El otro septiembre

La actividad en Ávila durante el mes de septiembre puede llegar a ser apabullante. Da gusto ver la ciudad con tanta gente por la calle y con tantas cosas que hacer y ver durante los fines de semana. Dejando a un lado algunos ratos de verdadero agobio en el Mercado Medieval o ciertos problemas para ver los espectáculos de ‘Cir&Co’ en lugares con poca capacidad de público –Palacio de Los Verdugo, por ejemplo, o incluso el Mercado Chico debido a la colocación de las gradas y de las terrazas-, la cosa parece que ha ido de lujo.

En medio de esa vorágine, dos “animalitos” abulenses, Juan Miguel Estévez (ya hablamos de él en este blog) y Pablo Jiménez, han recorrido 712 kilómetros (356 cada uno) ‘non stop’ por la provincia, corriendo y en bici. Un reto deportivo de 27 horas de duración con el que quisieron “dar a conocer el sencillo proceso por el que puedes convertirte en donante de médula ósea y recaudar donaciones económicas para paliar las carencias presupuestarias de la AECC de Ávila, a fin de mejorar el bienestar de los enfermos de cáncer”.

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Y una semana después, en concreto, este sábado 20 de septiembre, el deporte volverá a ser una excusa para defender una buena causa. La III Carrera Ávila Solidaria recaudará fondos para la Asociación de Esclerosis Múltiple Abulense (Adema). Los que no se animen con ninguna de las dos distancias (5 o 10 kilómetros), pueden optar por el Dorsal Cero.

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Dos buenos ejemplos (cada uno con su hashtag: #donamedula y #YoCorroLaSolidaria) que conforman, por así decirlo, el otro septiembre, el del esfuerzo más agradecido: el que se hace por otros.

Otra idea

La idea sería quitar un banco cualquiera (por ejemplo, uno de la calle San Segundo) y atornillarlo dentro del Senado.

A partir de ahí, solo habría que colocar una placa que pusiera: “La ciudad de Ávila, a Óscar López”. Y regalárselo para que pase allí todo el tiempo que quiera.

Quizás no habría que apretar mucho los tornillos, por si acaso decide cambiar de sitio (¡vaya usted a saber dónde estaremos en un par de meses!).

Lo importante es que él esté tranquilo, con su asiento asegurado. No estaría de más unos cojines y una mantita para los días de invierno. Todo en colores chillones porque, no lo olvidemos, nos movemos siempre dentro de la renovación más renovadora. Puro Cambio Toururú.

Lo realmente crucial, ya digo, es que él esté a gusto, que pueda centrarse al cien por cien en su vocación de servicio público. ¿Quién sabe hasta dónde puede llegar con ese espíritu de entrega?

Revolconing

La idea sería arrojarse un barreño de revolconas (frías) por encima y nominar a tres personas.

Antes habría que aportar un donativo. Lo único que me falta es definir a qué dirigir ese dinero. Pero eso casi es lo menos importante. “Nos sobran los motivos” por estas tierras. @hovejo23 , por ejemplo, tiene claro al beneficiario.

Hay que darse prisa y aprovechar el tirón porque estas tendencias no duran mucho ¿Se acuerdan de los flashmob? Me gusta pensar que hay un cielo para las modas pasajeras. Allí descansan la Baticao, los Toi de Bollycao y las zapatillas que se hinchaban apretando un pequeño balón.

Volviendo a mi idea de las revolconas, podríamos darle un toque más local. Por ejemplo, si alguien coge un torrezno con los dientes, puede nominar a seis personas y estos tienen que hacer el reto a la pata coja. O incluso se podría ampliar el abanico de posibilidades con unas “mollejas calentitas”. Sabrosa idea de @PJGarcinuno.

Para que la cosa funcionara bien habría que crear una comisión mixta (tipo sandwich) o un observatorio de algún tipo. Si decimos que la revolconas están hechas con la receta tradicional teresiana podríamos tener el apoyo de las administraciones. Todos esos detalles habría que irlos puliendo. Se aceptan ideas. De momento, os dejo un mapita con la evolución del #IceBucketChallenge (asuuuusta).

Pérfidas pérdidas

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Lo malo de las oportunidades perdidas es que se pierden. Y eso es una putada. Hace unos años se me fueron unos amigos a disfrutar del Ecopop. Estuve apunto de irme con ellos, pero al final, no sé muy bien por qué motivos, me quedé en casa. Y ya sabéis lo que pasa siempre que uno se queda en casa: la fiesta padre.

Vinieron encantados. No solo por el aspecto puramente musical, que también. Lo que más les había gustado era el ambiente que se respiraba y destacaban la cercanía de los grupos con el público. Un festival de dimensiones reducida, sí, pero bien organizado y con un encanto especial (como la CocaCola). Lo dicho, que tuvieron muy poca consideración por mi persona y se lo pasaron pipa.

La pérdida, este año, ha sido generalizada. O eso parece. Solo dos días antes de su puesta en marcha se anunció que el Ecopop de este año se aplazaba por “cuestiones técnicas”. La gente que entiende de esto me dice que será difícil que pueda volver a convocarse, al menos este año, sobre todo por el daño hecho a todos los que tenían entrada –algunos de ellos incluso se organizaron un plan alternativo, ese mismo fin de semana, en Arenas de San Pedro-. Mala noticia anunciada de forma muy poco seria. Y una nueva oportunidad perdida. Esperemos que solo sea temporal y que el próximo verano se pueda volver a disfrutar del Ecopop.

Cómo la cosa va de oportunidades pérdidas, no me quiero olvidar del encuentro de fans de Juego de Tronos convocado con motivo del Mercado Medieval de Ávila. Se ha organizado por primera vez este año por un grupo de aficionados a la serie de HBO. Se lo propusieron al Ayuntamiento de Ávila el año pasado, pero no tuvieron respuesta y al final han decidido arrancar el proyecto por su cuenta. A mí me parece una idea buena, bonita y barata que se podía haber probado el año pasado, aunque solo fuera por probar.

Toda la suerte del mundo para esos valientes… y que Khaleesi nos acompañe.

Romancero asfáltico

Uno, que es un romántico perdido, se encontró hace un par de años con la pintada que pueden ver unas líneas más abajo y la fotografió. La cosa tiene gracia porque esta declaración de amor estaba en plena calle Jacinto Benavente.

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Interpreté todo esto como una señal y decidí dedicar mi vida a ir cazando otras mensajes de pasión por las calles abulenses. Meses con el móvil en ristre, a la caza del romancero más callejero y asfáltico, no han dado ningún resultado.

Parece que amor, lo que se dice amor, queda más bien poco. Pero mensajes hay más que de sobra. Y yo, que voy a todos los lados con el móvil listo y dispuesto, he ido cazando algunos. Muchos de esos “versos de rima libre”, quizás por lo que nos venían diciendo estos días Alberto y Rubén, son gritos de cabreo contra el momento político que atravesamos. O quizás no, vaya usted a saber. Aquí os los dejo:

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ANEXO: ¡Hay motivos para la esperanza! Gracias a @abyla_ he descubierto que el amor grafitero sigue vivo en los puentes. Incluso ha aportado fotos como pruebas:

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A gatas

Resulta que los gatos piensan que son los dueños de la casa. Lo he leído hace poco en algún sitio y creo que es el descubrimiento más pertubador de mi vida. Ahora miro a mi fiera, ahí tirada, en el sofá, e intento adivinar en qué piensa. ¡El jodido bicho cree que me está dejando vivir en su hogar! Y no soporto más esa carita de superioridad de algo que caga en una cajón de arena.

La situación me recuerda a un microrrelato de Pepe Maestro, uno de los narradores del último Cuentacuarenta: “Mi perro no sabe que es un perro. Su comportamiento es prácticamente humano. Lo que más me incomoda es cuando me coloca el collar para sacarme a pasear. Siempre le ladro”.

Partamos de la base de que, en el caso de mi gata, estoy casi seguro de que yo soy el dueño del pisito (simbólicamente hablando, casera). Sin embargo, ella (la gata, no mi casera) también parece tenerlo claro. Y uno de los dos se equivoca. La pregunta es quién. No dejo de darle vueltas al asunto, día y noche.

A veces, interpretar qué es real y qué es imaginario resulta más difícil de lo que parece. A mí gata y a mí, por ejemplo, no solo nos cuesta distribuir los papeles dueño-mascota. Uno de nuestros debates más encendidos es el tema de la crisis, eso de que ya empezamos a salir del pozo. En principio, nos lo creímos, pero esta semana nos han comenzado a entrar algunas dudas.

Esta semana, por ejemplo, hemos visto a los trabajadores de Global Rosetta defendiendo unos empleos que están “en el punto de mira”. Otros, los de Elgorriaga, continúan con problemas para cobrar mes a mes (¿cuánto llevan así en una empresa tan subvencionada por la Junta de Castilla y León?). Y, mientras tanto, siguen creciendo las ejecuciones hipotecarias.

Nos somos desconfiados (no más que otros), pero permitan que mi gata y yo pongamos en duda eso del “fin de la crisis”. Al menos ella tiene algo claro: mientras esté la cosa así de mal, me deja seguir viviendo en casa.

Ávila en Tapas: oportunidades perdidas

Hay pocos acontecimientos en la ciudad que me gusten tanto como ‘Ávila en Tapas’. Un puñado de días para afrontar, año tras año, el difícil reto de probar todos los pinchos, criticar unos, recomendar otros y entrar en cada bar como Pepe Rodríguez en las cocinas de Master Chef. Textura, diálogo entre ingredientes, criterio en la presentación…

Quizás por esa atracción que siento por el concurso, me duele ver que no se aproveche un acontecimiento con tanto potencial. La sensación, al menos visto desde fuera, es que cada año se va a menos. El primer palo que se dio a ‘Ávila en Tapas’ fue la eliminación del premio popular, ese que decidíamos los propios clientes a través de nuestros votos.

Nos lo contaba el año pasado el señor Willy, sorprendido por una supresión así en un momento en el que “todo lo que nos rodea parece enfocado a la socialización, al comentario, a compartir”. Eso sí, parece que le han hecho caso y han quitado la palabra “popular” de los carteles y folletos. ¡Minipunto para el señor Del Pozo!

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Como decía antes, parece que la cosa siempre va a menos. El año pasado hubo un concurso de fotografías, FotoTapas 2013, que ahora ha desaparecido. Seguimos restando e ignoro cuáles pueden ser los motivos. Parece una buena idea por la que seguir apostando o incluso reformular el certamen de fotos aprovechando, como decía Willy, aplicaciones del tipo Instagram.

Casi me llevo una alegría al descubrir estos días @avilaentapas. ¡Por fin algo nuevo puesto en marcha por los organizadores para impulsar el concurso (que sí está presente desde el año pasado en Facebook)! Pero resulta que no es así. Se trata de la iniciativa de un particular.

Me pongo en contacto con él, vía DM, para preguntarle por qué decidió abrir este canal de Twitter: “Desde tiempo atrás llevo observando los movimientos y promoción de este certamen gastronómico tan importante como es ‘Avila en Tapas’, delicias de nuestra tierra en miniatura –me contesta vía mail-. Solo me cabe decir que en materia de promoción en las redes sociales son nulas e insistentes y tenemos mucho que mejorar en este aspecto desde el Ayuntamiento de Ávila”.

Esta persona, que prefiere permanecer en el anonimato, tiene claro que “en este tipo de certámenes lo importante es llegar al máximo numero de turistas y visitantes que quieran disfrutar de estas tapas”. Para ello se necesitan “locales que apuesten por sacar adelante este certamen” y, en todo ello, “una herramienta como Twitter no puede faltar en la promoción”.

“La intención de esta cuenta es poder reservar el nombre de ‘Ávila en Tapas’ en Twitter para años posteriores y poder compartir las tapas de los establecimientos participantes –añade-. Ellos son los verdaderos protagonistas de este certamen y son quien se merecen todo nuestro apoyo y ayuda en la difusión de los mismos”.

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