La bandera

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Podríamos decir, amado lector, que ya existe entre usted y yo una relación de confianza, no tanta como para invitarle a cenar a mi casa, pero sí la suficiente como para aceptar que me invite usted. Tras más de tres años de relación, de pasear de la mano y darnos besitos castos en las esquinas, es hora de sincerarse: nos leen cuatro gatos. Este no es el blog de Escolar, ni Politikon, ni Microsiervos, ni nada remotamente parecido. Meridianos nos da sopas con hondas.Por aquí pasan usted, nuestras familias, los que llegan engañados desde Google y otros cuatro o cinco. Una buena parte de las visitas acumuladas se deben a que cada vez que piso un centro comercial o una tienda de tecnología entro en el blog desde cada dispositivo que ponen a mi alcance. Si tienen siete iPads en una mesa, siete visitas. ¿Un portatil encendido? Otra visita. ¿Un móvil desamparado? Otra visita.

Lo que sucede, y también les voy a ser sincero con esto, es que en ocasiones los que damos a la tecla tenemos la sensación de que esa persona que tienes al lado en el ascensor, el señor que está sentado tomando un café mientras paseas o la señora que sale de la librería cuando tú entras es uno de tus lectores. Intuyes que hay algo entre vosotros, una relación etérea, un lazo invisible, por cómo te mira, cómo te deja salir antes del ascensor o ese tic extraño que se le ha disparado en el párpado. A mi me pasa poco porque fuera de la ciudad algunos de los temas que tratamos no tienen el mismo impacto -lo del Murallito creo que no es tema de conversación más allá de las murallas-, pero supongo que a los demás miembros del blog esto les sucede constantemente.

Como les digo a mi me pasa poco, pero me pasa. Sin ir más lejos, hace poco escribí una entrada en la que pontificaba sobre la sana indiferencia que define el debate identitario en estas tierras ¡y pocos días después el alcalde me planta una bandera de España de 14 metros cuadrados en un mástil!. No solo es evidente que el alcalde me lee -un saludo y un beso desde aquí, que hace mucho que no nos vemos- sino que además está claro que le gusta llevarme la contraria. Voy a empezar a defender muy fuerte la organización del Centenario de la Santa a ver si hay suerte y el alcalde, por dejarme mal de nuevo, decide cambiar todo de arriba a abajo y nos da una alegría.

En la presentación del evento banderil, después de decir el alcalde -otro beso para él- que la bandera será “un elemento fijo que recuerde el centenario, y nada mejor que identifique a los españoles de bien”, el general Budiño, director de Asuntos Económicos del Ejército de Tierra, afirmó que le gustaría “que esto no fuera solo para los militares sino para todos los españoles, que también sintieran ‘un algo’ al ver su bandera”. ¿Qué es un “español de bien”? ¿Qué es ese “algo” que esperan que sintamos ante la bandera? ¿Sienten los españoles de bien ese “algo” con más intensidad que los españoles reguleros? ¿Hay un símbolo nacional para los españoles del montón?

El debate sobre los símbolos nacionales es casi tan largo como el debate sobre el ser y la esencia de España. A mi la bandera de España no me desagrada, ni me provoca rechazo, incluso me parece estéticamente más atractiva que la de la franja morada. Es más, les diría que en alguna parte de mi casa hay una guardada, posiblemente junto a la republicana y a la de nuestra comunidad birregional y conjuntiva. Pero comprendo que haya gente a la que le provoque urticaria. Primero, porque este es un país libre y cada cual puede sentir hacia los símbolos propios o ajenos lo que le plazca; y segundo porque el uso que se ha dado a estos es lógico que genere cierto rechazo en amplias capas de la población. Y no, no hablo de Franco.

España es un país plural, como todos en mayor o menor medida, pero precisamente aquellos que más dicen defenderla son los que más reniegan de ello y los que se enfrentan a este hecho. Los que más hablan de España son los que más hacen por destruirla, excluyendo de sus entrañas a una buena parte de la sociedad, la que no casa con su idea de la patria. Los que más rompen España son los que atizan con los símbolos comunes, con las leyes de todos y con las instituciones a aquellos que por algún motivo no parecen españoles de bien. La España monolítica es imposible y están tardando demasiado en darse cuenta, de la misma forma que los demás, los de la España plural, están tardando en darse cuenta de que esa batalla, la defensa de una idea de España abierta e inclusiva, es un batalla que hay que luchar. Los españoles de bien se han hecho con los símbolos comunes por la no comparecencia de los demás.

España dolía a los intelectuales del 98, como si ser español fuese una enfermedad autoinmune, una mancha de nacimiento, genética, que te convierte en tu principal enemigo. Más de un siglo después, la ansiedad patriótica parece haber vuelto a prender en nuestras entrañas a lomos de una crisis económica que no se va y una crisis social e institucional que apenas ha llegado. España ya no duele, España agota. ¿A usted no se le está haciendo eterna esta legislatura?

Mientras escribo estas palabras, atruenan por Madrid los motores de aviones y vehículos blindados, los sones militares reverberan en las fachadas de los edificios de la zona, la cabra de la legión pasea risueña por la Villa y Corte y Mariano Rajoy preside, otra vez, el coñazo ese del desfile. Como habrán adivinado, hoy es 12 de octubre, Día de la Fiesta Nacional, de la Hispanidad, de las Españas, de la Virgen del Pilar y de San Rotobaldo de Pavía, que no tiene nada que ver con todo lo demás pero tiene un nombre gracioso.

 

¡Viva San Rotobaldo!

¡Viva España!

PS.- Otro beso para el alcalde.

Otoño: caen las hojas, sube el paro

Paroseptiembre2014Según el CIS, el paro preocupa cada vez menos a los españoles. No es que preocupe poco -es el principal problema para más del 75% de los encuestados-, pero antes estábamos todo el día pensando en ello y ahora solo desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. La preocupación por el paro ha caído 10 puntos desde 2012, ha pasado de angustia a angustita, y eso antes de conocer que hay o había un perro en un piso de Alcorcón con ébola. Ahora el paro solo debe preocupar al que no tiene dinero para comprarse un traje NBQ en condiciones y tiene que recurrir a pegar los guantes de cocina al impermeable del parque de atracciones con cinta de embalar.

 IntermensualseptiembreDurante el pasado mes de septiembre, el paro aumentó en nuestra provincia en 230 personas, hasta las 16305. A pesar de todo -y “todo” es mucho: estacionalidad, cobertura, tipo de contratación, etc.- hay que reconocer que no es un mal dato. Es la menor subida del paro en un mes de septiembre desde que comenzó la crisis, es la primera vez en seis años que septiembre cierra con menos parados que el mes anterior y el comportamiento del desempleo durante el verano solo ha sido peor que en 2010, cuando los famosos brotes verdes del anterior gobierno.

Interanualseptiembre¿Quiere eso decir que podemos hacer acopio de latas de conserva con la tranquilidad de que si estalla una pandemia mundial con epicentro en Alcorcón al menos podremos cogernos la baja en el trabajo? No coja su escopeta de balines tan rápido. Desde hace unos meses venimos advirtiendo de que las perspectivas no son buenas y de que indicador adelantado tras indicador adelantado, todo parece anticipar una ralentización del crecimiento en Europa cuando no una nueva caída. La cosa es tan grave que en la última revisión de las previsiones de crecimiento del FMI, España es la gran economía que mejor parada sale, la locomotora del vecindario, uno de los pocos países que ha recibido revisiones al alza.

verano2014En pocos días empiezan en la ciudad las celebraciones por el centenario de Santa Teresa, unos actos que, más allá de su componente cultural o cultual, se ven como una gran oportunidad para la economía abulense o al menos para su principal sector. Ilusionantes perspectivas, cielos azules y solecitos con sonrisas picaronas, que no deben hacernos olvidar que no toda la ciudad puede vivir del turismo.

PS1.- Le prometí a @Ana_Cordobes que modernizaría la visualización de datos. Para la próxima, palabrita del niño Jesús.

PS2.- El pasado mes no tuvimos datos del paro por el blog porque andaba muy liado. Pido perdón por los daños psicológicos causados.

PS3.- ¿A partir de qué hora está bien visto socialmente saquear supermercados? ¿Vale con que haya caído el sol o hay que esperar hasta la madrugada?

 

El humo del tren

En el Círculo de Bellas Artes de Madrid había hace tiempo, no sé si seguirá, una exposición dedicada al urbanismo y a las infraestructuras. La muestra incluía una serie de mapas de España en los que las ciudades aparecían localizadas en función de lo que se tardaba en llegar desde ellas a Madrid en los distintos medios de transporte disponibles. Los mapas empezaban, creo recordar, en 1970 y el cambio era absolutamente brutal. Salvo excepciones (Extremadura está más lejos de Madrid ahora que en 1980) el país se encogía década a década, como una camiseta de mercadillo. Acortando distancias, acercando personas que dirían desde el Ministerio de Fomento. Ávila en esos mapas permanecía prácticamente estática desde 1980 y tan solo la apertura de la A51 acercaba levemente nuestra ciudad a la villa y corte.

Ayer, Gonzalo Ferrer, presidente de Adif, presentó en el Congreso de los Diputados los presupuestos y las previsiones para 2015 de la entidad pública empresarial responsable de la gestión, construcción y explotación de la mayor parte de infraestructuras ferroviarias de la piel de toro. Habló de dinero, de inversiones y también de la puesta en servicio de nuevas vías, la mejora de algunos trazados y los efectos que esas actuaciones iban a tener sobre los tiempos de viaje. Por ejemplo, un madrileño que quiera ir a comerse una paella a Valencia tardará solo una hora y quince minutos en llegar hasta los dominios de la Gurtel Rita Barberá. Si el mismo madrileño pasa de la paella y quiere acercarse a Burgos a tomar unas cañas, el viaje solo le llevará una hora y cuarenta y cinco minutos. Y si después de tanta comida lo que le apetece es darse un paseo por la Alhambra, de Madrid a Granada tardará dos horas y cincuenta minutos.

Podemos discutir sobre su precio y su necesidad, pero es innegable que el salto dado por las infraestructuras de transporte patrias en las últimas décadas es pasmoso. En la presentación de Adif se habló mucho de nuestra región: de Zamora, de Burgos, de Palencia, de León. Y también de Salamanca. Si al madrileño anteriormente citado le apetece tomarse unas pinchos por Van Dyck o cambia los campus de la Complutense por los de las riberas del Tormes, el viaje entra ambas ciudades durará una hora y veinticuatro minutos. ¡Menos de hora y media! Exactamente lo mismo que tardaría en llegar hasta Ávila en el tren más rápido de los disponibles. ¿Cómo es posible tal maravilla? Por la puesta en servicio de las mejoras en la línea entre Salamanca y Medina del Campo. A partir del año próximo, los viajeros que vayan desde Madrid a la capital charra podrán elegir viajar por Medina y tardar hora y media o viajar por Ávila y tardar dos horas y media.

No hace falta ser muy listo para suponer que esa nueva ruta reducirá el número de viajeros que con destino Salamanca pasan por nuestra ciudad y una vez que esto suceda tampoco resulta difícil suponer que se reducirá el número de trenes y servicios.

Hace dos años, Ramiro Ruiz Medrano, delegado del Gobierno en Castilla y León, prometió que el trayecto entre Madrid y Salamanca se reduciría a una hora y veinte minutos. Promesa cumplida. Pero el delegado del Gobierno, ante las dudas de los medios abulenses, juró y perjuró que esa mejora se daría en la línea que pasa por nuestra ciudad. Mintió, y su mentira solo tardó dos meses en hacerse evidente, el tiempo que tardaron en concretarse los planes de Fomento.

Con aquellas obras a punto de entrar en servicio, los altos mandos del PP de la ciudad, la provincia y alrededores (al diputado Casado le metemos en este último grupo) vuelven a vendernos, con motivo de los Presupuestos del Estado del año próximo, el brillante futuro del ferrocarril abulense mientras a su alrededor las vías, como la ciudad, se oxidan.

Vuelven a vendernos humo, lanzaderas, planes estratégicos y mentiras; pero será nuestra culpa si volvemos a dejarnos engañar.

PS1.- Ejem.

Los PGE de 2015 para Ávila y provincia.

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El PP ha organizado hoy sábado un acto en nuestra ciudad para difundir los Presupuestos Generales del Estado para el año 2015 aprobados ayer por el Gobierno de la Nación. El acto, que ha contado con la participación de varios altos cargos del gobierno nacional y regional, entre ellos el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, y el vicesecretario general de comunicación del PP, Carlos Floriano, ha sido clausurado por María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP y presidenta de Castilla-La Mancha.

El siguiente vídeo es un resumen de las declaraciones realizadas por los diferentes cargos presentes en el acto sobre el impacto de los citados presupuestos en la ciudad y provincia de Ávila.

 

Smartizados

Como todos ustedes saben, y si no ya se lo cuento yo, Ávila es una ciudad moderna. Pero moderna de la hostia. Nada de camisas de franela a cuadros, barbas y gafas de pasta. Moderna de verdad: farolas led, aparcamientos subterráneos, tiendas de yogurlado, coches que vuelan, códigos QR para los bomberos, androides de protocolo en cada esquina, redes sociales, redes móviles de octava generación a prueba de macroeventos, fibra óptica, minicentrales hidroeléctricas… Una ciudad inteligente o, como se dice ahora, una smartcity (así todo junto y con acento del este de NY).

Como su propio nombre indica, una ciudad inteligente es una ciudad lista, culta, instruida, que sabe latín, leída y viajada, que compara antes de cambiar su seguro de coche o de comprar un billete de avión. Una ciudad abierta al mundo física, virtual y mentalmente; sin fronteras. Ahora todas la ciudades de la cristiandad hispana -no, esto no ha sido idea nuestra- quieren ser smart, de la misma forma que antes todas querían tener un edificio de Calatrava, un tranvia a ninguna parte, un palacio de congresos feo o un museo de arte contemporáneo vacío. Las modas, ya saben ustedes, que afectan a todas las personas, incluso a las jurídicas.

Por desgracia, la implantación de las nuevas tecnologías no se está produciendo al mismo ritmo en todos los barrios. Mientras en algunos rincones la modernidad lo impregna todo como un suave perfume, otras partes de la ciudad siguen oliendo a siglo XX y a modems que suenan como gatos sometidos a tortura. Y no, no estoy hablando del ADSL del Fresno; hablo del Ayuntamiento. ¿Del nuestro? Sí, del nuestro.

Hasta el Ayuntamiento de Ávila, o más concretamente hasta los despachos de los que allí mandan, no parecen haber llegado nuevas remesas de tecnología desde que sustituyeron el ábaco por calculadoras Casio. Allí el siglo XXI aún no se ha abierto paso. ¿Pruebas? Las que ustedes quieran. Aquí les dejo unas pocas.

Prueba nº1: El alcalde y el teniente de alcalde José Francisco Hernández Herrero preparan un pleno municipal. Elementos tecnológicos de la imagen: la virgen románica del fondo de la imagen, que por cierto luciría más expuesta en un museo, y la lámpara que confiamos sea LED.

Prueba nº2: Otra instantánea natural y espontánea, también previa a un pleno. Aquí la tecnología sí esta presente: el aparato de aire acondicionado/calefacción del fondo. También hay un plato de cerámica pintada encima de la mesa, lo que nos permite datar la imagen en algún momento posterior a la invención del torno

Prueba nº3: Otra reunión, está parece menos preparada que la anterior. La lámpara, muy parecida por cierto a la de la primera prueba, vuelve a ser el principal elemento tecnológico de la imagen. Antes de continuar, dediquemos un minuto de silencio a todos los árboles caídos para nutrir de celulosa a esta reunión.

Prueba nº4: Últimos preparativos para el día del deporte en la calle. Los responsables son sorprendidos (codazo, codazo, guiño) en medio de una reunión, de pie, mirando unas fotocopias. Todo muy dospuntocero. Como la fotocopiadora no sale en la foto, el reloj del policía pasa a ser el elemento tecnológico más puntero de la imagen.

Prueba nº5 (y última): Presentación de la Operación Asfalto. Hay un micro, pero igual es prestado. Los planos extendidos sobre la mesa, algo seguramente de tremenda utilidad para los periodistas que estén sentados en frente

Queremos, antes de finalizar, mandar un mensaje de tranquilidad a los abulenses: hay ordenadores en el Ayuntamiento, al menos uno. Lo de la pantalla ¿es Internet Explorer?

Olvidos y olvidadizos. Sobre Santa Escolástica

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Ayer recibimos una buena noticia sobre nuestro patrimonio, la segunda en pocos días tras el anuncio de la restauración del San Andrés de la Catedral en los talleres del Instituto del Patrimonio Cultural de España. Tras años de abandono, la portada gótica del antiguo hospital de Santa Escolástica va a ser rehabilitada gracias a la iniciativa del Rotary Club de Ávila.

No podemos sino congratularnos ante esta buena nueva, pues supone asegurar la supervivencia de una parte del patrimonio de la ciudad que se encontraba hasta ahora en un estado calamitoso, acosado por el tiempo, el olvido, el tráfico y los contenedores, como señala José Luis Gutiérrez Robledo en este magnífico artículo de Ávila Abierta. Además, es un ejemplo de esa colaboración público-privada de la que tanto se oye hablar y tan poco se sabe, sobre todo en el ámbito del patrimonio y la cultura tras la defunción de las obras sociales de las difuntas y enterradas Cajas de Ahorro.

Sin dejar de felicitarnos, no podemos evitar una pequeña reflexión sobre las declaraciones del alcalde publicadas por la prensa que asistió a la presentación ayer del inicio de las obras. Según García Nieto, la portada gótica, un edificio “olvidado pero muy hermoso”, “pasaba un tanto desapercibida” porque siempre “estaba tapada por los coches”. Vale la pena preguntarse quién sería el responsable de todos esos males, de que el edificio estuviese olvidado, abandonado o acosado por lo coches hasta el día de ayer, porque a juzgar por las palabras del alcalde ni él, ni el Ayuntamiento que regenta sabían nada al respecto. Se echa en falta que el Ayuntamiento y su alcalde entonen un sentido mea culpa. Si la portada estaba olvidada y abandonada era por su culpa. Si la portada estaba tapada por los coches y los contenedores era su responsabilidad.

Y no hablamos de una actuación excesivamente onerosa. La restauración va a costar diez mil euros y apartar los coches y los contenedores para mejorar la visibilidad de la fachada y su conservación salía gratis. Y mal de dinero no debemos andar si este año podemos gastarnos 70000€ más en las fiestas de la Santa y fijar una “tarifa plana religiosa” para la recogida de basuras.

Igual eran el alcalde y su corporación los que habían olvidado, voluntariamente o no, la existencia de esta portada. Igual es esa mala memoria la responsable del estado de Las Gordillas, de la fábrica de la luz, de los restos del acueducto, de las tenerías de San Segundo, del palacio de los Sofraga…

Al norte de la patria mía

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Ayer, en Taranco de Mena, un pueblo al norte de Burgos, apenas una docena de casas bajas rodeadas de colinas boscosas, un grupo de personas -como no formaron una bandera cuartelada o roja carmesí para regocijo de los extraterrestres todavía no hay crónica del evento que cuantifique el número de asistentes- se reunieron para celebrar que hace 1214 años, el 15 de septiembre del año 800, un notario de nombre Lope puso negro sobre blanco por primera vez la palabra Castilla. Como no podía ser de otra forma -en el fondo la escritura fue un invento capitalista- el citado manuscrito tiene carácter económico: es un acta notarial en el cual el abad Vitulo dona unos terrenos para la fundación de un monasterio “in territorio Castelle”.

Lo que en otras latitudes se convertiría en lugar de peregrinación, con monumentos, centros de interpretación y parque de atracciones; en la vieja Castilla se ha resuelto con un monolito de granito pagado a escote por los interesados y la celebración anual de carácter casi familiar antes referida. Por estos pagos, la identidad regional nunca ha cotizado al alza, como se encarga de demostrar año tras año la celebración de la derrota de Villalar; una festividad regional que en el fondo consiste en unos cuantos miles de personas yendo a un lugar concreto del campo a tomarse unos vinos y unas tapas de carne a la brasa, haciendo un poco el gandul mientras escuchan cuatro jotas, tres himnos marxistas y dos veces el Canto de Esperanza.

Hace unos días, el diario El Mundo nos alertaba -Bautista, las sales- de que según el CIS solo el 16% de los españoles está dispuesto a participar en la defensa del país. Al parecer, es una cifra baja, pero a mi me parece una barbaridad. A ojo de buen cubero, hay siete millones de españoles sueltos por la calles, sin ningún tipo de control o distintivo, dispuestos a coger las armas para defender el toro de Osborne, la siesta, la tortilla, la paella y la Constitución del 78. Hay que decir que la pregunta tenía trampa, puesto que no especificaba el enemigo y así cualquiera se alista; pero convendrán conmigo en que no es lo mismo coger un fusil frente a un maromo de dos metros, armado hasta los dientes con la última tecnología, venido desde el sur de Arizona a bordo de un cazabombardero fantasma -morir pa’ na es tonteria-, que hacerlo para frenar a la gente esa que decapita periodistas en oriente. Tampoco preguntaron por los franceses, en un alarde, supongo, de febril europeismo.  

En ese mismo estudio se preguntaba a los encuestados por su sentimientos identitarios. ¿Se siente usted español? ¿Tan español como de su pueblo? ¿Más de su pueblo o de su barrio? ¿La Toledana para los de la Toledana? Lo más habitual es que la gente se sienta tan española como de su comunidad autónoma, aunque como pueden suponer la cosa va por barrios. Los sospechosos habituales no se sienten muy españoles y para compensar y que salga una media resultona hay otros que tienen la sangre rojigualda, con lo malo que tiene que ser eso para la salud. Murcia y Castilla y León son las comunidades donde menos gente afirma tener únicamente “identidad periferica”. En Murcia, solo el 1,3% de los murcianos se sienten murcianos. En nuestra comunidad birregional y conjuntiva, ese porcentaje se queda en el 2,9%. Pero aquí, de nuevo, hay trampa. ¿De qué identidad hablan? ¿Se sienten castellanos, castellanoleoneses, leoneses solo, del Bierzo, pancastellanos? ¿Y si todos los que afirman sentirse solo de aquí resultan ser de Treviño y hablan de Euskadi?

¿Estamos ante un drama, ante una hecatombe? ¿Debemos rasgarnos las vestiduras y obligar a nuestros infantes a honrar la bandera cuartelada en lo colegios? Yo diría que no. En mi opinión, en estas tierras tenemos, por regla general y por fortuna, una relación muy sana con nuestros sentimientos identitarios. En román paladino: a la mayoría nos importan una chufa. Sí, nacimos en un cacho concreto de la tierra, no por voluntad propia, y es innegable que eso tiene cierta influencia sobre nuestra forma de ser. Y sí, cuando estás lejos, aprendes a valorar esta clase de cosas y es posible que incluso sonrías cuando sale Valladolid por la televisión -simpatizar con Valladolid es algo que solo se puede hacer cuando vives muy lejos de Valladolid. Y sí, nuestra historia y nuestro patrimonio son muy ricos, el museo más grande del mundo y todo eso. Pero ¿y qué?

Algunos me pueden contestar que igual no nos sentimos muy castellanos/castellanoleoneses/leoneses/loquesea, pero que a cambio el “españolismo” está en el aire, en el agua y en las patatas revolconas; pero mi impresión es que eso tampoco es así, que en general el habitante medio de este rincón del mundo es identitariamente apático y deposita su fe en los trapos de colores solo y ocasionalmente para las competiciones internacionales de deportes de equipo. Lo normal y deseable, vamos. A mi, sentir afecto hacia una entidad administrativa, en el fondo es eso de lo que estamos hablando, es algo que no me sale. No siento nada, por ejemplo, hacia el Ministerio de Fomento o hacia la Subdelegación del Gobierno, ni mando cartas de amor a la Subdirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales, ni flores al Instituto Nacional de Estadística.

Acepte un consejo, querido lector: si alguna vez usted nota aflorar en su interior un sentimiento nacionalista -de aquí, de allí o de cualquier sitio- visite la agencia de viajes más cercana y tómese, siempre bajo prescripción médica, unas vacaciones lejos de su patria.


PS.- Por cierto, y hablando de esa historia milenaria, el documento ese en el que aparece la palabra Castilla es falso según la mayoría de los investigadores actuales. Seguramente algún monje avispado del S. XII lo redactó para justificar la propiedad de unas tierras. Esto de las patrias es un lio y nunca sabes cuando son de verdad y cuando sirven solo para esconder los chanchullos de alguien.

Banda sonora: La Raíz – Nuestra Nación

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