Un fraude y una porra

Sí, me han pillado. Tengo que reconocerlo. He sido yo. Si han frecuentado las redes sociales desde la noche del domingo o leen determinada prensa, habrán visto como una ola de indignación agitaba a la muchachada —término que uso en un sentido general, sin condicionantes generacionales— ante las sospechas de un fraude electoral masivo en las pasadas elecciones generales. Los argumentos pueden parecer un tanto peregrinos, es verdad, y puede dar la impresión de que los peones morados están a punto de comenzar a buscar cintas de la Orquesta Mondragón en furgonetas aparcadas junto a los colegios electorales, pero nada más lejos de la realidad. Los muy cabrones han dado en el clavo.

Sí, hubo fraude electoral la noche del 26J y lo organicé yo. Es posible que acabe en la cárcel tras esta confesión, pero desde entonces no puedo dormir y no han dejado de empeorar mis tiempos en los diez kilómetros. Yo soy el responsable del pucherazo del domingo. No lo hice yo solo, claro, me ayudaron un montón de amigos de la España profunda, pero me llevaré sus nombres al presidio. Tampoco les diré cómo lo hice, pero sí les voy dar mis motivos. No, no pretendo justificarme, tan solo explicarme. ¿Por qué un joven como yo, guapo, alto y con pelo, en la flor de la vida, amañaría un proceso electoral si ni siquiera se presentaba? ¿Acaso soy un fanático de las alcachofas? ¿Estoy enamorado de Pablo Casado? No, nada de eso. Truqué las elecciones para ganar la porra que organizaba este blog. Estaba harto de perder una y otra vez, harto de cruzar datos en tablas de excel buscando la fórmula exacta, harto de dejarme los ojos mirando los microdatos de las encuestas. Sí, iré al talego, PERO HE GANADO LA PORRA MÁS DIFÍCIL DE LA HISTORIA.

Porra

Perdón por las mayúsculas, me he venido arriba. En la tabla que se encuentra sobre estas líneas tienen el resultado global, si quieren más detalles pueden ver los resultados parciales en este comentariovisitar la tabla con las apuestas y los cálculos.

Y antes de que las fuerzas del orden vengan a buscarme, un comentario personal sobre los resultados de las elecciones. Rajoy ganó como gana el sol a la luna cada amanecer, dejando que pase el tiempo. Igual deberíamos empezar a preguntarnos si no hemos infravalorado a Mariano. Quizá sea un soso, tenga un tic en un ojo y se le de mal improvisar discursos, pero sin regalar series a nadie, sin ser guapo y sin rodearse de frases de Kennedy, debe ser el único presidente europeo que ha revalidado victoria en medio de la tempestad financiera que ha asolado al continente los últimos nueve años. Y con el armario lleno de cadáveres, tesoreros, púnicas y gente con la piel de color naranja. Y si no es así, si Mariano es tan mal político como parece y como repetimos habitualmente, quizá deberíamos empezar a dudar de las capacidades de los demás. Hay PP para rato y el mérito no es solo suyo.

En Ávila, el Partido Popular ha sacado un estratosférico 51,59%, casi 32 puntos más que el PSOE, segundo con un 19,46%. Que sí, que ya, que esto está lleno de viejos de la España profunda que no son la gente, que no saben nada de la patria y que además son unos tristes que no sonríen. El PP y su cabeza de cartel han mejorado su resultado en cinco puntos respecto a diciembre, mientras que el PSOE ha retrocedido muy levemente. En lo que hemos venido a denominar La Nueva Política, Ciudadanos retrocede punto y medio y Unidos Podemos pierde tres puntos, 3400 votos, la mitad en la capital. Lo de los naranjas era esperable, pero el pinchazo de Podemos ha sido una sorpresa para casi todo el mundo, empresas demoscópicas incluidas. Poco podemos aportar aquí a lo dicho en otros sitios sobre el asunto: el excesivo peso de un candidato que genera por igual simpatía y rechazo, los vaivenes ideológicos, la polarización de la campaña, etc. Por mi parte tan solo recomendar a la sección local de la coalición que la próxima vez, además de homenajear a la Santa, dediquen un rato a San Juan de la Cruz, unos minutos a San Pedro del Barco y se tomen un vaso de sangría en honor de San Segundo. La Santa Confluencia.

Marcho. Voy a ver si puedo amañar las elecciones de Estados Unidos antes de que me pillen. Tengo un amigo en el Oregón profundo que igual me puede echar una mano. ¿Montamos una porra?

PS. La mala noticia de la noche es que Pepe Herráez, amigo y lector de este blog, no logró entrar en el Senado. Un abrazo, Pepe. ¡A la tercera va la vencida!

PS2.- Gracias a Guillermo por el cálculo de los resultados de la porra.

Un debate para la reflexión

Cuando uno sigue la Eurocopa este año tiene la sensación de que sobran equipos. ¿Irlanda del Norte? ¿Hungría? ¿Albania? ¿Islandia es un país? Casi se echa en falta a Australia o a Azerbaiyán, últimas adquisiciones continentales en lo relacionado con la canción melódica y la organización de grandes premios de Fórmula 1 ¿Y por qué dura tanto? No creo que ningún aficionado al fútbol se queje de tener fútbol a todas horas en la televisión, en la radio y en los informativos —a nadie le amarga un dulce—, pero dudo mucho que Piqué tenga tantas gracias y chascarrillos preparados para aguantar un mes de competición al nivel actual. Si España llega a la final no podemos descartar que el central blaugrana escuche el himno con los calzoncillos bajados, haciendo el pino o decapite a una gallina entre el cuarto y el quinto lalalá.

Esta sensación de exceso, de estómago lleno tras comida navideña, es similar a la que sentí hace más o menos seis meses viendo el debate de candidatos abulenses al Congreso con motivo de las pasadas elecciones. ¿Seis candidatos? ¿De verdad? ¿UPyD sigue existiendo? El pasado jueves, el debate, como las elecciones y las páginas amarillas, volvió a entrar en nuestras casas, pero esta vez no eran seis los contendientes. La fusión fría de IU y Podemos restó un ponente a la izquierda y UPyD no recibió su invitación a la fiesta, como ese amigo pesado del trabajo del que siempre pierdes la dirección cuando llega la hora de organizar una boda. Viviremos siempre con la duda de si se habría presentado al debate con sombrero. Por cierto ¿por qué la gente ya no lleva sombrero?

Repetían Pablo Casado, el renovador sonriente del PP, y Pedro José Muñoz, vocalista de los viejos rockeros socialistas, y se estrenaban ante las cámaras el candidato de Unidos Podemos, Carlos Martín, y Diego Garzón, el dicharachero aspirante a diputado de Ciudadanos.

El debate transcurrió por los cauces previstos, sin demasiadas sorpresas, con los candidatos pegados al discurso de sus mayores. Es posible que Islandia llegué a octavos, pero no la veremos levantar la copa en París a mediados de julio. Es necesaria la moderación, los extremos bloquean el cambio, sea este sensato o no, hay que entenderse y la gente sonríe poco. Señora ¿conoce usted a mi amigo el voto útil? Es imprescindible para el/la cambio/futuro/estabilidad/moderación/ropa más blanca (tache lo que no proceda).

Como también era previsible, el nivel del debate fue mayor que en diciembre. Diego Garzón es más capaz de Pedro Sierra, la experiencia es la madre de la ciencia y la calidad del sonido mejoró sin los castañeos de dientes y los gemidos de pánico del candidato de UPyD. Hubo tiempo para los ataques personales y la lucha en el barro, pero no terminó de llegar la sangre al río. ¿Propuestas? Pocas, como siempre. La campaña no es lugar para esas cosas.

Tan solo al final, cuando Pedro José Muñoz sacó su florete, la cosa se puso interesante. “La socialdemocracia es mía” se le escuchó decir mientras desenvainaba. El candidato de UP reaccionó bien y con una finta esquivó la primera estocada del socialista mientras se echaba la mano al cinto y recuperaba su fiel acero toledano. Durante el lance, tras cada embestida transversal del candidato de Unidos Podemos, Pedro José Muñoz lanzaba miraba en escorzo a Garzón buscando su apoyo, pero el naranja estaba ocupado en su lucha de pistolas de agua con Pablo Casado. “Apátrida” gritaba Casado, “madrileño” respondía Garzón, “palenciano” puntualizaba el candidato de Podemos entre jadeos. Por fortuna, al final triunfó la cordura y cuando hizo su aparición en plató la manada de velociraptores, el candidato de Ciudadanos se puso del lado del socialista para sujetar el pesado cañón de hadrones que acabó con los lagartos y provocó el agujero negro que lanzó a Gran Bretaña fuera de la Unión Europea. Un suspiro de alivió por parte de la presentadora dio paso a la publicidad y al finalizar las cuñas, los candidatos habían desaparecido dejando en su lugar pequeños montoncitos de sal. 

Hoy toca reflexionar y mañana votar. Vayan reservando un domingo en diciembre por si esta vez tampoco sirve para gran cosa.

PS.- He visto en Twitter que el debate ya está colgado en Youtube. A ver si saco un rato entre octavos y cuartos de final y le echo un ojo, que el otro día estaba liado y no pude verlo. Cuando lo haga les digo qué me pareció. 

Espeso dióxido de carbono

26JCabra

No soy la típica persona de letras que vive de espaldas al avance de la ciencia refugiado en sus latinajos, sus escritores rusos de entreguerras y su tremendo atractivo sexual. Me gustan las matemáticas, me emociono cuando nuestros mejores cerebros lanzan lavadoras con antenas contra peñascos espaciales con forma de cacahuete y estoy ahorrando para comprarme un coche eléctrico con piloto automático, placas solares en el techo y bluetooth en cuanto estén disponibles.

Una de las noticias científicas que más me han ilusionado en los últimos tiempos viene de la fría Islandia. Un grupo de científicos, ingenieros y gente lista ha conseguido convertir el CO2 en roca. Les explico, que igual ustedes son de letras puras. Los científicos han cogido dióxido de carbono producto de la generación eléctrica, lo han metido con una pajita en el subsuelo y han demostrado que el 95% del gas inyectado se convirtió en peñasco en menos de 2 años, cuando hasta antes de ayer se pensaba que ese proceso podría durar miles de años. Los resultados de su estudio han salido publicados en Science, una revista que es a la ciencia lo que el Hola a las bodas de los famosos. Si la técnica fuese aplicable a gran escala, dicen, sería una gran avance en la lucha contra el calentamiento global. Una muy buena noticia.

Lo único que me entristece sobremanera es que tal prodigio no haya llegado antes. ¿Se imaginan contar aquí y ahora con una máquina de inyección de gases? Una pequeñita, tampoco pido mucho, instalada tal vez pasado Sonsoles, con un embudo enorme, rojo, brillando al sol, purificando el aire y atrapando todo el humo que rodea la ciudad y la provincia.

¿Ustedes no ven el humo? ¿No lo notan en sus pulmones? ¿No sienten el CO2 colonizar sus alvéolos? Pues eso es que no están siguiendo la campaña electoral.

Y es que, si una campaña electoral, al fin y al cabo, tiene mucho de venta de humo empaquetado en forma de promesa, lo de esta última está rozando el paroxismo.  No sé qué pensarán ustedes, pero creo que estamos viviendo una de las campañas más estúpidas, absurdas y vacías de los últimos tiempos. No es que nos vendan humo, es que toda la campaña, desde que amanece hasta que anochece, es humo. Un humo espeso y asfixiante que nubla la vista y el entendimiento, mezclado, en ocasiones, con un poco de gas lacrimógeno y una pizca de gas de la risa. Un humo grabado y fotografiado hasta el más mínimo detalle, narrado en directo, como en las pelis de desastres de Hollywood.

Hemos visto a candidatos explicándonos cómo funciona una granja de gallinas, mientras otros aseguraban que Santa Teresa era de los suyos. Hemos visto entrevistas en peluquerías, candidatos gritando los goles de la selección, asaltando a señores en terrazas de bares, visitas a fábricas, exaltaciones de la patria, reparto de corazones y sonrisas, llamadas al sentido común, al cambio sensato y a la afirmación. Incluso tuvimos una oferta para reeditar aquellas largas tardes de El Encuentro. Y esto solo a nivel local, que si salimos de nuestras fronteras terminamos todos abrazando alcachofas. Toca llegar a la patata, sonreír, asustar, repartir cariño, soltar una lagrimita de vez en cuando, abrazar árboles, estatuas y abuelas.

¿Sirve de algo provincializar las campañas nacionales, hablar en clave local en unas elecciones nacionales? Personalmente me parece innecesario ¿Cuál debe ser el papel de nuestros candidatos abulenses? ¿Dar mucho la mano, rebotar los mensajes de los líderes nacionales y poner mensajes en las redes sociales? Ávila tiene mucho potencial, nos dicen nuestros candidatos mientras nos acarician el lomo y nos dejan chupar un terrón de azúcar. Puede que sea verdad, tampoco nos vamos a dejar llevar por el pesimismo ahora que llega el verano, pero nadie nos ha dicho cómo vamos a convertir tantas potencialidades en realidades y qué va a hacer nuestro diputado en nuestro nombre en el ruedo nacional. Y casi mejor, para qué mentir. Las pocas veces que nuestros amados líderes han abandonado el mundo de las ideas han provocado más risas que otra cosa. 

Dos ejemplos recientes del candidato que puede conseguir, según el CIS, un histórico 3-0 para su partido. Primero, convertir Ávila en el epicentro de la enseñanza de español para extranjero. Sin entrar a valorar si tenemos armas suficientes para ganar esa guerra, como lo propone un diputado y esto son una elecciones generales, habrá que pensar en actuaciones dentro de su marco de competencias. ¿Vamos a ser epicentro por Ley Orgánica o por Real Decreto? ¿Sabrán en Valladolid, Salamanca y León, por mencionar solo ciudades cercanas con tradición en esto de la enseñanza del castellano, que el PP quiere quitarles negocio para dárnoslo a nosotros? El candidato del PP también nos ha felicitado por el bonito Museo del Prado que vamos a tener. El Prado de Ávila, el humo más humo de todos los humos. ¿No es un poco feo que el destino de una de las principales instituciones culturales del mundo se subaste en lonja al albur de los ciclos electorales? Gracias a las casi dos décadas de espera, nos cuentan, el proyecto se ha multiplicado por tres ¡Y nosotros preocupados! ¡Menos mal que nadie nos ha hecho caso todos estos años! ¡Y todo esto sin que el edificio destinado a acogerlo haya crecido ni un poquito! ¿No es maravilloso? 

Igual si esperamos otro par de décadas el proyecto se multiplica por seis. Deberíamos hacerlo, de verdad, si hemos esperado casi veinte años podemos esperar otros veinte. Si los científicos hacen bien su trabajo, vamos a necesitar todo ese espacio para almacenar tanto humo convertido en roca.

PS.- Pueden seguir participando en nuestra porra para el 26J

PS2.- Pido perdón al honrado colectivo de vendedores de humo por mancillar su buen nombre. 

¡Repetimos! – VIII Porra Electoral Los4Palos

Parece que fue ayer cuando, al lanzar la séptima edición de esta porra, les preguntaba si no se les había hecho larga la legislatura. ¡Quién nos iba a decir que viviríamos una prorroga y unos lanzamientos de penalti! Ha pasado poco tiempo, apenas seis meses, pero ya no somos los mismos. La nueva política ya no es tan nueva, los comunistas ahora son socialdemócratas, las primarias pasaron a mejor vida, el centro y la sonrisa cambiaron de bando, los guapos peinan más canas y a la inocencia la vieron el otro día con un tercio de Cruzcampo. Solo Mariano, como un Chronos impertérrito, permanece ajeno a las preocupaciones de los hombres.

Vamos con la porra.

-Seguimos con Google Form. Funcionó bien en diciembre y resulta mucho más cómodo. Como signo de austeridad, no nos hemos molestado ni en cambiar el formulario más allá de lo imprescindible.

Doble pronóstico. Nacional (aka estadospañol) y local. Apostamos sobre el número de diputados que cada partido conseguirá en el conjunto de las Españas (incluyendo la España peninsular, Ceuta, Melilla, Canarias, Baleares y Venezuela) y sobre el porcentaje que cada partido conseguirá en nuestra provincia. Repito (sí, Albert, he dicho pito): número total de diputados y porcentaje de voto provincial.

-Participación abierta a las masas y a las confluencias. Pasen el enlace a la porra a sus amigos y familiares y debatan del tema mientras juega la selección. Cuántos más seamos, más reiremos.

-No tenemos premio. No sean pesados, lo importante es la honra. Como es lógico, ganará aquel que más se acerque al resultado final según los múltiples métodos de cálculo que empleamos. Esto, como siempre, intentaremos subcontratarlo a la ESA y a su representante en la tierra.

-Transparencia. AQUÍ se irán colgando las distintas apuestas.

CLIC EN LA IMAGEN PARA PARTICIPAR

26J

Localismos banales

Según la Wikipedia, el nacionalismo banal es “un conjunto de prácticas, hábitos, creencias y signos que las naciones (…) manifiestan de forma cotidiana, rutinaria, sutil y familiar para reproducirse como tales y así recordar a la gente su pertenencia a la nación y lealtad a la misma”. Unos párrafos más abajo, añade: “en su carácter cotidiano, diluido y oculto en el día a día, tiende a ser olvidado e incluso negado, no reconociéndose a sí mismo como tal.” Las banderas en edificios oficiales, las selecciones deportivas, sombrear los países vecinos en los mapas; todo son muestras de nacionalismo banal. Y, por ejemplo, que ni siquiera te sorprenda que el alcalde de tu pueblo de los Alpes luzca una banda sobre el pecho con la bandera francesa sería una muestra de cómo ese nacionalismo banal, cuando es cotidiano, pasa inadvertido.

Dentro de unos días, tres nuevos establecimientos comerciales abrirán sus puertas en la ciudad, golpeando con sus folletos publicitarios en las narices a todos los descreídos que dudaban de su futuro. Dudaban y dudábamos, me incluyo en la cofradía del apóstol Tomás y no daré por buena la apertura de los citados comercios hasta que no meta mi dedos en una hamburguesa o palpe las costuras de unos calzoncillos.

Sea como fuere, la realidad es tozuda, las obras avanzan, hay fecha para la inauguración oficial -aunque no sabemos si el obispado, la UEFA de estos asuntos, ha seleccionado ya al cura que bendecirá las parrillas- y ya hay ofertas de empleo colgadas en diversos portales de internet. Una de ellas llamó ayer la atención al grupo municipal de IU. Una conocida cadena de hamburgueserías exigía que los demandantes de empleo -para repartidores- no residiesen en Ávila capital. Al fin alguien se había dado cuenta de lo mal que conducís los abulenses. Por fortuna, era solo una errata y los excluidos son todos aquellos que no vivan en la capital. IU Ávila ha aplaudido la correción y aquí paz y después doble cheese burguer.

Igual esto es absurdo y una anécdota así no merece la pena esta lineas ni la batería que ustedes gastarán en leerlas, lo reconozco, pero estos localismos banales me pueden. ¿Por qué tiene más derecho a trabajar en una tienda situada en Ávila alguien que vive en la Calle Azalea, a 15 minutos en coche del establecimiento según Google, que alguien que vive en Mediana del Voltoya, fuera del término municipal pero a 12 minutos del local?

¿Cuántos abulenses han conseguido puestos de trabajo en otras localidades residiendo ellos en Ávila? No me vas a comparar, diran, es una hamburguesería. Ya. Acepto “los repartidores tienen menos derechos” como animal de compañía. ¿Y si todas las empresas hicieran eso? Siempre hay argumentos racionales para preferir a un indígena que a un foráneo: se conoce mejor las calles, está más adaptado, más arraigado, es de nuestra misma cultura, etc. ¿También nos parece bien a otras escalas? ¿El trabajo en España solo para los españoles porque saben situar las provincias en el mapa? Hacia abajo también funciona. Pongamos que esta misma empresa monta uno de sus establecimientos en el madrileño Barrio de Salamanca y rechaza contratar a gente de Vallecas. Es que se conocen mejor el barrio.

Puedo comprender la lógica empresarial tapándome la nariz, puedo hacer la vista gorda al argumento de que alguien de Ávila conoce mejor las calles si el puesto es de repartidor -un ruso empadronado ayer en Ávila conoce mejor la ciudad que yo, que llevo 7 años fuera y estoy excluido de la oferta, evidentemente-, incluso puedo aceptar un silencio cómplice, pero no puedo admitir que se vea como normal o como lógico desde la izquierda que alguien tenga menos derecho a un puesto de trabajo por el lugar en el que reside. Me sobran justificaciones.

De la misma forma que comprendo la lógica empresarial aunque me duela, comprendo la lógica política. A IU Ávila le votan los abulenses y no los de Mediana del Voltoya.

Los localismos banales mataron a la izquierda internacionalista. Me vuelvo a mi eremitorio.

Viajando por “la Meseta”

 

Querida Carolain:

 

Como te prometí antes de mi viaje, te escribo estas líneas para contarte todo lo que vi y viví en la que ya considero la experiencia más maravillosa de mi vida. Tengo que reconocerte que cuando me pediste que compusiese este pequeño relato con papel y bolígrafo, a mano, como hacían nuestros abuelos, me pareció un absurdo, un despropósito ludita; pero ahora, después de volver de aquellas tierras, comprendo lo que me dijiste: solo actuando como ellos podemos comprender cómo eran. Lamentablemente, será una crónica mucho más breve de lo que quisiera -¡hay tantas cosas por contar!-, pero temo que no tengo mis extremidades preparadas para este desafío. Apenas he escrito media docena de líneas y ya noto, sobre mi dedo medio y en la yema de mi índice, un pequeño dolor provocado, seguramente, por las poco anatómicas formas de este instrumento de escritura. Cuando quedemos a comer, te enseño todas las holofotos que he hecho. ¡Te van a encantar! De verdad, si puedes, y consigues convencer a tu amado Yon, el año que viene tienes que hacer esta ruta.

En primer lugar, sí, todo lo que nos dijo la chica de la agencia cuando nos vendió el paquete es cierto. Todo, todo, todo. Los paisajes, las ruinas, el silencio, la comida. No exageró ni un ápice. Viajar por “La Meseta” es como adentrarse en otra realidad, en el escenario de una película, en un videojuego. He vuelto con el corazón encogido y con una marca en el alma que durará, seguro, de por vida. ¡Anbelivebol!

Te cuento. Antes de salir de Madrid tienes que solicitar un pase especial para adentrarte en la zona y firmar unos papeles para eximir de responsabilidad al Estado, pero lo gestionan desde la agencia. También se encargan ellos de avisar a la empresa de los ferrocarriles, porque si no avisas con antelación, el tren magnético pasa de largo, claro. Tenías que ver la cara con la que nos miraron los demás pasajeros cuando nos bajamos. Seguro que pensaron que estábamos locos. En total, éramos un grupo de cuarenta personas. En Valladolid, nos estaba esperando un guía de la agencia que pasó lista y repartió el equipo que íbamos a necesitar para el viaje: ropa, linternas, unas pastillas para compensar el déficit de CO2, protector solar, etc. Todo muy bien preparado. A la puerta de lo que en su tiempo fue la estación nos estaba esperando el medio de transporte que íbamos a usar durante la ruta: un autobús. ¡Emeizin! Era igual que los que salen en las películas antiguas. Una chica del norte preguntó si era seguro. Tú también lo habrías preguntado, no te creas, cualquiera en su sano juicio lo habría hecho. El guía nos contó que el exterior y la cabina eran los originales de un autobús de principios de siglo, como el que usaron nuestros abuelos para ir al colegio, pero que el motor y los sistemas de seguridad habían sido actualizados. Menos mal, claro. Imagínate, un aparato que va pegado al suelo solo con unas ruedas de plástico y sin piloto automático ¡Qué época más maravillosa y peligrosa a la vez!

Valladolid fue lo que menos me gustó de todo el viaje. Al parecer, fue la ciudad en la que terminaron todos los habitantes de la meseta y todavía parece una ciudad habitada normal, con sus calles, sus edificios, sus parques. Antiguo, sí, con ese aire romántico del ladrillo, la madera, el cristal, el aluminio y el polvo, pero nada que no puedas ver en Chamberí o Vallecas. Dormimos en un parque en el centro, no recuerdo el nombre, en unas tiendas de campaña. ¡El cielo era fabuloso! Claro, sin ninguna luz artificial en cientos de kilómetros alrededor. ¡No te lo puedes ni imaginar! Miles de estrellas, naves y satélites sobre nuestras cabezas. ¡Incluso pudimos ver la famosa estela verde del Puesto Espacial Avanzado!

A la mañana siguiente, después de desayunar pan con tomate -¡pan y tomate de verdad!-, emprendimos viaje hacia el sur. Aquí empieza lo emocionante. En el autobús nos proyectaron un vídeo con “Instrucciones de seguridad”. Íbamos acompañados de un equipo de apoyo, claro, pero nunca está de más saber con qué te puedes encontrar y cómo reaccionar. Aunque son raros los ataques, en el sur de “La Meseta” hay lobos y buitres en estado salvaje. Sí, como te lo cuento. No, no vimos ninguno, pero podías sentir su presencia. La violencia de la naturaleza podía olerse en el aire. También nos hablaron de los “mesetarios”, ya sabes, la gente que se resiste a abandonar la zona y sobrevive con lo que pueden producir con sus manos. Nos dijeron que no son peligrosos, pero que rehuyen el contacto humano. Yo creo que son un mito ¿Quién va a querer vivir en esa zona inhóspita? Yo no vi a ninguno y no creo que existan. Una chica japonesa que hacía la ruta por segunda vez nos dijo ella sí que había visto uno, pero yo creo que se lo inventó para hacerse la interesante.

Ávila y Salamanca son absolutamente fascinantes. ¡Tan cerca y tan lejos! Tocar las piedras de sus edificios te transporta a otra época. Sus iglesias, sus colegios, sus hospitales, sus centros comerciales. Todo perfectamente conservado, como si fuese un museo vivo o una de esas “experiencias virtuales” tan de moda hace algunas décadas. En Ávila estuvimos en un sitio llamado “El Bulevar”. Al parecer, es un complejo de ocio de finales del S. XX. Puedes pasear por las tiendas, tocar las estanterías llenas de productos, sentarte en las butacas de los cines. ¿Que qué es un cine? Sería muy largo de explicar. En Ávila, por desgracia, hay una zona de la ciudad cerrada al turismo por peligro de derrumbe. Lo llaman “Camino de Sonsoles” y al parecer no llegó a vivir nadie allí porque lo construyeron justo antes de la despoblación. El guía no nos supo explicar qué era eso de “Sonsoles” ni dónde estaba.

En Ávila dormimos en el claustro de la antigua Catedral, lejos de cualquier lobo que pudiese atacarnos, y en Salamanca en el de la “Universidad”, una especie de colegio para gente mayor. Salamanca es como Ávila pero en dorado. La “Plaza Mayor” es preciosa. Parece increíble que alguna vez hubiese allí tanta gente como para llenarla. Desde Salamanca fuimos hacia el oeste. Esta es la parte que más me gustó porque, como se despobló antes, conserva hábitats más antiguos dispersos entre una naturaleza aún más salvaje. A un par de horas de Salamanca -se tarda una barbaridad en llegar de un sitio a otro-, en una zona llamada “Las Arribes”, tienen una reproducción de cómo habría sido un “asentamiento rural” en torno al año 2015. Es increíble que aquella gente pudiese salir adelante con tan poco.

Desde allí subimos hasta Zamora y León, para luego volver a Valladolid por Palencia y Burgos. Solo escribir sus nombres hace que se me erice la piel. Zamora, por ejemplo, está totalmente en ruinas y la naturaleza lo ha invadido todo. Megaguonderful. Desde donde te deja el autobús hasta el castillo -sí, un castillo de verdad- tienes que ir abriéndote pasos a machetazos por el manglar, con cuidado de no pisar una madriguera de topillos. Los topillos son como ratas, pero en pequeño. No te pueden matar, pero se coordinan para atacar y te pueden dejar sin botas en menos que canta un gallo. Por cierto, no vimos ningún gallo en todo el viaje, y mira que se dice que en Salamanca tenían una torre llena. Una pena.

La última etapa, en Palencia y Burgos, fue distinta. Como están más al norte, las construcciones son diferentes y el aire que se respira es más normal, más industrial. Es algo que se nota sobre todo en Burgos, donde tienen un edificio enorme con huesos de los antiguos pobladores de la zona: el museo de la “Evolución y la Despoblación”. Sí, chica, es un poco macabro, pero aprendes mucho sobre sus formas de vida, rituales y sobre cómo toda la meseta se convirtió en el desierto que ahora es. ¿Triste? Bueno, no sé. Si allí siguiese viviendo gente no podríamos disfrutar de toda la naturaleza y de las ruinas ¿no? Casi se me olvida: en Palencia estuvimos en un “chalet”, un tipo de vivienda de la época. Estaba todo igual, igual. Como si sus habitantes se hubiesen ido después de poner la mesa. Me hice una holofoto superfani en el retrete, el sitio donde hacían “sus cosas”, tú me entiendes.

No te lo vas a creer, pero se me ha abierto la piel del dedo y me sale un poquito de sangre. Creo que lo voy a dejar aquí, no vaya a perder la movilidad o algo. Cuando recibas esta carta, por favor, videollámame y te cuento todo con más detalle. Y empieza a hablar con Yon. Si le convences y os hacéis esta ruta el año que viene, tal vez podamos ir los cuatro, dentro de dos años, al “Mundo Perdido”. Es más caro, sí, y más peligroso, pero dicen que como Soria no hay nada igual en el planeta.

Un beso, cariño, y otro para tu Yon.  

                                                                                    Firma

Madrid, 4 de mayo de 2062

NdE: Todos los anglicismo presentes en el texto fueron admitidos por la RAE en el Cónclave de Móstoles, celebrado en 2050 a instancia del Doctor LOL, primer youtuber en formar parte de la Real Academia (sillón jota minúscula), y aparecen en su forma presente en la trigésimo primera edición del Diccionario de la Lengua Española.

Mea culpa

sambenito-198x300Pues sí, el objetivo principal de esta entrada es pedir perdón y hacer propósito de enmienda. Entonar un profundo, sentido y humilde mea culpa como profeta y también, ya que estamos, como votante. Por empezar por algún lado, les pido perdón por haber contribuido con mi voto al marasmo que fagocita España. Culpa que comparto con todos ustedes, claro, ya que fuimos incapaces, hace cuatro meses, de coordinar nuestras preferencias. Si todos los ciudadanos llamados a las urnas hubiésemos decidido antes, en asamblea, corrillo o en Forocoches, qué íbamos a hacer con nuestros votos, ahora no estaríamos como estamos. Más trabajo en equipo, leñe, más camaradería y amistad, que parece que no hemos aprendido nada todos estos años del Barcelona, la selección de baloncesto o los libros de autoayuda.

Y es que estamos otra vez a la puertas de unas elecciones generales después de cuatro meses de idas y vueltas, miradas intensas a las cámaras, sonrisas pícaras, ofertas que se hacen para no ser aceptadas y giros de 360 grados. Y con esto abrimos mi segunda estación de penitencia. Hace unos meses pronostiqué que Pdro iba a ser Prsdnte. Evidentemente me equivocaba y asumo mi culpa, aunque sigo pensando que en aquel momento parecía lo más lógico. Me explico, que por fortuna ustedes aún no pueden leerme la mente. Mi apuesta era que a última hora, Podemos aceptaría votar a favor del Pacto de los Guapos. Pablemos saldría acompañado de sus apóstoles y diría a los españoles, muy serio, con el último botón de la camisa desabrochado, que lo hacía por España, por la gente y para echar a Rajoy, que renunciaba a ser vicepresidente, pero que estaría vigilante y sería la voz del pueblo en el Parlamento. Era una jugada a medio plazo: permitir gobernar a Pdr para que nadie pudiese acusarle de bloquear el cambio, monopolizar la oposición de izquierdas al gobierno, negociar dos o tres medias resultonas para sus votantes y capitalizar el descontento que va a provocar cualquier gobierno, sea del color que sea, durante los próximos años. En 2018, nueva rueda de prensa anunciado a la ciudad y al mundo que Pdr ha traicionado los principios de la izquierda, que no cuenten con él para nada y a desgastar al gobierno hasta que se vea obligado a adelantar elecciones. Entrada triunfal en Jerusalem y ascenso a los cielos de la izquierda.

En mi cabeza todo encajaba, sumaba y era una maniobra muy suya. Me apostaría veinte céntimos con cualquiera de ustedes a que este plan ha estado sobre la mesa del despacho de Iglesias Turrión. Quizá el liderazgo de Pablo dentro de su partido no es tan sólido como parece y dos años son mucho tiempo. Quizá la OPA a IU le ofrezca mejores perspectivas.

Sea como fuere, esto ya son cenizas de un pasado que se lleva el viento. Mariano, Pdro, Albert y Pablo vuelven a la casilla de salida. Bueno, vuelven todos menos Rajoy, que lleva allí sentado fumándose un puro desde el 21 de diciembre. En dos meses estaremos de nuevo analizando los resultados electorales y los de la tradicional porra de Los4Palos. No hay mal que por bien no venga: una nuevas elecciones nos aseguran nuevos pronósticos, nuevas chanzas, besos a niños y ancianos y, ojalá, un nuevo debate entre los candidatos abulenses -en el más amplio sentido del gentilicio, que no se sienta excluido el señor Casado- al Congreso de los Diputados. Unos nuevos comicios también nos darán la posibilidad de marcar crucecitas en la sábana del Senado, donde volverá a figurar seguramente el anterior alcalde de la ciudad. Un buen momento, sin duda, para premiarle, de nuevo, por los éxitos de su gestión.

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