De galletas y votos

Nunca he tenido claro si el proverbio chino que te invita a vivir tiempos interesantes es una maldición o una bendición. Si abres una galleta de la fortuna y aparece esa cita en un papelito enrollado y grasiento ¿debes alegrarte, llevarte las manos a la cabeza o preocuparte por tus niveles de colesterol? Lo pregunto porque es evidente que la última vez que España pidió al chino de la esquina ese fue el mensaje que le transmitió la susodicha galleta.

En realidad la galleta ponía tiempos “interesates”, con la típica errata de manual de mando a distancia universal que te asegura la procedencia asiática del producto, pero España, que lo que quería era un kebab, se llevó las manos a la cabeza. Y así sigue, con las manos en la cabeza y calambres en los brazos.

Nadie puede negar que la predicción de la galleta se ha hecho realidad. Tiempos interesantes y confusos, como un aeropuerto sin aviones, un político dando la mano a una tortuga ninja gigante o un empresario que se vende por injertos capilares en Turquía. Un amigo escribió en tuiter que intentas hacer España aposta y no te sale. Aquí estamos, esforzándonos para darle la razón.

También hay que señalar que los españoles, en general, somos un poco dados a la sobreactuación. Los actores patrios clavan este defecto nuestro en todos sus telefilmes. Ayer nos parecían terribles las mayorías absolutas que oprimen a las minorías y les quitan voz con su rodillo parlamentario de titanio; hoy que la gente pacte, dialogue y alcance compromisos es sinónimo de inestabilidad, de apocalipsis y de colas en los supermercados para comprar papel higiénico. Lo que antes era terrible hoy es deseable y lo que era apetecible hoy es un cambalache vomitivo. Hay que querernos.

Como esto no sería una columna mía si no hablo un rato de mi, voy a ello. En las últimas elecciones voté al PSOE, acto irracional y suicida en el que me acompañaron otros millones de personas. No sé qué pensarán los demás inconscientes, pero yo voté al PSOE para que intentará gobernar porque creo, de verdad, que es el partido que a día de hoy tiene más posibilidades de afrontar con éxito los problemas del país -y de paso los míos. No de solucionarlos, ojo, de afrontarlos; arreglar ciertas cosas va a ser harina de otro costal. Parece lógico suponer que este es un pensamiento compartido por todos los votantes del partido, pero las columnas de opinión y las declaraciones de otros teóricos votantes socialistas se empeñan, día sí y día también, en poner en cuestión esta afirmación. Hay votantes del PSOE que no quieren que gobierne el PSOE, como hay madridistas que acuden al Bernabéu esperando que su equipo pierda para poder pitarlo.

Hablo de “teóricos votantes” porque, aunque el logo de la papeleta que cada uno introduce en la urna es secreto, sería extraño que personas con cargos orgánicos, dirigentes regionales o locales y viejas glorias del puño y la rosa no votasen al partido al que pertenecen, representan o dirigen. Es decir, que asumo que si eres alcalde de tu pueblo o presidente de tu región como cabeza de lista del PSOE, has votado al PSOE, aunque igual es mucho suponer en algunos casos. Y es que, no solo parece haber votantes del PSOE que no quieren que gobierne el PSOE, es que además, al parecer, hay dirigentes socialistas que no quieren que su partido dirija nada; una actitud extraña, más propia de esos encantadores suicidas que conforman Izquierda Unida. A Pedro Sánchez también le salió el dichoso proverbio chino la última vez que pidió una galleta de la fortuna, pero sin vocales, claro, y no entendió un carajo.

Presentarte a unas elecciones para no ganar es como echar la lotería cruzando los dedos para que no te toque, porque ser rico es un lío, hay que echar muchas cuentas y al final mejor pobre y honrado. Claro que gobernar es arriesgado, arruga la ropa y mancha las manos, pero para eso están los partidos políticos. Y claro que ahora es una tarea especialmente peliaguda, pero para construir polideportivos con una subvención europea vale cualquiera. Si un partido se presenta a las elecciones con intención de perder debería decirlo, no vaya a ser que sus votantes piensen otra cosa y acaben desorientados.

4 Responses to De galletas y votos

  1. lunanueva dice:

    La galletita menina los solucionará todo, o tal vez sea un invento de algún conspirador paranoico.
    Curioso el enlace: http://espiaenelcongreso.com/2015/11/27/operacion-liliput-rajoy-ofrece-a-soraya-para-la-investidura/;
    La pasmosa tranquilidad de Rajoy tras la broma radiofónica por parte del equipo de: ” La matí y la mare que l´a parit”, en lugar de tranquilizar asusta.
    Los peperos son como los malos de los culebrones, lo tienen todo siempre muy bien atado con las tramas que sean necesarias para lograr su fín. Son buenos adeptos de la cofradía del santísimo cristo de la justificación de medios injustificables para lograr el fin.

  2. Guillermo B. dice:

    Yo voté al PACMA… y quiero que gobierne… ¿Cómo? ¿Qué no tiene diputados suficientes? ¿Ningún diputado, dice? Bueno, pero como yo le voté, confiando en que sería el partido que pudiera afrontar (afrontar, que no solucionar) los problemas de España, quiero que gobierne.
    90 es el problema, y la pregunta a formularse es si sentarse en el trono de hierro con el apoyo de lord Walder Frey o de los Bolton merece la pena. No es que gobierne el PSOE, sino cómo pueden dejar gobernar al PSOE. No creo que ningún dirigente socialista quiera que el PSOE pierda, o dejase de votarle, pero creo que es razonable que unos cuantos se pregunten si gobernar a cualquier precio es beneficioso para el partido, para ellos y ya de paso, para eso que va quedando de España.
    Y el proverbio es bendición.

  3. carlos dice:

    Pues mire usted, sin atribuir ningún mérito prévio al presidente que logré conjugar adverbios. Lo evidente es que los votantes hemos designado a unos representantes, bien es verdad que a través de un enrevesado mecanismo. El PACMA merece varios diputados por el número de votos obtenido y se ha quedado, como es habitual, de narices con dos palmos. Y el Sr. Sanchez tendrá que conjugar los gustos de todos y dar confianza al personal y sí acaso entre unos y otros no atinan a salir con el oficio, le aseguro que conozco a más de una docena de honrados jublilados que tienen más sentido común que todos los diputados juntos. ¡Leñe que no es tan dificil !!

  4. Macanaz dice:

    Cada país tiene los políticos que se merece, ni más ni menos. Por cierto vomitivo el lenguaje y el estilo del link ese del espía en el congreso.

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