El teatrillo pactista (por Diego Hernández Gil)

Hoy contamos con una nueva colaboración, esta vez de la mano de Diego Hernández Gil (@Diguish). Diego es abulense, graduado en Derecho por la USAL y alumno de un máster online de asesoría laboral, entre otras cosas. Fue miembro del 15M abulense y cofundador de Podemos Ávila. Actualmente sigue luchando en diversas iniciativas locales. Si tú también quieres colaborar, aquí te explicamos cómo.

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El teatrillo pactista

A estas horas de la noche resulta difícil tomar cuentas con el descanso. Y no es que no tenga motivos para descansar, por todo lo hecho durante la semana. No. El problema surge de una cuestión algo transcendental, supongo. Ese tipo de cuestiones que nos suelen rondar una noche y otra. Como si fuera una pesadilla, de esas que en la infancia parecían surgir de la nada. Pero es que esas pesadillas acaban siendo superadas por la propia realidad del día a día.

Esto es lo que parece que está sucediendo en nuestro país, en esa franja sureña de la Europa olvidada. Esa Europa que no parece ser prioritaria por tener que sucumbir ante los intereses de una supuesta mayoría. Mayoría poderosa que aparece representa en la figura de una germano-parlante de mediana edad y cuerpo embrutecido, por una “mala alimentación”. Representa a esa Europa de los sueños alejada de la vaguería local, asociada a nuestra “Spanish siesta”.

Si bien, conviene centrarnos y, quedarnos en el territorio local. En esa España surgida de la indiferencia e incertidumbre tras las elecciones catalanas del pasado mes de septiembre. Ese país de países que esperaba un “cambio real” en las urnas el pasado 20-D. Esa fecha a la que muchxs acudían por decir que habían nacido para ganar esas elecciones. Resulta difícil comprender la posibilidad de poder seguir victoria alguna, siendo conscientes de la receta agravada de la Troika en forma de más recortes. De ahí que los cambios reales no puedan surgir de políticas de simples reformas y de maquillajes en apariencia y, no de un nuevo rumbo político y social, a lomos de la celebración del conocido como “proceso constituyente”.

Por todo ello, lo que estos pequeños párrafos quieren describirnos es ese mundo mediocre. Ese país que muchxs queríamos cambiar aquel 15-M. Ese país que siendo universitarixs de primer año quisimos como legado de reivindicación de aquel mayo francés no tan lejano. No queríamos otro país más con cambio de gobiernos de turno, siguiendo el esquema del Siglo XIX. No, nuestro gran deseo y, por qué no decirlo, sueño, era acabar con este “régimen” que sólo causa más pobreza y desigualdad a medida que pasa el tiempo. Creemos estar en ese empeño ya sea en nuestro barrio, en nuestra pequeña ciudad, en ese concepto de país que tenemos y, en ese mundo que pretendemos más social y menos “globalizado”.

9 Responses to El teatrillo pactista (por Diego Hernández Gil)

  1. Obis dice:

    Por favor, un mínimo nivel de calidad en los textos. Esto es ilegible e ininteligible. Ni sintáctica, ni gramática ni ortografía. “This is Anfiel”. “Esto es L4P”.

    • Diguish dice:

      Querido hater, aprecio tu cariño y tu crítica. Eso sí, la próxima vez te invito a que escribas algo y no te escondas bajo un personaje ficticio. Un saludo.

      • Obis dice:

        Pues tampoco… pese a la notable mejoría. Se dice: “Eso sí, te invito a que la próxima vez escribas algo y no te escondas bajo un personaje ficticio”.

    • Guillermo B. dice:

      Esto no es el Liverpool y Anfield, lo siento. L4P es el teatrillo de los sueños, es Old Trafford que con Guardiola alcanzará cotas impensables (a ver cuándo le fichan estos paleros, a ver).

      “Ni sintáctica, ni gramática n ortografía…” Fantástico lema para los cambiadores del mundo y opresor régimen troikiano del 15-M. En el fondo, tan corsés son las leyes del mercado y de los burócratas europeos como las de las artes de la escritura y composición. El dadaísmo es antecesor directo de los círculos primigenios, que no de los podemitas actuales. André Breton al poder, eso sería conquistar el cielo, y no el Pablo Iglesias ese descafeinado que se ha quedado para clown de sobremesa y prestigitador de fiesta infantil de cumpleaños.

      Pido un respeto para la oratoria de los demás: que si unos somos verbosos, que si nuestros haikus luego no gustan, que si se abusa de la x como género epiceno… No todo el mundo puede ser Alberto Martín del Pozo, querido Obis; cada uno nos vemos obligados a sobrellevar nuestros defectos y limitaciones, al igual que sabemos que las 3 horas en el maratón nos quedan lejos, lejísimas, y no por ello cejamos en el empeño.

      Un abrazo.

      • Obis dice:

        Pues tampoco. Guardiola irá al Teatro de los Sueños una o dos veces al año, pero espesará hasta el engrudo la sopa boba de Pellegrini en el Etihad! Ah!, y con 4:12 clavando los 6’ me sobra.

        • Guillermo B. dice:

          No me jodas que ha fichado por el City y no por el United… ¡Qué decepción, Dios mío! ¡Qué rapto de vulgaridad modernista y petrodolárica! Sus ternas con chaleco ya no brillarán como debieran… Le hacía tercer califa del estadio tras Busby y Sir Alec, veo que no pasará de vulgar empleadillo de jeque.
          Para mí tus 6′ km son el objetivo a alcanzar en lo deportivo para cuando emule a Fidipides (tengo margen de edad, creo), al igual que la concisión, precisión y estilo de otros como Pablo o Alberto lo es en lo literario. Me temo que todavía ando lejos de ambas metas, pero pido el debido respeto para todos los que las transitamos sin haberlas alcanzado.

  2. Guillermo B. dice:

    Y ahora al tajo… Reconozco que de la lectura dadaísta anterior no me he quedado con ninguna idea radical, más bien con la surrealista impresión de pérdida o derrota, de lo que pudo haber sido y no fue.
    Veo no obstante que persiste un dilema, que por otro lado es viejo como el ser humano: “Esa Europa que no parece ser prioritaria por tener que sucumbir ante los intereses de una supuesta mayoría”… Si una mayoría (aquí lo de “supuesta” es difícil de combatir, en Europa los “centristas” lo son) quiere ir en una dirección, ¿se justifica eso por muy amoral o asocial que ésta sea? Porque si no lo justificamos cuando la dirección es conservadora o liberal en lo económico, entonces no podemos justificar bajo el amparo de la masa o el pueblo el tomar otras decisiones, quizás populistamente deseables y comprensibles, pero económicamente inviables.
    Este páis, que no de paises, Diego, no esperaba un cambio real. Si asumimos que la “casta” (por emplear terminología al uso, que espero que decaiga en breve) lo era el famoso PPSOE, tenemos un 50% de gente al menos que no buscaba un cambio, sino un continuísmo. Del otro 50% quizás se pueda decir que buscaban cambio, pero está claro (cada día más) que el cambio que uno quería no es el que otro buscaba. No confundas lo que tú esperabas con lo que la gente esperaba, no caigas en la metonimia de la parte por el todo (por contentar a Obis con una referencia a tropos estilísticos).
    Yo nunca he querido un país que sea heredero del mayo francés… Ni Dani el Rojo lo querría, una vez madurado y sentado en la Eurocámara. Yo nunca he querido acabar con un régimen, sea corrupto o perfectible, máxime si no tengo claro, clarísimo, otro que lo sustituya y que me hayan garantizado que funcione. Para saltar de la sartén al fuego hay que estar muy pero que muy quemado en ella, y si algo nos ha traído este régimen tan denostado es un estado de bienestar social (insisto, perfectible) con cierta capacidad de sostenibilidad, integrado en un entorno de pares y similares, y con cierta capacidad para absorber impactos como el del 2008. Algo que ha hecho que al ver “Cuéntame” nos demos cuenta de que efectivamente, a la larga sí que se ha evolucionado. Sí, con sacrificios, sí, con dramas vitales. Pero mirando otros proyectos de estado, uno se da cuenta de que los experimentos, mejor con gaseosa, que las posibilidades de ir a peor son infinitamente mayores que las de mejorar lo hecho en pasado.
    Un saludo.

    • carlos dice:

      Y sí, pactar es la melodía que toca interpretar a tenor de lo señalado por el ritmo de los votos. Ese es el resultado, nos guste o no, de la consulta electoral llevada a cabo en un país de propietarios. Pues pactemos en consenso las reformas necesarias, A uno que ya está mayor y sufre la cualificación de pensionista le ha costado llegar desde el barreño de cinz hasta disponer de cuarto de baño propio, supongo que en idéntica situación que otros muchos ciudadanos. Le gustaría que suene la canción sin cacafonías y si hay suerte, y le emociona el son, bailará de contento y celebrará los aciertos. Porqué ya está uno harto de salvadores patrioteros y mayorías absolutamente mediocres, pero tal y como han dejado el patio de emporcado, tampoco está la fiesta para tirar la casa por la ventana. ¿No sería ese el cambio deseado y además la obligación de los que se postularon a ejercer de representantes. Salvar lo de todos y procurar que haya lo suficiente para aquellos que no poseen nada?

  3. Supermon dice:

    La mayoría de los españoles somos, a la vez, propácticos y pactoescépticos. Quicir, nos gustaría que hubiera un gobierno estable en el que los políticos actuasen como tales, pero no nos lo creemos. A la mínima les entra el síndrome de Tourette.

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