Ser más agarrado que uno de Ávila

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Dice el refranero castellano, sedimento venerable de sabiduría, tópicos y lugares comunes, que unos llevan la fama y otros cardan la lana. La sentencia puede interpretarse de varias maneras, como el horóscopo o los programas políticos. Por una parte, el refrán denuncia que el mérito de un trabajo a veces no recae en quien lo realiza, situación que cualquier trabajador por cuenta ajena o negro literario sentirá o sufrirá en sus carnes casi cada día. Por otra parte, el refrán nos indica que aunque algunos sean conocidos por su virtudes o defectos, normalmente lo segundo, hay otros, mejores o peores, sobre los que recaen menos miradas.  Por ejemplo, los catalanes tienen fama de agarrados, de tacaños y de peseteros. Puede que sea verdad, no conozco a todos los catalanes para poder afirmar si son, de media, más conservadores con sus ahorros que los demás españoles, pero ya les digo yo que los abulenses no les vamos a la zaga.

Mañana nuestra ciudad celebra el “Día de la Muralla” para conmemorar la declaración en 1884 de nuestro primer bien como “Monumento Público Nacional” (sic). Antes de continuar, una nota al margen: este título de aires bolivarianos no sé de dónde habrá salido ni quién se lo habrá sacado de la manga. Si ustedes visitan la Gaceta de Madrid del 29 de marzo de 1884 verán que el título correcto es el de “Monumento Nacional”, a secas, aunque nos alegra esta nueva conciencia y promoción de lo público.

Como veníamos diciendo, tan alegre fecha se celebra mañana. Es el quinto año que se hace, pero esta vez la entrada al monumento (5€ general, 3,5€ reducida) no será gratuita porque coincide con Jueves Santo, día festivo que se espera de gran afluencia de público. ¿Ven como somos tan agarrados como se dice de los catalanes? Celebrar sí, pero que cada uno apoquine lo suyo. Mi próximo cumpleaños va a ser así, invito yo, pero los gusanitos, los refrescos y los sandwiches de Nocilla que los traiga cada uno de su casa.

Me van a decir que es una tontería, que las arcas del Ayuntamiento tienen telarañas, que cinco euros no son muchos, etc. ¿Cuánto se dejaría de ganar, que no gastar? ¿Llegará a los 10.000 euros siendo my optimistas? Y si no es cuestión de dinero ¿de qué es? Si el problema es que tenemos miedo de que aquello se llene de gorrones que aprovechen el día para subir, poniendo en peligro su integridad y la del monumento, con establecer un aforo máximo permitido y controlar los accesos -como se viene haciendo- se evita el riesgo.

El problema es que esto no se trata de un hecho concreto y puntual sino del epítome de la política municipal hacia el patrimonio y el turismo. Dónde las instituciones deberían ver bienes a conservar, enseñar y difundir, solo ven lugares a explotar comercialmente. Y tenemos pruebas de sobra. Hace algo más de dos años denunciábamos que un aspecto esencial de la Ley de Patrimonio era ignorado por autoridades y particulares de la ciudad: la obligación de visita pública gratuita al menos cuatro días al mes. En aquel momento, ni siquiera la muralla cumplía con la ley. Ahora sí, pero de aquella manera. La visita es gratuita los martes, siempre que no sea festivo o vísperas de festivo, de 14 a 16. Cumplirá la ley por los pelos, pero no el espíritu de la ley: fomentar la difusión y conocimiento de los bienes culturales. ¿Los martes a la hora de comer? Te tienes que reír. Por otra parte, este horario sí figura en la web municipal de turismo, pero no en el PDF que ofrecen con horarios y precios de los monumentos. En ese mismo PDF tampoco se señala el de otros monumentos obligados por la misma ley, como la catedral, en cuya web no se menciona la posibilidad de visita gratuita.

Igual el problema viene de arriba y tiene una vertiente estructural. ¿Por qué Patrimonio, Cultura y Turismo no forman parte una misma concejalía? ¿La cultura no puede ser un atractivo turístico? ¿No es cultura el patrimonio de la ciudad?

PS.- No sé si la muralla sigue siendo gratis habitualmente para los abulenses, pero en mi opinión esto también es dudosamente legal. ¿Cómo justificar esa discriminación por procedencia o lugar de nacimiento en los precios de las entradas a un lugar público?

Costumbrismo mágico

Hemos recibido en nuestro correo electrónico un texto escrito por un tal Rubén Negro -ni idea de quién puede ser- sobre un libro titulado “Así no vamos a ninguna parte”, obra de un tal Pablo Garcinuño, otro desconocido. Este rincón no suele ser un espacio de crítica literaria, pero como el texto no está mal -se le nota manejo de la lengua al tal Negro-, el libro del tal Garcinuño parece interesante y andamos un poco escasos de entradas últimamente, le daremos paso. Si usted, amado lector, quiere colaborar, aquí le explicamos cómo. 


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Costumbrismo mágico

Vuelvo a casa para hablarles de un vuelo de España a Irlanda que me dejó zambullido en un viaje interior a ninguna y a todas las partes a la vez. Fue como una película de dos horas recreada en mi cabeza mientras paladeaba la cuidada edición del nuevo e imprescindible libro de Pablo Garcinuño, “Así no vamos a ninguna parte”.

Lo ponía por Twitter al poco de empezar a leer los primeros capítulos: “Ojala pudiera patentar párrafos enteros y poder decir que son míos”. Creo que ahí me di cuenta de que la envidia, cuando es sana y especialmente intensa, se llama admiración.

Seguramente alguna de las líneas que desliza por sus historias, seguramente alguno de los párrafos que nos ha regalado Pablo en esta obra, sean de lo más delicioso que se haya publicado este año en español.

Exagerao, pensaran: “Como cuida a sus amigos este tunante”.  Adulador, repetirán: “Este pasa por ‘Los 4 palos’ a regalar los oídos a uno de sus viejos compañeros de chanzas, de when they were young.

Se lo trataré de explicar.

Pablo es un tío especial, alguien capaz de recrear un suicidio en un plato de huevos duros con tomate. Para ser capaz de visualizar y escribir algo así , me gusta imaginar que tiene que haber habido detrás un verano de lluvias abulenses, de esas que no acababan nunca, ni aunque rezaras por rayos de sol a la Virgen del Caño. Que de tanto llover no te quedó otra que imaginarle vida a un plato de huevos duros. Así me imagino a Pablo.

Debió de ser un verano así, que Pablo se quedó encerrado e inventó todas estas historias de tirón.

Hemos hablado muchas veces, todos, de una Ávila gris, pétrea, nevada… Hay una Ávila costumbrista mil veces reflejada, que con Pablo queda completada por esa otra visión de lo abstracto, de lo mágico. Creo que a lo de Pablo lo llamaré costumbrismo mágico.

Y no hay buena magia si no se tiene humor.

El “Humor Pablo”, el humor de quién tiene un gato y lo mira cada mañana mientras se toma un gazpacho con un poquito de ajo de más. Humor abulense morañego gatuno del amblés, con sabor a vino tinto de bar de siempre. Aterriza el avión, guardo las notas y acaricio el lomo del ebook. Los cuentos de Pablo ronronean y yo encamino mis sueños a ninguna parte.

 

Estas vísperas de después

Se quejaba el otro día IU Ávila de que la ciudad no cuenta todavía con una estrategia turística para el presente año y que, claro, a mediados de marzo, el tema empezaba a oler, cual pescadilla fuera del frigorífico más horas de las recomendables. Diseñar una estrategia para todo un año a mediados del mismo, dicen, tiene poco o nulo sentido, como preparar el menú de la cena de Nochebuena después del primer plato mientras tu cuñado te explica, de nuevo, que a él la homeopatía le funciona. A mi, residente en Badajoz, este tipo de cosas ya no me producen sorpresa, ni sonrojo. Extremadura no ha aprobado aún su presupuesto para este año y el Ayuntamiento de Badajoz tampoco, a la espera, en este caso, de que el PP acepte la línea roja de Ciudadanos: un barco eléctrico para el río. En Ávila esto no sería un problema, de algo tiene que servir la sequía.

Dicen desde IU que este retraso lastra a la ciudad, que pierde la oportunidad de aprovechar el tirón del Centenario de la Santa celebrado en nuestros páramos el año pasado. Héctor Palencia, concejal del ramo, saltó ayer desde la COPE cual lince ibérico sobre liebre despistada. El objetivo para el año es repetir las cifras positivas de 2014 y apostar por los eventos, la promoción y el monoposte (cartel publicitario gordo sobre palo grande para los neófitos) en la A6. El Centenario fue bonito mientras duró, pero toca volver a la realidad y a los monopostes ¡con las tardes de gloria que nos dieron las banderolas a prueba de tornados que se volcaban con las brisas ligeras! Si usted oyó o leyó en algún lado que el Centenario iba a reforzar la “marca Ávila” y que sus efectos irían más allá de 2015 debería ir a su médico de cabecera a que le cambien la medicación.

Palencia retó a IU a que le enseñe los datos de una ciudad que haya mejorado sus cifras después de un gran evento. Aquí Palencia tiene razón, es imposible. Ninguna ciudad puede mantener ese ritmo de crecimiento, pero parece poco ambicioso contentarse con volver a las cifras de 2014.

Cuando hablábamos de Centenario de la Santa en este rincón, siempre lo comparábamos con el Centenario del Greco, celebrado en Toledo un año antes. Veamos algunos números.

Tledo

En la gráfica superior (clic para ampliar) tenemos la evolución intermensual del número de viajeros en Toledo el año anterior al centenario, el año del centenario y el año posterior.

Ávila

Misma gráfica con los datos de nuestra ciudad teniendo en cuenta que, de momento, solo disponemos de los datos del mes de enero. Y ahora comparemos. Misma advertencia al respecto de 2016. Pernoctaciones Viajeros

¿Qué vemos? Resultados muy similares. ¿Qué deberíamos esperar entonces? El año posterior al centenario, el turismo en Toledo decreció en torno a un 6% respecto a la efeméride, pero el número de visitantes y pernoctaciones seguía siendo un 14% superior al registrado el año anterior al centenario. 

¿Vamos a ser nosotros menos que Toledo y nos vamos a contentar con solo igualar los datos de 2014?

¿Un monoposte? ¡Que sean dos!

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