Ávila, calidad de vida

El otro día Pablo nos proponía un juego sobre las tres históricas promesas chanzas que los políticos locales han maridado para movilizar a su electorado en los últimos años. Pero, ¿son esas promesas realmente el Edén?¿Conseguiríamos reducir la tasa de paro por debajo del 20%?¿Subiría el Real Ávila a segunda división para regocijo de @trapseiacom? ¿Habría medias maratones diarias para satisfacer el ansia competitiva de los runners?

Respecto a la famosa subsede, es más que seguro que la llegada a Ávila del hermano menor del Prado aumentaría algo la cifra de turistas a nuestra ciudad. ¿Mucho? La verdad es que no lo creo. La oferta para un madrileño sería tan atractiva como si a un abulense le ofrecen un fin de semana de naturaleza y aventura en el Retiro. En todo caso, sería un buen complemento para que el turista alargase su estancia en Ávila una noche más.

Como bien explica Alberto en este post, situarnos a veinte minutos en AVE de Madrid podría incluso tener más inconvenientes que ventajas. Un billete, pongamos a 20 euros, sería interesante para escaparse un fin de semana de ocio a Madrid, pero no para ir y volver todos los días a Madrid por trabajo. Los turistas japoneses vendrían más cómodos a nuestra ciudad, eso sí es cierto.

La eliminación del peaje de la A6-AP51 y la posibilidad de convertir Ávila en ciudad dormitorio sí que daría un impulso a la maltrecha economía local. Lamentablemente las continuas obras de mejora a lo largo de los últimos diez años en la A6 sitúan esta promesa en un lugar más remoto aún que el de las dos anteriores. Ni siquiera la pseudonacionalización (¡ay, bolivarianos!) de la AP51, cuyo coste anual superaría el millón de euros, parece razonable.

Quizá debamos plantearnos que más infraestructuras no solucionan el que es el mayor problema de Ávila, el brutal descenso año tras año de la población en edad de trabajar. Lo que más añoramos los abulenses desplazados por motivos laborables es la calidad de vida. Poder optar a un piso sin tener que poner en eBay a tus abuelos o poder ir a trabajar sin tener que perder horas y horas en la M-30. Quizá podamos vender a algún empresario una ciudad en la que el estrés no se cure con psicólogos.

4 Responses to Ávila, calidad de vida

  1. Guillermo B. dice:

    Ahí le has dao… Antes del el “qué necesito” hace falta responder al “a qué aspiro”. No, no es #ÁvilaEstratégica, aunque se le parece. No es dame una autopista, que ya veré, sino ya veré lo que te pido cuando sepa qué quiero ser de mayor.
    La calidad de vida en una ciudad de tamaño medio/pequeño, que tenga un cierto nivel de comercio, antiguo, sí, pero disponible y a mano, algo de ocio (cine, oferta cultural aunque sea dirigida), educación (primaria, secundaria, y ya algo universitario y otras tipo conservatorio o FP’s, la pera) es innegable frente a grandes ciudades. Otra cosa luego es que el diseño y la expansión urbana de los últimos años hayan convertido lo que era una ciudad provinciana pero manejable en un mamotreto donde los runners nos perdemos cuando queremos hacer tirada larga. Cuentan que la policía rescata cada fin de semana a decenas de entre los esqueletos de la zona del Carlos Sastre.
    La calidad de vida… Es algo intangible, porque sus estándares y medidas evolucionan y cambian con las modas, pero sobre todo con las fases vitales. No es la misma calidad de vida la que espera un veinteañero que busca ocio, cultura, vida activa, que la que quieren unos padres de familia que buscan paz y relaciones sociales para sus retoños, o la que pretende el sector de la tercera edad.
    Pero sí, si en algo llevamos (llevábamos) ventaja es en la calidad de vida. Y no tengo tan claro que las inversiones y políticas de los últimos 20 años hayan ido en pro de mejorarla, más bien de machacarla rcon 100000 habitantes, buscando turismo desaforado, con un urbanismo descocado… Fomentemos la educación, sí, incluso con iniciativas privadas. Fomentemos arte y cultura, pero no para que vengan otros, sino para que seamos más cultos y felices los de aquí (de resultas, vendrán), fomentemos una ciudad vivible y transitable, ajardinemos más y encementemos menos, apoyemos deporte popular, riámonos del clima con buenos mercadillos invernales abulenses, hagamos que la gastronomía local sea un orgullo y no una pesadilla de chuletones y judías a mayor gloria del madrileño.
    Si logramos un Ávila pequeño pero muy vivible, los empresarios antiestrés lo percibirán. Y las comunicaciones llegarán. Pero empecemos la casa poco a poco, y no por el tejado.

  2. Obis dice:

    Qué manía con el crecimiento… Me da que sólo se puede crecer a expensas de la reducción de tamaño (más) o incluso desaparición de los otros aún más pequeños… de los pueblos de la presierra y sierra de Ávila.

  3. carlos dice:

    Pues no creo que se trate la cuestión más que de mejorar lo mejorable y conservar lo excelente, aceptar las críticas y tirar palante. http://www.oecdregionalwellbeing.org/region.html#ES41

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