Otra vez Las Gordillas

La tarde del pasado jueves, de nuevo fuego, de nuevo llamas. Una vez más, los restos de Las Gordillas eran pasto de los vándalos, de la decadencia en la que los han sumido sus propietarios y de la dejadez de las administraciones, últimos responsables de la salvaguarda del patrimonio histórico y cultural.

En este rincón ya hemos hablado antes de este asunto, concretamente en noviembre de 2012, cuando la denuncia de un particular alertó a las autoridades sobre nuevos desperfectos en el edificio. Hace un año, otro incendio devolvió los vetustos muros del convento a las primeras páginas de los medios. En aquel momento, todas las instituciones afirmaron sentirse preocupadas por lo sucedido y por la situación de los restos y pusieron en marcha, o eso dijeron, los lentos y pesados engranajes del Estado, ese Leviatán tullido y ojeroso, para asegurar su conservación. Casualmente, a principio de este mismo mes, el director general de Patrimonio de la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León anunciaba que la administración regional estaba preparada para intervenir en Las Gordillas, juez mediante, para asegurar su supervivencia y mejorar su seguridad. Apenas han pasado quince días. Casualmente. No hace falta glosar los antecedentes para concluir que la relación del patrimonio local con los vándalos y las casualidades es larga y desoladora.

Según el responsable de la Junta, las obras de consolidación de los restos aún en pie comenzarán durante el segundo trimestre del año próximo. Hasta entonces, me temo, nos tocará cruzar los dedos y confiar en que los hados nos sean propicios y alejen a los vándalos -y a los alanos- de los viejos muros. Tampoco estaría mal contar con la implicación del Ayuntamiento y de su Policía Local, pero igual nos sale más rentable y nos produce menos úlceras poner un par de velas en la Ermita de Sonsoles.

Izquierda Unida ha solicitado a la Junta, como hicimos aquí hace dos años, que expropie el Convento para asegurar su protección. La intervención de la Junta para consolidar los restos es necesaria y urgente, pero tras años de incumplir sus obligaciones es perentorio que los titulares del bien sean desposeídos de él. Este sería solo un primer paso pues, tras la consolidación y la expropiación del bien, sería necesario encontrarle un uso conveniente. De todas formas, si los acontecimientos siguen desarrollándose al ritmo actual, igual tenemos un par de décadas para pensarlo. Eso si el edifico no se cae antes, claro.

 

Ni bien, ni mal

Las playas atestadas de guiris enrojecidos, los aeropuertos y estaciones de tren repletos de maletas forradas de plástico verde, las carreteras convertidas en atascos interminables, tu piel morena sobre la arena, nadas igual que una sirena. España huele a agosto, a crema solar y salitre, a terraza, caña y tapa; a vacaciones, a turismo. Como no se cansan de señalar los medios, nuestra principal industria va bien y atraídos por todos los encantos de nuestro país, entre los que por supuesto está este blog, cada vez más extranjeros pasan sus días de asueto entre nosotros.

El turismo a nivel nacional va de record en record, pero ¿cómo van las cosas en este pequeño rincón de las Españas? ¿Se han visto por las calles de la ciudad más chanclas con calcetines que el año pasado? ¿Cuántos visitantes han disparado su nivel de colesterol con las viandas locales? ¿Se han vendido más tazas de Pedrolo que el año pasado? Responder a estas preguntas es difícil y agosto no es mes para esfuerzo, así que vamos a lo fácil: viajeros y pernoctaciones.

Antes de los datos, la advertencia de rigor. Cuando desde el Ayuntamiento se ofrecen datos sobre la evolución del sector turístico, suelen hacerlo en base a datos recogidos en las oficinas de turismo o en los accesos a los principales monumentos, mientras que nosotros preferimos utilizar los de la Encuesta de Ocupación Hotelera que proporciona el INE que son mucho más accesibles que los del transparente Ayuntamiento de Ávila y que además nos permiten realizar comparaciones con otras ciudades de nuestro país. Según estos datos, durante los primeros seis meses del año (el último dato publicado por el organismo público es el de junio) llegaron a nuestra ciudad 101563 viajeros (para el INE un viajero es aquel que pasa al menos una noche en la ciudad) y realizaron 144939 pernoctaciones. Respecto a 2013, esos datos suponen un aumento del 1,99% del número de viajeros (hip, hip, hurra) y un descenso del 3% en el número de pernoctaciones. Un brote verde con raquitismo.

     InteranualAvila

En la tabla superior, la evolución interanual de viajeres y pernoctaciones por meses. Buen inicio del semestre, y desastroso junio. Si tenemos que hacer caso a las noticias publicadas en la prensa local, la tendencia apuntada durante ese mes se prolongó durante julio, aunque durante el presente mes los datos parecen estar siendo mejores. El dato más positivo es que el número de visitantes extranjeros y el numero de pernoctaciones que realizan en la ciudad aumentaron considerablemente a lo largo de estos seis meses, un 28,9% y un 38,5% respectivamente. Excelente dato que nos permite adivinar sin esfuerzo que el turismo nacional vuelve a números rojos: los visitantes caen un 2.5% y las pernoctaciones cerca de un 10%. La recuperación económica es tan fuerte que los turistas españoles en lugar de venir a Ávila se van a Nueva York, Singapur y el lado oculto de la luna.

¿Y cómo van nuestros vecinos? Lo más importante: ganamos a Segovia en viajeros y pernoctaciones. Sí, por estrecho margen y sí, su sector turístico está evolucionando mejor en lo que va de año, pero ganamos. En la tabla que figura debajo de estas líneas tienen la evolución de algunas ciudades similares a la nuestra. Malos datos de Zamora y Cuenca, regulares de Ávila, Burgos y Salamanca. Buenos datos en Cáceres y Segovia y excelentérrimos en Toledo. Para que se hagan una idea, esas barritas azules y rojas se traducen en 60000 viajeros más y casi 90000 pernoctaciones para los castellanomanchegos.

InteranualTurismoCiudades

¿Y qué ha hecho Toledo para lograr ese milagro? Organizar, celebrar y publicitar el IV Centenario de la muerte del Greco. ¿Surtirá ese mismo efecto el próximo centenario de Santa Teresa sobre el sector turístico local? Esperemos, papa Francisco mediante, que sí, que el Centenario suponga un revulsivo para el turismo local y que ese efecto se mantenga en el tiempo. Mi impresión es que la organización y promoción de los eventos va con un poco de retraso, y que quizá falta un gran evento que sirva de atractivo a lo largo de la celebración (la exposición celebrada en Toledo sobre el pintor cretense superó el millón de visitantes), pero quizá sea solo una impresión personal. De todas formas, es un aspecto que iremos viendo y comentando por aquí.

¿Vienen curvas?

Julio2014

Rajoy es un hombre frío, o al menos eso parece. Poco dado a dejarse llevar por las emociones o los sentimientos. A pesar de eso, hace pocos días, antes de comenzar sus vacaciones estivales, en su “mensaje de verano a la nación”, el presidente del gobierno sorprendió a propios y extraños con un discurso lleno de alegría, optimismo económico y esperanza. El espíritu de Zapatero parecía haberse apropiado durante la comparecencia del cuerpo del bueno de Mariano. ¡Incluso sus cejas parecían más puntiagudas que de costumbre! “La recuperación es firme y cada vez más intensa. No estamos ante un espejismo, ni un alarde de optimismo injustificado. Pisamos terreno sólido y esto lo confirma la OCDE, el FMI y otros organismos internacionales” dijo el presidente del Gobierno apoyándose en los datos: prima de riesgo, crecimiento del PIB, descenso del paro, etc.

La economía española, es verdad, acumula en los últimos meses numerosos datos positivos, aunque sobre cada uno de ellos sobrevuelen nubes de desconfianza y todos puedan ser matizados. Nada que no sea esperable, por otra parte, en estos momentos de tránsito entre la recesión y el crecimiento económico. El PIB crece, sí, pero las exportaciones flojean. La EPA muestra un descenso del paro y un crecimiento del empleo, pero mejor no mirar los datos muy de cerca. En general, la economía parece ir mejor, aunque sea pronto para el Mission Accomplished.

Los últimos datos de empleo conocido apuntalan esta línea de pensamiento. Baja el paro en julio, en el conjunto de las Españas y también en Ávila, pero los datos son reguleros, sobre todo a nivel nacional. No es solo que el paro baje gracias a la precarización de la contratación o a lomos de la temporalidad estival, es que además lo hace menos de lo esperado. En Ávila el pasado julio es el peor julio desde 2008.  

Intermensualjulio2014

¿Se ha agotado la recuperación al poco de empezar? ¿Conspiran los dioses de “los mercaos” contra Mariano? Hoy mismo se han conocido los datos de crecimiento de Alemania y de Italia durante el segundo trimestre del año: Francia se estanca y el PIB alemán se reduce dos décimas. Italia, lo sabíamos hace poco, ha entrado de nuevo en recesión. Para que se hagan una idea de cómo está el patio, España, la España del 24% de paro y los miles de contratos de una hora que no cuentan como parados, es ahora mismo “la locomotora de la Eurozona”. Casi nada.

Acumuladojulio2014

 

A todo lo dicho para rebajar su optimismo sumen los últimos datos sectoriales hechos públicos por el Instituto Nacional de Estadística: comercio minorista, cifra de negocios del sector servicios, índice de producción industrial, etc. Como hemos dicho por aquí en anteriores ocasiones, la mejora es/era real (sobre estas líneas tienen la caída de paro acumulada desde enero en la provincia) pero está/estaba cogida por alfileres y cualquier catarro a nivel internacional -Rusia, Irak, Siria, Israel, el Ébola, los alegres bancos portugueses- podría convertirse en una neumonía a este lado de los Pirineos.

Confiemos en que tan solo sea un leve bache, algo circunstancial, pero por si acaso sigan reteniendo las campanas, aún queda película.

El dilema: 424 páginas de Zapatero en vena.

El verano es la época del año ideal para la lectura reposada. Playa, arena, el lejano arrullo de las olas, inmigrantes asiáticos ofreciendo masajes a los guiris, tú y tu libro. O una piscina, hierba, el lejano arrullo de 17 bestias menores de 13 años y de sus respectivas madres, tú y tu libro. O si no has salido de casa, el sofá, el lejano arrullo del aire acondicionado, el señor que vende naranjas a un euro en una furgoneta destartalada bajo tu ventana, tú y tu libro. Es un ciclo lector en el que solemos rebajar las exigencias, yo el primero, como si se tratara de una noche fría, a altas horas de la madrugada, en una discoteca que huele a orina y alcohol. Bajamos el listón y nos metemos entre pecho y espalda cualquier cosa que haya en la estantería, el kiosko, la biblioteca municipal o el purgatorio de las letras: la sección de libros del Corte Inglés. Sin ir más lejos, yo acabo de terminar, además del libro que voy a pasar a comentar, el último éxito de Javier Sierra y me ha dado por leer “La Catedral del Mar”, ejemplar que está bastante mejor escrito que el primero aunque haya varios detalles que me ofuscan.

Sin más, paso a comentarles, en esta nueva sección que podríamos llamar “Lea en verano que es bueno y sano”, la última gran aportación española al pensamiento político del presente milenio: la magna obra del expresidente Zapatero (en adelante, ZP) “El dilema: 600 días de vértigo”. Como ven, empezamos por todo lo alto. Más de 400 páginas en las que el expresidente intenta explicar y justificar su gestión de la crisis, contando con especial detalle todo lo que rodeó a aquel famoso mes de mayo de 2010.

Aquí ya habíamos comentado la biografía política de Aznar -uno de los mejores libros que Aznar ha escrito sobre sí mismo- así que estamos acostumbrados a políticos que intentan vendernos la moto con ojos llorosos y miradas suplicantes. ZP intenta convencernos de que no tenía más remedio, de que las cosas son muy complicadas y de que él hizo todo lo que pudo por evitar que España acabase en el club de los rescatados. ¿Lo consigué? Psé.

Para mi, el libro se resume en tres palabras: incertidumbre, improvisación e impotencia. Y no hablo solo de ZP. La primera sensación que transmite el libro es que nadie, desde Zapatero a las institución internacionales, tenía mucha idea sobre lo que pasaba, lo que iba a pasar y lo que se podía hacer si lo que pasara o pasase no era bueno. ZP no negaba la realidad cuando se resistía a llamar a la crisis por su nombre, simplemente no sabía lo que estaba pasando y, abrazado a su mantita, su optimismo y su pensamiento mágico, confiaba en que con insuflar confianza a la sociedad y mover mucho las manos todo iría bien. Pero no lo sabía él, ni nadie, o al menos esa es la impresión que da al relatar las múltiples cumbres que se van sucediendo para “refundar el capitalismo”, en palabras del bueno de Sarkozy, dibujado por ZP como un gran amigo de sus amigos y de nuestro país.

De esa falta de diagnóstico de la realidad se pasa a la improvisación. Como nadie tiene ni puta idea de lo que ha pasado, pasa o pasará, se van tomando medidas a ojo de buen cubero. Primero soltando dinero como si no hubiese un mañana y después, cuando la lectura de las tripas de un cuervo nos dicen lo contrario, asustándonos por todo el dinero que hemos palmado. Y en estas llega Grecia y Europa cae en la esquizofrenia y de tanto morderse las uñas acaba masticándose las clavículas. Zapatero narra con detalle buena parte de lo sucedido en torno al hundimiento, rescate y re-recaste de Grecia. Tragedia en tres actos, de momento, en la que Merkel actúa como el tuerto que guía a los ciegos. Como nadie había pensado nunca en que esto llegase a suceder, se apaña como se puede un acuerdo que deja bien claro los principales defectos de la UE. Y luego otro, y otro, y otro…

De largo, lo peor de todo el libro, lo que más asusta como español y europeo, es la sensación que transmite de impotencia. La UE y sus mandamases van dando palos de ciego, uno por aquí, dos por allá, esperando que unos señores que responde al nombre de “los mercados” -como no gobernaba Rajoy todavía conservaban la “d”- vean con buenos ojos sus andanzas y ocurrencias. Los dirigentes europeos vivían con miedo a los lunes, días en que estos demiurgos evaluaban sin piedad sus acuerdos de fin de semana. Ahí tienen a Zapatero sin dormir, en pijama seguramente, con una taza de café, esperando la reacción de las bolsas asiáticas. Europa aprobaba medidas y llegaba a acuerdos con la única intención y esperanza de sobrevivir un lunes más. Una sucesión de abismos y rubicones a la que solo parece haber puesto punto y final -de momento- la intervención de Supermario Draghi. Quinientos millones de habitantes sin herramientas económicas ni políticas suficientes para hacer frente a la situación porque el sistema político, económico e institucional europeo e internacional les ha dejado, a veces voluntariamente, sin ellas. Un juego de equilibrios, contrapesos, soberanías compartidas y multidependencias sobre el filo de una navaja.

Para terminar, una cita, pero no del libro de Zapatero -he oído sus suspiros de alivio- sino de “El declive de los dioses”, del periodista económico Mariano Guindal. Año 2004, una semana antes de las elecciones, entrevista con Miguel Sebastián para La Vanguardia. En la charla posterior a la entrevista, dos perlas. “Menos mal que no vamos a ganar, porque la que viene sobre España es gorda” dice el que luego sería Ministro. Ante la sorpresa de sus interlocutores, Sebastián habla de la burbuja, del exceso de crédito. Guindal le responde que de eso no hay nada en el programa electoral que ha ayudado a confeccionar. “No es un programa electoral para gobernar, sino para que José Luis obtenga un resultado suficientemente bueno para salir reelegido como secretario general del PSOE en el próximo congreso. Después ya haremos un plan económico en serio para gobernar.” Puede resultar extraño lo que voy a decir, pero para mi la peor legislatura de Zapatero fue la primera, cuando se perdió la oportunidad de transformar la economía española y frenar la deriva que nos terminó conduciendo a donde todos ustedes saben. Y de eso, “El dilema: 600 días de vértigo” no dice nada.

Sueños de verano

En nuestro país se dan en la actualidad dos procesos de ensoñación colectiva evidentes y preocupantes, al menos para los que nos situamos fuera de ambos mundos. ¿El nuevo e ilusionante proyecto de Luis Enrique, basado en la cantera y en los valores del club? ¿El “emprendedurismo”? No, pero casí. Por un lado, el proceso catalán, el sueño de la independencia y la posterior conversión de Cataluña en la nueva Atlántida, el nuevo jardín del Edén, una Arcadia feliz, un paraíso terrenal. Por otro lado, Pablo Iglesias y Podemos (en adelante por abreviar, Pablemos) que en su lucha contra la casta, enemigos de la gente de bien, van a liberar a los españoles de las reglas de los mercados capitalista y las lógicas del mundo moderno a base de eslóganes, miradas intensas y círculos.

 Ambos movimientos merecen mi respeto, al igual que todos aquellos que abrazan ambas causas. No seré yo quien les diga a los primeros que no pueden ser independentistas, cuando todos hemos querido enviar a este país a hacer gárgaras alguna vez; o quien impida a los segundos soñar con una suerte de estado postcomunista. (Nota: para mi llamar a alguien comunista no es insulto). Pero mi respeto a sus causas no evita que el andamiaje intelectual y los argumentarios que los sostienen, por no hablar del resultado de su supuesto éxito, me parezcan prospectos de productos homeopáticos, invocaciones chamanistas a la pachamama. Si alguien quiere creer en los pitufos o en el trasplante de almas, perfecto, pero que no nos mire mal cuando nos riamos.

 Una buena parte de los catalanes que quieren la secesión son ajenos a la realidad. No lo digo yo, lo dicen las encuestas. La independencia no solo no les obligaría a dejar la Unión, a pesar de las docenas de declaraciones oficiales que se amontonan en contra, sino que esta correría a pedirles la adhesión y Cataluña se convertiría en uno de los principales motores de Europa. Y si la UE fuese tan tonta como para rechazarlos ¡tampoco pasaría nada!. Cataluña se convertiría en un motor de Europa igualmente, a la vez que competiría contra ella en igualdad de condiciones, siendo una suerte de paraíso fiscal y humano, gobernados, es un suponer, por la misma burguesía que cierra camas en los hospitales, se espía y amasa fortunas con fondos públicos. Y todo esto sin hablar de aquellos catalanes que se creen a pies juntillas, supongo que llevados por la emoción y la autocomplacencia, todas las bobadas que salen del Instituto de Nova Historia sobre la catalanidad de cuanto personaje ha sobresalido en la historia europea. Nunca apoyaré la secesión de Cataluña porque me parece un error, pero creo que los catalanes que así lo deseen tienen derecho a defenderlo. Y creo que tarde o temprano la salida a esto será una suerte de consulta, pero si se llega a ese punto las preguntas tienen que ser clara y las propuestas tienen que ser realistas: no se puede preguntar a los catalanes si quieren seguir en el infierno rojigualda, con demonios, azufre y madrileños; o mudarse al país de la piruleta. Negar los enormes costes de un proceso traumático como la fractura de un país es negar la realidad.

 En Cataluña, como en el resto de España, el ascenso de Pablemos es imparable: segunda fuerza en intención directa de voto según las últimas encuestas, tercera en el conjunto de España. Un partido, recordemos, gestado y dirigido desde Madrid por un núcleo muy reducido de personas que solo ahora, después del éxito de las pasadas europeas, empieza a articularse territorialmente. En Ávila y Castilla y León, la tendencia parece ser la misma, mientras desde el PP y los medios se desgañitan acusándolos de ser ETA, Chávez y Stalin al mismo tiempo. Acusaciones que normalmente se concentran en la figura de Pablemos, erigido por los suyos en una suerte de tribuno de la plebe frente a la clase senatorial. El debate, por llamarlo de algún modo, entre este y Esperanza Aguirre el pasado sábado fue un epítome de la estrategia de ambos: tú eres casta y tú terrorista.

A mi Pablemos no me gusta. No niego que sea inteligente, o que se mueva bien delante de las cámaras, sé que no es de ETA y me da igual si ha cobrado o no de Chavez o amigos, pero creo que al igual que hacen los independentistas catalanes, se aprovecha de la situación económica y social del país para colocar a la gente artificios ideológicos en su único beneficio. Enemigos claros a los que señalar y odiar y soluciones simples y bonitas a situaciones complejas. Blancos y negros en un mundo de grises. El programa de Pablemos para las pasadas europeas puede resumirse como sigue: arriba lo bueno para la gente (33%), abajo lo malo para la gente (33%), propuestas de IU (33%). El mérito de Pablemos es que nadie habla de esto mientras su figura crece aupada por sus adversarios y los medios, IU vuelve a debatir sobre su ser y esencia, noqueada ante la que parecía su gran oportunidad, y el PSOE da vueltas sobre sí mismo mientras se palpa las urnas. Nadie dice que el programa de Pablemos es papel mojado, retórica bien construida pero prácticamente vacía, mientras él y el fenómeno Podemos se alimentan de los absurdos ataques de la caverna.

Todo mi respeto a aquellos ciudadanos que han encontrado respuestas e ilusiones renovadas en estos movimientos sociales, porque no es fácil hallar tales sustentos en los tiempos que corren. Sin negar los aspectos positivos de ambos (sobre todo la politización de amplios sectores desmovilizados, ojalá Podemos en Ávila y CyL logre esto) solo les pido que no sigan el ejemplo de Rajoy, que no consideren a la realidad su mortal enemigo.

La gran incertidumbre

Usamos con demasiada ligereza el calificativo “histórico”. Hay acontecimientos históricos que no pasarían de una nota a pie en un manual de 800 páginas, partidos históricos que no repetirían ni en el canal televisivo del club vencedor y sucesos históricos que no merecerían ni un cuarto de columna en página par de un periódico de provincias. Igual ahora sí que estamos en un momento que merecería tal calificativo, pero para evitar caer en aquello que acabamos de criticar, digamos que estamos ante un momento crucial de nuestra historia reciente. Tal vez luego todo se deshinche -vísperas de mucho, días de nada- y en diez lustros estos años se narren como si de una noche loca, con resaca pero sin consecuencias, se tratase.

Si Rajoy no decide jugar con las fechas, adelantando las elecciones generales para por ejemplo hacerlas coincidir con municipales y autonómicas, en año y medio todo puede haber cambiado. O no. O sí y a la vez no. Todo esta en el aire, como el amor, la polución y los vencejos; y si no respiras, aunque te envenene, te mueres.

El ciclo empezó con las europeas, el ascenso de Pablemos y las dimisiones/abdicaciones de Rubalcaba y Juan Carlos I, y un nuevo engranaje se puso en movimiento el pasado fin de semana con la elección de Sánchez Pérez-Castejón como futuro Secretario General del PSOE. En noviembre, la posible consulta independentista catalana está marcada en rojo en el calendario, junto con las aún en el aire primarias socialistas; y luego llegan municipales, autonómicas y generales. Y no podemos descartar que mientras miramos con pasmo el discurrir de estos sucesos, un nuevo giro de guión -un banco que explota, un tesorero que canta, un encuentro en la tercera fase con pequeños hombres y mujeres de un planeta situado más allá de Orión- acabe con todo lo planeado y nos deje de nuevo colgando de un acantilado.

Hacíamos cábalas hace unas semanas con los resultados de las europeas y las futuras municipales. Que si el PP patatín, que si Podemos patatán, que si el PSOE tararí… Todos aquellos cálculos de concejales y tetrapartitos pueden quedarse en nada si Rajoy decide que la Ley Electoral es su Scattergoris y la gaviota un animal de compañía. Si una modificación de esta nos lleva a alcaldes elegidos por mayoría a una sola vuelta, el cambio en el Ayuntamiento quedaría aplazado ad kalendas graecas. Si finalmente no sale adelante este cambio legislativo -no podemos descatar que esto acabe como la reducción del número de concejales, el fin de los puentes o la regeneración democrática-, el papel de Podemos será fundamental. Mi apuesta: Podemos no se va a presentar a las municipales en la mayor parte de los núcleos si no es en coalición con otras fuerzas políticas o sociales. Plataformas como la barcelonesa Guanyem, la madrileña Municipalia (ahora Ganemos Madrid)o los que empiezan a verse en otras ciudades grandes como Valladolid o Zaragoza. ¿Puede surgir algo así en Ávila? ¿Hay movimientos en la ciudad que puedan confluir en un “Ganemos Ávila”? Creo que sí. ¿Qué peso electoral pueden tener? Veremos.

Me preguntaba el otro día Rubén, a la sombra de los Alpes, mi opinión sobre Cataluña. ¿Habrá consulta? ¿Choque de trenes? ¿Dialogarán Mas y Rajoy? No lo sé, y lo que es aún más importante, creo que ninguno de los protagonistas lo sabe. Lo que parece más probable es que la sangre no llegue de momento al río. La Generalitat convoca, el Gobierno recurre, el Tirbunal prohíbe y Mas convoca elecciones “plebiscitarias” en primavera para que ERC gane. Sí, solo aplazamos el problema, pero es lo que hay. ¿Ven ustedes otra salida? El conflicto se ha alargado tanto y de una forma tan enconada que Mas y Rajoy se han ido cerrando escapatorias. La independencia de Cataluña sigue pareciéndome un imposible -y un error gordo para ambas partes-, pero que el problema se disuelva como un azucarillo también me lo parece. Avanzar hacia un Estado realmente federal parece una salida, pero sus principales defensores, la alegre chavalada del PSC, bastante tienen con llegar vivos a su próximo aniversario.

¿Es el PSC, su descomposición interna, el futuro del PSOE? ¿Sobrevivirá el partido de Pablo Iglesias senior a la crisis? ¿Es Pedro Sánchez el Mesías? Ayer se conocieron los datos de la última encuesta postelectoral del CIS. Los españoles, en una escala del 1 al 10 donde 1 es izquierda y 10 derecha, se situaron en el 4,54. Es decir, España es de centroizquierda. También se les pedía que situasen en esa escala a los partidos políticos. ¿Saben cual es el partido más cercano a ese 4,54? El PSOE con un 4,67. Por otra parte, entre el 5 y el 3 se encuentran el 50% de los encuestados mientras que más allá del 3, más a la izquierda, solo está el 10% de la población. En ese terreno más allá del tres también están IU, Podemos y muchos de los partidos nacionalistas periféricos. Siempre he sido muy escéptico con eso del “giro a la izquierda” o con la “recuperación de los valores socialistas”, entre otras cosas porque creo que no se refiere a nada concreto. Igual lo que tiene que hacer el PSOE es ofrecer una alternativa real de centroizquierda -lugar que por otra parte siempre ha ocupado- sin hacer caso a los cantos de sirena de quienes, en muchos casos, ni han votado nunca al PSOE, ni tienen intención de hacerlo, ni han ganado, de momento, muchas elecciones.

¿Es Pedro Sánchez capaz de hacerlo? Habrá que ver, aunque seguramente de los tres candidatos era el más cercano al centro político. Algunos incluso dicen que más que socialistas o socialdemócrata, Sánchez es socioliberal, un palabro bastante feo utilizado por la Berdadera Hizquierda para señalar a aquellos que ponen ojitos al libre mercado. De momento, igual que hizo Zapatero con la salida de las tropas de Irak, ha querido mandar un mensaje obligando a los eurodiputados socialistas a votar en contra de Juncker en el Parlamento europeo. Como dicen los modernos: postureo.

Por cierto ¿ustedes lo ven guapo? ¡Si ni siquiera tiene los ojos azules!

PS.- Según Eldiario.es, el 0,76% de los abulenses están afiliados al PSOE. Igual les parece poco, pero es el mayor porcentaje de toda Castilla y León ¡Quién nos lo iba a decir!

Dos más dos, cuatro

El pasado miércoles dos noticias compartían portada en los medios locales. En Ávilared titulaban así:

NoticiaA NoticiaB

Igual con esos dos titulares nos basta para comentar los datos del paro registrado de nuestra provincia conocidos esta semana. Nos ahorramos unas líneas, unos gráficos de colorines y aspiramos al Premio al Blog Austero 2014. Pero para que no nos acusen de simplistas, demagogos, malos españoles o delaETA; vamos a hacer el recorrido habitual por los citados datos, por sus luces y sus sombras.

Junio2014

Efectivamente, el paro bajó en Ávila durante el mes de junio en 824 personas hasta quedarse en 16807 y acumula cinco meses de bajada consecutivos. Si volvemos la vista un poco más atrás, el paro ha bajado en 1033 personas en un año. Junio es un mes positivo para el empleo y aunque la reducción de este año es inferior a la del año pasado, sigue estando por encima de la media de estos años de crisis.

Parojunio

 

No son malos datos, es verdad, pero tienen las habituales pegas.  La primera, claro, el titular de Ávilared. El paro ha bajado en más de mil personas, pero tiene más que ver con que la gente abandona la provincia o deja de buscar trabajo que con la creación de empleo. El pasado mes de junio acabó con mil parados menos, pero con solo 226 trabajadores afiliados a la Seguridad Social más que el año pasado. El paro baja en todos los sectores, pero la mayor parte del descenso se registra en el sector servicios, lo que nos permite intuir las características y duración de buena parte de esos trabajos. Los contratos indefinidos supusieron durante el pasado mes de junio -ojo al dato, que es un locurón- tan solo un 5,37% de todos los firmados, a pesar de bonificaciones, regalos fiscales, reformas laborales y abaratamientos del despido.

Salimos de la crisis -codazo, codazo, guiño- por la puerta grande.

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