El caos

Feijóo, con acento en la primera “o”, me pilla en el sofá verde pistacho de mi casa, en pantuflas y pijama, con la magdalena a medio remojar en el café. A traición, sin una cuenta atrás, ni un preaviso o un “eh, que voy”. Un escrache en toda regla. “El problema del PP es que no tiene relato” dice mi tocayo. Corro al diccionario de la que limpia y da esplendor. No, no han cambiado la definición de relato. Y para colmo, la magdalena se ha hundido en el café. La intento rescatar con la cuchara y durante un segundo me siento el BCE. Si usted y yo nos sentásemos en una mesa -con un café, una cerveza o una bebida espirituosa delante- a discutir qué le falta al Gobierno de la Nación de Naciones, Nacionalidades y Regiones; no creo que la palabra relato estuviese entre las diez o doce primeras opciones. A bote pronto: ideas, capacidad, soluciones, liderazgo, opciones, futuro, pelo, neuronas, vergüenza, esperanza…

Y originalidad, porque esto del relato, la comunicación o la propaganda, ya lo esgrimió el anterior ejecutivo. Las medidas tomadas por Zapatero, o por quien fuese, no eran malas o contraproducentes; el problema era que nos las contaban mal. Como si cumplir cuarentaydiez años fuese menos doloroso y te hiciese sentir más joven, lechugino y yogurín que cumplir cincuenta. Aunque reconozco que en esto hablo de oídas, que yo no he cumplido aún los veintidiez.

De todas formas, tras beberme lo que queda de magdalena, me pongo a buscar esa ausencia de relato. “Buscar la ausencia”, me voy a por otro café que me estoy poniendo poeta. Tras un vistazo rápido a la hemeroteca, llego a una conclusión sorprendente: el PP tiene relato, lo que pasa es que, al contrario de lo que ocurre con Dan Brown o con las sombras de la tal Grey (o del tal, que aquí también hablo de oídas), es para paladares selectos, entrenados y afinados. Y lo tiene a todos los niveles: nacional, regional, provincial, municipal y celular. Y es coherente y, sospecho, eficaz, aunque es difícil seguir su hilo argumental. Como apuntaba el otro día Ignacio Sánchez-Cuenca, la política de comunicación del PP se basa en la confusión, en el caos. ¿Se acuerdan de Jeff Goldblum, en un mitad de Parque Jurásico, metido en un todoterreno, echándose una gota de agua en la mano para demostrar la teoría del caos? Pues no tiene nada que ver.

Veamos algunos ejemplos cercanos, que aunque aquí no disfrutemos de primeros espadas como Floriano, CamisaBlanca (de largo, mi favoritísimo) o Cospedal, la nación tiene ya muchos plumillas que la describan. Evidencia A: la paga extra a los funcionarios locales las pasadas navidades. Que sí, que no, que es ilegal, que es un adelanto, cruce de declaraciones entre la Junta y el Ayuntamiento. Otro ejemplo: la regulación de accesos a Gredos. Pagar por aparcar, sin afán recaudatorio, si no pagas te mando a la Guardia Civil, no hay marcha atrás, en realidad es un pago voluntario, marcha atrás. Uno más: la tasa de basuras. No hay que pagar, hay que pagar, hay que pagar pero solo un poco, hay que pagar progresivamente, paga el Ayuntamiento que no es de nadie. El último: la liberalización de horarios comerciales. Es en el centro, es en todo el municipio, es cosa de la Junta, es cosa del Ayuntamiento, yo solo pasaba por aquí, yo no pude hacer otra cosa, a mi que me registren.

Donde ustedes ven incapacidad, yo veo un plan maestro: marear al ciudadano, confundirlo, dejarlo tan inconsciente como una botella de güisqui del DIA. Con tantas idas y venidas, al final uno no sabe muy bien por qué protestar y ante quién hacerlo. La confusión como hilo conductor, como mascarón de proa de la comunicación, como plan de gobierno. Rajoy acariciando un gato persa en un sillón de cuero mientras ve una etapa del Giro con una sonrisa maliciosa y un puro mientras Fátima Báñez, en una esquina, da vueltas sobre sí misma con un gorro de papel rosa en la cabeza.

Como rezaba aquella vieja portada de “Hermano Lobo”:

-¡O nosotros o el Caos!

-¡El caos, el caos!

-Es igual, también somos nosotros.

Yo, profeta

AparcamientoSanNicolas

Como algunos de ustedes seguramente ya sospechaban, el fin último de este rincón es hacer dinero, money, parné, guita. Sacarnos de pobres por el lado virtual de la economía. El día menos pensado nos hacemos un Pedro J. y empezamos a vender pack de suscripciones al blog por San Valentín, cumpleaños, el día del padre, de la madre, el día del árbol o el día internacional de la marsopa. O una tienda de merchandaisin oficial con tazas, sudaderas, pines, fundas para el iPad y bragas oficiales del blog. Hasta que llegue ese momento, no muy lejano, pueden comprobar que hemos empezado a sacarles los cuartos con libros. Bueno, se los ha empezado a sacar Ruben. Pablo, como es un tío bonachón y de letras, ha preferido regalar su arte al mundo, haciendo más por el fin del capitalismo que Cayo Lara y Gordillo juntos.

Por mi parte, también ando escribiendo algo, pero de momento está en la fase “concebido pero no escrito”. Se le ve una mano, parece de nuestra especie, pero no está claro si es niño, niña o del Atlético de Madrid, que de todo hay en la viña del señor. Hasta que pueda suplicarles que hagan hueco en su estantería física o virtual para mi majestuosa creación, y para superar las apreturas propias de esta crisis que no se acaba, he decidido aprovechar una de mis virtudes para sacarme unas perras.

Verán, esto no se lo he dicho a nadie, me da un poco de vergüenza, pero soy adivino. Sí, como lo leen. Adivino. Pero de los de verdad, ojo, de los que ven el futuro, no de esos que se dedican a decir a sus víctimas lo que estas quieren escuchar en las madrugadas del TDT. Estaba pensando montar un consultorio con unos trapos de colores, una bola de cristal y mucho incienso y… ¿Cómo? ¿Que no me creen? ¿Que no creen que tenga poderes adivinatorios? Malditos empiristas.

No, tranquilos, no me he enfadado. En el fondo les comprendo. Al principio a mi también me costó asumirlo. Les voy a dar una prueba. Y además gratis.

A principios del mes de marzo, el Ayuntamiento de la capital amurallada, anunciaba que una parcela, situada en la zona sur de nuestros pastos y dedicada hasta ese momento a que los perros hiciesen sus necesidades, iba a sacarse a concurso para que algún particular la convirtiese en un bonito aparcamiento. Aquí el acta de la Junta de Gobierno (PDF). Zona de gran crecimiento, comercio, densidad de población alta, un supermercado… El interesado corría con los gastos, ponía el cemento, quitaba las caquitas de los perros y pagaba al Ayuntamiento cerca de 14000€ anuales por el alquiler del cacho de terruño.

Ese mismo día, sin que nadie me dijese nada, tan solo iluminado por mi don, escribí lo siguiente en tuiter:

Ayer, el Diario de Ávila informaba de esto.

DdA10May

Asombroso ¿verdad? Gracias, gracias, gracias. No hace falta que me besen los pies, ni que tiren pétalos de rosa a mi paso. Tengo poderes -increíbles, extraordinarios, ojiplatizantes-, pero sigo siendo un tipo humilde.

¿Cómo? ¿Que usted también lo sabía? ¿Que todo el mundo lo sospechaba? ¿Que era algo sabido y comentado en todos los mentideros de la ciudad? ¡Otra prueba de mis poderes! No solo vi el futuro, además, gracias a mi brillante y todopoderosa mente, lo compartí con ustedes por telepatía, el wifi de los seres de luz, los ángeles de la guardia y las hadas madrinas.

Así soy yo, un tipo generoso, desprendido, un humilde benefactor de la humanidad.

PS.- Ya les avisaré de la localización de mi “locutorio con el futuro”. Me han dicho que hay algunos locales bonitos vacíos por el centro.

¿Hemos llegado ya?

La crisis, ese Leviatán amorfo de nuestros días, tiene su propia fauna, como las glaciaciones, el cámbrico o las playas de Ibiza en temporada alta. Animales, seres y bichos particulares que florecen, se reproducen y mueren adaptados a las condiciones de vida de cada periodo. Si pudiésemos resucitar a Darwin, se plantaría en mitad de la Castellana sobre un banco al que llamaría Beagle y contemplaría maravillado con un catalejo de latón el espeluznante y lujurioso pulular de la evolución. Por desgracia, no todas las mañanas el azar selectivo nos depara elegantes trilobites. A veces, la naturaleza, con la ayuda inestimable del hombre, engendra cosas como el bulldog francés. Nuestra crisis -al final terminaremos cogiéndole cariño y la lloraremos cuando se vaya- ha favorecido la expansión sin límites de dos subespecies perfectamente adaptadas al actual entorno recesivo: los debates políticos en televisión y los locales de Compro Oro (o plata). Ambos existían antes, es cierto, pero relegados a nichos ecológicos en los márgenes de la vida. Los primeros sobrevivían arrinconados en La 2 o en la madrugada, los segundos en los alrededores de la Puerta del Sol; lugares a los que volverán, en este país a nadie le interesa la política si tiene dinero en el bolsillo y el oro también baja, cuando el sol del crecimiento vuelva a calentar tibiamente las playas de la piel de toro.

En uno de los primeros, desconozco si también frecuenta los segundos, se vio hace poco al expresidente González. No me pregunten en cuál, todos me parecen iguales y en todos sale Revilla. Felipe, el hombre antes conocido como Isidoro, me provoca sentimientos encontrados. Es un tipo en algunos aspectos admirable, un animal político, un todoterreno, alguien capaz de vender hielo a los esquimales. Es irresistible cuando se quita las gafas con gesto de estadista y las sacude delante de las cámaras como haría un obispo con un hisopo para bendecir a la audiencia. Por otra parte, ay, es imposible olvidar las zonas oscuras de aquellos locos años. El GAL, Filesa, Cobi… Pero, a pesar de los pesares, hay veces que lleva razón. Decía González, Felipe para los socios del clan de la pana, que creía que habíamos tocado fondo, que la crisis no iría a más, pero que lo que de verdad le preocupaba era cuánto estaremos en el fondo. España, el país de los pronósticos. El Gobierno, impasible el ademán, le ponía fecha: el año que viene (siempre es el año que viene) se creará empleo, pero hasta 2016 (con suerte, quizá, tal vez, perhaps) el paro no bajará del 25%. Ya no queda nada. Esa cifra, por otra parte, es catastrófica en un país normal, pero aquí, a la vista está, nos conformamos con poco. Plasmariano, el sucedáneo de marca blanca del hipnosapo, nos pide paciencia. “-¿Qué son esas trompetas? -Nada, tranquilosh, hilillosh mushicales. Los ishraelitas que han montado una verbena. Lash murallash de Jericó shon shegurash.”

Mientras vuelven las golondrinas, el paro nos dejó el pasado mes un semibuena noticia. El paro bajó en Ávila en 264 personas. Buena noticia porque baja, semibuena porque nos gustaría que bajara más, mala porque con lo que llevamos en la mochila nos sabe a muy poco. Aquí van las gráficas habituales.

Abril2013

Como ven ustedes, el paro, por fortuna, está decidido a llevarme la contraria: se aleja de los 20000 parados y baja pasada la Semana Santa, temor que les confesaba el pasado mes. Y ahora llega el verano, el momento más boyante del sector más boyante de nuestro principal motor económico. Si sumamos los datos de marzo y abril para ver el efecto de la Semana Santa observamos como las cifras han sido medianamente positivas, aunque no tanto como en 2011.

Abrilmensual2013

Abrilmasmarzo

Pero no todo es color de rosa. Como las mujeres y algunos hombres saben, hay millones de colores y de matices. Para que sigan ustedes con mal cuerpo, la presión siempre es productiva, les dejo un par de datos para reflexionar. Primero, de los 19211 parados abulenses, solo 10033 reciben algún tipo de subsidio o prestación por parte del Estado. En segundo lugar, un enlace: The Atlantic sobre el paro español y su tendencia a la cronicidad. Esa rayita morada ascendente de la segunda gráfica no tiene nada que ver con el sentimiento republicano: es el porcentaje de parados que lleva más de dos años sin encontrar empleo. Para echarse a temblar.

Como dirían los guiris: No hope.

La agonía del centro histórico

Darse una vuelta por Ávila permite descubrir que en medio de este valle de lágrimas llamado crisis aún hay un sector boyante, en franca expansión, una industria que, firme el timón, surca los mares de la recesión sin miedo al futuro: la de los carteles fosforitos de “Se vende” y “Se alquila”. Es verdad que quizá no sea el sector más extensivo en empleo y no niego que es posible que existan sombras que tiñan de gris el horizonte de este edén económico (quizá la producción esté deslocalizada o quizá todos los productores formen un cartel como el de los sobres); pero a pesar de los pesares, su futuro brillante es un hálito de esperanza en este marasmo de sufrimiento.

Local1Por desgracia, el imparable crecimiento de la cartelería está relacionado con dos fenómenos tristes: el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y la muerte lenta, pero imparable, del comercio. Sobre lo primero hay poco que añadir a lo que todos ustedes saben. En Ávila íbamos a llegar a los 100.000 habitantes casi sin quererlo y, más chulos que un ocho, para estar agusto y mantener todos a salvo nuestro espacio vital, construimos viviendas para 150.000. ¡Qué tiemble Madrí! Por fortuna, todavía no tengo muy claro de dónde iba a salir el agua para dar de beber a toda esa gente, aquello no duró mucho y hoy casi una cuarta parte de todo aquello está vacío y luce un bonito cartel fosforito, normalmente en alguna tonalidad de naranja, anunciando su disponibilidad. ¡Cientos de pisos adornando sus fachadas con carteles que cuelgan orgullosos de ventanas, balcones y terrazas! Eso sí es una decoración acorde con las fechas y no los pendones semanasanteros del Chico.

Lo del comercio es, en el fondo, parte de la misma historia. El pinchazo de la burbuja, la depresión de la economía española, el hundimiento del consumo, el paro, las malas expectativas… Total, 33 meses consecutivos de caídas interanuales de las ventas del comercio minorista. El último dato: un escabroso -10,9% respecto a marzo de 2012. Casi nada. El cierre de cientos de locales comerciales ha llenado la ciudad de carteles fosforitos y lo oscuro del túnel invita a los productores de la citada cartelería a frotarse las manos. El fenómeno, la muerte del comercio, es apreciable en toda la ciudad pero es especialmente alarmante en el centro histórico. Saliendo del Ayuntamiento, se puede hacer una ruta del cartel por las principales vías turísticas de la zona. Hay locales cerrados (y edificios abandonados) en la calle Vallespín, otrora epicentro de la noche abulense. Los hay en la calle Tomás Luis de Victoria, incluso en la calle Comuneros, uno de los extremos de la principal zona comercial del centro de la ciudad. Y los hay, y muchos, en la calle Caballeros. La Marca Ávila, de existir, incluiría un cartel fosforito. Y eso en el mejor de los casos, hay cientos de locales simplemente abandonados a su suerte, para desesperación de la industria del cartel.

edificio1La situación es tan preocupante que el Ayuntamiento, con el apoyo de todos los grupos políticos, va a tomar medidas radicales: elaborar un programa de recuperación estética, crear un censo de locales disponibles e intermediar entre propietarios e interesados. Medidas tan valientes y arriesgadas que desde que se conocieron no ha dejado de correr la tila por los bares de la zona centro. Además, está la liberalización de los horarios comerciales, que va a contribuir a mejorar la competitividad del comercio local.

Sobre este tema ya se ha hablado en el blog, y supongo que se seguirá hablando. Como señalaba Juan Luis el otro día, la gestión del Ayuntamiento, o su política de comunicación, ha sido francamente mejorable. Yo soy de la opinión de que la confusión, los desmentidos y las contradicciones son parte de un plan para embotar las neuronas de la ciudadanía para que esta no sepa muy bien de qué quejarse, pero de eso, si les parece, podemos hablar otro día. Mientras el Ayuntamiento sigue justificándose y tirando balones fuera, mi duda es la siguiente ¿Beneficia o perjudica la libertad de horarios a los comerciantes? ¿Se notará o no se notará? ¿Servirá de algo? En Ávilabierta* también han opinado sobre el tema (PDF).

Como Juan Luis, creo que no servirá de mucho, aunque no comparto alguno de sus argumentos. Como él señala, la mayor parte de los comercios de la ciudad, y casi todos los del centro, disponían ya de plena libertad para fijar sus horarios. Si un librero, por ponerles un ejemplo, no abría su comercio los sábados por la tarde y los domingos era solo por decisión suya. ¿Va a cambiar ahora? No creo. ¿Debería hacerlo? Él sabrá. No estoy de acuerdo con la retahíla habitual de que los pequeños comercios no pueden competir, no disponen de recursos para abrir, la liberalización beneficia a las grandes empresas, etc. Si un pequeño comerciante cree que abrir los domingos le va a suponer beneficios, que abra su local. Poniéndose él mismo detrás del mostrador o contratando a alguien. Con la situación del mercado laboral, contratar a un chaval de 20 años para trabajar un domingo no es muy complicado. Si considera que abrir le va a suponer más pérdidas que beneficios, que no abra. La liberalización de horarios no obliga a nadie a abrir y si un comerciante considera que no merece la pena ¿qué más le da que otros, que consideran que si pueden ganar dinero, lo hagan? En mi barrio hay una frutería que abre todos los días desde hace un par de años. Si lo hacen es porque consideran que les va bien. Y si mañana, gracias a la libertad de horarios, una gran empresa (Inditex, el Corte Inglés, FNAC, Apple, H&M, Ferrari…) monta una tienda de cuatro plantas frente a la Catedral para abrir todos los domingos y fiestas de guardar será una buena noticia porque generará empleo, actividad y vida, y andamos escasos de todo eso.

local3Me parece bien la liberalización de horarios, pero me parece que esta debería ser únicamente para el centro histórico. Sí, sería discriminatorio para los comerciantes de otros barrios de la ciudad (para aquellos que no dispongan ya de total libertad para abrir sus negocios, que son los menos) pero como creo que mantener con vida el centro histórico es positivo para toda la ciudad, no solo para los que viven o trabajan en él, toda medida que pueda mejorar, aunque sea muy poco, su presente y su futuro, debería ser bien recibida. La famosa discriminación positiva. Tal y como el Ayuntamiento ha pergeñado la liberalización, el casco antiguo (menos accesible, más frío, más lluvioso) lleva las de perder contra el centro comercial (donde se aparca más fácil, donde se está más calentito) porque no compiten en igualdad. La libertad de horarios restringida al centro de la ciudad, la zona verdaderamente turística, podía servir de herramienta, aunque fuese un tanto roma, para vivificar la zona. Todo esto, claro, con la colaboración de comerciantes y hosteleros, parte también, por qué no decirlo, del problema.

O tomamos medidas, las que sean, para devolver el pulso al casco antiguo o dentro de poco será mucho más fácil y rápido hacer un censo de locales ocupados. Registro que, si descontamos las instituciones públicas, igual hasta nos podemos ahorrar de aquí a unos años.

PS.- Se que es un tema polémico y complejo, así que les animo a comentar y compartir su opinión. Eso sí, ad hominen no, que me enamoro.

*Aprovecho para opinar (constructivamente) sobre el citado rincón. Algunas de las opiniones y artículos que cuelgan me parecen muy interesantes pero ¿en PDF? ¿Sin firmar?

 local2

Comuneros de Ávila

Comuneros abulenses,

comunero altivos

decidme, ¿de quién son esos aullidos?

Carlos V, en Yuste, una soleada tarde de abril (apócrifo)

 

El año pasado, en estas mismas entrañables fechas, traje a este rinconcito un breve texto -bueno, no tan breve- sobre el movimiento comunero, intentando ir un poco más allá del relato cronológico de los acontecimientos bélicos y políticos. Hoy, como complemento a aquel texto, que recomiendo leer o releer antes de este, nos subimos de nuevo a nuestros campanarios y, tras saludar a las cigüeñas, abordamos el movimiento comunero en nuestra ciudad. ¿Ávila del Rey fue alguna vez Ávila de los Comuneros?

¿Cómo eran Ávila y Castilla a principios del S. XVI?

Físicamente, la ciudad sería muy parecida a la que años después retrataría Anton Van Den Wyngaerde desde el cerro de San Mateo, una ciudad que el siciliano Lucio Marineo Sículo describe como “civitas memorabilis turribus et propugnaculis tuta” (ciudad memorable, toda de torres y murallas). Sin ser una de las grandes ciudades de la península, unos 8600 habitantes en 1524 según el historiador Serafín de Tapia, Ávila era una ciudad con cierto peso dentro de la Corona. Era una de las 18 ciudades castellanas con derecho a enviar procuradores a las cortes y contaba con una economía pujante centrada en la industria pañera, sector que llegó a ocupar a más de la mitad de los activos. A pesar de esto, el peso y poder de la nobleza era mayor que en otras ciudades de la corona, entre otras cosas porque la reciente expulsión de los judíos -la comunidad judía abulense era la más numerosa y, probablemente, la más rica de Castilla- había debilitado sobremanera a la incipiente burguesía local. Mientras en otras ciudades la nobleza se había visto obligada a compartir el poder y el gobierno de la ciudad, en Ávila la élite monopolizó durante tres siglos las instituciones urbanas.

Para hablar de la Corona voy a citar al historiador de ojos azules más guapo, simpático y amable que conozco: yo mismo. ¿Cómo estaba Castilla a principios del S. XVI? (Los que me hayan hecho caso al principio y se hayan leído la entrada del año pasado pueden pasar a las siguientes negritas)

La Corona de Castilla se enfrentaba, a comienzos de siglo, a una triple crisis: política, económica y social. Desde la muerte de Isabel, en 1504, el reino había cambiado de manos en numerosas ocasiones mientras la nobleza intentaba aprovechar esta inestabilidad maniobrando en las cloacas de la corte para hacerse con un mayor poder en detrimento de la monarquía y de las ciudades. La Administración, a falta de un poder central fuerte, cayó en manos de burócratas y funcionarios que acumulaban cargos e influencias en su propio favor y que no dudaban en esquilmar las arcas del reino, de las ciudades o de los particulares si la ocasión se tornaba propicia. Por si fuera poco, tras décadas de crecimiento, la economía de Castilla flaqueaba afectada por las malas cosechas, las epidemias y una regulación comercial que buscaba el beneficio rápido con la exportación de materias primas perjudicando a la incipiente industria local y en general a las cuentas del reino, que continuamente necesitado de capitales asfixiaba a la población con impuestos.

La rebelión

1519, el Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Maximiliano estira la pata y su nieto Carlos, que lleva un par de años intentando introducir el tulipán en la península ibérica mientras su madre pasea la momia de un gato alrededor de su cama, presenta su candidatura a tan alta distinción. Esto es una forma de hablar, claro, porque lo que hicieron Carlos y sus partidarios fue comprar la Corona. En 1520, para sufragar los gastos de su coronación y el viaje, Carlos convoca a las ciudades de Castilla a cortes en Santiago de Compostela. Las convoca con pocas ganas: tiene fresco el recuerdo de las Cortes de Valladolid de 1518 donde los representantes de las ciudades no se mostraron especialmente amables con él y con su corte flamenca. Además, Toledo, una de las principales ciudades de la Corona, andaba malmetiendo contra él desde hacía meses con el apoyo de determinados sectores del clero.

A las Cortes, que primero se celebran en Santiago y luego en La Coruña, acuden en nombre de la ciudad de Ávila Diego Fernández Dávila y Juan de Henao con un mandato claro: solo acceder a los ruegos del monarca si este se comprometía a aceptar las condiciones que las ciudades le impusieran. Ante esto, Carlos, que siempre tuvo las cosas claras, recurre al soborno y la extorsión para conseguir el voto favorable de los procuradores. Por ejemplo, el abulense Diego Fernández Dávila recibe 400 ducados, lo que vendría a ser, aproximadamente, el sueldo anual de 15 jornaleros. Al procurador segoviano, Rodrigo de Tordesillas, el rey le concedió un puesto en la ceca local, puesto que no llegó a estrenar pues nada más ponerse a la sombra del acueducto el respetable lo linchó.

En Ávila la sangre no llegó al rio, básicamente porque no había sangre que hacer correr: los procuradores abulenses se negaron a volver a la ciudad a pesar de la continúa reclamación de explicaciones por parte de esta. El 14 de junio, ante los movimientos de Toledo para organizar una reunión de las ciudades con voto en cortes, Carlos I envía una misiva a la ciudad para ordenar a sus regidores que no acudan a ningún contubernio. Pero ya era tarde, la revuelta ya estaba en marcha y, a propuesta de Toledo, a finales de julio de 1520 se constituye en Ávila la Santa Junta, el órgano de gobierno comunero.

Ávila comunera.

En paralelo a las reuniones de la Santa Junta, en la ciudad, como en todas las que triunfó la revolución se configuró un órgano de poder municipal alternativo al Concejo que reunía a algunos (14 para ser mas exactos) de los notables de la ciudad: una asamblea que respondía al nombre de “Congregación e Junta General de Ávila” en la que participaban miembros de la nobleza (caballeros e hidalgos), el clero y diputados elegidos por los ciudadanos de los distintos barrios de la ciudad. En concreto dos diputados, que recibían el nombre de “tomados”, por cada uno de los seis barrios o cuadrillas de la ciudad: San Juan, San Esteban, San Andrés, San Pedro, San Nicolás y La Trinidad. Cada barrio contaba además con su propia asamblea y con una milicia ciudadana. La Congregación asumiría, durante los 10 meses que duró la revolución, los poderes que correspondían al Concejo (recaudación de impuestos, orden público, nombramientos…) reservando a este un papel testimonial. La actuación de la Junta local provocó inmediatamente roces con los representantes tradicionales del poder real, que se saldaron, entre otras cosas, con la expulsión en octubre de 1520 del Corregidor, Pedro de Zuñiga, que en un principio acudía también a las reuniones de la Comunidad, previa retirada de los símbolos de su cargo por parte de un tundidor llamado Alberto Cogote. Un mes antes, en una reunión celebrada en la capilla de San Bernabé de la Catedral, la Congregación otorgó a tres personas poder para representarla ante la Junta General, la Santa Junta, que abandona la ciudad camino de Tordesillas. Los tres elegidos fueron: Sancho Sánchez Cimbrón, caballero miembro del Concejo que posteriormente se convertiría, junto al también abulense Antón Vázquez Dávila, en embajador de los Comuneros ante el Emperador; Gómez Dávila, un acaudalado caballero; y Diego del Esquina, letrado.

A pesar de lo dicho, la ciudad no fue de las más fervientes partidarias de la comunidad, ni el movimiento contó con el respaldo unánime de la población aunque edta compartiera mayoritariamente los objetivos de la comunidad. Por ponerles un ejemplo, aunque la Santa Junta se reunía en la ciudad y a sus encuentros acudían numerosos vecinos, Ávila no contó con representación oficial en la misma hasta poco antes de que esta abandonara la ciudad. Y en cuanto las cosas se torcieron, en especial tras la derrota de los ejércitos comuneros en Tordesillas, muchos se pusieron de perfil y empezaron a tender puentes con los realistas, entre los que se encontraban ya alguno de los antiguos comuneros abulenses. Tampoco se registraron en la ciudad episodios especialmente violentos durante los diez meses de revolución: los más favorables al monarca abandonaron la ciudad en cuanto vieron el peligro, el alcaide del alcázar alcanzó con los comuneros un pacto de no agresión y tan solo las posesiones de cuatro personas (Pedro Dávila, Antonio Ponce, Francisco de Pajares y Diego de Vera) fueron tomadas o destruidas por los rebeldes.

Ávila tras la derrota de Villalar

Aunque es posible que las milicias de los barrios presentasen algún tipo de resistencia, nada más conocerse la derrota de los ejércitos comuneros a las afueras de Villalar, la Junta local, que ya no se autodenomina así, escribe al Cardenal Adriano solicitando misericordia para los soldados y capitanes abulenses y nombra a dos personas (el noble Pedro de Ávila, posterior Marqués de Las Navas, y al rico comerciante Cristóbal del Barco) cercanas a los realistas para negociar el perdón colectivo de la ciudad y de los comuneros locales.

A pesar de que ese perdón terminó por llegar en la mayoría de los casos, la ciudad y sus habitantes tuvieron que hacer frente a cuantiosas indemnizaciones a la corona, a las ciudades leales atacadas por las tropas rebeldes y a los afectados por el levantamiento comunero. Además, años después de sofocado el movimiento comunero, las ciudades seguían cargando con el estigma de haberse enfrentado al rey. Cuenta Serafín de Tapia, citando a Cabrera de Córdoba, funcionario de la corte de Felipe II, que cuando éste reprocho al rey la excesiva dureza con la que castigaba, tras la aparición de unos panfletos contra su política fiscal, a una ciudad que tantos hombres y capitanes le había dado, el monarca le contestó: “Es verdad, mas ¿no depusieron ahí al rey Enrique y favorecieron a Juan de Padilla, tirano?”

¿Quienes fueron los comuneros abulenses? Los exceptuados del perdón

Si duras fueron las condiciones de la revuelta para el conjunto de la ciudad, más lo fueron para los principales cabecillas locales del movimiento comunero. Tras Villalar, los ganadores comenzaron a realizar listas con los nombre de aquellos que habían osado levantarse contra el Emperador. Este, tras regresar a España en 1522, promulgó una amnistía general de la que excluyó a 293 personas, las más representativas del movimiento que seguían con vida. Entre estos exceptuados figuran, aunque se echa algún nombre en falta, 22 abulenses (13 nobles, un clérigo, dos notarios y 6 trabajadores manuales): Gómez Dávila, Suero del Águila, Sancho Sánchez Cimbrón, Juan de Palomares, Cristóbal de Villaruel, Gil González Dávila, Alvaro de Bracamonte, Critóbal de Henao, Francisco de Palomares, Cristóbal Álvarez, Alonso Álvares, Álvaro Serrao, Juan de la Vega, el deán Alonso de Pliego, Gabriel López, Juan de Herrera, Pedro de Fontiveros, Luis, Pedro Calero, Tomé Hernández, Juan de Osma y Blas Hernández.

En los años siguientes, algunos de ellos compraron el perdón real y otros lo consiguieron por intercesión de la ciudad, que lo reclamó por medio de sus procuradores en cada reunión de Cortes. Otros no alcanzaron nunca el perdón real y muchos, a pesar de lograrlo, perdieron posesiones y cargos. Alguno de ellos, incluso, desapareció para siempre y hasta nuestros días de las crónicas locales.

Y es que ya se sabe, los nombres de las calles siempre los ponen los concejales de urbanismo de los vencedores.

 

Arrieros y enterradores

Marzo de 2011, preside España el malvado Zapatero y el aún más malvado Rubalcaba es su vicepresidente. Zapalcaba y Rubaltero —tanto monta, monta tanto— están llevando al país al desastre. Recortes, paro, corrupción, abortos, Educación para la Ciudadanía y gente en sus casas recibiendo cursillos online de guerra de guerrilas para lanzarse a la calle a hacer escraches y biodanzas. Dentro de las medidas de contención del déficit, el Gobierno presenta una Oferta de Empleo Público que fija en un 10% la tasa de reposición de efectivos. Por cada diez funcionarios que se jubilen, solo se contratará a uno. Esto afecta a todos los niveles de la administración, incluso a la policía: en 2008 se graduaron casi 2700 agentes, en 2011 solo entrarán en las aulas 228 alumnos.

Esto es lo que entonces opinó, mediante  un comunicado de prensa citado por el Diario, el Ayuntamiento de Ávila:

El Gobierno socialista que preside José Luis Rodríguez Zapatero está empeñado en enterrar a Ávila, a los abulenses y a la economía y al empleo en nuestra ciudad.”

“Ávila no puede permitirse, dada la actual situación de crisis económica generalizada, estas pérdidas tan terribles, a las que el Gobierno socialista, y el Partido Socialista de Ávila, están dando la callada por respuesta, pese a tratarse de un asunto de máxima gravedad que se verá incrementado por la drástica reducción decretada para la siguiente convocatoria, que ya es oficial”

“Una vez más comprobamos cómo el Gobierno socialista pasa por completo de Ávila y de los abulenses, de los problemas de la ciudad y de la solución de los mismos, enviándonos directamente al desastre económico y al paro sin temblarles el pulso. Claro, que esta actitud no debe sorprender a nadie, pues ya lo han hecho con otros asuntos como el futuro del ferrocarril o la alta velocidad ferroviaria, asuntos que llevan aplazando un año sí y otro también para desesperación de los abulenses”

“¿Dónde están los socialistas abulenses, los concejales de Ávila, los representantes en el Parlamento nacional y sus responsables políticos que no nos explican lo que está haciendo el Gobierno con nosotros? (…) Están escondidos muchos metros bajo tierra, sin dar una sola explicación de lo que está ocurriendo, de lo que está haciendo su Gobierno, que no es otra cosa que llevar a Ávila al fracaso y a la agonía más absolutos” 

El viernes pasado, el Consejo de Ministros, presidido por el sin par Mariano Rajoy Brey, aprobó la Oferta de Empleo Público para este año: 190 plazas de nuevo acceso para el Cuerpo Nacional de Policía. A la espera quedamos (yo ya me he hecho con una silla) de la justa, necesaria y seguramente furibunda reacción del Ayuntamiento ante esta afrenta a los abulenses que nos lleva “al desastre económico y el paro”.

PS. Por no hablar del futuro del ferrocarril o de la (risas) alta velocidad.

La culpa (también) es tuya

Después de darle muchas vueltas, realizar una lista de pros y contras y reflexionar con la almohada, he decidido que me voy a apuntar a esto de perseguir a la gente por la calle cantándole las verdades del barquero, rodear su casa con pancartas, pegatinas y batukadas y gritarles, a la cara o a la espalda, que son unos sinvergüenzas. Ya saben a lo que me refiero, a eso que ahora llaman escrache. Y es que es inadmisible que, estando las cosas como están, los responsables de todo esto puedan vivir tranquilamente como si la cosa no fuese con ellos, como si no cargaran sobre sus espaldas el peso de estos cinco años de depresión económica y social.

Había pensado hacerme con una lista del censo para tener identificados a todos los “escrachables”, saber donde viven y no repetir, pero me han dicho en ventanilla no se qué de la protección de datos, así que voy a tener que improvisar. Si usted, amado lector, sufre uno de mis escraches y, a la semana o al mes, vuelvo a pasar por su casa, avíseme. Por su bien, claro, y por el mio, que hay mucha gente a la que escrachear y poco tiempo para hacerlo.

 ¿Cómo dice? Sí, claro que le voy a hacer un escrache a usted ¿Cómo que usted no ha hecho nada? ¡Qué usted no ha hecho nada! ¿Ve como se merece un escrache?

 La Fundación BBVA ha hecho públicos los resultados de una macroencuesta realizada en 10 países de la UE sobre la crisis, la democracia y la economía. En dicho estudio, los españoles señalan con el dedo (supongo que con el índice) a los culpables de la crisis: “los políticos (95,3), los bancos (94,5), los gobiernos nacionales (90,9), los dirigentes de la Unión (81,4), las compañías financieras (87,1), el Banco Central Europeo (81), las agencias de calificación (76), las empresas multinacionales (71) o el FMI (72,7)”. Solo el 25% de los encuestados cree que los ciudadanos son responsables de la crisis. 

Esta encuesta confirma una cosa: los españoles (Beati Hispani) creemos estar dominados por una raza alienígena, los políticos, con los que no tenemos nada que ver, con los que no nos podemos cruzar sexualmente, que no sabemos en qué momento llegó a nuestro planeta y de la que creemos que no nos podemos librar. Nosotros y ellos, buenos y malos, oprimidos y opresores. La dicotomía habitual.

 Le voy a contar un secreto: si el Alcalde de Ávila es Alcalde y la oposición en Ávila es una chufa es, en parte, por su culpa. Si tienen alguna duda, miren los resultados de las últimas elecciones o pregunten cuantos militantes tienen los partidos de oposición. Y alguien tuvo que votar al señor Casado para que, sin saber situar la provincia en el mapa, se convirtiese en representante de los abulenses en las Cortes. Si la economía española es una deposición seca es, en parte, por su culpa. Si Rajoy es Presidente y antes de él lo fue Zapatero es, en parte, por su culpa. Si el futuro del país es más negro que el fondo de un pozo de petróleo en una noche sin luna es, en parte, por su culpa. Si El Grande es un monumento al mal gusto y la vista del valle desde El Rastro es un horror de cemento y descampado es, en parte, por su culpa. Si la Comunidad Valenciana es un lupanar diseñado por Calatrava es, en parte, por culpa de los valencianos. Si en Baleares Mata hizo y deshizo a su antojo es, en parte, por culpa de los que allí residen. Por acción, obra u omisión, pero su culpa. Y no me venga ahora con que usted no sabía, usted creía, usted pensaba. Ya somos mayorcitos, leñe.

 Los españoles somos así: reacios a asumir nuestra propia responsabilidad y a leer el periódico. La burbuja nos pilló por sorpresa y Rajoy parecía un señor muy razonable. Es cierto que no todos, como individuos, tenemos el mismo grado de responsabilidad -no puede tener la misma culpa una jubilada de Langreo que un ministro de economía- pero todos, como sociedad, somos responsables. Y no, no me he sumado a la retórica rajoyesca del hemos vivido por encima de nuestra posibilidades, dos más dos son cuatro, al nene le gustan los gusanitos sin IVA. Hay un trecho entre eso, que no es otra cosa que una simplificación burda y errónea destinada a no abordar los verdaderos problemas del país, y pedir a cada uno de nosotros que asuma sus responsabilidades.

 Vale, Merkel es un ogro teutón envidioso del mediterranean way of life, pero ¿es culpa suya que el dinero negro suponga alrededor del 20% de la economía española? Por no hablar de la economía italiana o de la chipriota ¿Es culpa suya que seamos incapaces de arreglar nuestro disfuncional mercado laboral? ¿Es culpa suya que el Estado esté invadido de cargos políticos y asesores sin el graduado escolar? ¿Es culpa suya que la justicia española tarde lustros en resolver cualquier caso, con lo que eso supone para la economía y los ciudadanos? Igual hemos puesto algo de nuestra parte.

 Los mercaos, como diría Rajoy, son otro supervillano. España, el Estao, debe casi un billón de euros y este año, con suerte, el nuevo déficit a financiar se quedará en 60.000 millones de euros. ¿Usted le prestaría dinero a España si esto no le hiciese ganar sus buenos euros? Pues igual no, para que mentir. La otra opción es Uropa, Rajoy dixit, otro enemigo de los gordos. En Bruselas no nos quieren, también nos tienen envidia, y por eso nos obligaron a eliminar el impuesto de patrimonio, a llenar de agujeros para empresas y grandes fortunas el sistema tributario patrio, a urbanizar playa y montaña, a no pagar el IVA la última vez que pintamos la cocina, a sacarnos unos euros haciendo chapuzas en negro, a no dar de alta a la chica que limpia en casa y a empadronarnos en un local comercial para que nuestros hijos puedan ir al cole que queremos. La picaresca se inventó en Bruselas y el Lazarillo era del Rihn. ¡Que los dioses antiguos y nuevos os maldigan!

Y esto no quiere decir que Merkel no esté contribuyendo con sus políticas a hacer más profunda y larga nuestra depresión, ni que los mercados funcionen bien, ni que la Comisión, la UE o el BCE no estén a por uvas. Y esto no significa, por supuesto, que nuestros políticos sean unos santos, pero si esos ciudadanos  están ahí, amigo mío, es gracias a usted.

 El último escrache lo haré ante el espejo. Me miraré a los ojos, que los tengo preciosos, y me diré que, en parte, todo esto es también culpa mía. Por no haber hecho todo lo posible para evitarlo, por mirar para otro lado cuando era evidente que algo iba mal. Aunque, eso sí, temo que no servirá de nada ¿desde cuando la mejor forma de convencer a alguien es gritarle o montarle una manifestación bajo su ventana? ¿No sería mejor, si ese es el objetivo, buscar otras vías? No sé, desde manifestaciones de las de toda la vida -será por edificios públicos frente a los que concentrarse- a montar un partido político que aglutine nuestras propuestas y que compita en las siguientes elecciones. Los4Palos for America.

Igual es que todo esto de los escraches no busca convencer a nadie, ni hacerle cambiar de opinión, ni siquiera visualizar un problema como normalmente se dice. Igual lo que se persigue es señalar con el dedo, atemorizar, coaccionar, amedrentar, convertir a un ciudadano -recuerden que los políticos no son de otra especie, aunque ellos, como buenos españoles, a veces también lo olviden- en un objetivo de las iras del común. Descargar nuestra rabia contra un individuo como miembros de una masa. Y claro, señalarles a ustedes sí, a fin de cuentas ustedes tienen la culpa de todo y apenas conozco a un pequeño porcentaje de los españoles, pero señalarme a mi mismo me parece feo. Si convoco un escrache contra mi persona ¿tendré que mantenerme a 300 metros de mi mismo? ¿Y si se me va la mano. me veo cara de perriflauta y termino con una “ostia” autopropinada en la cara? ¿Y qué pensarán los vecinos?

 La economía española (los desahucios, el paro, el incremento de la pobreza) es un drama al que hay que poner remedio, pero dudo mucho que el escrache, o como queramos llamarlo, a los representantes de los ciudadanos sea la solución. A Argentina, por ejemplo, patria de los escraches, no parece haberle servido de mucho. No hay que señalar culpables, ni pedir venganza; hay que buscar soluciones.

PS.- ¿No creen ustedes que el protagonismo mediático de los escraches es un tanto excesivo y perjudicial, a medio plazo, para el movimiento encabezado por la PAH?

PS2.- Para mantener la integridad física de la batería de nuestros móviles, les ruego contención en los comentarios. Argumentos, réplicas y contrarreplicas serán bien recibidos ya que este es un tema polémico y de actualidad. Pero si ustedes no se moderan, nos tocará hacerlo a nosotros.

No ha llegado la primavera al mercado laboral

El año pasado podaron todos los árboles que hay desde mi casa al trabajo. Todos, no dejaron ni uno con ramas. Y digo que los podaron por no decir que lo cometido allí fue un arboricidio en grado de tentativa, una salvajada o un escrache contra la flora y la fauna. De sus otrora frondosas copas solo dejaron el recuerdo en las mentes de los que agradecíamos su sombra en las calurosas tardes del verano (aquí el verano comienza en mayo y termina a finales de septiembre, no se dejen engañar por solsticios y meteorólogos). En el mejor de los casos, los árboles quedaron reducidos al tronco y al nacimiento de sus ramas más gruesas. En los peores casos, quedaron convertidos en postes de la luz.

Cuando llegó la primavera, los pobres empezaron a florecer a borbotones, por donde podían, sin criterio; pero no todos lo hicieron al mismo ritmo. Hubo algunos que cuando llegó el final del verano ya ofrecían algo de protección contra el sol y hubo otros que bastante tuvieron con seguir vivos. A estos últimos, como muestra de apoyo y solidaridad por mi parte, les puse nombres: España, Irlanda, Portugal, Grecia e Italia.

Ahora que vuelve a llegar la primavera, los árboles vuelve a echar hojas y, por fortuna, parece que todos han vuelto a pasar el invierno. A diferencia de lo que ocurre con sus territorios homónimos, Grecia y Portugal han recuperado la vitalidad que les faltó el año pasado. Por contra, Irlanda e Italia no levantan cabeza y las hojas solo empiezan a aparecer tímidamente en algunas de sus ramas. Y luego está el árbol al que llamé España. Maldita la hora, pensaría él si los árboles pensaran, porque desde que le nominé el pobre no levanta cabeza. Al árbol España los podadores del Ayuntamiento le dejaron el tronco y el nacimiento de dos ramas. Una de ellas, a la que llamaremos, por ponerle algún nombre, turismo, parece dispuesta a seguir luchando por su vida. La otra, a la que llamaremos construcción, está podrida, se ve de lejos, y el día menos pensado se desplomará sobre algún infante o, lo que es peor, sobre algún infante turista y provocará alguna desgracia. Yo confío en que tarde o temprano del tronco empezarán a asomar otras ramas que devuelvan al árbol su vida y a los que pasamos por debajo su sombra.

Mientras esto sucede, les mantendré informados de lo que acontece con la flora local, la economía española nos deja los datos de desempleo del mes de marzo. Esta vez no podemos negar que las vírgenes a las que reza la ministra de empleo han tenido algo que ver. En el conjunto del estadospañol, el desempleo, arrastrado por el turismo de Semana Santa, cayó en casi 5000 personas.  Además, la caída del paro va acompañada de un aumento en el número de trabajadores afiliados a la seguridad social (aunque una vez desestacionalizados los datos, el número de afiliados se redujo). En nuestra provincia, el número de personas registradas en las oficinas de empleo se redujo en 121, alejándonos momentáneamente del terrible horizonte de los 20000 parados.

 

Evoluciónparo

Para el conjunto del país/nación/cosa, los datos de mes pasado son los mejores para un mes de marzo desde 2008 y suponen el primer aumento del número de cotizantes desde hace ocho meses. En nuestra provincia no hace falta remontarse tan atrás: en 2011 el paro bajó en más de 500 personas.

Intermensualmarzo

Si nos quedamos solo con los datos positivos, un descenso es un descenso y, además, en nuestra provincia se da en todos los sectores (menos en el colectivo sin empleo anterior), no solo en los servicios. La parte negativa es que mientras en el conjunto del país creció la afiliación, en nuestra provincia cayó (-243) y cayeron también el número de contratos firmados respecto a marzo de 2012. Y la parte aún más negativa es que de los 19475 parados solo 10050 están recibiendo algún tipo de prestación o subsidio.

Y más allá de los datos que ofrece el ministerio de empleo, y de lo que nos depare el mes de abril sin el efecto de la Semana Santa, la cosa sigue pintando fea: caen las matriculaciones, cae el consumo de carburante y el de energía eléctrica (tanto que, sumado este descenso a los efectos del clima, se ha tenido que reducir la producción de origen nuclear), cae la producción manufacturera, caen los salarios, la renta disponible, la tasa de ahorro de las familias y cae el crédito concedido a empresas y hogares. Y eso por no hablar de Chipre, la eterna crisis italiana, el presupuesto de Portugal y otros dramas de la Eurozona.

Tocará seguir esperando la dichosa recuperación.

Declaraciones de amor y de interés turístico

Tengo la impresión de que el Alcalde de Ávila y el de Valladolid, León de la Riva, no se llevan bien. Yo diría que directamente no se soportan, pero que intentan guardar las apariencias por aquello de que pertenecen al mismo partido político. Es verdad que no se lo dicen directamente, no esperen ustedes a García Nieto llamando a De la Riva “tonto” a cinco columnas en el Diario de Ávila, pero en ocasiones se lanzan indirectas a través de los medios, como cuando se abrió aquella polémica sobre los sueldos de los Alcaldes de las ciudades de la Comunidad.

Aunque no sea de manera directa, las últimas declaraciones polémicas del Alcalde de la no-capital de la comunidad también tocan de refilón al Alcalde de Ávila y a la ciudad. Consideraba de la Riva que últimamente los declaraciones de Interés Turístico Internacional se han “dado a mansalva y han perdido su valor” y que en la Comunidad birregional y conjuntiva solo las Semanas Santas de Valladolid, Zamora y Medina de Rioseco merecían esa distinción, cuando en la actualidad cuentan con ella las celebraciones de León, Medina de Rioseco, Medina del Campo, Palencia, Salamanca, Valladolid y Zamora. ¿Y nuestra vela en este entierro? El Ayuntamiento pretende conseguir esa distinción para nuestra Semana Santa. Ya veréis cuando se entere León de la Riva.

A todo esto ¿Qué es exactamente una declaración de interés turístico internacional? ¿Cómo se consigue? ¿Quien lo otorga? ¿Cúantos ceros tiene el cheque? Vamos a echar un vistazo.

¿Qué es una declaración de interés turístico?

Una declaración de interés turístico es un título de carácter exclusivamente honorífico. En España, existen tres niveles: regional (regulado y concedido por las distintas CCAA) nacional e internacional. Estos últimos están regulados mediante la ORDEN ITC/1763/2006, de 3 de mayo y son concedidos por la Secretaria de Estado de Turismo.

¿Cómo se consigue?

En la orden citada se enumeran los requisitos que se tendrán en cuenta a la hora de conceder la declaración.

a) La antigüedad de la celebración de la fiesta o acontecimiento de que se trate (Nota – No se menciona cuál debe ser la antigüedad, solo que sea antigua)

b) Su continuidad en el tiempo (entre una y otra celebración de la fiesta no deberá transcurrir más de cinco años)

c) Arraigo de la fiesta en la localidad, lo que implica la participación ciudadana en el desarrollo de la fiesta. Para evaluar este aspecto, se considerará la existencia de asociaciones, peñas, u otras agrupaciones similares de ciudadanos, que la respalden.

d) La originalidad y diversidad de los actos que se realicen.

e) No podrán optar a la declaración fiestas con concurrencia de actos en los que directa o indirectamente se maltraten animales o personas

f) Habrá de cuidarse especialmente el entorno urbano, monumental y paisajístico del lugar de celebración de la Fiesta.

g) Las solicitudes de declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional e Internacional habrán de ir acompañadas de una memoria explicativa en la que además de lo ya mencionado se exprese “la existencia de un equipamiento adecuado de alojamientos y servicios turísticos para la recepción de visitantes”, “una correcta señalización”, y la realización, por las entidades organizadoras, de “acciones promocionales suficientes para la atracción de corrientes turísticas. Para el caso de las fiestas de Interés Turístico Nacional, un mínimo de veinte actuaciones promocionales en medios de prensa escrita (periódicos, revistas, etc.), radios y televisión de difusión nacional o en uno o varios países extranjeros” y para las declaraciones internacionales, como la que pretende Ávila “será necesario presentar un mínimo de diez actuaciones de difusión en uno o varios países extranjeros” Para cumplir con este punto, además de exposiciones programadas por varios países de Europa, el Ayuntamiento ha invertido 6000€ en costear el transporte y alojamiento de diversos periodistas extranjeros en la ciudad durante estos días, para que estos cuenten las bondades de la ciudad en sus distintos países.

h) Para poder ser declarada de Interés Turístico Internacional, tiene que haber sido declarada de Interés Turístico Nacional al menos cinco años antes. (Nota -La Semana Santa abulense obtuvo este título en 2005)

Como ven, la Semana Santa de Ávila cumple de sobra los requisitos planteados por el Estado, entre otras cosas porque son tan genéricos que casi todas las fiestas de casi todas las ciudades pueden cumplirlos a poco que se pongan.

¿Sirve para algo?

Esta es quizá la gran pregunta. Ya hemos visto que es un título honorífico que no va acompañado de un cheque al portador. Además, como dice el Alcalde de Valladolid, cada vez es una declaración menos exclusiva. En España hay 47 fiestas declaradas de Interés Turístico Internacional, buena parte de ellas son Semanas Santas, y cada vez son más. Junto con Ávila, otra media docena de ciudades tramita en estos momentos declaraciones para sus celebraciones.

Evidentemente, lo que se persigue buscando este título es reforzar la atracción turística del evento, pero ¿funciona? ¿Ustedes han ido a algún lugar  teniendo en cuenta estas distinciones? Mi intuición me dice que, más allá de servir como merecido reconocimiento al esfuerzo y dedicación de cientos de personas y para reforzar la autoestima local, una declaración de estas características sirve para más bien poco. Esta intuición es difícil de comprobar fehacientemente, no disponemos de datos tan detallados y no podemos entrar en la cabeza de cada uno de los turistas que nos visitan, pero podemos acercarnos a la realidad a través de la estadística, en concreto gracias a los datos que proporciona el INE sobre viajeros y pernoctaciones. ¿Tiene algún impacto una declaración de interés turístico sobre el número de viajeros y pernoctaciones? Voy avisando, los datos que ofrezco a continuación no pretender sentar cátedra, tan solo servir de aproximación imperfecta al tema que estamos tratando. Habría que depurar los datos, teniendo en cuenta los efectos del calendario, la metereología de cada año y, evidentemente, la crisis.

Primero, los datos de viajeros y pernoctaciones de Ávila durante los meses de celebración de la Semana Santa desde el año 2005.

ÁvilaSemanaSanta

Como vemos, subida constante durante los primeros años de la serie, fuerte impacto de la crisis (aunque el dato de 2010 quizá seda algo peor de lo esperado por caer ese año en marzo) y cierta recuperación durante los años 2011 y 2012.

La siguiente tabla ofrece los datos de pernoctaciones de diversas ciudades que han obtenido declaraciones de interés turístico para sus Semanas Santas.

CompSemSan

Como podemos ver, el patrón es bastante similar al ya señalado para nuestra ciudad: subida, caída, recuperación. Y ahora, la misma gráfica, incluyendo un dato más, el momento (marcado con una raya negra) en que cada ciudad recibió el título, para que cada uno saque sus conclusiones sobre el posible impacto.

CompSemSan2

Y un par de gráficos más. Dos fiestas declaradas de interés turístico internacional con fechas fijas en el calendario: San Froilán en Lugo y la Feria de Albacete.

LugoSFroilán

FeriadeAlbaceteMi humilde opinión es que el impacto, de existir, sería bastante escaso.

Y ustedes  ¿qué opinan? ¿Sabían que la Feria de Albacete era tan importante?

Pasarela sobre arenas turbulentas

Tengo que reconocer que yo soy uno de los que han abandonado el barco. Lo siento Somoano, pero ya no veo los telediarios de RTVE. No ha sido una decisión meditada, ni ha sido un cambio brusco de un día para otro. Simplemente me he dejado llevar. Y no es, o no es solo, por el cambio de la línea editorial. Es que, simplemente, ya no me gustan tus informativos, o no lo hacen lo suficiente como para cambiar de canal – no pienso ver Gente, Corazón de Primavera, o como se llame, por muchos desfiles de lencería o de bikinis que pongáis justo antes de la sintonía del Telediario – o encender la televisión. Ahora, si estoy viendo A3, sigo con Vicente y con Lourdes, o con Matías; y si la tele está apagada, sigue apagada aunque sea la hora del parte. Y esto no quiere decir que piense que los telediarios de A3, con sus vídeos de Youtube con gaticos, sus conexiones innecesarias o su sensacionalismo barato, sean mejores que los del ente público, porque no lo son. Tampoco lo son los de T5, con Piqueras salivando con cada suceso macabro, o los de La Sexta o Cuatro, si es que a estos se les puede considerar “informativos”. Tus telediarios, Somoano, siguen siendo mejores que el resto, es verdad, pero porque, en general, los informativos de las cadenas generalistas son, siendo optimistas, reguleros. Supongo que os pasa un poco como a las series de televisión madeinspain, que intentáis llegar a todos los públicos, de la tercera edad a la adolescencia acneica, y eso os obliga a no profundizar demasiado en las noticias, importantes o no, y a poner un poco de carne, un poco de pescado y un poco de lechuga para que el español medio – mitad parado, mitad mileurista – no se aburra. A mi el informativo que me gustaba de verdad era el que presentaba Gabilondo en los primeros tiempos de Cuatro. Y no era por Gabilondo, me vale también Will McAvoy, era por el formato. Cuatro o cinco noticias, no más, tratadas con mayor profundidad.

Un ejemplo. En la madrugada del sábado pasado, se derrumbó, supongo que con gran estrépito y nubes de polvo, una pasarela de madera en Benavente. Esa fue la noticia para A3, con conexión en directo para que viéramos los desperfectos. Una pasarela, una ladera, catacroc. A mi, sinceramente, sin más datos que los aportados, me pareció una de esas noticias tontas que meten de vez en cuando en A3 para demostrar su sensibilidad territorial con los que no somos ni de Madrid, ni de Barcelona, y así lo comenté en tuiter. Pero cuando allí me dijeron que la noticia había salido en otros medios me picó la curiosidad, la misma que mató a los gatitos de Youtube.

La citada pasarela fue construida hace poco más de un año por una empresa pública (SOMACYL) dependiente de la Junta de Castilla y León y había costado cerca de un millón de euros (el presupuesto de Benavente para el presente año es de 14 millones). Por si esto fuera poco, la oposición, que se había opuesto en su momento a la construcción de la pasarela, afirmaba que el Ayuntamiento contaba desde el año 2002 con informes técnicos que detallaban que el terreno era más inestable que la situación actual de Chipre. Además, dos informes técnicos del Ayuntamiento, fechados a finales del pasado año, ya alertaban sobre desperfectos en la estructura. El Ayuntamiento, por boca del concejal de Fomento y del Alcalde, ha afirmado que la pasarela es “ajena al desplazamiento” y que además, gracias a la pasarela, se ha podido comprobar fehacientemente que éste existía. Darwin bendiga a la pasarela, protomártir de las ciencias geológicas. El Alcalde y la Junta, contentos con su actuación, al fin y al cabo no ha muerto nadie, han afirmado que, por supuesto, la pasarela se va a reconstruir lo más rápido posible, intentando minimizar el impacto para los bolsillos benaventanos, porque es necesaria para el progreso de la localidad zamorana. Casi nada.

Ya tenemos todos los ingredientes de una noticia de alcance, de esas que están tan de moda ahora sobre los despilfarros de nuestro sector público. Solo nos falta que la citada pasarela fuese blanca, resbalara, hubiese costado el doble de lo presupuestado y la hubiese diseñado Calatrava. Si además contextualizásemos el laberinto de Saturnino – nombre coloquial del derruido invento en honor del Alcalde de la localidad – con otros engendros salidos de las mentes de nuestras élites, como la Ciudad del Medio Ambiente, la sede de la Federación Regional de Municipios o la estación de esquí de Valladolid; tendríamos material hasta para un programa de Salvados. Ya estoy viendo a Évole, con su camisa de cuadros, recorriendo Valladolid intentando entrevistar a Juanvi Herrera, a Silván o a Silvia Clemente, que no pinta nada aquí pero siempre da juego.

El problema de esto, ya se lo voy diciendo, es que caeríamos en el frecuente error de culpar a estas infraestructuras de la crisis ¡Sin el Lienzo Norte, Ávila no estaría como está! ¡Todo es culpa del Plan E! ¡El AVE es un invento del diablo! Aquí somos mucho de eso: pasamos de la fe ciega en las infraestructuras, sean las que sean, como motores de progreso (el Centro de Interpretación de la Bellota va a crear tres empleos directos y chorrocientosmil indirectos por su atractivo turístico) a demonizar cualquier gasto público y mirar con desconfianza cada adoquín puesto con nuestros impuestos. Y tampoco es eso. Porque es verdad que sin el Aeropuerto de Castellón, por ponerles un ejemplo, las cuentas estarían un poquito más saneadas, pero la crisis, la deuda pública y la quiebra del sistema, va mucho más allá del Plan E o de los coches oficiales, al igual que la pasarela de Benavente es un mucho más que un montón de madera. Y esto, en parte, también tiene mucho que ver con cómo se habla de la crisis en los medios. Lo que no sale en la tele (la radio, El País, la Cope, internet o la hoja parroquial) no existe.

La superficialidad con la que se trató el tema de la pasarela se puede trasladar también a cómo se trata en la mayor parte de los medios la actual crisis económica. Conexión con la bolsa: la cosa está mal ¿Y la prima? Se relaja dos puntos ¿Y la italiana? De Erasmus ¿Qué pasa con Chipre? Los cajeros siguen cerrados y no tienen para yogures griegos. ¿Es verdad que allí hay muchos rusos? Es posible. ¿Iberia? Aquí una pareja de novios enfadados porque se han quedado sin luna de miel ¿Qué tal por Bruselas? Fatal, la cumbre duró hasta las tantas ¿Va a haber corralito en España? Dice el Ministro de Agricultura que no ¿El de Agricultura? Sí, ese mismo ¿Y Merkel? Comiéndose a un niño ¿Algo más? Almunia está cada día más calvo. Muchas gracias.

La pasarela de Benavente, al igual que otros sucesos recientes como pudiese ser la tragedia del Madrid Arena, nos permite entrever qué ocurre de verdad en los despachos, cómo se llevan los asuntos públicos y una parte, pequeña pero llamativa, de lo que falla en este país. Contratos amañados, negligencias por doquier, falta de controles y de contrapesos al poder casi infinito de determinadas autoridades, perversiones del sistema, el mercado de trabajo, problemas de selección de élites, justicia lenta e inoperativa, partidos políticos disfuncionales y sin credibilidad, desgobierno, capitalismo de amiguetes, la corrupción como un engranaje más, liberalismo de compañeros de pupitre, instituciones inútiles, el sector eléctrico, intereses personales que priman sobre los intereses comunes, administración pública paralizada y parasitada, una sociedad civil adormecida o complaciente que pasa de apolítica a antipolítica sin saber siquiera qué significa la palabra “política”… Versionando a Judt, casi todo va como el culo. Diga patata y mire al pajarito.

Si las grandes empresas y nuestro gobierno aciertan con sus más recientes previsiones, ojalá lo hagan, ya hemos tocado fondo y a finales de este año nuestro país comenzará a crecer y, con suerte, ese crecimiento se trasladará al empleo el año que viene. No hay mal que cien años dure. Yo, como Santo Tomás, no creeré en la resurrección de nuestra economía hasta que no meta de lleno los dedos en las llagas, pero por si acaso los brotes verdes maduran y olvidamos esta peregrinación por el desierto, creo necesario un recordatorio: cuando el paro baje del 18% (aunque aquí esto parezca un alivio, en un país normal es una catástrofe) y lo peor parezca haber pasado, la mayor parte de los problemas que nos han traído hasta aquí y que ahora nos quitan el sueño, como si de una manada de dinosarios metamorfoseados en gattopardos se tratase, seguirán ahí.

Posiblemente, si una vez reconstruida no se la lleva por delante un nuevo corrimiento de tierra, ahí siga también la pasarela de Benavente, desafiando orgullosa a la ley de la gravedad, a la geología y al buen gusto.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 758 seguidores

%d bloggers like this: