El christmas

– Te veo raro. No digo diferente, sino raro.

* Ya no sé si el mundo está al revés o soy yo el que está cabeza abajo.

“El Fierro” está apoyado en la barra de Javi, al que los parroquianos no terminamos de convencer de que nos fíe la lotería. “Tengo yo la caja como para regalar 20 euros por cliente, amos hombre”.

En 2014 me hice caso a mí mismo y decidí tomarme más a menudo el cafetico del paisano y buscar barras con camareros de alta profesionalidad y mejor alcurnia. Hasta empecé a dar carrete a los taxistas, hablando mal del gobierno, que siempre es una buena manera de romper el hielo. Sobre todo si el taxista está, que sé yo, oyendo a Federico. Es el caso de Javi, que es taxista y además propietario de bar de barrio en Delicias, parte humilde. Lugar de buena caña y patatas siempre a tiro. Nos acaba de contar que les sacó 33 euros por cabeza y botella de JB a un grupo de rumanos que decidieron celebrar la cena de empresa la noche anterior.

Y es que la navidad es bonita, y los christmas del jefe más aún. Esos que felicitan a toda la plantilla por “dar un paso hacia delante”, “cerrar filas” y “conseguir los objetivos marcados gracias a vuestra profesionalidad”. “El Fierro” está que trina con el tema.

* Es que hace falta ser cretino. No por el christmas, que ya sé que lo mandan todos los jefes, sino por la poca vergüenza. Fritos nos tiene, y encima es un mediocre.

– Como todos, tío. Tranqui Fierro. ¿Quieres otro carajillo?

* Que suba, que suba, que vengo caliente. Desde que metieron a la niña mona, el tipo no para. Todos los elogios se los lleva ella. Da igual que te multipliques por cinco, que hagas más horas de las debidas, que atiendas las llamadas, ordenes y cierres filas, como dice el maldito email. Solo ella lo hace bien para sus enamorados ojos.

– Ni caso Fierro. Tú tocar y cobrar. Haz tus horas y a casa, o al bar a ver el partido.

Javi señala la bufanda (es del Atleti) e intenta llevar la conversación al fútbol, pero pincha en hueso. Será por eso que nos saca unas aceitunas.

* Es que ese es el problema. Que ni en casa me deja en paz el muy mamón. O me pone un whatsapp con su última ocurriencia o le veo en el dichoso Facebook dando me gusta a tonterías o cosas que pongan sus empleadas.

– Es que a quién se le ocurre aceptarle como amigo.

* Coño, si es que añadía él a diestro y siniestro. Como para darle a que no.

– Chico, pues si tan harto estás vete de ahí, que te vas a gangrenar.

Javi limpia un vaso mientras “El Fierro” agarra tres aceitunas de tirón, pone cara pensativa y va soltando los huesos poco a poco. “Ptf”. “Ptf”. “Ptf”. Nos quedamos esperando su respuesta, que se le ve serio.

* Pues esa es la mierda, coño. Que antes si te hartabas de los christmas y la falsedad y te veías con ganas, pues mandabas todo al carajo y te ibas a buscar otro trabajo. Aunque solo fuera por la satisfacción de mandar a jeringar al tontainas de turno. Pero es que no hay. Ya sabéis que no hay curro. Cualquier suelta el que tiene, que luego viene el banco con las facturas. Y la mujer a decirme que si me he creído el último mohicano. Que baje la cabeza, me trague el orgullo y tire para delante, que peor fue la guerra.

Me meto cuatro patatas dos salsas de tirón. No hay mucho que añadir.

* ¿Cómo lo ves, Rubén? Que llevas todo el rato callado y mirando a la Mariló.

^ Pues prefiero a Mariló que al christmas de la empresa, la verdad. ¿A alguno os han puesto jamón? ¿Alguna cesta?

* Si bueno, una cesta. Pues como no lo tenga Antonio, el del bar…

– No insistáis – dice Javi, que se da por aludido – que aquí no se fía lotería.

* Me siento anulado, anulado. Si no fuera por el bar y por la mujer… pff. Poco pasa en este país. Luego que si votan al coletas. Ya no hay ni ganas de empezar el año con buenos propósitos. Que se quede los propósitos el jefe, la nueva o la Ana Mato. Que los guarde en el Jaguar.

Y ahí nos quedamos, con Mariló de fondo. Le digo a “El Fierro” que se meta a votar “los faritos”, que eso siempre da gustico y sale la mariló además. Y que espere unos días, que vendrá Illo con la viñeta navideña. “¿A Los 4 Palos esos? Ya tienes ganas de meterte en líos, tú”. “Sí, Fierro” -le digo-“y la semana que viene, con la nochebuena, escribiremos un relato a cuatro manos en el que nos reímos de todos un poco”. Promete entrar a ver, si el relato no es muy largo.

* Pero mete al capullo de mi jefe en tu relato: sus babas, su cretinez, su mediocridad, su falta de talento, su habilitad para chuparte la sangre y bajarte la moral, su poca vergüenza y su jodido christmas.

Le prometí que lo haría.

El relato será la semana que viene, pero mi buen amigo el Fierro, Javi el taxista camarero y Mariló bien se merecían un relato de sábado. A ver si así nos toca la lotería, aunque no nos la fíen en el bar. A ver si así los Christmas de los jefes suenan un poco menos a pamplina.

A ver si así, quien sabe, todavía se puede sonreír un poco y sobrevivir a la anorexia de esperanzas que nos han metido hasta el tuétano.

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