21 días -Relato a 4 palos- Parte 3

Previously en “21 días”: Parte 1, Parte 2.

Cuaderno de bitácora. Día 12. Fecha estelar 2342.3

Las patatas crecen con energía sobre el parqué del salón. ¡Nunca pensé que las heces humanas fueran tan buen fertilizante! Solo espero que no cojan sabor y que no se entere mi casero.

Quedan 10 días para que la asamblea de la CUP (Comisión Unificada de Procastinadores) decida quién será el próximo alcalde de Ávila tras la abolición de la democracia representativa. Bueno, 10 días si el resultado no es un empate, claro, que igual estoy yo aquí estresándome y tengo toda la vida.

Os resumo mi situación: tengo agua de sobra -la mayor parte es pis reciclado, una sustancia en esencia no muy distinta a la que sale por los grifos de la ciudad-, aunque se me están acabado las galletas con trocitos de chocolate del Mercadona, he visto a dos de los famosos Palos y tengo algo más claro que al principio de qué va todo esto. En 2016, la ciudad, gobernada por un tal Rivas, se vino abajo. Todo empieza cuando desaparece un tal Héctor Palencia y ahora gobierna sobre el caos, la destrucción y el pillaje un tal MARCVS ANTONIVS. La solución a todo este embrollo, según el cura de una tienda de bricolaje, la tiene Albert Rivera.

Sí, yo también me quedé un poco así cuando me lo dijo. Y el tipo lo debió notar en mi cara porque empezó a atizarme con el hisopo en el espinazo mientras me repetía “¡Penitenciagite!” y “¡Clavos del cinco en la pasillo tres!”

Hoy voy a dedicar lo que resta de día a las patatas.

Cuaderno de bitácora. Día 12+1

No soy supersticioso, pero por si las moscas no he salido de casa. Estoy en el sofá, con un gorrito de papel de plata, intentado que las ondas de la antena de telefonía que hay en el edifico de enfrente no quemen mis neuronas. Me duele un dedo del pie, voy a ponerle también papel de plata. Putas ondas.

Cuaderno de bitácora. Dia 14

Sé dónde encontrar a Rivera. ¿No es fantástico? He cenado una de mis patatas para celebrarlo. No saben a caca.

Estuve con el palo de intensos ojos azules. Guapo y buena persona. Un superhombre, sin duda. ¡Y tiene mucho más pelo del que dicen las malas lenguas! Quedé con él a la orilla del río. Bueno, a la orilla de un cauce por el que en otro momento debió correr un río. La desaparición de Héctor Palencia coincidió con la desaparición de otra cosa: la estatua de Adolfo Suárez. ¿Y quién robó la estatua? Albert Rivera. Tras los resultados de las elecciones de 2015 y de las de 2016, Arrimadas se hizo con el control del partido y, antes de emprender su retiro espiritual, Rivera pasó por la ciudad vestido de luto y arrancó la estatua de Suárez. En teoría, el destino de Rivera era Yuste, pero al pasar por el santuario de Sonsoles, escapó de sus captores -la Alegro Compañía de Rosa Díez- y se atrinchero allí con parte de su equipo. Nart y de Páramo están de centinelas a la puerta del recinto y Garicano está intentando convencer a los gorriones de las bondades del contrato único. Todos lucen unas túnicas naranjas bastante horrendas -en opinión del palero este- se han rapado el pelo, tatuado parte de la Constitución en la axila y se hacen llamar “Centrípedos”.

¿Y Héctor Palencia? En una mazmorra de Centripedia (aka Santuario de Sonsoles). Cuando se enteró del robo de la estatua -el principal punto de interés turístico de la ciudad- intentó recuperarla, pero fue apresado y puesto a buen recaudo. Así empezó el caos: con Palencia fuera de juego y la ciudad sin turismo y sin agua, MARCVS ANTONIVS se hizo con el poder con la bendición de Centripedia y la abstención de los demás grupos políticos.

Cuaderno de bitácora. Día 15

He estado evaluando mis opciones.

Cuaderno de bitácora. Día 16.

Me quedé dormido evaluando mis opciones.

Cuaderno de bitácora. Día 17.

Vale. Si la profecía del cura es cierta, Rivera es el elegido. ¿Elegido para qué? He mirado mi contrato, no me pagan por preguntar. El cura no especificó cómo tenía que volver la ciudad, así que presupongo que esposado en un carro tirado por dos bueyes vale. Allí también están Palencia y la estatua de Suárez. Voy, los cojo, los traigo de vuelta y todo listo.

Otra opción es esperar a que las CUP decidan qué hacer. Quedan cinco días para la asamblea. ¿O son cuatro? Soy malísimo para esto. Cinco si contamos hoy, cuatro si no lo contamos. Es frente al Lienzo Norte, en plan concierto de rock cristiano. Mientras tanto puedo comer patatas. He buscado recetas en internet un libro viejo que encontré en un estante.

Cuaderno de bitácora. Día 18.

Me he encariñado con una patata. Las raíces parecían patitas y tenía dos manchitas que parecían ojos y una arruguita que parecía una sonrisa. No me la puede comer. La tengo sentada a mi lado en el sofá mientras escribo estas líneas. ¿Debería ponerle nombre?

Cuaderno de bitácora. Día 19.

Voy a rescatar a Palencia.

3 Responses to 21 días -Relato a 4 palos- Parte 3

  1. MARCVS ANTONIVS dice:

    ¿Ya hay Internet? No cuadra la historia del palo perroflauta melenudo con la del perroflauta sin pelo…

  2. Pingback: 21 días -Relato a 4 palos- Parte 4 | Los 4 palos

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