Turismo de catedrales, murallas y PGOUs

14873471996_e45afd5cb1_zNo se me da bien aparcar. Bueno, en realidad no es que se me de mal, es que no suelo hacerlo. Quizá en mis tres años motorizado he aparcado el coche en línea, más o menos en paralelo con la acera, dos o tres veces. Cuatro siendo generosos. Por eso cuando viajo con mi vehículo autopropulsado suelo buscar hoteles que estén a las afueras de las ciudades, que dispongan de aparcamiento a poder ser gratuito o que parezcan rodeados por amplias y poco concurridas zonas de estacionamiento. Google Maps, gracias por tanto.

Eso hice en Plasencia, por ejemplo. ¿Conocen ustedes Plasencia? Pues deberían ir. Aprovechando que es verano, que a la gente le gusta viajar y que tienen tiempo para leer, suplemento de viajes de Los4Palos. Lo más interesante de Plasencia para un abulense son sus murallas, una versión a escala y con huecos del primer monumento patrio. Hay una parte a la que se puede subir para dar un paseo por el adarve, así que se sentirán como en casa. El otro gran monumento de la ciudad es su Catedral, o más bien sus dos medias catedrales. Esta historia es interesante y muy española, aunque se diese antes de poder llamar españoles a sus protagonistas. Plasencia se puso a construir una catedral en el S. XII-XIII y estuvieron de obras hasta el XV. Ya saben como son estas cosas, te pones a cambiar los grifos del baño y al final te gastas el sueldo de medio año en cambiar las ventanas. No era una catedral especialmente grande, ni ostentosa, gótica con elementos del último románico, pero tenía sus cosillas. Una cosa coqueta. Total, que en un siglo se les quedó pequeña y a finales del XV decidieron que era buena idea levantar otra Catedral más grande, así que se pusieron a la tarea. A medida que desmontaban la catedral vieja iban levantando en el mismo solar la catedral nueva, evitando así que la gente se quedara sin catedral. Pero llegaron las vacas flacas -estamos en España, al final eso siempre pasa- y no se pudo seguir con las obras, así que se cerró como se pudo lo que estaba sin terminar y se confió en que algún día se pudiese rematar la faena. No se pudo, ya se lo adelanto, y ahora pueden ver ustedes media catedral románico-gótica y otra media gótico-renacentista, con las costuras de la obra entre una y otra.

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Más cosas que pueden hacer ustedes en Plasencia: ver el acueducto, tomarse unos pinchos en la Plaza Mayor y darse un baño en el río. Mira por donde, aquí también tenemos una historia curiosa y con interesantes paralelismos. ¿Han leído algo sobre la famosa sexta modificación del PGOU de Ávila? Lo del Cylog, el apéndice urbano hasta Naturávila, la sentencia judicial y Rivas negociando pactos con los interesados para que aquello no acabe en desgracia. Bueno, pues en Plasencia la historia quizá les resulte familiar. Resulta que en esta zona del río donde ustedes pueden meter el culete, existían, antes de que la zona se convirtiese en la zona de esparcimiento que pueden visitar, unas huertas. Las típicas huertas que hay o había en todos lados cerca de los ríos. Total, que el Ayuntamiento de la ciudad decide hacerse con la zona, urbanizar, ajardinar, construir un aparcamiento, unos ascensores y unas escaleras mecánicas para conectar esta zona con el centro de la ciudad. Los propietarios, que no están contentos con lo que se les piensa pagar, negocian con el Ayuntamiento, recurren a los tribunales, vuelven a negociar y vuelven a romper las negociaciones, recurren sentencias, etc. En estas cuatro líneas he resumido un conflicto de 30 años. Sí, 30 años llevan a vueltas con esto.

El tramo final del asunto viene desarrollándose desde hace unos diez años y parece que por fin se va a cerrar, o casi. En 2014, una sentencia judicial obligó al Ayuntamiento de la ciudad a pagar 6 millones de euros en dos años a los propietarios de los terrenos y a negociar con los mismos el pago de otros 40 millones en dinero o en terrenos urbanizables. Datos a tener en cuenta llegados a este punto: el presupuesto de la ciudad es de unos 30 millones, la deuda municipal anda por el 170% y antes de estos 46 millones ya se habían abonado otros 20, así que la broma va a salir por más de 60 millones.

Los propietarios han dicho que de terrenos nada, que el mercado está muy malito y que pasan de construir pisos, que ellos quieren el dinero, por lo que el Ayuntamiento se va a ver obligado a pedir un rescate a Montoro, que incluyó en las últimas leyes de estabilidad presupuestaria y de financiación de las autonomías un fondo especial para afrontar el pago de sentencias judiciales. El problema, claro, es que nadie regala el dinero y que el préstamo del Estado conlleva la redacción de un plan de ajuste que asegure la devolución del dinero: subida de impuestos y tasas, recortes de gastos, venta de propiedades municipales, etc. Total, que aquello que en su momento pareció buena idea, ahora es un desastre que va a hipotecar la ciudad durante un par de décadas fácilmente.

Y por si esto fuera poco, el remate final: la empresa que lleva la explotación de un aparcamiento cercano denunció al Ayuntamiento por competencia desleal porque consideraba que el aparcamiento construido sobre las huertas, al ser gratuita, perjudicaba a su negocio. Y el remate del remate: esta empresa lleva 19 años sin pagar al Ayuntamiento el canon anual que establecía el contrato que firmó para la concesión del aparcamiento. Ahora, el Ayuntamiento se los ha reclamado, pero solo los 4 últimos, porque los 15 anteriores han prescrito. Divertido ¿verdad?

Lo dicho, visiten Plasencia, suban a sus murallas, vean sus catedrales y gasten algo en sus bares y restaurantes. Van a necesitar ese dinero.

Ps.- ¿Puede llegar a pasar esto en Ávila? Veremos.

Ps2.- Información útil para el viaje: En Plasencia no hay zona azul. La eliminaron a finales del año pasado cuando se descubrió que la concesión había caducado en 2007, hecho que no impidió que la empresa concesionaria siguiera cobrando y multando de manera ilegal ante el silencio del Ayuntamiento. El Ayuntamiento ha sido condenado a hacerse cargo de los trabajadores de la contrata.

Ps3.- Se me olvidaba: la construcción del aparcamiento en los terrenos expropiados acabó en los tribunales porque el contrato se fraccionó para poder adjudicárselo a dedo a un militante del partido que gobernaba la ciudad, el PSOE. La exalcaldesa está en la cárcel desde mayo.

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