Mejor ma non troppo

Quizá hayan pensado que me había aburrido de hacer gráficas del paro, o quizá que ahora que los datos empezaban a mejorar escurríamos el bulto y nos apartábamos silenciosamente para no loar los éxitos de Rajoy Trimegisto y su equipo encabezado por la ministra Báñez y la virgen del Rocío. Está más cerca de lo primero que de lo segundo -aquí daremos la cara hasta que nos la partan- aunque la vagancia no es la única explicación. El que esto suscribe ha tenido unos días de asueto y ante esa ausencia prefirió en su momento dejarles un artículo cálido como el Perú que unas frías tablas sobre un tema aún más frío. Pasado ese asueto, y con las pilas más descargadas -uno es de los que siempre necesitan unas vacaciones para recuperarse de las idem- aquí estamos de nuevo, con los datos del paro del mes pasado.

Marzo14

Como seguramente saben, el paro bajó en nuestra provincia en 43 personas, un dato que por sí solo no resulta abrumador, pero que visto en perspectiva es tímido pero positivo: en estos momentos hay en la provincia mil parado menos que el mismo mes de 2013. Además, de comportarse los datos como el año pasado, con bajadas intermensuales del paro hasta agosto, a finales del verano podríamos tener menos parados que hace dos años, cuando cerramos el mes de agosto con 16800 personas en las colas del Ecyl. Con suerte, será una cifra no difícil de alcanzar.

ParoMarzo14

La cruz de los datos, otra vez, es la afiliación a la Seguridad Social. A pesar de la bajada del paro, la variación intermensual de la afiliación es negativa. Es decir, baja el paro pero hay menos gente trabajando. En concreto, 52 personas menos que un mes antes. Respecto al mismo mes de 2013, el número de trabajadores de alta ha aumentado en 164. Si profundizamos un poco más en este dato podemos concluir que casi toda la creación de empleo se ha concentrado en la capital, donde la afiliación ha mejorado en casi 130 personas respecto al año anterior. La estabilización del mercado de trabajo es aún débil y, como ya dijimos meses atrás, un estornudo puede acabar con ella.

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Y si la cruz de los datos es la afiliación, se nos acaban los adjetivos para hablar un mes más de la tasa de cobertura, el porcentaje de parados que están recibiendo algún tipo de prestación, que sigue situada por debajo del 50%. Un drama que no parece tener solución y que oculta tras las frías cifras miles de situaciones extremas. 

Un escudo en Pucela y una tarea en Perú

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Si hay algo en lo que coincidimos la mayor parte de los habitantes de Castilla y León es que Valladolid no es una ciudad bonita. Iba a decir que es fea, pero he revisado las estadísticas del blog y resulta que allí vive una parte importante de nuestros lectores. Podemos discutir si en una clasificación de ciudades “no bonitas” Valladolid se encontraría entre las cinco primeras o directamente en el podium de honor, pero que estaría en la lucha es un hecho científico. Por si esto fuera poco, Valladolid no tiene murallas, lo que la convierte en una ciudad poco fiable y además insegura en caso de ataque zombie.

A pesar de todo esto, Valladolid también sus rincones con encanto: la Plaza Mayor, San Pablo o el Museo Nacional de Escultura. El otro día, en Vallamordor, blog amigo dedicado a la no-capital birregional y conjuntiva, mencionaban de pasada uno de ellos: la Iglesia de la Magdalena. Dicen por la antigua capital del reino que el escudo que luce su fachada es el más grande del mundo -o el más grande tallado en piedra, puntualizan si su interlocutor pone cara de descreído. ¿Y de quién es tal escudo? ¿Quién costeó tamaño dispendio de roca? Pues un tipo de Ávila -más concretamente de Navarregadilla, localidad de Santa María de los Caballeros- llamado Pedro de La Gasca (o Lagasca según otros, entre los que se encuentra el callejero abulense), cuyos restos reposan en un bonito sepulcro de alabastro en el interior de la iglesia. Cuando murió, en 1567, Lagasca era Obispo y señor de Sigüenza, pero su vida no se limitó a la oración, la reflexión y la lectura reposada de la Biblia al lado de una chimenea. Pedro de La Gasca fue, entre otras cosas, el encargado de pacificar Perú.

Vida y peripecias de La Gasca antes de cruzar el mar océano.

Pero antes de profundizar en ese hecho, una breve reseña biográfica. Nacido en 1493, hidalgo -es decir, miembro de la pequeña nobleza- Maestro en Artes y Licenciado en Teología en la Universidad de Alcalá, graduado en Derecho Civil y Canónico en la Universidad de Salamanca, de la que llegó a ser Rector. Eligió el bando ganador durante la revuelta comunera y acabados sus estudios fue ordenado sacerdote. Su carrera eclesiástica empezó en Salamanca, pero pronto abandonó las orillas del Tormes camino de Toledo y Alcalá gracias a la influencia del Cardenal Juan Pardo de Tavera, a quien conocía de su paso por la Universidad de Alcalá. Como ven, en aquellos tiempos los contactos ya marcaban una vida y una carrera, y si ahora la vecindad de pupitre puede llevarte a un Ministerio o a Telefónica, antes te llevaba a ser vicario de la principal (y por lo tanto más rica) diócesis de las Españas y a la Inquisión, en cuyo Consejo Supremo encontró La Gasca acomodo gracias, de nuevo, a la influencia de Tavera. Como miembro de este festivo tribunal -famoso por sus perfomances y sus raves- fue La Gasca a Valencia, a investigar asuntos relacionados con ayunos poco cristianos y latigazos a crucifijos.

También sería en Valencia donde La Gasca ocupase su primer cargo político al ser designado por Carlos I visitador general del Reino de Valencia, un puesto hasta entonces reservado a los allí nacidos. Básicamente sus funciones eran comprobar la labor de los funcionarios, la recaudación de impuestos y el respeto a los poderes reales. Por fortuna para La Gasca todo esto fue en el S. XVI y no hace una década, porque con esas responsabilidades, en la Valencia de hoy, todavía estaría con las sales intentado recuperarse del soponcio a la sombra de un pirulí de Calatrava. Además de lo mencionado, La Gasca terminó colaborando en la defensa del Reino contra Barbarroja, corsario y almirante otómano, que por aquel entonces solía acechar aquellas costas y robar las joyas a las guiris mientras se enrojecían en las playas de Benidorm.

La Gasca contaba en aquel entonces con buenas relaciones en la Corte. Si antes el Cardenal Tavera había sido su padrino, protector y promotor, ahora ese puesto lo ocupaba Francisco de los Cobos, Comendador Mayor de León, Adelantado de Cazorla, Contador Mayor de Castilla, Secretario de Estado del emperador Carlos I, Señor de Sabiote, Jimena, Recena, Torres, Canena y Vellisca; y mano derecha del regente príncipe Felipe. Un tío importante. Será el quien ponga sobre la mesa el nombre de La Gasca para acabar con los problemas que en ese momento estallan en Perú.

Perú bien vale una misa.

Sería largo glosar aquí todo lo acontecido en Perú antes de la llegada de La Gasca, así que solicito de antemano el perdón de los especialistas por el breve resumen que procedo a realizar. Los problemas en Perú se sucedían desde que Pizarro mandó a criar malvas a Atahualpa y compañía, pero ahora las luchas no eran contra la población local, que bastante tenía con lo que tenía, sino entre los conquistadores. Pizarro contra Almagro, al que también dió matarile. El hijo de este contra Pizarro, al que rebanó el pescuezo en su casa de Lima. Gonzalo Pizarro, hermanastro de Francisco, y el gobernador Vaca de Castro contra Almagro, al que enviaron a saludar a todos los anteriores con la cabeza bajo el brazo.

Y por si fuera poco, va la Corona, allá en España, y se pone tiquismiquis con los derechos de los indios por culpa de un tal Bartolomé de las Casas, que lleva años dando la murga con que si los indios tienen alma y cosas por el estilo. En 1542 se promulgan las Leyes Nuevas, que reorganizan la administración de las colonias, prohíben la esclavitud de los indios y equiparan sus derechos a los de cualquier vasallo peninsular del Rey. Para aplicar estas leyes se envió a Perú, con el título de Virrey, al también abulense Blasco Núñez Vela, pero su mando en plaza duró poco. Los encomenderos -la encomienda era la figura jurídica utilizada para la explotación de la tierra y de los indígenas-  se sublevan, eligen a Gonzalo Pizarro como líder y decapitan a Blasco.

Todo esto llega a oídos de la corte y, como ya hemos dicho, Francisco de los Cobos pone sobre la mesa el nombre de La Gasca. El objetivo era enviar a Perú a un negociador, un diplomático hábil que supiese ganarse a los compañeros de Pizarro antes de enfrentarse abiertamente a él. El emperador acepta la sugerencia de de los Cobos y nombra a La Gasca presidente de la Real Audiencia de Lima -el tribunal del virreinato- y le dota de plenos poderes. La Gasca llega a las colonias en 1546. ocupa el vacío de poder dejado por Núñez Vela y comienza a maniobrar para atraer al bando realista a los lugartenientes de Pizarro ofreciéndoles el perdón real y la posibilidad de mantener sus encomiendas. Uno a uno, los sublevados (Pedro de Hinojosa, Sebastián de Benalcázar, Pedro de Valdivia, Pedro Ramírez, Juan de Cáceres, etc.) van cambiando de bando. El enfrentamiento final entre las tropas fieles a la Corona y los sublevados se produce a 25 kilómetros de Cuzco, en lo que se conoce como Batalla de Jaquijahuana, aunque de batalla tuvo poco: antes de comenzar, la mayor parte de las fuerzas de Pizarro desertaron y se unieron a La Gasca. Capturado Pizarro, fue juzgado y condenado a muerte.

Y de premio un obispado.

Sofocada la rebelión, La Gasca reorganizó la administración del Virreinato. Su principal objetivo fue reforzar la autoridad real en la colonia, aunque también reformó la administración de justicia, realizó gestiones en favor de los indígenas (sin llegar tan lejos como las Leyes Nuevas que provocaron la revuelta de los encomenderos) y organizó y permitió varias expediciones para aumentar la zona bajo control español. Considerando acabada su misión, en 1550 vuelve a la península con las mismas posesiones con las que había salido de ella, es decir, ninguna. Carlos I, como pagó por sus servicios, le nombró obispo de Palencia y su hijo, Felipe II, obispo de Sigüenza años después.

Allí murió en 1567 y desde allí salieron sus restos para reposar en la Iglesia de la Magdalena, el rincón de Valladolid del que hemos comenzado hablando.

 

8 años -y algunos días- de Twitter

Hace algo más de ocho años, un grupo de norteamericanos aburridos tuvo una idea. Era una idea absurda, ridícula, estúpida. Una tontá a la que llamaron Twitter. Como todos ustedes saben más o menos a qué nos estamos refiriendo -aunque no sean usuarios, los medios tradicionales han llevado la arroba y la almohadilla a todas partes- vamos a ahorrarnos la tradicional monserga sobre jóvenes llenos de acné que cambian el mundo en un garaje, jóvenes llenos de acné que tienen una idea brillante para ligar o jóvenes llenos de acné que se hacen ricos gracias a que son emprendedores, rubios, con los ojos azules y no son españoles.

Para celebrar su octavo aniversario, la gente de Twitter tuvo otra idea: una herramienta para que todos pudiésemos rescatar nuestro primer tuit y el de cualquier persona. Y nosotros, que entre otras cosas le debemos buena parte de este blog a la red del pajarito azul, nos sumamos con este post al aniversario de la red que da cobijo a nuestras tonterías diarias y a las de Mr. T.

Primero, para dar ejemplo, nuestro primeros tuits:

 

Además de que todos seguimos más o menos en la misma línea que anticipaba nuestro primer tuits, el premio Earlyadopter L4P es, de largo para Rubén, que andaba perdiendo el tiempo por Twitter casi dos años antes que los demás.

Pero este blog, esta plataforma, esta ciudad, este planeta y esta galaxia no serían lo mismo sin la participación activa de muchas personas. ¿Cuáles fueron los primeros tuits abulenses de Twitter?  Es difícil encontrar al primer abulense perdido por esta red, pero podemos rescatar los primeros tuits de usuarios de renombre. Primero, los medios de comunicación (también los difuntos).

 

Y ahora nuestros políticos, prohombres (y promujeres) de la abulensidad.

 

Y por último esas personas que llevan Ávila a Twitter, la Conchinchina o el fin del mundo. Aquí incluimos, como pequeño homenaje, a alguno de nuestros colaboradores.

 

Como tampoco queremos ponernos pesados -como por otra parte es habitual en nosotros- lo vamos a ir dejando, pero siéntase libre de compartir en los comentarios todos los primeros tuits que quiera, suyos o de otros tuiteros abulenses. Seguro que hay mucho petróleo en esta red aún por explotar.

PS. Mi primer tuit era flojo, pero el segundo ¡Ay, el segundo! ¡Visionario!

 

 

 

Adolfo Suárez, in memoriam

Los historiadores -y aquellos que alguna vez estudiamos Historia hasta la obtención de un título firmado por la autoridad competente- tenemos un gran aprecio por las palabras “contexto histórico”; el conjunto de circunstancias, hechos y situaciones que rodean y dan forma a un suceso, a una persona o a una corriente de pensamiento en un momento temporal y un punto geográfico determinado. De la misma forma que no es lo mismo vender hielo a un esquimal en el Polo que vendérselo a un guiri en una playa de Salou una tarde de agosto, no es lo mismo hablar de democracia en un país europeo en la actualidad, que hacerlo en la España de Carlos V o la Atenas de Pericles.

El contexto histórico es importante para entender los hechos estudiados, para huir de explicaciones presentistas y evitar que nuestros prejuicios, nuestra ideología o nuestra situación deformen una realidad pasada. Esta admonición sirve tanto para la expansión romana por el Mediterráneo, como para la conquista española de América -ningún respeto a la Convención de Ginebra tenía esa gente- y también para la Revolución Gloriosa, la independencia de las colonias británicas de norteamérica o nuestra Transición.

La Transición y todo lo que la rodea, incluida la figura de Adolfo Suárez, ha sufrido y sufre un doble tratamiento, tan irreal y falso el uno como el otro. Para algunos, entre los que se encuentran los que más palos pusieron en las ruedas de la misma, la Transición está camino de los altares. Fue un proceso modélico, limpio y rápido. Sin sangre, sin dolor, sin odio. El momento más glorioso de la Historia de España protagonizado por héroes sin mácula. Para otros, la Transición fue un apaño entre el viejo régimen y sus herederos, con la aquiescencia de una oposición pacata o temerosa y bajo la atenta mirada del ejército. Un engaño que solo sirvió para mantener el poder en las mismas manos y recubrirlo de la legitimidad de una Constitución tímida y de unos votantes engañados.

No soy devoto de la Santa Transición, pero tampoco creo que merezca condena eterna. La Transición fue la que pudo ser, ni más, ni menos. Un proceso complicado y sucio que estuvo a punto de descarrilar en más de una ocasión y que llegó a buen puerto -si uno echa un vistazo a la historia reciente de España se dará cuenta de lo caros que son los mármoles que recubren el puerto y lo bien que huelen los baños- por una combinación de suerte y determinación, sin olvidar el papel jugado por la presión interna ejercida desde las calles y sus alrededores -menospreciado o sobrevalorado según la acera- y la presión externa desde Europa y los EEUU -vilipendiada o ignorada según el barrio. No fue un proceso perfecto, como imperfecta es la España nacida de sus entretelas, pero fue seguramente el mejor, o uno de los mejores, de los posibles.

Adolfo Suárez fue la cara de aquel proceso, aunque no el único actor. Un político de provincias, un hábil seductor, un tahúr ambicioso, listo, carismático, intuitivo. La pieza clave de una bóveda cimentada y construida por cientos de manos. Un traidor -por fortuna- convencido de que su papel era pasar a la Historia. Con Suárez se reproduce el esquema interpretativo que se aplica a la Transición. Para unos, entre los que se encuentra también los que más hicieron por destruirlo y el mismo rey que le dio la espalda y ahora se pone medallas, es el mejor político que ha tenido este país. Para otros, un falangista de provincias, un arribista, un hombre sin ideas y sin ideología con una infinita sed de poder.

En el año 1859, Jean François Gravelet-Blondin cruzó las cataratas del Niágara sobre una cuerda que tenía 335 metros de largo y que estaba suspendida a 50 metros del agua. Lo hizo sin arnés, armado únicamente con una pértiga. Suárez hizo lo mismo sobre la historia reciente de España, sobre unos y sobre otros, sobre certezas y sombras, utilizando su intuición y su ambición como balancín. Su gran mérito fue sobreponerse a las dificultades y seguir adelante, en equilibrio imposible, cuando nadie sensato se habría jugado su sueldo apostando a su favor. Allí estaba, suspendido sobre el abismo, azotado por el viento, cuando le mandaron tirarse a un suelo que no existía pues a sus pies solo se encontraba la nada, consciente de que allí se jugaba, no solo el futuro del país, sino también el suyo.

Ambos, Blondin y Suárez, podían haber fracasado, era lo más probable, pero ambos llegaron al otro lado del abismo, ambos vivieron para contarlo. Blondin repitió muchas veces su hazaña, Suárez lo intentó y no pudo. Tras su dimisión y el golpe de Estado, Suárez mantenía la ambición intacta, pero ya no tenía el mismo olfato. Había sido el hombre de la Transición, el protagonista de la película, el galán que con una sonrisa cautivadora en un traje inmaculado llegaba con un ramo de flores y una caja de bombones para llevarse a la chica a dar un paseo, pero ya era un actor secundario de la democracia. Olvidar esta parte de su historia sería dibujar un perfil incompleto, como equivocado sería personificar en él todos los aciertos y errores de la Transición o del régimen político surgido de ella.

La Transición y Suárez, con sus luces y sus sombras, son hijos de su tiempo, como todos aquellos que se encontraban junto a Suárez o frente a él, y la mejor forma de valorar su legado, la única en realidad que se ajusta a la verdad, es tener esto siempre presente.

Sit tibi terra levis.

La convención del PP y las europeas

Se acercan la primavera y las elecciones europeas, el tiempo de las flores, las alergias, los primeros hombros al aire y los mítines con jubilados de bocata y refresco. Sin ir más lejos, el pasado fin de semana, el PP regional se reunió en un pueblecito de Palencia para darse ánimos, preguntarse por las familias y prepararse de cara a las próximas europeas. A mi no me invitan a estas cosas, supongo que porque tienen los canapés contados, pero según la prensa, de la convención salieron todos convencidos de tres cosas: la recuperación es un hecho -a pesar de Zapatero-, Europa es importante -a pesar de Zapatero y de los Zapateros de otros países- y el objetivo del PP es ganar las elecciones -gracias a Zapatero. Este último punto, a juzgar por los discursos escuchados, es el verdaderamente importante. No descarto que discutiesen de otras cosas en privado, como del relevo de Herrera, de lo verdes que están los campos o de los topillos; pero el mensaje central fue que había que ganar las elecciones.

Esta sinceridad es de agradecer porque luego acudimos a las urnas ilusionados buscando propuestas y programas y nos llevamos una decepción. Hay que ganar y luego ya veremos qué hacemos allí en Bruselas rodeados de extranjeros. De todas formas, no creo que nadie esperase otra cosa del PP regional. Si yo estuviera en su situación haría exactamente lo mismo o algo muy parecido. Quizá con otros colores y otra fanfarria, y con menos polos de esos de las banderitas de España y menos laca, que uno tiene conciencia ecológica y miedo a lo rápido que se tienen que propagar los incendios de cabellera en cabellera. Tal vez pusiese también una zona VIP para los colegas y un saloncito con un par de videoconsolas para amenizar la fiestuqui, pero en general el resultado sería muy parecido, como mucho un poco más aburrido.

Hay que comprender al PP regional. Tras más de dos décadas de poder sin oposición, para ellos las elecciones -municipales, europeas o miss universo- son un mero trámite. El PP de nuestra comunidad birregional y conjuntiva vive en una continua y placentera siesta, una de esas de pijama y orinal, de la que solo se despierta para celebrar victorias y dar la vuelta a la almohada porque el charquito de salivilla que se le estaba formando bajo el moflete le empieza a incomodar. En Castilla y León, el PP no necesita amañar las elecciones como en Castilla-La Mancha para ganarlas sin despeinarse. Méritos propios -el PP regional es una representación fidedigna del conservadurismo tradicionalista de muchos de nuestros paisanos, lo cual es muy loable porque de eso se trata esto de la política- y deméritos de los contrarios, claro.

El PSOE de la región está como está, IU es lo que es, UPyD no termina de crecer fuera de determinadas ciudades y de los nuevos actores el que más puede preocupar al PP es Vox, pero seguramente ladre más que muerda y arañe pocos votos. De todo este, por desgracia, trámite electoral europeo, lo más interesante puede ser ver el reparto de votos en Ávila capital y lo que de ese reparto podamos inferir, con todas las cautelas que ustedes quieran, de cara a las municipales. ¿Perderá el PP votos suficientes como para ver peligrar su mayoría absoluta en las próximas municipales? ¿Se acercará UPyD? ¿En qué puesto quedará el PSOE? ¿Cuántos votos rascarán los pequeños? ¿Volveré a perder la porra electoral del blog?

Yo diría que sí, también, cuarto y pocos, pero como la respuesta a la última pregunta también es un sí, no deberían fiarse mucho de mis predicciones.

Prontuario veloz de la actualidad

Llevo un par de semanas liado. Salvar el mundo, hacer la colada, leer, volver a salvar el mundo, escribir, regar las plantas. Ustedes, si son visitantes asiduos, lo habrán notado, ya que he estado un par de semanas sin pasar por este rincón. No, no hace falta que lloren, yo también les he echado de menos. Además de no pasar por aquí con la misma frecuencia que antes, me he mantenido un poco alejado de la actualidad o, al menos, más alejado de la actualidad de lo que viene siendo habitual en mi. Por ejemplo, no vi ni un minuto del debate sobre el Estado de la Nación. Todavía me duele el pecho cuando escribo de semejante despropósito y todas las noches tengo pesadillas en las que Rubalcaba y Rajoy vienen a mi casa a echarme la bronca y pedir mi voto. Yo no les abro la puerta, faltaría más -ya dejé atrás aquella etapa de “mi casa es tu casa” y “si desmontamos el sofá aquí podemos dormir cinco”- pero mientras empujo el sofá para bloquear sus arremetidas y escondo la Xbox, Rosa Díez se descuelga desde el techo del edificio y entra por la ventana como en las pelis americanas para arrearme con una constitución hasta que proclamo mi amor por la norma fundamental de todos y cada uno de los españoles.

Como les digo, no vi el Debate, y tampoco he seguido con especial atención el resto de la actualidad. De vez en cuando un vistazo rápido a los titulares de la prensa para quitarme el mono, o un repaso los temas del momento en tuiter, que viene a ser una cosa parecida a lo primero pero filtrados por el populacho. Esto, claro está, tiene sus problemas e inconvenientes. El primero es que no profundizas en la información, lo que puede llevar a equívocos, y el segundo que dependiendo de la perfección del filtro, la realidad puede resultar bastante distorsionada. Si solo leemos la prensa que nos gusta y seguimos en las redes sociales a gente de nuestro perfil ideológico, las posibilidades de comprender la realidad tienden a cero. A mi esto no me pasa, que leo cualquier cosa y sigo a muchos esquizofrénicos no afines a mi pensamiento, pero es muy frecuente por esos mundillos de la almohadilla y la arroba.

Algunos ejemplos de lo que les decía. No tengo ni idea de lo que pasa en Navarra con Barcina, la Hacienda Foral, el PSN y Bildu. Debe ser un sainete entretenido, porque creo que he visto a los primeros espadas hablar del tema, pero no me hagan caso. Si lo he entendido bien, Bildu ha obligado a una consejera de Barcina a presionar a alguien de la Hacienda Navarra para favorecer a unos amigos del PSN. Y ahora, descubierto el pastel, Valenciano se ha ido a una esquina, con uno de Bildu, a llorar detrás de un arbusto, cosa que no ha gustado a Camisa Blanca, Floriano y compañía, porque los pañuelos de Bildu son ilegales. No me pregunte cómo pueden ser unos pañuelos ilegales. Igual los compraron sin IVA, o en Andorra. Al final, todo el entuerto lo ha resuelto Rubalcaba, que en lugar de vender Navarra a ETA ha preferido regalársela.

Si lo de Navarra es complicado, que al fin y al cabo está poco más arriba de Soria, lo de Ucrania, que queda donde la novia de Stalin cogió una cistitis de pequeña por hacer pis en la nieve, ya es la repera. Los ucranios se dividen en madridistas, barcelonistas, prorrusos y prooccidentales. Yanokovich, que así se llamaba el presidente anterior, era del Barça, o prorruso, y lo de Neymar y la Audiencia Nacional le tiene al borde del síncope. Se sabe que incluso ha vomitado un par de veces en el Parlamento, como Messi. La oposición, que es de Florentino, quiere llegar a un acuerdo con la UE para montar un Museo del Madrid en Kiev y Yanukovich no les deja. Ahí saltan chispas, los prooccidentales se enfadan, le montan barricadas y le obligan a salir por patas y a soltar a una Miss que tenían en la cárcel y que se parece mucho a Cibeles. Todo acaba como el rosario de la aurora y Rusia interviene para asegurarse de que los demás no intervienen en asuntos internos de terceros países, mientras los demás quieren no intervenir para seguir interviniendo. En Tuiter la gente está casi tan liada como yo, y tan pronto se ataca a Putin por ser un homófobo oligarca vendido al capital, como se le defiende como descendiente directo por parte de la KGB de los buenos comunistas de la Madre Rusia. Al otro lado de la trinchera, la gente está muy indignada porque la UE no para de hacer la croqueta, pero se marea solo de pensar en que haga algo, mientras se mira a Obama con desprecio y se le reclama contundencia blanda dialogante activa. Se desconoce que opina Rajoy de todo esto, a la espera de que el Marca se posicione.

Y no crean que mi desconexión con la actualidad es solo terrenal, tampoco he seguido con mucho interés los asuntos celestiales y/o locales. Me enteré, como quien se percata de repente de que está casado y tiene tres hijos, una hipoteca y un Opel Corsa; de que una delegación de abulenses de bien iba a ver al Papa para venderle el Centenario de la Santa y, de paso, intentar convencerle para que venga a darse una vuelta, se compre una Visitávila, se suba a las murallas y coma chuletón. Seguí las noticias con tan poco atención que pensé que el encuentro consistiría en algo íntimo, privado. Un salón, unas pastas, un beso al anillo, aquí una consejera, aquí unos amigos. Algo elegante, católico, apostólico y vaticano. Pero hete aquí que días después me encuentro en los medios una foto de los representantes abulenses asaltando al Papa detrás de una valla, como unas fans enloquecidas de Justin Bieber -¿sigue vivo este chico?- enseñándole un caja con cacho de palo. ¿Acudir a una de las audiencias públicas que semanalmente ofrece el Papa y para las que se pueden solicitar entradas por escrito merece tanta tinta, sobre todo teniendo en cuenta al precio que está la tinta? Admito que igual el hecho de que el Papa se pare en plan colega para que le beses el anillo y le entregues pastas es más inusual y para eso hay que tener mano, pero aún así ¿de verdad es para tanto?. Me cuentan que además de ver al Papa, nuestra delegación se reunió con más gente, lo que siempre es bueno. El Skype y los correos electrónicos son más impersonales e igual acaban en manos de Obama, que no es católico, y vaya usted a saber que uso les da.

Dicho esto, desde aquí invito, en nombre de todos los miembros del blog, al Papa a venir a visitarnos. Nosotros, por aportar nuestro granito de arena, nos ofrecemos a sacarlo a tomar algo por la noche. Su visita sería buena para los católicos, buena para el turismo y buena para nosotros, que podríamos estar dándoles vueltas al asunto durante tropocientos post y viñetas. Igual hasta podríamos montar una mesa redonda en un bar para debatir sobre el Centenario, los colores de la torre de la Estación de autobuses y la madera noble con la que íbamos a forrar las paredes de la ampliación de la Diputación (otro lío, por cierto, del que tampoco ando muy enterado).

El cabo de Hornos

 

Datos referidos a la provincia de Ávila. Fuente: Ministerio de Empleo y Seguridad Social

No es necesario que les indique que el que estas líneas firma no es precisamente un fanático del actual gobierno, ni de su política económica, ni de las gafas de moderno de Montoro, ni de la sonrisa botulínica y anaranjada de sus ministras, ni del tinte del pelo de Rajoy. Esto no es óbice para que cuando hagan las cosas bien -algún día sucederá, como los relojes rotos que dan la hora bien dos veces al día- se diga entre clarines y timbales, o para traer a estas páginas noticias o datos positivos para nuestra economía, nuestro país, nuestra comunidad de vecinos o nuestra tarjeta de crédito. No somos por este rincón del cuanto peor mejor, ni de los que meten en una esquina de una página par, debajo de un anuncio o de una tabla con el precio del trigo, las noticias que no nos queda más remedio que dar aunque no nos gusten.

Y tras toda esta excusatio non petita, el titular: los datos del paro del pasado mes de febrero son buenos. No son los mejores posibles, a todos nos gustaría hablar de una intensa creación de empleo, de salarios altos y buenos trabajos; pero son buenos. No les niego que esta positividad quizá tenga algo que ver con el abismo del que venimos, con que tras atravesar el desierto hasta la charca más inmunda con el agua más corrupta y fangosa parece un oasis, pero por primera vez parece que, de verdad, se atisban signos positivos, aunque aún huelan mal y estén llenos de sapos, en el mercado laboral. Siguiendo una metáfora de Ángel Laborda, el mercado laboral es como un campo de batalla recién acabada la contienda. Ya no se oyen disparos, ya no hay combate abierto, lo que es sin duda positivo, pero el suelo está lleno de cadáveres y hay que empezar a retirar a los heridos.

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Datos referidos a la provincia de Ávila. Fuente: Ministerio de Empleo y Seguridad Social

El paro bajó en febrero en nuestra provincia por primera vez desde 2007, es decir, por primera vez en febrero desde que comenzó la crisis. Descendió en 136 personas, dejando la cifra total en 18512 desempleados, 1084 menos que en febrero del año pasado, y lo hizo en todos los sectores de actividad. Este descenso vino acompañado de un muy leve ascenso del número de cotizantes a la Seguridad Social, exactamente 3 más, aunque las cifras siguen un poquito por debajo de las del año pasado: 27 empleados menos que en febrero de 2013. Además, nuestra provincia es la que mejor se comporta de la comunidad, en la que más ha caído el paro respecto al año pasado y en la que menos han caído los afiliados a la Seguridad Social. Se firmaron más contratos que el año pasado y se firmaron más contratos indefinidos, en concreto 186 (felicidades a los agraciados). El dato negativo viene por el lado de las prestaciones por desempleo, cuya cuantía media es la quinta más reducida del país, y que llegan a menos de la mitad de los parados de la provincia, una tasa de cobertura también entre las peores del país y que oculta tras los fríos datos situaciones dramáticas y a las que el leve consuelo de la tímida recuperación les sirve para poco.

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Datos referidos a la provincia de Ávila. Fuente: Ministerio de Empleo y Seguridad Social

¿Y el futuro? Hay análisis y previsiones para todos los gustos. Los más prudentes hablan de un leve y regular descenso del paro a lo largo de todo el año, que nos alejaría de la cifra de los cinco millones de parados registrados pero que no nos permitiría hablar de verdadera recuperación económica y que enquistaría uno de nuestros principales problemas: el paro de larga duración. A este ritmo, tardaríamos cerca de 10 años en recuperar el nivel de afiliados a la Seguridad Social previo a la crisis. Otros, los más optimistas, afirman que una vez detenida la caída, la recuperación sorprenderá a propios y extraños. El crecimiento, según estos, permitiría al gobierno suavizar los ajustes y dejar de destruir empleo público, mientras que el sector privado, tras años de despidos, aprovechará cualquier atisbo de crecimiento para ampliar sus muy menguadas plantillas. Los más pesimistas afirman que todo esto no es más que un espejismo, que aún queda mucho para hablar de algo parecido a la recuperación y que cualquier susto a nivel internacional -un saludo a Putin- podría devolvernos a la senda bajista. Esperemos, por el bien de todos, que hasta los optimistas se queden cortos.

¡Mientes, bellaco!

Últimamente la gente, así en general, está muy infantil. Quizá sea el agua, que está llena de productos químicos -hidrógeno y oxígeno a cascoporro- o los tomates, que además de no saber como antes, oler como antes y costar como antes, atontan a uno. Esta infatilización de la gente, así en general bis, hace que nos veamos obligados a repetir una y otra vez lo evidente, a hacer explícito lo implícito para evitar equívocos de parvulario. Así que empecemos por el principio: lo que más le gustaría al que esto escribe, a los demás que escriben por aquí, a nuestros lectores -perdón por hacerme dueño de sus opiniones sin preguntar- y, en general, a todos los abulenses, sería que a la ciudad le fuese bien, porque esa es la mejor forma de que a sus habitantes les vaya bien. Es decir, que si hablamos del turismo, la principal industria local, a todos nos gustaría que nos visitase el mayor número posible de turistas, consumiesen muchos chuletones y muchas yemas -el colesterol de cada uno no es asunto nuestro-, visitasen todos los monumentos y se fuesen contentos y maravillados, convertidos en nuevos embajadores de la ciudad y sus placeres humanos y divinos.

Hecha esta aclaración, pido perdón a los mayores de edad por hacerles leer un párrafo tan innecesario, vamos al lío, que tenemos varios asuntos turístico que tratar. Lo más reciente, la agria polémica entre el concejal popular del ramo, Héctor Palencia, y el concejal socialista Martín Bermejo. Este último difundió unos datos acerca del número de visitantes y el primero le recriminó, con razón, que esos datos eran falsos y le invitó a pedir perdón. Martín Bermejo reconoció su error respecto a los datos, pero mantuvo su interpretación de los mismos: la cosa turística va mal, a pesar de los muchos viajes y anuncios que desde el Ayuntamiento se hacen.

Los4Palos, servicio público, y yo mismo, aficionado al Excel, les traen los datos sin filtros para que cada uno extraiga sus propias conclusiones. Les pongo todas las tablas seguidas: evolución del número de visitantes en las ciudades patrimonio, variación del número de visitantes en nuestra ciudad respecto al año pasado y evolución del número de pernoctaciones en nuestra ciudad.

Ciudadespatrimonio Variación evolucion pernoctaciones
¿Conclusiones? La mejoría del mercado turístico a lo largo del último año es evidente, sobre todo -y esto es casi vital para nuestra ciudad- del turismo de interior. Al primer atisbo de claridad económica al otro lado del túnel, el español de a pie coge su maleta y se va a conocer mundo, lo cual es una costumbre muy sana que todos deberíamos practicar si nuestra economía lo permite. Pero como señala el PSOE, la mejoría clara del turismo de interior no se ve acompañada del sector exterior. Ávila ganó durante el año pasado casi 30000 visitantes rojigualdos -casi un 19%- y perdió 1200 extranjeros, algo más de un 3,5%. Como ven, el PSOE se equivocó con los números -aprovecho para reconocer que lo primero que hice cuando leí la noticia fue correr a este blog para ver si los que damos nosotros periódicamente estaban bien-, pero el diagnóstico respecto al turismo extranjero no iba muy desencaminado. Habrá que pagar el viaje a más periodistas extranjeros para que glosen nuestras maravillas y nuestras placas al caudillo.

También salió a relucir en esta disputa la tarjeta Visitávila. El PSOE decía que fue idea suya, y Héctor Palencia les vino a decir que ya les gustaría. Aquí están los dos errados, PSOE y PP, porque la idea fue nuestra, que somos mucho de pensar cuando estamos sobrios y no ponen patinaje artístico por la tele. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid -guiño a nuestros lectores de la no capital, un saludo a Juanvi Herrera- comentamos brevemente los resultados del primer año de implantación de la mencionada tarjeta. Yo quería dedicarle un post más largo, cosa que no descarto hacer cuando tenga tiempo, pero podemos hacer una breve reseña. Según el Ayuntamiento, Visitávila recaudó 62000 euros durante su primer año de vida, llegando hasta las casi 5000 unidades vendidas. Es decir, que de los 212000 visitantes que llegaron a nuestra ciudad el año pasado, solo el 2,36% compró la mencionada tarjeta. No parecen muchos, pero realmente este dato es poco importante y el Ayuntamiento se equivoca quedándose solo en eso. Visitávila no se creó para venderse mucho y ganar dinero -en realidad es posible que el Ayuntamiento salga perdiendo- sino para mejorar el flujo de turistas, su tiempo de estancia en la capital y su volumen de consumo más allá de los monumentos. ¿Funciona? No lo sabemos, porque el Ayuntamiento se ha quedado con el dato más fácil de computar. Falta una evaluación en profundidad de su impacto, sobre todo de cara a mejorar su funcionamiento y corregir sus debilidades.

El último aspecto a tratar es el del Centenario de la Santa. El otro día echó a andar la Comisión dedicada a la organización de los fastos con un tema de vital importancia: los beneficios fiscales para los patrocinadores del evento. A Dios lo que es de Dios, al César lo que es del César y a Montoro lo menos posible. La colaboración público-privada, el patrocinio cultural, el mecenazgo y esas cosas. Coca-cola patrocina esta transverberación, Talleres Paco la reforma del Carmelo. Más allá de eso, me preocupan los pocos detalles que conocemos sobre los eventos a desarrollarse para tan magno acontecimiento a estas alturas del año, sobre todo en su vertiente más cultural, exposición de las Edades mediante. Este año se está celebrando en Toledo el centenario de “El Greco”, celebración que podemos tomar como referente para la preparación de nuestro centenario, con numerosas exposiciones, eventos culturales, charlas, conciertos, etc.

PS.- El concejal Héctor Palencia también ha señalado que las cifras del INE no son válidas, ya que, al fin y al cabo, salen de una encuesta. Pido perdón desde aquí, en nombre de todos los abulenses, a los trabajadores del INE y a todos aquellos relacionados con la realización de encuestas. De todas formas, es una pena que Palencia tenga en tan poca estima al INE y a la Encuesta de Ocupación Hotelera, porque de apreciarla más y confiar en sus datos podría presumir de que Ávila es la tercera ciudad, de las consideradas Patrimonio, que más aumenta porcentualmente su número de pernoctaciones respecto al año 2012 y la que más aumenta el número de visitantes. ¿O estas cifras sí nos las creemos?

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Datos de paro para las dos Españas (Enero 2014)

Es importante estar a la moda, no quedarse descolgado de las tendencias triunfantes en la sociedad. Sentirse parte de la cresta de la ola mejora la autoestima, reconforta, fortalece el pelo e hidrata la piel. Yo nunca he seguido con mucha atención las tendencias -lo que se nota en mi piel y en mi pelo, nivel “Jungla de Cristal I” en la escala Bruce Willis de la alopecia- pero esta vez voy a hacer un esfuerzo por adaptarme. Ahora la moda es ser positivo, sonreir y verlo todo color de rosa, o al menos eso dice el PP, el Banco Santander, Coca-Cola, el BBVA, y el amigo ese del señor Juan Luis del Pozo. Así que lo que toca es leer los datos del paro haciendo hincapié en lo positivo, lo bonito, lo bueno, los brotes verdes. Pero como en el fondo soy un antiguo que no lleva barba por moda si no por vaguería, me resisto a quedarme solo con lo positivo. Hoy los datos del paro van a contentar a las dos Españas y a las dos Ávilas.

Los datos del paro para los que se abonan a abonar los brotes verdes en la esperanza de un mañana próspero y cercano.

ParoEnero

Es verdad que el paro aumentó en enero en 550 personas en nuestra provincia, pero hay dos datos que no se deben olvidar: que es el menor aumento del paro desde 2008 y que hay menos parados que hace un año, en concreto 546 menos. Esto, sin duda, nos habla de un cambio de tendencia en nuestro mercado laboral. Se ha parado la destrucción de empleo y ahora, gracias a la reforma laboral, se empezará a crear empleo con unas décimas de crecimiento. Sí, empleo precario, basura o de mierda, pero empleo al fin y al cabo. Esta tendencia ya es visible a nivel nacional, donde desestacionalizados los datos, el paro cae durante enero por sexto mes consecutivo y la afiliación a la Seguridad Social crece por quinto mes consecutivo. Hemos salido de la recesión y lo peor de la crisis ha pasado. Seguramente a lo largo del año España crecerá algo más de un 1% (si no explota algún país en el futuro cercano) y se crearán en torno a los 200.000 empleos. Son pocos con casi cinco millones de parados, pero por algo se empieza. Y en Ávila este año y el que viene tenemos la celebración del centenario de la Santa y contamos con la declaración de la Semana Santa como fiesta de Interés Turístico Internacional. Casi ná.

Los datos del paro para los haters, malos españoles, malos abulenses, socialistas, rojos, seguidores de Rubalcaba y, en general, gente que estaría mejor callada.

Nada de lo dicho antes es mentira, pero quedarnos solo con eso sería mirar la realidad de una forma sesgada. Es verdad que es el menor crecimiento del paro un mes de enero desde que empezó la crisis, y que el paro baja respecto al año pasado, pero nada de eso quiere decir que se cree empleo. En Ávila la afiliación a la Seguridad Social cayó durante enero en 719 personas y el dato es peor que el año pasado: hay 319 afiliados menos que en enero de 2013 y 3396 menos que hace dos años. Se destruye menos empleo, pero se sigue destruyendo. Además, de todos los contratos firmados menos de un 8% son indefinidos. Y el dato más dramático de todos: de los 18648 parados, solo 8953 están recibiendo algún tipo de prestación de desempleo, menos del 48%, y la cuantía media de las prestaciones (743€) es la segunda más baja de toda España. A toda esta gente eso de que lo peor ha pasado le sonará a humor negro.

Y no solo es que la situación de Ávila sea mala, es que es la provincia de la comunidad birregional y conjuntiva (Castilla y León) dónde más ha empeorado el empleo durante la crisis.

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Al parecer, o la mediación de Santa Teresa llega con interferencias, o hay santos con más mano en las cifras de desempleo.

Polemicemos: Ávila, Gamonal, ponis y unicornios.

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Llevaba un par de semanas dando vueltas a la forma de traer lo sucedido en Burgos a este rincón, pero no encontraba manera. Si hay que pontificar, se pontifica, como buen español experto de barra de bar en mil materias; pero hay que intentar mantener las apariencias. Una cosa es no tener ni puta idea y otra que se note. Solo he estado una vez en Burgos en toda mi vida, hace poco más de un año, tres días, y de haber pasado por la ya famosa avenida Vitoria, debió ser en autobús, pero tampoco me he molestado en mirar el recorrido de las líneas que cogí estando allí. Mi único nexo con todo el caso es que el hotel en el que me hospedé está en el mismo edificio que el ático del Alcalde, pero mi opinión al respecto se limita, ya que el Alcalde no tuvo a bien invitarme a tomar algo, a señalar las buenas vistas que debe tener desde su salón. La foto que encabeza este post está tomada desde mi habitación, 4 plantas más abajo.

Como ven, mi autoridad para hablar de las carencias del barrio, de la corrupción local, de la planificación urbanística burgalesa o del carácter aguerrido y obrero del barrio; es bastante escasa. De lo que puedo opinar, por simple pertenencia, es del clima social que se respira en el conjunto del país, del hartazgo creciente -por no llamarlo cabreo- de amplias capas de la sociedad. ¿Qué es lo que hace que una ciudad tranquila y conservadora estalle por un aparcamiento subterráneo? No lo sé, pero si tuviese que jugarme una moneda de cincuenta céntimos, diría que es, simplemente, que la gente está, con perdón, hasta las narices y que lo que en Burgos sucedió por un bulevar, en Quintanilla de la Parra puede suceder por el asfaltado de una plaza y en Burguillos de Villarriba por las farolas de la entrada al pueblo si las circunstancias son propicias.

La gente está cansada y la crisis, que es más que económica, se ha llevado por delante la confianza que muchos ciudadano tenían en buena parte del sistema. Y el cambio en las actitudes de la ciudadanía hacia la política no se ha visto acompañado por un cambio en las formas de hacer política y de gestionar las instituciones, que en buena medida parecen estar esperando a que escampe para volver a sus viejas rutinas, aprobar nuevas recalificaciones, construir cosas y organizar actos. Cada decisión de las instituciones se toma como un posible ataque, a veces sin la menor reflexión, y se reacciona en consonancia. ¿O ustedes creen que un asunto como el del Murallito, en otro momento, habría levantado tanto revuelo?

Pero este cambio en la actitud de nuestros conciudadanos hacia la política no tiene por qué ser positivo. Uno es de naturaleza optimista, pero también tiene días malos. Todas las encuestas reflejan que el interés por la política no hace otra cosa que aumentar. Ahora bien ¿el conocimiento del funcionamiento del sistema, de la democracia y de nuestras instituciones ha aumentado de forma paralela a ese interés? Yo diría que no y eso, sumado al mencionado hartazgo provocado por la crisis, es un grave problema que degenera en altercados como el de Burgos, en movimientos ciudadanos y políticos sin ningún tipo de contacto con la realidad, en salvapatrias populistas y en saltos al vacío embadurnados de buenos sentimientos y consignas edulcoradas como el de Ponilandia.

Polemicemos. Que una mayoría -o una no mayoría muy ruidosa- pida algo no implica que tenga razón. No me refiero con esto a lo sucedido en Burgos, ahí tienen ustedes, por ponerles un ejemplo alejado, a los fanáticos de la familia tradicional y de bien, que son muchos y se manifiestan a menudo, lo cual no les da, por fortuna, la razón automáticamente. Los partidos están para algo más que ser correa de transmisión de las opiniones ciudadanas. Deben también guiar, formar la opinión y dirigir el debate ciudadano. Si una mayoría de los votantes del PP -o del Partido Z- quieren que los condenados por terrorismo pasen 100 años en la cárcel, desnudos, atados de pies y manos y obligados a escuchar una y otra vez el himno nacional; alguien les debería decir que no tienen razón, no solo esperar a que se olviden de la polémica. ¿Qué eso es más difícil que salir en la tele, con gesto duro, y decir que hay que endurecer, por vigesimoséptima vez, las leyes? Pues es verdad, pero de algo hay que morir. La democracia tampoco es ir votando a cada rato todo lo que nos apetezca, tenga o no sentido, encaje legal o contacto con la realidad. Ni decidir las cosas en asambleas con gritos mudos, biodanzas y a chakras alzados.

Lo voy a dejar aquí, antes que se enfaden y me hagan un escrache en la cuenta de tuiter o se cambien los avatares, los pongan de un color o al revés y me vea a forzado a dimitir de esto blog y de mi perfil en Facebook. Que Santa Teresa interceda por todos ustedes y por mi el primero.

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