Cisnes Negros en el Valle Amblés

Unos días después de la millonaria renovación de Ramos por el Real Madrid recibo un whatsapp a altas horas de la madrugada:

“OLA K ASE”

Justo después me citaban en un bar random del Paseo de San Roque. ¡La mafia!, pensé. O peor aún… ¡los administradores de Comunio!, no tenía que haberme descargado la aplicación no oficial. Me quedé más tranquilo cuando por allí aparecieron Willy con su perra -¿cuál de los dos habría escrito el whatsapp?- y Pablo –tres cuartos de hora después-.

Desde el primer momento la perra dejó claro quién llevaba los pantalones en el blog. Pidió a Pablo que sacará el contrato de su mochila y allí lo puede ver, la cifra que aseguraría el futuro de mis hijos, nietos, esposas –sí, en plural- y amantes.

Perdona, esto es mi hipoteca, tu contrato es este otrodijo Pablo.

Estás invitado a esta rondapude leer en voz alta. Bueno, también me viene bien.

En plena rueda de prensa sobre la presentación, en la que la perra hacía las veces de Florentino y yo explicaba mi sentimiento palero desde que era un crío, sonó el teléfono. Me llamaban desde mi pueblo, al parecer se estaba preparando la tormenta perfecta y no estaba George Clooney para echar una mano.

A las cinco de la tarde ya se podía observar que lo que estaba ocurriendo no era algo normal: el agua saltando con una fuerza descomunal por encima de los puentes, garajes anegados, casas con un metro de agua, coches flotando, muros derribados… los más mayores de la zona no recordaban algo semejante.  Sí es verdad que anteriormente se había desbordado el río pero nunca dejando tanta destrucción a su paso.

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La teoría del Cisne Negro desarrollada por el financiero Nassim Taleb viene a explicar por qué los eventos inesperados de gran magnitud y consecuencia son difícilmente predecibles, o cómo la estadística basada en la campana de Gauss no funciona en el mundo real. Ejemplo de cisnes negros son el 11S, internet,  la Primera Guerra Mundial o el fenómeno de los Beatles. ¿Se puede afirmar que las riadas sufridas por Muñogalindo, Santa  María del Arroyo o Padiernos son Cisnes Negros?

Según Taleb, para que un fenómeno se pueda considerar un Cisne Negro tienen que darse tres condiciones:

  • El evento en sorprendente, no había ocurrido hasta entonces y muy pocos (o nadie) podrían haber pensado que iba a ocurrir.
  • El impacto es enorme, extremo (positivo o negativo).
  • Una vez ocurrido, la explicación de por qué ocurrió y el mecanismo de cómo podría haber sido predicho es relativamente simple.

Parece que  el evento cumple las tres características. Es más, el profesor de Hidrología y Restauración Hidrológico-Forestal de la Universidad Católica de Ávila, Jorge Mongil, escribió hace aproximadamente un año una entrada en el blog de Grupo de Hidrología y Conservación de Suelos y Aguas en la cual alertaba de la posibilidad de que algo así ocurriese:

Por encargo del Ayuntamiento de Muñogalindo (Ávila), en los últimos meses hemos realizado el estudio del riesgo de inundaciones del arroyo de Garoza en este término municipal.

Como ocurre en otros muchos lugares, queda demostrado que, aunque se trate de un cauce de pequeño caudal medio, no hay que confiarse nunca, puesto que avenidas poco frecuentes pueden causar graves daños a bienes y personas. Por otro lado, los encauzamientos no son una buena solución en todos los casos, y dan una falsa sensación de seguridad que puede resultar muy peligrosa.”

Ahora pueden volver a leer la primera de las tres condiciones para que un evento sea considerado un Cisne Negro y llegar a sus propias conclusiones.

P.D. Guillermo, así espero tus comentarios:

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7 Responses to Cisnes Negros en el Valle Amblés

  1. Guillermo B. says:

    Ante todo, una fecha. 4 de Diciembre del 2015. Ese día se cumplirán los 100 días de cortesía que aunque otros pudieran no creerlo así, también tú te mereces, y pasaremos entonces Ladyaccesibilidad y yo a darte hasta en el cielo de la boca. Mientras tanto, me inclinaré más por el Don Tancredo que por la porta gayola, nombre interesante dó los haya, e iré calentando contra Alberto y los otros. ¡Ah, y bienvenido! 🙂

    No, cisne negro no es. Parece mentira que no sepas, como ya indicó en Twitter PODEMOS_AV que esto es culpa de las autoridades competentes. “Piove? Porco governo”, que decían los ítalos con la innata sabiduría que da el enfrentarse/ignorar al poder desde hace milenios. No es cisne negro plantar pueblos a las faldas de la Serrada abulense, canalizar sus arroyuelos (nominalmente escuálidos y que sólo sirven como pistas de skate para los pocos críos que quedan en invierno en el pueblo), hacer unos puentecillos para salvar el vano, y luego, cuando como cada 40 o 50 años vienen las inevitables lluvias, clamar que es culpa del PP, que en aquel entonces no estaba ni en la cabeza del entonces embajador en Londres. Así no puede ser. No digo que Muñogalindo -pueblo al que tengo especial cariño no sólo por el nuevo palero sino porque su panadero me ha servido pan muchos años- sea una zona de especial peligrosidad, pero si hay un arroyo, algún día tocará que sea avenida, y lo mejor es alejarse a las zonas altas.

    El evento era predecible, como indica el fantástico experto que Jorge Mongil es. El impacto ha sido grande, pero no sé si enorme, la verdad. No se ha cobrado vidas, tan solo parece que hubo una crisis de ansiedad de un ingeniero de la localidad mal jugador de ajedrez que había vuelto unos días por el verano, y aunque es cierto que hay cuantiosos daños materiales, ayuda el que el presidente de la Diputación sea del pueblo de al lado (ese que lleva siglos oprimiendo y coartando las justas reivindicaciones de independencia de la muy noble villa de Muñochas). Y la explicación de por qué ha ocurrido claro que es simple (bueno, no tanto, los arcanos de la circulación atmosférica todavía dan para mucho satélite, mucho procesado y mucho meteorólogo), sí, pero no veo cómo podía haberse evitado. La limpieza de cauces ayuda hasta un punto, pero no parece que aquí hablemos de una avenida repentina tras retención cuenca arriba, como pasó lamentablemente en Biescas (vaya lugar para plantar un camping, vaya), sino de que el cauce no daba para desaguar y drenar todo lo que cayó, y además, el granizo no ayudó. Y que en Ávila, como en Bilbao, cuando si vamos a setas, vamos a setas, y si es por llover, ¡hostia que si llueve!

    Un cisne negro es la elección de Sánchez Cabrera en la Diputación, por ejemplo. O la salida de Coentrao al Benfica (con un impacto más que positivo para el Madrid; si algo le dará la liga, será esta sabia decisión). O el que L4P haya fichado por fin una mente preclara y razonablemente amueblada. Pero lo del valle Amblés es sencillamente una catástrofe, que esperemos que tarde otros 40 años en repetirse.

    ¡Un abrazo!

  2. Pepe Herráez says:

    Pues que bien Guillermo lo firmo.
    (Como me sigue sonando lo de catástrofe y lo de zona catastrófica ni te cuento…)

  3. carlos says:

    Por atizar la memoria, la suya por supuesto, puestos a exponer casos, pongamos la catástrofe de El Herradón, como ejemplo, ocurrida el último primero de septiembre del pasado siglo, o la del Corneja y el Voltoya, en esa misma fecha, todas con la colaboración de zarzas y otros matorrales y la ineficacia de los irresponsables de turno. Y sí bien es verdad que nunca llueve a gusto de todos, hay veces que diluvia a favor de ninguno. Cálida bienvenida para el nuevo autor de este desaguisado, haciendo amigos, que más se sostiene en pie, a pesar de los cuatro palos que lo sustentan, merced a la santa paciencia de los lectores.

  4. Rubén Negro says:

    En contra en todo!

    Bienvenido

  5. Obis says:

    Entre inconveniencia y catástrofe debe haber varios puntos intermedios que definan mejor lo de Muñogalino. Me gustaría echar un ojo a la valoración de los bienes destruidos por el agua, junto a las declaraciones de la renta y patrimonio de los damnificados, para hacerme una idea de la magnitud del suceso.

  6. Macanaz says:

    Es un efecto típico de las inundaciones el que se producen justo en el momento en el que los garajes/trasteros guardaban verdaderas alhajas que se pierden porque los políticos irresponsables no alicatan como es debido los cauces y asfaltan las riberas de los ríos.

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