Un fraude y una porra

Sí, me han pillado. Tengo que reconocerlo. He sido yo. Si han frecuentado las redes sociales desde la noche del domingo o leen determinada prensa, habrán visto como una ola de indignación agitaba a la muchachada —término que uso en un sentido general, sin condicionantes generacionales— ante las sospechas de un fraude electoral masivo en las pasadas elecciones generales. Los argumentos pueden parecer un tanto peregrinos, es verdad, y puede dar la impresión de que los peones morados están a punto de comenzar a buscar cintas de la Orquesta Mondragón en furgonetas aparcadas junto a los colegios electorales, pero nada más lejos de la realidad. Los muy cabrones han dado en el clavo.

Sí, hubo fraude electoral la noche del 26J y lo organicé yo. Es posible que acabe en la cárcel tras esta confesión, pero desde entonces no puedo dormir y no han dejado de empeorar mis tiempos en los diez kilómetros. Yo soy el responsable del pucherazo del domingo. No lo hice yo solo, claro, me ayudaron un montón de amigos de la España profunda, pero me llevaré sus nombres al presidio. Tampoco les diré cómo lo hice, pero sí les voy dar mis motivos. No, no pretendo justificarme, tan solo explicarme. ¿Por qué un joven como yo, guapo, alto y con pelo, en la flor de la vida, amañaría un proceso electoral si ni siquiera se presentaba? ¿Acaso soy un fanático de las alcachofas? ¿Estoy enamorado de Pablo Casado? No, nada de eso. Truqué las elecciones para ganar la porra que organizaba este blog. Estaba harto de perder una y otra vez, harto de cruzar datos en tablas de excel buscando la fórmula exacta, harto de dejarme los ojos mirando los microdatos de las encuestas. Sí, iré al talego, PERO HE GANADO LA PORRA MÁS DIFÍCIL DE LA HISTORIA.

Porra

Perdón por las mayúsculas, me he venido arriba. En la tabla que se encuentra sobre estas líneas tienen el resultado global, si quieren más detalles pueden ver los resultados parciales en este comentariovisitar la tabla con las apuestas y los cálculos.

Y antes de que las fuerzas del orden vengan a buscarme, un comentario personal sobre los resultados de las elecciones. Rajoy ganó como gana el sol a la luna cada amanecer, dejando que pase el tiempo. Igual deberíamos empezar a preguntarnos si no hemos infravalorado a Mariano. Quizá sea un soso, tenga un tic en un ojo y se le de mal improvisar discursos, pero sin regalar series a nadie, sin ser guapo y sin rodearse de frases de Kennedy, debe ser el único presidente europeo que ha revalidado victoria en medio de la tempestad financiera que ha asolado al continente los últimos nueve años. Y con el armario lleno de cadáveres, tesoreros, púnicas y gente con la piel de color naranja. Y si no es así, si Mariano es tan mal político como parece y como repetimos habitualmente, quizá deberíamos empezar a dudar de las capacidades de los demás. Hay PP para rato y el mérito no es solo suyo.

En Ávila, el Partido Popular ha sacado un estratosférico 51,59%, casi 32 puntos más que el PSOE, segundo con un 19,46%. Que sí, que ya, que esto está lleno de viejos de la España profunda que no son la gente, que no saben nada de la patria y que además son unos tristes que no sonríen. El PP y su cabeza de cartel han mejorado su resultado en cinco puntos respecto a diciembre, mientras que el PSOE ha retrocedido muy levemente. En lo que hemos venido a denominar La Nueva Política, Ciudadanos retrocede punto y medio y Unidos Podemos pierde tres puntos, 3400 votos, la mitad en la capital. Lo de los naranjas era esperable, pero el pinchazo de Podemos ha sido una sorpresa para casi todo el mundo, empresas demoscópicas incluidas. Poco podemos aportar aquí a lo dicho en otros sitios sobre el asunto: el excesivo peso de un candidato que genera por igual simpatía y rechazo, los vaivenes ideológicos, la polarización de la campaña, etc. Por mi parte tan solo recomendar a la sección local de la coalición que la próxima vez, además de homenajear a la Santa, dediquen un rato a San Juan de la Cruz, unos minutos a San Pedro del Barco y se tomen un vaso de sangría en honor de San Segundo. La Santa Confluencia.

Marcho. Voy a ver si puedo amañar las elecciones de Estados Unidos antes de que me pillen. Tengo un amigo en el Oregón profundo que igual me puede echar una mano. ¿Montamos una porra?

PS. La mala noticia de la noche es que Pepe Herráez, amigo y lector de este blog, no logró entrar en el Senado. Un abrazo, Pepe. ¡A la tercera va la vencida!

PS2.- Gracias a Guillermo por el cálculo de los resultados de la porra.

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