Tensión 2.0

(Qué bonito está esto… Cuánto tiempo sin pasar por aquí… Está casi igual, ¿eh? Qué recuerdos… )

Desde que las redes sociales entraron en nuestras vidas, es evidente que hemos cambiado, algunos para bien y otros para mal. Este mundo 2.0 en el que nos creemos libres nos ha hecho habituarnos a cosas que antes no existían y con las que a día de hoy tenemos que lidiar a diario. Servidor, que vuelve hoy a escribir en este blog tras más de dos años sin hacerlo, fue siempre un gran defensor de las redes sociales y todos los beneficios que estas podían aportar a nuestras vidas. No cabe duda de que se trata de una herramienta que, bien usada, puede aportar un amplio abanico de oportunidades para todo el mundo tanto en el ámbito profesional como en el personal, PERO…

¿Os acordáis de Twitter hace 6 años? La mayoría no, estoy seguro. Ya hemos hablado por aquí de la ilusión que hacía toparse en una red social con gente de Ávila y lo difícil que esto podía resultar. En cierto modo, ese Twitter arcaico, de solo 140 caractetes, fue el germen de este rincón y de eso, si no me equivoco, hace más de 6 años. Aquello fue mágico, fue algo que no nos esperábamos y que dio como resultado, no solo un blog de cuatro listos y un dibujante, que no sabían dónde se metían al creer que podía opinar libremente sobre cualquier cosa que pasara en su ciudad, sino a un grupo de amigos que aún hoy quedan de vez en cuando para quemar la ciudad algún sábado por la noche. Aquel Twitter tenía magia, era respetuoso, podías hablar, debatir y disfrutar de lo que los demás escribían, PERO…

Las cosas cambian y normalmente no lo hacen para bien. Con Twitter ha pasado como con los conciertos de Fito & Fitipaldis, por ejemplo. En el año 2.000 asistíamos a sus bolos unas 150 personas, en una sala pequeña de Madrid o de Segovia. Recuerdo haber disfrutado de su directo en lugares como Divino Aqualung o esa sala que no recuerdo de nuestra ciudad vecina. Ni siquiera llenaba. Ibas, veías un conciertazo, sin agobios, bien situado y a un precio más que razonable. Y de repente, un día, sin darte cuenta, Fito compone el Soldadito Marinero, pega el pelotazo, sus conciertos comienzan a masificarse y empiezas a encontrarte desubicado en ellos. Allí donde antes disfrutabas y te desenvolvías con cierta normalidad, llegué a ser un auténtico profesional de los conciertos de Fito, pasabas a ser alguien que conocía la dinámica básica de cómo funcionaba el protocolo del concierto, pero más perdido que un pulpo en un garaje. Donde antes había apenas 200 personas, ahora había 12.000, en el mejor de los casos, si no más. Algo parecido ha pasado con Twitter, se ha masificado. !Joder, si hasta Buenadicha se ha abierto una cuenta! Y la guerrita que da…

Y ese no es el problema, si solo fuera masificación… El verdadero problema es el anonimato, es la cobardía de las personas que creen que en Twitter hay barra libre. Mi regla de oro en este asunto es no hacer en Twitter lo que no haría en la vida real. Un de los valores de este rincón fue siempre nuestra valentía. Lo siento, ahí debo apuntarme un tanto para mí y muchos más para mis compañeros. Desde el principio tomamos la decisión de dar la cara. Firmar nuestras opiniones con nombre y apellidos simpre le dio más credibilidad a todo cuánto hacíamos, también facilitaba la vida a aquellos que se ofendían por nuestras palabras, sabían a quién debían llamar para pedir explicaciones, cuando no ediciones o borrados, algo que nunca aceptamos. Mi propia cuenta de Twitter, entonces, era diferente, no aparecía yo, ni mi nombre, ni mi apodo. Arrancar esta bitácora fue lo que hizo que me llenara de valentía. Merecía la pena. La sigue mereciendo. PERO…

Twitter está repleto de cuentas anónimas y, últimamente, han proliferado perfiles con Ávila como epicentro, pero sin valientes detrás. No voy a citarlas, no merece la pena. La mayoría son cuentas ofensivas que solo buscan la ridiculización del político a costa de juicios de valor que no tienen fundamento alguno, un lujo que nosotros, Los 4 Palos, jamás nos hemos permitido y que es fácil de comprobar, pues ahí está todo lo que  hemos escrito y firmado. Y lo peor está por llegar. A un año y pocos meses de unas elecciones municipales estoy seguro de que estos perfiles seguirán apareciendo. Unos vinculados a partidos políticos, por qué no, otros simplemente de ciudadanos que crean que así le hacen un favor o un descosido al partido afín o contrario. Pero seguirán siendo cobardes. Seguirán sin dar la cara y su credibilidad, al menos para mí, será absolutamente nula.

Igual merece la pena volver a se un cuatropalero activo, igual merece la pena demostrar que las cosas, a la cara, son mucho más difíciles de decir, pero resulta mucho más satisfactorio hacerlo. Ha sido divertido, me equivocaría otra vez.

El CIS

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Dicen las malas lenguas que a los de letras no nos gustan los números, que se nos dan mal y que nos mareamos delante de una raíz cuadrada o de una ecuación de segundo grado. Habrá sujetos así, claro, que de todo hay en la viña del señor, pero el anumerismo no es requisito obligatorio para entrar en ninguna facultad. Yo, por ejemplo, hombre de letras desde los cómics de Mortadelo y Filemón, me manejaba bien en ese mundo, me gustaba, y si no desarrollé mayor afición hacía el cálculo fue porque las andanzas de Julio Cesar me parecían más cautivadoras.

Quizá con esto de la nieve, los resbalones, la sal y las palas se les haya pasado por alto que ayer se publicó la última encuesta del CIS. No les culpo, vivimos tantos momentos históricos últimamente —lo de Cataluña, el temporadón del Madrid, el retorno de este blog— que es difícil seguir el día a día. Les resumo someramente el panorama: el PP mantiene la primera plaza y el PSOE la segunda aunque ambos caen, Podemos pasa a ser cuarto a pesar de una leve mejora y Ciudadanos sube con fuerza situándose en tercera plaza. Los naranjas, con viento de cola, aparecen segundos en intención directa de voto, en un triple empate virtual con PP y PSOE roto después de cocinar la encuesta.

¿Y en nuestra provincia, páncreas de las Españas? En Electomanía publicaron ayer un extrapolación de los resultados del CIS por circunscripciones. En Ávila, si mañana fuesen las elecciones y pudiésemos acceder a los colegios electorales aunque fuese con crampones, el PP ganaría las elecciones con un 42% de los votos y Ciudadanos quedaría segundo con un 23%. Los populares obtendrían dos diputados y los naranjas uno, dejando fuera del Congreso al PSOE abulense. Ávila y Lleida serían las únicas provincias en las que los socialistas no obtendrían representación.

Hasta aquí los números, ahora la fantasía. El CIS abre la puerta a un escenario curioso: la victoria pírrica del PP. Los populares, con más de un 40% de los votos, con casi veinte puntos de ventaja sobre el segundo partido, podrían quedarse con solo un diputado. Un leve ascenso del PSOE sobre lo estimado por el CIS, unas décimas apenas, quizá mil votos mal contados, le devolverían el diputado perdido, escaño que arrebataría al PP y no a Ciudadanos. El PP pasaría, en solo cuatro años, de pelear por el tercer diputado a quedarse solo con uno.

Queda mucho, un mundo, para las elecciones y el CIS no tiene en cuenta lo que puede nevar de aquí a entonces, lo que sucederá en Cataluña, o los nombres de los políticos que encabezarán las distintas candidaturas. No es lo mismo un PP con Rajoy y Casado como candidatos por Madrid y por Ávila, que un PP con Feijóo y Rivas camino del Congreso. Y hay unas municipales/autonómicas/europeas de por medio. Y un mundial. Y vaya usted a saber lo que pasa con este blog y la posible incidencia de esto sobre la situación global.

Para que luego digan que los números no son divertidos o que no nos gustan a los de letras. ¡Con los buenos ratos que nos hacen pasar!

Los bárbaros que aspiran a ser conquistados por el centro

Los Bárbaros vivimos en la frontera” es el primer punto de su decálogo. El segundo, apunten, “los Bárbaros vivimos luchando”. Y el tercero ya nos va advirtiendo: “Los Bárbaros aspiramos a conquistar el centro”. El resto lo podéis ver en la web de la compañía Los Bárbaros, la cual he conocido gracias a uno de sus fundadores, Javier Hernando, que acaba de conseguir una de las Becas de Creación Artística de la Fundación Villalar.

Esa dualidad entre interior y periferia, más evidente aún en una ciudad amurallada como la nuestra, me recordó uno de los caballos de batalla del maestro abulense Julio Collado: sacar la cultura del círculo centralizado actual.

Ávila pintada por Daniel Vázquez Díaz, 1935. Museo de Vitoria. [Foto obtenida de ÁvilaRed]

Ávila pintada por Daniel Vázquez Díaz, 1935. Museo de Vitoria. [Foto obtenida de ÁvilaRed]

Hasta que Julio no me habló de este tema nunca me había parado a pensar en que la práctica totalidad de la cultura de Ávila ocurre en la zona centro. Lugares como El Episcopio, el Palacio de Los Serrano, Los Caprotti o Los Verdugo, o la Biblioteca Pública de Ávila, por poner solo algunos ejemplos, concentran gran parte de esas actividades.

¿Qué ocurre con los bárbaros que viven en la frontera? Collado ha presentado una propuesta al Ayuntamiento de Ávila para poner en marcha un circuito cultural por los barrios, con el fin de acercar la programación del Consistorio a estas zonas, en colaboración con las asociaciones de vecinos, los institutos, las bibliotecas, los colegios y otras asociaciones.

Él propone que estos circuitos sirvan para abordar distintos campos: arte, educación, sociedad, religión, política, economía, historia, medio ambiente, patrimonio… Las posibilidades son casi infinitas.

Para ello cree que se pueden realizar charlas coloquio o mesas redondas en los que se profundice sobre estos temas; sin olvidar los eventos cien por cien culturales. ¿Por qué no presentar un libro en un colegio? ¿O realizar un recital poético o una lectura dramatizada en alguna de las bibliotecas municipales? ¿Qué tal un concierto en un centro de acción social? ¿Qué ocurre, en definitiva, si acercamos la cultura a la gente, a los barrios, a sus casas?

La acción debería estar coordinada por el Ayuntamiento de Ávila, con el apoyo, eso sí, de los artistas y promotores culturales de la ciudad. “Para comenzar, sería interesante estudiar qué actividades de las que se programan en el Episcopio o San Francisco pueden llevarse también a los barrios”, afirma Julio Collado. Ahora solo falta dar ese primer paso.

La estafa piramidal que nos llevará por delante

Recientemente, el diario El Economista publicaba un dato revelador: Ourense se convierte en la primera provincia en tener más pensionistas que ocupados. En esta engordada liga de cincuenta equipos, nuestra provincia se encuentra en un meritorio sexto puesto, contando con setenta y cuatro jubilados por cada cien personas ocupadas. Este dato, sin entrar a analizar los números, ya invita como mínimo a la preocupación.

Las pensiones de la Seguridad Social siguen el mismo esquema que cualquier estafa piramidal, el dinero que aportan los nuevos entrantes se utiliza para pagar a los que salen. Si deja de entrar suficiente gente al sistema no hay dinero con que pagar a los que salen, ya que el dinero que estos aportaron en su día no está invertido en nada, se utilizó para pagar a los que salían del sistema en ese momento. Pues en esas estamos, la evolución de la pirámide poblacional ha permitido llegar a esta situación, donde además del aumento de la esperanza de vida, se ha producido un desplazamiento ascendente de la parte ancha de la misma. Esto sumado al propio funcionamiento del sistema, implica que desde hace algún tiempo, ya esté técnicamente quebrado.

Pirámide demográfica año 1970

Pirámide poblacional año 1970

Pirámide demográfica actual

Pirámide poblacional actual

Digo técnicamente quebrado porque los números son los que son, y estos sí son indiscutibles. En 2017 han faltado 17.000 millones para las pensiones. Se han cogido 123.000 millones en cotizaciones, y se han pagado 140.000 millones en pensiones. Ante esto, el Gobierno lo que hace es pedir créditos. Ya llevamos 25.000 millones en créditos (más lo cogido de la hucha) en 2 años. Esto es como pedir un crédito para pagar el alquiler del piso de cada mes, es imposible que funcione. No tiene sentido proponer algo así, y menos aún hacerlo.

Por su parte, el PSOE propone un impuesto a los bancos, que sus propios militantes saben que es imposible, esperando recaudar 870 millones de euros. 870 millones de euros respecto a los 17.000 que han faltado este año, y que en teoría irán a más (digo en teoría, si no se bajasen las pensiones). Esto sin contar que subir los impuestos a los bancos un 8% es muchísimo, y suponiendo que los bancos no se fueran de España (ya hemos visto todos lo que tardan en cambiar la sede cuando quieren hacerlo) se recaudan 870 millones más, que no es nada en comparación con los 17.000 (y subiendo) que faltan.

La solución a día de hoy ya es dolorosa. Hubo un tiempo en el que sí se pudo hacer un cambio a un sistema mixto o de capitalización sin necesidad de operaciones traumáticas. Pedro Solbes, siendo ministro de Economía y Hacienda con Felipe González en 1993, ya vino a decir lo que todos hoy sabemos, que el sistema tal y como está concebido es insostenible, además de ser una estafa:

“el problema principal de nuestro país en lo que se refiere al sistema de protección social es que hemos tenido durante los últimos años una pirámide de población en la que la gente mayor era relativamente reducida y la gente más joven tenía mucho más peso”

“teníamos un sistema de pago de pensiones basado en la financiación de los que no trabajaban por los que trabajaban. Ese sistema funciona muy bien mientras no ocurra lo de ahora, en que tenemos poca gente joven y mucha gente mayor. De ahí que haya que darle cada vez más importancia a las prestaciones por capitalización. Éste es un proceso lento, que no se plantea para ahora, sino para dentro de quince años, pero hay que empezar ya”

“cada uno va a recibir una pensión de acuerdo con lo que haya aportado, no como ahora, y que si quiere recibir más tendrá que aportar más”

Obviamente, Pedro Solbes fue silenciado, y tanto el Gobierno como nuestro amigo Pdr saben que lo que proponen es ridículo y sólo agranda el problema. Pero entonces, ¿por qué no decir la verdad y proponer soluciones factibles? Quizá la respuesta haya que buscarla en Otto von Bismarck, creador de los actuales sistemas de pensiones públicas que siguen el típico esquema de las estafas piramidales, cuando dijo:

“Un trabajador que depende del Gobierno para su retiro será más obediente y servil ante ese Gobierno”

 

La nevada

IMG_20180107_113008En las novelas negras nórdicas, un subgénero con gran éxito la última década aunque ahora en cierto retroceso, los cadáveres siempre aparecen con el deshielo. Cuando la nieve acumulada durante el largo invierno empieza a perder la batalla contra el tibio sol primaveral, las cunetas, los embarcaderos, las casas abandonadas y los caminos que serpentean entre los tupidos bosques se llenan de policías de oscuro pasado o turbio presente que maldicen en voz baja mientras acordonan con cintas de colores la escena del crimen.

Dicen que ya no nieva como antes, que los inviernos son más cortos y calurosos y los veranos más largos y más secos. Quizá en el norte de Europa no sea así, quizá allí siga nevando como cuando Stieg Larsson era un mozalbete, pero aquí podemos dar fé. Veinte años hacía que no caía una nevada como la de la semana pasada. Dos décadas con todos sus lunes, sus centenarios, sus rotondas y sus fiestas de guardar. Aquella vez fue en Nochevieja, mientras en los hogares se preparaban las uvas y las cocinas se llenaban del olor del asado, y ahora en Reyes, con el roscón aún sobre la mesa. Ya es mala suerte que siempre pasen estas cosas en festivo.

Hace veinte años, la ciudad quedó bloqueada durante días por un manto blanco que tardó semanas en desaparecer y ahora vamos por el mismo camino. Calles intransitables, autobuses urbanos fuera de servicio, comercios cerrados por inaccesibles, placas de hielo en cada paso de peatones y el Instituto Geográfico Nacional cartografiando las montoneras de nieve para incluirlas en sus mapas de relieve. Parece que nada ha cambiado. La misma nieve, el mismo frío, el mismo cabreo.

Convengamos, aún embargados por el espíritu navideño, en que la gente —en minúscula para no tener que pagar royalties a la Pablo Iglesias Corporation— no está excesivamente contenta con la gestión consistorial del asunto. Incluso dejando a un lado la espinosa cuestión del parque móvil familiar (o no) del primero de los abulenses, al alcalde y a su equipo le deben haber pitados los oídos estos últimos días como si viviesen sobre una fábrica de vuvuzelas. Falta de previsión, falta de información, gestión ineficiente, comentarios desafortunados, incapacidad para tomar decisiones, caos y destrucción. Al alcalde solo le ha faltado, para redondear su semana mágica, posar con el ministro Zoido y con Gregorio Serrano, el alter ego del sevillano al frente de la DGT, junto a una quitanieves con una sonrisa y un salero en cada mano.

Hay críticas más acertadas que otras. Sí, el ayuntamiento ha reaccionado tarde y mal. Sí, al ciudadano se le informa más tarde y peor. Y sí, esa sensación de que hay ciudadanos de primera y de segunda, zonas de la ciudad que reciben mucha atención y otras, no precisamente las menos pobladas, que solo atraen los focos y la sal cuando en las primeras no queda un copo de nieve que echarse a la boca, es compartida. Pero quizá no es razonable pedir al Ayuntamiento que cuente con doscientas quitanieves y dos mil infantes de marina en un almacén para actuar solo una vez cada veinte años. Nada es gratis y bajar impuestos iba en nuestro programa.

Siempre se ha dicho en los mentideros de la Corte —y aquí la Corte es del tamaño de un patio de vecinos mediano— que la nevada que sufrió la ciudad hace dos décadas le costó el puesto a la entonces alcaldesa, María Dolores Ruiz-Ayúcar. Cierto es que entonces las elecciones eran a los pocos meses de la nevada y ahora, por suerte, apenas se vislumbran en el horizonte, pero quién sabe si cuando terminé de deshacerse la nieve no encontraremos debajo una carrera política. O varias.

MysticWorld (Capítulo V)

Willy no nos sacó ni unas tristes aceitunas. Le supliqué que nos hiciera algo de comer, pero quería enseñarnos antes unas versiones que había preparado para tocar con el bajo. Oliver y Benji, Los Fruitis, Mofli… mierdas así. La verdad es que todo sonaba igual. Era imposible no mirar de reojo la cazuela de macarrones. ¡Me hubiera comido hasta la tapa! WJPVBW y yo nos resignamos y nos centramos en lo único que teníamos a mano para engañar al hambre: darle a la botella de Jack Daniel’s hasta que se despertaran Pablo y Carlos.

Despertar, despertaron. Pero lo que hubiera echado Willy en los macarrones tenía efectos secundarios. Parecían atondados, más de lo habitual, y con la lengua pastosa. Se quedaban dormidos en mitad de una frase y volvían a despertar unos segundos después, dando gritos ininteligibles.

Mi futuro (nunca mejor dicho) yerno y yo nos partíamos la caja y, a medida que iban cayendo los chupitos, los entendíamos mejor. Al final acabamos berreando los cuatro la primera tontería que se nos venía a la cabeza. De fondo sonaba ‘Ven a Fraggle Rock’ al bajo.

En esas andábamos cuando la puerta de la calle se abrió de golpe. Una silueta gigantesca se dibujo bajo el dintel.

–Cabrones. ¿Nadie se ha dado cuenta de que faltaba yo en esta historieta?

Illo, el que un día fuera nuestro viñetista, tenía cara de pocos amigos. Aún así, me lancé a darle un abrazo y a decirle que le quería un huevo y que era un tío cojonudo en el que se podía confiar y que me perdonara y no sé cuántas tonterías más. Tan pronto lloraba en su pecho como me ponía a reír sin reparo mientras le daba cachetazos en la espalda.

–Venga, tómate un chupito conmigo, brother –le dije limpiándome las lágrimas.

–Déjate de chupitos y explícame qué pasa.

Entre los cuatro intentamos contarle lo que había ocurrido, pero no fue fácil. Carlos y Pablo seguían con sus gritos, y WJPVBW y yo estábamos cada vez más borrachos. Willy era el más entero, pero decía que todavía no había acabado su repertorio con el bajo y que no le molestáramos justo ahora, en el clímax del concierto. Gracias a dios que Illo no tiene un pelo de tonto.

–Si no lo he entendido mal, este tío ha viajado en el tiempo para advertirnos de que el futuro de la ciudad depende de que continuemos con el blog. ¡Eso tiene fácil solución!

Todos aplaudimos. Yo fui a darle un abrazo y a decirle que era un tío de puta madre, pero me advirtió con la mirada de que no era buena idea. Sacó el portátil que traía en una mochila y se puso a teclear, pasando sin ningún disimulo de nuestros halagos de borracho.

Me tomé un chupito más con el yerno y luego nos pusimos a jugar un calientamanos en lo que acababa a Illo. Pablo y Carlos seguían atados, gracias a dios, porque parecían dos perros salvajes a punto de devorarnos. Desde luego, la mierda que hubiera echado Willy en la pasta había despertado algo animal en ellos.

Un par de horas después o un par de minutos, quién sabe, Illo dijo que había terminado, que podíamos estar tranquilos durante un tiempo largo. Por lo que entendí, había duplicado las entradas que habíamos hecho desde que abriéramos el blog, allá por 2011, para que salieran dosificadas en los próximos seis años, con mínimos cambios.

–Al fin y al cabo –dijo–, en Ávila siempre se hablan de lo mismo: el AVE, la subsede del Prado… esas cosas. La gente ni lo va a notar. La primera entrada se acaba de republicar ahora mismo, no sé qué de la reforma electoral. ¡Nunca pasa de moda!

Acabábamos de salvar a la ciudad y era tan fácil como sacar un poco de brillo a mis viejas gráficas y tablas de doble entrada. Brindamos para celebrarlo, pero un grito nos heló la sangre tras el chin-chin. Era Willy.

–Estoy desapareciendo –dijo después del berrrido mientras mostraba una mano a la que le faltaba ya varios dedos.

Se acercó a la ventana para mirarse el brazo al trasluz y todos le rodeamos. Por increíble que parezca, Willy estaba desapareciendo. Los ojos se me fueron a la calle, atraído por un cielo rojizo que parecía salir del infierno. Me fijé en el Bankia que hay en la acera de enfrente y me sorprendió ver que ahora volvía a ser un Caja de Ávila y, un segundo después, el letrero lucía un Caja General de Ahorros y Montes de Piedad de Ávila muy vintage.

Los adoquines de la calle comenzaron a levantarse. La gente gritaba desconsolada y algunos, igual que le ocurría a Willy, comenzaban a desaparecer. Otras personas surgían de la nada, como setas. En medio de la calle salió una escultura gigantesca de José Luis Rivas. Al pie, en grandes letras plateadas, se podía leer: “La ciudad de Ávila a su mejor alcalde”.

Tan pronto aparecía un potro de herrar en una esquina de la calle como surgía una estación de autobuses entera con aspecto futurista. A medida que salían todas estas cosas de la nada, aplastaban a los viandantes que tenían la desdicha de pisar la baldosa equivocada en el momento equivocado. Todo eran gritos y llantos ahí fuera. Y mucha sangre.

–Hemos roto el eje transucutal espacio-tiempo –dijo WJPVBW-. Los vértices nurticos han implosionado y el universo ha hecho cavidad en una de sus combas.

Debió ver en nuestras caras que no habíamos entendido nada porque inmediatamente intentó explicarnos que, por sorprendente que pareciera, la linea espacio-temporal de la realidad en Ávila estaba vinculada al historial de entradas del blog, por eso nuestra inactividad provocaba la desaparición de la ciudad. Al reprogramar los post habíamos alterado el pasado y, por lo tanto, el presente y el futuro, mezclándolo todo en un mismo instante.

–Lo que vemos son cosas que pasaron que vuelven a pasar o que ya no pasaron –continuó-. Y otras que no ocurrieron y ahora suceden o, mejor dicho, sucedieron en el futuro.

–¿Y lo mío qué es? –preguntó Willy, al que ya le faltaba un brazo y la mitad de otro, aunque se empeñaba en tocar el bajo con la boca, contorsionándose como un perro con pulgas.

–Seguramente lo que te ocurre es que ya no eres, quiero decir, que no existes. Al tocar el blog cambiamos tu trayectoria vital, ¿entiendes? Quizás tus padres nunca llegaron a conocerse o quizás…

No pudo seguir porque en ese preciso momento Carlos y Pablo, que se habían soltado de sus ataduras, se arrojaron sobre WJPVBW y comenzaron a devorarlo delante de nosotros.

–¿Qué cojones echaste en los macarrones, Willy?

Pero Willy, lo que es el Willy que todos conocemos, ya no estaba entre nosotros. Quedaba solo un pierna entera y el zapato de la otra.

Eché un vistazo por la ventana. El espectáculo ahí fuera era dantesco. Os ahorraré los detalles. Dentro, Carlos y Pablo habían terminado ya con WJPVBW y, chorreando sangre por la comisura de la boca, habían empezado a devorar a Illo. Los macarrones seguían teniendo una pinta estupenda.

–Bueno, por qué no –murmuré mientras cogía una pinchada generosa.

––– FIN –––

MysticWorld (Capítulo IV)

El asunto era fácil. No debíamos dejar que durante el día de hoy Pablo y Carlos se acercaran WJPVBW a quién matarían hoy. No saliendo de Casa Willy se encontraría a salvo, pero… ¿Cuánto tiempo tendría que estar escondido? Las respuestas no tardaron en llegar.

Willy dejó la cazuela de macarrones encima de la mesa, se acercó al mueble del salón a la vez que yo me levanté para acercarme a la mesa y a esos macarrones que, ahora mismo, tenían la mejor pinta del mundo. Tenía un hambre canina y hasta un trozo de pan con mierda me habría parecido un manjar en ese momento. Willy sacó unos vasos de mueble mientras yo tomaba asiento. Se acercó a la mesa mientras cogía el tenedor. Soltó la botella y los vasos al tiempo que yo pinchaba un generoso bocado de macarrones directamente de la cazuela y… ¡JODER!

Me arreó tal colleja que solté el tenedor… Cayó directamente dentro de la cazuela. Miré a Willy con una mezcla de odio y rencor que no era propia de mí y le pregunté:

-En serio, ¿tú eres tonto?

– No.

-¿Entonces? ¿Por qué me das?

-Aquí no prueba los macarrones ni dios hasta que yo no lo diga.– Dijo serio mientras se disponía a servir unos chupitos de Jack Daniels.

-Estás de coña, ¿no? No me pienso beber un chupito a estas horas, menos con el resacón que tengo. Ni de coña, no, no no…

No me respondió. Le dio directamente un vaso a WJPVBW, dejó otro enfrente de mí encima de la mesa y se sentó desafiante delante de mí. Tan solo dijo…

– Nadie toca esos macarrones hasta que yo lo diga.– Alzó su vaso hacia mí, después hacia WJPVBW y… Lo dejó encima de la mesa. –Bebe.

– Te he dicho que no voy a beber.

-Ah… Es verdad… Se me olvidaba…– El sonido del portero automático le interrumpió momentáneamente. Tras escucharlo sonar 3 veces seguidas continuó hablando sin inmutarse– Como decía, se me olvidaba. He llamado a Carlos y a Pablo. Deben ser ellos los que están abajo.

Me bebí mi chupito como si fuera el antídoto a un veneno recién ingerido.

¡Este tío es gilipollas! Pensé. Pero si precisamente es de ellos de quién tenemos que alejar a WJPVBW,  dijo anoche que hoy le matarían.

Willy se levantó, se quitó el delantal de La Patrulla Canina, lo dejó colgando del manillar de la puerta y se acercó a la cocina.

-¿Sí?– Gritó al intercomunicador.– Os abro.– Volvió al salón y dijo con una sonrisa de oreja a oreja.– Son ellos.

Me bebí el chupito de Willy, que aún estaba encima de la mesa, donde lo había dejado, tan rápido como me bebí el mío. Me giré hacia WJPVBW, me miraba con cara de pena, con la cabeza ladeada y me extendía el brazo ofreciéndome resignado su chupito también. Parecía tener más que asumida su muerte y era el que más tranquilo estaba, después del propio Willy. Lo rechacé negando con la cabeza y entonces fue él quien se lo bebió sin dudarlo. Igual lo tenía asumido, pero, reconozcámoslo, no es fácil de encajar. 

-A mi habitación, los dos, no quiero un puto ruido. No salgáis hasta que yo os diga. Ni se os ocurra. Vamos a solucionar esto y, sinceramente, no tengo ganas de verte muerto, menos dentro de mi casa. ¡Vamos!

No dio los vasos de chupito, la botella de Jack Daniels y comenzó a empujarnos hacia su cuarto.

– Espera, espera.– Le dije– Déjame llevarme también un platito de macarrones.

-Ni de coña. Tira, vamos. Al puto cuarto y calladito.

Una vez dentro de la habitación cerró la puerta y en ese preciso momento, sonó el timbre. Ya estaban ahí.

-Hola, majos.

-Hola Willy.

– Gracias por invitarnos a comer, un detallazo, Miedo nos da, veníamos hablándolo, algo querrás, pero hasta que nos digas qué, disfrutaremos de la invitación.– Esa era la inconfundible voz de Carlos. Mira que me caía bien el jodío… Antes de saber que iba a matar a mi yerno que, dicho sea de paso, acabo de conocer, pero soy de encafiñarme fácil con la gente. Sentimental que es uno. 

No pude escuchar mucho más. Me limité a no hacer ruido y a intentar intuir lo que estaba sucediendo, pero no me estaba enterando de nada y, joder, necesitaba saber qué estaba pasando en aquel salón.

Un golpe seco, una voz un poco más alta que parecía decir “puto Willy”, otro golpe seco y… Silencio… Se abrió la puerta de repente y allí estaba Willy.

-Ya podéis salir.

Crucé mi mirada con Willy intentando que no pareciera que me daba miedo. Nos acercamos temblorosos hasta el salón y a llegar vimos a Pablo y a Carlos en el suelo, inmóviles, con toda la boca manchada del tomate de los macarrones. Pablo aún parecía sujetar con fuerza el tenedor como si fuera su bien más preciado. Me di la vuelta hacia Willy y le pregunté con voz temblorosa:

-¿Están mu… mu… muuuertos?

– Sí– respondió Willy serio e imperturbable– Ya tenéis un problema menos… Bueno, dos.

-Pe. per. pe. pero…– Willy estalló en una sonora carcajada que tardó unos segundos en poder contener.

-Que no, coño. ¿Cómo van a estar muertos? Esto va de que tenemos que continuar con Los 4 Palos para salvar la ciudad, la humanidad, o lo que cojones sea. Aunque solo sea por los perros, coño, animalicos, ¿qué culpa tienen ellos? Necesitamos a estos dos, nos guste o no. No pueden morir y, menos, matar a nadie, en la cárcel tampoco nos sirven. Son de enamorarse fácil y en su primera visita a las duchas les perderíamos, al menos tal y como les conocemos hoy.  Así que, estamos condenados a entendernos. Atemos a estos pollos y esperemos a que se despierten para hablar con ellos.

-Genio.

-Calla.

-¿Puedo comer ya macarrones?

-¿En serio? ¿Cómo crees que he tumbado a estos dos?

-Ah, claro. Genio.

-Que te calles.

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