“¡HOLA! Soy el Papa”

¿Y si nos hemos precipitado descartando la visita de Francisco?

¿Quizás Willy debería reactivar su cuenta atrás?

¿Por qué no soñar con una “sorpresita”, quien sabe si en marzo o en agosto?

¿Y si del día menos pensado aparece el Papa en el balcón del Ayuntamiento de Ávila haciendo el “Buuuuuuuuu” de CR7 y se queda con todos nosotros?

No me llamen loco, hagan click aquí y vayan al minuto 23 del vídeo.

Y nunca, nunca, pierdan la esperanza.

Érase una vez un crowdfunding

Yoshi Hioki en Cuentacuarenta 2014 (Foto: Eulalia Martínez)

Yoshi Hioki en Cuentacuarenta 2014 (Foto: Eulalia Martínez)

Un cuento para ti solo, bajito y al oído. O incluso por teléfono: “Hola, me llamo Yoshi Hioki (en la foto) y te voy contar la historia de Numachín”. Ya sé que son muchos cuentos los que no caen en las orejas cada día (prepárense que vienen curvas electorales), pero les estoy hablando de otra cosa, hombre. ¡Cuentacuarenta 2015 is coming! Y se buscan mecenas al otro lado del muro.

Por aquí han puesto en marcha una campaña de crowdfunding para recaudar 2.500 leuros. Se trata de cubrir los gastos para poder celebrar una nueva edición del ciclo de narración oral. Rásquense el bolsillo que tiene recompensa. Por menos de lo que cuesta un café en el bar de Antonio, tienen descuentos en consumiciones, papeletas para el sorteo de un fin de semana rural, chapa exclusiva (mi meta de cada año) y la satisfacción de haber colaborado con algo que merece la pena.

Este año, como decía antes, hay recompensas muy originales para los mecenas, como los cuentos al oído o por teléfono. Ojo que también hay remedios caseros de la tradición oral realizados a mano: jabón con aroma de lavanda, saquitos para los armarios, etc. Esto y mucho más a cambio de donaciones que parten de los 10 euros.

La mejor contrapartida para todos, mecenas y no mecenas, será la posibilidad de disfrutar de diez narradores orales como la copa de un pino, procedentes de España y de Latinoamérica, que durante un mes (del 28 de febrero al 28 de marzo) llenarán Ávila de cuentos.

Tras las pisadas de la crisis, tras la huella de la desesperación #lhdhp

La huella del hombre pisada

Un libro que empieza y termina con las palabras “crufj” y “klamp” hay que leerlo. Más aún si está escrito por Rubén Negro. Le conocerán por ser uno de los “influencerrrr” que escribe en ‘Los 4 Palos’. Ahí tienen otro motivo más para regalar la novela estas navidades. ¿Necesitan una tercera razón? Es una obra dedicada a “la generación que no quiso ser la perdida” e invita a luchar, siempre y a toda costa, por mantener la esperanza. Incluso ahora, que ya estamos fuera de la crisis (¡yupi!), viene bien recordarlo. Háganme caso: lean ‘La huella del hombre pisada’ #lhdhp.

El pendejo del Negro es único escribiendo del amor y el desamor. Tiene esa varita mágica que le permite emocionar y tocar la patata sin caer nunca en la cursilería. La carta del capítulo 4 es para matarle a gorrazos porque algo así lo tenía que haber escrito yo mucho antes. Durante todo el libro me he estado acordando de su familia: no se puede escribir así sin pedir antes permiso. “Qué cabrón el Negro…”, mascullado, entre dientes y con maldad (estas cosas hay que sacarlas fuera porque dentro te envenenan). Y mi parienta, al lado: “¿Has dicho algo?”. “Nada, nada. Que hay mucho cabrón suelto”.

Mister Black le da siempre a sus historias un toque canalla y sabinero, mostrando las miserias y vísceras del amor para hacer que todo sea más creíble. Lo cual me recuerda lo que un día leí de Jabois: “Extremoduro es verdad porque lo que cuenta soporta y desborda un fact cheking (nunca hay suficientes camellos ni suficiente poesía en la calle, donde hacen acopio los listos) y Alejandro Sanz es mentira porque no puede ser que en esta vida te estén partiendo el corazón doscientas canciones y tengas seiscientos amores eternos, casi uno cada semana, sin querer romperle la cabeza a alguien, entregarle tu corazón a un buitre de Monfragüe o salir a meterte mil rayas, hablar con la gente y joder qué guarrada sin ti”.

Quienes hayan leído su primer libro, ‘El sentido de un guisante’, saben que lo que les digo es verdad (palabrita del Niño Jesús). Pero en ‘La huella del hombre pisada’, el autor da un paso más allá. Hay amor y desamor, claro, pero empapado de la cabeza a los pies por la crisis, ya que sus protagonistas pertenecen a una generación “sin contribución posible que hacer por la que el futuro los recuerde”. Creo que es una novela más profunda que la primera porque aborda temas incómodos: el infame secuestro de las esperanzas, la soledad de los domingos por la tarde, el miedo a crecer, el calorcito traicionero que da el rendirse…

Todo esto nos lo cuenta Negro con su particular forma de escribir, impactante y directa, sin paños calientes. Cada palabra es un golpe en la cara porque parece salir de muy adentro, de los dedos de los pies o más allá. Siempre digo que leer “negradas” no es fácil. No es un escritor que dé todo hecho al lector. Al contrario, exige que este último arrime el hombro y se lo curre. Leer sus escritos siempre es un trabajo de equipo y, al mismo tiempo, todo un placer. En mi caso, un placer no exento de cierta amargura: “Qué cabrón el Negro…”.

PD: El libro se presenta este sábado, día 3 de enero, a las 19.30 horas, en el Casino Abulense. Pásense por allí y lleven unas mediasnoches de Nocilla para hacer merienda-cena.

Ocho apellidos palos (El increíble caso de B.B.) Segunda parte

El último “¡Clonccccc!”, el que salió de la cabeza del pelos, sonó metálico. Quizás por eso, los 200 alumnos de la UCAV que se camuflaban entre las mesas y sillas del Prisma lo confundieron con la señal. “¡La campana! –pensaron–. Arranca el flashmob”. Alguien le dio al cassette y comenzó a sonar la música (algo de Pastora Soler) y el gozo en el alma. La coreografía era de Woody Events.

Errejón y Monedero se vieron arrastrados por ese ir y venir de caderas estudiantiles. El ritmo universitario les confundió y dejaron libres a sus presas. Aquella casualidad, aquel flashmob repentino y fresco, salvó a nuestros protagonistas. Mientras los de Podemos soltaban sus caderas y sus círculos, un grupo de rescate arrastraba los cuerpos inertes de los paleros hacia la calle, primero, y después, al interior de un vehículo.

Aquel comando, sin duda alguna, estaba compuesto por profesionales. Se movían al unísono y tenían sincronizado sus relojes Casio. Quizás en otra época fueron encarcelados por un delito que no habían cometido. No está quitado que no tardaran en fugarse de la prisión en que se encontraban recluidos. Hoy, buscados todavía por algún Gobierno, sobreviven como soldados de fortuna. Si tiene usted algún problema y se los encuentra, quizá pueda contratarlos… son: ¡la Comisión Ejecutiva de la Comisión Nacional del V Centenario del Nacimiento de Santa Teresa de Jesús!

El primero en despertar fue Illo. Escapaban en un coche de ventanas impolutas. El conductor cantaba lo de “Para ser conductor de primera…” con acento argentino. “Jefe, pise el acelerador que vamos pisando huevos”. Nadie se molestó en responder al viñetista. Todo el mundo sabe que el Papamovil no pasa de los 50 kilómetros por hora.

Chancletas y turrón a mansalva

Chancleta Fanzine

Una nueva criatura surge en Ávila en forma de fanzine y con los pies al aire. Se trata de Chancleta, que se presenta este viernes 19 de diciembre, a las 21.30 horas, en el bar La Mina. Los padres de la criatura nos cuentan en qué consiste esta nueva publicación.

Anúncianos “la buena nueva de la chancla”. ¿En qué consiste el proyecto?

Chancleta es un proyecto de autoedición y co-creación artística donde englobamos todas las disciplinas que se pueden reproducir en papel (literatura, ilustración, fotografía, humor gráfico, cómic, horóscopo…).

¿Cómo nació la idea y de qué locas cabezas surgió?

La idea vino de nuestro Gurú (una lámpara), después de las más felices dimisiones de este año, Alberto, Ana… Todo empezó como un trío y acabó siendo una orgía de colaboradorxs. Gracias a todxs nació la chancla y habitó entre nosotrxs.

¿Por qué lo de la “chancleta”?

Sonoridad. Sororidad.

El nombre le fue revelado a nuestro Gurú durante una de sus experiencias místicas.

La presentación es este viernes, a las 21.30, en La Mina. ¿Qué habéis preparado?

Chancletas y turrón a mansalva. Tendremos con nosotrxs a cuatro invitadxs en chanclas, Cintia Pérez, Patricia Picazo, Kornelia Kolérika y Andrés Sánchez. Cuentos, poesía, audiovisuales y performance (el Gurú nos revelará el orden). Cerrará la presentación un micro abierto para todo aquel feligrés, feligresa que quiera difundir la palabra de la chancla. Estáis todxs invitadxs.

¿Cómo vais a dotar de contenidos al fanzine?

Este fanzine está co-creado por gente de la ciudad y por varios foráneos.

¿Y cómo va a ser su distribución? ¿Tendrá algún coste?

Distribuiremos chancleta al hombro y también estaremos omnipresentes en las redes.

¿Le va a sentar bien a la ciudad andar en chancletas? ¡Con el frío que hace!

Por supuesto. siempre viene bien airearse…

De los Comuneros a Mourinho

jose mourinho divide al madrid

Acabar una noche de borrachera debatiendo con un amigo si los Comuneros eran “la casta” o “los Podemos” de su época. Y despertarte al día siguiente preguntándote cómo hemos podido llegar tan bajo. Molaba más antes, cuando se discutía sobre Mourinho. Desde que está Carletto, todas las polémicas giran en torno a una coleta.

Ahora hay que saber mucho de Venezuela para tocar bola en cualquier corrillo. Ser ágil en sumas y restas para demostrar que es posible o imposible (según el caso) la jubilación a los 60 años o la renta básica universal. Hay que echarle muchas horas al YouTube porque, cuando menos te lo esperas, alguien te suelta: “¿No has visto el vídeo en el que defiende a ETA?” “¿Qué me dices de cuándo le pillaron borracho cantando la Internacional después de un concierto?”. Y ya estás en fuera de juego porque tú te habías preparado en profundidad el tema Hugo Chavez.

Tiene pinta de que el programa electoral de Podemos va a ser un best seller: ‘Las 50 promesas de Grey’. Y habrá que leerlo en profundidad para meter el hocico en cualquier charla de café. Me imagino a la muchachada discutiendo en los botellones sobre la política de viviendas vacías “de la página 52”. Porque hoy en día todo son Círculos y cada cosa que toca Pablo Iglesias se convierte en noticia.

En este país no leía los programas electorales ni el apuntador. Éramos tremendamente felices por aquel entonces. ¿Se acuerdan? Con Mourinho solo había que tener claro el asunto Casillas-Carbonero y poco más. ¿Topo o héroe? Cada uno en su bando y a luchar cuerpo a cuerpo. Pero lo de ahora es tan… agotador. ¡Vuelve, José!

Esa luz gaditana de Ávila

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Podría hacerlo. Pero hoy no he venido aquí a hablar de mi Joaquinito (a nadie le importa nuestra relación). El tema gira en torno al otro mozo que vino con él a Ávila. Asín de alto, pelo largo (sin coleta), sonrisa ojival… “Benja” creo que le llama mi Joaquín.

A él me acerqué para pedirle que me dedicara uno de sus libros, ‘Romper una canción’ (el diario de ese alocado viaje a Praga). Me escribió algo ilegible (no ha manera de entender lo que pone, se lo juro) en la primera página, mientras yo, por romper el hielo, le preguntaba si conocía Ávila o era su primera vez por estas tierras.

Fue entonces cuando Benjamín Prado me dijo que había venido muchas veces a la capital abulense acompañando a su amigo Rafael Alberti. Me dijo que al poeta gaditano le gustaba venir aquí cada cierto tiempo por… ¡la luz! Decía que la luz le recordaba a su Cadiz natal y se escapaba a ver las Murallas cada vez que podía.

Les contaba esto mismo a un par de amigos el otro día y uno de ellos (el 50 por ciento) también reconocía que había una luz especial en Ávila. Qué fue lo primero que echó de menos cuando tuvo que irse a estudiar, primero a Valladolid y luego a Madrid. Que recuerda esos recreos de invierno de su infancia tan fríos como luminosos. Siempre luminosos.

El chuletón, la Muralla o las yemas de Santa Teresa, sí. Pero nunca me habían hablado de la luz de Ávila. Y no me resisto a preguntarles, distinguidos lectores, si a alguno de ustedes le ocurre igual con el aspecto lumínico de esta ciudad. No me refiere a la tecnología LED de la #SmartCity, no. Hablo de la otra luz, la gaditana.

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