Parece que estoy esta semana de guardia en el blog, así que vuelvo con otro tema que creo que no se nos debe escapar dadas las circunstancias. Es algo de lo que hemos hablado mucho por aquí (ahora os lleno el post de enlaces), pero la mala noticia se está perpetrando mientras escribo. La muerte, o casi, del tren. Tenemos hasta una etiqueta propia muy completita en Los4Palos —> “TREN“.
Está claro que en tiempos de crisis hay que racionalizar. Es la palabra que encontramos hasta en los fideos. Correcto. Pero un estado del bienestar tiene que garantizar unos servicios públicos. Sanidad, educación…pero también transporte. Sobre todo un transporte bien entendido. Es decir, no gastar dinerales en aeropuertos bobos y descacharrantes, aquí y allá. Y apostar por comunicaciones que garanticen la vertebración territorial.
Sin tren, Castilla y León muere. Más todavía. Y si malcomunicas (valga el palabro) el centro de tu país…pues no parece muy inteligente.
Anoche soñé que tocando el suelo con una vara de avellano, CyL se salía del mapa dejando a todos sin carreteras, incomunicados...
— Javier Pérez Andrés (@JavierPerezARGI) May 16, 2013
Entre todos la mataron y ella sola se murió. La esperanza, digo. La culpa es de todos. Los que prometieron, los que pusieron palos en las ruedas, los que lo dejaron escapar, los que no protestan, los que acunan pero no lloran por la provincia. Los que solo quisieron la foto. Pongan ustedes la X, que hay muchas para repartir. En Castilla y León y en Ávila en particular.
Aquí también hemos tenido nuestras viñetas del pequeño genio. Illo visualizó un Ave marca Acme y también un Ave místico. Místico porque cada vez más parece una leyenda. Y es que ya no es que queramos un Ave, o ni siquiera unas altas prestaciones, nos vamos a empezar a conformar con que haya un tren. Aunque sea un cercanías de esos que suenan a tripa rota. Un tren, uno al menos.
¿Qué opináis del presente y futuro del ferrocarril? ¿Qué se ha hecho mal, qué se puede hacer? Abrimos debate una vez más.
Pd: Esta semana también ha habido un aniversario, el del 15M. Daba pena el miércoles ver los TT de Twitter, antiguo germen organizativo de la protesta. Solo se hablaba de fútbol, de algún pandereteo y de los Jonas Brothers. La odisea revolucionaria va despacio. Si alguno quiere leer análisis del tema, me han recomendado dos escritos en los últimos días. Uno del propio 2011, muy certero, “Semillas”. Y otro de ahora, en Politikon, “Los ecos del 15M”.
Ya se habrán dado cuenta de que no somos nadie. Lo que aquí pase, en Valladolid, Segovia, Burgos… no le importa a nadie salvo si es malo. Somos la escoria informativa de la nación. Nuestros problemas no existen, no merecemos nada. Ni un titular, ni una foto. Solo la nieve en la muralla o la postal del acueducto, la crecida del Pisuerga, el -5 en un termómetro junto a la Catedral de Burgos. El resto del año no valemos pa´na. Y si el 23 de Abril, día del libro, coincide con Sant Jordi, pues apañados vamos. Veremos a Artur, a maroto, al de la moto y toda la parafernalia junta. Y unas mozas sonrientes con su libro y rosa. Y, luego tal vez sí, 3 segundos de San Jorge en Aragón y medio segundo de Villalar, los comuneros esos, la castilla que no importa a nadie.
La última vez que miré la población en España, nuestra Comunidad era más del 5% de la población nacional, 350 mil habitantes más que en el País Vasco. Pero si bosteza Urkullu o Ibarretxe, o el que esté ahora, también saldrá en el telediario. Y para que no se ofenda nadie aparecerá también un aurresku, el de la oposición, el opositor de la oposición y la oportuna manifestación de bildu. Que no falte de nada. Para nosotros no habrá tiempo, ocurra lo que ocurra.
Esto no va de mensajes identitarios, ojo. Que no se me ofenda ningún leonesista, berciano o cantonista del Valle de Mena. Ese debate para otro día, que no me he puesto la bandera por montera. Hablo en general de lo nuestro, los que habitamos por el centro y centro/norte, más allá de fronteras administrativas.
Qué lugar tan majestuoso tenemos como tierra. Que uno ve la Catedral de Burgos y dan ganas de decirle a un tipo de Kentucky que ellos tendrán fried chicken, pero que nosotros les dejamos fritos. Tenemos tres ciudades patrimonio de la Humanidad que quitan el sentido y que se pueden visitar de tirón o despacito, al gusto. Cultura e historia a cascoporro.
No se trata de ser patriota de campanario, mi aldea o muerte, ju-já. Se trata de querernos un poquito, pero de verdad. Que ahora mismo te preguntan de dónde eres, dices que de Ávila… te miran raro y al final dices “de Madrid, ahí cerca”. Pues no. Soy de Ávila, ciudad de las murallas. Castellano, escenario de increíbles historias que si las pillara Hollywood te cagarías la pata abajo. Soy de la tierra de mis paisanos del Acueducto, de las catedrales de Salamanca, de la legendaria ciudad de Toledo. Tierra de la dulzaina y de las rondas. Del cochinillo y las judías, del vino y la morcilla.
Pues eso, a quererse más. Que uno de los grandes males de España es fomentar la división, buscar los hechos diferenciales. Separar, destruir.Y de eso también lo tenemos en nuestra parcela. Aquí también se lleva mucho lo de crear divisiones. Y nuestro hecho diferencial debe ser el que somos de una tierra cojonuda. Tres ciudades patrimonio en 200 kilómetros, diantres. Y eso solo para empezar.
Y que si miramos hacia delante en vez del “bueh, es lo que hay”, merecemos algo más que ser los nunca-nombrados. No agachemos la cabeza como si tuviéramos que pedir perdón por ser de aquí en vez de ser asturianos, vascos o turdetanos. Vendamos lo nuestro. No con banderas ni roncerismos, sino con sonrisas y sano orgullo. Que haya futuro también va de eso, de ser listos.
Pd: Para no quedar como un bocachancla patriotero sin más, he de decir que Kentucky tiene buena pinta. Fíjense: “Posee el sistema de cuevas más largo del mundo, la mayor longitud de corrientes y canales navegables de los Estados Unidos continentales, los dos lagos artificiales más grandes al este del río Misisipi y el yacimiento de carbón más productivo del país. Kentucky es mundialmente conocido por sus caballos pura sangre, las carreras de caballos (especialmente el Derby de Kentucky), las destilerías de bourbon, la música bluegrass, el tabaco y sus equipos de baloncesto universitario.
Pero vamos, que no lo cambio por un bañito en aguas frías de nuestras sierras…
Imaginen la foto. 6 manos una encima de la otra haciendo piña. El presidente del Real Ávila, el de los empresarios de la ciudad y el de los comerciantes. Las empresas se convierten en socios con una campaña especial para ayudar a un club en horas jodidas. Y las declaraciones de los mandamases: “Una causa justa y loable, ya que es importante para la ciudad mantener al equipo”. Un club “baluarte y estandarte del deporte, por lo que es una responsabilidad social y empresarial que continúe”.
¿Ha pasado en Ávila? No, of course. Ha pasado en Segovia.
Perdónenme que esta semana retome un tema ya tratado hace unos días, escribo hoy y mañana de lo difícil que es ser abulense (hoy) y para más inri castellano (mañana). Pero si vuelvo es por aquello de que ha habido enfrentamiento futbolero y una vez más me ha venido lo de la odiosa comparación.
Porque imaginemos ahora nuestra capitol. Esa foto. A ver, para empezar ¿Quién es el presidente del Real Ávila? Porque empiezo a pensar que es una pantalla de plasma. ¿Alguna medida, acción, entrevista, representación, aparición en acto público, idea empresarial o algo? Ola ke ase preside o ke ase? Ok.
Abro entonces el Adelantado, a ver qué están haciendo por ahí hoy mismo. Y veo que están de paellada, tios listos, ya que la ciudad está llena por Titirimundi. Copio-pego —> “Aprovechando el buen tiempo y la celebración del Titirimundi, el club celebró una paella en la que no participaron solamente los segovianos, aficionados o socios del club gimnástico sino también muchos turistas que disfrutan del festival de títeres, también tuvieron la oportunidad de degustar un plato de paella y a la vez colaborar con el entidad azulgrana.”
Implicándose en la vida de la ciudad. La ciudad contigo, tú con tu ciudad. Como debe ser. Y entonces vuelvo al Adaja. El club, que está de 90 aniversario, va a hacer una rifa. Perfecto. Y con una moto electrica y una tv como premios. Perfecto plus. Pero… ¿dónde se pillan las papeletas? Y, copiopego una conversación del foro de aficionados encarnados...
-> “Ya puedes adquirir tú papeleta en distintos establecimientos de la capital así como en las oficinas del club.”
-> -> Se sabe el listado de los establecimientos de venta? // Hemos enviado un e-mail al club para si nos los pueden facilitar. En cuanto sepamos algo, lo ponemos por aquí.
-> -> ->Nos han respondido desde el club lo siguiente: “Pues de momento en el estadio”
Parece que se podría organizar el tema un poco mejor, así de primeras. Pero vamos al estadio pues. Poca gente, derby descafeinado, el silencio, el ya nadie pita, la resignación cristiana. Lo que ha venido siendo la temporada, un escrache al bostezo. Pero oiga, que ahí estaba el alcalde de Segovia, señor Pedro Arahuetes, animando a la Gimnástica. Me ha dado por imaginarme a García Nieto en la Albuera y casi se me atraganta una aceituna. Porque lo del máximo representante de la ciudad con el Real Avila sobrepasa ya la descortesía. Hablamos de un club fundado en 1923. Se lleve uno mejor o peor con este presidente, el anterior, el plasma, o lo que haya… el propio ayuntamiento ha de estar metido en esas sinergias, desconocidas aquí parece ser, para ayudar. Qué menos que ir al palco, una vez al año al menos. Aunque sea a recibir al homólogo de Segovia, diántres.
Y eso, que el silencio. Que aquí no pasa nada. Que la Segoviana no tiene un duro, que se ha llevado a asamblea la situación crítica. Que están jorobaos. Sí. Pero…¿Qué ha hecho la ciudad? Firmar convenios, organizar una paellada y su alcalde viajar a la ciudad vecina a apoyar al equipo, sabiendo seguramente que no hay dinero para estar en 2ªB, que un posible ascenso sería un suicidio. A eso me refería el otro día con que en Segovia las cosas laten diferente.
El otro día la Cebrereña volvió a subir. Y yo, que he estado en El Mancho unas cuantas veces, me alegré. Porque ahí la gente anima, aprieta, te dan un vinito y un jamón, y no se resignan. Ayer domingo, un Ávila inoperante se encontró con el peor resultado posible para su indolencia y desidia: un estadio en silencio. El Silencio Stadium. La sensación de que en Ávila todo da igual. Bueh, es lo que hay.
Nadie llorará por ti cuando hayamos muerto. Y, una vez más, no hablo solo de fútbol. Seguimos mañana ya sin la pelotica, si les parece.
Cuando uno va a Madrid y enfila la Carrera de San Jerónimo, a poco que le guste esto de la política, le vienen a la cabeza diferentes emociones. Puedes pensar en el 23F, con Tejero echándose un piti y Butanito haciendo una retransmisión antológica. O puedes pensar en Pavía rodeando al Congreso, catacloc, catacloc. Ves los leones y te haces una fotico intentando olvidar el feo presente o feo cercano presente, por-ejemplo-olvidar-que-sé-yo el tupé de Anasagasti.
Pero hay algo que siempre me asusta cuando lo veo y es lo que no se ve en la tradicional foto. Justo al lado, Carrera de San Jerónimo 21, se levanta imponente el edificio de Sigma 2. Te asusta porque no puedes evitar preguntarte dónde está la soberanía popular, si en un edificio o en otro.
Gobernar a base de encuestas, que se dice. Bueno, miren, eso no se le puede reprochar a Rajoy. Gobierna contra toda encuesta y marea.
Pero bueno, que he venido a hablar de encuestas. La semana pasada conocimos la del CIS y alguna otra, como la de la Comunidad de Madrid, estupendamente analizada en Xaora. Y quería citar algo que ahí se dice…
“Ignacio González y el PP madrileño disponen de una holgada mayoría en la Asamblea de Madrid y no tienen problemas internos suficientemente relevantes como para resquebrajar la solidez de dicha mayoría. Por eso hay que considerar las encuestas como son, marcadores de tendencias; no como un adelanto de resultados. En una coyuntura cambiante a peor y con muchas posibilidades de movimientos sociales bruscos, dos años es una barbaridad de tiempo.”
Pues eso, hablando de Ávila. Que las encuestas solo indican tendencia y hay mucho partido por jugar. Empezando por los propios cabezas de lista. No sería lo mismo un resultado del PP con Miguel Angel García Nieto que con Alberto Plaza o con Antolín Sanz o con otro. Dependería. Y no es lo mismo que el Psoe se suicide con alguna otra eco-ocurrencia o vuelva a su candidato Blanco, garantía de fracaso electoral. Sin contar con lo que esté pasando a nivel nacional: Rubalcabas, Madinas, Chacones o Tomases Gómez. Queda muchísimo.
Pero, a día de hoy, sin conocer de primera mano encuestas locales, que haberlas internas haylas… estoy seguro de una cosa: la tradicional e invariable Ávila daría sorpresas. Jueguen si quieren con este simulador de la Ley D´Hont. A mí, con mis pruebicas, me daría lo siguiente (a ojo de buen cubero, por “Agencia Intuición”, quitando votos a PP y PSOE y subiéndoselos a IU y UPyD)
Congreso: PP 3. (Sí, aunque perdieran número de votos…al perderlos también el PSOE, seguramente incluso más, lo más factible es que se anotaran los 3 porque entre Psoe, UPyD e IU se quitarían y no llegarían al mínimo).
Senado: PP 3, PSOE 1. (Aunque este último lo mismo se lo podrían anotar UPyD o IU si trabajan bien la provincia, aunque no creo que llegaran a rascar del todo la actual ventaja).
Comunidad: PP 4/5, PSOE 1/2, UPyD 0/1, IU 0/1. (En negrita mi pronóstico actual) (Suponiendo una bajada del bipartidismo, magentas e izquierda unida se podrían meter, incluso los 2 a la vez, o al menos el que capitalizara más el cambio de voto. Sería algo tremendo, sobre todo para una provincia como la nuestra. Si el PSOE baja de 20 mil votos (tiene 24 mil) y crecen IU y UPYD… ahí ahí va a estar. Por poco, pero no sería imposible este resultado. Hay que tener en cuenta, que de 2007 a 2011, el PSOE ya se dejó 10 mil votos. ¿Dónde está el suelo, si es que lo hay?)
Y ahora viene lo más curioso…
Capital: PP 12, UPyD 6, IU 4, PSOE 3.
* Si en vez de 25, se repartiesen 17 con motivo de una reducción de concejales, actualmente el reparto habría sido 10-3-2-2 (PP, PSOE, UPyD, IU). Bajo mi “suposición” de arriba, el resultado entonces sería PP 8, UPyD 4, IU 3, PSOE 2.
* Un amigo de este blog, jugando con los datos de las encuestas, es más “bruto” aún y me asegura que le sale 10 PP -7 UPyD -5 IU -3 PSOE y en el caso de 17 concejales 7 PP -5 UPyD-3 IU -2 PSOE. Me parece demasiada bajada del PP, aunque aquí queda reflejado su análisis también.
Sí, van a pensar que me he vuelto loco. Sí, creo que a día de hoy el PSOE es la cuarta fuerza política en Ávila capital. Creo que pierde votos hacia IU y también hacia UPyD, y muy merecidamente porque el PSOE de Avila es una nulidad. Se merece el castigo: nacional, autonómico y sobre todo local. Y si UPyD sube, estando ya en 4, la mayoría del PP corre peligro. ¿Qué pactos saldrían de ahí? A eso jugamos otro día. Pero vamos, que la mayoría absoluta corre peligro.
Me remito a los párrafos anteriores para volver a decir que la situación actual no es real, porque queda mucha legislatura, es el peor momento de la crisis…y, cuando vaya a haber elecciones, los grandes partidos activarán la maquinaria. Sobre todo el PP, que tiene una base importante (y merecida, porque se la han trabajado) y harán todas las cábalas posibles: el mejor candidato, la mejor campaña, la mayor presencia en medios, para asegurarse la capital. Pero vamos, que no me digan que estos resultados no les suenan raros (o fascinantes, si lo prefieren) para una ciudad y provincia que suele parecer tan inmovilista. De verdad les digo que prueben con el simulador y sus intuiciones.
Evidentemente esto no tiene ninguna validez. Está hecho a ojo, por lo que me cuentan y por lo que veo en la vida diaria. Si quieren, prueben con el simulador y sus porcentajes y nos lo ponen en comentarios. Los míos son a ojo, de ver a los amigos que han votado PP y ahora no lo harían, los que sí lo seguirían haciendo, gente del PSOE que pasaría a IU o los que se suman a lo magenta desde uno y otro lado. Ya digo, intuición. Cero científico, que esto es solo un artículo sin más. Todos conocemos nuestro entorno lo suficiente para ver que las cosas han cambiado, las filias y fobias, apegos y desapegos.
Si he titulado este artículo como “la insoportable levedad del psoe” es porque el PSOE de Avila puede pasar a ser políticamente marginal. O no, porque lo mismo pillaban concejalía. De juventud o jardines, pero alguna concejalía. En serio, un senador (o no), 2 o 3 concejales y tal vez un único procurador en Cortes sería para hacérselo mirar. Porque lo de perder el diputado al Congreso, a día de hoy, me parece inevitable.
Cuando tanto se habla de la caida del bipartidismo…lo de Ávila puede ser antológico. No por el PP, que sigue con una base solida, sino por el PSOE. Pero todos tranquilos en Ferraz: Óscar López dice que lo importante es que se mantienen. Un tipo con fe.
¡Qué ganas de que haya elecciones! Por lo de los numericos, que me pirra. Y por todo lo demás también, qué carallo.
Segovia y Ávila: tan parecidas, sobrias castellanas, suyas de suyar y a la vez tan diferentes. He comido allí con amigos, una fabada de muerte, con unos hosteleros sonrientes, cálidos, amables. Desafiando al frío. Tengo el poso de un gran fin de semana en los bares que fuimos. Yo, que fútbol mediante fui tan antisegoviano, escribiendo ahora que ninguna es más bella. Quién me ha visto y quién me ve. El de ahora tiene más óptica.
Cómo me gusta la ciudad vecina. Lo confieso, la envidió. Y, a la vez, para ser honestos hay que señalar que también han hecho cosas muy mal. Espero al tren en la nueva estación, un rincón en mitad de la nada al que se llega después de mil vericuetos. Estamos tres o cuatro: el segurata, la de los tickets, el del bar, el granizo y un reloj Festina gigante, de cuando las cosas se hacían a lo grande. Sí, en Segovia también pensaron que con el progreso llegarían a 100 mil habitantes, que se crearían ciudades enteras alrededor de las estaciones del Dios AVE. Que todo sería fetén, dabuti, megaguay. Segovia también se lo creyó. Y eso que los vecinos venían de la admirable tarea de sobrevivir a un desgobierno infame, con un alcalde en minoría de 2 concejales con el resto del consistorio en la oposición. Y, allí junto al Eresma, ha habido baile de siglas y personajes extraños/eternos que deciden gobiernos, intereses creados y politiqueos varios.
No, no están inmaculados. Pero envidio a Segovia profundamente.
Había llegado a la estación de autobuses el día antes. Y ahí estaba ya la primera diferencia. En Ávila no había nadie cuando partí, aquello parecía Gary Cooper solo ante el peligro. Ya sé que tenemos una estación nueva, colorida y fantástica, pero abrir no abre. Será que los autobuses no entran o que los papeles no llegan, pero no abre.
Bueno, que llegué a Segovia. La misma vieja estación de siempre, con 3 retoques que en su día estuvieron mal hechos (apeadero lo llamaban), pero que ahora tiene mucha mejor pinta. Será una tontería, pero había hasta un segurata. Una cafetería, una taquilla abierta, un quiosco. Vida.
Y esta foto de la izquierda recibe al visitante. Haciéndote saber que llegas a un sitio mágico, precioso. Hasta el más abulense-patriota ha de reconocerme que Segovia es muy bonita. Eso es indudable.
Fui al Azoguejo, escenario del inminente Titirimundi. Un tiovivo muy curioso hacía las delicias de los pequeños. La gente posaba para sus fotos de acueducto mientras 2 o 3 jovenes intentaban llevarte, todo sonrisas, a sus restaurantes. Me quedé una vez más tonto mirando al imponente Acueducto…y casi sin querer estaba ante el escaparate del magnífico centro de recepción de visitantes.
Carajo, parece que hicieran las cosas bien. Con sentido.
Me uní a la marea de turistas, los había a cientos frente al frío, subiendo la Calle Real, camino de la Plaza Mayor y de La Dama Catedral. Esa a la que Reverte, en un artículo fantástico, define así:
“….es un pedazo de catedral gótica de toda la vida, de esas que echas un vistazo y piensas, oye, el ser humano será un cabrón con pintas y todo lo que quieras, colega, pero la verdad es que hizo cosas que justifican su paso –nuestro paso- por la tierra”(pag 41 de 57).
En la Plaza Mayor varias personas salían en ese momento del Teatro Juan Bravo. Más vida cultural que envidiar. Me hago una foto junto a Machado, que está esculpido pomposo mirando al centro, donde unos músicos tocan desde un escenario improvisado. Y hay mucha, mucha gente. Mucho flash.
Necesito un café. Y, entre noticias variopintas del periódico local, llego al deporte. En la ciudad acueductada también pintan bastos, con muchos equipos en apuros como en todas partes. Pero el caso es que el fútbol sala ha vuelto a ganar, La Granja y la Segoviana buscan playoff mientras el Unami intenta no descender. Y algo extraordinario… un equipo de balonmano ha cerrado la temporada arropado por un público entusiasta. BalonmanoNava, leo. Gradas llenas. No sé quienes son los que habrán creado esa ilusión, pero a la vista está que han triunfado. Una gran marcha de bicicletas llena “El Adelantado” de fotos de bonitos paisajes. Vuelvo a la calle entre el gentío, después de haber tomado un capuccino delicioso, y no puedo evitar preguntarme si estaría viviendo lo mismo, como turista, si hubiese hecho un recorrido similar en nuestra Ávila.
Es entonces cuando escribo en Twitter… “Qué gran ciudad serías, Ávila, si fueses un poquito más Segovia”. En medio instante, algún que otro patriota de campanario, como yo lo era con 15 años, me responde que ya quisiera Segovia ser un 10% de Ávila.
Y, por estas cosas de la vida y tele, me viene a la mente Tomás Roncero, el perfecto ejemplo de la ciudad y país que detesto…
“España por su genética tiene que emocionarse. Y nos hemos emocionado… porque ésa es la historia de nuestra España… vibrando, no somos científicos, no somos gente que gana premios Nobel, no valemos para eso. No tenemos ni voluntad ni ni… ni capacidad para estar todo el día machacando, no somos tan fríos, nos dejamos llevar por las emociones, por el corazón”. (citado desde Naukas)
Una chica mucho más acertada, también por Twitter, me recuerda que Ávila tiene cosas buenas, como ser ciudad accesible. Le digo que sí, que por supuesto que sí. Que lo que pasa es que Ávila nos duele porque la queremos, y que por eso le exigimos más que a ninguna. Y, añado ahora, recalco que somos críticos, no enemigos. Que el interés es construir, no destruir. Y que pocas cosas nos llenan más, cuando estamos fuera, que decir que somos de la ciudad de La Muralla, Los 4 Postes y Gredos. Ciudad patrimonio, provincia preciosa, con un patrimonio natural, artístico y cultural como pocos rincones del mundo. Orgullosos de ello, pero no desde un patriotismo rancio, no con una enésima bandera o un anti o un enemigo.
¿Qué Ávila queremos para el futuro? ¿Qué Ávila hemos de ser desde cada uno de nosotros? Qué país, qué ciudad queremos ser. Comento todo esto con un segoviano, que me asegura que pese a mis entusiastas visiones, allí también tienen una boina de campeonato que les impide a muchos mirar más allá de su Alcázar.
Y pienso que la Ávila que quiero, la España que quiero, es la contraria de la que querría Roncero. La Ávila de Roncero sería una Ávila anti. La de las tertulias de nuevo cuño, la de los antimadridistas, anticulés, anticolchoneros. La de “que a mí me vaya mal…si a ti te va peor”. La cainita. La de “si no estás conmigo… estás contra mí”.
La Ávila que quiero es la de un conjunto global comprometido (hosteleros, comerciantes, peatones y ciudadanía en general), volcada en que todo visitante salga de aquí queriendo volver, queriendo quedarse. Eso no es cuestión de la concejalía de cultura o la de turismo, que también, sino una tarea de todos. De ser más abiertos, que eso no sea una quimera. Una Ávila que aprenda de lo que, en muchos sentidos, Segovia ya es. Siendo tan parecidas, allí se desprende vida o intentos de no zozobrar del todo; mientras aquí se desprende si no del todo muerte, como mínimo una desoladora resignación.
Esa realidad, esa dolorosa comparación, es la Ávila que no quiero.
Desde pequeñito me ha gustado el ciclismo. Tenía una gorra de Perico que me ponía para dar ánimos al segoviano en sus envites con Fabio Parra. Crecí teniendo una tirria considerable a Tony Rominger y sufrí viendo al Chava ser neutralizado en La Ronda, en mis narices, después de una intensa escapada en una etapa de la Vuelta por nuestras tierras. He pasado horas y horas de radio con Ares y Linares y la serpiente multicolor y el pelotón en fila indiana. Si todo esto te suena, no te pierdas las historias de ciclismo que perlita a perlita da cada día Sergi López Egea en su twitter.
El caso es que hace unos días ha sido la Lieja-Bastoña-Lieja y, por lo que se ve en esta foto, hay clásicos que nunca mueren. El ciclismo, si con talante le presuponemos limpio, es bello como ningún otro deporte. La última edición la ha ganado un irlandés, aunque bastante español hasta por el nombre.
En la Liège-Bastogne-Liègevoy pensando mientras salgo del Carrefour camino del Sabeco, o Simply o como se llame ahora. Voy buscando un libro y no hay manera. A partir de aquí, disculpen los lectores la ida de olla y que me ponga a dos ruedas sin motivo, ya que me voy a salir de pedal de forma consciente para introducirme en los cerros de Úbeda, apellido también abulense y ciclista.
Un trazado bonico del tó
Mi etapa comienza en Las Hervencias, intentando recortar camino para ir de una punta de la ciudad a la otra. Y, para ello, lo posiblemente más corto y a la vez más de jombrescon pelo en pecho es introducirse en la Calle Bélgica. Es una calle como ninguna otra. Bendito sea el que la ideó. Ni con una escultura de cremallera gigante (#ohwait) sería mejorable. Susodicha vía es reconocida y reconocible por ser la que tiene los coches aparcados en el centro de la calle. De hecho, hay una especie de dibujo pintado en la calzada de dónde deberían dejarse los vehículos, que los vecinos cumplen según costumbre o gusto. Porque ¿para qué hacer una calle estándar, de las de toda la vida, si se podía idear algo chungo y estrambótico?
No es la única peculiaridad. Las rotondas tienen una acerita de separación de carriles que están especialmente diseñadas para que, si te despistas, te dejes la rueda en sus bordillos. Solo les falta tener tenacitas o pegar mordiscos al pasar los conductores, cuáles plantas carnívoras. Para mi intención, sería nuestro particular “Tonto de Alpe d’huez” (minuto 5 del vídeo, momento histórico).
Porque en lo que me voy acercando al Tiro Pichón, mi cabeza se está imaginando una idea. Lieja-Hervencias-Lieja. Una gran carrera por esta calle del demonio como gran atractivo, con los coches puestos en medio, los bordillos y los baches para que las ruedas no paren de traquetear. Un espectáculo fascinante por las calles de la No-Avila entre chalets vacíos de esa España que ya no volverá.
Imaginad los planos de helicóptero. “Próxima construcción de viviendas” (de aquí al siglo XXVII). Pasos de cebra para patinazos, cruces que si viviera gente y hubiera tráfico ahí, estarían bastante interesantes de vislumbrar los ceda al paso. Con palomitas. Parcelas a la venta, grúa que ya forma parte del paisaje.
Pero si avanzas hay más y mejor. A la izquierda, gran pancartón de “Vivienda protegida”. A la derecha, debajo, “La Calera”. O “La Bankiera” o lo que Rato haya dispuesto o deje de ello.
Liège-Bastogne-Liège 2010 dans la Côte de Saint-Roch (Flickr: “Hadche”)
Termino el recorrido por las calles europeas y acabo llegando a una rotonda, donde precisamente dejo pasar a dos ciclistas, vestidos del CSC de Sastre. Y es donde completo la trama. Ya está: creemos un nuevo clásico: “Carrefour-Sabeco”. Lieja-Hervencias-Lieja. Vale que a lo mejor nos queda un poco corto, pero el espectáculo está garantizado. Imaginen a ese pelotón atravesando la Avenida de los Derechos Humanos, con esas rotondas homenaje a Satán que atentan contra el nombre de la misma. Imaginen a ese incombustible Paquito Mancebo, que sigue sufriente y combativo, con su bici de mountain bike pasando por encima de los adoquines, baches, bandas sonoras y elevaciones varias. Ganaría fijo, con la cabeza torcida pero firme.
Y luego ya se podría hacer un bonus stage, que seria comprar sin que una señora se te colase, o conseguir una sonrisa de la dependienta.
Pero vamos, que ya, que ya lo dejo. Que a estas alturas el post se me ha ido de las manos largamente…pero no me dirán que no lo van a pensar la próxima vez que atraviesen nuestra city capitol de gran galería comercial a gran… al Sabeco.
Pd: Para que todo resultara económico, al ganador se le podría premiar con unas Patatas Revolconas. Tomo la idea, magnífica, de nuestra bitácora amiga “Abulenses Exiliados”
Estaba el sábado en Ávila, en casa, pasando tarde familiar. Mi abuelo tenía la radio a todo trapo, eso siempre ha sido norma en el hogar. Y allí estaba Alex García dejándose la garganta en la Cadena Ser. El Obila había empezado regular pero había ido adquiriendo una pequeña ventaja en su partida. Quedaba mucho pero estaba claro que había eliminatoria, que sí, que se podía.
Al final, el objetivo se quedaba a nada, a un tiro, una posesión, un rebote. Pero no vengo a hablar de eso, que el deporte es así y más en eliminatorias. Vengo a hablar del hecho en sí de que tuviésemos baloncesto, de que hubiera una radio y de que con ello hubiera baloncesto en la radio en directo. En Ávila. Anoté mentalmente los anunciantes del partido. Soy pobre pero algo compraré. Héroes. Apoyando el deporte. Y a una radio local. Y a una radio local en directo.
Pocos clubes quedan, pocas radios quedan, poco medio resiste que informe en directo en Ávila. De lo que sea. Se elimina lo local, cada vez más. Lo abulense, en Madrid, importa poco. Importa el mero resultado económico, cuadrar cuentas. Héroes, ya digo.
A punto de cerrar el segundo autobús!! 90 seguidores ya! Sois increíbles! Reserva tu plaza en el ÓbilaCenter. #YoVoyhttp://t.co/HD6zLa9Cp1
Y habrá quien piense que el Obila tiene el apoyo tal o cual. O que el deporte equis, que también es muy digno, no le gusta al alcalde y se le dejó o deja morir. Hoy no me centraré en eso. Hoy me centro en que el baloncesto es algo bello, se trabaja con niños y es una de las pocas cosas que nos quedan en Ávila que produce ilusión en tardes como las de este fin de semana.
Y encima, me dice mi compañero @eduardodx3, los jugadores, técnicos y demás, son gente accesible, cercana, entrevistable y que generan buen rollo. Pues oye, chapeau.
Me gustaría agradecer a cada persona que ha venido a animar al @Obila_com esta tarde, orgulloso de tener la mejor afición detrás. #soistop
No soy el mayor fan del Obila, no voy a engañar a nadie. Pero sigo lo que hace, me alegro cuando gana y me llevo un disgusto cuando coge rachas negativas. Y hay algo que me enorgullece del Obila… y es que mientras otros juegan con el Almazán, Santa Marta, La Granja y Villaralbo (y sabéis que soy más del Real Ávila que el Río Adaja, nadie me busque ahí las costuras que las verá encarnadas), el baloncesto pasea nuestro nombre por ciudades (y medios de comunicación) de Oviedo, Guadalajara, Palma, Castellón o Gran Canaria. Y eso es publicidad para nosotros. El deporte es uno de los mejores embajadores.
Pues eso, que por mucho más Obila. Y ojalá tuviésemos un Caja Segovia de fútbol sala o un Aranda de balonmano o un voleibol como el que tuvimos. Ojalá. Pero no por eso hay que desearle mal al baloncesto, por ser un supuesto beneficiado o protegido. Ojalá dure, de la mano de Guadalajara, Fuenlabrada o lo que sea menester.
Que algo del deporte perviva. Y, si fuera posible crecer, que crezca.
Pd: En cuanto al Real Ávila…ojalá la liga durase 10 jornadas más. Os enlazo a “Zona Mixta abulense”: ¿Cantera o cartera?
Éste es un post de urgencia, escrito en apenas 3 minutos (no tengo tiempo para más hoy) y al calor de la actualidad. Lo escribo para abrir tema de debate en este blog. ¿La Razón? El siguiente titular: “Tres chavales denunciados por jugar al fútbol y comer pipas” (enlace a Avilared).
Ahora les cuento cómo he llegado hasta ahí y a la necesidad de introducirles el debate. Me he levantado, he preparado un cafetito y he sacado dos croissants. Como merengue que soy, me he puesto a leer crónicas de ayer. Ver que se contaban Trueba y demás buenos plumillas, que alguno queda. En esas, el señor @albertomdp me ha puesto un whatsapp “No te pierdas la columna de Jabois”. Y a Jabois que he ido. Con mi cafe, mi croissant y mi batamanta, he gozado de su crónica que dice cosas como…
“Fue como pasar el día en la oficina, llegar a casa, cenar una tostada, meterse en cama y recordar, al verla a tu lado, que estás casado con Charlize Theron.” (entero en “El Mundo”)
Y uno, que siempre ha querido escribir como Juanma Trueba, empieza a descubrir que también quiere escribir como Jabois. Algún pinito hice en su día en Avila Digital, queriendo introducir épica a los partidos del Real Ávila. El amigo Jorge Barrera, 7 de los Adajas, tiene una crónica mía guardada, de un día que fue decisivo y yo me puse Gladiador, hispano, RusselCrowiano del Adolfo Suarez.
Y antes de leer las explicaciones oficiales y reglamentarias, que las hay, he maldecido a tres o cuatro deidades hindúes. Y lo he hecho porque mil veces he cambiado cromos en esa plaza, he jugado a la pelota, al pilla pilla, he saltado de león en león de La Palomilla, dejándome alguna que otra vez la espinilla en el empeño. No sé cuántas veces habremos disfrutado de la infancia brincando, saltando, molestando. Siendo niños, demonios.
Yo confieso no haber hecho caso a la señal en Sonsoles que decía prohibido jugar a la pelota. He jugado a la pelota y he molestado a buenos feligreses. Que tienen todo el derecho del mundo a ir tranquilos a Sonsoles. Sí. Pero, carajo, siempre ha habido niños. Niños que querían disfrutar, soñar con Charlize Theron y un yate de futbolista millonario.
He dado vueltas a la pista de bicicletas de San Antonio cuando no había tanta señal y zarandaja. He sido reñido por una madre que, con toda la razón del mundo, me dijo que íbamos a arrollar a su pequeño. En el mismo San Antonio he mandado la pelota 400 veces a la carretera, con el peligro que conlleva. Y he sido reñido por mis padres, los padres de mis amigos y quien hiciera falta. Y lo aceptaba porque era un niño, que luego se volvía al barrio de las batallas dando pelotazos al balón, como había visto hacer en la tv a Mark Lenders, frente a las olas. Olas él, paredes viejas de Ávila yo.
He jugado a la pelota en la Calle Sevilla, donde vivía uno de mis mejores amigos. Hemos saltado mil veces la altura que había que saltar para jugar en el Seminario, cuando eramos el ADE y no todavía la zona norte. Calle Sevilla, qué recuerdos. Había una vecina a la que siempre le colgábamos un balón su terraza… y como no procedía llamarle al timbre cada 10 segundos, directamente saltábamos a su terraza y la cogíamos.
Ninguno de nosotros llegó a nada, salvo uno. Ese uno desde pequeño era tremendamente bueno. Se llamaba Gonzalo, de los Resinas, que luego jugaría en el Real Avila, o el Guijuelo. Y yo siempre contaba que había sido mi amigo de pequeños, corriendo, saltando, colgando balones en los balcones de la Calle Sevilla.
Y sí, he tirado mil pipas al suelo. He sido un peligroso delincuente. O tal vez solo un niño.
Abro debate, que lo hay. Los que quieran defender que hay leyes, que hay que cumplirlas, que no hay que molestar a los mayores…tienen la razón de su parte. Pueden ganar este debate. Pero a ellos les digo que la vida, la de muchos de nosotros, ha tenido ese momento romántico de la niñez en la que no había tantas preocupaciones. Jugabas en la calle y hacías alguna perrería. Ahora veo a los pequeños enganchados a sus consolas, que son tremendas y fascinantes, pero que a la larga les impedirá poder tener el bagaje de vida con el que disfrutar sonriendo de una columna de Jabois. No habrá Jabois o Trueba. Solo habrá autómatas. La plaza y la ciudad de los autómatas. Eso sí, todos muy educados y serviciales.
Al menos los chavales todavía cambian cromos. Al menos hasta que no se multe por ocupar la calle del Teto.
* Lo mejor del enlace de Avila Red son los comentarios de los lectores. He aplaudido y me he tomado otro croissant al leerlos.
** Los paletos del siglo XXI serán los chicos de la ciudad. Solo la gente de pueblo, corriendo y jugando al pilla pilla, sabrán lo que es la vida. Gozaré con ese momento.
Dije en su momento que si había algo que me había quitado de encima y que no echaba de menos del periodismo, era el tener que hablar todos los días de lo mismo: de los eres, la crisis, los jefes, los trepas, la profesión yéndose a la mierda.
Mi amigo @srmorix lo ha resumido bien en su entrada de pasión que ha publicado la semana pasada por su rinconcito. Lo ha titulado “Sonrisas de mierda“. Y dice cosas como…
“Sonríen cuando ven todo lo que se ahorran tirando de becas, prácticas y demás…cada vez con menos profesionales contratados…los números rojos de la credibilidad parecen transparentes.”
No quiero ahondar mucho en el tema aquí. Lean ese post si les interesa el tema. Vuelvan a otras cosas que hemos escrito por aquí. Y si quieren, léanme también por otro blog, el de amiga @beatrizolandia donde escribí sobre “los periodistas multimierda”.
Si retomo la idea no es por volver a escribir lo mismo sino para hablarde cómo estoy viviendo yo el tema estos días desde el otro lado de la barrera. Estoy presentando un libro aquí y allá, no voy a hacerles aquí un Umbral, que ya lo hago por mis sitios. Lo que les quiero traer a Los 4 Palos es mi experiencia del periodismo desde fuera. Estos días soy yo el entrevistado, el citado, el que está viendo cómo trata el periodismo algo mío. Y hay de todo. Nada me ha sorprendido. Soy cobaya, pero cobaya que ha sido cazador. Sé cómo va el tema. Sé quiénes indagan y quiénes se quedan con lo justo. Sé quiénes se leen el libro y qué redacciones directamente no tienen ni medios ni tiempo para hacer nada más que el famoso control c – control v. Sé que periodistas son periodistas y quienes son mierdecilla. Y no por que hagan más o menos caso a mi libro, que realmente tiene una importancia muy menor, sino por cómo se trata o no se trataun hecho. Por las ganas que le ponen no a mi noticia, sino a su trabajo: el periodismo.
Casos que evidencian que nos vamos al carajo. No voy a citar medios ni personas, no sería elegante. Pero hay algo que no está bien y no está bien aunque en este caso a mí me favorezca. Como se imaginarán, hemos mandado una nota de prensa con la información básica a los medios. Es bueno hacerlo, para que tengan tu contacto, sepan algo de lo que estás vendiendo (ya sean libros, música, protestas agrícolas o posiciones políticas). Lo que no puede ser es que algunas personas lo cojan sin más y lo publiquen sin cambiar una coma. Que les vendas algo y lo acepten sin más, sin comprobar nada. Vamos, que si hubiera puesto que “según Zutanito Martínez, la mejor novela en español del siglo XXI”, no duden que más de dos y tres medios lo tendrían publicado sin miramientos. Hay becarios que han hecho el control + c + v y no han mirado atrás. No podemos estar criando estas generaciones. No puede ser. Y yo no soy santo y también he quemado esas tres teclas, pero no por sistema. Y no si tenía forma de evitarlo o de añadir algo mío. Que suele ser casi siempre. Casi siempre hay 1 minuto. En resumen: que en el periodismo, y en otras muchas profesiones, si quieres calidad tienes que pagarla. No vale cualquiera.
Ha habido gente encomiable, que ha buscado el titular más allá de lo fotocopiado. Periodistas que me han llamado y han preguntado algo más allá. Para lo bueno sí que daré un par de nombres. Carmen T. Izquierdo, por ejemplo. Abulense, peleona y preguntona. Que pregunta mucho y algunos siempre le han mirado mal porque pregunta mucho. Carajo, que el periodismo es eso: preguntar. Ángeles Hernández, de la Ser, reciente colaboradora nuestra en el blog. Leyó y me escribió, cosas buenas pero también puntualizaciones. Mi admiración hacia ella ha aumentado estos días. Porque lo fácil estos tiempos es meterse con el periodismo, con la crisis, con los jefes y con España en general. Pero lo difícil es apuntar también y señalar a quienes siguen dignificando nuestro país desde sus pequeños puestos de trabajo. Hoy hablo de periodismo, pero podría hablar de camareros, carteros y tenderos que sonríen al entrar en su establecimiento. Piensen en su gremio y apliquen profesionalidad a su género. A eso me refiero.
Otro tema, corto y cierro: El otro día nos escribía un amable lector pidiendo que escribiéramos de la insensatez de tener vacaciones de Semana Santa…la semana después de semana santa. Yo subo la apuesta y uno a ello esta gilitontuna del cambio de hora. Lo que necesita España es un cambio de horarios en general. Dejarnos del arsa-quillo-ariquitaun, viva la Feria de Abril y San Petardo del Monte, y pensar en eficiencia y cómo vivir más sanos y saludables, compaginando vida mediterránea y horarios laborales decentes. Si alguno quiere escribir un post sobre ello, o defendiendo la posición contraria, ya saben que en esta página aceptamos colaboraciones. Algún día tendremos que ponernos en serio con eso de ser eficaces, que no simplones.
No la he vuelto a ver. Miro cada vez que paso por Vallsur y no la veo. Imagino que se habrá ido fuera de España, ganando más de 800 euros y tal vez con posibilidades de ascender en algo. Se lo merecería. Espero que te vaya bien, chica del frescco.
Voy a volver sobre muchas ideas ya escritas por aquí, que han regresado a mi memoria tras ver el telediario nacional y el de Castilla y León. En el parte patrio, el ministro Margallo hablaba de la Marca España, de lo mucho que ésta ha mejorado (por lo visto, ajam) y también salía el Marqués de lo Políticamente Correcto, también conocido como Vicente Del Bosque, asegurando que un claro ejemplo de ello es que los futbolistas españoles son contratados por toda Europa.
Sí, son buenos. Pero si están fuera es porque aquí ya no hay valencias, zaragozas o deportivos que paguen como antes. O que paguen, directamente. En fútbol y en todo lo demás.
En el parte de la Comunidad birregional, vitaminazada y mineralizada, la consejera abulense Alicia García repetía una vez más el mantra/credo de la legislatura:
“Los esfuerzos de la consejería de Turismo se encaminan a la comercialización, la internacionalización y la colaboración público-privada”
Si no es internacionalización no son los auténticos. Que sí, que la idea es buena. Pero no hace falta repetirla en cada reunión, fitur, intur, pitur y ñotur como si se hubiera descubierto América cada semana. La marca Castilla y León por el mundo. [Elijan aquí su viñeta de @humorjmnieto preferida, valdrían muchas] [yo me quedo con ésta]
La verdad es que me he puesto a escribir, he releido “El fin del españolito” y he visto que me iba a salir lo mismo otra vez. Que las portadas del Hola siempre resisten y que si queremos salir de ésta, esta vez vamos a tener que cambiar. Que…“España necesita patriotas. De los de verdad, no banderitas en los balcones o salvapatrias vociferantes e insultones en los estadios. Digo patriotas de pensar en clave país, en bien común. Que a lo mejor lo patriota es dejar ir al que no quiera estar o elevar el proyecto común a instancias más altas.”
Estuve en el Bernabéu en un Madrid-Barça de estos últimos. En la puerta, un chaval algo pasado de mahous, entonaba arrastrando a otros cuantos en ello un “In-Inde-Independenciá” a lo que otro grupito, esta vez de mesetarios, respondía con un “Catalanes, hijos de puta”.
Lo de siempre. Desde que nací lo he visto. España es así. Pues no. Que no. Que así no vamos a ningún sitio. Algunos fantoches de por aquí también son muy dados a gritar puta león, puta segovia, puta salamanca, puta becerril de campos, puta cualquier parte que juegue contra el ávila u obila u otros. ¿Será así en todos los países? No, no lo creo. O sea, sí. Habrá idiotas en todas partes. Pero no, aquí somos campeones del mundo en un par de cosas: la envidia y el otro deporte nacional, el de tirarse piedras al tejado común.
La marca Ávila, la que debemos internacionalizar, es la de hacer mejor lo nuestro, desde nuestros propios pasos y actos. Criticar lo malo para hacerlo mejor. Y defender lo bueno, que es mucho. Con orgullo pero sin aldeanismos ni patriotismos excluyentes. Ni Puta Segovia, ni Puta Cataluña ni Puta América del Sur ni Puto Satélite Titán.
La marca Ávila, la marca España, empieza en leer libros, continúa en tener cultura, ser crítico, ser constructivo, mejorar tú y hacer que los otros mejoren, construir y no destruir. Integrar y no vociferar e insultar.
¡Carajo! ¡Persigamos quimeras! <– ésta es otra intertextualización. Ser todos como la chica del Frescco. Me quedo con esa sensación, tras leer a Alberto ayer y disfrutar de Spacey en “House of Card”. Vivimos en una gran mentira que solo podemos cambiar, poquito a poco, desde nosotros mismos. Una revolución posible es la de ser exigente cada uno en lo suyo, ejemplarizar. Que lo ejemplar sea nuestra marca y no el trinque y el chanchullo. Nos llevará años pero algún día habrá que empezar el camino.
Es eso o seguir en el abismo, este infierno tan calentito.
¿Qué han dicho?