El cadáver momificado de la abuela

Hay cosas que permiten enorgullecerse de ser abulense. Uno de esos motivos es Emilio Rodríguez Almeida, figura que ha sido homenajeada este fin de semana por el Colegio de Arquitectos de Ávila. Un encuentro de expertos y un acto abierto al público han servido para reconocer la trayectoria de, como él mismo se define, una “rara avis”.

Entre esos expertos, se contó con la presencia del presidente de la Accademia Panisperna de Roma, Roberto Savio, quien aprovechó todas sus intervenciones para criticar los recortes que se están produciendo en materia de Cultura en varios países de Europa e insistir en la importancia de que el patrimonio artístico forme parte de nuestra vida.

Lamenta que Rodríguez Almeida sea un personaje “olvidado” en su propia tierra. Al preguntarle por los motivos de esa injusticia, Savio respondió con el siguiente extracto que no me resisto a compartir:

“Yo creo que hoy no hay ningún interés por la cultura en general en las instituciones. Por siete años consecutivos se va reduciendo el presupuesto de Cultura, de mantenimiento del patrimonio artístico, de los museos, etc. En general, se ha cortado todo y se sigue cortando. Y la lógica es muy sencilla. Ávila es una ciudad turística: muy bien, vengan los turistas. Pero ya que todo está (la Catedral está, la Muralla está), ¿para qué vamos a seguir invirtiendo plata en una cosa que ya existe? Ésta es la lógica del sistema. Es, como yo siempre digo, como si yo quisiera vivir mostrando el cadáver momificado de mi abuela a quién paga para verlo. Pasa a ser una cosa momificada que no tiene más vivencia, con el problema de que, si los ciudadanos no se siente parte de este patrimonio histórico, éste pierde su identidad. ¿Qué significa ser abulense respecto a ser… qué se yo… de Málaga? Significa tener una relación con un territorio diferente que el de Málaga, de una historia diferente a la de Málaga. Al menos que se encuentre un sustituto en los partidos de fútbol donde uno se siente del Real Madrid o del Barça y con eso vas a tener identidad”

Estas palabras las pronunció el sábado. Dos días después, el lunes, en la ponencia de Rodríguez Almeida, Savio quiso dejar claro que sus palabras no eran un reproche contra ninguna institución en particular y que su crítica no tenía signo ideológico alguno.

Si hay que hacer este tipo de aclaraciones quizás sea porque, como el mismo avisa, “la política ha perdido la capacidad de visión a largo plazo”. “No hay elaboración de un plan”, ni unas prioridades marcadas de forma clara, y cuando se señalan estas carencias, escuece.

Fase E del sueño

Linea_ferrocarril

Sueños tenemos todos, no solo el señor Negro. Lo que yo he vivido esta noche ha sido más bien una pesadilla surrealista que comienza con mi persona en un oscuro portal de un barrio cualquiera. Tengo dos cabezas (lo que no parece preocuparme lo más mínimo) y subo escaleras esquivando en cada piso a personas que, rotulador en mano, intentan pintarme la ropa –sí, llevo ropa-.

Cuando llego a la azotea, mi gata me abre la puerta. “¿Qué tal todo?”. “Bien. ¿Y tú?”. “De puta madre”. Nos echamos un pitillo los dos mirando la puesta de sol (todavía me permito el vicio de fumar en sueños). El animal y yo discutimos sobre la nueva posición de Messi en el esquema del Lucho, hasta que ella expulsa una enorme bola de pelo que me obliga a correr como un vulgar Indiana Jones perseguido por una piedra rodante. Salto y aterrizo ante una ventanilla de atención al público.

Hasta aquí, todo ocurre sin alterar mi tranquilidad lo más mínimo. Forma parte de esa lógica ilógica que tienen todos los sueños. La pesadilla empieza ahora. ¡Santo dios! Estoy en una estación de trenes e intento comprar un abono de transporte mensual para ir y venir de Madrid. Sí, lo sé: es aterrador. Aquellas personas que sufran enfermedades de corazón pueden abandonar aquí la lectura.

El señor del otro lado del cristal me pregunta que dónde está ubicado el sueño. “Ni zorra”, respondo. “Pues aclárese porque no es lo mismo estar en Ávila o en Segovia, que en Guadalajara o Toledo”. Esto último lo dice gritando, muy enfadado. E insiste: “¡Aclárese! ¡Aclárese! ¡Aclárese!”. Empiezo a llorar y haciendo un puchero le digo que soy de Guadalajara de todo la vida, del casco histórico.

El taquillero me mira con sus tres ojos y empieza a reírse. “Mentirosssssssso”, dice con su lengua viperina. “Tú eres de Ávila”. Yo lo niego. “No, no, noooooo”. Pero él continúa riéndose. “De Ávila y con dos cabezas… ¡La cosa te va a salir por un pico!”.

El otro septiembre

La actividad en Ávila durante el mes de septiembre puede llegar a ser apabullante. Da gusto ver la ciudad con tanta gente por la calle y con tantas cosas que hacer y ver durante los fines de semana. Dejando a un lado algunos ratos de verdadero agobio en el Mercado Medieval o ciertos problemas para ver los espectáculos de ‘Cir&Co’ en lugares con poca capacidad de público –Palacio de Los Verdugo, por ejemplo, o incluso el Mercado Chico debido a la colocación de las gradas y de las terrazas-, la cosa parece que ha ido de lujo.

En medio de esa vorágine, dos “animalitos” abulenses, Juan Miguel Estévez (ya hablamos de él en este blog) y Pablo Jiménez, han recorrido 712 kilómetros (356 cada uno) ‘non stop’ por la provincia, corriendo y en bici. Un reto deportivo de 27 horas de duración con el que quisieron “dar a conocer el sencillo proceso por el que puedes convertirte en donante de médula ósea y recaudar donaciones económicas para paliar las carencias presupuestarias de la AECC de Ávila, a fin de mejorar el bienestar de los enfermos de cáncer”.

1409397609888

Y una semana después, en concreto, este sábado 20 de septiembre, el deporte volverá a ser una excusa para defender una buena causa. La III Carrera Ávila Solidaria recaudará fondos para la Asociación de Esclerosis Múltiple Abulense (Adema). Los que no se animen con ninguna de las dos distancias (5 o 10 kilómetros), pueden optar por el Dorsal Cero.

10511334_750384148358455_8429120975495328272_n

Dos buenos ejemplos (cada uno con su hashtag: #donamedula y #YoCorroLaSolidaria) que conforman, por así decirlo, el otro septiembre, el del esfuerzo más agradecido: el que se hace por otros.

Otra idea

La idea sería quitar un banco cualquiera (por ejemplo, uno de la calle San Segundo) y atornillarlo dentro del Senado.

A partir de ahí, solo habría que colocar una placa que pusiera: “La ciudad de Ávila, a Óscar López”. Y regalárselo para que pase allí todo el tiempo que quiera.

Quizás no habría que apretar mucho los tornillos, por si acaso decide cambiar de sitio (¡vaya usted a saber dónde estaremos en un par de meses!).

Lo importante es que él esté tranquilo, con su asiento asegurado. No estaría de más unos cojines y una mantita para los días de invierno. Todo en colores chillones porque, no lo olvidemos, nos movemos siempre dentro de la renovación más renovadora. Puro Cambio Toururú.

Lo realmente crucial, ya digo, es que él esté a gusto, que pueda centrarse al cien por cien en su vocación de servicio público. ¿Quién sabe hasta dónde puede llegar con ese espíritu de entrega?

Revolconing

La idea sería arrojarse un barreño de revolconas (frías) por encima y nominar a tres personas.

Antes habría que aportar un donativo. Lo único que me falta es definir a qué dirigir ese dinero. Pero eso casi es lo menos importante. “Nos sobran los motivos” por estas tierras. @hovejo23 , por ejemplo, tiene claro al beneficiario.

Hay que darse prisa y aprovechar el tirón porque estas tendencias no duran mucho ¿Se acuerdan de los flashmob? Me gusta pensar que hay un cielo para las modas pasajeras. Allí descansan la Baticao, los Toi de Bollycao y las zapatillas que se hinchaban apretando un pequeño balón.

Volviendo a mi idea de las revolconas, podríamos darle un toque más local. Por ejemplo, si alguien coge un torrezno con los dientes, puede nominar a seis personas y estos tienen que hacer el reto a la pata coja. O incluso se podría ampliar el abanico de posibilidades con unas “mollejas calentitas”. Sabrosa idea de @PJGarcinuno.

Para que la cosa funcionara bien habría que crear una comisión mixta (tipo sandwich) o un observatorio de algún tipo. Si decimos que la revolconas están hechas con la receta tradicional teresiana podríamos tener el apoyo de las administraciones. Todos esos detalles habría que irlos puliendo. Se aceptan ideas. De momento, os dejo un mapita con la evolución del #IceBucketChallenge (asuuuusta).

Pérfidas pérdidas

ecopop

Lo malo de las oportunidades perdidas es que se pierden. Y eso es una putada. Hace unos años se me fueron unos amigos a disfrutar del Ecopop. Estuve apunto de irme con ellos, pero al final, no sé muy bien por qué motivos, me quedé en casa. Y ya sabéis lo que pasa siempre que uno se queda en casa: la fiesta padre.

Vinieron encantados. No solo por el aspecto puramente musical, que también. Lo que más les había gustado era el ambiente que se respiraba y destacaban la cercanía de los grupos con el público. Un festival de dimensiones reducida, sí, pero bien organizado y con un encanto especial (como la CocaCola). Lo dicho, que tuvieron muy poca consideración por mi persona y se lo pasaron pipa.

La pérdida, este año, ha sido generalizada. O eso parece. Solo dos días antes de su puesta en marcha se anunció que el Ecopop de este año se aplazaba por “cuestiones técnicas”. La gente que entiende de esto me dice que será difícil que pueda volver a convocarse, al menos este año, sobre todo por el daño hecho a todos los que tenían entrada –algunos de ellos incluso se organizaron un plan alternativo, ese mismo fin de semana, en Arenas de San Pedro-. Mala noticia anunciada de forma muy poco seria. Y una nueva oportunidad perdida. Esperemos que solo sea temporal y que el próximo verano se pueda volver a disfrutar del Ecopop.

Cómo la cosa va de oportunidades pérdidas, no me quiero olvidar del encuentro de fans de Juego de Tronos convocado con motivo del Mercado Medieval de Ávila. Se ha organizado por primera vez este año por un grupo de aficionados a la serie de HBO. Se lo propusieron al Ayuntamiento de Ávila el año pasado, pero no tuvieron respuesta y al final han decidido arrancar el proyecto por su cuenta. A mí me parece una idea buena, bonita y barata que se podía haber probado el año pasado, aunque solo fuera por probar.

Toda la suerte del mundo para esos valientes… y que Khaleesi nos acompañe.

Romancero asfáltico

Uno, que es un romántico perdido, se encontró hace un par de años con la pintada que pueden ver unas líneas más abajo y la fotografió. La cosa tiene gracia porque esta declaración de amor estaba en plena calle Jacinto Benavente.

Foto_1

Interpreté todo esto como una señal y decidí dedicar mi vida a ir cazando otras mensajes de pasión por las calles abulenses. Meses con el móvil en ristre, a la caza del romancero más callejero y asfáltico, no han dado ningún resultado.

Parece que amor, lo que se dice amor, queda más bien poco. Pero mensajes hay más que de sobra. Y yo, que voy a todos los lados con el móvil listo y dispuesto, he ido cazando algunos. Muchos de esos “versos de rima libre”, quizás por lo que nos venían diciendo estos días Alberto y Rubén, son gritos de cabreo contra el momento político que atravesamos. O quizás no, vaya usted a saber. Aquí os los dejo:

la foto 2 la foto 1 la foto 3 la foto 4

ANEXO: ¡Hay motivos para la esperanza! Gracias a @abyla_ he descubierto que el amor grafitero sigue vivo en los puentes. Incluso ha aportado fotos como pruebas:

Bs3KuyDIIAErAPR Bs3JF0jIYAE-vQU

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.256 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: