El poscas (Episodio III)

Viene de El Poscas (Episidio II)

– ¡Mira en tu corazón! ¡Mira en tu corazón!

Hovejo sollozaba por su vida ante un Illo que permanecía impertérrito mientras le apuntaba con un revolver. Alrededor no había más que árboles.

– ¡Mira en tu corazón, por favor!

Una duda apareció por la cabeza del viñetista en forma de compasión. Siempre dejaba a un lado los sentimentalismos cuando se trataba de apretar un gatillo, pero esta vez era diferente. ¿Se estaría reblandeciendo con los años?

De repente, apareció un miitante de UPyD jugueteando en la floresta. Illo le disparó y, sacando un cuchillo de su bota, se dispuso a arrancarle el corazón.

– No te quiero volver a verte, desgraciado –le ordenó a Hovejo, quien salió corriendo con los pantalones calados.

[ —– ]

Unos minutos después, un móvil recibía un WhatsApp en la mesa presidencial instalada en el pabellón polideportivo de San Antonio. Willy abrió el mensaje. La foto de un corazón chorreante de sangre le llenó la pantalla. Le enseñó el teléfono a su compadre Alberto. “Casquería ovejuna”, le susurró. Se descojonaron al unísono.

La II Asamblea Ciudadana Estatal iba tal y como ellos habían planeado. Mano dura y leña al mono. El blog pasaría a llamarse ‘Las 4 hostias’ y extendería sus redes a través de un poscas llamado El Torniyo.

Sin oposición a la vista, el tercer día se presentaba como un puro trámite.

– Venga, procedamos a la votación que esta gente querrá irse a casa –soltó algún Del Pozo con su gracejo habitual.

– ¡No tan rápido!

La silueta de Hovejo se dibujo en lo alto del pabellón. De un acrobático salto, llegó hasta el aro de una canasta. Aterrizó en el suelo precedido de un doble tirabuzón. Llevaba los mismos pantalones de hace dos días.

Los murmullos se extendieron por todo el público mientras él se acercaba al estrado. Se apoderó del micrófono dispuesto a lanzar su proclama por un partido más transversal, pero Alberto le cortó en el acto.

– Tú, flipa’ó, que para presentar propuesta se necesita el apoyo de al menos dos miembros de la Junta Directiva.

Una pareja de vigilantes jurados subieron al escenario para expulsar a Hovejo, pero en el fondo de polideportivo surgió una nueva silueta. Era Marco Antonio Serrano.

– ¡No tan rápido! –gritó mostrando un acta notarial-. Pablo me ha traspasado sus poderes a cambio de un botella de whisky barato. Ahora todo depende de mí.

Su sonrisa malvada se extendió por todo el pabellón helando la sangre de los presentes.

6 Responses to El poscas (Episodio III)

  1. Guillermo B. says:

    ¡Qué emoción, qué emoción! ¡Queremos más!

  2. Supermon says:

    ¿En UPyD quedan militantes? Bueno, que estamos en Ávila…

  3. Pingback: El poscas (Episodio IV) | Los 4 palos

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