El Encanto, director’s cut

euromoneda

Pongamos que usted quiere ir a la luna para instalar allí una tienda de yogurlado, darse un baño en el mar de la tranquilidad o quitar la bandera de Estados Unidos y poner la de su pueblo. Usted no dispone de medios -nadie tiene un módulo lunar en el garaje ni una plataforma de lanzamiento en la finca del pueblo- aunque tiene claros sus objetivos. Tras discutir al respecto con su almohada, el cojín rosa que tiene el salón y el hombro de un señor en el autobús, llega a la conclusión de que dando un saltito cada día, al final, tarde o temprano, por puro entrenamiento, será capaz de dar un salto tal que escapará de las garras de la gravedad y saldrá propulsado hasta la luna. Hoy 20 centímetros, mañana 21, pasado 22, al siguiente 23. Así hasta conseguir dejar atrás este peñasco a la deriva.

Igual a usted el plan le parece un tanto alocado y la historia un poco cogida por los pelos; le confirmo ambas cosas: nadie va a llegar a la luna dando saltitos y la introducción pega regular con el resto del artículo, pero no he sido capaz de encontrar otra mejor. Será que me hago mayor -a mis casi veintidoce años- o que era difícil encontrar un símil para hablar de esto.

Ayer Trato Ciudadano difundió una nota de prensa con su punto de vista sobre las reuniones del Encanto y las notas tomadas durante esta reunión. En la nota de prensa, Trato culpa principalmente a IU, UPyD y PSOE de que aquello no llegara a buen puerto. La nueva y la vieja política de nuevo, o como dicen ellos “las artes arcaicas” frente al “compromiso de construir una ciudad diferente y acompasada al tiempo: una ciudad sencillamente normal y no acomplejada”.

La nota de prensa, más allá del reparto de culpas -ellos no querían lo suficiente y nosotros no fuimos suficientemente buenos para convencerlos- no aporta mucho. La culpa, en definitiva, siempre es más de los otros. Pero las “actas” de las reuniones ¡ay, las actas de las reuniones! Ahí sí que tenemos carnaza. No tanta como nos gustaría, somos mucho de la casquería, de ver cuchillos volando y superhéroes en camiseta repartiendo sopapos; pero sí la suficiente como para estar un rato entretenidos. No les voy a desvelar toda la trama, tranquilos. Sería feo por mi parte decirles que al final están todos muertos y que se solo percatan cuando el camarero les pide la cuenta. Les invito a leer los 20 folios con un café o una cerveza y a ir comentando cada punto, cada frase, cada giro del vibrante guión en los comentarios de este post.

Les voy a dar mi impresión general después de un par de lecturas al documento: dar saltitos para llegar a la luna es perder el tiempo, aunque si lo haces con constancia puede que te queden unos gemelos torneados. Los 20 folios resumen 6 horas de reuniones -con un apéndice hasta ahora desconocido: una reunión entre Trato y Ciudadanos el viernes anterior a la constitución del ayuntamiento- en las que solo se da vueltas, una y otra vez, a un nudo gordiano con bastón de mando. Todos están de acuerdo en intentar lograr un acuerdo, pero no consiguen ponerse de acuerdo en cómo hacerlo. Una agonía de pensamientos circulares. En mi opinión, lo que Trato llama “artes arcaicas” es pragmatismo. En la votación que se celebra al finalizar la segunda reunión para decidir, después de 6 horas, hacia dónde seguir, IU, UPyD y PSOE votan por elegir ya un candidato a alcalde y debatir después un programa, Trato y Ciudadanos por diseñar una hoja de ruta y luego buscar un candidato.

Nos guste o no nos guste, el principal escollo a abordar por el Club del Encanto era quién debía llevar la varita mágica. La lógica política señalaba a Serrano por contar con más concejales, pero los demás, especialmente el PSOE, no parecían dispuestos a aceptarlo sin rechistar. Si todos están de acuerdo desde el primer momento en que la ciudad ha apostado por el cambio y en que todos están dispuestos a ceder por buscar ese cambio, igual habría sido mucho más productivo afrontar el principal problema al principio de todas las reuniones, sobre todo teniendo en cuenta que el reloj corría y que el sábado, sí o sí, tenía que haber un alcalde. Dejar todo -porque todo estaba en el aire- para la reunión del viernes ¿no era jugársela a un triple en el último segundo con una mano atada a la espalda? Desde fuera todo parece más fácil, claro, pero igual habría sido más lógico cortar primero el nudo y luego conquistar Asia. Hola, buenas, vamos a buscar el cambio ¿quién lo lidera? Votemos. Usted. ¿Todos de acuerdo? Construyamos un proyecto. ¿No hay candidato o no aceptamos el resultado? Nos terminamos la cerveza y cada uno para su casa.

El único momento en el que se avanza de frente es en la citada votación, que tras la retirada de UPyD, acaba en empate. Una moneda lanzada al aire decide continuar buscando una hoja de ruta. ¿Qué habría pasado si el azar hubiese decidido que había que votar un candidato? ¿Tendríamos ahora otro alcalde? Triste Ávila sin ventura.

Nunca sabremos que habría pasado si esa moneda hubiese caído hacia el otro lado o si la negociación se hubiese planteado de otra forma. Lo que podemos intuir en las notas tomadas por Trato es que el acuerdo siempre estuvo lejos y que nunca se pasó de señalar con el dedo la luna.

4 Responses to El Encanto, director’s cut

  1. Guillermo B. says:

    Parece mentira que alguien tan versado en historia como tú, Alberto, intente analizarla sin explorar los antecedentes. Para entender el Encanto, y la postura de Trato, nada como leer las actas previas, sobre todo, la del 28 de Mayo
    Curiosamente muchos dábamos por sentado que Trato era una plasmación más de la izquierda, y aunque algunos así lo indican (“si juntamos los datos con los de fuerzas afines como IU”, según Paco Cenalmor), curiosamente Trato se plantea seriamente la opción realista de oposición al PP y contempla la dificultad de un pacto a cinco. Un aplauso para una Asamblea plural.
    Las actas son excesivamente detalladas para ser anotaciones manuscritas durante la reunión, aunque amanueses taquígrafos, exitir, existen. Por lo que una de dos: o están basadas en grabaciones, y entonces pónganse éstas a disposición pública en pro de la auténtica transparencia, o son, como se indica, “notas” tomadas, por lo que implícitamente tienen subjetividad, de la urgencia y del tomante. La tienen en tanto en cuanto los partidarios (Trato) salen bien parados, y uno a mis ventiy… trentay… bueno, a mis años, no me creo que en la vida haya buenos y malos, sino personas.
    Si una crítica hay que hacer a Trato es indicarles que cuando se asiste a una reunión, antes de publicitar las notas de la misma, suele ser cortesía habitual cotejarlas con los demás asistentes, para buscar un consenso. Vamos, ponerse de acuerdo en el trato público (“Nosotros vamos a seguir nuestra discreción con la prensa porque está claro que a veces se tergiversa la realidad,”, Ángel, Trato). Recuerdo como estos chicos se sintieron tan ofendidiiiiiiiiisimos con el PP anunciando a prensa que habría una reunión con ellos; imaginemos ahora la cara de PSOE, IU, UPyD y C’s ante la exposición pública de lo que fue un encuentro privado, aún anunciado. De ser yo cualquier otra fuerza política abulense me lo pensaría a partir de ahora una, dos o tres veces antes de sentarme a charlar nada con Trato, no sea que luego vayan unilateralmente contando su visión de lo tratado.

    Y salvando ya lo formal y previo, el contenido es de lo más jugoso, lamento contradecir a Alberto. Yo soy menos de Gore y Marvel, y por contra me gustan más las frases originales y giros inesperados pero convencionalmente burgeses. Sin llegar a Woody Allen, quizás más a lo Cukor o Wodehouse. Y esto colma mis expectativas. Hay frases que no se sabe si son culpa del autor de las notas o de la boca del ínclito, pero que valen un potosí:
    – “No soy nuevo, soy relativo” (MAS)
    – “Hay que contar las cosas a la gente construyendo una lectura de la realidad” (Ángel, Trato)
    – “o hay acuerdo o no lo hay” (Cerrajero)
    – “Me siento incomoda cuando tengo que poner los pies en la tierra” (Barcenilla)
    – “Ahora no apoyo, antes no se sí apoyaría” (Yolanda)
    y muchas, muchas otras…
    Mucha, mucha “generosidad” (aplabro que aparece 16 veces) y sin duda, la cita estrella:
    – “Sale CARA así que elegimos alcalde el viernes”
    Eso sí que es puro Woody Allen, es Match Point destilado.

    Uno tiene la sensación de que, tras haberse reunido a dos la semana anterior todos con todos, y sobre todo, al ser el resultado electoral algo acorde con las predicciones (si no, haber leído la porra de L4P, que Alberto nunca falla), ya se podía preveer que una opción sería un acuerdo multibanda. Y que empezar a hablar de ese acuerdo a 5 días de la elección de alcalde es un suicidio, esto se tenía que haber empezado a fraguar a primeros de mayo, de forma que preacuerdos y el famoso documento de mínimos estuviesen sobre la mesa como opción, de forma que los alcaldables hubiesen charlado con unos y otros.
    Y sobre todo, y de cara al famoso “bloque de izquierdas”, sus opciones pasaban por formar por anticipado el afamado bloque (PSOE-IU y Trato, y vemos ahora que esa tercera pata no era tan fácil) y decirle a C’s que les votase a ellos (empeño difícil, la verdad, pero no imposible), o si no, reunir al bloque de izquierdas y decirle a C’s que tenían su voto incondicional en una investidura. Porque todo dios habla de cambio (18 apariciones, el vocablo), pero no de hacia dónde el cambio. Y así, hemos asistido larvadamente a una representación burguesa cual obra de Chejov de la lucha por el poder, más que de la generosidad cambiante. Me quedo con una cita de Cerrajero, para mí el candidato al óscar al mejor actor secundario de esta película y premio especial del jurado a la coherencia (vino a escuchar, y se fue cuando hubo escuchado):

    – “Un cambio pero de 0 a 200 o de 0 a 100 y de 100 a 200?”

    Esta serie ha finalizado su primera temporada con un episodio 10 no digno de RR Martin, la verdad. Es cierto que gracias a la cobertura de prensa de las reuniones y a estas notas, alguno se ha hecho el paseillo desde el Septon al Castillo desnudito, y sin doble de cuerpo. Es cierto que esto no ha acabado, al igual que no sabemos qué habrá sido de ese gran personaje, prodigio de integridad moral y capacidad de mando como es Stannis. Los índices de audiencia han caído en picado, y solo lo levantaría ahora una entretenida guerra de actas y de “y tú más” en la cual no creo que experimentadas guerreras de la “vieja política” vayan a entrar. Insisto en que sí se podía (vuelvo a recordar el caso de San Lorenzo del Escorial), pero como bien dice en su carta previa Trato, quizás no se quería. Y no querer no es algo malo, es saber vivir acorde a lo posible. Erijamos una estatua a los cinco de la gloria, con el lema: “El desencanto fue posible”

  2. carlos says:

    ¿Y no será que esta ciudad resulta demasiado pequeña para jugar en política de primera división? ¡¡Hale que me voy a barrer la acera!!

  3. Supermon says:

    No me cabe duda de que el Ayuntamiento de Ávila está todavía analizando las publicaciones de esta subersiva bitácora (y las acertadas réplicas de sus lectores) sobre los sucesos acaecidos en torno a las elecciones, y quizá por eso han descuidado algunos aspectos más mundanos.

    Me explico. Me he puesto a buscar referencias sobre el concurso “Ávila en tapas”, para difundirlo allende los mares, y la verdad es que, a tres días de su comienzo, he encontrado más bien poco. Esto y alguna lacónica referencia en prensa.

    Es un asunto que me duele. En mi currelo madrileño hace tiempo que he visto folletos muy monos sobre el certamen segoviano, que se celebra por estas fechas. Y lo que me ha llegado al alma es que una compañera me haya comentado algo sobre el concurso de tapas de Valladolid. Para alguien que pasó allí 5 años de su vida, y lo más que recibí fueron unas aceitunillas o una rodaja de chorizo cortada con microtomo, que el concurso pucelano tenga tanta fama me duele como una puñalada.

    Así nos va. Dejad de marear a los munícipes con referencias a Juego de Tronos y haikus, que se les va el tiempo tratando de entenderlo.

    • Guillermo B. says:

      ¿Y quién cuyons es el concejal responsable? Si es que ni eso saben, tan poca fe tenían en gobernar que no se habían repartido competencias…
      Por no hablar que me ha contado un pajarito que los salientes no es que estén muy contentos con los entrantes, vamos, que de ser yo Rivas, me hubiese ido al Encanto a pedir que me dejasen entrar en el acuerdo anti-yo.

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