Touchdown

“Cada vez que dices ‘antes’ te sale una cana más” me decía un amigo maño este fin de semana, y mucho me temo que con esta entrada me voy a financiar unos cuantos mechones.

Fue poco después de que esa persona, a la que tenía por respetable, me dejara de mirar en una conversación para consultar su Twitter. En lo del pajarito está ya hasta Guillermo, menos mal que Illo aguanta el fuerte. Fue terrible aquello, él antes molaba. Mi amigo maño, digo. Era de esos que primero no quiso el móvil, luego pasaba totalmente del Facebook, no quiso ponerse Whatsapp y etc. Un later adopter, o como se llame a la gente decente, a la gente de antes. Lo digo yo, que soy un early cagaprisas tecnológico, que miro el Twitter cuando la gente me habla desde hace años y sólo cuando me devuelven el golpe me doy cuenta de lo tontuno que soy.

El caso es que, mientras jugueteo con el muffin y el coffee, me he metido en tuiror. Por la red del pajarito andan discutiendo entre otros el Camarada, Alber, William del Pozo y William B. sobre el William Hill abulense (ver post de ayer) que más que cara de poker es codo de tenista, qué manera de devolver bolas sin que haya puntos.

De tal modo, que he dado la vuelta a la cupcake para echarle un look a los Trending Topics. Les dejo aquí el briefing brainstorming de lo que allí se encuentra right now:  SuperBowl, Patriots, Seahawks, GoPats y Katy Perry.

Pero… ¡¿Qué diántres?!

Antes no éramos así. Seguramente la degeneración vino cuando empezamos a pensar que era gracioso lo de Halloween. De ahí vino la MTV, los niños llamados Kevin Costner y los hipsters. Acepto un cambio de orden en los factores, pero ya me entienden.

Cualquier día me cambiáis un buen potaje por unos fish and chips, he puesto por la red social de marras. ¿Cuándo le empezó a gustar tanto a la gente la puñetera SuperBowl? Que se puede pegar uno una noche sin dormir para verlo, o para la alfombra roja de los Oscar, pero para ir al Adolfo Suárez no hay tiempo ni hora. Y no lo digo solo por el fútbol, sino por la calva y la petanca.

Recuerdo antes pasear por San Antonio, jugar en esos columpios de hierro en los que nos tendríamos que haber roto la pierna todos los niños de la época,  y ver a los jugadores de calva pasárselo pirata. Me imaginaba mi futura abuelez como un jugador de calva que siempre daba en su objetivo. Que por otra parte siempre es lo que me pregunté… cómo se jugaba a eso si nunca jamás vi a un abuelete fallar el golpe ¿Quién ganaba entonces?

Ganadas las canas, propongo a mi buen Juanillo, el viñetero ausente, que cree una aplicación llamada iPetanca o iCalva. Yo me echaría unos buenos vicios. Podemos ir creando el hype.

No tenía mucho más que decir, solo que me he levantado este lunes en el que escribo echando un poco de menos lo de antes. Y es que la última vez que paseé por Ávila había hasta un 100 montaditos y Cadena 40….

… cualquier día van a abrir en Ávila un Starbucks y terminaremos de irnos al guano.

 

5 Responses to Touchdown

  1. Guillermo B. says:

    ¿Cuándo me empezó a gustar la Superbowl? Pues en gesto canoso, allá por el 85, cuando residiendo en USA tuve la fortuna de ver (por la tele, claro) la histórica final entre los Dolphins de Sanmarino y los 49’s de Joe Montana. Vamos, como una Champions con Di Stéfano en un lado y Pelé en otro, de haber sido posible (dejo el ejemplo actual con Mesi en un lado y CR en otro, que el portugués no da la talla). Tuve también la oportunidad de hacer mis pinitos como Linebaker, aunque era incapaz de parar a los armarios que se me venían encima. Un deporte interesante, aunque no como para que me pasase la noche en vela el domingo pasado.
    Pero yendo a tus “antes” y tus canas, y a tu melancólica reivindicación de lo nuestro frente a lo importado y ajeno, (y dejando al lado las críticas para con los usuarios de esa fantástica red social que es Twitter, no sé a quién en su sano juicio se le ocurriría jamás decir nada en su contra, abjurar de ella o meterse con los que la usan #IlloNoMeDejesMalUnete), es curioso que venga de quien saca a pasear a su perro (antes se los dejaba corretear a sus anchas), ha escrito un libro donde se repasa la pérdida de la juvenil adolescencia en pro de la cruda realidad de un país en crisis trufándolo de referencias musicales que no son precisamente Mocedades o Extremoduro, por citar dos lados del espectro patrio, sino de anglos grupos y canciones (bueno, algo de Sabina hay, pero es que es imposible quitárselo de encima), y se precia de jugar al ajedrez sin verle la cara a su rival y sin que medie correo postal.
    Querido Rubén, bienvenido a la F1 de la vida, donde las canas no son sino muestras de que uno ya ha pasado por un punto de control de velocidad, con mejor o peor fortuna y aprovechamiento hasta ese punto, y que además estás en un circuito topológicamente abierto y no volverás a pasar por ahí. Mirar a los jugadores de calva cuando ésta no se tiene no es lo mismo que cuando ya clarea, y por supuesto que cuando ya es instalada realidad con los restos pilosos blanquecinos. Y seguramente ellos, o sus padres, o sus abuelos, también miraron con cierta aprensión a una panda de grillados anglófobos pegar patadas una pelota para meterla entre tres palos vestidos en calzones cortos mientras, reivindicando las corridas de toros, se preguntaban que desde cuándo leches nos gusta aquí esto del football o balonpié. Y con la invención del profesor Naismith tres cuartos de lo mismo.
    Pero no te preocupes, que hay solución para este inevitable devenir donde nos encontramos de pronto caducos y nostálgicos de nuestro ayer. Un día, mientras mirándote al espejo descubras que otro pelo de tu cabeza ha albeado, también recibirás la noticia de que vas a tener que apartar la mantita del perro y hacer sitio a una cuna. Y ese día empezarás a poder volver a ver todo otra vez con los ojos que un día tuviste, a entender las cosas que sabías y olvidaste, y a sentir que cual McFly, un DeLorean te permite retrotraerte unos kilómetros (falsamente, eso sí) en la carrera vital y volver a sentir la emoción de competir. Quizás, quién sabe, te abrirás una cuenta en Twitter 🙂
    Mientras eso llega (cuanto antes y con menos canas mejor, admítime el consejo), no nos quedará otra que esperar ansiosos el Starbucks en el atrio de San Vicente, donde poder seguir la NBA, NFL y el campeonato mundial de curling, ya que estamos…
    Un abrazo!

    • Obis says:

      La mención a Joe Montana y a Dan Marino (Dan!) casi me inunda los ojos… pero leer ese segundo párrafo, consistente en 169 palabras con 749 letras/símbolos me ha costado casi más de las cuatro horas que duró la final. He agotado los tiempos muertos… Por cierto ayer se comprobó que hay entrenadores peores que Luis Enrique (léase Pete Carroll)

      Me permito aportar una explicación numérica al indudable interés que la NFL tiene como competición y la Superbowl como su exaltación: en la Superbowl ha habido 19 equipos ganadores distintos en las 49 ediciones celebradas y el equipo que más veces ha ganado lo ha hecho 6 veces. La liga española de futbol ha sido ganada por 9 equipos distintos en 93 ediciones y un solo equipo la ha ganado 32 ediciones.

      Y ojo al college football. Ver in situ un Blue Devils vs Tar Heels es impresionante.

      • Guillermo B. says:

        >>> pero leer ese segundo párrafo, consistente en 169 palabras con 749 letras/símbolos me ha costado casi más de las cuatro horas que duró la final. He agotado los tiempos muertos…

        ¡Y lo puedo hacer aún mejor!, No tiene más que retarme…

        El asunto de la disparidad de ganadores seguro que tiene algo que ver con el sistema de drafts y de franquicias. Ya me gustaría a mí ver a un Eibar fichando al paquete de CR, o a Messi bordando el arte en el Betis…

        Lapsus linguae con la serenísima república, disculpe. Me pilló la entrada decidiendo qué hacer con mis ahorrillos ahora que el compañero Óscar regirá nuestros destinos…

  2. Rubén Negro says:

    Querido Guillermo. He de confesarte que en mis últimas vacaciones, allá al otro lado del charco, me quedé embobado viendo un partido de fútbol americano. Como las reglas me las sé pichi pichá, intentaba ver el show y empaparme de lo que estaba viendo. He de confesar que cayeron un par de cervezas con mucho gusto viendo los gráficos excelentes de la retransmisión. Esos cabrones saben cómo montar el show.

    Por otra parte, este post es solo medio post, una excusa para completar la broma final. La otra mitad la he colgado por mi otro rincón, y habla de un futuro abulense con Starbucks:

    Salen Pablo y Alberto. Se llama… “Hamburguelight”

    • Guillermo B. says:

      Jo, y sin saberlo ni haberlo leído he metido de cuajo a McFly también! Otra cosa es que te discuta la ubicación del Starbucks, que el atrio de San Vicente está desaprovechado y tiene como ventaja techo y una pared ya realizados.
      Permitidme que en aras de la modernidad y en este año teresiano proponga al futuro primer edil Martín del Pozo que reconsidere mi propuesta de una cadena (la primera) de “telerelic” y de la aplicación “iRelic”, que permita cómmodamente acceder a dedos, corazones, pies y otros restos de nuestra querida santa… No sé si será hipster o retro, pero yo necesito un huesecito (aunque sea virtual) al que poder rezarle en casa cada vez que Luis Enrique me improvisa en una alineación…

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