Ocho apellidos palos (El increíble caso de B.B.). Cuarta y última parte.

El día de la señal, el día en que por fin, Benjamín B. recogería el báculo que le daría el poder sobre la fría tierra abulense. Apagó del todo el aún humeante móvil y abrió la ventana para descargar el ambiente. Poco a poco acertaba a ver su figura reflejada en aquel espejo. Se veía raro. No estaba acostumbrado a esa sensación de poder, pero sí. Había llegado el día. El conjuro de la Pechotes había salido bien y nada podía detenerle. Incluso los infames integrantes de aquel maldito blog habían desaparecido en el fondo de Fuentes Claras comidos por los peces del lugar. Tendría que resolver de alguna forma el nacimiento del tercer ojo en aquellos animales pero ya lidiaría con eso una vez tuviera el báculo en sus manos. Ya pensaría cómo…

Los cuatro arrebatadoremante atractivos blogueros junto a Illo habían permanecido en silencio. Todo debía hacerse con minucioso cuidado si realmente querían llevar sus planes a buen puerto. A efectos del público habitual habían desaparecido. Meses sin actualizar el blog, silencio en sus perfiles sociales, ni siquiera llamaron a la familia para decir que estaban bien. Simplemente se escondieron y lo hicieron en el lugar donde sabían que jamás les buscarían, el un lugar donde sabían que estarían a salvo… El Vaticano. Por supuesto que la ayuda de Bergoglio fue fundamental camuflando a los plumillas como cardenales. No fueron meses fáciles para ellos, ni mucho menos, tuvieron que lidiar con mucho clérigo que quería enseñarles (en privado) el recto camino de los designios divinos. Cuatro atractivos jóvenes rodeados de clérigos nunca lo han tenido fácil, en ninguna situación. Illo pasó menos dificultades, terminó siendo el más simpático de todos con diferencia. Ni con esas…

Llegó el día en que debían partir. Y menos mal… Mientras se despedían de Berglorio el de los pelos le preguntó.
– ¿Cuándo volveremos a verte? – Muy serio, el Santo Padre respondió:
– Espera mi llegada con la primera luz del quinto día, al alba mira al este.
El salón de plenos no tiene ventanas al este, señor. – Dijo Illo.
Pues nada, tranquilos, ya llegaré… – Dijo resignado Bergoglio. Terminaron las despedidas y partieron.

……..

El salon de plenos vestido de gala como no lo había estado nunca. Todos los asistentes con sus trajes, corbatas y la intriga normal que conlleva un punto de inflexión como aquel, un cambio. Nada podía fallar. Errejón, Monedero, la Pechotes, Nicolás y otros afines en primera fila, el resto de la sala a rebosar de público y periodistas. Estaba hecho, se acercaba el momento. Benjamin subió las escaleras que llevaban hasta la sala para disfrutar de su añorado momento de gloria. Había llegado el verdadero día de la señal. Asomó por el marco de la puerta, ya algunos le miraban curiosos al llegar al primer piso, murmuraban y eso era bueno. De repente, a la puerta de la sala, alguien comienza con unos tímidos aplausos que no tardan en convertirse en una sonora ovación. Él bajo la puerta si entrar aún en el salón de plenos sacando con la mano a todos los asistentes como si del Papa se tratase. En aquel momento, en medio del sonoro recibimiento… “¡Clonccccc!”. Recibió un brutal golpe en la cabeza. “Eso debe ser la señal”. Es lo único que le vino a la cabeza antes de desmayarse…

Benjamin B. despertó por la mañana, después de un sueño tranquilo, Tardó unos minutos en ser consciente de dónde estaba. Algo había pasado, no entendía cómo había llegado allí y le dolía terriblemente la cabeza. Encendió la radio y llegó la sorpresa. Al igual que la mayoría de bancos, no daba crédito. En unos minutos comenzaremos con el nuevo espacio que estrenamos hoy… ”El programa del nuevo alcalde” Decía la locutora con voz temblorosa. No entendía nada. Qué tipo de broma era esa. El nuevo alcalde tenía que ser él, había salido bien el conjuro, habían recitado los ocho apellidos palos en el momento preciso y todo había funcionado. ¿Qué había pasado?

Buscaba su móvil, no aparecía por ninguna parte, y comenzó a recordar. Se había quemado, maldición. El día de la señal había ardido antes de acudir al salón de plenos para ser nombrado… ¡Alcalde! ¿Entonces…? ¿Quién era ese que iba a hablar por la radio? ¿Por qué no le habían nombrado alcalde a él?

“El cielo no se gana por consenso, se gana por asalto y los de abajo, por fin, hemos vencido a los de arriba. Buenos días, abulenses, bienvenidos a este nuevo espacio diario en el que os contaré los asuntos más relevantes de la actualidad de nuestra ciudad desde un punto de vista objetivo y nada partidista. Soy vuestro nuevo alcalde. Alberto Martín del Pozo.

Noooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo.
No podía ser. Estaban…. Estaban muertos, bajo el agua, era imposible, no podían revivir. No se puede volver… Maldita sea, debía saber qué había pasado. Tiró de memoria para recordar el número de teléfono de Errejón y lo marcó desde el fijo… No obtuvo respuesta. Probó con el de Monedero, mierda, no se lo sabía. Decidió probar con la Pechotes… Acertó con los dígitos, sonaba tono y, finalmente, obtuvo respuesta. A pesar de los nervios pudo distinguir de fondo una simpática melodía

Que borrachera, que grande es el mar
que no me quieras ,que barbaridad…

¿Sí? – Preguntó ella.
Soy Benjamín, menos mal que estás ahí… He escuchado lo del nuevo alcalde y no entiendo nada, ¿qué ha pasado? – Notó como se le cortaba la voz.
¡Benjamín, estás bien!
Sí, sí, bien, pero ¿qué ha pasado? – Insistió él.
¿No recuerdas nada? ¿No lo sabes?
No, no tengo ni idea, acabo de despertarme… ¿Me puedes contar de una vez, por favor?
Nos han traicionado. Errejón y Monedero nos han vendido, no eran de fiar, te lo dije. Eran el enemigo y como tal nos hecho la cama.
¿Cómo? ¡¡¡No puede ser!!! El conjuro había salido bien.
No el conjuro no había salido bien. Están vivos, VIVOS.
Coño, eso ya lo sé, uno es el nuevo alcalde. Por eso no entiendo nada…
– Aparecieron en el salón de plenos. Justo cuando ibas a entrar te paraste a recibir la ovación de bienvenida. En ese momento apareció detrás de ti Bergoglio corriendo con un pequeño hobbit en los brazos que…

¿Espera, un hobbit? No digas bobadas… No podía ser un hobbit… ¿No sería aquel viñetista que ayudaba a los de los palos? ¿El tal Illo?
– Claroooooo. – Ellá cayó en la cuenta. – Eso, eso es. Illo. Era Illo, ya decía yo que le conocía de algo, que me sonaba su cara… Bueno, lo que sonó de verdad fue tu cabeza. Te arreó un sartenazo que no duraste 3 segundos en pie. Caíste. Apareció ese de los pelos con el otro alto que pisa huellas. Te arrastraron hacia atrás cogido de las piernas y fue la última vez que te vi. Pensé que te habían matado…
¿Y qué más? – Preguntó intrigado.
Errejón y Monedero se levantaron de repente. ¡Asamblea! Gritaron. Comenzaron a soltar un discurso populista que encandiló a la gente. Hablaban de la casta y la caspa del pueblo de los de abajo y los de arriba… La gente se lo creyó, fue un infierno, lo pasé fatal. El peor momento fue cuando pidieron una votación querían hacer alcalde al tal Alberto. Una cosa te voy a decir, es bajito pero tiene unos ojos que ya me gustarían a mí… Arrasó, se lo llevó de calle… Todos le aclamaban, todos dijeron que sí. Yo no, ¿eh? pero el resto todos… Una pesadilla.
¿Y qué podemos hacer ahora? – El desconocimiento se había tornado en preocupación.
Nada, no merece la pena. Te ha expropiado tus casas, te dejan vivir en una a cambio de un alquiler social pero nada más. Te han robado tus ahorros. No eres nada ni nadie. Se ha puesto un programa diario de radio y televisión, quiere darle dinero a los pobres para que puedan comer sin trabajar y llenará el país de vagos y maleantes. Lo mejor es huir. Huyamos a Alemania, refugiémonos allí y vivamos otra vida diferente…
Será lo mejor. Voy a hacer las maletas. Nos vemos en media hora. 

………………..

Mientras tanto, en el despacho del alcalde, en el Ayuntamiento, se celebraba la victoria. Pablo, el enlace en la sombra con Errejón y Monedero, les agradecía con un brindis el cable que les habían echado. El alto se pasó toda la celebración tuiteando lo que no había tuiteado en 6 meses y buscando huellas para pisar, era su hobby favorito desde hacía algún tiempo, el de los pelos ponía rondas de chupitos para todos a cada trago que daban, había que mojar aquel momento como de verdad se merecía. Illo dibujaba para inmortalizar la victoria y Bergoglio se despedía diciendo… Bueno, amigos… Esto no es un adiós es un hasta agosto. Vendré entonces a ver cómo vais y a celebrar el tema ese de Santa Teresa… Si no habéis prohibido la religión antes… Jeje.

De fondo… La radio. Alberto con voz firme y la seguridad que da tener el respaldo ciudadano daba forma a lo que iba a ser su pequeño espacio diario en los medios de comunicación locales. 4 horas ininterrumpidas de programa para contar a la ciudadanía las bondades de su gobierno y los logros conseguidos. Lo único que no puedo hacer… Despedirse de Bergoglio… Una lástima.

P. S.: Se instauró el dragma como nueva moneda municipal sacando a Ávila del Euro en una arriesgada jugada. La gente se liaba un poco al principio pero ya se van haciendo con el cambio. 1 dragma se cambia a 1,68 euros por lo que 25 dragmas son 42 euros.

3 Responses to Ocho apellidos palos (El increíble caso de B.B.). Cuarta y última parte.

  1. Guillermo B. says:

    Coda:
    “Al mismo tiempo, varias calles más allá, en el despacho que Agustín tan amablemente les había prestado, la consejera, el del siglo liminar, el antropólogo de izquierdas y el ex magenta abrían la botella de espumoso morañego para celebrarlo:
    — Ha estado cerca…
    — Sí, Alicia, pero no había otra manera – indicó el tal Pedro
    — ¿Y el Alberto este, no le cogerá afición al asunto? – preguntó algo preocupado el arquitecto.
    El ex de los magenta, con su augusta nariz elevada para dar aún más énfasis, exclamó:
    — ¡Qué va! A ese le encomendamos la biografía familiar de los Dávila, y su relación oculta con Wilfredo el Belloso, y olvidará en dos patadas la alcaldía… Es flor de un día, lo mismo que los Palos o los Errejones. Lo importante es que nuestro hombre, nuestro partido de verdad, siga protegido de los focos hasta que llegue la hora…
    — Así sea — recitaron místicos los demás conjurados, mientras miraban con ardor la foto de Gabriel Téllez con el logo del PACMA tras él — así sea…

  2. Alberto Martín del Pozo says:

    Yo lo que no veo es lo del programa diario de televisión. ¿No vale con transformar el blog en el órgano de expresión oficial del nuevo gobierno local? Un post a la semana y listo.

  3. pauilargia says:

    Gran final, la respuesta no podía ser otra que 42 =)

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