Calma chicha

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Nos las prometíamos muy felices en mayo. Se cerraban las urnas, se empezaban a contar los votos y se descorchaban las primeras botellas de cava. El PP perdía la mayoría absoluta en el Ayuntamiento y quedaba lo suficientemente lejos de ella como para pensar en una posible mayoría alternativa. Los post para este blog parecían ir a escribirse solos. Y todo empezó bien. ¿Se acuerdan del Encanto? ¡Qué tiempos tan felices! Aún recuerdo con una sonrisa en los labios aquellas noches. Todos los días teníamos cosas que comentar, el blog y Twitter bullían con teorías, hipótesis, gracietas y montajes. La política abulense parecía entrar en una etapa que, a falta de saber si sería mejor o peor que la anterior, seguro sería distinta, movida, apasionante, descacharrante.

¡Serrano de Alcalde y Yolanda Vázquez de número dos! ¿Podía haber algo más bonito? ¡O un tripartito de izquierdas con apoyo de Ciudadanos! Se me eriza la piel de pensarlo ¡O un pentapartido con concejalías y alcaldías rotatorias! Tarde o temprano nos tocaría una ¡O una asamblea permanente donde votar levantando las manos y bailar la danza de la lluvia! La pachamama estaba ya preparando pastel de calabaza. ¡Votarlo todo por internet! ¡La dictadura del Twitter! Todo era ilusión y al final nada.

Bueno, nos dijimos, no pasa nada. Que gobierne Rivas con el apoyo circunstancial de Ciudadanos no significa que todo eso que hemos soñado se vaya a hacer gárgaras. El PP vivirá toda la legislatura con la espada de Damocles de la moción de censura sobre la cabeza. Ciudadanos tendrá que demostrar que está aquí para algo y la oposición puede presionar desde el Pleno y casi gobernar a pesar del PP. Las generales están a la vuelta de la esquina y deben demostrar que se han merecido los votos de los contribuyentes. No iba a ser tan divertido como un gobierno a cuatro o a cinco, pero no todo estaba perdido. ¿Y al final? Y al final nada.

Transitamos desde la investidura del nuevo Ayuntamiento por la legislatura más aburrida de la historia del Universo. Bueno, quizá no tanto ¡pero nos habíamos hecho tantas ilusiones!. Vísperas de mucho, días de nada. Es verdad que en verano no suele haber mucho movimiento y que el fastuoso Centenario de la Santa lo tapa casi todo, pero ¿ha notado usted que el Alcalde gobierna en minoría? ¿Ha notado usted el aroma de la tan cacareada nueva política al pasar por el Chico? ¿Dónde están los chalecos de Rivas?

Marco Antonio Serrano, líder de la fiel oposición de su majestad, en su primera rueda de presa como concejal cuatro meses después de las elecciones, afirmó que Ciudadanos no tiene ningún pacto de legislatura con el PP. Excusatio non petita y todo lo que sigue que vienen las elecciones. ¿Y qué fue de Trato Ciudadano? ¿Se agostaron los brotes verdes de la ciudadanía organizada y asamblearia? ¿Se sabe algo del PSOE local? ¡Ni escisiones tienen ya! ¡Con el juego que dio todo aquello!

Resultado: todo el verano rascándonos la barriga. Hombre, me dirán, ha habido alguna cosita, como lo de las oposiciones de bombero, por ejemplo. O las múltiples reuniones de unos y otros sobre las obras del Prado. O lo de los trenes. Migajas y rutina. Migajas porque me temo que lo de las oposiciones va a acabar en nada, en ponernos serios y circunspectos y decir que todo mejorará la próxima vez; y rutina porque lo del Prado y el asunto ferroviario forman parte del día a día de la ciudad desde que Isabel de Castilla era moza.

Empieza el nuevo curso y se acaban el Centenario y los fastos con que nuestra ciudad ocupa su tiempo en septiembre. Llega el otoño, se caen las hojas de los árboles -o los árboles enteros- y vuelve la vida a nuestra instituciones: ordenanzas fiscales, presupuestos, el asunto de la modificación del PGOU… Buenas oportunidades para que Ciudadanos y el resto de la oposición nos den pruebas de su existencia y demuestren que algo ha cambiado de verdad. Por su bien y por el nuestro. Quizá no tengan otra oportunidad como esta para influir en el gobierno de la ciudad -quién sabe si dentro de cuatro años no volveremos a las rutinarias mayorías populares- y desde luego nosotros no podemos pasar mucho más tiempo hablando de si la Santa es la más mejor de todas las santas andariegas-emprendedoras-reformadoras sin que nos explote la cabeza.

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