La estafa piramidal que nos llevará por delante

Recientemente, el diario El Economista publicaba un dato revelador: Ourense se convierte en la primera provincia en tener más pensionistas que ocupados. En esta engordada liga de cincuenta equipos, nuestra provincia se encuentra en un meritorio sexto puesto, contando con setenta y cuatro jubilados por cada cien personas ocupadas. Este dato, sin entrar a analizar los números, ya invita como mínimo a la preocupación.

Las pensiones de la Seguridad Social siguen el mismo esquema que cualquier estafa piramidal, el dinero que aportan los nuevos entrantes se utiliza para pagar a los que salen. Si deja de entrar suficiente gente al sistema no hay dinero con que pagar a los que salen, ya que el dinero que estos aportaron en su día no está invertido en nada, se utilizó para pagar a los que salían del sistema en ese momento. Pues en esas estamos, la evolución de la pirámide poblacional ha permitido llegar a esta situación, donde además del aumento de la esperanza de vida, se ha producido un desplazamiento ascendente de la parte ancha de la misma. Esto sumado al propio funcionamiento del sistema, implica que desde hace algún tiempo, ya esté técnicamente quebrado.

Pirámide demográfica año 1970

Pirámide poblacional año 1970

Pirámide demográfica actual

Pirámide poblacional actual

Digo técnicamente quebrado porque los números son los que son, y estos sí son indiscutibles. En 2017 han faltado 17.000 millones para las pensiones. Se han cogido 123.000 millones en cotizaciones, y se han pagado 140.000 millones en pensiones. Ante esto, el Gobierno lo que hace es pedir créditos. Ya llevamos 25.000 millones en créditos (más lo cogido de la hucha) en 2 años. Esto es como pedir un crédito para pagar el alquiler del piso de cada mes, es imposible que funcione. No tiene sentido proponer algo así, y menos aún hacerlo.

Por su parte, el PSOE propone un impuesto a los bancos, que sus propios militantes saben que es imposible, esperando recaudar 870 millones de euros. 870 millones de euros respecto a los 17.000 que han faltado este año, y que en teoría irán a más (digo en teoría, si no se bajasen las pensiones). Esto sin contar que subir los impuestos a los bancos un 8% es muchísimo, y suponiendo que los bancos no se fueran de España (ya hemos visto todos lo que tardan en cambiar la sede cuando quieren hacerlo) se recaudan 870 millones más, que no es nada en comparación con los 17.000 (y subiendo) que faltan.

La solución a día de hoy ya es dolorosa. Hubo un tiempo en el que sí se pudo hacer un cambio a un sistema mixto o de capitalización sin necesidad de operaciones traumáticas. Pedro Solbes, siendo ministro de Economía y Hacienda con Felipe González en 1993, ya vino a decir lo que todos hoy sabemos, que el sistema tal y como está concebido es insostenible, además de ser una estafa:

“el problema principal de nuestro país en lo que se refiere al sistema de protección social es que hemos tenido durante los últimos años una pirámide de población en la que la gente mayor era relativamente reducida y la gente más joven tenía mucho más peso”

“teníamos un sistema de pago de pensiones basado en la financiación de los que no trabajaban por los que trabajaban. Ese sistema funciona muy bien mientras no ocurra lo de ahora, en que tenemos poca gente joven y mucha gente mayor. De ahí que haya que darle cada vez más importancia a las prestaciones por capitalización. Éste es un proceso lento, que no se plantea para ahora, sino para dentro de quince años, pero hay que empezar ya”

“cada uno va a recibir una pensión de acuerdo con lo que haya aportado, no como ahora, y que si quiere recibir más tendrá que aportar más”

Obviamente, Pedro Solbes fue silenciado, y tanto el Gobierno como nuestro amigo Pdr saben que lo que proponen es ridículo y sólo agranda el problema. Pero entonces, ¿por qué no decir la verdad y proponer soluciones factibles? Quizá la respuesta haya que buscarla en Otto von Bismarck, creador de los actuales sistemas de pensiones públicas que siguen el típico esquema de las estafas piramidales, cuando dijo:

“Un trabajador que depende del Gobierno para su retiro será más obediente y servil ante ese Gobierno”

 

9 Responses to La estafa piramidal que nos llevará por delante

  1. Guillermo B. says:

    Varias reflexiones ante esta acertada vuelta del último fichaje:

    –Bien está lo planteado, pero una política como es el fomento de la natalidad (que no digo que resuelva el asunto, ya que a los numerosos bebés hay que encontrarles trabajo, y no hacer que se vayan a Suecia a currar) parece ausente de la mente de los políticos, y también de los integrantes de este Blog, a lo que se ve. A predicar con el ejemplo contra la pirámide esa.

    –Si pánico da la idea de un impuesto a la banca, más pánico dan los partidos que empiezan a plantear que las pensiones se financien con ingresos corrientes. Vamos, convertir el déficit del sistema en una partida más de nuestros presupuestos generales, como si el dinero fuera chicle y todo lo que se meta en los presupuestos se pague por arte de magia. Esa vía no lleva sino a más deuda, o a detraer dinero de otros capítulos, y además, no resuelve el asunto. Por lo pronto, sacar del sistema de pensiones las no contributivas y llevarlas al gasto ordinario ya parece casi un hecho.

    –Y sí, junto con el incremento de la natalidad, las únicas soluciones obvias son incrementar ingresos (que coticen más los actuales cotizantes) y reducir gastos (pagar menos en pensiones). Esto último se logra con “trucos” como el planteado recientemente, extender los años de vida laboral usados para calcular la pensión, retrasando la edad de jubilación (ya hecho), o ideas futuras como reducir las bases máximas de cotización y por tanto la pensión recibida.

    –Lo de la “mochila” cotizante está muy bien, se llama “plan de pensiones”, pero funciona hasta que quiebra, como en muchísimos países que lo han usado se ha demostrado. Que ese dinero que ponemos en un aparte para nuestra pensión se invierte en cosas, y esas cosas tienen riesgo, bajo a veces, pero riesgo. Es otra acción más a implementar, pero a largo, a los viejos como los Cuatropaleros ya no les pilla.

    –Finalmente, la solución japonesa: drástica, pero válida.

    • Carlos Muñoz says:

      Los “trucos” a los que te refieres no son más que quiebras parciales para no reconocer que el sistema ya ha quebrado. Por eso se van ido estableciendo normas absurdas, por ejemplo:

      – Las viudas cobran la mitad de la pensión de su marido, ¿por qué? Obviamente esto con un plan de pensiones no ocurre.
      – Los herederos no reciben nada, ídem.
      – Si no se ha cotizado en los últimos 15 años no se puede cobrar la pensión. Oiga, ¿y si he cotizado 30 años y me apetece retirarme a los 50? Volvemos a la clara ventaja del plan de pensiones. Además, ¿porqué 15 y no 57 o 4?

      Además, el plan de pensiones es una opción, pero no la única.

      Respecto a la natalidad del blog, deberían de dar ejemplo los más veteranos.

      • Macanaz says:

        Una precisión.Las cotizaciones a la SS tienen un carácter de obligación legal en cuanto a que no garantizan derechos futuros sino que tienen como finalidad mantener el sistema en el momento actual. Por ello, hablar de un “derecho de los herederos” es demostrar que no se conoce o no se quiere conocer la naturaleza del sistema de seguridad social, que no es un plan de pensiones privado, por muy respetables que sean estos.
        Ademas las cotizaciones no solo mantienen las pensiones de jubilación sino otras prestaciones tales como accidentes de trabajo, etc.

        • Guillermo B. says:

          ¡Estás vivo!!! No sabes la alegría que me llevo, tenías Twitter parado y no sabía más de ti… Un buen día…
          Y como siempre, certero.

  2. Henar says:

    A ver, a ver, a ver, a ver, a ver….. Como diría un catalán con su habitual solfa “folleu, folleu, que el món s’acaba…”

    Las nulas políticas de fomento de la natalidad (que no deben ser monetarias como el famoso e inútil “chequebebé) y el empecinamiento de la clase empresarial, y a la sazón política, del país con aquello de que no hay mayor pecado que trabajar por un sueldo digno y unas condiciones laborales justas, junto al bendecido por tantos objetivo vital de hacerse rico como sea y cuanto antes, es lo que nos ha llevado a esta situación.
    Que para obtener un salario y unas condiciones dignas de trabajo necesites estudiar una carrera, un máster, saber idiomas y aprobar una oposición (o, alternativamente, ser hijo de papá, estudiar un MBA en Boston, ser emprendedor de éxito y crear una startup que te monte en el dólar en un par de años) te pone en una edad en la que tener hijos es una odisea en el espacio no solo física, sino también laboral y familiar, dadas las también nulas políticas de conciliación y los horribles horarios españoles heredados de esa costumbre tan original de sincronizar los relojes con los países aliados del propio de la anterior Guerra Mundial.

    Que entre unas cosas y otras los de abajo cada vez son menos y cobran menos y trabajan menos y tienen menos hijos, mientras que los de arriba cada vez son más, viven cada vez más, pero cobran también cada vez menos y, para colmo, a veces tienen que “pechar” con los escasos nietos de sus cada vez más agobiados laboralmente hijos.

    ¿Estafa piramidal? Quizá, pero con el añadido de “específicamente española”, ya que, afortunadamente, por otros lares más civilizados, ciertas políticas públicas aplicadas con convencimiento durante años han conseguido el aparente milagro de que las madres y los padres puedan dedicarse a cuidar a sus hijos sin que la sociedad ni su empleador se lo echen en cara, puedan acceder al mercado de trabajo con unas garantías sociales que nunca hemos visto en estas latitudes, y puedan confiar en que sus gobernantes van a conseguir que los impuestos se paguen y se redistribuyan como debe ser, que los bancos no se van a comer los ahorros de la gente solo porque quieran salir a bolsa llenándose el bolsillo antes sus consejeros, y que no les vamos a rescatar cual autopista mientras no demuestren que, como cualquier otra empresa, tiene una función de cohesión social y territorial incompatible con la existencia de esos paraísos fiscales cada vez más opacos donde tienen la mala costumbre algunos de mandar sus beneficios.

    En fin, que en vez de pirámides nos dedicamos a construir tentetiesos, que por mucho que se balanceen y nunca se caigan, no dejan nunca de ser inestables.

  3. apamou says:

    Quizás la clave esté en la economía política del sistema público de pensiones. ¿Queremos incorporar al actual sistema la función redistributiva que cumplen los impuestos generales como fórmula para corregir la desigualdad?

    Creo que no puede renunciarse a la garantía estatal de un sistema público de pensiones digno y sostenible. Para ello, planteo recurrir a los impuestos para incrementar los ingresos destinados a financiar las pensiones, mediante una contribución social generalizada en donde todos los contribuyentes (incluidos los perceptores de rentas de capital, no solo los trabajadores) tengan un suplemento impositivo con tipos progresivos.

    Actualmente, las prestaciones se calculan mediante el principio de prestación definida, que busca y provoca que las más elevadas correspondan a aquellos individuos que completaron una vida laboral más larga y con salarios mayores; casi como si se tratase de un contrato de seguro. El Estado no puede blindar de por vida las diferencias de renta de sus ciudadanos. No tiene sentido.

    Busco un reparto solidario tratando de convertir una media digna en mediana. Cuando de reparto de riqueza se trata, la media suele estar alejada de la mediana (la cifra más repetida). Ejemplo: si tenemos diez personas, de las cuales seis cobran 750 €, dos 1.200 € y dos 2.550 €, la media es 1.200 €; la mediana 750 €. En la realidad, comprobamos que a pesar de que la pensión media del sistema es de 860 €/mes, la mayoría de los pensionistas perciben un importe inferior.

    Por último, una pincelada sobre los planes de pensiones privados: fomentarlos no puede ser la excusa para pretender hacerlos obligatorios. Ya está bien de decir “amén” y comulgar con tremendas ruedas de molino.

    Saludos a [email protected]

    • Guillermo B. says:

      Buenas propuestas, apamou, que muestran como bien dices una visión política del sistema de pensiones. Pero lo político (en su vertiente más ética) no siempre se compadece con lo posible o real…

      En primer lugar, sostener el sistema de pensiones con impuestos es una vía, sí, pero la capacidad impositiva a una sociedad es limitada. Es decir, se puede ordeñar la vaca hasta donde den las ubres, no más. Seguramente la presión fiscal no sea la máxima en España, pero concurrirás conmigo en que, cual tijera de Marshall en la oferta y demanda, la relación entre incremento de impuestos y capacidad recaudadora no es lineal e infinita, sino que hay un punto a partir del cual más impuestos lo que hacen es constreñir la capacidad productiva del sistema. Por tanto, una de dos, o jugamos cautelosamente con los márgenes del sistema a la hora de aumentar los impuestos, o nos veremos obligados a dedicar a pensiones impuestos que actualmente alimentan otras necesidades (defensa, sanidad, educación, infraestructuras, administración).

      Después, el modelo de impuestos pudiera funcionar, sí, pero obvia el que problema fundamental que Carlos expresa con maestría: la pirámide poblacional. No hablamos de que el sistema tenga un déficit del 20%, y que consiguiendo ingresos vía impuestos para ese 20% la cosa esté resuelta. Es que el sistema tiene un déficit incremental, que con el paso de los años será peor cada vez, ya que habrá menos cotizantes. Si reemplazamos “cotizantes” por pagadores del nuevo impuesto la cosa no cambia, seguirá habiendo menos que saquen la cartera y más necesitados de recibir la pasta.

      Y finalmente, es loable y muy igualitario buscar un sistema de pensiones que rasee a todos, y que busque una pensión con la menor dispersión posible. Pero si decorrelamos lo cotizado y los años trabajados de lo que se va a recibir, incentivamos (recuerda que estamos en Hispania, tierra de conejos y de listillos) el trabajar poco y pagar menos: total, si al final recibiré lo mismo que el que se desloma 40 años… Usas y abusas de la palabra “dignidad”, y tienes razón en que hay que buscar un mecanismo que garantice que lo percibido en la franja baja sea suficiente para garantizar una vida razonable, pero eso no implica que no se permita que la franja crezca, si así lo quiere el futuro pensionista. Lo que me lleva a tu aseveración final, los planes de pensiones. No, no es hacerlos “obligatorios”. Es indicar que de no empezar a planteárselos, la probabilidad de estar en la franja baja (digna, sí, pero baja) será más alta.

      Y como consideración final, el invento de las pensiones es tremendamente reciente, poco más de un siglo en el caso alemán, y escasos 50 años para la universal en el español. ¿Qué ocurría antes? Pues que la gente ahorraba, o tenía hijos como elemento garante de su senectud, o que se organizaba en cofradías que le apoyasen, a cambio de apoyar, o… Pero no era un “derecho universal escrito en piedra”. Me tacharás de neoliberal, pero quisiera distinguir entre lo que son logros sociales del siglo XX (fundamentalmente), muy importantes, y derechos naturales. Hay veces en que los logros se malogran, lamentablemente.

      En fin, que es un tema complejo, que requiere de respuestas que seguramente exceden este amable blog, pero siempre es un placer reflexionar sobre ello, desde nuestra (mí, perdón por el plural) humilde ignorancia. ¡Un abrazo!

    • Carlos Muñoz says:

      Con el actual sistema es imposible seguir pagando las pensiones aunque se suban los impuestos. Es una cuestión aritmética, no de “economía política”.

      En 2017 han faltado 17.300 millones de euros para pagar las pensiones. Por poner un ejemplo, la subida de impuestos que hizo el PP de Rajoy nada más llegar y que provocó una caída fuerte de la actividad económica fue para recaudar 6.000 millones, tres veces menos. Imaginad lo que sería subir los impuestos el triple de aquello, pero no de forma temporal, sino con idea de seguir subiendo más los impuestos cada año (por la pirámide demográfica).

  4. apamou says:

    Con el actual sistema es imposible, don Carlos. Tiene usted razón. Pero tome nota de lo siguiente a lo hora de aplicar la aritmética:
    En España, se defraudan al año unos 20.000 millones de euros en el IRPF, más del 1,7% del valor del PIB. El fraude por IVA e Impuesto de Sociedades supone otro tanto.
    Reforzar los medios de lucha contra el fraude ayudaría mucho. ¡Pedazo quimera!, ¿verdad? Poderoso caballero es don dinero.

    Quizá en la ESA sepan algo sobre cuándo caerá el meteorito encargado de truncar la actual pirámide, no ya la demográfica española sino la poblacional mundial. Pero poco dice esa gente de la ESA.

    The end is near.

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