Trampas y trompetas (por Alvaro Aparicio)

¡Esto se nos está llenando de sonetos! En esta ocasión, a cargo de Alvaro Aparicio (@apamou). Si usted, querido lector, también quiere participar en este rinconcito del ciberespacio, aquí le explicamos cómo hacerlo.


 

“Trampas y trompetas”

No importa qué digas, dilo bonito.
Cuando anuncies encuentro, timonel,
solícito y al más alto nivel.
Clama incluso al cielo; se hará infinito.

No importa qué ofrezcas; tras el gambito,
nace tu espacio en la red de un burdel
viral en citas. Ave de cuartel,
pica tripas que vomitar ahíto.

Nissan, ora y embiste, ayer colmado.
Nissan, ora y bosteza, hoy derrotero.
La lucha acaba en duelo por dinero.

“Barato y fácil” oferta al obrero,
quien de cunero al escaño fue aupado
o el nieto “requetecalificado”.

De la rabia y de la idea es la herencia.
La provincia a cielo abierto. ¡Qué mina!,
¡qué ciencia! Señor, ¡qué Santa paciencia!

Y es que al cambio climático, conmina
Supermon, hay que exigirle indulgencia;
termal, pues acabose la divina.

El último que apague la luz (por Guillermo Buenadicha)

Más colaboraciones y más versos. En esta ocasión, es nuestro amigo Guillermo Buenadicha quien mulle nuestras neuronas para que florezca en ellas la simiente de las musas. Si tú también quiera participar, en prosa o en verso, aquí te explicamos cómo.

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El que algo sea vox populi en nuestra ciudad suele deberse a la endémica afición abulense por el chisme y el mehandichoqué. Muchas veces lo difundido por radio macuto no tiene fundamento y como tal se desvanece pasados los días. Otras, sí, se confirma el rumor como antesala de la noticia, que cuando el río suena, seguro que no es el Adaja. Pero si hay una señal que marca la frontera entre el cotilleo y lo que adquiere categoría de asunto a ser tratado seriamente es que nuestro Diario, gacetilla centenaria, dedique cuatro páginas completas a algo. Y si encima recibe la guinda de una columna de opinión de su director, entonces blanco y en botella.

Preocupado ando con el asunto Nissan, tras leer el periódico este fin de semana y a la vista de que no hay político o prócer que deje pasar la oportunidad de expresar su preocupación (me preocupo porque se preocupan; es preocupante). Es cierto que los problemas de nuestra fábrica son guadianas recurrentes a lo largo de estas últimas décadas, pero también que don Jorge Manrique ya indicó que todo río indefectiblemente va a parar al mar. Nuestro cántaro ha agotado al fin todas las vidas disponibles en su camino a la fuente, a lo que se ve, aunque no tendrá leche o agua que derramar. Y me pregunto en qué darán sus huesos, de quedar alguno, en una ciudad como la que alumbran las farolas de nuestras rotondas vacías y grúas enhiestas.

Puesto que Ramón Martín @su_per_mon se ha lanzado (de forma admirable, todo sea dicho) por el camino de la queja social a través del soneto quevediano, cojo el testigo de su crítica climática (asunto que no por humorístico deja de tener su enjundia) y navego al socaire de su estela, en humilde pero espero que digno esfuerzo poético. No añado un estrambote, como él ha hecho (y mejor no hubiera), porque bastante estrambótico es el tema de por sí, y porque los haikus y los sonetos tienen mal apareamiento. Otro día, de seguir poética justa, quizás le ofrezca las armas niponas para un abulensista duelo al amparo de estos palos centenarios.

 

Cerrar podrá sus puertas la que fuera
orgullo de la tierra, factoría;
que miles de camiones producía
a España y más allá de su frontera

Quemará los parados en su hoguera
y hará de nuestra noche triste día;
la línea de montaje, piel vacía
no verá su sesenta primavera.

Políticos, que el cielo han prometido
Sindicatos, que en vano han peleado
Nipones, que al ganar no habrán perdido

El pecho del que tanto se ha mamado,
en Cylog y en ladrillo travestido,
polvo será, mas polvo urbanizado.

El cambio climático (por Ramón Martín)

Tenemos la suerte de contar con un nueva colaboración, esta vez a cargo de Ramón Martín (@su_per_mon). Si tú también quieres participar en este blog, aquí te explicamos cómo hacerlo.


En los últimos 30 ó 40 años Ávila ha visto alejarse infraestructuras, industria y habitantes. Pero si -aparte de los pisos vacíos- hay algo en lo que aventajamos a otras provincia españolas, es en nuestra incorporación al cambio climático.

Ya hasta recordamos con nostalgia cuando Mariano Medina informaba las temperaturas y siempre estábamos ahí, destacando: “La mínima en Ávila, menos nosecuantos”; en casa hacíamos un gesto triunfal, ¡toómaya! Eran otros tiempos. Entonces, te pasabas la primera mitad de octubre pasmao de frío hasta en tu casa; porque ya se sabía que hasta que La Santa no diera el visto bueno, el día 15, no se encendían las calefacciones.

Pero el pasado año, en esas mismas fechas, nos hemos podido tomar unas cañas en cualquier terraza en mangas de camisa; como mucho con una rebequita. Con lo que era la calle San Segundo en octubre; ese túnel de viento siberiano, que ni atinabas a abrocharte la mierda de botones de palitos que llevaban las trencas.

Y en invierno ni olemos la nieve. Creo que la última vez que sacaron en el España Directo a los niños trineando al lado de la muralla fue porque Héctor Palencia desvió un pedido de nieve para los del Xanadú, porque yo no vi caer ni cuatro copos. Como para volver a atrapar a otro Guido Caprotti, si no es con una avería en la catenaria.

Y ahora llaman ola de frío a un par de días regulares. Por ello, y ante la inutilidad de oponerme, he decidido perpetrar un soneto, que por efecto de la globalización, finaliza con haiku-estrambote dedicado a mi amigo Guillermo, corrector de estilo y animador social.

Miré los grados de la patria mía
si un tiempo bajos, ya más moderados;
por Burgos, Soria y Cuenca superados,
y casi por Sevilla y Almería.

Aquella nuestra única alegría.
¡La mínima de España! Congelados
gozábamos haber sido nombrados,
ser líderes en algo por un día.

Acaben los inviernos anodinos,
que el frío sea el gran protagonista
y cale hasta los huesos con su garra.

Que vuelvan al Adaja los pingüinos.
Que cierren por nevada la autopista.
Que Jon Nieve se mude a La Cacharra.

A tal efecto,
ese invernadero
desatado va.

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Foto de avilared.com

 

 

Himno de Ávila (actualizado)

Cuando Diario de Ávila publicó, hace unos días, una breve información en relación con el cincuenta aniversario del himno de Ávila (sí, la ciudad tiene Muralla, chuletones e… himno), pocos podíamos imaginar que dicha efeméride iba a tener tal repercusión en el mundo tuitero. Con la satisfacción que proporciona comprobar que no todo lo que sucede en las redes sociales “es mal”, en este blog hemos podido saber que el Ayuntamiento, a raíz del debate generado en Twitter, se ha dispuesto a recuperar ese himno… pero actualizado. Hemos tenido la suerte de que los dos “compositores” a los que han encargado la letra, Ramón Martín (@su_per_mon) y Guillermo Buenadicha (@gbuenadicha), son buenos amigos de esta casa, lo que nos permite ofrecérselo a nuestros lectores en exclusiva (a la espera de que se añada la música que, según nos dicen desde el Consistorio, se ha encargado a Alba Moreno y Jimmy). El resultado final será interpretada por el Coro Gregoriano de la Santa y la Orquesta Sinfónica de Ávila al cierre del concierto que esta última ofrecerá el 30 de diciembre. Desde aquí animamos a toda la ciudadanía asistente a unirse en su entonación.

 

Es Ávila ciudad amurallada
tan lejos y tan cerca de Madrid;
de trenes y progreso abandonada,
vivimos en la época del Cid.

Murallas que enseñamos con orgullo
(por varios sitios se puede subir),
tenemos monumentos a barullo
iglesias y conventos pa’ aburrir.

Tenemos más rotondas que personas
y el cielo más azul de toda España.
Hay yemas, chuletón y revolconas
y va la tapa gratis con la caña.

Turista que visitas nuestras calles
(son Patrimonio de la Humanidad)
no te vayas tan pronto, no nos falles:
pernocta en un hotel de la ciudad.

Saludarás obispos, boticarios,
del Grande al Chico (es la tradición)
verás cigüeñas en los campanarios
y estatuas de la Santa en ca’ rincón.

Queremos autopista sin peaje,
queremos que se viva algo mejor:
industria pa’ que la gente trabaje,
nos hace falta un acelerador.

¡¡¡ Hazte un selfie con Adolfo !!!
¡¡¡ Vístete de medieval !!!
¡¡¡ Ponte ya la rebequita !!!
¡¡¡ Este frío no es normal !!!

“Poetas del Rock”: nobles intenciones, ahora hay que creérselo

El señor Miguel Díaz Herrero (@migueldherrer81) vuelve a colaborar con este humilde blog para hablarnos del Festival “Poetas del Rock”. Si tú también quieres escribir un post, aquí te explicamos cómo.

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Tras el triste epitafio (triste porque nunca lo hubo) del Ecopop, y la ambiciosa apuesta de este año del Shikillo en Candeleda, el Ayuntamiento de Ávila ha intentado que la capital tenga su propio festival.  Un propósito loable, con un cartel cuanto menos notable y plural. Así, el “Poetas del Rock”, a través de la productora Territorio Musical, traía de nuevo a  nuestra ciudad el pop-rock clásico de Los Secretos, así como diversas maneras de entender el rock: más Stones (Burning), más de porrón, Malasaña (la de antes) y rythm & blues (Los Enemigos) y más sureño y mestizo (Kiko Veneno, Chambao y el ex Delinqüentes El Canijo de Jerez). Los barceloneses Elefantes, que alcanzaron un reconocimiento masivo allá por 2000, cuando llamaron la atención de Enrique Bunbury y grabaron su disco “Azul”, completaban el cartel. Un line-up que, sin embargo, da la sensación de que fue presentado tarde (¡principios de junio!) y con ciertas prisas: había que hacer un festival. En cualquier caso yo, como melómano y abulense que siempre había soñado con un festival en mi casa (muy atrás ya quedaron los malogrados Ávila Rock y Ecopop Ávila), no podía esconder mi entusiasmo.

Según se iba acercando el sábado, y después de hablar con bastante gente “enterada”, percibí sin embargo que existía un gran desconocimiento del festival, e incluso cierto pesimismo ante su celebración. Y aquí va mi segundo tirón de orejas a quien corresponda: no se puede confiar la promoción y el éxito de un festival, y más en esta ciudad, que siempre ha sido difícil, a poner carteles en la calle.

Al llegar al recinto ferial, me gustaron la buena organización y la disposición del festival. Barras grandes, atendidas además por los mismos tipos que nos ponen las copas los fines de semana en nuestro pequeño oasis musical abulense. Zona para niños, mesas para quienes se lo toman con calma (yo no), baños proporcionales al número de asistentes…Precios razonables  y, sobre todo, la fantástica sensación ya vivida muchas veces por un servidor de tener horas por delante de música en directo y diversión. Sensación mejorada si cabe por jugar en casa y poder saludar y charlar con muchos amigos. Mientras me recreaba en estos pensamientos, Gotelé atacaban sus canciones en el escenario pequeño (bautizado como “Lanzadera”) ante un buen puñado de amigos del grupo y curiosos. Sirvan estas líneas también para felicitarlos, porque estarán tocando el jueves 11 de agosto en el Festival Sonorama. Todo un orgullo teniendo en cuenta la importancia de la cita arandina en el calendario festivalero patrio.

Apenas cinco minutos después, Elefantes se subían al otro entablado del “Poetas del Rock”. Con un Shuarma muy simpático (y el “muy” se queda corto), estuvieron presentando su recién publicado nuevo álbum “Nueve canciones de amor y una de esperanza”. El álbum incluye una versión del “Te quiero”, del inefable crooner conquense José Luis Perales, cantada junto a Love of Lesbian y Sidonie, y que consiguió que el público se empezara a unir a la fiesta.  Nada mejor que las propias palabras de Álvaro Urquijo para explicar lo que fue el concierto de Los Secretos: “Seguimos encima de los escenarios y tocando estas canciones porque os gustan”. Y es que las acusaciones de inmovilismo o ñoñería que ya se atribuían al grupo en los primeros 80 palidecen ante canciones tan increíbles como “No me imagino”. Después, no faltó ninguna favorita del público: “Pero a tu lado”, “Colgado”, “La calle del olvido” (otra de las favoritas de este comentarista), “Por el bulevar de los sueños rotos”, “Ojos de gata”, “Ojos de perdida” y la inevitable “Déjame”.

Burning (Foto de @Avila_Cultura)

Burning (Foto de @Avila_Cultura)

A unos madrileños que habían venido a ver a Burning (por vigésima vez o más, me reconocieron) les hizo gracia ver a sus ídolos a las nueve y media de la noche, todavía de día. Y es que muchos no nos quitamos las gafas de sol, ni lo hizo Johnny Cifuentes, claro está, para bailar al ritmo de los libidinosos riffs stonianos del grupo, que no se olvidó al final de hits como “Es especial” o “Mueve tus caderas”, o de algunas de sus primerísimas canciones, como “Estoy ardiendo”, de una época en la que el rock en España no sólo era pecado, sino también milagro.

Un verdadero placer iba a ser escuchar después a otro de los mejores grupos de rock de este país, Los Enemigos. La actuación empezó con problemas de sonido: el bajo de Fino no se oía, y Josele comentó socarrón, tras las dos primeras canciones: “Esto ha sido la prueba de sonido”. La banda se fue recuperando de estas dificultades y empalmó grandes canciones, como la versión del “Señora” de Serrat, “John Wayne”, “Desde el jergón”, “Septiembre”, o “La cuenta atrás”. Sin embargo, quedó la sensación de que faltó algo de comunión con el público, comunión que sí lograría después Chambao. Lamari y los suyos tardaron, sin embargo, más de una hora en salir al escenario. El público no entendía que estaba pasando, por qué tardaban tanto en hacer el cambio entre grupos, y nadie salió a explicárnoslo tampoco. El mismo problema se repitió con Kiko Veneno, lo que hizo que su actuación se viera seriamente recortada. Y aunque salió él solo con su acústica a la izquierda del escenario a tocar “Joselito”, y también sonó “Memphis blues”, nos faltaron muchas, entre ellas temas de su fantástico disco de 2013, “Sensación térmica” (la homónima, “La vida es dulce” o “Mala suerte”). Eran las cuatro de la mañana, la espera volvió a alargarse con El Canijo de Jerez y el DJ también se había callado. Muchos empezamos a irnos, con la sensación de quien lo ha pasado muy bien, pero que al final le han dejado un poco abandonado.

Y ahora que hemos tenido tiempo para reflexionar, y agradecemos enormemente la celebración del festival y el buen rato que pasamos, sugiero que, entendiendo que era sólo la primera edición, hay que ir un poco más allá. Y, si queremos tener un festival estable en Ávila, poner no sólo los medios económicos sino también los humanos, la previsión y hasta el cariño, qué leche, para que éste sea posible.

Por ser más concretos: anunciar el cartel al menos tres meses antes. Contar desde el principio con los artistas de aquí. Que haya siempre música entre grupo y grupo. Que no se repitan los descomunales retrasos y, de repetirse, explicar al paciente público. Diseñar también un concepto claro de festival. “Poetas del Rock” puede estar bien, pero quizá resulte un poco difícil de delimitar. Algunos han comentado también que el cartel iba dirigido a un público más veterano que la mayoría de festivales nacionales. ¿Así, sería posible casar a grandes poetas de nuestro rock como Lapido, Juan Perro, Quique González, Jaime Urrutia o, qué sé yo, trovadores más underground, como Juan Abarca de Mamá Ladilla, con artistas más indie o con mayor calado entre un público veinteañero? Yo creo que sí. Son decisiones que, en cualquier caso, se tendrán que tomar. Desde aquí, manifestar mi apoyo, exponer mi opinión modestísima pero espero que constructiva y desearle larga vida al “Poetas del Rock”.

Ruth y Rosa (por David Sierra)

Contamos con la colaboración de David Sierra (@sierrus), que nos ha querido mandar este texto para publicar en el blog. Si tú también quieres participar, aquí te explicamos cómo.

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Tarde de sábado en Barcelona, dos personas valientes sin ideologías políticas, dos chicas que al ver que se acerca la Eurocopa de fútbol, deciden promocionar este evento en una ciudad en la que tienen dificultades para ver los partidos en pantallas gigantes como  se suele hacer en otras ciudades. Simplemente promocionan a la selección española y su pasión por el fútbol hace que den la cara en una carpa de la ciudad Condal. Una ciudad en la que cierta parte de sus habitantes tienen un sentimiento de desgregación de su actual país, que ha sido motivado por los intereses de un grupo político que quería ocultar su mala gestión y su excesiva corrupción a cambio del viejo independentismo. Jamás querrán verse independientes, pero se sienten cómodos desarrollando su política de esta manera, sin ver los daños colaterales que están dejando atrás.

Las chicas se llaman Ruth y Rosa y fueron agredidas brutalmente por unos energúmenos el pasado sábado en Barcelona. Ellos eran cinco, cinco hombres contra dos mujeres, que después de ser grabados durante una primera agresión y sin quedar satisfechos por la misma, a los diez minutos volvieron a rematar su faena. Las agarraron del pelo y las arrastraron varios metros por el suelo, las pegaron puñetazos y patadas, y las chicas sufrieron varios hematomas y cortes.

Después de este hecho desalmado, las redes sociales no se han inundando de mensajes de las típicas feministas indignadas por agresiones de este tipo cuando se producen en otro contexto.

Yo soy abulense, vivo en Ávila y soy un activista que defiende unos principios y valores, luciendo banderas de España y defendiendo unos principios liberales y conservadores que hoy están muy mal vistos. Al conocer estos hechos, he de reconocer que me he asustado y no por mi propia persona, si no por amigos, familiares y compañeros que hacen públicas sus ideas en Ávila. Lo escribo en este blog, porque aunque no compartamos ideales, nos respetamos y creo que este espacio hace una gran labor  a todos los abulenses y debe exponer los sentimientos de todos sus paisanos, sean de la ideología que sean.

Espero y deseo que la tolerancia se imponga en nuestra querida ciudad, y que hechos como estos, jamás se den en Ávila.

Por último, dejadme que condene firmemente cualquier tipo de violencia y hoy más que nunca apoyar a Ruth y a Rosa,agredidas este pasado sábado por defender a una selección nacional en una ciudad en la que la palabra nacional crea tantas discrepancias.

Los otros (por Guillermo Buenadicha)

Hoy contamos con la colaboración de Guillermo Buenadicha. Si tú también quieres participar, aquí te explicamos cómo.

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Asunto CyLOG. Asunto Naturávila. Asunto VI modificación del PGOU. Los asuntos. Un asunto. El asunto. Para los iniciados, poco más que añadir. Para los que no, recomiendo algún enlace entretenido, en estas mismas páginas. Recientemente aderezado con la sentencia ante la reclamación (lógica, por otro lado) de la empresa Alter para recibir alguna indemnización. Sentencia que parece haber causado más alivio que preocupación entre políticos y funcionarios, por mucho que lo escondan tras llamadas a la prudencia y puestos de trabajo para la Nissan. Sentencia que aunque cerrase esto con un resultado económico menor del previsible para el Ayuntamiento (al margen de que pueda ser luego recurrida por las partes), no puede hacer que apliquemos el “muerto el perro, se acabó la rabia”, y nos olvidemos del pasado, y del rol que en este sainete han jugado unos y otros.

Es un asunto curioso y sensible. Siempre que alguien lo toca, inmediatamente hay ataques ad hominem por doquier. No se rebaten posturas, no se aportan datos, no se entra en dar justificaciones, sino que más bien se tilda a la gente de sabihonda, de entrometida, de listillos, de “a ti qué te importa”, lo que sea. Vaya por delante por tanto que sí, que asumo todas esas flores, pero que su olor no altera para nada el perfume podrido del fondo que nos ocupa.

No quiero aburrir, que ya bastante les está cayendo, con el papel de políticos presentes y pasados del partido en gobierno municipal, incluyendo los que han salido por peteneras hacia destinos aforados o a provincias anejas. Tampoco en el vergonzoso papel de la oposición del momento, silente, aquiescente, y que ha frustrado cualquier capacidad de movimiento de sus colegas actuales. Qué quieren que les diga, para bien o para mal, son todos ellos políticos, tristemente sus comportamientos son consecuentes con la definición (o prostitución) actual del término. Y no quiero generalizar, otros políticos que no estaban entonces, y que son grandes responsables para bien de no haber llegado a peores puertos en este caso no merecen ese trato. Un enorme gracias a ellos, y todo mi apoyo, respeto y admiración.

No, quiero centrarme más bien en otros actores, aparentes secundarios, pero como todo cinéfilo sabrá, esenciales y culpables del éxito o fracaso de una película, muchísimo más que las estrellas bien pagadas.  Los Otros. Como ciudadanos vagos y perezosos que somos, tenemos una estructura montada, llamada Administración, para hacer lo que no sabemos hacer, no nos apetece hacer, o creemos que está mejor hecho en común que individualmente. Es la garante de que las normas que nos rigen y que hemos elegido se cumplan, es con lo que hacemos (porque es nuestra, y como tal somos todos parte de ella) el día a día; hacemos ciudad, comunidad, estado. Y como los entes abstractos no hacen mucho, la Administración está compuesta por personas. Policías, maestros, administrativos, funcionarios, abogados, economistas… Se supone que gente que tiene una función ligada a la buena marcha del engendro comunal éste, que trabaja para los ciudadanos y se debe a los ciudadanos (por dios que nadie me oiga decir nunca “ciudadanía”, huyendo de masculinos genéricos).

En cualquier proceso administrativo se generan informes, documentos de requisitos, respuestas, leyes, propuestas… y no son textos por lo general escritos por políticos. Son textos hechos por funcionarios expertos en el tema, conocedores de la normativa y legislación. Sí, promovidos por la instancia política, al ser ésta la que sugiere qué dirección quiere que tome el proceso, es su prerrogativa. Pero es la obligación del funcionario implementar lo pedido acorde no solo a la ley, sino a la lógica de que atienda al bien común y no a intereses particulares. Y sobre todo al sentido común. Como mínimo, un profesional se debe a la ética y deontología de su profesión. Y como cuestión de salud mental, se deben también a la ciudadanía (¡¡lo dije, lo dije!!), a garantizar en todo momento que el nivel de visibilidad, transparencia e información sea el adecuado.

Mapa de idealista.com

Mapa de idealista.com

En el asunto del CyLOG, la sentencia recientemente publicada aporta a la luz dos datos que antes no eran de conocimiento general (dejamos para otro día el por qué no lo fueron en su momento). Uno, importantísimo, el precio de compra en el 2004 de la parcela trocada en el Convenio, 811000 euros. Otro, que el arquitecto municipal tasa en diciembre del 2006 el resultado urbanizado de esa parcela (es decir, el CyLOG actual) en más de 17 millones de euros. Importante lo de diciembre, porque antes, a la firma del convenio en septiembre del 2006 no parece haber informe que justifique por qué para compensar por un coste o gasto de 800000 euros se ofrece una edificabilidad de 40000 m2. ¿A cuánto se correspondía una edificabilidad de 40000m2? Es difícil de saber, pero yendo al valor del m2 por aquel entonces, y asumiendo valores muy conservadores de unos 300 euros, nos salen cifras superiores a los 12 millones de euros. Y he aquí el problema… En septiembre del 2006 unos técnicos municipales expertos en urbanismo y en legislación redactan (porque dudo que lo haya hecho el teniente de alcalde) o evalúan un convenio redactado por la otra parte, en el cual se compensa algo comprado a un precio con otra cosa que representa más de 15 veces su valor de compra. Que se asemeja más al valor finalista una vez reclasificado. Y además, hablamos de una compra hecha dos años antes, y sin que en todo este proceso sepamos quién fue tan “tonto” como para vender tan barato en 2004 lo que luego parece que iba a valer tantísimo. Se supone que esos técnicos debieran de haber indicado lo imposible y asimétrico (por decirlo elegantemente) del proceso. Abogados, arquitectos… No me puedo creer que aduzcan desconocimiento o ignorancia, o incluso que eso no les incumbía, lo siento, que esto es de primero de carrera en cualquiera de esas disciplinas. Eso, ese punto concreto, esos 40000 m2 escritos en un papel, son el nudo gordiano de esta historia. No dejemos que nos descentren ahora con argumentativas, con el mareo de un largo y tedioso proceso. No dejemos que debates sobre si era necesario aportar a Nissan un centro logístico o no enturbien la pregunta fundamental de cómo conseguir el terreno para ese centro, y si en lugar de un convenio no hubiera procedido comprar, y si en el 2004 se sabía ya por el Ayuntamiento que habría que conseguir esa parcela, cuando curiosamente la empresa Alter la adquirió (y siendo malévolo, cabría imaginar si alguna garganta profunda pasó esa información, ya de paso). Alguno de estos funcionarios públicos, de los que uno hubiera esperado más devoción y dedicación hacia la ciudad que tanto parecen querer y estudiar, ahora comparece para respaldar con su presencia que el Ayuntamiento ha de pagar un precio “justo”. Sería interesante conocer cual fue su evaluación sobre la justicia del convenio y sus “precios” allá en el 2006. Me temo que no lo sabremos.

Pero otorguemos el beneficio de la duda, y consideremos que nuestros técnicos y expertos municipales estaban en aquel entonces “in albis”, que el convenio lo redactó una noche de farra el anterior alcalde junto con los portavoces de la oposición en su máquina de escribir con unas cervezas de por medio, y que en el fondo nadie se había coscado de lo impresentable de la jugada. Pero es que tras esto, y tras 30 meses de no hacer nada para llegar al límite de lo estipulado en el convenio, se adenda éste, es decir, se modifica, y se pasa ya a hablar de dónde se otorgarán los 40000m2… que ahora resultan ser 150000. Otra vez los técnicos dormidos, claro está. Y luego, se aprueba en el 2010 una modificación del PGOU por el cual se declara urbanizable el equivalente a 370000m2 edificables en más de 900000m2 de terreno, correspondiéndose más del 50% del mismo a la empresa signataria del convenio (de 40000 a 185000 de premio, no está mal). Surrealista modificación, en la que tanto en la exposición de motivos como en el desarrollo urbanístico nuestros técnicos no parecieron tener sus mejores momentos. Recomiendo su lectura conteniendo la hilaridad ante algunas expresiones y justificaciones usadas. Además, modificación ésta que es idéntica en diseño y objetivo a una que los mismo técnicos habían rechazado en el 2005 y promovida por la misma empresa dueña de terrenos. Si es que cuando quieren y se ponen, nuestros técnicos son unos hachas…

Tras la exposición pública de esta modificación, se reciben en el Ayuntamiento decenas de alegaciones a la misma. Cabría pensar que nuestros somnolientos técnicos podrían en ese momento haber despertado, ya que han de responder y escribir muchas páginas a las alegaciones, haber reconocido en ese momento el despropósito en el que nos estábamos todos embarcando, haber aterrizado desde el guindo en que se hallaban. ¿Hubo algún arquitecto, abogado o administrativo del servicio municipal que elevase su voz para denunciar lo que estaba ocurriendo? No, creo que no. Todos a una, se dedicaron a pergeñar increíbles argumentos para responder a los alegantes, entre los que incluían la imperiosa necesidad de un nuevo centro comercial en Ávila, conectar Naturávila con la ciudad, justificar el hacer desarrollos lineales y no compactos para llegar a un hotelito con Spa, desarrollar más suelo con el asombroso argumento de haberse agotado el suelo por desarrollar (que no construido, el número de viviendas pendientes de venta y construcción en el momento era homérico y desorbitado), y sobre todo, justificando la necesidad de más viviendas en un alucinógeno análisis poblacional por el cual, en el escenario peor Ávila tendría a fecha de hoy 72000 habitantes, y en el optimista 83000. Unos genios de la prognosis, por lo que vemos

No voy a extenderme mucho más. Espoleados por su indudable sentido del deber y la justicia, sin duda alguna, nuestros técnicos municipales pelearon contra las alegaciones y contra las sentencias contrarias de tribunales superiores, defendiendo lo correcto de sus modificaciones urbanísticas (reforzadas sus convicciones por el hecho de que el Ayuntamiento se gastase un millón de euros en el estudio de un nuevo PGOU que las respaldaba, ¿qué fue de aquello?), de victoria en victoria hasta la derrota final en septiembre del 2013. Y cuando por fin la lógica se impuso a la voluntad, y la VI modificación del PGOU fue rechazada, la reacción de la empresa del convenio (al margen del pelotazo que buscaban) era esperable, y fue acudir a la justicia. Y ahora se vanagloria todo el mundo y ven positivo que un juez indique en su sentencia que 17 millones eran muchos… ¿tienen alguien los bemoles de ornarse con esos laureles, en serio?

¿Por qué y para qué tenemos un servicio urbanístico y un servicio jurídico municipal? ¿Están ahí para satisfacer la voz del político de turno y los promotores de turno en sus aspiraciones, o son funcionarios que se deben a la población y a la legalidad? Si los médicos diagnosticasen no en función del juramento hipocrático, sino en función de los deseos del ministro, consejero del ramo o representante farmacéutico, ¿lo aceptaríamos? ¿Hemos de asumir jueces, inspectores de hacienda, interventores, policías, docentes, guiados no por el buen hacer de su encomienda, sino por satisfacer los deseos espurios? ¿Dónde queda la objeción de conciencia? ¿Dónde la defensa de lo común? ¿O en su defecto, dónde el sentido común? ¿Dónde el pudor y la dignidad para no salir años más tarde en rueda de prensa con un dictamen judicial supuestamente “favorable”, en el que lo primero que se mira es que se exculpe de toda culpa al Ayuntamiento, y que no hace sino poner un broche lamentable a una historia para no dormir? ¿Quizás sueñe alguien que todo lo ocurrido hasta la fecha no ha sido sino una gran partida de ajedrez en la que ya desde el principio se pretendía posponer, promover en falso, ser anulado, y en definitiva “engañar” a la parte contratante de la primera parte con la ayuda de tribunales? ¿Qué hubiese pasado de no alegar la ciudadanía, de no recurrir FECOPA y UPyD (enormes)? ¿En serio que ha acabado esta historia, o hay más cosas en el cielo y en la tierra de las que sospecha Horacio? ¿Dónde hay que coger tickets para que uno a uno nos permitan a todos los ciudadanos abulenses comprar para luego intentar obtener 15 veces más (aunque sea incluso gracias a “expectativas futuras”)?

Seguramente alguien me indicará, y espero que con razón, que no he entendido una mierda de todo esto, que hay muchos flecos que no he visto y que justifican las actuaciones de unos y otros a lo largo de estos años, y que la historia es de otra forma. Que el mundo adulto no es blanco y negro, sino lleno de interesantes grises. Que depende, todo depende. Ojalá fuera así. Asumiría gustoso mi ignorancia y culpa anexa, siempre que el comentario contra mí no quedase tan solo en la crítica por mi desconocimiento, y aportase luz y taquígrafos con explicaciones, cifras y motivos pertinentes. Pero mientras llega esa corrección, que será sin duda bienvenida, no puedo sino sentir pavor y tristeza ante esos Otros (en el fondo, nosotros), callados, colaboracionistas, agazapados, que como en la peli de Amenabar, aunque parezca que no están, son los auténticos artífices de nuestros ayeres, presentes y mañanas. Muchas, muchísimas gracias por tanto.

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