Ávila no es la mejor ciudad de España

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The Newsroom no es ni el mayor éxito de Aaron Sorkin ni su mayor fracaso; está en esa zona de grises donde las críticas y los aplausos se reparten a partes casi iguales. No es The West Wing, una de las series más aclamadas de la historia de la televisión y la Biblia de todos los amantes de la política norteamericana. Y tampoco es Studio 60, una serie bien recibida por la crítica, pero escasamente seguida por el público. The Newsroom es una serie de Sorkin, donde la gente habla mucho, habla mientras anda, los buenos son muy buenos, los listos muy listos y los discursos sientan cátedra. Con uno de ellos precisamente empieza la serie. El protagonista, el periodista moderadamente republicano Will McAvoy, participa en un debate en una universidad. Es un debate a tres en el que McAvoy comparte escenario con un periodista de izquierdas (¡Grabar Gravar y gastar!) y un periodista que parece del Tea party (¡Obama comunista!). El moderador da paso a una jovenzuela del público que se levanta y pregunta a McAvoy las razones que hacen de los Estados Unidos de América el mejor país del mundo. El periodista, turbado por haber visto a una exnovia entre el público, contesta: “No es el mejor país del mundo.” Luego viene el escándalo, claro, y otras tres temporadas de serie.

Un portal de internet, buscando promoción y clics a bajo coste, ha lanzado una encuesta para encontrar “la ciudad más encantadora de España” con menos de 60000 habitantes. Y ahí estamos nosotros, con nuestra muralla, nuestro centenario, nuestro concurso de tapas y nuestros casi 60000 habitantes. ¿Es Ávila la ciudad más encantadora del país con menos de 60000 habitantes? Defina “encantadora”. Tribuna de Ávila, siempre un paso por delante, redefine los límites del concurso y nombra a Ávila candidata a “mejor ciudad de España”. ¿Es Ávila la mejor ciudad de España? No, no lo es.

En los comentarios a la noticia en Tribuna de Ávila se ha montado un entretenido debate veraniego -como el que podría mantener usted con su suegra en un chiringuito tras meterse entre pecho y espalda dos kilos de sandía- sobre qué es el que define la hermosura de una ciudad y qué hace a una ciudad mejor o peor. Encontrar respuesta a estos interrogantes es casi como desentrañar el famoso tuit de Errejón. ¿Es la muralla un núcleo irradiador? ¿Son las ruinas de la fábrica de la luz o el proyecto del Museo del Prado los aliados laterales? ¿La tensión es sexual o solo son amigos?

En líneas generales, las respuestas al debate se pueden clasificar en dos grupos: “Ávila es la más mejor ciudad del mundo porque las murallas son superbonitas ¡Viva Ávila!” y “Ávila es una puta mierda porque no hay nada de nada, está muerta y enterrada”. Aún sabiendo que los comentaristas de Tribuna de Ávila, los de este blog, o los usuarios de internet en general no son representativos del conjunto sociedad, sus sesudos análisis al respecto del tema que nos ocupa sí puden serlo del pensamiento de una parte de nuestros conciudadanos. Salga a la calle y lo verá. Es muy abulense, desde el primer día lo venimos diciendo, ese sentimiento de amor/odio hacia la patria chica que aquí se destila, ese amor acrítico y ese odio sin atenuantes. Igual es algo que pasa también fuera de Ávila, pero ¡a quién le importa! ¿Existe algo fuera de la ciudad? ¿Merece la pena?

Es cierto que por aquí somos más de la crítica que del aplauso. Es más divertido, seguramente más fácil y además en la ciudad ya hay muchos foros donde aplaudir la gran labor de nuestros munícipes y lo bonita y limpia que está la ciudad; pero cuando se han hecho las cosas bien -o cuando las cosas salen bien por inercia- también se ha dicho. La ciudad tiene cosas buenas -muchas- y también cosas malas -muchas- a nivel turístico, cultural, económico, social, etc. Pensar que todo es blanco o negro sin dejar un espacio para la (auto)crítica o el reconocimiento de las virtudes propias está en la lista de cosas malas de la ciudad. Sí, la muralla es muy bonita, pero a escasos centenares de metros están las ruinas de la fábrica de la luz y esos cimientos abandonados detrás de la gasolinera de la avenida de Madrid. Sí, en Ávila hay pocas oportunidades, pocas actividades y todo es siempre lo mismo; pero tenemos empresas abulenses que miran al futuro, gente que se organiza para ofrecer actividades distintas y el cambio siempre empieza por uno mismo.

Ávila, como todas las ciudades, tiene virtudes y defectos. Reconocer sus virtudes y trabajar para mejorar sus defectos debería ser el camino a seguir por todos. No somos los mejores, pero tampoco los peores. Y ni pierdan el tiempo votando en la encuesta, es mucho más productivo ver un par de capítulos de cualquier serie de Sorkin.

PS.- Lo mejor de Ávila es que tenemos algo que las demás ciudades no tienen: ¡el mejor blog del universo! ¡Arriba Los4Palos! ¡Viva nosotros! 😉

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