Cosas jubilares

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Aunque no lo crea, este texto que está leyendo forma parte del programa de actividades que el Ayuntamiento de Ávila ha preparado para conmemorar el año jubilar teresiano. De hecho, todas las entradas que publiquemos este año lo serán. El punto que cierra esta línea, aunque parezca un punto del montón, también es un punto jubilar teresiano. Y el dispositivo desde el que nos lee. Y ese solecillo tan rico que entra por la ventana. Y la cervecita que se tomó el pasado fin de semana. Y no se asuste, pero es posible que eso que ha hecho usted en el baño esta mañana —no vamos a entrar en detalles— también forme parte del programa.

El Ayuntamiento hizo público la pasada semana el conjunto de actividades que trufarán el año jubilar teresiano y, como ya sucediera con motivo de la celebración del Centenario de la Santa, ha incluido en el folleto todas los eventos que se celebrarán a lo largo del año en la ciudad y alrededores tengan o no relación con el citado año jubilar. Pero todos, todos, desde dos concierto de Antonio Orozco —absoluta devoción lo que siente este chico por la Santa— hasta la 44ª Reunión Anual de la Sociedad Nuclear Española porque, como dijo la Santa en algún lado alguna vez, Dios también está entre los átomos. Junto a estos dos eventos de honda raíz teresiana, el programa incluye una muestra gastronómica de vino de Cebreros, un espectáculo titulado “Recordando a Grease”, las fiestas de verano (más jubilares que nunca), Ávila en Tapas, Ávila Mágica, Cir&co, el Mercado Medieval y otros dos congresos: uno de transporte urbano y metropolitano —muy apropiado dada la querencia de la Santa por ir de un lado a otro— y uno centrado en la columna vertebral, zona del cuerpo que suele verse afectada por el rezo y la oración.

Puede que le parezca ridículo y quizá un tanto insultante que el Ayuntamiento incluya todas estos eventos en el programa de actividades, pero ¿no sería aún más ridículo presentar un programa de apenas dos folios después de todas las fotos que nuestras élites se han hecho a costa del citado año jubilar? ¿No sería un poco insultante comparar esa cuartilla con las declaraciones grandilocuentes de la corporación municipal? Recordemos que el alcalde habló de hacer historia, declaró que era una oportunidad única para hacer crecer nuestra imagen y afirmó que cada mes iba a existir “un acontecimiento de primer nivel, que contribuirá, no sólo a ser un reclamo para Ávila, sino a situar a la ciudad en la atención mediática que el Año Jubilar requiere”.

Al final es un problema de expectativas, como sucede con el Prado que nunca llegó, el tren que cada vez tarda más en hacerlo o el peaje que nunca se va. Este programa al peso, tupido de paja para hacer bulto, no es sino una muestra más de la falta de músculo de un equipo de gobierno y de un Ayuntamiento que llega boqueando a las elecciones del año próximo después de una legislatura para olvidar. Ojalá los próximos cuatro años, sean cuales sean los resultados de las elecciones, no acaben en el mismo contenedor de reciclaje que los cuatro últimos. 

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