Una provincia a cielo abierto

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A unos 400 kilómetros de la plaza del Mercado Chico, centro de la abulensidad y por tanto de Occidente, al sur de la provincia de Badajoz, se encuentra Monesterio, un pueblo de cinco mil habitantes, a las puertas de Andalucía, en una zona dedicada principalmente a la ganadería, la agricultura y el turismo rural. La distancia y el clima nos separan —en Monasterio los inviernos son agradables y es el verano el que se hace largo—, pero hay algo que nos une: la polémica en torno a una explotación minera. Pero hay un matiz no precisamente menor: en Monesterio se pelea por evitar el cierre de la mina; mientras que aquí, a tiro de piedra del paseo del Rastro, se intenta evitar a toda costa que una explotación minera se instale en la zona.

La historia minera de Monesterio arranca en la década de los ochenta y para los monesterienses es sinónimo de crecimiento, riqueza y empleo. Cuando a mediados de 2015 el futuro de la explotación se tornó negro, Monesterio y todos los pueblos de la zona empezaron a temblar. El futuro de la mina dependía de una declaración de impacto ambiental que permitiese ampliar la superficie trabajada. Y tenía que ser rápido, porque el yacimiento se estaba agotando. Ciudadanos e instituciones locales y regionales urgieron a la resolución del expediente administrativo y cruzaron los dedos para que esta fuera positiva, pero nada se supo. La declaración de impacto ambiental no llegó, los precios de los metales extraídos cayeron y la mina cerró. Fue y es un drama para toda la comarca, que sigue leyendo los periódicos esperando buenas nuevas.

Para los abulenses, nuestra nonata mina parece sinónimo de contaminación, paro y destrucción. En Extremadura, la opinión pública y las instituciones se han posicionado unánimemente a favor de la mina. En Ávila, las protestas organizadas por colectivos ecologistas y vecinales han conseguido que las instituciones locales y provinciales, en principio espectadoras mudas del proceso administrativo, se posicionaran en contra, mientras la administración regional se lava las manos y se esconde detrás de técnicos y funcionarios. ¿Cómo es posible que ante una situación tan similar la ciudadanía reaccione de forma tan dispar?

En realidad, la reacción en Monesterio —y en cualquier comarca minera— y en Ávila es la misma aunque no lo parezca. En ambos casos se está defendiendo el statu quo. En Monesterio, el cierre de la mina es el fin de su modo de vida: supone la pérdida de cientos de empleos directos y un número indeterminado de empleos indirectos relacionados con la explotación minera y sus trabajadores. Se convocaron protestas, manifestaciones, los afectados se reunieron con todos los políticos con mando en plaza y buscaron el apoyo de los medios de comunicación. En Ávila, sin saber qué efecto tendría la mina —y a quién beneficiaría— esta se presenta también como una amenaza a sus formas de vida: los agricultores temen perder sus cosechas, los ganaderos los prados donde comen sus animales y los propietarios de negocios relacionados con el turismo rural los paisajes que atraen a los turistas.

Todo el mundo dice que Ávila es una provincia llena de potencial, pero nunca entran en detalles. ¿El turismo? Por supuesto, pero ¿podemos vivir todos del turismo? ¿Y del campo? La despoblación de las zonas rurales del interior de España es un problema acuciante de difícil solución. Sin desarrollo económico ni expectativas de futuro, miles de kilómetros cuadrados, cientos de pueblos, morirán poco a poco. El futuro es negro, seamos conscientes de esto.

No hablo de aceptar acríticamente cada proyecto empresarial o cada empleo que se nos ofrezca. ¿No sería mejor analizar con la cabeza fría cada oportunidad de desarrollo que se presente? Evaluemos los riesgos con serenidad, exijamos total transparencia, sopesemos oportunidades y amenazas. Exijamos que se minimice el impacto ambiental, que se controlen los posibles riesgos, que se asegure la restauración de la zona cuando acabe la explotación minera. Pensemos en el presente, en los que están, pero también en los que se irán o nunca vendrán. No dejemos que nuestros miedos hablen por nosotros. ¿Una mina? Si cumple con la ley, estupendo. Bienvenidos sean esos empleos, aunque sean diez.

El poscas (Episodio IV)

Viene de “El poscas (Episodio III)”

Marco Antonio dio un salto desde la grada, realizó un doble tirabuzón en el aire y se posó con suavidad en la pista del pabellón con maneras de atleta rusa dopada. ¿Compartirían Hovejo y él entrenador personal? Con un pequeño soplido, se colocó un mechón de pelo rebelde. Llevaba en una mano el acta notarial, en la otra una escopeta de cañones recortados, un látigo al cinturón y un sombrero vaquero.

—Como decía, todo depende de mí —repitió mientra comenzaba a andar entre el silencio expectante de los afiliados/militantes/compromisarios/simpatizantes de Los4Palos.

En la tribuna presidencial, los Del Pozo cruzaron miradas de pánico. Hovejo, viendo que todo aquello se alargaba, se sentó en el suelo y se puso a leer el último libro de autoayuda de Josef Ajram.

—Es Fiscalizatorman —dijo uno de los Del Pozo.
—Estamos jodidos —respondió el otro.
—Tiene su Encanto —dijo una ciudadana cualquiera en algún lugar del pabellón.

Marco Antonio Serrano estaba ya a los pies de la tribuna. Se guardó el acta notarial en el bolsillo del pantalón y dirigió una mirada a los presentes.

—Basta ya de tanta tonterías —dijo—. Vamos a ir al grano. Solo hay sitio para un partido de la Nueva Política en esta ciudad.
—¿Y Trato Ciudadano? —preguntó alguien.
—Hablo de partidos, no de bandas —dijo con desprecio Marco Antonio— O vosotros o yo.

Marco Antonio levantó su escopeta, apuntó a los Del Pozo y disparó. El estruendo de la detonación, amplificado por el techo de chapa del pabellón, dispersó, por fin, a todos los pájaros del jardín adyacente. En ese mismo instante, una figura emergió desde un lateral de la tribuna y se lanzó a la carrera.

—Noooooooooo —se oyó gritar al desconocido mientras saltaba y bloqueaba con su cuerpo el mortal disparo.

Durante unos segundos el tiempo se detuvo. Luego, con el hombre herido ya en el suelo, el pánico cundió entre La Gente y la masa se disolvió en carreras, gritos y empujones. Marco Antonio Serrano y su sombrero vaquero se perdieron entre el gentío. Los Del Pozo se acercaron a su salvador para descubrir con sorpresa que no era otro que José Luis Rivas, Excelentísimo y Molt Honorable Alcalde de la Ciudad de Ávila del Rey, de los Leales y de los Caballeros. El alcalde, con los brazos cruzados sobre el pecho, gemía y se retorcía de dolor.

—¡Se muere! —gritó uno de los Del Pozo— ¡Que alguien llame a una ambulancia!
—Tranquilos —respondió Rivas con voz entrecortada— Llevo… un… chaleco…. antibalas.
—¿Entonces? ¿Por qué se duele? —preguntó el otro Del Pozo.
—He caído mal… Me he hecho daño en el codo.

Entre los dos, ayudaron al Alcalde a levantarse y le pusieron el brazo en cabestrillo con una pashmina. El pabellón estaba vacío, la multitud se había disuelto, un funcionario recogía poco a poco las sillas de madera y el marcador señalaba el final del partido. Fuera, el sol se ponía poco a poco sobre la ciudad y sobre Los4Palos. Los Del Pozo y el Alcalde abandonaron el pabellón de San Antonio.

—¿Por qué nos has salvado la vida?

El Alcalde miró a ambos y pasó el brazo bueno por encima de los hombros de uno de ellos.

—Yo también odio a Héctor Palencia.

EPÍLOGO

No muy lejos de allí, en su despacho en lo alto del Torreón de los Guzmanes, Jesús Manuel Sánchez Cabrera se disponía a dar por acabada su jornada laboral cuando un cernícalo mensajero entró por la ventana abierta y se posó en su percha de fresno. El presidente de la Diputación se acercó al ave, le premió con el hígado de un ratón y retiró de una de sus patas el mensaje que portaba. Después de leerlo, y un tanto confuso, llamó a uno de sus asistentes.

—Acaba de llegar un mensaje… peculiar. ¿Qué es eso de la asamblea de Los4Palos? —preguntó el presidente.

—Los chicos del blog ese estaban dando forma a un partido para hacerse con el poder, pero, por lo que sabemos, les ha salido regular —respondió su fiel asistente al otro lado del teléfono.

—Bah, aficionados.

Un fraude y una porra

Sí, me han pillado. Tengo que reconocerlo. He sido yo. Si han frecuentado las redes sociales desde la noche del domingo o leen determinada prensa, habrán visto como una ola de indignación agitaba a la muchachada —término que uso en un sentido general, sin condicionantes generacionales— ante las sospechas de un fraude electoral masivo en las pasadas elecciones generales. Los argumentos pueden parecer un tanto peregrinos, es verdad, y puede dar la impresión de que los peones morados están a punto de comenzar a buscar cintas de la Orquesta Mondragón en furgonetas aparcadas junto a los colegios electorales, pero nada más lejos de la realidad. Los muy cabrones han dado en el clavo.

Sí, hubo fraude electoral la noche del 26J y lo organicé yo. Es posible que acabe en la cárcel tras esta confesión, pero desde entonces no puedo dormir y no han dejado de empeorar mis tiempos en los diez kilómetros. Yo soy el responsable del pucherazo del domingo. No lo hice yo solo, claro, me ayudaron un montón de amigos de la España profunda, pero me llevaré sus nombres al presidio. Tampoco les diré cómo lo hice, pero sí les voy dar mis motivos. No, no pretendo justificarme, tan solo explicarme. ¿Por qué un joven como yo, guapo, alto y con pelo, en la flor de la vida, amañaría un proceso electoral si ni siquiera se presentaba? ¿Acaso soy un fanático de las alcachofas? ¿Estoy enamorado de Pablo Casado? No, nada de eso. Truqué las elecciones para ganar la porra que organizaba este blog. Estaba harto de perder una y otra vez, harto de cruzar datos en tablas de excel buscando la fórmula exacta, harto de dejarme los ojos mirando los microdatos de las encuestas. Sí, iré al talego, PERO HE GANADO LA PORRA MÁS DIFÍCIL DE LA HISTORIA.

Porra

Perdón por las mayúsculas, me he venido arriba. En la tabla que se encuentra sobre estas líneas tienen el resultado global, si quieren más detalles pueden ver los resultados parciales en este comentariovisitar la tabla con las apuestas y los cálculos.

Y antes de que las fuerzas del orden vengan a buscarme, un comentario personal sobre los resultados de las elecciones. Rajoy ganó como gana el sol a la luna cada amanecer, dejando que pase el tiempo. Igual deberíamos empezar a preguntarnos si no hemos infravalorado a Mariano. Quizá sea un soso, tenga un tic en un ojo y se le de mal improvisar discursos, pero sin regalar series a nadie, sin ser guapo y sin rodearse de frases de Kennedy, debe ser el único presidente europeo que ha revalidado victoria en medio de la tempestad financiera que ha asolado al continente los últimos nueve años. Y con el armario lleno de cadáveres, tesoreros, púnicas y gente con la piel de color naranja. Y si no es así, si Mariano es tan mal político como parece y como repetimos habitualmente, quizá deberíamos empezar a dudar de las capacidades de los demás. Hay PP para rato y el mérito no es solo suyo.

En Ávila, el Partido Popular ha sacado un estratosférico 51,59%, casi 32 puntos más que el PSOE, segundo con un 19,46%. Que sí, que ya, que esto está lleno de viejos de la España profunda que no son la gente, que no saben nada de la patria y que además son unos tristes que no sonríen. El PP y su cabeza de cartel han mejorado su resultado en cinco puntos respecto a diciembre, mientras que el PSOE ha retrocedido muy levemente. En lo que hemos venido a denominar La Nueva Política, Ciudadanos retrocede punto y medio y Unidos Podemos pierde tres puntos, 3400 votos, la mitad en la capital. Lo de los naranjas era esperable, pero el pinchazo de Podemos ha sido una sorpresa para casi todo el mundo, empresas demoscópicas incluidas. Poco podemos aportar aquí a lo dicho en otros sitios sobre el asunto: el excesivo peso de un candidato que genera por igual simpatía y rechazo, los vaivenes ideológicos, la polarización de la campaña, etc. Por mi parte tan solo recomendar a la sección local de la coalición que la próxima vez, además de homenajear a la Santa, dediquen un rato a San Juan de la Cruz, unos minutos a San Pedro del Barco y se tomen un vaso de sangría en honor de San Segundo. La Santa Confluencia.

Marcho. Voy a ver si puedo amañar las elecciones de Estados Unidos antes de que me pillen. Tengo un amigo en el Oregón profundo que igual me puede echar una mano. ¿Montamos una porra?

PS. La mala noticia de la noche es que Pepe Herráez, amigo y lector de este blog, no logró entrar en el Senado. Un abrazo, Pepe. ¡A la tercera va la vencida!

PS2.- Gracias a Guillermo por el cálculo de los resultados de la porra.

Un debate para la reflexión

Cuando uno sigue la Eurocopa este año tiene la sensación de que sobran equipos. ¿Irlanda del Norte? ¿Hungría? ¿Albania? ¿Islandia es un país? Casi se echa en falta a Australia o a Azerbaiyán, últimas adquisiciones continentales en lo relacionado con la canción melódica y la organización de grandes premios de Fórmula 1 ¿Y por qué dura tanto? No creo que ningún aficionado al fútbol se queje de tener fútbol a todas horas en la televisión, en la radio y en los informativos —a nadie le amarga un dulce—, pero dudo mucho que Piqué tenga tantas gracias y chascarrillos preparados para aguantar un mes de competición al nivel actual. Si España llega a la final no podemos descartar que el central blaugrana escuche el himno con los calzoncillos bajados, haciendo el pino o decapite a una gallina entre el cuarto y el quinto lalalá.

Esta sensación de exceso, de estómago lleno tras comida navideña, es similar a la que sentí hace más o menos seis meses viendo el debate de candidatos abulenses al Congreso con motivo de las pasadas elecciones. ¿Seis candidatos? ¿De verdad? ¿UPyD sigue existiendo? El pasado jueves, el debate, como las elecciones y las páginas amarillas, volvió a entrar en nuestras casas, pero esta vez no eran seis los contendientes. La fusión fría de IU y Podemos restó un ponente a la izquierda y UPyD no recibió su invitación a la fiesta, como ese amigo pesado del trabajo del que siempre pierdes la dirección cuando llega la hora de organizar una boda. Viviremos siempre con la duda de si se habría presentado al debate con sombrero. Por cierto ¿por qué la gente ya no lleva sombrero?

Repetían Pablo Casado, el renovador sonriente del PP, y Pedro José Muñoz, vocalista de los viejos rockeros socialistas, y se estrenaban ante las cámaras el candidato de Unidos Podemos, Carlos Martín, y Diego Garzón, el dicharachero aspirante a diputado de Ciudadanos.

El debate transcurrió por los cauces previstos, sin demasiadas sorpresas, con los candidatos pegados al discurso de sus mayores. Es posible que Islandia llegué a octavos, pero no la veremos levantar la copa en París a mediados de julio. Es necesaria la moderación, los extremos bloquean el cambio, sea este sensato o no, hay que entenderse y la gente sonríe poco. Señora ¿conoce usted a mi amigo el voto útil? Es imprescindible para el/la cambio/futuro/estabilidad/moderación/ropa más blanca (tache lo que no proceda).

Como también era previsible, el nivel del debate fue mayor que en diciembre. Diego Garzón es más capaz de Pedro Sierra, la experiencia es la madre de la ciencia y la calidad del sonido mejoró sin los castañeos de dientes y los gemidos de pánico del candidato de UPyD. Hubo tiempo para los ataques personales y la lucha en el barro, pero no terminó de llegar la sangre al río. ¿Propuestas? Pocas, como siempre. La campaña no es lugar para esas cosas.

Tan solo al final, cuando Pedro José Muñoz sacó su florete, la cosa se puso interesante. “La socialdemocracia es mía” se le escuchó decir mientras desenvainaba. El candidato de UP reaccionó bien y con una finta esquivó la primera estocada del socialista mientras se echaba la mano al cinto y recuperaba su fiel acero toledano. Durante el lance, tras cada embestida transversal del candidato de Unidos Podemos, Pedro José Muñoz lanzaba miraba en escorzo a Garzón buscando su apoyo, pero el naranja estaba ocupado en su lucha de pistolas de agua con Pablo Casado. “Apátrida” gritaba Casado, “madrileño” respondía Garzón, “palenciano” puntualizaba el candidato de Podemos entre jadeos. Por fortuna, al final triunfó la cordura y cuando hizo su aparición en plató la manada de velociraptores, el candidato de Ciudadanos se puso del lado del socialista para sujetar el pesado cañón de hadrones que acabó con los lagartos y provocó el agujero negro que lanzó a Gran Bretaña fuera de la Unión Europea. Un suspiro de alivió por parte de la presentadora dio paso a la publicidad y al finalizar las cuñas, los candidatos habían desaparecido dejando en su lugar pequeños montoncitos de sal. 

Hoy toca reflexionar y mañana votar. Vayan reservando un domingo en diciembre por si esta vez tampoco sirve para gran cosa.

PS.- He visto en Twitter que el debate ya está colgado en Youtube. A ver si saco un rato entre octavos y cuartos de final y le echo un ojo, que el otro día estaba liado y no pude verlo. Cuando lo haga les digo qué me pareció. 

Espeso dióxido de carbono

26JCabra

No soy la típica persona de letras que vive de espaldas al avance de la ciencia refugiado en sus latinajos, sus escritores rusos de entreguerras y su tremendo atractivo sexual. Me gustan las matemáticas, me emociono cuando nuestros mejores cerebros lanzan lavadoras con antenas contra peñascos espaciales con forma de cacahuete y estoy ahorrando para comprarme un coche eléctrico con piloto automático, placas solares en el techo y bluetooth en cuanto estén disponibles.

Una de las noticias científicas que más me han ilusionado en los últimos tiempos viene de la fría Islandia. Un grupo de científicos, ingenieros y gente lista ha conseguido convertir el CO2 en roca. Les explico, que igual ustedes son de letras puras. Los científicos han cogido dióxido de carbono producto de la generación eléctrica, lo han metido con una pajita en el subsuelo y han demostrado que el 95% del gas inyectado se convirtió en peñasco en menos de 2 años, cuando hasta antes de ayer se pensaba que ese proceso podría durar miles de años. Los resultados de su estudio han salido publicados en Science, una revista que es a la ciencia lo que el Hola a las bodas de los famosos. Si la técnica fuese aplicable a gran escala, dicen, sería una gran avance en la lucha contra el calentamiento global. Una muy buena noticia.

Lo único que me entristece sobremanera es que tal prodigio no haya llegado antes. ¿Se imaginan contar aquí y ahora con una máquina de inyección de gases? Una pequeñita, tampoco pido mucho, instalada tal vez pasado Sonsoles, con un embudo enorme, rojo, brillando al sol, purificando el aire y atrapando todo el humo que rodea la ciudad y la provincia.

¿Ustedes no ven el humo? ¿No lo notan en sus pulmones? ¿No sienten el CO2 colonizar sus alvéolos? Pues eso es que no están siguiendo la campaña electoral.

Y es que, si una campaña electoral, al fin y al cabo, tiene mucho de venta de humo empaquetado en forma de promesa, lo de esta última está rozando el paroxismo.  No sé qué pensarán ustedes, pero creo que estamos viviendo una de las campañas más estúpidas, absurdas y vacías de los últimos tiempos. No es que nos vendan humo, es que toda la campaña, desde que amanece hasta que anochece, es humo. Un humo espeso y asfixiante que nubla la vista y el entendimiento, mezclado, en ocasiones, con un poco de gas lacrimógeno y una pizca de gas de la risa. Un humo grabado y fotografiado hasta el más mínimo detalle, narrado en directo, como en las pelis de desastres de Hollywood.

Hemos visto a candidatos explicándonos cómo funciona una granja de gallinas, mientras otros aseguraban que Santa Teresa era de los suyos. Hemos visto entrevistas en peluquerías, candidatos gritando los goles de la selección, asaltando a señores en terrazas de bares, visitas a fábricas, exaltaciones de la patria, reparto de corazones y sonrisas, llamadas al sentido común, al cambio sensato y a la afirmación. Incluso tuvimos una oferta para reeditar aquellas largas tardes de El Encuentro. Y esto solo a nivel local, que si salimos de nuestras fronteras terminamos todos abrazando alcachofas. Toca llegar a la patata, sonreír, asustar, repartir cariño, soltar una lagrimita de vez en cuando, abrazar árboles, estatuas y abuelas.

¿Sirve de algo provincializar las campañas nacionales, hablar en clave local en unas elecciones nacionales? Personalmente me parece innecesario ¿Cuál debe ser el papel de nuestros candidatos abulenses? ¿Dar mucho la mano, rebotar los mensajes de los líderes nacionales y poner mensajes en las redes sociales? Ávila tiene mucho potencial, nos dicen nuestros candidatos mientras nos acarician el lomo y nos dejan chupar un terrón de azúcar. Puede que sea verdad, tampoco nos vamos a dejar llevar por el pesimismo ahora que llega el verano, pero nadie nos ha dicho cómo vamos a convertir tantas potencialidades en realidades y qué va a hacer nuestro diputado en nuestro nombre en el ruedo nacional. Y casi mejor, para qué mentir. Las pocas veces que nuestros amados líderes han abandonado el mundo de las ideas han provocado más risas que otra cosa. 

Dos ejemplos recientes del candidato que puede conseguir, según el CIS, un histórico 3-0 para su partido. Primero, convertir Ávila en el epicentro de la enseñanza de español para extranjero. Sin entrar a valorar si tenemos armas suficientes para ganar esa guerra, como lo propone un diputado y esto son una elecciones generales, habrá que pensar en actuaciones dentro de su marco de competencias. ¿Vamos a ser epicentro por Ley Orgánica o por Real Decreto? ¿Sabrán en Valladolid, Salamanca y León, por mencionar solo ciudades cercanas con tradición en esto de la enseñanza del castellano, que el PP quiere quitarles negocio para dárnoslo a nosotros? El candidato del PP también nos ha felicitado por el bonito Museo del Prado que vamos a tener. El Prado de Ávila, el humo más humo de todos los humos. ¿No es un poco feo que el destino de una de las principales instituciones culturales del mundo se subaste en lonja al albur de los ciclos electorales? Gracias a las casi dos décadas de espera, nos cuentan, el proyecto se ha multiplicado por tres ¡Y nosotros preocupados! ¡Menos mal que nadie nos ha hecho caso todos estos años! ¡Y todo esto sin que el edificio destinado a acogerlo haya crecido ni un poquito! ¿No es maravilloso? 

Igual si esperamos otro par de décadas el proyecto se multiplica por seis. Deberíamos hacerlo, de verdad, si hemos esperado casi veinte años podemos esperar otros veinte. Si los científicos hacen bien su trabajo, vamos a necesitar todo ese espacio para almacenar tanto humo convertido en roca.

PS.- Pueden seguir participando en nuestra porra para el 26J

PS2.- Pido perdón al honrado colectivo de vendedores de humo por mancillar su buen nombre. 

¡Repetimos! – VIII Porra Electoral Los4Palos

Parece que fue ayer cuando, al lanzar la séptima edición de esta porra, les preguntaba si no se les había hecho larga la legislatura. ¡Quién nos iba a decir que viviríamos una prorroga y unos lanzamientos de penalti! Ha pasado poco tiempo, apenas seis meses, pero ya no somos los mismos. La nueva política ya no es tan nueva, los comunistas ahora son socialdemócratas, las primarias pasaron a mejor vida, el centro y la sonrisa cambiaron de bando, los guapos peinan más canas y a la inocencia la vieron el otro día con un tercio de Cruzcampo. Solo Mariano, como un Chronos impertérrito, permanece ajeno a las preocupaciones de los hombres.

Vamos con la porra.

-Seguimos con Google Form. Funcionó bien en diciembre y resulta mucho más cómodo. Como signo de austeridad, no nos hemos molestado ni en cambiar el formulario más allá de lo imprescindible.

Doble pronóstico. Nacional (aka estadospañol) y local. Apostamos sobre el número de diputados que cada partido conseguirá en el conjunto de las Españas (incluyendo la España peninsular, Ceuta, Melilla, Canarias, Baleares y Venezuela) y sobre el porcentaje que cada partido conseguirá en nuestra provincia. Repito (sí, Albert, he dicho pito): número total de diputados y porcentaje de voto provincial.

-Participación abierta a las masas y a las confluencias. Pasen el enlace a la porra a sus amigos y familiares y debatan del tema mientras juega la selección. Cuántos más seamos, más reiremos.

-No tenemos premio. No sean pesados, lo importante es la honra. Como es lógico, ganará aquel que más se acerque al resultado final según los múltiples métodos de cálculo que empleamos. Esto, como siempre, intentaremos subcontratarlo a la ESA y a su representante en la tierra.

-Transparencia. AQUÍ se irán colgando las distintas apuestas.

CLIC EN LA IMAGEN PARA PARTICIPAR

26J

Localismos banales

Según la Wikipedia, el nacionalismo banal es “un conjunto de prácticas, hábitos, creencias y signos que las naciones (…) manifiestan de forma cotidiana, rutinaria, sutil y familiar para reproducirse como tales y así recordar a la gente su pertenencia a la nación y lealtad a la misma”. Unos párrafos más abajo, añade: “en su carácter cotidiano, diluido y oculto en el día a día, tiende a ser olvidado e incluso negado, no reconociéndose a sí mismo como tal.” Las banderas en edificios oficiales, las selecciones deportivas, sombrear los países vecinos en los mapas; todo son muestras de nacionalismo banal. Y, por ejemplo, que ni siquiera te sorprenda que el alcalde de tu pueblo de los Alpes luzca una banda sobre el pecho con la bandera francesa sería una muestra de cómo ese nacionalismo banal, cuando es cotidiano, pasa inadvertido.

Dentro de unos días, tres nuevos establecimientos comerciales abrirán sus puertas en la ciudad, golpeando con sus folletos publicitarios en las narices a todos los descreídos que dudaban de su futuro. Dudaban y dudábamos, me incluyo en la cofradía del apóstol Tomás y no daré por buena la apertura de los citados comercios hasta que no meta mi dedos en una hamburguesa o palpe las costuras de unos calzoncillos.

Sea como fuere, la realidad es tozuda, las obras avanzan, hay fecha para la inauguración oficial -aunque no sabemos si el obispado, la UEFA de estos asuntos, ha seleccionado ya al cura que bendecirá las parrillas- y ya hay ofertas de empleo colgadas en diversos portales de internet. Una de ellas llamó ayer la atención al grupo municipal de IU. Una conocida cadena de hamburgueserías exigía que los demandantes de empleo -para repartidores- no residiesen en Ávila capital. Al fin alguien se había dado cuenta de lo mal que conducís los abulenses. Por fortuna, era solo una errata y los excluidos son todos aquellos que no vivan en la capital. IU Ávila ha aplaudido la correción y aquí paz y después doble cheese burguer.

Igual esto es absurdo y una anécdota así no merece la pena esta lineas ni la batería que ustedes gastarán en leerlas, lo reconozco, pero estos localismos banales me pueden. ¿Por qué tiene más derecho a trabajar en una tienda situada en Ávila alguien que vive en la Calle Azalea, a 15 minutos en coche del establecimiento según Google, que alguien que vive en Mediana del Voltoya, fuera del término municipal pero a 12 minutos del local?

¿Cuántos abulenses han conseguido puestos de trabajo en otras localidades residiendo ellos en Ávila? No me vas a comparar, diran, es una hamburguesería. Ya. Acepto “los repartidores tienen menos derechos” como animal de compañía. ¿Y si todas las empresas hicieran eso? Siempre hay argumentos racionales para preferir a un indígena que a un foráneo: se conoce mejor las calles, está más adaptado, más arraigado, es de nuestra misma cultura, etc. ¿También nos parece bien a otras escalas? ¿El trabajo en España solo para los españoles porque saben situar las provincias en el mapa? Hacia abajo también funciona. Pongamos que esta misma empresa monta uno de sus establecimientos en el madrileño Barrio de Salamanca y rechaza contratar a gente de Vallecas. Es que se conocen mejor el barrio.

Puedo comprender la lógica empresarial tapándome la nariz, puedo hacer la vista gorda al argumento de que alguien de Ávila conoce mejor las calles si el puesto es de repartidor -un ruso empadronado ayer en Ávila conoce mejor la ciudad que yo, que llevo 7 años fuera y estoy excluido de la oferta, evidentemente-, incluso puedo aceptar un silencio cómplice, pero no puedo admitir que se vea como normal o como lógico desde la izquierda que alguien tenga menos derecho a un puesto de trabajo por el lugar en el que reside. Me sobran justificaciones.

De la misma forma que comprendo la lógica empresarial aunque me duela, comprendo la lógica política. A IU Ávila le votan los abulenses y no los de Mediana del Voltoya.

Los localismos banales mataron a la izquierda internacionalista. Me vuelvo a mi eremitorio.

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