Compromisos

Días de incertidumbre y miedo por el qué pasará. Nissan abre un periodo de tres meses para estudiar el futuro de la factoría en Ávila. Entre las opciones se baraja la de adaptar el motor y tirar hacia delante, la de reconvertirse en una fábrica de componentes y la más dolorosa, el cierre.

La primera opción choca con la posibilidad de que la producción del camión NT400 se traslade a la vecina Portugal, donde Daimler -empresa aliada de Nissan a nivel mundial- ya fabrica el Fuso Canter, un modelo competidor del NT400 Cabstar. Con este traslado Nissan evitaría el coste de la adaptación del motor a la normativa europea de emisiones, pudiendo recolocar a sus trabajadores en las factorías que Renault y Nissan tienen repartidas por la península, lo que nos llevaría inexorablemente a la opción número tres.

La segunda opción, la opción descafeinada, deja la duda de si 500 trabajadores son necesarios para un centro de producción de recambios. O si más que un centro de producción, sería un centro logístico, desde donde poder distribuir recambios a sus factorías. A esto habría que añadir la creciente automatización de las factorías automovilísticas, donde un descenso en el número de trabajadores ya no es síntoma de un descenso de producción, sino todo lo contrario.

Estas tres opciones son las que maneja una empresa privada como es Nissan, y está en su derecho de elegir la que más convenga a sus intereses, ¿o quizá no?. Desde las distintas administraciones locales, regionales e incluso nacionales instan a Nissan a “cumplir los compromisos”, compromisos que por otra parte nadie ha publicado. Sí se ha publicado que a lo largo de los años Nissan ha recibido 40 millones de euros en forma de ayudas, subvenciones, I+D+i o como se quiera llamar.

Si tales compromisos existen, y como contrapartida a los 40 millones de euros de ayudas, Nissan se comprometió a mantener la fábrica hasta el año X, se ha de obligar a Nissan a cumplirlos, ley mediante. Si tales compromisos no existen -y por eso no se publican-, hemos de exigir a los responsables públicos responsabilidades políticas por haber malgastado el dinero de todos, o por haber usado ese dinero en beneficio propio, apuntándose el tanto de mantener la factoría de Nissan en Ávila.

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