El poscas (Episodio I)

Fueron años buenos, glory days que diría Springsteen. Una entrada de política por aquí, otra de historia local por allá, y cuando el lector estaba metiéndose en el partido, una de deportes, liftada de derechas, para romper el ritmo.

La prensa tradicional se echaba a temblar, cayeron directores y muchos anunciantes se fueron al blog. Después de un tiempo en caída libre supieron entenderlo y les cedieron un suplemento dominical de análisis, ¡con sus fotos y todo!

El sector pablista y el delpozista convivían con cierta serenidad. Las diferencias, que las había, se enterraban detrás del éxito. Siempre fue así. Daba igual que fuese un partido político, un periódico, una empresa o un maldito blog. Cuando las cosas iban bien, hasta los peores enemigos se tomaban el champán juntos.

Hasta que un día en plena cima el Negro se va, sin demasiadas explicaciones. Nuevos proyectos, decía. Las portadas de los periódicos, de los mismos periódicos en los que ellos participaban, apuntaban en otra dirección. Conexiones con Irán y Venezuela, financiación ilegal, dinero no declarado a hacienda y otros delitos menores. Su marcha produjo peores efectos de los esperados, los dos sectores comenzaban a afilar sus bayonetas en la lucha por el control del blog.

El sector pablista, el más moderado, defendía un blog transversal en el que todos tuviesen un sitio. Un blog costumbrista, ni de derechas ni de izquierdas, ni de arriba ni de abajo. El sector delpozista, el más duro y directo, defendía un blog de acción en el que la denuncia y la crítica fuesen su hilo argumental. Hasta extendieron un hastag, #AsíNoPablo, en el que criticaban duramente su conducta independiente.

Las fechas, el 10, 11 y 12 de febrero en el pabellón polideportivo de San Antonio servirían para poner a prueba los dos proyectos.

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