Lógico pero aburrido

A_PKzbACEAAD8beEl verano más caluroso que se recuerda, nos dicen, y debe ser cierto: se ha visto a lagartijas con sombrilla, los turistas extranjeros pagan más por una sombra que por la paella y la sangría, en Galicia andan escasos de agua, el Madrid aún no ha realizado ningún gran fichaje y la prensa ha difundido tantas veces sus consejos contra la deshidratación y los golpes de calor que se les empieza a estropear la cinta. Entre calor y la operación independentista catalana, conocida entre amigos como el procés, apenas hemos tenido tiempo de hablar de Gibraltar. Un verano sin algún incidente en Gibraltar -pescadores enfadados, patrulleras vilipendiadas, traficantes de tabaco detenidos, etc.- no es verano.

El calor se nota en toda la península, incluso en lugares donde estos fenómenos son poco frecuentes. Que haga mucho calor en verano en Sevilla es parte de su idiosincrasia, que haga mucho calor en Ávila es como ponerle a un Santa Teresa dos subfusiles y una banda de munición cruzada sobre el pecho. La situación es tan anómala que no podemos descartar que algunas de las cosas que pasan en la ciudad se deban a estos calores, sobre todo si tenemos en cuenta que la famosa cápsula debe actuar como un invernadero.

La cápsula, sí, ya saben, lo de la diputación. El presidente electo de la Diputación acudió el otro día a Madrid a dar su versión de los hechos, asumir responsabilidades y lo que fuese menester, pero dudo que le llegasen a dar un cachete flojito. En primer lugar porque la Comisión de Garantías del PP tampoco es que sea precisamente la Inquisición: por allí han pasado sin grandes alharacas muchos de los que después terminaron frente a un juez. Y en segundo lugar porque, le pese o no a Antolín Sanz, la mejor opción para el PP era darle una palmadita en la espalda a Sánchez Cabrera, pedirle que se porte bien de aquí en adelante y a otra cosa mariposa. La otra opción era una caza de brujas para buscar a los diputados rebeldes -por mucho que Sanz y otros muchos supongan o sepan quién apoyó la revolución, el voto es secreto- y su expulsión, lo que seguramente habría dejado al PP compuesto y sin la Diputación de Ávila. Como enfadarte con tus hijos e irte tú de casa.

Total, que Antolín Sanz nos ha confesado, tras pasar por Génova, que el buen rollito no es postureo, que él y Sánchez Cabrera son coleguis, que se hacen selfies cuando están de weekend o van de shopping y que le echan las mismas mierdas a los gintonics. Hablando se entiende la vasca. ¡Viva la gente! Eso sí, perdona, pero no olvida. Vamos, que cualquier día le pone el gintonic a Cabrera sin cardamomo y con tónica del Mercadona.

A ver si llega ya el otoño, el fresquito, la liga de fútbol y las elecciones. ¿No se les hace raro a ustedes que llevemos tanto tiempo sin votar? Con este calor y este mono le entran ganas a uno de montarse un movimiento nacionalista y votar cosas sin parar. ¡Que le pongan una ranurita a la cápsula y montamos un referendum! ¿Quiere usted que el Alcalde de Ávila vuelva a lucir esos chalecos tan campechanos que vestía día sí y día también durante la campaña?

Voy a ponerme un rato al aire antes de que se me vaya la cabeza.

PS.- Los de la foto somos nosotros, pero bien podría ser un party del PP.

A %d blogueros les gusta esto: