MysticWorld

Últimamente mucha gente nos pregunta sobre el futuro del blog. Amigos, vecinos, familiares, nuestros respectivos peluqueros, viejos comentaristas y hasta antiguos integrantes de este rincón. No tenemos nada decidido y los rumores sobre nuestra vuelta han sido claramente exagerados. Todo se andará.

Lo mismo pasa respecto al relato navideño, añeja tradición que nos ha regalado grandes momentos pero no muchas visitas. ¿Habrá este año? Pues no lo sé. Estamos a día 27 y no hay nada pensado. Respecto a esto, agradecer desde aquí a Trapseia sus ánimos y sus buenas intenciones lanzándonos el reto de continuar unas líneas de su buzón. No sé si podrá ser, pero muchas gracias, de verdad. Sabemos que nos aprecias y que lo haces con buena intención. Por eso nos sabía mal no publicar el texto que nos enviaste, la carta que ese presunto viajero del futuro había dejado en tu buzón. Aquí la dejamos a modo de homenaje y agradecimiento.

“Al principio sólo fue una estrella que se refugiaba en sí misma mientras todo se despoblaba alrededor”.

Así comienza el relato que puedes escuchar desde los vagones de un viejo TRD 594 que, usando las vías que muchas décadas antes cayeron en desuso, te transporta desde la megápolis de Madrid a aquellas inhóspitas y secas moradas de la vieja meseta que ahora han encontrado un nuevo uso.

El propio traqueteo del simulador, las sierras despojadas de vegetación y las dos horas de viaje, ya te invitan al recogimiento.

“Si el alma es un castillo todo de un diamante, que mejor que un edificio en forma de estrella, un lienzo y una muralla para defender el valor de la introspección en estos tiempos tan turbados”

La llegada a la vieja estación es el primer punto de encuentro. Dos robots perfectamente logrados -esta vez, ya me había comentado Eilín, les ha quedado bien el simulador- ataviados como monjes de diversas religiones según hayas rellenado el cuestionario previo, te hacen indicaciones para que les sigas. Pero en silencio, siempre en silencio.

“Donde hubo casas, ni el polvo”, se atreve a exclamar, mientras se quita la alpargata para sacudirse la tierra, el primer robotmonje programado para dejar letras suspendidas en el aire. Entre estatua y estatua -al parecer el último concejal que reinó aquel paraje sufrió una agónica y póstuma fiebre inaugurativa- la ciudad había acabado convertida en una mezcla de ruda arenisca, bronce y vieja piedra.

He levantado la vista para contemplar como se merece el cartel azul eléctrico:

“Ávila 2069, Bienvenidos a MysticWorld”.

3 Responses to MysticWorld

  1. Me sumo a la petición popular: ¡Los 4Palos merece continuar!

  2. Pingback: MysticWorld (Capítulo II) | Los 4 palos

  3. Sonsoles Pindado says:

    Pues claro que merece continuar. Que hoy es día 28 y a lo mejor es alguna bromilla…¿no?.
    Anda que no me hizo ilusión la primera colaboración de la que siempre estaré agradecida.
    ¡Venga , hombre que se os quiere!.

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