco lo había hecho a propósito para relacionar a San Mauricio con su época, el paganismo y la herejía, al santo y a Felipe II.

Y cómo esta exposición se titulaba de “Iván el Terrible a Teresa de Cepeda” y hemos empezado con el zar de Rusia, tenemos que terminar con Teresa.

Tenemos aquí la edición príncipe de “La perfecta casada”, de Fray Luis de León, publicada en Salamanca, en 1583, en casa de Juan Fernández. Este ejemplar se conserva en la Biblioteca Nacional. Por desgracia, no conservamos ninguna copia manuscrita de este libro, perdidas seguramente en el incendio que asoló la biblioteca de los agustinos de Salamanca en el año 1774. Es un librito muy corto, esta edición tiene 77 páginas, que Fray Luis de León dedica a su prima María Varela Osorio, donde describe lo que para él es una esposa ejemplar, los deberes y atributos de la mujer casada en las relaciones de familia, las tareas cotidianas y Dios.

Todos sabemos quién era Fray Luis de León, un intelectual, un humanista, un admirador de la obra de Santa Teresa y su primer editor. Pues bien ¿Qué opina Fray Luis sobre las esposas? ¿Cómo ha de ser la mujer perfecta? Leo algunos extractos.

“Puesto que Dios no dotó a las mujeres ni del ingenio que piden los negocios mayores ni de las fuerzas a que son menester para la guerra y el campo, mídanse con lo que son y conténtense con lo que es de su suerte, y entiendan en su casa y anden en ella, pues las hizo Dios para la casa y los hijos”

“Es justo que se precien de callar todas, así aquellas a quien les conviene encubrir su poco sabe, como aquellas que pueden sin vergüenza descubrir lo que saben, porque en todas es, no solo virtud agradable, sino virtud debida, el silencio y el hablar poco”

“A la mujer buena y honesta no la hizo la naturaleza para el estudio ni para los negocios de dificultades, sino para un oficio simple y doméstico, así les limito el entender y por consiguiente les tasó las palabras y las razones”

“Y no piense que las crió Dios y las dio al hombre sólo para que le guarden la casa, sino también para que la consuelen y alegren. Para que en ella el marido cansado y enojado encuentre descanso y los hijos amor y la familia piedad.”

Como diría el presidente del gobierno, Fin de la cita. Hablamos al principio de que para poder valorar en su justa medida a un personaje es importante conocer su época el contexto político, económico y social. Hemos visto cómo el mundo del XVI es cada vez más global, como se acentúa el poder central de los estados. Hemos hablado del impacto de la conquista de América, de la reforma protestante y de la contrarreforma, de las guerras de religión, de la situación política, económica y social de España. Muchas de estas cosas influyen directamente sobre Teresa y su entorno familial y social. Al hablar de Santa Teresa, además de todo esto, no tenemos que olvidar que estamos hablando de una mujer del S. XVI, una época en la que a pesar de determinados avances, la mujer tenía dos únicas salidas en la vida: el matrimonio y el convento. Para muchas mujeres, el convento era el lugar dónde refugiarse cuando huían del matrimonio, de ese destino que describe Fray Luis de León. Teresa relata en sus libros algunos episodios sobre este particular, por ejemplo la historia de Casilda Manrique de Lara. O el caso de Catalina Godinez, que intenta afearse la cara quemándose al sol para que sus pretendientes la repudien. Teresa incluso llega a decir a las demás monjas “Mirad de qué sujección os habéis librado, hermanas” al hablar sobre el matrimonio. Muchas de estas historias, de estos pasajes, fueron incluso censurados por los primeros editores de las obras, o por la propia Teresa, temerosa de lo que sus palabras podrían suponerle. Bastante líos tenía ya.

Teresa sabía leer y escribir, era una persona inteligente, una persona capaz, valiente, sagaz… y además era mujer, lo que en la época, no lo olvidemos, era una dificultad añadida.

 

Y hasta aquí la visita a nuestra exposición. Espero que les haya gustado, pasen antes de marcharse por la tienda de recuerdos y disfruten del Centenario.

 

De Iván el Terrible a Teresa de Cepeda y Ahumada (2 de 3)

(Primera parte)

El segundo bloque de la exposición está dedicado a Europa. Bueno, a Europa y sus colonias. Esta es Europa en 1597, pintada por el artista, grabador y cartógrafo flamenco Joost de Hondt. Como decíamos ayer, para nosotros, europeos de pro, supone un esfuerzo hablar de la historia del mundo sin caer en una visión eurocéntrica. ¿Existió acaso el mundo antes del BCE? ¿No es la historia de la humanidad una evolución dirigida hacia el Euro? ¿No es acaso la Europa mitológica una remedo de Angela Merkel?

Ahora bien, hablar del S. XVI desde España y no caer en una visión hispanocéntrica es aún más complicado. La historia del S. XVI europeo casi puede ser resumida como la crónica de la política exterior de la monarquía hispana. En todos los saraos del siglo estaban inmiscuidos, por suerte o por desgracia, los representantes de la monarquía española. España era la gran potencia de la época, un imperio donde no se ponía el sol, posesiones en todos los continentes, The Special One. Y además, la espada de la religión, los defensores de la cristiandad y de Roma durante todo el siglo. La gente bajita, morena, con bigote, pica y arcabuz aparecía en las pesadillas de medio continente.

Son muchas las cosas que suceden a lo largo de este siglo y muchas las piezas que tenemos en nuestra exposición -no hemos reparado en gastos-, pero por su importancia, interés o porque son las que más me gustan, hemos seleccionado cuatro de ellas.

Primero, y como enlace con el anterior capítulo dedicado al mundo, el viaje de Magallanes y Elcano. Si hablamos antes de cómo el siglo XVI ensancha el mundo, de la época de los descubrimientos, sin duda la gran aventura, la gran gesta del siglo, es el viaje que circunnavegó por primera vez el planeta. La primera vuelta al mundo, protagonizada por Magallanes, marinero experimentado nacido en algún punto del norte de Portugal, y Elcano, vasco, contramaestre de una de las naves al inicio de la expedición, capitán de la expedición tras la muerte de Magallanes. Lo de Colón no estuvo mal, pero al lado del viaje de Magallanes y Elcano no pasa de ser un fin de semana en el Burguillo.

El 10 de agosto de 1519 cinco naos con 243 tripulantes partieron de Sevilla a las órdenes de Fernando de Magallanes hacia las Molucas (Indonesia). El objetivo era encontrar un paso, al sur del continente americano, para abrir una ruta de las especias. Tras tres años de aventuras y desventuras, sobre todo de estas últimas, tras atravesar tres océanos, la única nave superviviente, la Victoria, emprende el regreso por el Índico capitaneada por Elcano -Magallanes había muerto en una trifulca con los indígenas en Filipinas- hasta arribar el 8 de septiembre de 1522 a Sevilla con solo 18 hombres. De 243 tripulantes a 18. Ni UPyD tras las andaluzas.

Para hablar de esta aventura, tenemos una copia de la carta que Juan Sebastián Elcano remite a Carlos I desde Sanlucar de Barrameda para anunciarle que han logrado dar la vuelta al mundo. Como digo es una copia, del texto y posiblemente también de la caligrafía de Elcano. Desconocemos el paradero de la misiva original, de la que hasta ahora solo teníamos las copias remitidas por Carlos V a varios puntos de Italia. El documento ha sido adquirido recientemente por el Estado y llega a nuestra exposición desde el Archivo de Indias de Sevilla. Y si tienen tiempo y curiosidad, les recomiendo que se lean el relato del viaje de uno de los embarcados, el italiano Antonio Pigafetta.

Y de nada serviría descubrir si luego aquellas tierras descubiertas no se conquistasen. Sería como ir al Ikea a dar solo una vuelta. El S. XVI es el siglo de la conquista de América, de Hernán Cortés, de Pizarro, de Pedro de Mendoza, de Alonso de Ojeda, Diego de Losada. Es difícil hablar de esto sin caer en tópicos manidos, en blancos o negros. No podemos olvidar en ningún momento que la conquista de América fue una guerra, con conquistadores y conquistados, con vencedores y vencidos y que hay que pensar en ella desde ese punto de vista. Los conquistadores eran hombre valientes, seguro, y ambiciosos, muchos caminaban sobre la fina línea que separa el heroísmo de la locura, pero pocos de ellos eran santos. El siglo XVI también es el siglo de Fray Bartolomé de las Casas y de su Brevísima relación de la destrucción de las Indias, de la controversia de Valladolid, de las encomiendas, de la Leyenda (o no) Negra, etc.

De entre todas las piezas que nos hablan de la conquista de América, hemos seleccionado para esta visita el Penacho de Moctezuma, conservado en el Museo Etnológico de Viena, aunque no está claro que sea un penacho, un adorno para la cabeza, ni que perteneciese a Moctezuma. Posiblemente fue uno de los regalos entregados por Moctezuma, el emperador azteca que tuvo la mala suerte de conocer a aquellos hombres descritos por los textos como “hombres barbados de piel blanca que llegaron desde oriente a bordo de montañas que se movían sobre el agua”, a Hernán Cortés. Mide casi 130 centímetros de alto y casi 180 de largo, está compuesto por más de 400 plumas de queztal, además de casi un centenar de plumas de otras aves, y unas 1500 piezas metálicas, la mayoría de oro.

La tercera pieza de esta sección de la exposición nos trae de vuelta a Europa. El Siglo XVI es el siglo de la Reforma Protestante, de Lutero y de sus 95 tesis, de Calvino, del Concilio de Trento. También es el siglo de Servet y Galileo. La Reforma y la Contrarreforma tendrán implicaciones no solo religiosas, también políticas, sociales y culturales. Aunque respecto a la pintura y escultura, a las representaciones religiosas, Lutero era más indiferente que hostil y estaba en contra tanto de su veneración como de su destrucción, la Reforma Protestante dio lugar a varios brotes de iconoclasia, de destrucción de imágenes religiosas. Para Lutero el problema no eran las imágenes en sí, sino el uso que se hacía de ellas. Las imágenes religiosas podían servir como catecismo visual, pero no podían ser objetos de culto, ni veneradas como si fuesen reliquias. En los países donde se impuso la reforma su influencia sobre el arte y también sobre la vida de los artistas fue significativa. La reforma obligó a los artistas a diversificarse (menos obras religiosas y más retratos, paisajes y naturalezas muertas) y redujo el número de encargos y de mecenas. También obligó a otros a cambiar de profesión o a emigrar. Movilidad exterior de esa que gusta a Bañez y a la Virgen del Rocío.

La pieza que tenemos es de uno de estos emigrados, Hans Holbein el Joven, que cambió Basilea por Londres. Se titula “Alegoría del viejo y del Nuevo Testamento”, de principios de la década de 1530, y es una representación del antiguo y del nuevo testamento, pero en lugar de mostrar el nuevo testamento como una continuación del antiguo, los representa como antítesis. En la obra, el viejo testamento sería la tradición católica y el nuevo testamento la reforma luterana.

La cuarta y última obra de esta parte de la exposición nos lleva hasta Lepanto, una de las batallas más famosas de la Historia de la humanidad, una de esas que está en el imaginario colectivo como la batalla de Maratón, Waterloo o el clásico aquel en el que el Madrid le metió cinco al Barça. Uno de esos acontecimientos claves que de haberse producido de otra forma habrían cambiado el curso posterior de los acontecimientos, como el gol de Iniesta.

Aquel 7 de octubre de 1571, en el golfo de Lepanto, casi 600 naves tomaron parte en el combate. A un lado, la flota del Imperio Otomano, al otro, una coalición de estados cristianos llamada la “Liga Santa” formada el Ducado de Saboya, Génova, la Orden de Malta, Venecia, los Estados Pontificios y España. Alí Pasha comandaba la flota otómana, Don Juan de Austria, hijo de Carlos V, la de la coalición.

La obra que tenemos no es de las más conocidas. Del madrileño museo naval nos hemos traído esta “Revelación a San Pio V de la victoria de la Santa Liga en Lepanto”, de mediados del S. XVII, de autor anónimo, aunque la parte izquierda de la obra se atribuye a Juan Niño de Guevara. En esa parte vemos al papa Pío V en el momento en que un angel, mientras está rezando, le anuncia la victoria de Lepanto. En realidad el ángel saca un brazo, le agarra de la cabeza y se la gira, lo que seguramente constituya una de las revelaciones menos sutiles de la historia del arte. El skyline que vemos detrás del papa, se corresponde con el de la ciudad de Malaga, donde no estaba el Papa pero sí el cuadro, que colgó durante casi dos siglos de las paredes del convento de Santo Domingo.

A la derecha del cuadro se desarrolla la batalla. Creo que mejor que describir el cuadro, podemos dejar que un cronista de la época nos la narre.

Jamás se vio batalla más confusa; trabadas de galeras una por una y dos o tres, como les tocaba… El aspecto era terrible por los gritos de los turcos, por los tiros, fuego, humo; por los lamentos de los que morían. Espantosa era la confusión, el temor, la esperanza, el furor, la porfía, tesón, coraje, rabia, furia; el lastimoso morir de los amigos, animar, herir, prender, quemar, echar al agua las cabezas, brazos, piernas, cuerpos, hombres miserables, parte sin ánima, parte que exhalaban el espíritu, parte gravemente heridos, rematándolos con tiros los cristianos.

Mañana, si les parece, terminamos nuestra visita a la exposición. Como les dije el primer día, zona de acampada entre las salas 2 y 3, cafés y bollería en las máquinas de la entrada.

De Ivan el Terrible a Teresa de Cepeda y Ahumada (1 de 3)

Portada

Como todos ustedes sabrán si no han pasado los últimos meses en la misma cueva que Rosa Díez -¿alguna otra explicación para su ceguera política?-, este año estamos celebrando el V Centenario del Nacimiento de Santa Teresa. Con motivo de esta señalada efeméride, la ciudad se ha llenado de actos de toda naturaleza, clase, tipo, calidad y mérito; entre los cuales el que esto suscribe ha tenido el inmenso placer y honor de tener un hueco. El pasado 2 de marzo, con éxito de crítica y público -ninguno de los espectadores intentó apedrearme y asistió gente a la que ni conocía ni había pagado- pronuncié una pequeña conferencia dentro del ciclo “Ávila en Teresa” titulada “De Ivan el Terrible a Teresa de Cepeda. Una visita virtual al S. XVI”.

Por suerte o por desgracia, no hay registro audiovisual del evento más allá de unas cuantas fotos y del paguerpoint que utilicé como soporte de mi explicación. Pero, ante las numerosísimas peticiones recibidas por telegrama y correo aéreo, he decidido traer la charla a este rincón en tres cómodas entregas. ¿Pros? La humanidad tendrá siempre a su alcance este saber y aquellos que no pudieron asistir podrán disfrutar de la misma. ¿Contras? Esto pierde mucho sin mi aterciopelada voz.

La idea central de la conferencia -corran, que estamos empezando- era que Santa Teresa no sería Santa Teresa si no hubiese nacido en Ávila en el s. XVI. Santa Teresa es Santa Teresa porque nació en este rincón de la galaxia en 1515 y si hubiese nacido en otra época o en otro país no estaríamos aquí reunidos hablando de ella, entre otras cosas porque sería raro organizar en Ávila, con tartas de cartón de cinco mil euros, el V Centenario de una mujer nacida en Londres hace 45 años. Lo que quiero decir es que es fundamental conocer o comprender una época para comprender y conocer los sucesos de la misma y a las personas que los protagonizaron. El puto contexto histórico, vamos.

El siglo XVI, el siglo de Santa Teresa, es un siglo importante. En realidad todos los siglos son importantes, pero el S. XVI es uno de esos siglos que además de reunir personajes, sucesos y hechos claves de la historia de la humanidad, está clavado en el imaginario colectivo de la sociedad, en especial de la española. Es un siglo tan importante que es imposible resumirlo en los 45 minutos que me tenían reservados aquel día o en las tres entradas que va a ocupar en este blog.

Por eso, propuse a los asistentes y les propongo a ustedes, en lugar de una perorata sobre la época, que me acompañen en una visita guiada a una hipotética exposición montada con motivo de este quinto centenario, paralela a Las Edades del Hombre, para hablar de ese S. XVI. Una exposición increíble, con miles piezas de los cinco continentes, traídas de museos y colecciones privadas de todo el planeta. Una exposición carísima, por cierto, así que tenemos que imaginarnos también que al Ayuntamiento le ha tocado el Euromillón o una parte de la herencia del padre de Jordi Pujol.

Es una exposición enorme que tardaríamos horas, días o incluso semanas en recorrer -hay habilitada una zona de acampada entre las salas 2 y 3-, pero que nosotros vamos a tener que ver en 45 minutos porque hemos quedado luego a tomar unas cañas. Entendemos la cultura de forma integral y no hay nada más cultural que los bares.

La exposición está dividida en tres capítulos: el mundo, Europa y España. Es un esquema muy habitual: de lo más lejano a lo más cercano al público. El problema de este primer espacio, el dedicado al mundo, es que en Europa somos un tanto eurocéntricos. La historia que conocemos es la Europea, la que enseñamos a nuestros hijos en los colegios es también Europea e incluso en nuestras universidades escasean las asignaturas que vayan más allá de considerar otros continentes como colonias potenciales europeas, colonias o excolonias. El objetivo de este espacio era abrir un poco la mente del visitante -recuerde que usted ahora está en una exposición y no en el metro, en clase, en su trabajo o en el escusado- y mostrarle algunas de las cosas que pasaban fuera de nuestro bonito continente.

Es un siglo en el que el conocimiento del globo avanza una barbaridad, gracias, sobre todo, a la loca carrera de dos naciones situadas en una península al sur de Europa. Este es el mapa de Juan de la Cosa, pintado en 1500. Es el primer mapa en el que aparece el continente americano. Este otro, del holandés Gerard de Joe, de 1586. Fíjense en solo 80 años como ha cambiado la imagen del mundo. La exposición-charla está llena de mapitas. ¿Les he dicho que me gustan los mapas? ¿Saben que mi cumpleaños está cerca?

El mundo del S. XVI es un mundo cada vez más globalizado y abierto, donde contactos entre civilizaciones, culturas y mundos son cada vez más frecuentes. En realidad, los contactos siempre han sido mucho más frecuentes de lo que imaginamos o de lo que los tópicos o los lugares comunes reflejan. Por ponerles algún ejemplo, Felipe II se carteaba con el emperador de China mientras pensaba en conquistar aquellos pagos y los infantes de marina españoles se batían en el pacífico contra los samurais.

De entre las miles de piezas ubicadas en esta sección de la exposición -recuerden, no hemos reparado en gastos- nuestro guía ha seleccionado tres: un retrato de Iván el Terrible, un bronce de Benin y una miniatura del Akbar Namah.

Este retrato de Iván el Terrible es la primera obra a comentar. No es contemporáneo al personaje, sino que es de finales del XIX (1897), de Viktor Vasnetov, y se conserva en la Galería Tretiakov, en Moscú, cerca del Kremlin. Más allá de algunas bonitas anécdotas sobre cómo se ganó Iván su apodo -aunque hay que decir que más que terrible, en ruso su apodo está más cerca de riguroso o furioso- lo importante de Iván es que fue el primer Zar de Rusia, título derivado del Caesar romano, que realizó, con el apoyo de la Iglesia Ortodoxa una serie de reformas encaminadas a centralizar el Estado y a reducir el poder de la nobleza territorial y que comenzó la expansión del principado de Moscú que terminaría conduciendo a la Rusia actual. Centralización, aumento del poder de la monarquía, expansión militar ¿les suena? Aquí iban algunos chistes sobre Putin, Stalin e Iván el Terrible, pero la situación geopolítica aconsejó y aconseja que me los guardes donde la espalda pierde su casto nombre.

La segunda pieza de nuestro recorrido, ahora que ya hemos entrado en calor con un poco de sangre, es uno de los bronces de Benin conservado en el Museo Británico. Esta obra está datada a finales del S. XVI y es parte de una colección de más de 1000 piezas, repartidas por varios museos del mundo, fruto del saqueo británico de la ciudad de Benin, en el suroeste de lo que ahora es Nigeria. De estas 900, la mayoría, unas quinientas, se siguen conservando en el Museo Británico. Si ustedes tienen pensado acercarse próximamente a Londres, están en concreto en la sala 25. ¿Cómo llegó la pieza hasta allí? Pues como tantas otras: exploración, conquista, saqueo, reparto de las ganancias, condecoraciones de la reina. Una historia tan británica como el té, el café de agua de río y las fritangas esas de pescado.

Más allá de su ubicación actual, lo más interesante de esta pieza es que procede de Benin, un estado africano que ocupó buena parte de la actual Nigeria desde el s. XIV hasta el S. XIX, importante enclave comercial en las costas africanas, parada obligada de los navíos portugueses desde finales del S. XV. Allí los lusos comerciaban con especias, marfil y también esclavos. Benin fue durante muchos años el primer suministrador de esclavos para nuestro vecinos. En el bronce, los dos señores que aparecen detrás son portugueses.

El centro del estado era el Oba, el rey, que era una figura casi divinizada, venerada por la población, considerada descendiente directo del fundador mítico del reino. En la pieza, es el tipo que aparece sentado en el centro. El rey era la cabeza política, espiritual y ritual del reino y controlaba la mayor parte de los recursos del mismo, su explotación y su comercio con los europeos. El arte era un instrumento ideológico controlado también por la monarquía.

La última pieza de esta sección era esta preciosidad, una miniatura del Akbar Namah, conservada en el Museo Victoria y Alberto de Londres. Pertenece a la primera edición del citado manuscrito, fechada en los últimos años del S. XVI. La segunda edición, de la que se conservan algunas miniaturas en nuestro país, es algo más moderna, de los primeros años del S. XVII. El Akbar Namah es una obra que relata la historia del reinado del emperador Akbar. Fue escrito por el biógrafo oficial del emperador a instancias de este. Y como quien paga, manda, ya se pueden suponer que la obra es ante todo, un medio de propaganda política del emperador. Como la prensa de hoy y las administraciones. Akbar inaugura tal cosa, Akbar gana el debate del Estado del Imperio, Akbar dando chocolate con churros a los jubilados. ¡Akbar, te queremos!

Akbar fue el tercer monarca del Imperio Mogol y su reinado se prolonga desde 1556 hasta 1605. Fue esta la etapa de mayor expansión del imperio, que tras la muerte de Akbar comienza a replegarse hacia el norte. Durante su reinado, promovió reformas políticas para buscar la uniformidad del imperio, la centralización y reafirmar el poder de la monarquía sobre la nobleza local y sobre los líderes religiosos tanto hindúes como musulmanes. En relación a esto último, a su política llamemosla religiosa, además de tolerar la práctica en su imperio de cualquier religión, Akbar creó una nueva religión, una fusión de elementos persas, musulmanes e hindús, con algún ingrediente cristiano, en la que él era el eje central. La religión en si no tuvo mucho éxito, quedó muy limitada a la corte donde la gente se hizo creyente por aquello de llevarse bien con el Emperador, pero junto a ella Akbar se nombró máximo intérprete de Dios, con lo que limitó el poder de los líderes religiosos situándose sobre ellos.

Más centralización, más estatalización, importancia del comercio, más control sobre los otros poderes del Estado. Como en Benin, como en Rusia, como sucedía en aquel momento en media Europa occidental.

Mañana seguimos.

Nos vamos haciendo viejos

Bajo la lluvia de verano
El sendero
Desapareció  

-Yosa Buson-

No se trata hoy de elaborar una entrada reflexiva sobre el devenir de los días, sino de hacer caso a la advertencia que ha lanzado el Colegio de Economistas de Castilla y León:

“Los costes por el envejecimiento nos pueden comer” 

Si leen la noticia, el informe que elabora el Colegio prevé un alza del 50% del gasto sanitario en diez años y por ello reclamaban a la Junta una estrategia de choque ante esta situación. Las cifras fueron rápidamente desmentidas por la Consejera que lleva las cuentas, Pilar del Olmo, que dijo…

“No hay bases objetivas que hagan pensar que el presupuesto de Castilla y León dedicado a sanidad pueda tenerse que incrementar casi 2.000 millones de euros en los próximos años”.

Lo cierto es que el siempre bien informado “Topillo” titulaba“La Junta, escocida con el observatorio del Colegio de Economistas” por “la descarnada forma con la que el observatorio denuncia la sangría demográfica que sufre Castilla y León”.

Por nuestra querida Ávila no hace falta tirar de mucho estudio para darse cuenta de que la cosa se está complicando. Sin salud en la industria y sin policías, cada vez somos más capital administrativa, con funcionarios y jubilados. La juventud, como dibujó el maestro Nieto, aquí recibe el consejo básico: “Estudia y vete”.

Porque en lo de educación sí que vamos bien, o mejor que otros, según el informe PISA. Pero de poco sirve estudiar bien si luego no hay futuro. La ecuación se entiende rápido: si los jóvenes se van y el número de jubilados aumenta, el número de cotizantes no podrá sostener a los que reciban prestación.

Esto Frank Underwood lo arreglaría rápidamente con un Plan E a mansalva: Ávila Works. Que sea lo que sea, pero definitivamente necesitamos que Ávila ofrezca trabajo. No se pueden perder más trenes, valga el ejemplo ferroviario.

Si Castilla y León es una comunidad envejecida, con un problema demográfico que pide a gritos una estrategia no solo nacional sino europea, lo de Ávila clama aún más al cielo. Nuestras cifras de paro, hasta incluso dentro de Castilla y León, son insostenibles. Ávila necesita alzar la voz.

En ese sentido, traigo otro titular: “Patronales de Soria, Cuenca y Teruel urgen al Gobierno a apoyar la despoblación”. Estas provincias se están moviendo por un problema que deberíamos sentir como EL problema.

Ahora que se acercan fechas electorales, habrá que apostar no por el de la izquierda, el de la derecha, el que se vaya a poner morado o el que pesque naranjas. Habrá que apostar por el que diga que Ávila necesita un plan especial.

Nos morimos, no es una metáfora.

¿Es primavera?
La colina sin nombre
se perdió en la neblina 

-Matsuo Basho-

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