El lobo

Especuladores sin escrúpulos de Wall Street, infiltrados policiales en ETA o exjugadores azulgranas con cierto éxito, muchos son los casos en los la literatura, el cine o el deporte han asociado la imagen del lobo con personajes agresivos, arriesgados y/o en peligro.

Hoy, en nuestra patria chica, el lobo supone principalmente un conflicto de difícil solución. En los últimos años se cuentan por centenas las cabezas de ganado muertas en la Comunidad debido a ataques de dicho animal. En 2014 la Junta de Castilla y León presentó un censo en el que certificó el avance de la especie: 179 manadas, de las que 152 (132 en 2001) están al norte del río Duero, y 27 (17 en 2001) al sur. El Duero representa la frontera a partir de la cual la caza se permite (al norte) y se prohíbe (al sur). Debido a este hecho Ávila es la región más conflictiva, más aún cuando los ganaderos de la región no estaban acostumbrados a lidiar con este animal. Poblaciones como Hoyos del Espino, Hoyos de Collado, El Barraco o Navalacruz entre muchas otras han venido sufriendo la constante presión del lobo sobre su ganado, y las indemnizaciones, existentes, eran consideradas insuficientes. Para intentar calmar los ánimos, la Junta ha publicado en el BOCyL el aumento de dichas ayudas de 200.000 a 290.000 euros anuales para los ganaderos afectados directamente por los ataques.

Sabiendo lo mismo de conservación animal que de bebidas isotónicas (para una opinión más fundada pueden entrar aquí) pero conociendo a varios ganaderos uno llega a la conclusión de que la medida es necesaria pero no suficiente. Ya son muchos (y aquí ya aplico mi Metroscopia particular) los ganaderos que barajan la posibilidad de tener que tomar la justicia por sus propias manos, de que si la Junta no toma medidas eficaces serán ellos quienes tendrán que actuar. ¿Permitir la caza siempre que el número de lobos esté por encima del umbral de especie en peligro de extinción? ¿Aumentar aún más las indemnizaciones para que los ganaderos se sientan debidamente recompensados? ¿Crear un círculo de apoyo a los lobos en los que una vez a la semana se les abrace y se les quiera? Más que el cuento de Caperucita, en Ávila el tema de los lobos se está convirtiendo en el cuento de nunca acabar.

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