El proyecto Ibarrola en Garoza como ejemplo

Atrás quedaron los años en los que las inauguraciones de palacios de congresos, puentes de Calatrava o aeropuertos abrían los telediarios e inundaban las portadas de la prensa. Cualquier desembolso millonario era recibido con aplausos, brindis y sonrisas.

Los museos tampoco se salvaron del despropósito. En Jaén pensaron que sería buena idea un edificio de seis plantas y 10.600 metros cuadrados (el museo Thyssen tiene 24.000) como epicentro del arte Íbero. Iniciado en 2009 y paralizado varias veces parece que finalmente abrirá ocho años y veinticuatro millones de euros después. En Torremolinos decidieron gastarse más de cuatro millones de euros en su museo histórico, con el único pero de que no podían inaugurarlo debido a que carecían de obras para exponer.

En 2006, un año después del primer contacto de Ibarrola con la dehesa de Garoza, se planea lo que se llamó la Fundación Ibarrola. La idea era que toda la obra del artista se trasladase a Muñogalindo. Centenares de cuadros, esculturas, grabados y dibujos que junto a las piedras que acababa de pintar conformarían un gran centro expositivo. El centro se complementaría con áreas administrativas, residenciales y comerciales. La cuantía de el proyecto, unos ocho millones de euros. Pero entonces llegó el gancho Pacquiao que fue la crisis y el proyecto se volvió inviable.

El nuevo proyecto que hoy se inaugura al público es mucho más modesto, unos 400.000 euros, pero también más acorde al entorno y seguramente mucho más sostenible. La única construcción que se ha realizado es un punto de información con criterios de autosuficiencia energética y mínimo consumo. Además, se aprovecha un centro ya disponible en la plaza de Muñogalindo para exponer obras que seleccionará el propio Ibarrola y que se irán renovando. Quizá el único pero sea la carencia de un aparcamiento que pueda acoger a un buen número de vehículos, pero bien es cierto que esto supondría destrozar y talar una buena extensión de monte.

Aunque a todos nos guste soñar con hoteles del futuro o facultades gastronómicas, puede que al fin y al cabo, una humilde exposición no esté tan mal.

Calma chicha

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Nos las prometíamos muy felices en mayo. Se cerraban las urnas, se empezaban a contar los votos y se descorchaban las primeras botellas de cava. El PP perdía la mayoría absoluta en el Ayuntamiento y quedaba lo suficientemente lejos de ella como para pensar en una posible mayoría alternativa. Los post para este blog parecían ir a escribirse solos. Y todo empezó bien. ¿Se acuerdan del Encanto? ¡Qué tiempos tan felices! Aún recuerdo con una sonrisa en los labios aquellas noches. Todos los días teníamos cosas que comentar, el blog y Twitter bullían con teorías, hipótesis, gracietas y montajes. La política abulense parecía entrar en una etapa que, a falta de saber si sería mejor o peor que la anterior, seguro sería distinta, movida, apasionante, descacharrante.

¡Serrano de Alcalde y Yolanda Vázquez de número dos! ¿Podía haber algo más bonito? ¡O un tripartito de izquierdas con apoyo de Ciudadanos! Se me eriza la piel de pensarlo ¡O un pentapartido con concejalías y alcaldías rotatorias! Tarde o temprano nos tocaría una ¡O una asamblea permanente donde votar levantando las manos y bailar la danza de la lluvia! La pachamama estaba ya preparando pastel de calabaza. ¡Votarlo todo por internet! ¡La dictadura del Twitter! Todo era ilusión y al final nada.

Bueno, nos dijimos, no pasa nada. Que gobierne Rivas con el apoyo circunstancial de Ciudadanos no significa que todo eso que hemos soñado se vaya a hacer gárgaras. El PP vivirá toda la legislatura con la espada de Damocles de la moción de censura sobre la cabeza. Ciudadanos tendrá que demostrar que está aquí para algo y la oposición puede presionar desde el Pleno y casi gobernar a pesar del PP. Las generales están a la vuelta de la esquina y deben demostrar que se han merecido los votos de los contribuyentes. No iba a ser tan divertido como un gobierno a cuatro o a cinco, pero no todo estaba perdido. ¿Y al final? Y al final nada.

Transitamos desde la investidura del nuevo Ayuntamiento por la legislatura más aburrida de la historia del Universo. Bueno, quizá no tanto ¡pero nos habíamos hecho tantas ilusiones!. Vísperas de mucho, días de nada. Es verdad que en verano no suele haber mucho movimiento y que el fastuoso Centenario de la Santa lo tapa casi todo, pero ¿ha notado usted que el Alcalde gobierna en minoría? ¿Ha notado usted el aroma de la tan cacareada nueva política al pasar por el Chico? ¿Dónde están los chalecos de Rivas?

Marco Antonio Serrano, líder de la fiel oposición de su majestad, en su primera rueda de presa como concejal cuatro meses después de las elecciones, afirmó que Ciudadanos no tiene ningún pacto de legislatura con el PP. Excusatio non petita y todo lo que sigue que vienen las elecciones. ¿Y qué fue de Trato Ciudadano? ¿Se agostaron los brotes verdes de la ciudadanía organizada y asamblearia? ¿Se sabe algo del PSOE local? ¡Ni escisiones tienen ya! ¡Con el juego que dio todo aquello!

Resultado: todo el verano rascándonos la barriga. Hombre, me dirán, ha habido alguna cosita, como lo de las oposiciones de bombero, por ejemplo. O las múltiples reuniones de unos y otros sobre las obras del Prado. O lo de los trenes. Migajas y rutina. Migajas porque me temo que lo de las oposiciones va a acabar en nada, en ponernos serios y circunspectos y decir que todo mejorará la próxima vez; y rutina porque lo del Prado y el asunto ferroviario forman parte del día a día de la ciudad desde que Isabel de Castilla era moza.

Empieza el nuevo curso y se acaban el Centenario y los fastos con que nuestra ciudad ocupa su tiempo en septiembre. Llega el otoño, se caen las hojas de los árboles -o los árboles enteros- y vuelve la vida a nuestra instituciones: ordenanzas fiscales, presupuestos, el asunto de la modificación del PGOU… Buenas oportunidades para que Ciudadanos y el resto de la oposición nos den pruebas de su existencia y demuestren que algo ha cambiado de verdad. Por su bien y por el nuestro. Quizá no tengan otra oportunidad como esta para influir en el gobierno de la ciudad -quién sabe si dentro de cuatro años no volveremos a las rutinarias mayorías populares- y desde luego nosotros no podemos pasar mucho más tiempo hablando de si la Santa es la más mejor de todas las santas andariegas-emprendedoras-reformadoras sin que nos explote la cabeza.

La porra que necesita Cataluña (VII Porra electoral CuatroPalera)

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La regla número uno del Procès es que todo refuerza al Procès. Por ejemplo, las declaraciones de los líderes internacionales benefician al Procès, aunque parezcan estar en contra del mismo. Es más, si estas no se hubiesen producido, eso también habría reforzado el procès. Es decir, que este post también lo refuerza, aunque sea de forma infinitesimal, pero no publicarlo también lo estaba haciendo. Parece todo un poco loco, pero seguramente se deba a que no vivimos allí, la mayoría de nuestros lectores son castellanos, mesetarios, cristianos viejos y nunca formaron parte del Imperio Carolingio, lo que ha dejado huella en nuestro ADN y en nuestras pobre mitocondrias.  

Poniéndonos ya serios, las encuestas electorales de Los4Palos son ya una tradición, y ya saben ustedes que las tradiciones hay que respetarlas y honrarlas o viene uno de Tordesillas y te arrea por animalista. Así que aquí estamos, ustedes y yo, a punto de participar en la única e irrepetible porra electoral palera sobre las elecciones de Cataluña: la porra que necesita Artur Mas. Sí, hay un evidente doble sentido chisposo y chispeante, aportación de uno de los miembros de este blog del que no daremos el nombre para que pueda seguir ocultando, tras su pose de progre con iPhone y gato, que en realidad es un mesetario retrógrado más.

¿Votos o escaños? Escaños, no hace falta que repitas la pregunta, Ana. En esta porra apostamos a escaños y el ganador será aquel que más se acerque al resultado final. Yo voy a hacer mi apuesta ahora mismo -apuesta que llamaré “Show MAS go on” así que pueden copiar el formato y cambiar el número de escaños ¿Premios? La honra, que todos somos hidalgos y sabemos qué es lo realmente importante.

Y ahora, para ayudar o despistar al respetable, algunas de las encuestas publicadas.

De esta misma mañana, La Razon: JxSí: 59; Ciutadans: 23; CSQEP: 16; PSC: 15; PP: 12; CUP: 5; Unió 5.

Telecinco ayer: JxSí: 65-66; CUP: 10; Ciutadans; 20; CSQEP: 15-17; PSC: 12; PP: 11-13; Unió: 0.

Estimación de Jaime Miquel y asociados en base al CIS: JxSí: 60; Ciutadans: 21; CSQEP: 15; PSC: 14; PP: 13; CUP: 12; Unió: 0.

IBES para Últimahora.es: Junts pel sí: 64-65; Ciutadans: 18-19; PSC: 15-16; CSEP: 13-14; PP: 12-13; CUP: 9-10; Unió: 0-2.

La Voz de Galicia: JxSi: 65; PSC: 16; C’s: 16; PP: 16; CSQEP: 14; CUP: 8; Unió: 0.

Y el CIS: JxSí: 60-61; C’s: 19-20; CSQEP: 18-19; PSC: 16-17; PP: 12-13; CUP: 9; Unió: 0.

Aquí tienen una media de las encuestas publicadas (falta la de hoy de La Razón).

Datos a tener en cuenta: la mayoría está en 68 escaños y la cámara tiene en total 135.

¡Voten! ¡Participen! ¡Apuesten! ¡Jueguen!

El número 10

Igual muchos de vosotros le conocéis. Es la persona que ocupaba el número 10 en la lista electoral del Partido Popular a la ciudad de Ávila y se quedó a las puertas de entrar como concejal por un puñado de votos, creo recordar que no eran muchos. Se llama Luis, es un tío majete, agradable, amable en el trato. Buena gente, la verdad. Por añadir algo más a su curriculum… Será el próximo concejal de deportes de la ciudad no tardando mucho, concejalía que habría ocupado, seguro, de haber entrado en el Ayuntamiento.

Me explico.
Hay un señor que se llama Pablo Luis Gómez. Como todos sabéis ya iba para presidente de la Diputación Provincial de Ávila pero se quedó por el camino. Cosas que pasan. Sin más. No entraré a valorar lo ocurrido porque hoy vengo a otra cosa. El caso es que desde el jueves 25 de junio que se truncaron sus planes, hasta el pasado 8 de septiembre son 2 meses y medio los que han transcurrido. Dos meses y medio los que ha necesitado José Luis Rivas, Alcalde de la ciudad, para pensar las nuevas funciones que desempeñará Pablo Luis Gómez en el Ayuntamiento de Ávila. El resultado… Concejal de Deportes. A lo loco.

Un Ayuntamiento, el de Ávila, en el que 8 concejales (no contamos ahora a Pablo) se repartían el trabajo que hace unos meses desempeñaban 14 y resulta que lo único que le queda Pablo Luis es la Concejalía de Deportes. Raro, ¿no? Raro porque sus compañeros que antes tenían dos áreas ahora tienen cuatro. Raro porque su predecesor en dicho cargo, Miguel Ángel Abad, llevaba, a su vez, Fiestas además de Deportes. No sé, se antoja como poca responsabilidad para un señor que iba a ser el sucesor de Agustín González en el puesto más importante que ofrece la política a nivel provincial. ¿Estaba preparado para asumir el puesto de Presidente pero solo se confía en él para una concejalía de Deportes? Chirría…

El viernes11 de septiembre se anunciaba a su vez que Pablo Luis Gómez dejaba de ser Secretario Provincial del Partido Popular de Ávila. Otra cosa menos. Un cargo interno que pasa a ocupar otro compañero suyo. ¿No os suena a retirada?

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Una hipotética dimisión de Pablo Luis Gómez como Concejal del Ayuntamiento de Ávila daría paso al siguiente en la lista, el ya citado número 10, Luis. Luis domina exactamente el campo del que ahora se ocupa Pablo Luis, los deportes. Luis apuntaba a ese puesto desde el minuto cero y él mismo lo sabía. Ahora le dan esa responsabilidad a Pablo porque, de momento, algo tiene que hacer. Para que no cante mucho, aguantará unos meses desempeñando sus nuevas competencias. Esperará a pasar las elecciones generales que se celebran dentro de unos meses, quedaría muy feo que dimita ahora. Puede que, incluso, no tome la decisión hasta el Congreso Provincial del PP a finales de 2016 en el que debe nombrarse al sucesor de Antolín Sanz. Pero terminará dimitiendo como concejal y dando paso al número 10. La remodelación del Equipo de Gobierno, de suceder como os lo cuento, sería mínima. Cambiamos a Pablo Luis por Luis a secas y se le transfieren las competencias. Fácil y sin líos. No hay que tocar nada más. Ya se pensará quién entra en Diputación a cubrir su plaza de Diputado Provincial.

Que todo esto no es más que un encaje de ideas que me ha venido a la cabeza, lo reconozco, pero de momento he visto que todo cuadraba para esta teoría conspiranoica y, mucho me temo, que no andaré muy desencaminado.

Espero poder enlazar orgulloso esta entrada dentro de 6 o 7 meses con un “os lo dije” al lado. De hecho es una sorpresa no haber visto una dimisión de Pablo Luis tras todo lo acontecido… Igual es que el momento no era el adecuado y hay que esperar a que algunas aguas vuelvan a algunos cauces para que la corriente sea más favorable, las vísperas de unas generales son siempre fechas para no hacer locuras.

A los de Valladolid

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Para dar lecciones de democracia, de gastronomía o de construir murallas a los abulenses hay que tener mucha audacia o beber mucho agua del Pisuerga. Pero para despacharse evocando lo peor que ha sacudido Europa desde que mandamos a Massiel a Eurovisión, equiparando ser de Ávila con el Lalala, para arremeter así contra la expresión más ilusionante, firme, masiva, cívica, democrática, teresiana y circense que se está viendo en esta misma Europa, hay que ser muy poco responsable o tener pocos dedos de frente; tamaña provocación indica hasta qué punto hemos llegado.

Valdría para la ocasión aquello de “a palabras necias, oídos sordos” o aquello otro de “ela, ela, ela; Pucela me la pela”, qué duda cabe, si no fuera porque estamos ya cansados de esos aires de superioridad de las señoronas por Campo Grande. Ocurre, sin embargo, que quienes suscriben los tuits son señores de Valladolid de toda la vida y jóvenes de esos con gafas de pasta y bicicletas oxidadas. Ahí radica lo más preocupante de la situación: los de Valladolid comparten discurso y estrategia para con Ávila. Da igual si hablamos de hombre o de mujeres, de señores bajitos o del pívot del equipo de baloncesto, de León o de Puente. La misma receta, la de siempre, sin tapujos.

Ávila ha amado Valladolid y la sigue amando. Igual “amar” es un verbo demasiado fuerte; digamos que le tenemos cierto cariño, que no nos vomitamos encima al bajar del autobús, por muy mal que huela siempre la estación. Ávila ha amado la solidaridad y la fraternidad con Valladolid y con Castilla y León. Bueno, menos con Segovia. Soria tampoco nos cae bien, pero está muy lejos. Y en el caso de Valladolid lo ha hecho a pesar de la ausencia de reciprocidad, procurando, siempre, fomentar una economía racional y productiva, unas infraestructuras al servicio de las necesidades económicas, al servicio de la gente, de la prosperidad, impulsando tenazmente una mejora de las condiciones de vida fomentada en una sociedad más libre y más justa. ¡Pero si incluso hemos comprado alguno de los coches que se fabrican allí! ¡Y sin gustarnos! ¡Y Queso Entrepinares!

Ávila ha amado la libertad por encima de todo, con pasión; tanto la ha amado que en varias fases de nuestra historia hemos pagado un precio muy alto en su defensa. Una vez, sin ir más lejos, compramos El País un domingo. Ávila ha resistido tenazmente dictaduras de todo tipo, dictaduras que no sólo han intentado sepultar la cultura, la lengua, la gastronomía, la calva, la petanca o el conjunto de las instituciones de la ciudad, como cuando nos obligaron a vender el chuletón sin hueso. ¿Franco? ¡Es que tenía secuestrado uno de los brazos de Santa Teresa! ¡Tuvimos que claudicar y ponerle una calle para que no lo echara al cocido!

Ávila se ha alzado siempre contra las injusticias de todo tipo, contra la sinrazón, protestanto en silencio en el sofá de casa o golpeando con el dedo muy fuerte la barra de algún bar. Ávila ha amado a pesar de no ser amada, ha ayudado a pesar de no ser ayudada, ha hecho retuit sin ser retuiteada, ha dado mucho y ha recibido poco o nada, si acaso las migajas cuando no el menosprecio de gobernantes y gobiernos ¿Dónde está el AVE? ¿Y porque no nos regalan Villanubla? ¿Cuándo fue la última vez que uno de Valladolid dijo lo ricos que están aquí los pinchos? ¿Por qué no nos dedican una canción los Celtas Cortos? Y pese a ese cúmulo de circunstancias, el abulensismo -como expresión mayoritaria contemporánea, moderna y medieval- ha respondido, una y otra vez, extendiendo la mano, pagando las cañas y encauzando todo tipo de despropósitos por parte de gobiernos y gobernantes. Pero si hasta os hemos pasado que nos colocaseis a Pablo Casado de diputado. Ávila ha persistido en ofrecer colaboración y diálogo frente a la imposición y ha eludido, pese al hartazgo, responder a los agravios acentuando el desencuentro.

Ávila hace siglos que busca un encaje con el resto de Castilla y León. Casi se puede decir que esta búsqueda forma parte de nuestra naturaleza política, de nuestra forma de ser, de nuestras jotas y nuestros ritos. Votamos a quien nos dicen sin rechistar y siempre dejamos que Juanvi repita postre cuando viene de visita. Pero cuando un tribunal puso una sentencia por delante de las urnas, cuando durante cuatro años se ofendió la dignidad de nuestras instituciones y de Pedrolo, cuando descendió el Ávila, cuando se cerraron todas las puertas, una tras otra, con la misma y tozuda negativa; la mayoría de abulenses creyó que hacía falta encontrar una solución. No la encontramos, para qué engañaros, y por eso os estamos escribiendo esta carta.

No hay mal que cien años dure ni enfermo que lo resista. ¡Toma refranaco! Así no se podía seguir, por el bien de todos. En resumen, que estamos hasta las pelotas. Por eso ha eclosionado en Ávila un anhelo de esperanza, que ha recorrido la ciudad de norte a sur, de este a oeste, desde la Toledana a las Hervencias, una brisa de aire fresco recién bajada de la Serrota que ha planteado el reto democrático de construir una nueva ciudad, de todos y para todos, de todas y para todas, de todxs y para todxs, si es que ese es el deseo mayoritario que expresa libremente la ciudadanía abulenses. De hecho, ese es el test democrático que comparte con naturalidad la inmensa mayoría de la sociedad abulense, dilucidar el futuro de Ávila votando, en las urnas o en una asamblea de Trato, y asumiendo el mandato ciudadano sea cuál sea este. Y si así lo manifiestan los ciudadanos, crear una nueva comunidad autónoma, estado, planeta, o lo que sea, que establezca unas relaciones de igualdad para con nuestros vecinos, especialmente con Valladolid. Decimos de igual a igual por ser generosos, porque a nadie se le escapa que los de Valladolid… bueno, me voy a ahorrar los calificativos. ¿Qué pensabáis? ¿Que iba a colar eso de Progredolid? Por favor.

Afortunadamente Ávila es una sociedad fuerte, plural y cohesionada. Quizá, eso sí,  un poco envejecida, con mucho paro, no demasiado participativa y tirando a conservadora. Y lo va a seguir siendo, a ver qué remedio, pese a los malos augurios expresados con saña en otras latitudes y longitudes. Ávila es, a su vez, un modelo ejemplar de convivencia y de iluminación LED, tanto como ha demostrado ser, sin lugar a dudas, a lo largo de su historia, una sociedad integradora, dinámica, creativa, que ha contribuido como nadie al progreso de Castilla, de Valladolid y de la cristiandad.

Ávila es y va a seguir siendo una sociedad democrática, dentro de nuestras posibilidades, que respeta la voluntad de sus ciudadanos, siempre y cuando voten de forma correcta, vayan a misa y no tomen Cruzcampo. La tradición democrática viene de lejos, incluso en épocas pretéritas fue también así, desde los vettones por lo menos, como narraba emocionado, con lágrimas en los ojos, un encantado Miguel Ángel García Nieto recordando el arraigo de nuestra tradición parlamentaria al recoger su acta de senador. O como subrayaba José Luís Rivas, en un emotivo y célebre discurso con motivo del V Centenario, las caminatas de Santa Teresa por los campos con su chalequito teresiano como símbolo de paz y tranquilidad en el ir y venir de la vida moderna.

Insistimos, la base del acuerdo es una relación entre iguales, el respeto mutuo. Y ahí nos van a encontrar siempre, con la mano tendida, con una sonrisa en la boca y desodorante en las axilas, ajenos a todo reproche, dispuestos a colaborar y a estrechar todo tipo de lazos. Pero que nadie se lleve a engaño, que no somos tonticos. No hay vuelta atrás, ni Tribunal Constitucional que coarte la democracia, ni gravedad que nos impida volar libres, ni Gobiernos que soslayen la voluntad de los abulenses. Ellos (y ellas) van a decidir sin ningún género de dudas. Y tan democrático es volver a las andadas votando al PP como recorrer un nuevo camino para que gobierne el PP en minoría. Ante eso sólo cabe emplazar a todos los demócratas a ser consecuentes y asumir el mandato popular de la forma que libremente interpretemos. De eso va el (fecha a convenir), de decidir si queremos forjar una Ávila que se asemeje a Burgos o Palencia, que rija su destino con plena capacidad, o seguir por los mismos derroteros, a la sombra de Valladolid y de su intrínseca fealdad.

Se trata de decidir nuestra relación con Valladolid. Porque con Valladolid no solo nos une la historia y la vecindad sino también y especialmente una carretera regulera y un tren lento. En esta nueva ciudad que queremos se podrá vivir como vallisoletano casi sin ningún problema, mientras que ahora es imposible ser abulense en Valladolid. El problema no es Valladolid… ¡Qué cojones! ¡El problema es Valladolid! ¡Nos trata como súbditos y se llevan a nuestros jóvenes! Somos pueblos hermanos por parte de padre pero es imposible vivir juntos sufriendo insultos, maltratos y amenazas cuando pedimos democracia y que se respete nuestra dignidad.

Sus váis a enterar.

Fitipaldis

img_26041Miércoles, acaba de anochecer, no es muy tarde, quizá se rocen las 9 de la noche. La ciudad va perdiendo vida a esas horas, unos cuantos pasean por las calles del centro, menos gente si te alejas del Grande. Un paseo, caminar, mirar, observar, encontrarte con gente, disfrutar de la ciudad. Se enciende el nuevo alumbrado público, algo más tarde de lo que debería. Los días se acortan en esta época del año y hay varios minutos antes de que los flamantes led de las farolas comienzan a lucir en que la oscuridad parece invadirlo todo. Pronto se disipa, lo hace a mi paso por Santa Ana. Voy escuchando música, tranquilo y sin prisa. Accedo por la calle Calderón de la Barca a Hornos Caleros y me dispongo a cruzar por el paso de peatones. Incluso con la luz encendida se me antoja un paso muy oscuro seguramente por el árbol que se interpone entre la farola más cercana y el propio paso de peatones, igual son esos algunos de los detalles que hay que revisar en cuanto a los puntos de luz de la ciudad.

Unos 60 metros más abajo, hacia mi izquierda, un semáforo. Pongo el primer pie en la calzada para cruzar cuando me percato de que los coches reanudan su marcha tras iluminarse el disco verde. El primero de ellos comienza a acelerar demasiado rápido. Decido retroceder un par de pasos y quedarme al borde de la acera sin continuar la marcha. No sé si el conductor de ese vehículo decidió no aminorar la marcha al ver que yo retrocedía, puede ser. Aún siendo así tiene la obligación de detenerse en el paso de peatones al ver que estoy en él para cruzar y cederme el paso. No lo hizo. Se limitó a levantar la mano al pasar por delante de mí como queriendo pedir unas disculpas que podía haberse ahorrado porque no las quiero. Ni las suyas ni las de los otros 3 que lo hicieron detrás. Ni las suyas ni las de los otros 5 coches que pasaron y no levantaron la mano, algunos habiéndome visto y otros quizá no. Nueve coches en total, unos más rápido y otros más lento. Al menos 6 de ellos conocedores de que me encontraba allí, parado, queriendo cruzar, cuatro de ellos lo demostraron. Rodeados de Fitipaldis estamos.

Y luego hay atropellos. Para lo poco solidarios que somos con nuestros vecinos… demasiado pocos. Podemos hacer campañas de “para-mira-cruza” para concienciar a los peatones de la importancia de cruzar las calles de una forma segura. Parece que culpemos al peatón, que es quien lleva siempre la peor parte, de que le atropellen. Para y mira porque si no lo haces te van a arrollar y puede que te duela. No está mal. Educación vial a pie de calle para que los viandantes crucen con precaución. ¿Pero qué se hace de cara a los conductores? Son ellos quienes infringen las normas al no ceder el paso a un peatón en un paso de peatones. ¿Sanciones? ¿Campañas de concienciación? ¿Recordáis que esos pasos iban a señalizarse de manera pionera con novedosos sistemas pera evitar atropellos? ¿En qué quedó aquello? ¿En nada? Eso parece, ¿verdad? En nada de nada. Para no variar…

¿Somos castos los abulenses?

La noticia ustedes ya la conocen, hace dos semanas se filtraron los datos de más 30 millones de usuarios de el servicio de citas para casados Ashley Madison. Lo que al menos un humilde servidor no esperaba es que una empresa -española, por cierto- se tomase la molestia de cribar esos datos y ofrecernos un mapa en el que poder observar el número de inscritos por municipio, así como el porcentaje de hombres y mujeres. El mapa, con el que he estado entretenido toda una tarde, pueden verlo aquí.

Buscando Ávila de los Caballeros nos encontramos con un total de ¡838 inscritos!, es decir, de cada cien abulenses uno y medio es un -potencial- infiel, y otros tantos unos -potenciales- cornudos, claro. El dato me pareció demasiado elevado, ¡esto no puede estar pasando en la ciudad de la Santa!, pensé. Así que me puse a buscar datos de ciudades cercanas para comparar:

graphEl gráfico, además de hacer la competencia a Alberto, me dejó más tranquilo. Seguimos siendo una ciudad de bien. De hecho, no encontré ninguna capital de provincia con un porcentaje menor de inscritos, así que les dejo a ustedes el ejercicio de demostración de ciudad más casta -cuestión que no agradaría nada a la nueva política- de España.

Por otro lado, otra información que nos ofrece el mapa es el porcentaje de hombres/mujeres inscritos por población:graph (1)¿Es Ashley Madison una buena herramienta para echar una canita al aire? No lo parece, el porcentaje no es muy distinto al de cualquier discoteca a las cinco de la mañana. Los románticos seguiremos cerrando el Deli.

Lo que sí quiero proponer para acabar este post, y puesto que este fin de semana es Ávila Medieval, es una quedada de abulenses inscritos en Ashley Madison. Parece que lo de Juego de Tronos no ha cuajado, así que ¿por qué no todos los inscritos en plan ‘Eyes wide shut‘ vestidos de medievales en el, pongamos, Palacio de los Águila? Mataríamos dos estorninos de un tiro: habría performances para hacer más corta la espera de las obras provenientes de el Prado y al menos habría una novedad en el programa de este año.

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