A los de Valladolid

Bandera_de_AvilaIndi

Para dar lecciones de democracia, de gastronomía o de construir murallas a los abulenses hay que tener mucha audacia o beber mucho agua del Pisuerga. Pero para despacharse evocando lo peor que ha sacudido Europa desde que mandamos a Massiel a Eurovisión, equiparando ser de Ávila con el Lalala, para arremeter así contra la expresión más ilusionante, firme, masiva, cívica, democrática, teresiana y circense que se está viendo en esta misma Europa, hay que ser muy poco responsable o tener pocos dedos de frente; tamaña provocación indica hasta qué punto hemos llegado.

Valdría para la ocasión aquello de “a palabras necias, oídos sordos” o aquello otro de “ela, ela, ela; Pucela me la pela”, qué duda cabe, si no fuera porque estamos ya cansados de esos aires de superioridad de las señoronas por Campo Grande. Ocurre, sin embargo, que quienes suscriben los tuits son señores de Valladolid de toda la vida y jóvenes de esos con gafas de pasta y bicicletas oxidadas. Ahí radica lo más preocupante de la situación: los de Valladolid comparten discurso y estrategia para con Ávila. Da igual si hablamos de hombre o de mujeres, de señores bajitos o del pívot del equipo de baloncesto, de León o de Puente. La misma receta, la de siempre, sin tapujos.

Ávila ha amado Valladolid y la sigue amando. Igual “amar” es un verbo demasiado fuerte; digamos que le tenemos cierto cariño, que no nos vomitamos encima al bajar del autobús, por muy mal que huela siempre la estación. Ávila ha amado la solidaridad y la fraternidad con Valladolid y con Castilla y León. Bueno, menos con Segovia. Soria tampoco nos cae bien, pero está muy lejos. Y en el caso de Valladolid lo ha hecho a pesar de la ausencia de reciprocidad, procurando, siempre, fomentar una economía racional y productiva, unas infraestructuras al servicio de las necesidades económicas, al servicio de la gente, de la prosperidad, impulsando tenazmente una mejora de las condiciones de vida fomentada en una sociedad más libre y más justa. ¡Pero si incluso hemos comprado alguno de los coches que se fabrican allí! ¡Y sin gustarnos! ¡Y Queso Entrepinares!

Ávila ha amado la libertad por encima de todo, con pasión; tanto la ha amado que en varias fases de nuestra historia hemos pagado un precio muy alto en su defensa. Una vez, sin ir más lejos, compramos El País un domingo. Ávila ha resistido tenazmente dictaduras de todo tipo, dictaduras que no sólo han intentado sepultar la cultura, la lengua, la gastronomía, la calva, la petanca o el conjunto de las instituciones de la ciudad, como cuando nos obligaron a vender el chuletón sin hueso. ¿Franco? ¡Es que tenía secuestrado uno de los brazos de Santa Teresa! ¡Tuvimos que claudicar y ponerle una calle para que no lo echara al cocido!

Ávila se ha alzado siempre contra las injusticias de todo tipo, contra la sinrazón, protestanto en silencio en el sofá de casa o golpeando con el dedo muy fuerte la barra de algún bar. Ávila ha amado a pesar de no ser amada, ha ayudado a pesar de no ser ayudada, ha hecho retuit sin ser retuiteada, ha dado mucho y ha recibido poco o nada, si acaso las migajas cuando no el menosprecio de gobernantes y gobiernos ¿Dónde está el AVE? ¿Y porque no nos regalan Villanubla? ¿Cuándo fue la última vez que uno de Valladolid dijo lo ricos que están aquí los pinchos? ¿Por qué no nos dedican una canción los Celtas Cortos? Y pese a ese cúmulo de circunstancias, el abulensismo -como expresión mayoritaria contemporánea, moderna y medieval- ha respondido, una y otra vez, extendiendo la mano, pagando las cañas y encauzando todo tipo de despropósitos por parte de gobiernos y gobernantes. Pero si hasta os hemos pasado que nos colocaseis a Pablo Casado de diputado. Ávila ha persistido en ofrecer colaboración y diálogo frente a la imposición y ha eludido, pese al hartazgo, responder a los agravios acentuando el desencuentro.

Ávila hace siglos que busca un encaje con el resto de Castilla y León. Casi se puede decir que esta búsqueda forma parte de nuestra naturaleza política, de nuestra forma de ser, de nuestras jotas y nuestros ritos. Votamos a quien nos dicen sin rechistar y siempre dejamos que Juanvi repita postre cuando viene de visita. Pero cuando un tribunal puso una sentencia por delante de las urnas, cuando durante cuatro años se ofendió la dignidad de nuestras instituciones y de Pedrolo, cuando descendió el Ávila, cuando se cerraron todas las puertas, una tras otra, con la misma y tozuda negativa; la mayoría de abulenses creyó que hacía falta encontrar una solución. No la encontramos, para qué engañaros, y por eso os estamos escribiendo esta carta.

No hay mal que cien años dure ni enfermo que lo resista. ¡Toma refranaco! Así no se podía seguir, por el bien de todos. En resumen, que estamos hasta las pelotas. Por eso ha eclosionado en Ávila un anhelo de esperanza, que ha recorrido la ciudad de norte a sur, de este a oeste, desde la Toledana a las Hervencias, una brisa de aire fresco recién bajada de la Serrota que ha planteado el reto democrático de construir una nueva ciudad, de todos y para todos, de todas y para todas, de todxs y para todxs, si es que ese es el deseo mayoritario que expresa libremente la ciudadanía abulenses. De hecho, ese es el test democrático que comparte con naturalidad la inmensa mayoría de la sociedad abulense, dilucidar el futuro de Ávila votando, en las urnas o en una asamblea de Trato, y asumiendo el mandato ciudadano sea cuál sea este. Y si así lo manifiestan los ciudadanos, crear una nueva comunidad autónoma, estado, planeta, o lo que sea, que establezca unas relaciones de igualdad para con nuestros vecinos, especialmente con Valladolid. Decimos de igual a igual por ser generosos, porque a nadie se le escapa que los de Valladolid… bueno, me voy a ahorrar los calificativos. ¿Qué pensabáis? ¿Que iba a colar eso de Progredolid? Por favor.

Afortunadamente Ávila es una sociedad fuerte, plural y cohesionada. Quizá, eso sí,  un poco envejecida, con mucho paro, no demasiado participativa y tirando a conservadora. Y lo va a seguir siendo, a ver qué remedio, pese a los malos augurios expresados con saña en otras latitudes y longitudes. Ávila es, a su vez, un modelo ejemplar de convivencia y de iluminación LED, tanto como ha demostrado ser, sin lugar a dudas, a lo largo de su historia, una sociedad integradora, dinámica, creativa, que ha contribuido como nadie al progreso de Castilla, de Valladolid y de la cristiandad.

Ávila es y va a seguir siendo una sociedad democrática, dentro de nuestras posibilidades, que respeta la voluntad de sus ciudadanos, siempre y cuando voten de forma correcta, vayan a misa y no tomen Cruzcampo. La tradición democrática viene de lejos, incluso en épocas pretéritas fue también así, desde los vettones por lo menos, como narraba emocionado, con lágrimas en los ojos, un encantado Miguel Ángel García Nieto recordando el arraigo de nuestra tradición parlamentaria al recoger su acta de senador. O como subrayaba José Luís Rivas, en un emotivo y célebre discurso con motivo del V Centenario, las caminatas de Santa Teresa por los campos con su chalequito teresiano como símbolo de paz y tranquilidad en el ir y venir de la vida moderna.

Insistimos, la base del acuerdo es una relación entre iguales, el respeto mutuo. Y ahí nos van a encontrar siempre, con la mano tendida, con una sonrisa en la boca y desodorante en las axilas, ajenos a todo reproche, dispuestos a colaborar y a estrechar todo tipo de lazos. Pero que nadie se lleve a engaño, que no somos tonticos. No hay vuelta atrás, ni Tribunal Constitucional que coarte la democracia, ni gravedad que nos impida volar libres, ni Gobiernos que soslayen la voluntad de los abulenses. Ellos (y ellas) van a decidir sin ningún género de dudas. Y tan democrático es volver a las andadas votando al PP como recorrer un nuevo camino para que gobierne el PP en minoría. Ante eso sólo cabe emplazar a todos los demócratas a ser consecuentes y asumir el mandato popular de la forma que libremente interpretemos. De eso va el (fecha a convenir), de decidir si queremos forjar una Ávila que se asemeje a Burgos o Palencia, que rija su destino con plena capacidad, o seguir por los mismos derroteros, a la sombra de Valladolid y de su intrínseca fealdad.

Se trata de decidir nuestra relación con Valladolid. Porque con Valladolid no solo nos une la historia y la vecindad sino también y especialmente una carretera regulera y un tren lento. En esta nueva ciudad que queremos se podrá vivir como vallisoletano casi sin ningún problema, mientras que ahora es imposible ser abulense en Valladolid. El problema no es Valladolid… ¡Qué cojones! ¡El problema es Valladolid! ¡Nos trata como súbditos y se llevan a nuestros jóvenes! Somos pueblos hermanos por parte de padre pero es imposible vivir juntos sufriendo insultos, maltratos y amenazas cuando pedimos democracia y que se respete nuestra dignidad.

Sus váis a enterar.

25 Responses to A los de Valladolid

  1. Guillermo B. says:

    ¡Ea! ¡Ole! ¡Arsa! ¡Viva la virgen de las Vacas!
    Pero no veo cómo encajamos en esto la singularidad del valle de Padiernos (fka Amblés).

  2. Un Vallisoletano en Ávila says:

    La verdad es que no entiendo muy bien este artículo… ni considero a Valladolid fea (para intrínseca fealdad solo hay que recorrer cualquier zona de Ávila que no esté al lado de las murallas), ni considero que sus habitantes tengan nada contra Ávila, sus pinchos y su Santa Teresa, ni considero que las señoronas que pasean por el Campo Grande tengan mucha diferencia con las que se pasean los domingos por el Mercado Grande con sus abrigos de visón de otra época, ni creo que estas dos ciudades sean comparables, Valladolid con 300.000 habitantes más y su industria… incluso tampoco considero comparable su oferta de ocio para que un Vallisoletano tenga que fijarse mucho en Ávila, ni siquiera para criticarla. Y tampoco creo que un abulense viva mal en Valladolid por el hecho de ser de Ávila. Por eso digo que no entiendo muy bien lo que he leido., ese rencor o ese sarcasmo. Tal vez necesite una segunda lectura… o tal vez habéis tenido algún problema con algún Vallisoletano?, o tal vez el problema sea un poco se sentimiento de inferioridad de ciertos habitantes de Ávila con respecto a Valladolid, y no al contrario, y es por eso que os fijáis y os comparáis tanto en ella…?
    Cuando yo hablo de Ávila en Valladolid la respuesta que siempre obtengo es de que suerte vivir en una ciudad como Ávila, que cerquita estás o tengo que volver un fin de semana por allí. Nunca he oido ninguna crítica hacia Ávila por parte de ningún Vallisoletano que conozca, gente con educación y gente que sabe estar. Eso sí, en una ciudad grande hay de todo, pero también habría que conocer a todos, y no creo que un buen Vallisoletano de toda la vida esté muy preocupado en insultar a Ávila, o a Segovia o a Soria, seguro que tienen cosas más importantes que hacer.

    • Alberto Martín del Pozo says:

      Hola, amigo vallisoletano ¿Has visto las etiquetas que acompañan al post? ¿Has hecho clic en el enlace de la última frase? 🙂

      Un saludo.

  3. Un Vallisoletano en Ávila says:

    Que sí, que entiendo el sarcasmo y la broma con cataluña, y el dibujito independentista de Ávila, pero lo que sigo sin entender es vuestra fijación con los Vallisoletanos… porqué no haber hecho la broma con los Madrileños?

    • Alberto Martín del Pozo says:

      Broma con los de Madrid: ¡Qué fijación con los de Madrid!
      Broma con los de Segovia: ¡Qué fijación con los de Segovia!
      Broma con los de Muñogalindo: ¡Qué fijación con los de Muñogalindo!
      Broma con los de Barcelona: ¡Qué fijación con los de Barcelona!
      Broma con los calvos: ¡Qué fijación con los calvos!

      • Guillermo B. says:

        ¡Eh, un respeto con los calvos! ¿Qué te han hecho los calvos? ¿Por qué te metes con los calvos? ¡Anda y vete a meterte con los de Pucela o Muñogalindo, pero a nosotros déjanos en paz!
        Ya no hay respeto…

    • carlos says:

      Es que a lo madrileños los defiendo yo y si algunos escogimos residir en el lugar más inhospito de la peninsula, fue por propia voluntad y no por una incapacidad manifiesta para venir al mundo en otro lugar de más postín. Ahora me refugiare, pongamos como el astro rey, más allá del horizonte. Por si las balas.

  4. Obis says:

    Hacía tiempo que no mantenía una sonrisa tanto tiempo. Quizás desde que Caminero saco a Nadal de la pantalla (21” en aquellos tiempos)

  5. Vallisoletano says:

    Valladolid viene muy bien para comparar Islandia con algo.
    Cuando dijeron ¡los banqueros de Islandia, encarcelados, los políticos islandeses a la cárcel! me venía Valladolid a la cabeza: 300.000 habitantes, un director de sucursal y un político encarcelados. ¿Igualico, igualico España que Islandia? Pues no, mire usted. Pero Valladolid se parece bastante, sí que ofrece magnitudes comparables.
    Y, al igual que Islandia, ha salido de la crisis antes que otros. Y esta en proceso de recuperación.
    Ahora bien, nadie dude que los más listos de la comunidad son los segovianos,eh?
    Ya hablaremos de ellos otro día.

  6. carlos says:

    Sería una oportunidad de oro esta entrada para celebrar un debate subido de tono entre los socarrones que por aquí anidan. Pero adquiere la cuestión tal semejanza con una ópera más trágica que bufa, que asusta más que la Guerra de los Mundos. La imprudencia de unos mesianicos dirigentes y la candidez de una juventud que se ha despertado decimonónica con doscientos años de retraso van a desarmar con un martillo y un par de alicates adquiridos a los chinos, un dron de último modelo para montar un ventilador. “La máquina” como dice la canción. ¿En un momento de renovación ansiada, en eso es en lo que va quedar el 15M?. ¿Envueltos entre banderas con vocación de bayeta, como escribía Magris?. Ni esto es la Yugoslavia federal, ni Aragón limita con Eslovenia, donde el 93% de la población estaba a favor de la emancipación de su república, que ya lo era, con parlamento propio y una constitución en vigor. Por eso contó en su momento con el reconocimiento de Austría y el despliegue de los misiles alemanes. Ni será este el caso, ni siquiera parecido. Y la tristeza me embarga, casi hasta rozar el borde de las lágrimas cuando pienso en las personas que se verán obligadas a subsistir en una copia de la Albania de Hoxa. ¿Y todo esto porqué? Pues temo que para que ciertos prebostes convergan en el banquillo de los acusado frente a los jueces de la Audiencia Nacional. Cosa de cierto inexplicable tres por ciento. Una bagatela de millones.

  7. carlos says:

    Por otra parte, es bien sabido que los vallisoletanos pecan de río y carecen del sentido del humor con el que dios adorna la miseria de los avileses. Ni rio, ni equipo de tercera división y ya sin nieve invernal que cubra la urbana desolación con un blanco sudario, ni siquiera el orgullo de tener entre las huestes del capirote un mal premio Nobel que llevarnos a la boca. Abandonados por la aristocrácia en cuanto el emperador tocó a rebato, se marcharon los cuatro principes, con sus cuartos traseros, a sentar plaza en las orillas del Pisuerga. Dejenos pues vallisoletano el consuelo que a la envidia presta la rabia y podrá, durante un tiempo, disfrutar del orgullo de ser el espejo de nuestras desdichas. Hasta que, como los elfos, procesionemos entre canticos a la Costa, hacia los puertos grises que miran hacia la Utreia, nuestro destino entre la lluvia, para no retornar jamás.

  8. Supermon says:

    He vivido varios años en Valladolid, y me gustó como ciudad para vivir; hasta he animado al Pucela en el Nuevo Zorrilla. Lo que menos me gustó: la niebla y la ausencia de tapas (y ahora van y sacan un concurso… cuando no te ponían ni unas aceitunas con la caña).

    La dependencia abulense de Valladolid es reciente; hasta los 80, nuestra uni de referencia era la de Salamanca, y para lo demás, Madrid. Es evidente que la autonomía benefició a la nueva capital en detrimento del resto, con lo que Ávila quedó en la periferia de la periferia. Y como somos así, de mayorías, los grandes bipartidos decidieron que Ávila no era un lugar en el que invertir: unos porque iban a ganar de todas maneras, y los otros porque iban a perder de todas maneras. Siempre me ha parecido triste que esta ciudad no llegue ni a merendero de Madrid, más bien se quedó en paseo marítimo teresiano. Y de la industria ni hablamos…

    También he vivido en Madrid, y me harté de explicar nuestra calidad de vida a los urbanitas, pero da igual; el madrileño está acostumbrado a tragarse atascos, respirar humo, y ver a sus niños por la webcam de la guardería.

    No sé si las nuevas tecnologías podrán revertir la fuga de profesionales, y no sé si las mareas electorales podrán revertir la falta de apoyo institucional y el cachondeo de promesas (AVEs, autopistas gratuitas, museos, empresas que nunca llegan…) con el que nos deleitan los oídos cada vez que hay que ir a votar.

    • Obis says:

      “Fuga de profesionales”?… No hombre, lo de Ávila es “exportar talento”. Y si podemos exportar es porque tenemos exceso, superavit de talento y profesionalidad que otros, deficitarios deben importar desde Ávila y pagarlo. No habíamos quedado que la economía y la producción hay que orientarla al mercado exterior? Pues eso, a Ávila le sobra intrligencia, talento y preparación que los pobrecitos de Valladolid, Madrid o donde sea tienen que comprar fuera.
      Bueno también exportamos políticos. Algunos de larga duración y eso que eran de FEN…

  9. Cristian says:

    Para gustos los colores, yo soy vallisoletano pero no tiene que ver para que Ávila no me guste.
    He tenido la ocasión de ir a Ávila muchas veces como de ocio o como trabajo la gente de allí es agradable que más de una ciudad podía aplicarse el cuento, la zona centro es bonita con su muralla y su gran entrada que tiene y Valladolid señores es bonito también con su buena gente y la verdad que este artículo no le entiendo.
    Dicho esto dejo como vallisoletano mi opinión un abrazo a los abulenses y a los pucelanos.

    • Supermon says:

      Creo que los vallisoletanos no termináis de pillar el tono del artículo. A ver si va a existir un “humor abulense”… y los de aquí no lo sabíamos.

      • Cristian says:

        Claro va a ser eso que tu dices………
        Estamos un poco artos de porque seamos la capital de Castilla y León siempre estemos escuchando que si Valladolid……… Etc etc así que cada uno en su casita y punto que aquí no nos metemos con nadie

        • carlos says:

          Que no hombre que no es eso, mire usted el enlace. Si clamamos por una independencia imposible, remedo de la actualidad de estas fechas, no podemos reivindicar contra Sevilla y el puesto de Madrid como fuentes de las desdichas ya lo tienen copado los indepes catalanes. luego sólo nos queda Salamanca, que para sí lo tienen, o Valladolid, que por haber sido capital del imperio Austro-Hungaro ya debería estar acostumbrada a esas críticas.

        • Supermon says:

          El artículo alude irónicamente a temas muy locales, que quizá no son identificados por los forasteros. Si bien no es cierto eso de que en Ávila nos conocemos todos, cualquier asiduo de este blog podría saber a quién me dirijo si lanzase mis dardos contra un profesor de Formación del Espíritu Nacional metido a político; o mis flechas contra un calvo culé dueño de un pato llamado Satélite.

        • Lluis Xabiere says:

          Desde cuando valladolid es capital de esta region? En fin,quedate con tu engendro autonomico pero no digas esas burradas.

  10. paquito camaro z28 says:

    No sé. Será mala suerte, será coincidencia, el caso es que los vallisoletanos que me ha tocado conocer no eran buena gente. No eran de fiar. Desconfiados, agresivos, maliciosos, engreídos, muy feos en todos los aspectos, unas joyas vamos. El escaparate se completó cuando investigando, supe que la provincia era la cuna de las JONS y del fascismo español. Y en donde anida la tristemente conocida Tordesillas, Yo lo tengo claro, cuando viajo, si tengo que pasar por allí, lo hago velozmente, no paro ni a echar gasolina a no ser que sea estrictamente necesario. Espero que algún día cambie mi percepción merced a haber conocido a gente de esa tierra que merezca en algo la pena.

  11. Reino de León/Reinu de Llión says:

    Urge hacer una reorganización de las autonomías, la región leonesa como histórica que es, tiene derecho a la suya propia al amparo de la constitución.

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