Periodismo selfie a palazos

– ¿Cuál es el plan?

– Somos españoles. Improvisen.

Este diálogo tan “ronceriano” pertenece al primer capítulo de la serie ‘El Ministerio del Tiempo’. Es una especie de ‘Regreso al futuro’ con funcionarios de por medio que está cosechando buenas críticas por todos los lados, aunque a mí no me gustó lo poco que vi. Eso de llevar la contraria también es muy español, como las improvisaciones, el olor a ajo y las smart cities.

Pero no pude evitar acordarme de la serie cuando leí que la última tendencia periodística es que los reporteros se graben a sí mismo las crónicas de televisión con el maldito palo para ‘selfies’. Cualquier día nos van a pedir que toquemos la armónica de fondo mientras tomamos notas, grabamos audio, hacemos foto y vídeo, y tuiteamos la noticia antes que nadie. Desconfío por naturaleza de cualquier palo (sirven para golpear costillas, para amenazar con introducirlos en ciertos orificios, etc.), en especial de los que abundan por este blog.

Ante tal panorama, a uno le dan ganas de agarrar la primera puerta del tiempo que encuentre y mandar al carajo nuestros días modernos. Buscar épocas mejores, más tranquilas y serenas para la profesión (que siempre va por dentro). ¡Vayamos a principios del XX! ¿Por qué no? ¿A quién no le gustaría cubrir el IV Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús? Se me ponen los pelos como escarpia al imaginarme escribiendo ríos de tinta sobre una posible visita del Papa Benedicto XV.

Pero escucho en la radio que por aquella época todavía estaban de moda los duelos y que la práctica del periodismo estaba expuesta a este tipo de combates de honor. Así que los plumillas de la época no llevaban palo para ‘selfies’, pero tenían que ser diestros con la espada. Nieves Concostrina me advierte de que en algunas redacciones había salas de esgrima para entrenar. ¡Ojo! ¿Sabéis quienes eran los principales duelistas? Periodistas y políticos… ¡Gente de la peor calaña, tú!

8 Responses to Periodismo selfie a palazos

  1. Guillermo B. says:

    La imagen de algunos de los plumillas locales fintando y tirando a fondo con un palo de selfies contra algún que otro político es evocadora, Pablo, muchas gracias… El mayor problema que tenemos es que a comienzos del XIX con Larra, o del XX con Cavia los periodistas eran lo que se tiene que ser, no tenían pelos en la lengua y arrasaban contra todo lo que se movía sin más amor que el propio, que a veces era excesivo. Ellos usarían el palo de selfies pero para mostrar lo guapos que eran y lo mucho que aplastaban con la verdad las injusticias. Por contra el periodismo local con mínimas excepciones se dedica a la complacencia con el poder, a dejar pasar los balones delante de la puerta vacía sin rematar ninguno, a no moverse mucho no sea que no salgan en la foto del quién se queda y quién se va, y a tocar la armónica en ruedas de prensa más que urgar con el palo de selfies en los montones de hojarasca que sin duda tapa malolientes temas…

  2. Supermon says:

    Eso de que un político respondiera a una crítica feroz con un duelo a espada (o con pistolas, padrinos y veinte pasos) tenía su punto de nobleza por ambas partes. En los tiempos que corren, la primera reacción suele ser retirar la publicidad institucional…

    • Guillermo B. says:

      Razón tienes, como siempre. Y el hecho de que la prensa haya llegado al punto de necesitar de la publicidad institucional para vivir dice poco, poquísimo de ella. La prensa no ha de ser estatalista, por mucho que algunos lo llamen un servicio básico. No ha de ser garantizada con el dinero público, ya que en ese momento dependen de la gestión de ese dinero público, que algunos argüirán inocentemente que no ha de ser abusado por los políticos en beneficio propio, sin saber que lo que ellos hacen siempre es en beneficio de la patria o la ciudadanía.

      Si la prensa quiere ser el quinto poder ha de tener capacidad propia y no depender de ninguno de los otros 4 (que nunca he sabido cuál eran, la verdad). Eso es duro, eso implica salir al mercado, eso implica muchas veces hacer equilibrios y vender comida basura para con ella garantizar los platos gourmet del periodismo investigador. Implica depender del dinero de empresas y bancos, que puede ser peor casi que el político. Implica convencer a los ciudadanos de que tienen que pagar por estar informados. Implica correr riesgos al proclamar “J’accuse” y saber que al hacer algo así existe un salto al vacío sin red.

      Supongo que todo esto ya no se enseña en las facultades de periodismo…Mientras tanto, la calle de la Cruz Vieja se pone de largo por si hubiera que acoger de madrugada a embozados varios…

      • Obis says:

        Por pasos: primero i) la frase “el hecho de que la prensa haya llegado al punto de necesitar de la publicidad institucional para vivir dice poco, poquísimo de ella” es poco clara. Se refiere a que dice poco de la prensa o a que dice poco de la publicidad institucional? Me permito sugerir sustituir la palabra “ella” por la palabra “ambas” para redondear la frase; y ii) la frase “La prensa no ha de ser estatalista, por mucho que algunos lo llamen un servicio básico” puede matizarse. Sugiero que el término “prensa” incluya implícitamente y mejor explícitamente a todos los “medios de comunicación” y que la palabra “estatalista” se reemplace por “de titularidad pública”.
        luego, una vez limpio, fijo y espléndido el texto ya lo podemos ubicar en el espectro ideológico, en mi opinión como “teapartydismo furibundo” que en Madrid y en Gallegos de Sobrinos se conjuga como “Esperancismo”… pero en Ávila? Quién representa en Ávila al ultra-neo-liberalismo?

        • Guillermo B. says:

          Yo, querido, Obis, yo, Sarah Palin, que bajo el seudónimo de Guillermo B. escondo el hecho de que me vine a vivir a la Cacharra hace ya unos años… No lo comentes por ahí, pero ando planteándome un Yema-Party que va a dejar a VOX como maoista radical.

          Gracias por la corrección de estilo, ya sabes que en los haikus soy imbatible pero en cuanto me explayo, la cago (oops!, perdón, lo estropeo, que voy al infierno).

          Aquí y en Blascojimeno queda demostrado pues que servidor(a) soy un demonio(a) de esos que describes, y que por tanto, la orilla opuesta del espectro ha de ser de los seráficos defensores de las titularidades públicas y con ellas de todo lo que es bueno porque ellos así lo digan. Me encanta ver con la soltura con la que algunos ubicáis a los demás rápidamente en esto del espectro ideológico, deporte nacional. Supongo que con mi liberalismo (ni ultra ni neo, gracias) que tan sagazmente coliges me habrás puesto etiquetas de antiabortista, ultracatólico, militarista, imperialista, torturador e invasor, madridista (y CR7ista) además de tirarme pedos, por supuesto, por aquello de completar el retrato.

          Atentamente.

        • Guillermo B. says:

          En todo caso, la ofensa de llamarme “Esperancista” precisa satisfacción. Y puesto que soy malvado, como todo buen ultra-neo, no le dejo Obis elegir las armas, las pongo yo. ¡Duelo a haikus!

        • Obis says:

          Gris la mañana
          tormenta en la dehesa,
          desesperanza.

        • Guillermo B. says:

          Serrota en llamas
          entre besos de amantes,
          tarde en el Rastro

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